El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Intentos finales de mediación

La demora de varios meses que transcurrió entre la evidente decisión de Urquiza de incorporar a Buenos Aires a la Confederación por la fuerza y el estallido de las hostilidades hizo que se renovasen varias veces los intentos de mediación.

Un intento significativo hecho por el ministro de los Estados Unidos, Yancey, ocupó a los dos contrincantes durante Julio y Agosto, pero fracasó al insistir Buenos Aires que Urquiza se retirase de la función pública.

Un ofrecimiento tripartito de buenos oficios de Gran Bretaña, Francia y Brasil y la intercesión del Paraguay estaba progresando en realidad cuando se entabló la batalla de Cepeda. Francisco Solano López, hijo del presidente del Paraguay, tuvo luego a su cargo la vigilancia de las negociaciones que resultaron en el Pacto del 11 de Noviembre de 1859.

En Abril y Mayo se vieron inequívocas señales de guerra tanto en Paraná como en Buenos Aires; los negociantes extranjeros en el puerto porteño clamaron para que sus agentes diplomáticos intercediesen en el conflicto y evitaran así posibles daños a sus intereses comerciales.

El Encargado británico, Fagan, no demostró entusiasmo alguno ante la sugerencia. Hizo notar al Foreign Office que, ya que ningún bando deseaba en realidad la paz, poco podía servir a la dignidad de Su Majestad renovar sus intentos de mediación(1).

(1) Fagan a Malmesbury, 26 de Mayo de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 218, Nro. 35. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Yancey, que hacía relativamente poco tiempo que había llegado al Río de la Plata, se entusiasmaba más por las posibilidades de paz. El 5 de Junio mantuvo una larga entrevista con De la Peña antes que el ministro de Relaciones Exteriores de la Confederación partiera en su segundo e infructuoso viaje a Asunción.

El ministro de los Estados Unidos declaró que, si bien no tenía contactos oficiales con el Gobierno porteño, le habían asegurado personalmente que su ofrecimiento de mediación sería aceptado y que, por consiguiente, deseaba conocer la actitud de la Confederación hacia tales negociaciones. De la Peña llegaba a esta conclusión:

Sea cuál fuere (el origen de la proposición), creí que hay ventajas positivas en no repeler desde el principio las indicaciones del Sr. Yancey. V. E. dará las órdenes que estimare convenientes para la continuación o suspensión de este negocio(2).

(2) De la Peña a Urquiza, 6 de Junio de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La reacción inicial del Gobierno de Paraná hacia los intentos de mediación fue -al parecer- negativa, por lo menos al ofrecimiento simultáneo que hizo el Brasil. Fagan informó posteriormente:

Mr. Amaral, el ministro brasileño, ha sondeado este Gobierno para conocer si estaba dispuesto a aceptar un ofrecimiento de mediación hecho por uno o más de los Representantes de los poderes extranjeros en Paraná, pero se le hizo comprender que cualquier ofrecimiento de mediación en este momento sería rechazado(3).

(3) Fagan a Malmesbury, 23 de Junio de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 218, Nro. 43. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Tal actitud cambió en forma significativa a la llegada de Urquiza a Paraná a fines de Junio. El general Andrés de Santa Cruz, antiguo presidente de Bolivia y confidente íntimo de Urquiza, fue a ver a Fagan con esta información:

... que el general Urquiza se oponía personalmente a la guerra que se había visto obligado a entablar de acuerdo con los deseos expresados por las provincias; que si fuese posible preferiría solucionar la cuestión en forma amistosa; y que estaba dispuesto a aceptar un ofrecimiento de mediación del Cuerpo diplomático en Paraná si ellos se sentían inclinados a usar sus buenos oficios para este propósito(4).

(4) Fagan a Malmesbury, 25 de Julio de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 219, Nro. 53. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La expresión de estos sentimientos allanaron el camino para que Yancey volviese a insistir en su ofrecimiento de mediación y también para que el ministro francés, Lefebvre de Bécour, interpusiera sus buenos oficios. El ofrecimiento de mediación de Yancey fue aceptado por Urquiza el 2 de Julio e inmediatamente el ministro de los Estados Unidos partió para Buenos Aires.

En el correr de estos dos meses, Yancey se interiorizaría plenamente en las dificultades que presentaba cualquier intento de mediación en la lucha entre los porteños y las provincias.

El primer problema que le salió al paso -mientras navegaba río abajo hacia Buenos Aires- fueron los belicosos artilleros de las baterías de Rosario. Aunque las tres andanadas disparadas sólo levantaron salpicaduras cerca del vaporcito de Estados Unidos, Yancey inmediatamente bajó a la costa para reconvenir a Derqui que estaba a cargo de los preparativos de guerra en esa ciudad.

También le informó acerca de la promesa de Urquiza de que la Confederación no debía emprender ninguna acción hostil durante el curso de la mediación. En particular, Yancey obtuvo seguridades específicas de que los dos vapores porteños, el “General Pinto” y el “Buenos Aires”, a los que había persuadido de llevar despachos a Urquiza en Paraná, no debían ser cañoneados en su viaje de regreso.

Varios días después, mientras se perdía el “General Pinto” a causa del motín de sus tropas, el “Buenos Aires” huyó río abajo sólo para ser saludado por unos doscientos disparos de cañón al pasar frente a Rosario(5).

(5) Yancey a Cass, 20 de Julio de 1859. Archivos Nacionales, Departamento de Estado, Ministros de Estados Unidos en Argentina, Despachos, Microfilm Nro. 69, Rollo Nro. 14, Nro. 29; William R. Manning. “Diplomatic Correspondence of the United States (Inter-American Affairs. 1831-1860)” (1932-1939), tomo I, p. 723, doce volúmenes. Ed. en Washington, D. C. Sólo tres disparos alcanzaron el “Buenos Aires”. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Tal acto de aparente mala fe obligó a Yancey a suspender las negociaciones que había iniciado informalmente -aunque con algún éxito- en Buenos Aires. Regresó a Paraná para que Urquiza le volviese a dar seguridades y, si fuera posible, para obtener la libertad de los prisioneros del “General Pinto”.

Graves problemas ya enfrentaba la mediación. El vicecónsul británico en Buenos Aires observaba:

... que el espíritu de la prensa y del partido gobernante se opone enérgicamente a cualquier paz que no lleve implícitas garantías y, sobre este particular, no tengo ninguna esperanza y no creo que su misión logre un resultado favorable(6).

(6) Parish a Malmesbury, 27 de Julio de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 216, Nro. 30. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Por cierto, un Armisticio no sería bien recibido por el comandante porteño, Bartolomé Mitre. Al poco tiempo de la llegada de Yancey a Buenos Aires, Mitre escribía a su comisionado en San Nicolás, Wenceslao Paunero:

No estoy por la mediación ni por el armisticio. En primer lugar, después de pasar los vapores no hay armisticio posible. Pero aún sin esta circunstancia, no comprendo cómo puedan ajustarse armisticios parciales que me colocan a mi, General en Jefe, en el caso de denunciar hostilidades con fuerzas que no lo han pactado(7).

(7) Mitre a Paunero, 7 de Julio de 1859. Archivos privados del doctor Mariano Paunero, Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La actitud del gobernador Valentín Alsina tampoco era conciliatoria. Una carta dirigida a Mitre indicaba que el Gobierno sólo esperaba lograr ciertos beneficios de la mediación de Yancey:

Advierto a usted que Mr. Yancey trae o cree tener ‘carta blanca’ y la solemne promesa de Urquiza de aceptar y de hacer aceptar para su Congreso, lo que Mr. Yancey pactase...
Ya usted ve, pues, la excelente posición en que quedamos, sin reato alguno, bien gustos con él, muy contento él de mi (esto me consta), como yo de él, y fuertemente impresionado contra Derqui(8).

(8) V. Alsina a Mitre, 20 de Julio de 1859. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XVI, pp. 24-25, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Yancey regresó a Paraná a fines de Julio, aún con el optimismo de que sus negociaciones progresaban satisfactoriamente. Luego de una larga y bastante agitada entrevista, Urquiza dio por fin a Yancey una promesa escrita de que llamaría a Derqui desde Rosario y seguiría las negociaciones con buena fe(9).

(9) Yancey al presidente James Buchanan, 22 de Agosto de 1859. Archivos Nacionales, Departamento de Estado, Ministros de Estados Unidos en Argentina, Despachos, Microfilm Nro. 69, Rollo Nro. 14; William R. Manning. “Diplomatic Correspondence of the United States (Inter-American Affairs. 1831-1860)” (1932-1939), tomo I, p. 726, (doce volúmenes). Ed. en Washington, D. C. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Otra vez bajó por el río el ministro estadounidense. Se detuvo en San Nicolás, conferenció con Bartolomé Mitre e inmediatamente despachó una Nota a Urquiza:

En este momento acabo de salir de una entrevista con el general Mitre, quien está al mando del Ejército de Buenos Aires. Me aseguró que las fuerzas bajo su mando no cometerán ningún acto de agresión o de guerra contra la Confederación mientras no reciba órdenes contrarias de su Gobierno después de mi llegada a Buenos Aires(10).

(10) Yancey a Urquiza, 1 de Agosto de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El gobernador Alsina, en primer término, opuso dificultades a la aceptación oficial del intento de mediación de Yancey e indicó el deseo de seguir las conversaciones sobre una base informal. El ministro de Estados Unidos insistió para que sus buenos oficios fuesen aceptados oficialmente.

El Gobierno porteño entonces aceptó y nombró a Vélez Sársfield, ministro de Gobierno y de Relaciones Exteriores, como negociador. El 8 de Agosto, Yancey sometió el borrador de lo que consideraba un arreglo justo entre los porteños y las provincias: postergación del problema de la nacionalidad hasta 1863; entonces, una Convención Constitucional que representara a las provincias -según el número de sus habitantes- efectuaría las enmiendas necesarias o reemplazaría la Constitución de 1853; llevar a cabo la actual elección para presidente de acuerdo con el articulado de la Constitución de 1853, garantizando así el abandono de la presidencia por Urquiza en 1860; rechazo de todas las leyes “inconsistentes con la clase de sentimiento y fraternidad políticos...”, específicamente, la supresión de los derechos diferenciales por la Confederación y el abandono de las Relaciones Exteriores por Buenos Aires; una amnistía completa declarada por ambos bandos.

La ingenuidad de las sugerencias de Yancey y su falta de familiaridad con la escena argentina son evidentes en los siguientes parágrafos de una carta al presidente de Estados Unidos, James Buchanan:

Que, como medida de seguridad contra los movimientos sediciosos destinados a derribar las autoridades existentes en los respectivos Gobiernos, durante el statu quo (sic), debería haber extradición mutua, a solicitud de todas las personas culpables de ofender a la ley y al orden.
Que la fe de ambos Gobiernos debería comprometerse por juramento en la forma más solemne ante el mundo civilizado que, de ahora en adelante, no habrá ninguna oposición entre uno y otro’’(11).

(11) Yancey al presidente James Buchanan, 22 de Agosto de 1859. Archivos Nacionales, Departamento de Estado, Ministros de Estados Unidos en Argentina, Despachos, Microfilm Nro. 69, Rollo Nro. 14; William R. Manning. “Diplomatic Correspondence of the United States (Inter-American Affairs. 1831-1860)” (1932-1939), tomo I, p. 727, (doce volúmenes). Ed. en Washington, D. C. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Vélez Sársfield le contestó con un borrador de las sugerencias porteñas: la unidad argentina, como objetivo último de las negociaciones, debe facilitarse con el retiro de Urquiza de la función pública; retorno al statu quo de 1855 que duraría hasta 1863, año en que se harían enmiendas a la Constitución; garantía del statu quo por Estados Unidos en asuntos comerciales y de navegación.

Dos días después, Vélez Sársfield y otro negociador porteño recién nombrado, José Mármol, presentaron una sugerencia que se reducía a un solo artículo: que tan pronto como Urquiza se retirase de la función pública, Buenos Aires empezará sus negociaciones con el Gobierno de Paraná. Esto, presentado como un sine qua non para las negociaciones, puso fin a los esfuerzos de Yancey.

El Informe sobre las negociaciones enviado por Yancey al presidente de los Estados Unidos achacaba gran parte de culpa -por el último rechazo de su intento de mediación- al Gobierno de Buenos Aires. Los documentos oficiales de las negociaciones fueron reunidos y publicados en Paraná y en Montevideo como propaganda para la causa de la Confederación.

Una carta de Valentín Alsina a Bartolomé Mitre indicaba que las autoridades porteñas habían buscado meramente la oportunidad de rechazar el intento de mediación y de seguir con la guerra. Poco después del segundo regreso de Yancey a Buenos Aires, a principios de Agosto, Alsina escribió:

... hemos quedado en que al mismo tiempo yo le pasara también privadamente las bases o proposiciones de Buenos Aires. Me dijo que, aceptada aquélla, propondrá previamente un Armisticio (en lo que insiste mucho) y le he dicho muy netamente que creo muy difícil que Buenos Aires entre por eso.
Así, si lo hace, nos negaremos a ello; y creo que este asunto, por consiguiente, quedará entonces concluido(12).

(12) V. Alsina a Mitre, 4 de Agosto de 1859. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XVI, p. 30, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Aunque Urquiza y el Gobierno de Paraná parecían considerar más favorablemente las negociaciones de Yancey, no evidenciaron en forma alguna que quisieran llegar a un compromiso.

A Derqui nunca se lo destituyó ni corrió el riesgo de perder el puesto que ocupaba en Rosario. La flota de la Confederación en Montevideo recibió órdenes el 8 de Agosto, mientras las negociaciones aún seguían, de capturar los barcos porteños al ancla en la rada exterior de Buenos Aires.

A principios de Agosto, las patrullas próximas a San Nicolás cruzaron la frontera y mataron a varios hombres, en violación de la promesa de Urquiza de suspender las hostilidades.

El interés de Urquiza por seguir las negociaciones se evidenció claramente en las secuelas que dejó este último incidente; envió inmediatamente a Juan Francisco Seguí a Buenos Aires para que diese una explicación a Yancey y a las autoridades porteñas.

Seguí llegó después del 10 de Agosto, es decir, después de la fecha en que se dio fin a la mediación y aunque se hizo lo posible para reanudar las negociaciones, el Gobierno porteño se mostró más intransigente que nunca.

Mientras por una parte estaban de acuerdo en reanudar las conversaciones, por la otra emitieron una Orden declarando que Seguí había roto su promesa de no comunicarse con nadie en Buenos Aires y lo expulsaron de la provincia(13).

(13) Parish a Russell, 27 de Agosto de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 216, Nro. 36. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Indudablemente, la resistencia a hacer las paces era muy fuerte en ambos lados del Arroyo del Medio. En el momento del fracaso del intento de mediación de Yancey, no obstante, el Gobierno porteño confiaba en su posición y estaba determinado a sacar a toda costa a Urquiza de su puesto dominante en la Confederación.

El juicio sobre la actitud de Urquiza que el vicecónsul británico envió al Foreign Office proporciona una explicación fidedigna del brusco interés de la Confederación por negociar:

Indudablemente Urquiza había sido el agresor y al comienzo tenía toda la culpa; pero también había sido el juguete de un partido en Buenos Aires opuesto al Gobierno actual y que se había aliado con él para sacar provecho para su propia causa.
Indudablemente esa gente lo había engañado en cuanto a los medios con que contaba para llevar a cabo su objeto y en cuanto a la asistencia que podría esperar de la ayuda extranjera.
Además, lo que era peor, había dependido enteramente de prestamistas para su abastecimiento quienes, debido a sus exacciones, habían arruinado sus desdichadas finanzas complicándolo en compromisos inextricables. Ultimamente se vio obligado a escuchar la explicación que de estos hechos le dio el partido de la paz en la Confederación y es evidente que a causa de su firme convicción de que la naturaleza de estos obstáculos es casi insuperable, hizo últimamente ofrecimientos de paz(14).

(14) Parish a Russell, 27 de Agosto de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 216, Nro. 37. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Enseguida después del fracaso de la mediación Yancey, hubo otros dos importantes ofrecimientos: en Europa, las grandes Casas comerciales con intereses en el Río de la Plata -incluso Baring y Rothschild en Londres y de Brath en París, habían solicitado a los Gobiernos británico y francés que ofrecieran su intercesión en la guerra civil que amenazaba a la Argentina.

De resultas de ello, Edward Thornton, ministro británico en Montevideo, y Lefebvre de Bécour, ministro francés en Paraná, recibieron Instrucciones para que ofrecieran sus buenos oficios a los beligerantes. Al mismo tiempo, el ministro británico en Río de Janeiro recibió órdenes de invitar al Gobierno brasileño para que participase en el ofrecimiento tripartito de mediación.

Ninguno de los beligerantes podía permitirse una actitud hostil ante tan poderoso grupo de mediadores y las consultas de Parish en Buenos Aires como las de Fagan en Paraná revelaron que los dos Gobiernos tomarían en consideración el ofrecimiento(15).

(15) Parish a Russell, 26 de Septiembre de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 216, Nro. 38; Fagan a Russell, 18 de Octubre de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 219, Nro. 72; Del Carril a Guido, 5 de Octubre de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo Tomás Guido. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Para coordinar estas negociaciones tripartitas se perdió un tiempo valioso. Antes que los ministros de los tres países pudieran reunirse en Montevideo y ofrecer sus buenos oficios, Urquiza, a fines de Agosto, ya bahía aceptado el ofrecimiento de mediación hecho por Paraguay(16).

(16) Urquiza a C. A. López, 25 de Agosto de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza; Fagan a Russell, 24 de Septiembre de 1859. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 219, Nro. 67. A despecho de la irritación que Urquiza sentía por el Paraguay y que había hecho conocer a Fagan a fines de Agosto, se esperaba razonablemente que la mediación paraguaya sería favorable a la Confederación. Además, existía la posibilidad de que Buenos Aires mostrara la misma intransigencia que había manifestado cuando la intercesión de Yancey y, por consiguiente, obligar al Paraguay a ponerse de lado de la Confederación en el conflicto. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

En la primera semana de Octubre, Francisco Solano López, hijo del presidente paraguayo, llegó a Paraná para iniciar lo que se había prometido como una mediación favorable a la causa de la Confederación(17).

(17) Del Carril a Urquiza, 24 de Septiembre de 1859; J. Rufo Caminos a Urquiza, 6 de Octubre de 1859. Todo en el Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Urquiza ya estaba en el campo de operaciones. Luego de mantener una breve conferencia con él, López siguió viaje a Buenos Aires y llegó a esa ciudad el 12 de Octubre. Para ese entonces, el Gobierno de Buenos Aires ya había iniciado la guerra y el mediador paraguayo no pudo detener las fuerzas desencadenadas.

Los dirigentes políticos porteños temían un Armisticio que pudiera detener el ímpetu o aún el vigor de la campaña entablada contra Urquiza. Una reacción en favor de la paz hubiera sido fatal para la posición que los porteños mantenían desde la insurrección de Septiembre de 1852. También había otro motivo: la situación financiera exigía una batalla. A mediados de Septiembre, Vélez Sársfield escribió a Mitre:

Se nos acaba, general, en pocos días, la emisión de los 30 millones y es de toda necesidad que usted, por agua o por tierra, nos dé en este mes algún triunfo, para autorizarnos a pedir fondos a las Cámaras...
El pueblo murmura de los inmensos Gastos y el ningún resultado hasta ahora(18).

(18) Vélez Sársfield a Mitre, 13 de Septiembre de 1859. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XVI, p. 123, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La estrategia política también favorecía la batalla; Martín Piñero hizo notar por escrito a Mitre:

Nuestro candidato (para gobernador) para Mayo del año entrante, es el general Mitre; para que esa candidatura no fuese contradicha y obtuviese un triunfo fácil, se necesita que el general Mitre dé y gane una batalla o que obtenga algún triunfo que se anticipe a la mediación de paz(19).

(19) M. Piñero a Mitre, 21 de Septiembre de 1859. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XVI, p. 301, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

A mediados de Octubre, la flota de la Confederación -que estaba en Montevideo- se abrió paso tras los buques y baterías porteños de Martín García. Mientras tanto, el Gobierno de Buenos Aires aún no había contestado al ofrecimiento de Urquiza de cesar las hostilidades durante diez días.

El 21 de Octubre, dos días antes de la batalla de Cepeda, Urquiza, desde su Cuartel General de campaña en la frontera de Santa Fe se dirigió a López en los siguientes términos:

Si el Gobierno de Buenos Aires desea la paz que envíe sus comisionados a un punto próximo a mi Cuartel General, donde en el acto irán los comisionados nacionales...
Mientras tanto cárguese el Gobierno de Buenos Aires ante ese pueblo que reconozco extraño a esa falta de prudencia y a ese espíritu inhumano con toda la responsabilidad de la sangre que se ha vertido (encuentro naval en Martín García) y la que pueda verterse en adelante(20).

(20) Urquiza a F. S. López, 21 de Octubre de 1859. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Información adicional