El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

LA PUJA POR EL PODER. LA BUSQUEDA DE ALIADOS

Entre la abrogación de los Tratados que aseguraban el statu quo en Marzo de 1856 y la batalla de Cepeda en Octubre de 1859, es virtualmente imposible destacar la fecha o el acontecimiento en que uno de los bandos tomó la determinación de poner en ejecución su interpretación particular de la unidad argentina con el empleo de las armas.

Por cierto se puede decir que la elección de Alsina para el cargo de gobernador de Buenos Aires -en Mayo de 1857- equivalió a una ruptura franca entre los dos Gobiernos. El reconocimiento diplomático de Buenos Aires por Francia -en los últimos meses de 1857- proporcionó una base aún más válida para esta ruptura.

Los disturbios uruguayos de Enero de 1858, con sus implicaciones de una intervención porteña y sus crisis en la matanza de Quinteros, era otra oportunidad que se ofrecía a la Confederación y a Buenos Aires de apelar a las armas. Las notas que se intercambiaron entre Buenos Aires y Paraná durante 1858 y 1859 eran a veces amenazadoras, otras veces conciliatorias; sin embargo, los dos bandos eran reacios a recurrir a la guerra civil por muchas razones.

Los esfuerzos de mediación continuaron entre los dos Gobiernos hasta el momento de la batalla de Cepeda y aún durante su curso, sólo para reanudarse desde el punto en que esta indecisa batalla los había dejado y lograr un modus vivendi entre los porteños y las provincias en Noviembre de 1859.

Esta sección -como lo indica su título- se ocupa de esos años de la década posterior a Caseros en que tanto Buenos Aires como las provincias trataron de poner su propio sello a la nacionalidad argentina. La sección acaba con una anomalía: la aparente victoria de ambos bandos.

En Octubre de 1860, Buenos Aires aceptó una Constitución Nacional con enmiendas y declaró su intención de unirse a un Gobierno Nacional. Pero sólo la fachada de la unidad se había logrado por la sencilla razón de que cada parte creía que su manera de interpretarla era la que había triunfado.

- La búsqueda de aliados

Al comenzar 1858 sólo una de las medidas coercitivas de la Confederación contra Buenos Aires presentaba alguna probabilidad de éxito. Esta medida, la búsqueda de aliados en el Río de la Plata podía -por sus mismas implicaciones- llevar a la guerra civil.

Los Ejércitos, sin embargo, no se enfrentaron en el campo de batalla de Cepeda hasta Octubre de 1859. Durante casi dos años la campaña quedó detenida mientras Urquiza hacía todos los esfuerzos posibles para concertar alianzas formales o informales con el Brasil, Uruguay o Paraguay, y Buenos Aires se empeñaba en impedir esas alianzas y asegurarse el equilibrio de fuerzas.

En Paraná, los negociadores no habían podido obtener sino escasa ayuda del diplomático brasileño, Paranhos, en Noviembre de 1857. Aún antes que Paranhos partiera para seguir viaje a Asunción, la vaga esperanza de que las hostilidades entre brasileños y paraguayos podrían forzar al Imperio a concluir una Alianza con la Confederación, se había disipado.

Los acontecimientos que tuvieron lugar en el ancho estuario del Río de la Plata cambiaron completamente esta situación en los meses siguientes. La invasión de César Díaz había partido de Buenos Aires con el beneplácito, si no el apoyo, de las autoridades porteñas.

Aunque este hecho no era muy distinto de los que habían ocurrido muchas veces en las insurrecciones e invasiones locales, los políticos y la prensa de Paraná, Montevideo y Río de Janeiro echaron la culpa de esta invasión al Gobierno de Buenos Aires.

Con esto, por cierto, se le presentaba una oportunidad a la Confederación de lograr la alianza del Brasil con el fin de proteger la independencia uruguaya amenazada por las intrigas porteñas. El vicepresidente Del Carril escribió -lleno de felicidad- a Urquiza:

“Antes de partir el señor Paranhos llegamos en una conversación a encarar la hipótesis que hoy es un hecho en el E. O., y no hubo embarazo alguno en declararme, que si Buenos Aires, por algún hecho evidente, apoyase la revolución en el E. O., sería el único caso en que el Brasil tomaría parte en apoyo del Gobierno legal y que seríamos invitados para el mismo objeto”(1).

(1) Del Carril a Urquiza, 11 de Enero de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El Gobierno de Pereira en Montevideo había quedado tan sorprendido por la invasión que solicitó ayuda tanto a Brasil como a la Confederación, según las obligaciones formales.

Como hemos mencionado antes, las dos naciones aprontaron sus fuerzas militares, pero se encontraron con que el Gobierno blanco había eliminado a Díaz y sus tropas en Quinteros.

La acción conjunta que Argentina y Brasil emprendieron con el fin de sofocar una conspiración urdida en Buenos Aires, no obstante, proporcionó el impulso para una Alianza. Urquiza trató de sacar provecho de esta situación para obtener la ayuda uruguaya y brasileña y con ella obligar a Buenos Aires a entrar en la Confederación.

En Febrero, Alberto Larroque, un educador francés que había pasado varios años en Entre Ríos, llegó a Montevideo en misión secreta de Urquiza. Su finalidad era obtener la aceptación del Brasil y Uruguay de “... una Alianza contra el Estado o provincia de Buenos Aires”(2).

(2) J. M. do Amaral al ministro (brasileño) de Relaciones Exteriores, 26 de Febrero de 1858, junto con las proposiciones de Urquiza a los Gobiernos uruguayo y brasileño. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El ministro brasileño en Montevideo, sin desalentar las esperanzas de la Confederación, dejó el asunto en manos de las autoridades en Río de Janeiro. El Gobierno uruguayo, muy influido por el Brasil, se opuso, so pretexto de que toda la situación del Río de la Plata debería ser considerada en negociaciones diplomáticas en gran escala entre los tres países en Río de Janeiro(3).

(3) A. de las Carreras a Urquiza, 27 de Febrero de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza; Del Carril a Urquiza, 14 de Marzo de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Las autoridades de Paraná eligieron ese momento para enviar la Nota amenazadora del 23 de Febrero a Buenos Aires:

“... solicitándoles que sometieran la Constitución Nacional al examen del pueblo de Buenos Aires e intimándoles que no iban a permitir que el estado actual de separación siguiese más tiempo y que recurrirían a la fuerza si este llamamiento no lograra inducir al Gobierno de Buenos Aires a unirse con la Confederación ... no habiendo duda alguna de que era un ultimátum”(4).

(4) Christie a Clarendon, 3 de Marzo de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 206, Nro. 11. La Confederación Argentina al Estado de Buenos Aires, 23 de Febrero de 1858. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XIX, p. 61, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Urquiza no respaldaba esta Nota y había sido enviada contra la opinión de Del Carril. Aunque luego Derqui negó haber sido el autor, tenía un extraño parecido con la del pasado mes de Octubre en que se protestaba fuertemente contra el nombramiento de Balcarce(5).

(5) Christie a Clarendon, 3 de Abril de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 206, Nro. 29; Del Carril a Urquiza, 24 de Febrero de 1858; Urquiza a N. Calvo, 16 de Marzo de 1858; Derqui a Urquiza, 18 de Abril de 1858; todo en el Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Buenos Aires, que ignoraba la repugnancia que sentían el Brasil y Uruguay por entrar en una Alianza con la Confederación, sólo podía llegar a la conclusión de que el Gobierno de Paraná contaba con el apoyo de ambos países en caso de atacar a Buenos Aires. El ministro británico, Christie, informó al Foreign Office:

“No tengo información alguna sobre este asunto, pero doy por sentado -como lo hacen aquí todos- que esa Nota no ha sido enviada por el Gobierno de Paraná sin contar con la cooperación de Brasil.
“Estoy al corriente que aquí el cónsul general brasileño, por orden de su Gobierno, ha dirigido al Gobierno de Buenos Aires una Nota relativa a su pretendida cooperación con el Partido revolucionario en Montevideo; y el cónsul general brasileño me ha dicho que no espera que su Gobierno quedará satisfecho con la respuesta que ha recibido y que ha informado así al Gobierno de Buenos Aires”(6).

(6) Christie a Clarendon, 3 de Marzo de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 206, Nro. 11. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Por cierto, la respuesta de Buenos Aires a la Nota del 23 de Febrero no facilitó en modo alguno la comprensión entre los dos Gobiernos. El gobernador Álsina se refirió a la Nota de la Confederación llamándola ese “insolente ultimátum de Urquiza”(7).

(7) V. Alsina a Mitre, 4 de Marzo de 1858. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XVIII, pp. 11-12, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Ya las fuerzas porteñas habían sido parcialmente movilizadas como resultado de la situación uruguaya y de los temores de un ataque por fuerzas conjuntas del Brasil y la Confederación. Se ordenó el embargo de todos los embarques de armas destinados a la Confederación.

Los barcos que se dirigían a Rosario y hacían escala en Buenos Aires se vieron forzados a dejar este contrabando a las autoridades porteñas que compraron enseguida las armas. El 1 de Marzo, el Gobierno porteño rechazó oficialmente cualquier demanda de la Confederación conducente a hacerle aceptar la Constitución(8).

(8) “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XIX, pp. 68-72, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La opinión pública respaldaba este rechazo; Del Carril comentaba:

“Empezamos a recibir de Buenos Aires las impresiones de la Nota (del 23 de Febrero). He visto cartas de todos los círculos y el resultado apreciable que se saca de todas ellas es que no hay un solo hombre nacional en aquella población ...
“Pero el patriotismo y la nacionalisas, si existen en alguna capa de la opinión de ese pueblo, dormitan tan profundamente que no dan señales de vida.
“La soberbia y el orgullo los llevan a la independencia”(9).

(9) Del Carril a Urquiza, 8 de Marzo de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La política de la Confederación era confusa, pero su finalidad -como lo reflejan los despachos oficiales y las comunicaciones privadas en el mes de Marzo- era la de llegar claramente a la unificación, aun al precio de una guerra. Gran parte de esta confusión se debía a las diferencias entre los dirigentes de la Confederación; Urquiza en San José y Del Carril y Derqui en Paraná no estaban siempre de acuerdo.

Y lo que aún perturbaba más era el siempre cambiante equilibrio de poder en el Río de la Plata y la fluctuante posibilidad de la ayuda brasileña y uruguaya. Aunque Urquiza no había fijado el momento de su ataque a Buenos Aires, las probabilidades de guerra a principios de 1858 se veían en el borrador de una carta a Nicolás Calvo, director en Buenos Aires del periódico opositor “Reforma Pacífica”. El secretario de Urquiza había escrito sobre la necesidad que tenía Buenos Aires de limpiar su propia casa:

“De otro modo importa a todos y al pueblo de Buenos Aires principalmente repetir en Abril de 1858 la cruzada de 1852”.

Posteriormente, la palabra “Abril” fue tachada(10).

(10) Urquiza a N. Calvo, 16 de Marzo de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, Confidencial. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El 23 de Marzo, la Confederación -por intermedio del ministro del Interior- dirigió una Nota sorprendentemente conciliatoria a Buenos Aires, invitándola una vez más a considerar la Constitución de 1853(11).

(11) Martín Ruiz Moreno. “La Revolución contra la Tiranía y la Organización Nacional” (1905-08), tomo IV, pp. 126-134. Gran Establecimiento La Capital, Rosario (Santa Fe). // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Si bien las palabras de la Nota contrastaban marcadamente con la enviada un mes antes, el ministro británico llegaba a esta conclusión:

“Creo que el Gobierno de Paraná, aunque haya adoptado un tono más contemporizador, sigue con la intención de llevar el asunto a una decisión y cree probable la necesidad de llegar a la guerra.
“Desde luego desean una solución pacifica, si ella es aún posible; y si debe llegarse a la guerra, posiblemente tienen buenas razones para desear ganar tiempo”(12).

(12) Christie a Clarendon, 3 de Abril de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 206, Nro. 29. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El sentido de la Nota del 23 de Marzo quedó aún más claro por las Circulares que el Gobierno Nacional envió a los Gobiernos de las provincias, una del vicepresidente Del Carril -el 27 de Marzo- y otra del ministro de Interior Derqui, el 29 de Marzo. Christie comentaba:

“Nadie puede leer estos dos notables documentos y especialmente la Circular del ministro del Interior, sin quedar convencido de que el Gobierno Nacional prevé la necesidad de la guerra y está determinado a llevar el asunto pendiente con Buenos Aires a una decisión”(13).

(13) Christie a Clarendon, 4 de Abril de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 206, Nro. 34. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los dos principales competidores por el favor de Urquiza y por la sucesión presidencial así anunciaban claramente la necesidad de unificar la Argentina, por la fuerza si era menester. La declaración de Derqui era aún más vehemente:

“El único remedio a los males presentes, como el único preservativo de los mayores aun que nos amenazarán, existe en la unión ... Si desgraciadamente el Gobierno de Buenos Aires se obstinase en rechazar todo avenimiento y se negase a la justa exigencia del Gobierno Nacional (referencia a la Nota del 23 de Marzo), entonces éste se verá forzado a recurrir a otras medidas que lo pongan a cubierto de esos males y salve su responsabilidad procurando -por arbitrios mas eficaces- la solución de esta cuestión.
“El Gobierno Nacional evitará apelar a la guerra. Más, si en el ejercicio de aquellas medidas compulsorias, fuese provocado, la aceptará tremenda y ejemplar”(14).

(14) Martín Ruiz Moreno. “La Revolución contra la Tiranía y la Organización Nacional” (1905-08), tomo IV, pp. 138-144. Gran Establecimiento La Capital, Rosario (Santa Fe). // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Como era de esperar, el Gobierno porteño citó esas dos Circulares como prueba de las verdaderas intenciones de la Confederación y “... poniendo un término a esta correspondencia, cuando menos infructuosa”(15).

(15) “El Estado de Buenos Aires a la Confederación Argentina”, 9 de Abril (sic, 6) de 1858. Martín Ruiz Moreno. “La Revolución contra la Tiranía y la Organización Nacional” (1905-08), tomo IV, pp. 134-137. Gran Establecimiento La Capital, Rosario (Santa Fe). // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Al mismo tiempo que la Confederación expresaba abiertamente sus intenciones con este cambio de Notas, perseguía esperanzada el espejismo de una Alianza con el Brasil y Uruguay. En Febrero, las conversaciones de Paranhos con Carlos A. López en Asunción dieron como fruto un Convenio adicional sobre la navegación de los ríos al Tratado brasileño-paraguayo de Abril de 1856. De resultas de ello, la tensión entre los dos países disminuyó momentáneamente. En su viaje de regreso, Paranhos tuvo oportunidad de asegurar a Del Carril

“... que López está convencido que le importa mantenerse en buenas relaciones con el Brasil y la Confederación. Que está muy incomodado con el Gobierno de Buenos Aires que mira como su enemigo natural”(16).

(16) Del Carril a Urquiza, 29 de Marzo de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Paranhos, no obstante, fue mucho más reticente sobre el asunto de la ayuda brasileña contra Buenos Aires. Pocas semanas después, a mediados de Abril, Del Carril supo la razón de este silencio:

‘‘Llegó por fin la deseada resolución del Gobierno del Brasil por el vapor ‘Yaporá’. En consecuencia, el Sr. Ministro Amaral nos ha hecho saber lo siguiente:
“1.- Que el Gobierno de S. M. I. no se cree autorizado por ninguno de los Tratados ni Convenios existentes para ligarse ofensivamente con los Gobiernos de la Confederación y el E. O. contra el Estado de Buenos Aires para una guerra interior; en la que debe ser completamente neutral;
“2.- Que aceptará una negociación con aquella Corte y nombrará plenipotenciarios para arreglar y concluir el Tratado definitivo de Paz, que debe hacerse por el artículo tal de la Convención del año de 1828;
“3.- Que el Gobierno del Brasil aconseja y se prestará al empleo de los medios pacíficos, para resolver la cuestión de Buenos Aires, en cuanto se lo permitan las condiciones de la más perfecta neutralidad”(17).

(17) Del Carril a Urquiza, 17 de Abril de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Dos semanas antes Christie había asegurado al Foreign Office:

“Han llegado a mis manos noticias en las cuales, aunque no provengan de Mr. Scarlett (ministro británico en Río de Janeiro) tengo la más completa confianza y son que el ministro brasileño de Relaciones Exteriores ha dado las seguridades más positivas a Mr. Scarlett y a Mr. St. Georges (ministro francés en Río) de que el Gobierno brasileño no ayudará al general Urquiza y tanto por razón de su adhesión al principio de mediación presentado en el Congreso de París como a causa del deseo de evitar la intervención en el asunto pendiente entre Buenos Aires y la Confederación”(18).

(18) Christie a Clarendon, 4 de Abril de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 206, Nro. 33. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El Informe que el secretario privado de Urquiza, Benjamín Victorica, había dado a Christie en lo relativo a la ayuda brasileña durante una visita de cuatro días al puerto de Buenos Aires a principios de Abril, por lo tanto “... era un error o una exageración”(19).

(19) Christie a Malmesbury, 31 de Mayo de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 207, Nro. 67. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Sin embargo, sobre estas esperanzas bastante ilusorias, tanto Urquiza como el Gobierno de Paraná habían basado sus diversas declaraciones agresivas contra Buenos Aires en Febrero y Marzo. Ahora, debido a la carencia de ayuda extranjera, la Confederación no podía respaldar sus amenazas.

La Confederación esperaba que eventualmente podría arrancar una Alianza de Uruguay y Brasil. Esos países habían dejado una puerta abierta a los plenipotenciarios argentinos: ir a Río para entablar conversaciones conjuntas y determinar la situación del Uruguay, aún no muy clara en los Tratados de 1828 y 1856.

A principios de Mayo, Luis J. de la Peña, que había negociado con Uruguay en 1852 y que desde principios de 1858 estaba vinculado con los renovados esfuerzos hechos para asegurarse la asistencia del Uruguay, fue nombrado plenipotenciario en Montevideo y Río de Janeiro. Paranhos estaba pronto para regresar a la capital del Brasil a fin de informar sobre su larga y fructuosa misión en el Río de la Plata, y De la Peña lo acompañó hasta Montevideo.

Los políticos en Paraná habían mantenido largas conversaciones con el enviado del Brasil y confiaban que recomendaría un cambio en la política brasileña con el fin de lograr un franco apoyo a la Confederación(20). No obstante, los peligros de la escena política brasileña se reconocían en Paraná. Escribía Del Carril:

“Hay en el gabinete dos opiniones: una que está por la conveniencia de prescindir en los negocios del Río de la Plata; otra, por la de ingerirse en ellos más o menos abiertamente. Los primeros tienen más probabilidad de obtener la aprobación del emperador, hombre sensato muy adverso a la guerra y a los medios violentos.
“El Sr. Paranhos es el cortesano más joven; él dá mucho aprecio a la opinión de su soberano, y éste lo distingue notablemente”(21).

(20) Del Carril a Urquiza, 22 de Abril de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza.
(21) Del Carril a Urquiza, 3 de Mayo de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La finalidad ostensible de la misión de De la Peña era la de concluir un Pacto argentino-brasileño tendiente a regular las relaciones con el Uruguay. El objetivo más importante -por lo que respecta a la Confederación- era lograr una Alianza contra Buenos Aires. Que esta finalidad no era secreta lo evidencian los despachos de Christie al Foreign Office:

“El señor López, ministro de Relaciones Exteriores, me ha informado que el objeto ostensible de la misión del señor Peña es la de llegar a un claro entendimiento con el Brasil respecto de los casos en que Brasil y la Confederación han de intervenir en Montevideo, según el Tratado de 1856, y cuál será el modo de intervención, y que también lo han instruido para que tratase -junto con los representantes montevideanos en Río- de lograr el consentimiento de Brasil en una Alianza contra Buenos Aires”(22).

(22) Christie a Malmesbury, 19 de Mayo de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 207, Nro. 56. Christie recibió también detalles completos acerca de las negociaciones del ministro brasileño en Paraná. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La ambición del Gobierno de Paraná hallaba una expresión aún más franca en la explicación que acerca de la misión dio Del Carril a Urquiza:

“Las instrucciones que ha redactado el doctor López son en extremo vagas, como es todo este negocio que no tiene bases fijas de qué partir ni objeto determinado por antecedentes aceptados.
“Deseamos la cooperación del Gobierno del Brasil en nuestra gran cuestión del Río de la Plata y esperamos que la habilidad de los ministros oriental y argentino pueden hacerlo y obligarlo moralmente a concurrir a este fin, sea de un modo o de otro más temprano o más tarde.
“Hagan pues ellos lo que puedan, salvando el honor y la dignidad de estos países”(23).

(23) Del Carril a Urquiza, 4 de Mayo de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La partida de De la Peña alivió la inmediata tensión entre Buenos Aires y la Confederación. Era claro que la Confederación no movería sus fuerzas mientras no estuviera al tanto de lo que habían resuelto sus aliados. Y Buenos Aires, en ese momento, no tenía razón alguna para empeñarse en una campaña agresiva.

El ministro británico en Paraná partió para Asunción a principios de Junio, confiando en que el statu quo no sufriría cambio alguno durante varios meses(24). No obstante, como continuación lógica del cambio de Notas entre Buenos Aires y la Confederación en Febrero y Marzo, hubo rumores de armas, especialmente en Paraná.

(24) Christie a Malmesbury, 31 de Mayo de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 207, Nro. 67. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Urquiza llegó de San José a mediados de Mayo y se presentó a la apertura de las Sesiones del Congreso con un discurso en el que criticó enérgicamente la reciente negativa de las autoridades porteñas a considerar la Constitución de 1853.

La resolución adoptada por el Congreso en respuesta a su Mensaje indicaba claramente la decisión de poner fin al asunto con Buenos Aires durante la Administración de Urquiza:

“La integridad nacional está en peligro, he ahí, señor, la voz de alarma que ha conmovido el pecho de todos los argentinos y de los miembros de la Cámara que tiene la honra de representarle.
“La Cámara como la Nación están, señor, a vuestro lado como un solo hombre, poderosa como en los días de 1810 y 1816...
“En esta cuestión, la más importante y la que más urge ser resuelta durante el período de vuestra inmortal Administración, no lo podéis dudar, señor, teneis a vuestra disposición todo el poder y toda la decidida cooperación del país”(25).

(25) “Actas de Sesiones de 1858 de la Cámara de Diputados” (1891), pp. 445-446, Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Dos meses después, empero, el Congreso apenas pudo mantener la unidad requerida para aprobar la aplicación de aranceles diferenciales a todos los artículos de exportación de las provincias. Las mercaderías cargadas en buques para su exportación directa al exterior en lugar de hacerlo en barcos fluviales con destino a Buenos Aires, pagarían sólo un tercio del arancel de exportación.

Mucho más espectacular que estos pronunciamientos de la Legislatura fue la gran revista militar que se celebró en Paraná para los festejos del 25 de Mayo. La parada había sido preparada por lo menos con un año de anticipación, pero muchos la consideraron como una exhibición de fuerza del Gobierno de Paraná. Juan María Gutiérrez, escribió sobre el particular:

“Cerca de 15.000 hombres han evolucionado delante del señor presidente. Cada regimiento se presentó en caballos de un solo pelo y todos han podido contar hasta cinco mil tordillos, cosa nunca vista según el juicio de las personas mas inteligentes.
“El Sr. Presidente era acompañado de un lucido Estado Mayor entre el cual se distinguían muchos jefes de nombre: el brigadier López, el mariscal Santa Cruz, los generales Pedernera, Guido, Galán, etc., etc., rodeaban inmediatamente al Sr. Presidente seguidos de sus respectivos edecanes lujosamente vestidos y montando magníficos caballos.
“La infantería nacional ha llamado la atención por la excelencia de su disciplina; su número es aproximadamente de 2.000 plazas. Esta parada se ha reunido por medio de una citación verbal, sin violencia, y los soldados se han presentado vestidos, armados y montados de su cuenta y lo que es más, comiendo de sus propias vacas, porque como Vd. sabe, casi no hay vecino de Entre Ríos que no sea propietario de más o menos consideración”(26).

(26) Gutiérrez a M. Taboada, 27 de Mayo de 1858. Gaspar Taboada. “Recuerdos Históricos: los Taboada” (1929-1947), tomo III, p. 288, (cinco volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El ministro de Estados Unidos comentó esta exhibición de fuerza militar en un despacho muy detallado a Washington:

“Después de haberlo observado detenidamente creo que cerca de 12.000 hombres del total eran ‘lanceros’, formados por los campesinos ‘gauchos’ de la comarca. Entre el total de hombres, ¡no distinguí siquiera a un hombre blanco de pura raza! ¡ni tampoco a un negro de pura raza!
“La raza es esa peculiar al país, una cruza entre el español y el indio nativo, el primero absorbido por el último, conservando únicamente las características de idioma, y religión, o algunas formas religiosas.
“Por lo general es hombre bien formado, sano y atlético, y no sería desacertado decir que es uno de los mejores jinetes del mundo”(27).

(27) Peden a Cass, 4 de Junio de 1858. Archivos Nacionales, Departamento de Estado, Ministros de Estados Unidos en Argentina, Despachos, Microfilm Nro. 69, Rollo Nro. 13, Nro. 111. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Christie agregó al pie de la página una Nota convincente en su despacho al Foreign Office:

“... todos, con la excepción de unos mil quinientos regulares de las otras provincias, son Guardias Nacionales de Entre Ríos...
“El (Urquiza) no podría contar -desde luego- con la totalidad de esos hombres para una expedición fuera de su provincia”(28).

(28) Christie a Malmesbury, 31 de Mayo de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 207, Nro. 65. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Las fuerzas movilizadas para la parada de gala no fueron enviadas a Buenos Aires, por cuanto toda la atención del Gobierno de Paraná estaba centrada en Río de Janeiro y en los esfuerzos de la misión De la Peña.

Hasta Buenos Aires reconoció el valor de esta misión. La Legislatura de la provincia aprobó una resolución en la que se anunciaba que Buenos Aires seguía siendo parte integrante de la República Argentina aunque por el momento algunos obstáculos la habían forzado a mantenerse provisionalmente separada de la Confederación.

En apariencia, este gesto trataba de dar la impresión a los Gobiernos extranjeros -particularmente al Brasil- de que Buenos Aires estaba pronta a entrar en un arreglo con la Confederación en una fecha futura(29).

(29) Christie a Malmesbury, 31 de Mayo de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 207, Nro. 67. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Hasta qué punto el próximo movimiento de la Confederación dependía de lo que lograra la misión De la Peña, se vio claramente en los esfuerzos finales de mediación que realizó Christie en 1858. En Marzo y Abril, momento en que el estallido de las hostilidades parecía particularmente inminente, los comerciantes de Buenos Aires, muy alarmados, solicitaron a Christie que renovase sus esfuerzos de mediación(30).

(30) Periódico “El Nacional”, 3 de Mayo de 1858. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El ministro británico ya había enviado Notas personales a Paraná y Buenos Aires en las que instaba a esos Gobiernos a recurrir a la mediación antes que a la guerra, pero al parecer le desagradaba complicarse en una prolongada repetición de las negociaciones de 1857. En Agosto, poco después de su regreso de Asunción, escribía:

“Creo que en este momento el Gobierno de Paraná no tiene intención de abrir las hostilidades y no hay probabilidad de guerra”(31).

(31) Christie a Malmesbury, 24 de Agosto de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 207, Nro. 87. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Christie, no obstante, decidió hacer un último esfuerzo para reconciliar a los dos Gobiernos argentinos antes de partir para Inglaterra al final del año. Para dar cumplimiento a su proyecto, tenía que visitar Buenos Aires en Septiembre y, antes de partir de Paraná, mantuvo conversaciones con Urquiza y Derqui. De estas charlas resultó que el Gobierno de Paraná entablaría probablemente negociaciones sobre la misma base que las mediaciones de 1857.

Derqui parecía especialmente deseoso de que Christie averiguara lo que pensaba el Gobierno de Buenos Aires sobre las mediaciones. Tanto Urquiza como Derqui agregaron significativamente que los buenos oficios de Christie no podrían ser aceptados mientras los resultados de la misión De la Peña en Río de Janeiro no se conocieran(32).

(32) Christie a Malmesbury, 26 de Septiembre de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 208, Nro. 102. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Urquiza ya había rechazado la propuesta renovada por Christie, de que el presidente de la Confederación y el gobernador de Buenos Aires celebrasen una conferencia conjunta a bordo de un barco de guerra británico.

En Buenos Aires, Christie trabajó dos meses para lograr un modus vivendi satisfactorio entre la Confederación y las autoridades porteñas. Por sus conversaciones con Norberto de la Riestra y Daniel Gowland creyó en la posibilidad de superar las mayores dificultades que se oponían a esta reunión.

El rechazo por el Congreso, a último momento y en forma muy inesperada, de las reclamaciones británicas sobre un arreglo con la Confederación, sin embargo, obligó a Christie a poner fin a sus buenos oficios en los últimos días de Octubre.

El Convenio para el pago de los daños sufridos por los ciudadanos británicos (también los franceses y los sardos) había sido obtenido después de dos años de luchas diplomáticas. Su altivo rechazo:

“... es prueba de que no se puede contar con la sanción del Congreso ni con la firmeza de un Gobierno que está a punto de presentar su renuncia, en cualquier arreglo con el Gobierno de Buenos Aires...”(33).

(33) Christie a Malmesbury, 27 de Octubre de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 209, Nro. 115. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Gowland dio término a las negociaciones con una carta a Urquiza en la que establecía claramente la posición porteña y la probable aceptación o arreglo de todos los puntos en litigio. La carta de Gowland se archivó entre los papeles de Urquiza sin siquiera acusar su recibo(34).

(34) Gowland a Urquiza, 5 de Noviembre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, referenciado en Ricardo Levene. “Historia de la Nación Argentina (desde los Orígenes hasta la Organización Definitiva en 1862” (1936-1950), tomo VIII, pp. 284-286. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

En los primeros días de Noviembre, Christie visitó a Urquiza en San José para despedirse. Ninguno de ellos hizo referencia alguna a los Convenios de reclamaciones ni a los esfuerzos de mediación con Buenos Aires(35).

(35) Christie a Malmesbury, 17 de Noviembre de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 209, Nro. 139. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Todavía se tenían vagas esperanzas en la ayuda del Brasil, mientras que en 1859 un giro de la política en el Río de la Plata hizo pensar en otro aliado potencial a la causa de la Confederación: el Paraguay. Contra semejantes eventualidades, el último esfuerzo de mediación realizado por Christie tenía pocas probabilidades de éxito.

Durante seis meses -en la segunda mitad de 1858- la misión De la Peña intentó lo imposible para lograr la ayuda brasileña contra Buenos Aires sin poder ofrecer al Imperio nada en cambio. Como si este obstáculo no fuese suficiente, los diplomáticos francés y británico en Río de Janeiro recibieron -a principios de Mayo- de sus respectivos Gobiernos la orden de presionar al Gobierno brasileño para que se abstuviera de intervenir en los asuntos internos de la Argentina’’(36).

(36) De la Peña a Urquiza, 28 de Mayo de 1858; Mauá a Urquiza, 10 de Junio de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

De la Peña llegó a Montevideo el 11 de Mayo en compañía de Paranhos. El enviado brasileño mantenía vivas las esperanzas de la Confederación con sus declaraciones de que intentaría lograr la influencia de Dom Pedro II y del gabinete para obtener la ayuda al Gobierno de Paraná. Cartas de figuras claves en la política brasileña y especialmente de Andrés Lamas, ministro uruguayo ante la Corte del Brasil, alentaron las esperanzas de De la Peña, pues éste pensaba que de las negociaciones en Río de Janeiro algo provechoso podría surgir(37).

(37) De la Peña a Urquiza, 18 de Mayo; 20 de Junio, de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Las promesas brasileñas, sin embargo, no armonizaban con lo que buscaba la Confederación, es decir, con el apoyo militar y especialmente naval en un conflicto con Buenos Aires.

Mientras permaneció en Montevideo, De la Peña trató de mejorar las relaciones entre Uruguay y Brasil, las que estaban algo tirantes por haber rechazado el Senado uruguayo el Tratado de Límites. Pudo también sugerir que se enviara una misión uruguaya privada a Paraná con el fin de obtener para Montevideo una franquicia en los discriminatorios aranceles diferenciales de la Confederación(38).

(38) De la Peña a Urquiza, 12 de Julio (sic, Junio) de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Río de Janeiro seguía siendo la meta de su misión, por cuanto era en esa ciudad donde se determinaría el éxito o el fracaso de su viaje. La demora de los brasileños, que habría de prolongar y finalmente frustrar esta misión, ya era evidente, aunque tal vez no hecha de intento: el buque brasileño en el que debía zarpar de Montevideo tuvo un retraso de dos semanas.

Los primeros despachos que De la Peña envió en cuanto llegó a Río de Janeiro eran muy optimistas. Un hecho que amenazaba su misión, el desacuerdo entre el Brasil y Uruguay sobre asuntos relativos a los Tratados de Límites y de Comercio, desapareció al final de ese mes gracias a los esfuerzos del barón de Mauá. No obstante, el ministro de Relaciones Exteriores del Brasil no se daba prisa en nombrar a un representante brasileño para negociar con De la Peña y Lamas.

De la Peña fue oficialmente recibido en la Corte brasileña el 7 de Agosto; los negociadores brasileños no fueron elegidos hasta el 19 de Octubre. La excusa que dio el Imperio no era muy satisfactoria:

“... la imposibilidad de prestar la especial atención que demandaban los objetos de la misión argentina, al mismo tiempo que tenía que atender a las exigencias de graves discusiones en las Cámaras Legislativas’’(39).

(39) De la Peña a Urquiza, 9 de Febrero de 1839. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza; otros aspectos de estas primeras negociaciones en las cartas de De la Peña del 8, 21, 24 y 31 de Julio de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Mientras tanto, el Gobierno del Brasil ocupó inteligentemente la atención de De la Peña con innumerables actividades: noticias de la expedición naval de los Estados Unidos contra los paraguayos, lo que podría procurar a Urquiza un nuevo papel de mediador; más declaraciones en favor de una alianza brasileña contra Buenos Aires; posibilidad de una alianza de cuatro poderes, incluyendo en ella al Paraguay; y la renovación del conflicto entre el Brasil y Uruguay acerca de los Tratados de Comercio(40).

(40) De la Peña a Urquiza, 9, 20 y 23 de Agosto de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

A fines de Septiembre, la paciencia de De la Peña ya había llegado a su límite. Buschental había traído noticias al Brasil de que Urquiza no intentaba emplear ninguna medida coercitiva contra Buenos Aires y estas informaciones fueron arrojadas a la cara del enviado argentino(41).

(41) De la Peña a Urquiza, 24 de Septiembre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, Confidencial. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Al mismo tiempo en Paraná, Brasil usaba todo el peso de su presión diplomática para lograr que el Congreso argentino sancionara la Convención sobre Límites y Extradición -incluso la de esclavos- que Paranhos había concluido el año anterior. Los métodos de la diplomacia brasileña se ven muy bien en uno de los Informes confidenciales de Christie al Foreign Office:

“Mr. Amaral (ministro brasileño ante la Confederación) había informado anteriormente a su Gobierno que temía que no se promulgase la Convención o por lo menos que se la demorase, y recibió con el tiempo instrucciones de declarar en la forma más enérgica al general Urquiza y a su Gobierno que el Gobierno del Brasil no entablaría negociaciones con el señor Peña mientras las Convenciones no fuesen aprobadas.
“Cartas personales al mismo efecto fueron escritas al general Urquiza desde Río por estadistas que tienen relaciones amistosas con él.
“El 27 de Septiembre (las Sesiones iban a cerrar el 30) la Cámara de Diputados aprobó una resolución por la cual se posponía hasta la próxima Sesión la consideración de las Convenciones.
“Mr. Amaral fue inmediatamente a ver al general Urquiza y le leyó las Instrucciones que había recibido. El general Urquiza le dijo de no prestar atención a lo que había sucedido, que los diputados eran muchachos y que lo que habían hecho podía ser deshecho y que las Convenciones serían aprobadas antes de la clausura de las Sesiones.
“Al día siguiente, la Cámara de Diputados rescindió su voto de postergación y las Convenciones fueron rápidamente aprobadas por ambas Cámaras”(42).

(42) Christie a Malmesbury, 27 de Noviembre de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 209, Nro. 146, confidencial. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

En forma repentina, a principios de Octubre, el objetivo esencial de la misión De la Peña logró significativos progresos. Se intercambiaron ratificaciones del Tratado de Comercio uruguayo- brasileño y el ministro de Relaciones Exteriores del Brasil pidió a Andrés Lamas que le preparase un Memorándum para las conversaciones conjuntas entre los plenipotenciarios de las tres naciones.

De la Peña recordó con júbilo que Lamas era quien bosquejó el proyecto de Tratado en 1851, con el que se había conseguido la ayuda de Brasil y Uruguay en la campaña de Urquiza contra Rosas(43).

(43) De la Peña a Urquiza, 5 de Octubre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, muy confidencial. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Dos semanas después, el optimismo de De la Peña se desvaneció. Los representantes nombrados eran Paranhos y Soarez de Souza, vizconde del Uruguay, ambos opuestos a la política de la Confederación. Paranhos hacía mucho que había dado la espalda a sus primeras promesas diplomáticas hechas en Paraná y Montevideo y se había convertido en un franco opositor a la Alianza brasileño-argentina contra Buenos Aires.

Pasó otra quincena y cuando los plenipotenciarios se reunieron para su primera conversación ya estaban a principios de Noviembre. De común acuerdo encomendaron a Lamas la preparación de un proyecto en el que se establecía los términos de la independencia del Uruguay, mientras que De la Peña debía presentar un bosquejo de Tratado de Alianza. La clase de asistencia que la Confederación deseaba en su campaña contra Buenos Aires fue claramente establecida en el borrador de De la Peña.

Los tres signatarios se comprometían en una Alianza ofensiva y defensiva cuya finalidad era la de incorporar a Buenos Aires en la Confederación; en caso de que Paraguay lo desease, se le permitiría unirse a la Alianza. La Confederación tomaría la iniciativa en la guerra, pero el Brasil debía contribuir por lo menos con dos mil hombres y su fuerza naval, mientras que Uruguay enviaría dos mil hombres(44).

(44) De la Peña a Urquiza, 7 de Noviembre de 1858; proyecto de Tratado, 14 de Noviembre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

No tardaron en saber que aunque a los representantes brasileños se los suponía plenipotenciarios, no tenían otras Instrucciones que las de recibir las propuestas y transmitirlas a su Gobierno.

A fines de Noviembre, De la Peña recibió de Paraná la orden de poner fin a su misión y regresar a la Argentina. Utilizando su viaje de regreso como último recurso, pudo arrancar finalmente una declaración del ministro de Relaciones Exteriores del Brasil que indicaba su decidida oposición a la idea de una alianza. Presionado continuamente por los enviados argentinos, el Gobierno brasileño finalmente aceptó el concepto de una Alianza defensiva.

De la Peña trató entonces de conseguir un documento con los términos de la Alianza, sólo para comprender entonces que el ministro de Relaciones Exteriores insistía en introducir tantas restricciones que el espíritu de la alianza quedaba completamente desvirtuado.

En esos días de mediados de Diciembre, el gabinete cayó y Paranhos logró el nombramiento de ministro de Relaciones Exteriores. Otras prolongadas conferencias convencieron al enviado argentino que el nuevo gabinete no tenía ninguna intención de concluir una Alianza(45).

(45) De la Peña a Urquiza, 9 de Febrero de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El 2 de Enero de 1859, De la Peña obtuvo un Tratado que reglamentaba las relaciones de Brasil y la Confederación con el Uruguay. Antes que afrontar la divulgación de su derrota diplomática, De la Peña presentó una urgente Nota de llamada de su Gobierno en la que requerían su presencia y dio término a su misión ante la Corte brasileña.

La aparente pérdida de Brasil como aliado potencial se aceptó fácilmente en Paraná porque las alternativas de la fortuna ponían otro posible aliado a disposición de la Confederación. Paraguay había querellado una y otra vez con casi todas las naciones que tenían intereses de navegación o comerciales en el Río de la Plata.

Una seria cuestión diplomática tomó incremento desde 1854 con los Estados Unidos. Edward Hopkins, ciudadano norteamericano, había establecido -con la aprobación del presidente López- una compañía de exploración y navegación en el tradicionalmente aislado Paraguay.

Posteriormente, lo habían nombrado cónsul de Estados Unidos en Asunción y, en 1852, influyó para que enviaran de Washington una modesta expedición naval científica bajo el mando del teniente Thomas Page y cuyo objeto era la exploración del sistema fluvial de los ríos Paraná, Uruguay y Paraguay.

Pronto se produjeron roces a causa de los privilegios y derechos de la compañía y de los ciudadanos estadounidenses en el Paraguay. En 1854 se canceló a Hopkins su patente de cónsul y los bienes de la compañía fueron confiscados.

En Enero de 1855, como insulto final, un navío perteneciente a Estados Unidos, el “Water Witch” de la expedición científica, fue tiroteado desde un Fuerte paraguayo mientras trataba de entrar en el río Paraguay y el timonel fue asesinado.

Como tan a menudo ocurría en sus tratos con los ciudadanos de países extranjeros, López se negó a presentar sus excusas. Con el tiempo, el Congreso de los Estados Unidos destinó fondos para enviar una comisión al Paraguay respaldada por una poderosa expedición y obligar a este país al pago de una indemnización.

Cuando estas noticias llegaron a Río de Janeiro a fines de Julio de 1858, De la Peña pensó que Urquiza podía lograr la eterna gratitud del Paraguay si se presentaba en esa emergencia como mediador. El presidente de Paraguay contestó con palabras que indicaban que no era indiferente al ofrecimiento de amistad de la Confederación.

Si bien declaraba que estaba seguro que se produciría una completa ruptura de relaciones con los Estados Unidos, ya que Paraguay no podía entregarse al primer pirata que aparecía por sus costas, expresó que apreciaba el ofrecimiento de Urquiza.

Agregaba que deseaba conocer la opinión de Urquiza sobre el conflicto y la posible solución que podría lograrse con su mediación; el tiempo era esencial si los Estados Unidos habían resuelto atacar. De resultas de ello se sugirió una entrevista entre los dos presidentes para discutir los alcances de la expedición de los Estados Unidos; Urquiza propuso que se llamara a De la Peña desde Río para que participara en la conferencia(46).

(46) C. A. López a Urquiza, 20 de Septiembre de 1858; Urquiza a C. A. López, 29 de Octubre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Cuando el nuevo ministro estadounidense ante la Confederación, Benjamín C. Yancey, se detuvo en Río a fines de Octubre, De la Peña no dejó de visitarlo y declararle que Urquiza ofrecía sus buenos oficios en el diferendo entre Estados Unidos y Paraguay(47).

(47) De la Peña a Urquiza, 5 de Noviembre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Mientras tanto, se enviaron órdenes a De la Peña para que diera fin a sus negociaciones ante la Corte brasileña y regresara al Río de la Plata y que también se preparase para un posible viaje a Asunción. Urquiza tenía muchas esperanzas de que podría allanar las dificultades entre los Estados Unidos y Paraguay y que este último país -por gratitud- aceptaría participar en una cruzada contra Buenos Aires(48).

(48) Urquiza a De la Peña, 29 de Octubre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Así se preparó el escenario para que la Confederación pudiera conquistar otro aliado potencial. A fines de Noviembre, Yancey llegó a Paraná y presentó sus credenciales a Del Carril. Inmediatamente se vio complicado en prolongadas discusiones con el Gobierno de Paraná acerca de la expedición naval norteamericana que se esperaba de un momento a otro en el Río de la Plata.

Yancey aseguró a Del Carril y a los miembros del gabinete que si bien los Estados Unidos no tenían intenciones agresivas contra el Paraguay, este asunto debería ser resuelto por negociaciones directas entre las dos naciones. En consecuencia, los Estados Unidos no podían aceptar una mediación oficial de una tercera parte(49).

(49) Yancey a Cass, 15 de Diciembre de 1858. Archivos Nacionales, Departamento de Estado, Ministros de Estados Unidos en Argentina, Despachos, Microfilm Nro. 69, Rollo Nro. 14, Nro. 4; William R. Manning. “Diplomatic Correspondence of the United States (Inter-American Affairs. 1831-1860)” (1932-1939), tomo I, pp. 664-668, (doce volúmenes). Ed. en Washington, D. C. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El Comisionado civil, el juez James B. Bowlin, llegó al Río de la Plata con su fuerza naval a fines de Diciembre de 1858. Las autoridades porteñas, por principio, elevaron una protesta por la entrada de la flota en el estuario. En realidad, el Gobierno de Buenos Aires dio la bienvenida a la llegada de las fuerzas estadounidenses.

Por regla general sus relaciones con el Gobierno paraguayo eran malas y había pocos probabilidades de que Urquiza atacara a Buenos Aires mientras el diferendo entre los Estados Unidos y Paraguay no se solucionase(50).

(50) Bowlin a Cass, 29 de Diciembre de 1858. Archivos Nacionales, Departamento de Estado, Estados Unidos. Ministros al Paraguay, Despachos, Microfilm Nro. 128, Rollo Nro. 1, en William R. Manning. “Diplomatic Correspondence of the United States (Inter-American Affairs. 1831-1860)” (1932-1939), tomo X, p. 186, (doce volúmenes). Ed. en Washington, D. C.; Parish a Malmesbury, 27 de Enero de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 215, Nro. 4; Mitre a Hudson, 3 de Enero de 1859, en el periódico “El Nacional”, del 17 de Enero de 1859. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Entretanto, se hacían muchas especulaciones sobre las intenciones del Brasil. El ministro brasileño en Montevideo, Joaquín Tomas de Amaral, partió a toda prisa para Asunción a fines de Diciembre.

La Confederación temía que el Brasil intentase socavar el ofrecimiento de mediación de Urquiza. A Bowlin, los agentes brasileños en Montevideo le pasaron informes que -aunque confidenciales- habían sido propalados deliberadamente, según los cuales el propósito de la visita de Amaral era aconsejar a López en forma enérgica que solucionase pacíficamente sus diferencias con los Estados Unidos.

Bowlin sospechaba acertadamente, sin embargo, que el Gobierno brasileño no simpatizaba en forma alguna con el objetivo de la expedición estadounidense(51).

(51) Bowlin a Cass, 16 de Enero de 1859. Archivos Nacionales, Departamento de Estado, Ministros de Estados Unidos en Argentina, Despachos, Microfilm Nro. 128, Rollo Nro. 1, Nro. 7; William R. Manning. “Diplomatic Correspondence of the United States (Inter-American Affairs. 1831-1860)” (1932-1939), tomo X, pp. 197-200, (doce volúmenes). Ed. en Washington, D. C.; Del Carril a Urquiza, 4 de Enero de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Esta situación se desarrolló rápidamente e hizo que Urquiza abandonase su retiro de San José; el 9 de Enero llegó a Paraná. Bowlin arribó la mañana siguiente y ese mismo día Bowlin y Yancey mantuvieron una conferencia con Urquiza, Del Carril y Juan Francisco Seguí, ministro interino de Relaciones Exteriores:

“La mediación no se aceptó. Pero los buenos oficios del general Urquiza se aceptaron ... general Urquiza habló calurosamente; estaba ansioso por prestar un buen servicio a una Nación cuyos oficiales le habían prestado un importante servicio en cierta ocasión en un momento de apuro (indudablemente se refería a la ayuda del ministro Pendleton en los sucesos de Julio de 1853)”(52).

(52) Yancey a Cass, 13 de Enero de 1859. Archivos Nacionales, Departamento de Estado, Ministros de Estados Unidos en Argentina, Despachos, Microfilm Nro. 69, Rollo Nro. 14, Nro. 10; William R. Manning. “Diplomatic Correspondence of the United States (Inter-American Affairs. 1831-1860)” (1932-1939), tomo I, p. 678, (doce volúmenes). Ed. en Washington, D. C. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Urquiza les propuso adelantarse al comisionado de Estados Unidos y preparar el terreno para una solución amistosa. La flotilla norteamericana debería quedarse por debajo de Corrientes, a fin de que no precipitase un incidente durante las negociaciones.

El 12 de Enero, Urquiza -acompañado de una numerosa comitiva, incluso Tomás Guido- partió de Paraná en un vapor paraguayo y luego alcanzó y dejó atrás a las fuerzas de Estados Unidos que habían zarpado en la mañana de la víspera.

Al cabo de dos semanas de la llegada de Bowlin a Asunción, toda la controversia entre Estados Unidos y Paraguay quedó solucionada y se firmó un Convenio entre los dos Gobiernos. El empeño de Urquiza facilitó grandemente las negociaciones y ahora esperaba con toda razón que el agradecimiento de López se concretaría en forma de cañones, soldados y barcos para emplearlos contra Buenos Aires.

La cuestión pendiente de los límites entre Argentina y Paraguay dio lugar a algunas conversaciones entre Urquiza y López y también a la presentación de las credenciales de Guido como plenipotenciario argentino en el Paraguay.

Guido permaneció en Asunción varios días más después de la solución del problema norteamericano, pero el 21 de Febrero se despidió del presidente López sin haber logrado ninguna solución en el problema de los límites ni en la forma y amplitud que tendría la ayuda paraguaya a la Confederación.

Lógicamente, López había insistido en vincular las dos cuestiones de límites y ayuda. El precio de la ayuda naval a la Confederación era un arreglo de los límites favorables al Paraguay, un sine qua non que Urquiza no deseaba aceptar(53).

(53) Urquiza a C. A. López, 20 de Marzo de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La mediación de Urquiza en las dificultades entre Estados Unidos y Paraguay dio frutos más inmediatos por cuanto se produjo un enfriamiento muy notable de las relaciones entre Brasil y la Confederación. Urquiza no había ocultado su desagrado ante el fracaso de la misión De la Peña en Río de Janeiro. Así escribía el encargado británico en Paraná, George Fagan:

“Por ahora sólo puedo informar que el general Urquiza está muy indignado por la conducta del Gobierno brasileño, a quien acusa de engaño por haberle hecho esperar cosas que no se realizaron en cuanto estuvieron seguros de la ratificación por el Gobierno argentino de sus convenciones”(54).

(54) Fagan a Malmesbury, 20 de Enero de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 218, Nro. 4. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El ministro de Estados Unidos se refirió a expresiones mucho más pintorescas por parte de Urquiza:

“Es cierto que el general Urquiza usó palabras muy groseras y duras respecto de Brasil cuando estuvo aquí el 10 de Enero, antes de irse para el Paraguay. Se dice que usó estas palabras respecto al Brasil, ‘que esos monos son todos cobardes y traidores’”(55).

(55) Yancey a Cass, 17 de Marzo de 1859. Archivos Nacionales, Departamento de Estado, Ministros de Estados Unidos en Argentina, Despachos, Microfilm Nro. 69, Rollo Nro. 14, Nro. 15; William R. Manning. “Diplomatic Correspondence of the United States (Inter-American Affairs. 1831-1860)” (1932-1939), tomo I, p. 681, (doce volúmenes). Ed. en Washington, D. C. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La irritación de Urquiza le hizo rechazar los esfuerzos de mediación de Joaquín do Amaral, que había llegado de Asunción dos semanas antes, para participar extraoficialmente en el intento de solucionar el diferendo entre Estados Unidos y Paraguay. Amaral no apreció mucho esta ofensa deliberada y esto, a su vez, se reflejó en una actitud brasileña aún más fría hacia la Confederación(56).

(56) Fagan a Malmesbury, 22 de Febrero de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 218, Nro. 15. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

En Abril de 1859 ya era evidente que la Confederación intentaba resolver la cuestión pendiente con Buenos Aires por medio de la guerra(57). No obstante, la búsqueda de aliados proseguía.

(57) Parish a Malmesbury, 26 de Abril de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 215, Nro. 13; Fagan a Malmesbury, 20 de Abril de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 218, Nro. 26; Yancey a Cass, 15 de Abril de 1859. Archivos Nacionales, Departamento de Estado, Ministros de Estados Unidos en Argentina, Despachos, Microfilm Nro. 69, Rollo Nro. 14, Nro. 21; William R. Manning. “Diplomatic Correspondence of the United States (Inter-American Affairs. 1831-1860)” (1932-1939), tomo I, pp. 686-687, (doce volúmenes). Ed. en Washington, D. C. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

De la Peña, nombrado ministro de Relaciones Exteriores después de su regreso de Río de Janeiro, fue elegido para presentar la urgencia del caso de la Confederación al Paraguay. Su primera comunicación desde Asunción -a mediados de Abril- señalaba su sorpresa ante el éxito inicial de su misión:

“Aunque con miedo de engañarme le dirí que el Paraguay desea concurrir al triunfo sobre Buenos Aires; pero quiera aparecer con algo más que con sus vapores de transporte. Lo mismo queda comprometido el Paraguay -dice el presidente- facilitando sus vapores que concurriendo con otros elementos que tiene y puede emplear.
“A estará(n) las conversaciones, es casi ya decidida la concurrencia de los vapores sin condición”(58).

(58) De la Peña a Del Carril, 19 de Abril de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del doctor Salvador María del Carril. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

A principios de Mayo el préstamo de cuatro barcos de transporte se hizo en forma protocolar. De la Peña afirmó que López hasta había bien recibido el pedido de Urquiza de más ayuda, es decir el pedido de una división del Ejército paraguayo y de veinte piezas de artillería.

Entonces apareció nuevamente el tradicional obstáculo. López insistió en la firma de un Tratado de Límites, Navegación y Comercio y en una Alianza permanente como precio por cualquier cooperación(59).

(59) De la Peña a Urquiza, 10 de Mayo de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

De la Peña regresó a Paraná el 20 de Mayo y se dirigió enseguida a San José para pedir nuevas Instrucciones.

En la época en que De la Peña partió nuevamente para Asunción, ya se movilizaban las fuerzas en ambos lados del Arroyo del Medio. Se esperaba lograr la cooperación paraguaya antes que ocurriese el primer choque. Urquiza ya había indicado -en una carta personal a López- que estaría dispuesto a otorgar concesiones sobre cierto límite territorial, una de las causas que había provocado la detención de las negociaciones.

El río Bermejo se echaba en el Paraguay varios kilómetros al norte de la confluencia de este último con el Paraná. Paraguay deseaba mucho retener una completa jurisdicción sobre el río Paraguay y ambas márgenes del Bermejo; de ahí que López hubiera insistido sobre la posesión por el Paraguay de una franja de territorio de unos cinco kilómetros de ancho al sur del Bermejo(60).

(60) Urquiza a C. A. López, 24 de Mayo de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Cuando De la Peña llegó a Asunción el 20 de Junio, al parecer pudo reanudar las negociaciones desde el punto donde las había dejado un mes antes. La situación, no obstante, pronto se volvió contra la Confederación.

López, impresionado por las recientes proposiciones que le habían hecho las autoridades porteñas, resolvió que ése no era un momento oportuno para realizar cualquier movimiento hostil contra Buenos Aires. A Juan José Méndez -famoso por sus intrigas con Pujol en 1852- se lo esperaba de un momento a otro en Asunción como comisionado especial del Gobierno de Buenos Aires.

En este estado de ánimo, López escribió a Urquiza que le era imposible enviarle los cuatro barcos prometidos a Corrientes, donde eran desesperadamente necesitados para transportar tropas a Rosario, mientras no se concluyeran los Tratados con De la Peña(61).

(61) C. A. López a Urquiza, 28 de Junio de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Cuatro Tratados habían sido presentados para su negociación: una copia ligeramente revisada del Tratado de Comercio y Navegación que Guido había concluido en 1856; una Alianza ofensiva y defensiva permanente que protegiera la integridad de los respectivos territorios; una Alianza especial para lograr la incorporación de Buenos Aires a la Confederación; y un Tratado de Límites(62).

(62) De la Peña a Urquiza, 4 de Julio de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza; Fagan a Malmesbury, 22 de Julio de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 219, Nro. 52, confidencial. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Una vez que empezaron las conferencias para discutir estos proyectos, López aumentó sus exigencias territoriales, hizo perder el tiempo y se negó rotundamente a considerar cualquier acción contra Buenos Aires hasta que la conducía de las autoridades porteñas hacia el Paraguay fuera más clara. En cuanto al apoyo con la artillería, el presidente paraguayo -que representaba a su país en todas las negociaciones con De la Peña- sólo declaró que tenía en venta muchos cañones.

Las negociaciones se arrastraron hasta mediados de Agosto. Finalmente, las esperanzas de la Confederación de conseguir la ayuda paraguaya se desvanecieron por completo y nada quedó sino el ofrecimiento de Paraguay de interceder entre Paraná y Buenos Aires, ofrecimiento que posteriormente fue aceptado y condujo al Pacto del 11 de Noviembre. La posición realista de Paraguay estaba claramente explicada en una carta de López a su antiguo conocido argentino, Tomás Guido:

“Tal es la grave dificultad que atravesamos si se ha de insistir en la pretensión de que el Paraguay sacrifique su sangre y sus caudales por el bien de la Confederación, sin que esta quiera comprometerse a ningún género de compensación efectiva, sino es como se me ha dicho con bastante frescura, que el concurso será un brillante precedente para entrar después en arreglos convenientes a los dos países.
“No ha llegado a mi noticia que ninguna nación se sacrifique sin recompensa, por la justicia, ni por la amistad de otro”(63).

(63) C. A. López a Guido, 10 de Agosto de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo Tomás Guido. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Urquiza se irritó mucho por esta negativa de ayuda por parte de los paraguayos. El encargado británico en Paraná escribió confidencialmente al Foreign Office a fines de Agosto:

“El general Urquiza con quien, a su pedido, tuve una entrevista esta mañana, me solicitó que informara a Vuestra Señoría que, en caso de que el Gobierno de Su Majestad a consecuencia de la ofensiva conducta del Gobierno del Paraguay (disputa sobre las demandas de un navío británico que había sufrido daños en una colisión con un buque paraguayo) crea necesario enviar una expedición a la capital de esa República, Su Excelencia no sólo consideraría favorablemente tal procedimiento sino que ofrecería todas las facilidades que estuviesen en su poder, tal como abastecer las fuerzas con carne y provisiones, permitir depósitos de carbón, proporcionar pilotos, etc., y hasta proporcionaría hombres y caballos si fueran requeridos.
“Su Excelencia agregó que haría un gran servicio a la causa de la civilización obligando al presidente López a cambiar su política exclusivista por una más liberal tal como la de inducir a extranjeros a establecerse en un país tan rico y fértil donde su industria y capitales podrían producir los más benéficos resultados”(64).

(64) Fagan a Russell, 25 de Agosto de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 219, Nro. 62, confidencial. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los acontecimientos políticos en el Río de la Plata no tuvieron influencia alguna ni sobre el Brasil ni sobre el Paraguay para que prestasen su ayuda a la Confederación antes de la batalla de Cepeda. Ninguna de estas naciones pensaba obtener alguna ventaja con su participación en el conflicto civil de la Argentina, cuyo resultado por cierto no era claro.

En consecuencia, la búsqueda de aliados emprendida por Urquiza en 1859 no tuvo más éxito que la de 1858. Un segundo pedido de ayuda a Brasil transmitido por intermedio de José de Amaral, ministro en Paraná, en Mayo, cayó en los oídos sordos del gabinete en Río(65).

(65) Fagan a Malmesbury, 26 de Mayo de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 218, Nro. 37. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Sólo el temor de que la guerra entre Buenos Aires y la Confederación pudiera trastornar la paz en el Uruguay, induciría al Brasil a ayudar a la Confederación. Mientras que Paraguay, por carecer de intereses inmediatos en la escena argentina, sólo extendería su ayuda al precio de un Tratado favorable sobre límites.

Un examen más amplio de la posición de Paraguay y Brasil justo antes de Cepeda, como también la consideración de la débil y vacilante amistad del Gobierno uruguayo, será mejor analizada en el contexto de la movilización general que tuvo lugar a lo largo del Arroyo del Medio en 1859.

Información adicional