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La lucha se entabla nuevamente. La movilización a lo largo del Arroyo del Medio

Por más de un año, Urquiza había perseguido resueltamente el espejismo de las alianzas con países extranjeros y había descuidado los preparativos militares. Finalmente, en Abril de 1859, un plan visible de movilización empezó a surgir.

Yancey, el nuevo ministro de los Estados Unidos, que había escrito en Marzo “no veo ningún preparativo...”, un mes después rectificó su Informe con esta declaración: “El general Urquiza está preparando ahora una próxima invasión a Buenos Aires para someterla al Gobierno de esta Confederación”(1).

(1) Yancey a Cass, 17 de Marzo y 12 de Abril de 1859. Archivos Nacionales, Departamento de Estado, Ministros de Estados Unidos en Argentina, Despachos, Microfilm Nro. 69, Rollo Nro. 14, Nros. 15 y 20; William R. Manning. “Diplomatic Correspondence of the United States (Inter-American Affairs. 1831-1860)” (1932-1939), tomo I, pp. 680, 685, doce volúmenes. Ed. en Washington, D. C. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Las paradas militares, declaraciones y decretos que se derramaron en profusión sobre el público en Abril tenían un tono más agresivo que la parada de gala con que se había celebrado el 25 de Mayo un año antes. La gente que engrosaba las demostraciones en Concepción, Paraná, Santa Fe, Rosario y Corrientes, llevaba la famosa cinta punzó, embellecida ahora con las palabras: “Defendemos la Constitución. Son traidores los que la resisten”.

En Paraná, durante los meses de Abril y Mayo, se produjo un verdadero diluvio de declaraciones oficiales de los gobernadores de provincias anunciando su apoyo a Urquiza y a su plan de reincorporar Buenos Aires.

Una ley promulgada por el Congreso en Septiembre de 1856 declarando que todos los actos de soberanía adoptados por Buenos Aires eran nulos y carentes de valor, fue nuevamente puesta en vigor y circulaba entre los agentes diplomáticos extranjeros.

Se tomaron medidas para transformar a Rosario en base de operaciones para una fuerza expedicionaria contra Buenos Aires y el ministro del Interior Derqui fue enviado a esa ciudad para activar los preparativos(2).

(2) Fagan a Malmesbury, 20 de Abril y 22 de Mayo de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 218, Nros. 26 y 30; Derqui a Urquiza, 10 de Mayo de 1859; F. de la Barra a Urquiza, 11 de Mayo de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El 20 de Mayo el Congreso, en términos que recordaban medidas similares tomadas en Enero de 1853 y Noviembre de 1855, autorizó a Urquiza para que resolviese

“... la cuestión de la integridad nacional respecto de la provincia disidente de Buenos Aires, por medio de negociaciones pacíficas o de la guerra, según lo aconsejaren las circunstancias”(3).

(3) “Rejistro Nacional (los primeros tres volúmenes impresos como Registro Oficial) de la República Argentina que comprende los documentos espedidos desde 1810 hasta 1873” (1879-1884), tomo IV, p. 195, seis volúmenes, Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

En forma simultánea, por medio de decretos, las fronteras y los ríos quedaron cerrados a toda comunicación entre Buenos Aires y la Confederación y Urquiza tomó el mando de las Fuerzas Armadas.

El tronar que anunciaba la guerra se oyó también en el otro lado del Arroyo del Medio durante los primeros meses de 1859. Los turbulentos antagonismos de las elecciones de Marzo de 1857 habían desaparecido en esos dos años de lucha. Las elecciones de 1858 tuvieron lugar con tanta tranquilidad que los políticos porteños se quejaron de la falta de oposición(4).

(4) V. Alsina a Mitre, 29 de Marzo de 1858; A. Somellera a Mitre, 6 de Abril de 1858. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XVIII, pp. 22, 105, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Cierto descontento era evidente en las zonas rurales de la provincia, pero era cada vez más difícil descubrir algún apoyo a Urquiza entre esos grupos. Antes de las elecciones de 1859, ese verdadero camaleón político que era Lorenzo Torres había conferenciado con el portavoz de la oposición Nicolás Calvo; finalmente, convinieron en abstenerse por completo en las elecciones y esperar la llegada del Ejército de la Confederación(5).

(5) Torres a (Lagos), 15 de Marzo de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo Hilario Lagos. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El Gobierno de Buenos Aíres, sin embargo, no tenía intención de dejar que tales elementos se quedaran en la provincia para cooperar con los invasores. A fines de Marzo el Fiscal del Gobierno hizo comparecer a Nicolás Calvo ante los Tribunales por la publicación de artículos sediciosos en “La Reforma Pacífica”.

Un petitorio firmado por muchos políticos de la oposición apremió a Calvo para que ignorase la citación. El Gobierno respondió a este acto suspendiendo a varios empleados civiles y militares que habían firmado el petitorio. La amenaza de persecuciones fue suficiente para que muchos se refugiasen en Montevideo y Rosario. Escribía Bernardo de Irigoyen:

“Efectivamente salí de esa ciudad (Buenos Aires), anhelando alejarme de una época intranquila, porque tengo el convencimiento de que en períodos de agitación política, es imposible vivir seguro cuando no se cuenta con la buena voluntad de los que mandan...
“Yo no podría decir que tengo adhesión por el orden de cosas que empieza en ese Estado, aunque respeto -como lo hago- las opiniones de los que lo sostienen. Pero eso podría ser bastante para que, considerándoseme como dominado de un espíritu de hostilidad que no reconozco, se me hiciesen en un momento inopinado sufrir como otras veces (referencia a su encarcelamiento en los sucesos de Julio de 1855) procedimientos desagradables”(6).

(6) B. de Irigoyen a R. Ortega, 12 de Julio de 1859. Archivos privados de Justa D. de Zemborain, Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Como en años anteriores, el temor y el odio a Urquiza y la amenaza de que la ciudad porteña fuese conquistada por las provincias, bastó para unir a la provincia detras del Gobierno de Alsina. El vicecónsul británico informaba:

“La opinión pública en Buenos Aires está en su totalidad con el Gobierno y en decidida oposición a Urquiza. No obstante, se oponen a todo lo que pueda conducir a la guerra, pero esta alternativa es aceptada por muchas personas debido a que están convencidas de que cualquier cosa es preferible a caer bajo el yugo de Urquiza”(7).

(7) Parish a Malmesbury, 28 de Mayo de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 215, Nro. 21. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

En Mayo, la ciudad había tomado un “aspecto guerrero” y el Gobierno abrió las Sesiones legislativas con una virtual declaración de guerra contra la Confederación. Los preparativos militares progresaron a la par de las proclamas. Se habían establecido planes de fortificación para San Nicolás, la ciudad al norte de la provincia, que podía servir a los porteños como base de operaciones.

A fines de Mayo, Bartolomé Mitre renunció al Ministerio de Gobierno y de Relaciones Exteriores y los dejó en manos de Vélez Sársfield y aceptó el puesto de General y Comandante del Ejército porteño.

Las operaciones militares, si no los preparativos bélicos, se demoraron seriamente durante los meses de invierno, Junio, Julio y Agosto. Una sequía desacostumbradamente severa dejó sin forraje las fuerzas de caballería en el Litoral, en particular en el teatro de operaciones, Santa Fe y Buenos Aires.

En el ínterin, la situación financiera de cada Gobierno era una guía más exacta de su relativa fuerza que los dramáticos decretos y movilizaciones. La posición de la Confederación era la de un Gobierno que carecía de recursos.

Dos años de aranceles diferenciales habían dado a Paraná un ligero aumento en las rentas de la Aduana, pero la estructura financiera de la Confederación no podía permitirse la brusca expansión del crédito necesaria en momentos de crisis. En Abril, el primer mes de movilización activa, los giros contra la Aduana de Rosario excedieron en cuatrocientos mil pesos fuertes las entradas.

Otra vez aparecieron en escena José de Buschental y el barón de Mauá para ofrecer un crédito a un precio digno de Shylock, que indicaba la falta de confianza que la situación financiera de la Confederación inspiraba.

El 10 de Mayo, Buschental convino en adelantar 1.125.000 pesos fuertes en seis cuotas de 150.000 pesos cada una y dejar un balance de 225.000 inmediatamente disponible en Río de Janeiro; el precio, 1.500.000 pesos fuertes en bonos de Aduana al 11/2 por ciento de interés mensual, sería recibido con el pago de la tercera parte de los derechos de las aduanas argentinas, incluso la de Buenos Aires. Además, la Confederación convino en no emitir bonos similares hasta la completa liquidación de éstos(8).

(8) “Rejistro Nacional (los primeros tres volúmenes impresos como Registro Oficial) de la República Argentina que comprende los documentos espedidos desde 1810 hasta 1873” (1879-1884), tomo IV, p. 194, (seis volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La transacción se había realizado contando con el triunfo del Gobierno de Paraná en el futuro choque con Buenos Aires y que la Aduana porteña pasaría a manos de la Confederación. Con el fin de proporcionar a Buschental provechos más tangibles, se le otorgó asimismo el contrato para la provisión al Ejército de carne, yerba mate, tabaco, papel y jabón.

Enfrentado con los Gastos inmediatos de movilización, el Congreso autorizó -a fines de Mayo- un crédito nacional de dos millones de pesos fuertes para estos desembolsos. Ya a mediados de Julio, la Tesorería comienza a emitir bonos que devengaban un interés del 2 por ciento mensual y rescatables en seis meses.

Una larga carta que el ministro de Hacienda dirigió a Urquiza el 17 de Junio, revela la triste situación de la Tesorería de la Confederación al principio de la campaña:

“V. E. contemple cuál es mi posición agobiado de libramientos urgentes de todos los Ministerios y, especialmente, del de Guerra, libramientos muchos de ellos de exigencia vital y sin entradas en las Aduanas para hacerles frente...
“Es preciso que V. E. conozca: que las Aduanas de Corrientes se pusieron a disposición del gobernador de esa provincia quien dispone, no sólo de sus Entradas en papel y en metálico, sino de sus letras, y que además se le ha autorizado para que dé libramientos sobre las Aduanas, con lo cual puede dejarlas empeñadas por muy largo tiempo.
“Que la Aduana del Rosario está a disposición del Sr. ministro Derqui, quien dispone de todas las Entradas con libramientos aceptables en pago de derechos por su totalidad.
“De esta manera van a quedar en descubierto todos los libramientos a plazo fijo que el Gobierno tiene girados contra aquella Aduana y va a perderse completamente el crédito...
“Los bonos, que era mi recurso poderoso y que había logrado mantenerlos con muy poco quebranto, hoy se han hecho de difícil circulación y casi ninguno de ellos se amortizan en Rosario, desde que les conviene más pagar con libramientos.
“Las Aduanas de Gualeguaychú y Uruguay tiene cargas que difícilmente puedan sobrellevar, así es que no puedo contar con ellas para un caso extraordinario. La de Concordia ya me ha derrotado. De sus estados aparecen grandes existencias y cuando giro algún libramiento -por pequeño que sea- lo devuelve diciendo que no hay fondos.
“Estoy pues, mi general, convertido en un ministro de papel, porque el Gobierno de la Hacienda está en otras manos y hasta el régimen de la contabilidad y fiscalización se encuentra perturbado, porque muchos disponen sin guardar las formas y quitan y ponen empleados de Hacienda por sí y ante sí”(9).

(9) E. Bedoya a Urquiza, 17 de Junio de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Mientras seguían los preparativos y los Ejércitos aún no se enfrentaban en el campo de batalla, los escasos recursos de la Confederación quedaron rápidamente agotados. Los decretos y medidas del Gobierno de Paraná en Agosto y Septiembre reflejaban el pánico en el frente financiero.

Bajo la presión de Buschental, las rentas de Rosario -la mayor Aduana de la Confederación- quedaron reservadas para la amortización de los bonos que habían sido emitidos de resultas del contrato del 10 de Mayo. Dos semanas después, sin embargo, las reclamaciones de otros deudores forzaron al Gobierno a rescindir esta medida.

El Gobierno trató entonces de aumentar sus rentas elevando la tasa de los aranceles en un 8 por ciento. Finalmente, en respuesta a las exigencias de Buschental, se le entregó la administración de las Aduanas de la provincia de Santa Fe, de acuerdo con un contrato de dos años de duración. Convino en pagar una suma mensual de noventa mil pesos fuertes por el control de la Aduana de Rosario y una parte proporcional de las Entradas de las dos pequeñas Aduanas de Santa Fe y Coronda.

Buschental se apoderó del aumento del 8 por ciento en los aranceles como garantía de un adelanto especial de doce mil posos fuertes por mes que estaba en vigencia desde Septiembre(10).

(10) “Rejistro Nacional (los primeros tres volúmenes impresos como Registro Oficial) de la República Argentina que comprende los documentos espedidos desde 1810 hasta 1873” (1879-1884), tomo IV, pp. 216-225, (seis volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La estructura financiera de la Confederación, por lo tanto, quedaba virtualmente hipotecada por José de Buschental en un desesperado esfuerzo por hallar fondos para llevar adelante la campaña contra Buenos Aires.

Como en los años anteriores, la estructura financiera de Buenos Aires reaccionaba mucho mejor a la tensión de la movilización. La Legislatura autorizó al Banco de la provincia la emisión de veinte millones de pesos papel a principios de Mayo; treinta millones más a mediados de Julio; seguidos por otros treinta millones a principios de octubre(11).

(11) “Registro Oficial de la Provincia de Buenos Aires, 1859” (1860), pp. 85-86, 114-115, Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Las Entradas de la Aduana, un impuesto del 2 por ciento sobre los bienes raíces y las ganancias debidas a la venta de propiedades en la provincia, proporcionaron un adecuado respaldo para las recientes cantidades de papel moneda.

En marcado contraste con el dilema de la Confederación -con sus bonos Buschental-, Buenos Aires podía amortizar estas emisiones a razón de quinientos mil pesos por mes, aun en el momento culminante del conflicto(12).

(12) Periódico “El Nacional”, 15 de Septiembre de 1859 (475.000); 15 de Octubre de 1859 (420.000); 18 de Noviembre de 1859 (585.000). // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El empréstito forzoso impuesto al público porteño y que totalizaba ochenta millones de pesos o casi cuatro millones de pesos fuertes, sólo dio como resultado una ligera inflación.

Antes de Octubre de 1859, el aspecto militar de la campaña de Cepeda se reducía al bloqueo y a unos pocos encuentros en el río. En esta cuestión, la conducta de las potencias extranjeras, la posición del Brasil y, más especialmente la simpatía del Gobierno uruguayo, eran vitales para la Confederación.

Buenos Aires estaba a horcajadas sobre la arteria comercial del Río de la Plata y sin violar ningún Tratado podía impedir que el contrabando de guerra llegase a la Confederación. La actitud británica y, en general, la de Europa, había sido claramente establecida en una serie de Instrucciones del Foreign Office al encargado británico, George Fagan, en Agosto.

Hacía mucho que Gran Bretaña había abandonado su parcialidad por la causa de la Confederación, tal como lo había hecho la misión Christie tres años antes. El Foreign Office ahora anunciaba su neutralidad en el esperado conflicto y había dado órdenes a Fagan para que reconociera a Buenos Aires en su calidad de Estado beligerante con todos los derechos internacionales pertinentes.

Al mismo tiempo, se dieron Instrucciones a Fagan de protestar enérgicamente contra el decreto del Gobierno de Paraná que cerraba los puertos de la Confederación a los barcos que habían hecho anteriormente escala en Buenos Aires(13).

(13) Russell a Fagan, 8 de Agosto de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 217, Nros. 11 y 14. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los agentes británicos en Paraná y en Buenos Aires ejecutaron fielmente esa política pro porteña de neutralidad en todo el curso de la movilización de 1859.

El vicecónsul Parish en Buenos Aires declaró que había recibido seguridades de que la fortificación porteña de la isla de Martín García, que dominaba el canal principal del estuario, no había sido hecha con la intención “... de poner obstrucciones a la libre navegación del Río de la Plata ni de someter ningún navío extranjero a impedimentos vejatorios en su pasaje por la isla”(14).

(14) Parish a Malmesbury, 27 de Junio de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 215, Nro. 27. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Parish consideraba que Buenos Aires no violaba ningún Tratado al impedir que municiones y abastecimientos militares y barcos armados pudieran llegar a los puertos de la Confederación.

Otro incidente demostró la interpretación que Gran Bretaña daba a la neutralidad. A fines de Abril, el “Pampero”, un vapor fluvial de la “Liverpool Steam Navigation Company”, que tenía izada la bandera británica, fue detenido en el puerto de Buenos Aires.

Veintiún cajones de mosquetes destinados a Rosario fueron requisados y detuvieron al barco sospechando que su propiedad había pasado de la Compañía de Liverpool al barón de Mauá y, de ahí, a Urquiza.

Parish no se demostró muy dispuesto a intervenir, ya que comprendía que el Gobierno porteño tenía todo derecho a sospechar del barco y a detenerlo. Mientras se seguía discutiendo el asunto, el “Pampero” huyó repentinamente del puerto de Buenos Aires y fue a buscar refugio en Montevideo, desde donde fue entregado a los agentes de la Confederación(15).

(15) Parish a Malmesbury, 29 de Abril y 27 de Mayo de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 215, Nros. 15 y 19. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Otro caso semejante de la venta de un barco a uno de los beligerantes ocurrió cuando el vapor “Camilla” de la “Royal Mail Company” fue vendido a Buenos Aires en Mayo. Parish informó sobre esa transferencia con la observación de que suponía que el Gobierno de Su Majestad no opondría ninguna objeción sobre el particular(16).

(16) Parish a Malmesbury, 28 de Mayo de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 215, Nro. 20. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La política brasileña, que ya hemos discutido con alguna amplitud, trataba de confundir y dividir las partes que intervenían en el conflicto civil argentino. Hasta la batalla de Cepeda, tanto la Confederación como Buenos Aires hicieron todos los esfuerzos posibles por asegurarse la ayuda o la neutralidad benevolente del Imperio.

La mayor preocupación del Brasil era la de impedir que el conflicto argentino se extendiese hasta Montevideo y, en consecuencia, sus agentes jugaron alternativamente con las esperanzas y los temores de ambos bandos.

La posibilidad de que el Brasil abandonara su neutralidad si el Uruguay fuera arrastrado a la guerra se planteó momentáneamente en Julio. A Venancio Flores, uno de los rebeldes colorados contra el Gobierno de Pereira, Urquiza le había ofrecido asilo en Entre Ríos a fines de 1857. En esto, Urquiza seguía meramente su política tradicional de apoyar un elemento rival el que podía -en alguna fecha futura- amenazar al Uruguay o al Brasil.

A principios de Julio, un barco porteño se dirigió río arriba por el Uruguay, levantó a Flores y regresó a Buenos Aires. Esta acción despertó inmediatamente los temores del Brasil de que Buenos Aires trataba de provocar una insurrección en el Uruguay y hacer caer el Gobierno de Pereira(17).

(17) Fagan a Malmesbury, 22 de Julio de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 219, Nro. 52, confidencial. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Poco después, Flores apareció al mando del segundo Cuerpo de las fuerzas porteñas y usó su habilidad militar contra Urquiza en la batalla de Cepeda. En su empeño de impedir que el Uruguay se viera envuelto en el conflicto argentino, el Brasil ejerció una influencia moderadora sobre el Gobierno de Pereira el que, por sus simpatías, era el aliado natural de la Confederación. Al mismo tiempo, debido al bloqueo, la amistad del Uruguay era cuestión de vida o muerte para la Confederación.

Hacia fines de Junio el Gobierno porteño poseía una flotilla de cinco vapores fluviales que, en combinación con la guarnición de Martín García, dominaba virtualmente la navegación del Río de la Plata. Escaso contrabando de guerra y ningún barco en venta a las autoridades de Paraná pudieron deslizarse a través de los puertos de la Confederación(18).

(18) Es característico el caso del general Havelock, que navegaba bajo colores británicos; en Julio se lo registró en Martín García para ver si llevaba contrabando y luego se lo detuvo porque se sospechaba que había sido vendido a la Confederación. Sólo porque intervino un buque de guerra francés, el general Havelock pudo finalmente regresar a Montevideo. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Pero en Montevideo, la Confederación poseía el núcleo de su fuerza naval. La huida del “Pampero” y la transferencia a Urquiza de otros dos buques iguales, daba a la Confederación posibilidades de contrarrestar el bloqueo porteño.

En tal situación, Urquiza trató de ganarse la buena voluntad de las autoridades de Montevideo abandonando la aplicación de los aranceles diferenciales contra el comercio del Uruguay. Aunque sorprenda, la presentación de esta ley se enfrentó con una derrota en el mes de Mayo en el Congreso argentino. Desde San José, Urquiza habló con autoridad:

“Amigos como los que han votado en contra no podrían haberlo hecho a haber estado bien impuestos de los antecedentes y razones que me han movido a pedir esta resolución.
“Cuando el doctor Derqui estuvo aquí, hablamos de la necesidad de obtener la cooperación del Gobierno Oriental pero que, para ello, era indispensable suspender los efectos de la ley de derechos diferenciales respecto de aquel Estado...
“En esta virtud, escribí a amigos de influencia del Estado Oriental para que impulsasen a su Gobierno a auxiliar decididamente al argentino en la próxima guerra, asegurándole que estábamos dispuestos a suprimirle los efectos de la ley de derechos diferenciales si establecían la interdicción y nos prestaban los auxilios que les fuesen requeridos.
“El Encargado de Negocios de la Confederación comprometió confidencialmente en el mismo sentido la lealtad del Gobierno. Es, en consecuencia de esto, que el Gobierno Oriental ha establecido la interdicción que la escuadrilla nuestra se arma en su puerto, guardado por un batallón de infantería; que se nos han suministrado algunos cañones; y que se nos ofrecen todas las facilidades, sino de un aliado perfecto, más que de un amigo.
“Y ¿mis amigos del Congreso comprometerán todo? ¿Afrentarán al Gobierno argentino, a cuyo nombre he comprometido mi palabra..?
“En fin, tengo confianza en que el patriotismo e inteligencia de los DD. arreglarán el asunto como mejor convenga, pues de otro modo habrían comprometido muy seriamente la situación”(19).

(19) Urquiza a E. Ocampo, 27 de Mayo de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El Congreso, a principios de Junio, suspendió obedientemente los aranceles diferenciales al comercio con Montevideo. Alberto Larroque, el educador francés, mientras tanto había ido otra vez a Montevideo como emisario confidencial de Urquiza para dar seguridades al Gobierno uruguayo sobre el asunto de los derechos diferenciales y apresurar el armamento de los tres buques(20).

(20) Larroque a Urquiza, 8 de Junio de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El equilibrio del poder naval se había alterado en cierto modo a principios de Julio cuando la tripulación de uno de los mejores vapores de Buenos Aires se amotinó y llevó el navío a la Confederación. Dos barcos porteños, el “General Pinto” y el “Buenos Aires”, recorrían el Paraná para impedir el paso de tropas y caballos de Entre Ríos a Santa Fe.

Yancey, el ministro de Estados Unidos ante la Confederación, que había tratado de interceder entre los dos contrincantes, solicitó al comandante del “General Pinto” que le llevara algunos despachos a Paraná anunciando la suspensión de las hostilidades. Los dos navíos porteños echaron el ancla a cierta distancia de Bajada Grande, puerto de Paraná, en la tarde del 3 de Julio y se comunicaron con la costa bajo la protección de una bandera de parlamento.

Unos cuatro días después, el destacamento de soldados a bordo del “General Pinto” se amotinó y se apoderó del capitán, José Muratore. El barco fue entregado inmediatamente a las autoridades de Paraná, mientras que un navío más pequeño, el “Buenos Aires”, huyó río abajo.

Para estar a tono con la índole de la política brasileña que dejaba siempre a la Confederación en la duda, el ministro Amaral subió a bordo de la cañonera brasileña “Araguay” y persiguió al “Buenos Aires” hasta Rosario(21).

(21) “Diario”, Guido, 7 y 8 de Julio de 1859, en el Archivo General de la Nación, Archivo Tomás Guido; Fagan a Malmesbury, 22 de Julio de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 219, Nro. 47: “La única explicación que Mr. Amaral dá de esta circunstancia, y debo confesar que no me parece enteramente satisfactoria, es que se dirigió a Rosario con el objeto de presenciar el ataque que tenía la seguridad las baterías iban a hacer contra el vapor de Buenos Aires y que su seguimiento río abajo de este navío sólo había sido hecho como una demostración para que el Gobierno de Buenos Aires comprendiera lo que podía hacer el Gobierno de Brasil en caso de que se declarase por la Confederación. Mr. Amaral tal vez creyó que inspirando dudas a Buenos Aires sobre la futura política del Brasil podría estar más dispuesta a llegar a un arreglo amistoso con la Confederación”. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

En Montevideo, la escuadrilla de la Confederación, compuesta ahora de cuatro navíos, había sido gradualmente equipada y el 10 de Agosto apareció en las afueras del puerto de Buenos Aires con la esperanza de capturar el “Camilla” y otro buque recién adquirido y que aún no estaba armado.

La maniobra fracasó al deslizarse los barcos porteños detrás de navíos neutrales que estaban al ancla en la rada. La escuadrilla de la Confederación se contentó con la captura de un poco de carbón y de algunas armas a bordo de una barcaza que señalaba la entrada del canal(22).

(22) Baudrix a Urquiza, 13 de Agosto de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, se refiere a su descontento ante la inepta ejecución de esta operación naval. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Luego, el 21 de Agosto, las posiciones se invirtieron; la escuadrilla porteña apareció fuera del puerto de Montevideo y los agentes brasileños empezaron a presionar al Gobierno uruguayo para que hiciera lo siguiente: o apoderarse de los navíos de la Confederación o echarlos de un puerto “neutral”(23).

(23) Baudrix a Urquiza, 22 de Agosto y 10 de Septiembre de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza; Vélez Sársfield a Mitre, 28 de Agosto y 13 de Septiembre de 1859. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XVI, pp. 112-113, 122-123, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La posición brasileña, no obstante no era tampoco pro porteña, por cuanto al mismo tiempo sus agentes solicitaron con energía a Buenos Aires que sus fuerzas evacuasen la isla de Martín García(24). Los agentes del Imperio sólo deseaban dar mayor firmeza a la neutralidad del Brasil preparándose para el ofrecimiento de mediación que pensaban hacer en Octubre.

(24) Del Carril a Urquiza, 10 de Septiembre de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Para dominar la crisis que se estaba desarrollando rápidamente en Montevideo, Urquiza ordenó que se enviase enseguida a Tomás Guido a esa capital en calidad de plenipotenciario argentino. Acababan de llegar noticias al Río de la Plata de que Francia y Gran Bretaña tal vez unieran sus esfuerzos a los del Brasil para intervenir en la guerra civil argentina e interceder por la fuerza ante Buenos Aires y Paraná.

Era esencial, por lo tanto, apresurar el armamento final de la escuadrilla y salir de Montevideo antes que los almirantes de estos tres poderes recibiesen órdenes de neutralizar la acción de las dos fuerzas navales argentinas.

Mientras tanto, después de bombardear a Rosario a principios de Octubre, la escuadrilla porteña se colocó en posición en el canal cerca de Martín García. Desde allí podría ejercer el bloqueo contra el esperado intento de la Confederación de reunir a los buques que tenía en Montevideo con el “General Pinto” que había sido capturado río arriba.

Guido llegó a Montevideo a fines de Septiembre y obtuvo inmediatamente la confirmación de que los Comandantes Navales de Francia, Inglaterra y Brasil impedirían las hostilidades navales en cuanto los tres ministros respectivos iniciasen el ofrecimiento de sus buenos oficios. La escuadrilla de la Confederación aún no estaba pronta, pero Guido se hizo el siguiente razonamiento:

“Si se tratase de un combate con un enemigo más experto y con buques de guerra mejor mandados, los nuestros no deberían moverse: la organización fue mala desde su origen, los medios insuficientes o mal aplicados, las tripulaciones desconocidas, las piezas servidas por artilleros que iban a aprehender el oficio y la mayoría de los oficiales y jefes tomados al acaso, y muchos de ellos completamte ajenos a la carrera; pero hay que haberla con la escuadrilla de Susino, que debemos suponer con las mismas o peores condiciones.
“Además, desde que no se cuenta con un fondo seguro para hacer frente a los inmensos Gastos de nuestra Marina, estamos en la alternativa indeclinable de desarmarla o aventurarla a un combate que pudiera darnos la dominación del río Paraná”(25).

(25) Guido a Urquiza, 6 de Octubre de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, confidencial. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El 12 de Octubre, Guido ordenó a la escuadrilla zarpar del puerto y abrirse paso más allá de la isla de Martín García: “... he lanzado los buques a la única ruta en que nuestra Marina actual puede conquistar gloria y cooperar útilmente a la prosecución de la campaña del Ejército federal”(26).

(26) Guido a Urquiza, 12 de Octubre de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, muy confidencial. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Dos días después, la escuadrilla de la Confederación dejaba atrás Martín García luego de un combate muy vivo con las baterías y barcos porteños. Así, sólo una semana antes de la batalla de Cepeda, el control por los porteños del río Paraná había sido desafiado eficazmente y Urquiza había reunido sus fuerzas navales para emplearlas contra Buenos Aires.

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