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Elección de Santa Fe

El Juez de primera instancia de Santa Fe, don Urbano de Iriondo, ordenó el 3 de Agosto (de 1852), en nombre de la Junta de Representantes, que los Jueces de Paz convocaran al “pueblo a elegir diputados constituyentes” el Domingo 8 de Agosto en la ciudad, y el siguiente (15) en la campaña. En Entre Ríos, los diputados habían sido elegidos por segundo grado; en Santa Fe lo serían por elección directa(1).

(1) Archivo del Gobierno de Santa Fe, Legajo II, Año 1852. // Citado por José María Rosa. “Nos los Representantes del Pueblo” (1963), segunda edición. Ed. Huemul, Buenos Aires.

El Acuerdo de San Nicolás disponía, en su artículo 4to., que se aplicarían en cada provincia “las reglas establecidas por la ley de elecciones para los diputados de las Legislaturas provinciales”.

Santa Fe se dividía en cuatro Departamentos, las cuatro estrellas de su Escudo originario: Capital, San José, Coronda y Rosario. La Capital, a su vez subdividida en cuatro Cuarteles. Cada cuartel de la capital y cada departamento de campaña elegía dos diputados a la Junta por sufragio universal.

El Domingo 8 de Agosto se efectuó la elección en los cuatro Cuarteles de la capital. No obstante haberse lanzado la fórmula oficial (el ministro Manuel Leiva y Juan Francisco Seguí, secretario de Urquiza), la votación no fue unánime ni mucho menos. Tal vez el ministro anduvo remiso en tomar las debidas precauciones.

En el Cuartel Uno, el Juez de Paz Aniceto Soto hace el escrutinio: Manuel Leiva: 36 votos; Juan Francisco Seguí: 32; José de Amenábar: 23; José Cullen: 9; Mariano Pujato: 4; Urbano de Iriondo: 3; Benito Pujato: 1.

El Cuartel correspondía al extremo sur de la ciudad (el sabalaje en la expresión local) y es de presumir que la mayoría respondió a la indicación del juez. Es notable el prestigio del Padre Amenábar -cura de la Matriz y viejo veterano en Congresos nacionales y provinciales- con tan crecido número de sufragios, no obstante no ser candidato.

El Dos -el oeste, Cuartel de “quintas”- votó en el domicilio del Juez de Paz, Santiago Sañudo. Los “quinteros resultaron opositores: Agustín Sañudo: tuvo 54 votos; Seguí: 50; Amenábar: 20; Leiva: 10; Cullen: 4; Mariano Comas y el Padre Gelabert: 2 votos cada uno; Ricardo Aldao: 1 voto.

El arriesgado juez borraba al ministro de Gobierno, nada menos, y lo sustituía por su propio hermano.

El Tres -parte norte- votó así: ministro Leiva: 46; secretario Seguí: 42; Padre Amenábar: 23; Comas y Sañudo: 1 voto cada uno. La elección la presidió el juez Luciano Leiva, pariente del ministro y candidato más votado en el Cuartel.

El Cuatro -el este, barrio “decente”- dio al Padre Amenábar (la Matriz pertenecía a este Cuartel) 57 boletas; Mariano Comas: 51; ministro Leiva: 10; Iriondo: 4; Seguí: 2; y un voto a Patricio Cullen, José Cullen y Cayetano Echagüe. Presidió el juez Juan Clusellas. La derrota de los candidatos oficiales es sugerente.

La desorientación en el procedimiento a seguir hizo que los jueces proclamaran elegidos a los dos candidatos más votados, como ocurría en la designación de diputados provinciales.

En la noche del 8 de Agosto (de 1852) hubo pues, cinco constituyentes proclamados en Santa Fe (la campaña haría su elección el domingo siguiente): el secretario Seguí, por tres Cuarteles; el ministro Leiva, por dos; Agustín Sañudo, Mariano Comas y el cura Amenábar por un Cuartel cada uno.

No se hizo escrutinio total ni se dio el número de votos de cada candidato. Que lo supliremos nosotros: la elección de Santa Fe (capital) ese 8 de Agosto (de 1852) dio mayoría al Padre Amenábar (129 votos) y al secretario Seguí (126). El candidato oficial, ministro Leiva, resultó derrotado con 102 votos.

Los jueces elevaron a la Junta de Representantes las respectivas Actas y ésta aprobó la elección de Leiva, Seguí, Comas y Amenábar. No así la de Agustín Sañudo (unitario recalcitrante llegado recientemente del exilio), que fue vetado por:

“... carecer el nombrado de la ciudadanía santafesina por su expatriación y haber desobedecido el mencionado Sañudo a la orden de traerse el cintillo punzó en el sombrero”(2), ordenándose para el domingo siguiente, 15, nueva elección en el Cuartel Dos.

(2) Actas de la Honorable Junta de Representantes (inéditas, en el Archivo de Santa Fe), pág. 61 vta. // Citado por José María Rosa. “Nos los Representantes del Pueblo” (1963), segunda edición. Ed. Huemul, Buenos Aires.

Pero la unanimidad de los vecinos del Cuartel, a lo menos así lo expresa el Acta confeccionada por el juez Santiago Sañudo, se alzó en este segundo comicio contra el veto de la Junta, “sosteniendo sus votos emitidos en favor de Dn. Agustín Sañudo”.

Don Santiago entendía que la legítima influencia era de los Jueces de Paz y mantenía la designación de su hermano contra el parecer del Gobierno.

El mismo domingo se votó en la campaña. No ocurrieron las cosas como en la ciudad y los Departamentos votaron sin dificultades a los candidatos oficiales. La sorpresa de la elección del domingo anterior, tal vez había obligado a extremar las precauciones: en San Jerónimo de Coronda, el ministro Leiva (natural del pueblo) tuvo 193 votos sobre un total de 202 sufragantes; el secretario Seguí: 170; hubo 38 por el cura Amenábar; y 3 por Urbano de Iriondo.

En el atrio de la Iglesia del Rincón de San José, después de la Misa, los 64 presentes votaron a Leiva y Seguí y tan sólo dos borraron al último, reemplazándolo por Amenábar.

En Rosario, el Juez de Paz Dámaso Centeno comunica que votaron 540 ciudadanos (no los registra) con entusiasta unanimidad por el ministro y el secretario. Centeno, cuya situación no estaba firme desde la insurrección intentada poco antes por su suegro, el comandante Hernández, contra el gobernador Crespo, escribía a Leiva en carta del 18 de Agosto (de 1852):

“Lleno de lo más inexplicable (sic) satisfacción he presenciado las votaciones de este Departamento...; no podíamos desear una decisión más a propósito para la negociación de la mayor parte de nuestra querida provincia y de todos sus habitantes...
“Como estoy seguro, señor Ministro, de que la confianza con que le han distinguido sus compatriotas de este Departamento en las elecciones dichas, es una verdadera emergencia (sic) de las esperanzas que hacen concebir las virtudes y capacidad de los sujetos, las cuales son conocidas notoriamente en la benemérita persona de V. S., tengo la complacencia de felicitarlo, repitiéndome al mismo tiempo su apasionado amigo.
“Q.B.S.M. - Dámaso Centeno”.

Demás está decir que el diligente juez conservó el cargo.

Nunca se hizo el escrutinio general pero, sumados los votos que constan en las Actas (menos en Rosario donde no se labró), el resultado ahora favorecía a los candidatos oficiales: secretario Seguí: 908 votos; ministro Leiva: 899; cura Amenábar: 169; Sañudo: 55; Comas: 54; José Cullen: 14; Iriondo: 10; Mariano Pujato: 4; Padre Gelabert; 2; y un voto Patricio Cullen, Benito Pujato, Cayetano Echagüe y Ricardo Aldao.

La campaña (y sobre todo los 540 unánimes -y anónimos- votos de Rosario) habían decidido el resultado.

La Junta no sabía cómo proceder. Volvió a anular la reincidencia del Cuartel Dos, pues Agustín Sañudo se empeñaba en no llevar el cintillo punzó. Finalmente -ya llegaba Urquiza- por ley del 10 de Septiembre (de 1852) resolvió “que habían sido elegidos” el ministro y el secretario.

Tan contento quedó Seguí con su prestigio en la provincia, donde faltaba desde la infancia, que el 15 de Noviembre escribía a su esposa:

“No tenía el coraje para desairar a mis paisanos, que por la primera ocasión recurrían a mí, ofreciéndome voluntaria y libremente un puesto de honor...”(3).

(3) J. A. Solari. “Juan Francisco Seguí, Constituyente del ‘53”, en el diario “La Prensa”, (Buenos Aires) del 18 de Octubre de 1942. // Citado por José María Rosa. “Nos los Representantes del Pueblo” (1963), segunda edición. Ed. Huemul, Buenos Aires.

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