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Ecos presidenciales. San Juan

La cuestión que planteaba quién sucedería a Urquiza en la presidencia en Marzo de 1860 era otro aspecto vital de las relaciones entre Buenos Aires y las provincias. Destacaban particularmente su pertinencia las frecuentes y repetidas declaraciones de los políticos porteños de que Urquiza era el único obstáculo que se oponía a la unidad nacional.

La evidente decisión que habían tomado Urquiza y el Gobierno de Paraná en 1859 de incorporar la provincia de Buenos Aires a la Nación, si fuese necesario por la fuerza, disminuyó el efecto inmediato que el sucesor de Urquiza hubiera podido tener sobre la unidad argentina. Los problemas que surgieron, no obstante, durante la campaña presidencial de 1858 y 1859 iban a tener amplias repercusiones en la lucha por la nacionalidad.

La campaña no se entabló en plataformas electorales, ni se colocó ante las masas argentinas, ni tampoco se discutió en discursos y en la prensa. Era una lucha llevada a cabo detrás del escenario por los dos candidatos principales, el vicepresidente Del Carril y el ministro del Interior Derqui, cuya rivalidad había surgido claramente en 1857. El premio era la presidencia, pero sólo se podía lograrla con la ayuda del que estaba en posesión del cargo. El ministro británico, Christie, observaba con astucia:

“No caben dudas de que la disposición y el apoyo del general Urquiza serán necesarios para quienquiera desee ser el próximo presidente de la Confederación. Además, por ser gobernador de Entre Ríos, probablemente seguirá siendo Comandante en Jefe o, en el grandilocuente idioma del país, Capitán General de las Fuerzas de Tierra y Mar; y la necesidad de su apoyo asegurará probablemente la elección de la persona a quien finalmente el general Urquiza desee ver elegida”(1).

(1) Christie a Malmesbury, 17 de Octubre de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 208, Nro. 111. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Así, los partidarios de los dos candidatos y los candidatos mismos lucharon amargamente para dominar a los consejeros personales de Urquiza y, para que desde Urquiza esta influencia se extendiera al Congreso, a los gobernadores y Legislaturas provinciales y obrara sobre los jefes militares estratégicos en las provincias.

Christie, en un mensaje al Foreign Office, trataba de explicar la compleja escena política en Paraná, situación que condujo a Urquiza a amenazar con su renuncia en Septiembre de 1858:

“... como la elección para el próximo presidente tendrá lugar a fines de 1860 (sic, 1859), los amigos de cada candidato estallan ansiosos por obtener, antes que los senadores y diputados se separasen para ir a sus provincias, una declaración del general Urquiza en favor de la candidatura de su jefe.
“El vicepresidente siempre ejerce las funciones de presidente durante los siete meses de receso del Congreso, momento en que el general Urquiza por lo general se ausenta de la capital. Durante los otros cinco meses, el señor Derqui, que tiene gran influencia sobre el general Urquiza, toma la dirección, y el vicepresidente, que no es miembro del gabinete se aleja del Gobierno y, si no inspira al partido de la oposición, por lo menos simpatiza con él...
“La causa inmediata de la furiosa renuncia del general Urquiza, luego revocada, parece deberse al empeño de los amigos del vicepresidente para obtener de él una declaración en favor del vicepresidente designándolo como candidato a la próxima presidencia, mientras que este partido -al mismo tiempo- se oponía en las Cámaras a varias medidas que el general Urquiza deseaba ver aprobadas (convenciones con las potencias europeas y tratados de límites y extradición con Brasil).
“La crisis terminó con un arreglo provisorio, como me informaron, con el apoyo del general Urquiza a la candidatura del señor Del Carril para presidente, y la del señor Derqui para vicepresidente, de la Confederación, dejándose una oportunidad para un cambio de persona en caso de que entretanto se logre un arreglo con Buenos Aires”(2).

(2) Christie a Malmesbury, 17 de Octubre de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 208, Nro. 105. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Las observaciones de Tomás Guido, senador y miembro de una comisión que persuadió a Urquiza de retirar su renuncia, confirman estas conclusiones adelantadas por el ministro británico(3).

(3) Notas, Guido, Septiembre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo Tomás Guido. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La crisis estalló en una reunión del gabinete celebrada el 21 de Septiembre sobre un punto de relativa importancia: no se pudieron conseguir fondos para un proyecto de defensa de las fronteras. Disgustado, Urquiza anunció que presentaría su renuncia, a la que siguió inmediatamente la renuncia de todo el gabinete.

Del Carril fue entonces consultado pero, aunque intentó convencer a Urquiza que retirase su renuncia, “... no se atrevió a decirle que la responsabilidad que él rehusaba, la tomaba sobre sí, nombrando otro Ministerio”.

A la Comisión del Senado, Urquiza declaró

“... que veia surgir dos partidos contrarios que empeñaban a hostilizarse; que no estaba dispuesto a tirar de la espada contra ninguno de ellos; y que viendo la inutilidad de sus esfuerzos para evitar esta escisión, se había resuelto a separarse de la Administración; que no le faltaba energía para dominar la situación, pero que había preferido su retiro a empeñarse inútilmente en llevar adelante su sistema...”.

Al cierre de las Sesiones del Congreso -en Septiembre de 1858- dos nuevos nombramientos del gabinete reforzaron decididamente la posición de Derqui: Luis J. de la Peña, por el momento ausente en Río de Janeiro, fue elegido para encabezar el ministerio de Relaciones Exteriores, vacante por la renuncia de Bernabé López; y Pedro Lucas Funes reemplazó a Juan del Campillo en el ministerio de Justicia, Educación y Culto. Escribió Christie:

“... los dos nombramientos del señor Peña y del señor Funes tienden, por lo que puedo juzgar, a fortalecer al señor Derqui, y no caben dudas de que la predilección del general Urquiza está decididamente de su lado”(4).

(4) Christie a Malmesbury, 27 de Octubre de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 209, Nro. 118. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Estas maniobras realizadas en Paraná hallaban su paralelo en todas las provincias que se preparaban para la elección presidencial. A despecho de indicaciones personales o inclinaciones momentáneas, Urquiza aún no había anunciado quién sería “el candidato’’.

En consecuencia, todos los esfuerzos fueron hechos por los partidarios de los dos principales competidores para vigorizar su posición entre los Gobiernos provinciales. En Córdoba, provincia natal de Derqui, Mariano Fragueiro resultó triunfador en las elecciones para gobernador en Mayo de 1858 a pesar de una campaña encaminada a elegir al mismo Derqui. Intrigas posteriores intentaron repetidamente echar abajo la gobernación del anciano Fragueiro y produjeron bastante intranquilidad en las provincias vecinas(5).

(5) A. Carmen Guzmán a Urquiza, 27 de Mayo de 1858; Du Graty a Urquiza, 29 de Junio de 1858; M. de Puch a Urquiza, 20 de Agosto de 1858. Todo en el Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Al año siguiente, Fragueiro habría de surgir como un candidato a presidente muy aceptable para los influyentes políticos porteños y sus amigos diseminados en las provincias del Interior.

Una situación más peligrosa creció gradualmente a todo lo largo de 1858 en la provincia de San Juan, de donde era oriundo Del Carril. Los ecos del estallido político resultante no se desvanecieron hasta que la unidad argentina quedó finalmente establecida en 1862. Nazario Benavídez, gobernador de San Juan desde 1836 -salvo durante breves períodos de revueltas- había renunciado finalmente en las postrimerías de 1854.

Urquiza, como parte de su plan de equilibrar los elementos políticos con rivales potenciales, había nombrado a Benavídez Comandante de la Zona Oeste de los distritos militares recientemente establecidos en la Confederación. Era imposible, empero, que un caudillo veterano como éste entregase el control de la provincia a un Gobierno que a menudo había sido hostil a él y a sus amigos, tanto más cuanto que él representaba la autoridad militar.

Una revuelta contra el Gobierno en ejercicio hizo que Benavídez reasumiera el dominio de la provincia en Marzo de 1857. Aunque el mismo Urquiza había recomendado la elección de Benavídez para el puesto de gobernador constitucional(6) el interventor nacional, Nicanor Molinas, vigiló esas elecciones que colocaban al Gobierno de la provincia en manos de un así llamado grupo liberal opuesto a Benavídez.

(6) Urquiza a Molinas, 10 de Junio de 1857. Nicanor Molinas. “Apuntes y Documentos Históricos de la Confederación Argentina” (1894), p. 49, Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Sea que ese grupo liberal sólo simpatizaba con Del Carril o sea que estaba ligado a las intrigas porteñas en las provincias, no tardó sin embargo en encontrarse en conflicto con Benavídez. La autoridad civil del gobernador Manuel José Gómez y de su ministro, Saturnino Laspiur, chocaron con las facultades militares del general Benavídez.

Uno de estos conflictos se produjo cuando Gómez intentó nombrar a oficiales para la Guardia Nacional de la provincia que eran más leales a él que a Benavídez. Del Carril trató de calmar los ánimos, pero la magnitud del problema era evidente en sus cartas a Urquiza:

“Yo insistiré sin embargo (en la necesidad de armonía) con Laspiur, con B. (enavídez) y con Quiroga (secretario de Benavídez) como con todos en mis sermones, pero conozco que ya van siendo ridículos y que hemos usado de tal modo la palabra que en las grandes ocasiones no ha de tener autoridad”(7).

(7) Del Carril a Urquiza, 22 de Marzo de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Acusaciones, intrigas, amenazas de violencia florecieron por doquier durante el invierno y se centraron en las elecciones para la Legislatura a fines de Agosto. A mediados de Septiembre, Benavídez fue detenido con el cargo de conspirar contra el Gobierno de Gómez. Inquietantes noticias se oían en Cuyo. La mujer de Benavídez apeló a los gobernadores de Mendoza y La Rioja y a Urquiza. La agitación pública era tal que temía que lincharan a su marido en cualquier momento(8).

(8) T. B. de Benavídez a Urquiza, 19 de Septiembre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Urquiza ordenó inmediatamente una intervención federal encabezada por Pedro Lucas Funes, ministro recién nombrado de Justicia, y Cesáreo Domínguez. Funes, no obstante, opuso objeciones a estas Instrucciones y los dos miembros de la Comisión presentaron su renuncia. Del Carril, impresionado por la urgencia de la situación, tomó la responsabilidad de nombrar a José M. Galán, ministro de Guerra, y a Baldomero García, como nuevos interventores, sin consultar primero a Urquiza(9).

(9) Del Carril a Urquiza, 14 de Octubre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Según Del Carril, su elección había sido en gran parte favorecida porque

“... ninguno de ellos es carrilista ni derquista y que ambos son federales impresionados de las más vivas simpatías por el general Benavídez”(10).

(10) Del Carril a Urquiza, 24 de octubre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

No obstante, tanto Derqui como Urquiza no miraban con mucha simpatía a estos dos hombres, aunque debieron aceptarlos presionados por las circunstancias(11).

(11) Derqui a Urquiza, 14 de Octubre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La Comisión llevaba Instrucciones que le ordenaban específicamente sacar a Benavídez de San Juan invocando el hecho de que un Gobierno de provincia no tenía jurisdicción sobre un oficial del Gobierno Nacional. Del Carril admitió de buena gana que las bases legales de tal posición eran débiles, pero declaró que había inventado la doctrina en respuesta a las necesidades políticas del momento(12).

(12) Del Carril a Urquiza, 16 de Diciembre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. Instrucciones a Galán y a García en Martín Ruiz Moreno. “La Revolución contra la Tiranía y la Organización Nacional” (1905-08), tomo IV, pp. 158-161. Gran Establecimiento La Capital, Rosario (Santa Fe). // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La Comisión necesitó aproximadamente un mes para llegar a San Juan y ejercer su autoridad sobre la tumultuosa situación de esta provincia y de las circundantes. Mientras tanto, inquietantes rumores seguían circulando. Se decía que la vida de Benavídez corría peligro, y que el Gobierno de Gómez tenía mucho que ver con las intrigas de Buenos Aires(13).

(13) R. Coquino a Urquiza, 1 de Octubre de 1858; T. Masadona a T. Rojo, 12 de Octubre de 1858; J. Moyano a Urquiza, 15 de Octubre de 1858; E. Bedoya a Urquiza, 14 de Octubre de 1858. Todo en el Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Entonces, por una desdichada coincidencia, Del Carril escribió a Urquiza el 24 de Octubre:

“Sólo añadiré que ahora estoy más tranquilo respecto de aquella situación. Temí la guerra civil si los pueblos vecinos hubieran tomado parte autoritativamente en las disensiones de San Juan.
“Temí que las pasiones violentas y exageradas que se habían desencadenado contra el general Benavídez, se desbordasen hasta producir una horrible tragedia...
“Estos temores se han desvanecido por las más recientes noticias que hemos recibido. Hay lugar a esperar que la comisión llegase a tiempo y que todo se arreglará”(14).

(14) Del Carril a Urquiza, 24 de Octubre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Estas esperanzas ya no existían más. Ese mismo día, la Comisión llegó a la Ciudad de Mendoza. Pero en la Ciudad de San Juan un tiroteo en torno de la casa donde mantenían prisionero a Benavídez había causado la muerte del caudillo la mañana del día anterior.

La Comisión, que recibió esta nueva al entrar en Mendoza, no sabía qué hacer y solicitó más Instrucciones al Gobierno de Paraná. Versiones muy distintas del asesinato se difundieron en Paraná y en Buenos Aires.

El ascendiente de Derqui quedaba asegurado por la reacción que se produjo en Paraná y, más especialmente, en San José. Aun cuando, informaba Christie, Urquiza hubiera aceptado la candidatura de Del Carril en Septiembre, los motivos que vinculaban el Gobierno de San Juan con el complot porteño le obligarían ahora a retirar su confianza al vicepresidente.

La reacción de los dos competidores alentó tal actitud por parte de Urquiza. Derqui, “afiebrado de impaciencia”, predicaba que se necesitaba la más enérgica acción de parte de Urquiza para contener las amenazas de las intrigas porteñas y asegurar una justa reacción en favor de los intereses de las provincias(15). Del Carril, al mismo tiempo, elogió la prudencia y la firmeza de la Comisión y aconsejó cautela e indulgencia en los asuntos de San Juan(16).

(15) Derqui a Urquiza, 6 de Noviembre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza.
(16) Del Carril a Urquiza, 6 de Noviembre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Unos pocos días más tarde, el vicepresidente dirigió una carta muy acerba a Urquiza en la que resumía los acontecimientos de San Juan y los vinculaba con la campaña presidencial. En esta carta del 8 de Noviembre, ponía claramente en evidencia la actitud que más tarde, en el correr de 1859, le haría retirar de la lucha por la presidencia:

“No estoy con nadie y no quiero permaneciendo en una estación en que no puedo evitar males horrendos quitarme la posibilidad de estar conmigo mismo, con el testimonio de mi conciencia, que todavía puedo presentarla pura y sin mancha delante de Dios”(17).

(17) Del Carril a Urquiza, 8 de Noviembre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

A mediados de Noviembre, Christie visitó a Urquiza en San José para despedirse; en esta ocasión informó:

“... El general Urquiza había recibido las nuevas de este evento poco antes de mi visita y estaba muy afligido y furioso y tuvo toda su atención absorbida por los acontecimientos de San Juan en los pocos días que permanecí con Su Excelencia.
“El antiguo feudo de los partidos federal y unitario revivía en San Juan. El gobernador y sus ministros son unitarios y el Gobierno de Buenos Aires está en las manos del mismo partido.
“El general Urquiza y el Gobierno de Paraná están persuadidos que el Gobierno de Buenos Aires ha instigado al de San Juan y lo ha ayudado con dinero ... Es justicia decir que el Gobierno de San Juan goza de la simpatía del partido que está más vinculado al Gobierno constitucional en el Congreso Federal.
“Pero, por otra parte, según la opinión imparcial del consenso general, Benavídez es un hombre amable”(18).

(18) Christie a Malmesbury, 27 de Noviembre de 1858. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 209, Nro. 149. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Algo más de un año después, un nuevo ministro británico, Edward Thornton, que acababa de llegar a Paraná, escribiría:

“A fines de 1858, el general Urquiza estaba muy emocionado por el asesinato en San Juan del general Benavídez; lo atribuía enteramente a las instigaciones del partido que detentaba el poder en Buenos Aires; aún ahora no se puede mencionar este tema ante él sin que dé muestras de rabia y de fastidio”(19).

(19) Thornton a Russell, 20 de Enero de 1860. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 225, Nro. 11. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Urquiza, que obraba convencido de que los acontecimientos de San Juan estaban vinculados con las intrigas porteñas, ordenó que se enviase a Derqui a San Juan para reforzar la Comisión. Al mismo tiempo, reconvino enérgicamente a Del Carril por su carta del 8 de Noviembre:

“No es cuestión de candidaturas: es cuestión de salud pública. Miserias a un lado, y si Vd. ha de ser o no ha de ser el presidente futuro, sea Vd. mi compañero para cumplir con honor nuestro período, sin que ninguna contrariedad nos desanime en el cumplimiento de nuestro deber”(20).

(20) Urquiza a Del Carril, 10 de Noviembre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

De acuerdo con los deseos de Urquiza, Derqui entró a formar parte de la Comisión por decreto del Gobierno de Paraná del 11 de Noviembre. Pero, una vez más, Del Carril expresó sus recelos:

“Encima de la ola pujante de aquel impulso va el doctor Derqui a Cuyo con un cortejo que no es anónimo, sino muy significativo. ¡Dios quiera que los numerosos enemigos de ese personaje, en toda la República, no digan que con la túnica ensangrentada de César cubrirá su ambición y hasta a los asesinos de la víctima, si pudiera convenirle! ¡Dios quiera que no se resistan a creer que representando al Gobierno, llevará la Justicia, la imparcialidad y la integridad, para dejar vengada a la Humanidad y satisfechas las necesidades de un buen político! ¡Dios quiera, en fin, que esa Comisión a la que rodean tantas pasiones, no sea la Caja de Pandora o el Banquete de Baltasar”(21).

(21) Del Carril a Urquiza, 16 de Noviembre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Reforzó la posición de Derqui la elección de Juan E. Pedernera como comandante de una fuerza expedicionaria para restaurar el orden en San Juan. Sólo satisfaría a Urquiza, a Derqui o a cualquiera de los Gobiernos en Mendoza, La Rioja o San Luis, la completa eliminación de la Administración Gómez-Laspiur.

Tales opiniones, que representaban el así llamado sentimiento federal, veían en esa Administración la amenaza de la influencia porteña en el Interior y, más que eso, las intrigas que urdían los porteños para hacer desaparecer a los enemigos de Buenos Aires por el asesinato. No se escucharon los ruegos de Del Carril cuando pidió que no se sometiera a su provincia natal a una invasión militar y Urquiza empezó a dudar de la lealtad de su vicepresidente.

La Comisión original encabezada por Galán y García había iniciado sus relaciones con el Gobierno de Gómez esforzándose por intervenir pacíficamente en la provincia. La inclusión de Derqui en la Comisión, la movilización de fuerzas bajo el mando de Pedernera y la violenta reacción de Urquiza cambiaron completamente los objetivos de la intervención.

La provincia de San Juan ya había sufrido la invasión de Angel Peñaloza, caudillo de La Rioja, y la del gobernador Juan Moyano, de Mendoza. El 28 de Noviembre, Pedernera ocupó la Ciudad de San Juan y Derqui declaró el estado de sitio en la provincia(22).

(22) Pedernera a Urquiza, 2 de Diciembre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza; “Rejistro Nacional (los primeros tres volúmenes impresos como Registro Oficial) de la República Argentina que comprende los documentos espedidos desde 1810 hasta 1873” (1879-1884), tomo IV, pp. 175-176, seis volúmenes, Buenos Aires. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La Comisión se abocó a su tarea con energía y con total desprecio de los derechos constitucionales se erigió en Gobierno de la provincia. Gómez y Laspiur fueron encarcelados y se levantó un sumario contra la Administración. Se suspendieron en sus funciones a todos los Jueces de Paz y se arrestó a los miembros de la Suprema Corte de la provincia y se les hizo un juicio sumario. La Legislatura fue disuelta y se llamó a nuevas elecciones(23).

(23) Derqui a Urquiza, 4 de Diciembre de 1858; B. García a Urquiza, 26 de Diciembre de 1858 y 13 de Enero de 1859. Todo en el Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Mientras tanto, la Comisión había encontrado un candidato para la gobernación. A mediados de Diciembre, Derqui escribía:

“Ya se asoman varias candidaturas, pero sin exigencia creo que se adoptará sin resistencia la que el Gobierno Nacional prestigie; pero todos están conformes en que convendría más una persona de fuera, que tuviese la confianza de V. E.
“Siguiendo esta idea, se levantó de un momento a otro la candidatura del coronel Virasoro”(24).

(24) Derqui a Urquiza, 13 de Diciembre de 1858. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Aunque Derqui negó su propósito de apoyar la candidatura de este oficial del Ejército de Corrientes, la Comisión y los políticos de San Juan sintieron muy pronto de qué lado soplaba el viento.

Cuando a fines de Enero la Comisión abandonó a San Juan, José A. Virasoro fue nombrado gobernador provisional. Un mes más tarde, la Legislatura confirmó la elección de Derqui eligiendo a Virasoro por el término constitucional.

Tal solución de la crisis de San Juan tenía suma importancia para la cuestión de la sucesión presidencial. Yancey informó a Washington en Marzo de 1859:

“En cuanto al vicepresidente, se dijo recientemente aquí que (Urquiza) empleó esta expresión: ‘Le arrancaré la lengua de la cabeza’”(25).

(25) Yancey a Cass, 17 de Marzo de 1859. Archivos Nacionales, Departamento de Estado, Ministros de Estados Unidos en Argentina, Despachos, Microfilm Nro. 69, Rollo Nro. 14, Nro. 15. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El Encargado británico en Paraná anotaba que Derqui era el candidato favorecido por Urquiza debido a la “... prontitud y energía con que sofocó la insurrección”, en San Juan(26).

(26) M. de Puch a Urquiza, 14 de Junio de 1859; D. J. de Urquiza a Urquiza, 10 de Junio de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Estas observaciones indicaban el ascendiente de Derqui, ya que al poco tiempo Del Carril renunció a su candidatura. No obstante, la atmósfera no se había aclarado por completo, porque Urquiza aún no había anunciado que apoyaba oficialmente a Derqui. A medida que la campaña militar contra Buenos Aires cobraba más ímpetu, Derqui seguía conspirando detrás de la escena, tanto en Paraná como en las provincias(27).

(27) Fagan a Malmesbury, 22 de Febrero de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 218, Nro. 16, confidencial. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Con todo, ya en al última semana de Octubre el gobernador Pujol, de Corrientes, que había respaldado la candidatura de Derqui, escribía a Urquiza solicitando instrucciones específicas sobre la forma en que debían votar los electores de su provincia(28).

(28) Pujol a Urquiza, 23 de Octubre de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los electores votaban en cada provincia en la primera semana de Noviembre, momento conclusivo después de la indecisa batalla de Cepeda y antes del Pacto del 11 de Noviembre. El recuento oficial de estos votos por el Congreso Nacional no se efectuó hasta el mes de Febrero, pero ya se sabía que la elección de Derqui era un hecho.

Ya que Buenos Aires aún no formaba parte de la Confederación y en consecuencia no había podido participar de la elección, el candidato predilecto de los porteños, Fragueiro, había recibido sólo cuarenta y seis votos de electores: los de Córdoba, Santiago del Estero, Tucumán y Jujuy. El resto de la Confederación había votado en masa por Derqui.

El hecho de que los Gobiernos de provincias que más respondían a la voluntad de Urquiza habían dado sus votos al antiguo ministro del Interior, indicaba claramente que Derqui era el candidato elegido. La influencia de Urquiza era también evidente en la elección para vicepresidente realizada en el Congreso entre Marcos Paz -gobernador de Tucumán- y Juan Esteban Pedernera.

Paz, el candidato de la mayoría en el Colegio Electoral con cuarenta y nueve votos, había sido derrotado en el Congreso por una votación de treinta y dos votos en contra por sólo veintidós a su favor. Como Del Carril, había sido uno de los pocos funcionarios públicos de la Confederación que se había opuesto enérgicamente a la Intervención de San Juan.

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