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La fachada de la nacionalidad

Entre la formulación del Convenio del 6 de Junio de 1860 y la celebración del primer aniversario del Pacto del 11 de Noviembre de 1859, la Argentina gozó de una aparente tregua en la lucha entre los porteños y las provincias.

Las apariencias, no obstante, eran engañosas. Debajo de los actos superficiales que representaban un constante progreso hacia la nacionalidad, se amontonaban conflictos potenciales que harían trizas una nacionalidad que no estuviera asegurada por el dominio porteño.

La virtual independencia de Buenos Aires, mientras sus representantes se incorporaban al Congreso Nacional, tuvo nueva confirmación en el Convenio de Junio. Así continuaron en pugna las dos soberanías distintas que habían trastornado la escena argentina desde Caseros, sólo que ahora había tres elementos o personalidades, en cuyo torno los grupos políticos y las ambiciones podían agruparse: un presidente en Paraná; un caudillo en San José; y un gobernador en Buenos Aires.

Para cada uno de estos grupos, la nacionalidad significaba algo distinto. La cooperación era posible tan sólo mientras los intereses de cada grupo no se vieran amenazados. La rivalidad era inevitable.

La lucha que siguió para asegurarse el control -del Congreso, ministros, Gobiernos provinciales, elementos del poder militar y económico- quedó oculta durante un tiempo detrás de la fachada de la nacionalidad. Con el tiempo este débil vínculo se quebraría y provocaría -a fines de 1861- la caída de la ilusoria autoridad presidencial de Derqui.

La esperanza de que el Convenio de Junio llevaría a la unidad recibió un dramático apoyo cuando, a fines de Junio, Mitre mandó sendas invitaciones a Derqui y Urquiza para que asistieran a la celebración del 9 de Julio, en Buenos Aires, como huéspedes del Gobierno porteño(1).

(1) Mitre a Derqui, 24 de Junio de 1860. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. Aunque es sorprendente, la invitación de Mitre a Derqui no mencionaba el hecho de que Urquiza también había sido invitado. Derqui, por lo tanto, escribió a Urquiza que proyectaba visitar Buenos Aires y declaraba que Victorica y él luego informarían de los resultados a Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La sorpresa que causó en la época tal acontecimiento está muy bien expresada en una carta de Tomás Guido a su mujer:

“Puedes suponer la curiosidad en que estaremos respecto al recibimiento de la caravana oficial que ha ido a tomar parte en las fiestas de Julio; quién diría, un año ha, que el general Urquiza y el presidente Derqui se sentarían juntos a la mesa con el general Mitre y con Sarmiento en la Ciudad de Buenos Aires como íntimos amigos! Mucho he visto -y muy raro- en cincuenta años de revolución, pero nada ha sido más inopinado!”(2).

(2) Guido a María de Guido, 8 de Julio de 1860. Archivo General de la Nación, Archivo Guido. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Derqui, con una numerosa comitiva que incluía a sus ministros de Relaciones Exteriores, Interior y Guerra y el Cuerpo diplomático, llegó a Buenos Aires a bordo de un vapor argentino, mientras que Urquiza hizo el trayecto por el río Uruguay a bordo de una cañonera de los Estados Unidos. Los dos huéspedes recibieron las muestras más cumplidas de la cortesía oficial y el mismo Mitre los acompañó a una morada cuyo adorno había demandado cuantiosos Gastos(3).

(3) Informe de Hacienda, 20 de Agosto de 1860. Archivo General de la Nación, Archivo del Estado de Buenos Aires, Nro. 18.829, declaraba que sólo los Gastos para alojar al presidente y su comitiva llegaban a una suma superior a los 500.000 pesos papel. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El 9 de Julio los tres personajes asistieron a un Te Deum en la Catedral y luego pasaron revista a las tropas porteñas desde el balcón del Cabildo. El banquete que siguió a estas ceremonias ofreció una oportunidad para dar salida a las emociones:

“El discurso del general Mitre fue muy hermoso, y al concluir el general Urquiza levantó los brazos diciendo al mismo tiempo: ‘Ni más sangre ni más lágrimas, amigos’, y estrechó entre sus brazos al general Mitre ... y se abrazaron y derramaron lágrimas, como si hubieran sido niños.
“Esta escena se transmitió como por electricidad a la gran multitud de personas presentes y muchos ojos que unos pocos meses antes relampagueaban de guerra y venganza se humedecieron de simpatía”(4).

(4) Cushman a Cass, 28 de Julio de 1860. Archivos Nacionales, Departamento de Estado, Ministros de Estados Unidos en Argentina, Despachos, Microfilm Nro. 69, Rollo Nro. 14, Nro. 15. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La velada concluyó con fuegos de artificio en la plaza y una representación de gala en el Teatro Colón.

Una corriente subterránea y hostil en la opinión pública que había empañado algunos aspectos de los primeros festejos, tal como la recepción de Derqui y Urquiza en el muelle y hasta el mismo desfile, desapareció gradualmente durante la serie de cenas, bailes, conversaciones privadas y discursos públicos. Sólo quedaron rumores de un complot para asesinar a Urquiza(5).

(5) Estanislao Zeballos. “Archivo del general Mitre” y “Diplomacia Desarmada”, en “Revista de Derecho, Historia y Letras”, Nro. XXX, (1908), p. 233, y Nro. XXXIII, (1909), p. 596, informa sobre los planes de la Logia Juan Juan de la masonería para asesinar a Urquiza cuando abandonara el baile del Club del Progreso, en la noche de su llegada a Buenos Aires, el 7 de Julio de 1860. Los que echaron suertes para el crimen fueron Manuel Hornos, Adriano Rossi y Adolfo Alsina. Cf. Urquiza a Victorica, 9 de Agosto de 1860. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza: “Pero nunca descendería hasta ir a hombrearme o discutir con Dn. Adolfo Alsina, el mismo que ayer nomás se jactaba en un banquete público de haberse afiliado en una asociación de asesinos para clavarme un puñal alevoso y cobardemente”. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Por cierto se produjo un notable cambio en la atmósfera pública y oficial durante las dos semanas que Urquiza y Derqui fueron huéspedes del Gobierno porteño. Los floridos sentimientos que Urquiza expresó en su discurso de despedida se basaban en hechos:

“He llegado a este pueblo como huésped y me retiro poseído del sentimiento más intenso de amor que pueda alentar el más apegado de los que han nacido en él.
“Ya no hay fronteras que separen los hermanos de los hermanos; la patria es una, indivisible y grande que marcha en gloria y libertad a un porvenir grandioso”(6).

(6) Periódico “El Nacional”, 24 de Julio de 1860. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Benjamín Victorica, yerno y consejero político de Urquiza y ministro de Guerra en el gabinete de Derqui, concluía en una carta a Del Carril:

“El general Urquiza se retira satisfecho y aquí ha quedado todo el mundo satisfecho de él; le envío algunos ejemplares de su despedida que ha sido recibida con mucho gusto.
“En cuanto al presidente lo va también, aunque nos digan aquí que ha pasado el tiempo, que ha estado aquí dormido por dentro. De esto guarde reserva. Y ya conversaré más largamente a mi arribo.
“Se ha hecho por la paz. Se ha hecho una conquista. La fusión es un hecho: lo es la paz, lo es la unión. Esto es lo que importa”(7).

(7) Victorica a Del Carril, 25 de Julio de 1860. Archivo General de la Nación, Archivo Salvador María del Carril. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los observadores notaron, sin embargo, que el peligro implícito de la discordia entre Derqui y Urquiza estaba ahora, por primera vez, expuesto a la luz. El ministro británico terminaba su Informe al Foreign Office sobre los festejos de Julio con un penetrante análisis de esta discordia potencial:

“El general Urquiza, que posee ahora la influencia de una inmensa fortuna y del prestigio militar y del poder, fue visitado por miles de personas de todas las clases y partidos. Sigue aún manteniendo lo que parece haber sido la norma de su conducta durante y desde su última campaña, y ha hecho lo posible para conquistarse el favor de los porteños; su manera de hablar sigue siendo la del dirigente principal de los concilios de la Confederación y, por hablar mucho más de lo que acostumbra, pone en aprietos al presidente declarando que no hay nada en la Confederación, ni siquiera el Tratado con España, que sea un obstáculo para su unión con Buenos Aires.
“El Sr. Derqui, por otra parte, recibe mucho menos visitas; pero pienso que aunque Su Excelencia distaba de ser popular en Buenos Aires antes de su llegada o aún en los primeros momentos, sus maneras tranquilas, el buen sentido y la inteligencia han inspirado sentimientos favorables hacia él y no dejo de esperar que su visita ha hecho mucho por suavizar la amargura que antes todos sentían por él y que ha ganado muchos partidarios.
“Pero, desde hace un tiempo, los celos han surgido entre Su Excelencia y el general Urquiza, que no se convence que ya no es más presidente de la Confederación; mucho debe este sentimiento a las circunstancias de esta visita y se necesitará mucho tacto por parte del Sr. Derqui para prevenir que se convierta en una brecha, en cuyo caso el general Urquiza buscará el apoyo de Buenos Aires”(8).

(8) Thornton a Russell, 25 de Julio de 1860. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 226, Nro. 68. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Thornton informaba, con pruebas concretas, acerca de esta discordia en un despacho separado y confidencial al Foreign Office:

“... Tengo el honor de informar a Vuestra Señoría sobre el contenido de una conversación que Mr. Amaral, el ministro brasileño, acaba de decirme tuvo lugar entre él y el general Urquiza. Este último dijo a Mr. Amaral:
“‘- ¿De modo que usted ha llegado a un arreglo respecto de los Tratados con Derqui (los Tratados Paranhos, de 1857, ratificados pero nunca canjeados por la Confederación)?
“‘- Sí, señor’, replicó Mr. Amaral.
“‘Derqui hace lo que le da la gana’, dijo el general Urquiza. ‘Usted es mi amigo; pero su Gobierno y el Brasil nunca lo serán, sea que lo represente usted, sea que lo haga otra persona. Derqui tratará de llevarlo a cabo, pero levantaré a todo el pueblo de Buenos Aires contra esos Tratados’”(9).

(9) Thornton a Russell, 25 de Julio de 1860. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 226, Nro. 69, confidencial. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Una última nota discordante sonó cuando Urquiza llegó a San José. Su secretario privado observó:

“El juicio del General después de su regreso de Buenos Aires no es favorable a la situación, ni presagia bien sobre el porvenir”(10).

(10) De la Peña a Del Carril, 4 de Agosto de 1860. Archivo General de la Nación, Archivo Salvador María del Carril. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La desconfianza que reinaba entre los dos dirigentes de la Confederación o, por lo menos, entre sus partidarios, había colocado a Derqui y a Urquiza en la extraña posición de rivalizar por los favores de Buenos Aires. Durante el período interino de virtual independencia que el Convenio de Junio había reafirmado, los dirigentes porteños y la posición porteña sólo podían beneficiarse con tal rivalidad.

Urquiza logró alguna popularidad entre los políticos y la opinión pública durante su estada en Buenos Aires. Derqui se consagró a preparativos menos dramáticos para la Convención Nacional en Santa Fe. Se concluyó un Convenio con Alsina, De las Carreras y Vélez Sársfield por el que Buenos Aires aceptaría todos los Tratados ratificados por la Confederación -incluso el Tratado con España, al que se habían hecho tantas objeciones- y que, en cambio, el Gobierno Nacional se comprometería a la modificación de este último Tratado(11).

(11) Thornton a Russell, 10 de Octubre de 1860. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 227, Nro. 90. Thornton recibió este informe del mismo Derqui. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Al mismo tiempo, Derqui pidió a Mitre que nombrase a un porteño para llenar la vacante de Hacienda en el gabinete nacional, un puesto ofrecido a Alberdi pero que éste rechazó. Mitre sugirió inmediatamente a Norberto de la Riestra para este nombramiento, garantía para una eventual incorporación, ya que un porteño estaría a cargo del Ministerio del que dependía la Aduana de Buenos Aires(12).

(12) De la Riestra a Mitre, 19 de Julio de 1860. Museo Mitre. “Sarmiento-Mitre. Correspondencia, 1846-1868” (1911), “Cartas inéditas del general Bartolomé Mitre”, Nro. 10.087, Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Poco después de su regreso a Paraná, Derqui emitió un decreto por el cual nombraba a De la Riestra ministro de Hacienda de la Confederación. Este acto, que indicaba el empeño de Derqui por cooperar con Buenos Aires y por proceder con cierta independencia de Urquiza, fue favorecido por otro cambio en el gabinete: Victorica renunció al Ministerio de Guerra, supuestamente “... con el propósito de que el presidente le rogase retener su puesto”(13).

(13) Thornton a Russell, 16 de Agosto de 1860. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 226, Nro. 74. Thornton recibió este informe del mismo Derqui. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Para desencanto de Victorica, su renuncia fue aceptada y el cargo lo ocupó provisionalmente José María Francia.

Una lucha discreta y sin embargo resuelta empezó a emponzoñar las relaciones entre los partidarios de Derqui, Urquiza y Mitre. En los Gobiernos de provincias, en el gabinete en Paraná y entre los delegados a las próximas elecciones para la Convención de Santa Fe, los observadores recogían rumores del conflicto. En los últimos días de Septiembre, Derqui y Urquiza cambiaron cartas negando los rumores de querellas y de divisiones entre ellos y entre sus seguidores(14).

(14) Urquiza a Derqui, 17 de Septiembre de 1860; Derqui a Urquiza, 22 de Septiembre de 1860. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Sin embargo, en la Convención de Santa Fe, que había dado fin a sus Sesiones en los últimos días de ese mismo mes, se había acentuado aún más la rivalidad de Derqui y Urquiza para conquistar el favor porteño y el consiguiente mejoramiento de la posición de Buenos Aires.

Las elecciones para la Convención habían lanzado esta lucha tripartita en un plano nacional. Cada grupo trataba de nombrar a candidatos que simpatizaran con su causa en las distintas provincias y apelaban a su dirigente para que los guiara y los ayudase: a Derqui, por ser presidente y- en consecuencia- Jefe político de la Nación; a Urquiza, por ser el Jefe tradicional del partido federal; a Mitre, por encabezar el partido porteño con inclinaciones nacionalistas y con simpatizantes en San Juan, Santiago del Estero, Tucumán y Córdoba.

Desde el comienzo la actitud de Derqui y del Gobierno de Paraná hicieron más acerba la lucha. Una Circular del Ministerio del Interior, que acompañaba al decreto de convocatoria a elecciones, rechazaba virtualmente las estipulaciones del Convenio de Junio que exigía que los candidatos debían residir en la provincia que representaban. Los gobernadores de provincias tenían Instrucciones de no dejar que esta proscripción impidiese la elección libre de los candidatos(15).

(15) “La Confederación Argentina a los Gobernadores de Provincias”, 25 de Junio de 1860, en el “El Nacional Argentino”, 27 de Junio de 1860. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Las órdenes dadas por Derqui a varios gobernadores provinciales con el fin de elegir a ciertos candidatos eran particularmente irritantes en el caso de San Juan.

Allí, el gobernador Virasoro, que controlaba la provincia después de la Intervención de Derqui en 1858, se había puesto de acuerdo con la oposición respecto de dos candidatos aceptables. Las Instrucciones de Derqui referentes al envío a la Convención de Eusebio Ocampo y Federico de la Barra -los dos no residentes- desilusionó a la oposición de la provincia y provocó el resentimiento de Buenos Aires(16).

(16) Derqui a A. Taboada, 24 de Junio de 1860. Gaspar Taboada. “Recuerdos Históricos: los Taboada” (1929-1947), tomo II, pp. 530-531, (cinco volúmenes), Buenos Aires; Aberastain a Sarmiento, 2, 15 de Julio, 2 de Agosto de 1860, en el Museo Histórico Sarmiento, tomo VIII, Nros. 1.172-1.174, Buenos Aires: “Borrador o Proyecto de Comunicación de Rufino de Elizalde al Gobierno Nacional, referente a los sucesos motivados por la elección de los representantes de la Convención ad hoc”, s. f. Museo Mitre. “Cartas inéditas del general Bartolomé Mitre”, Nro. 9.496. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Mientras tanto, Mitre y Urquiza -desde sus respectivas posiciones- como gobernadores de importantes provincias trataban de asegurar la elección de personas que simpatizaran con su causa.

En Buenos Aires, el “Club Libertad” una vez más dominó completamente las elecciones y, en medio de la apatía general del público, eligió a doce delegados, todos los cuales eran activos partidarios de las opiniones más extremas de la insurrección de Septiembre de 1852. Urquiza reprochó a Mitre este resultado partidista de la elección y, en consecuencia, se negó a asistir a la Convención como delegado por Entre Ríos:

“Mi sorpresa crece al ver entre esos representantes (los personas de una misma familia (Alsina) que no una sola vez han merecido reproche del pueblo mismo y que constantemente han fomentado la guerra civil con encarnizamiento”(17).

(17) Urquiza a Mitre, 14 de Agosto de 1860. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VII, pp. 120-121, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El objetivo aparente de la Convención de Santa Fe era el de revisar la Constitución de 1853. Más que esto, no obstante, la Convención presentaba el interesante espectáculo de una Alianza entre los partidarios de Urquiza y Mitre contra los de Derqui.

A principios de Septiembre los delegados empezaron a reunirse en Santa Fe y, ya que ningún grupo ostentaba una mayoría absoluta, inmediatamente se hizo evidente que los arreglos políticos tendrían más importancia que los aspectos constitucionales. No había, en efecto, ningún desacuerdo violento acerca de la mayoría de las reformas presentadas por la Convención Constituyente de Buenos Aires.

Los urquicistas insistieron para que el nombre “Confederación Argentina” se incluyese entre los nombres oficiales de la Nación. Los derquistas indicaron su deseo de obtener la conformidad porteña para el Tratado con España e insistieron para que los derechos de exportación fueran mantenidos como prerrogativa del Gobierno Nacional.

Por lo que respecta a la solución del Tratado con España, empero, las conversaciones que Derqui había mantenido en Buenos Aires en Julio ya mostraban que se podía llegar a un arreglo.

Las Sesiones preliminares iniciadas el 14 de Septiembre giraron, por lo tanto, en torno de una cuestión muy distinta y puramente política: la validez de la elección de ciertos delegados. Inicialmente la Comisión que examinaba las credenciales de los delegados recomendó que se eliminase a cinco: Juan Gregorio Pujol y José María Rolón, de Corrientes; y Manuel Solá, de Salta, por cuanto eran respectivamente ministro del Interior y gobernadores de dos provincias; y De la Barra y Zavalla (que había reemplazado a Ocampo), de San Juan, porque no eran residentes(18).

(18) Emilio Ravignani. “Asambleas Constituyentes Argentinas” (1937-1939), tomo IV, pp. 1.041-1.043, (seis volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La situación política fue resumida claramente por Rufino de Elizalde, uno de los delegados porteños, en una carta a Mitre:

“Los demás círculos (de Derqui y de Urquiza) querían pasar por las reformas, menos las tres. Pero, ¿y que garantía pedíamos de que teniendo mayoría después no nos dejaban burlados?
“De aquí la lucha para expulsar votos. Al fin, Carril, Victorica, Seguí, comprendiendo la gravedad del caso, se unieron a nosotros haciendo la transacción que fue aceptada por todos los amigos después de una lucha ardientisima.
“Así, los dos circuitos hemos hecho mayoría”(19).

(19) Elizalde a Mitre, 22 de Septiembre de 1860, en James R. Scobie y Palmira S. Bollo Cabrios. “Correspondencia Mitre-Elizalde” (1960), p. 50, Universidad de Buenos Aires, Departamento Editorial, Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El “arreglo”, que los urquicistas y porteños apoyaban, disponía la aprobación de todos los convencionales, salvo De la Barra y Zavalla; la aceptación de todos los Tratados internacionales, excepto el que había sido suscrito con España; la disposición de que, después de 1866, ni el Gobierno Nacional ni los provinciales pudieran imponer derechos de importación; y la adopción de “Confederación Argentina” como uno de los nombres oficiales del país(20).

(20) Urquiza a Victorica, 25 de Septiembre de 1860. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza; Elizalde a Mitre, 19 de Septiembre de 1860. James R. Scobie y Palmira S. Bollo Cabrios. “Correspondencia Mitre-Elizalde” (1960), p. 49, Universidad de Buenos Aires, Departamento Editorial, Buenos Aires; Vélez Sársfield a los editores, s. f., periódico “La Tribuna”, 4 de Octubre de 1860. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Una vez aceptadas las condiciones de esta Alianza, una cuarta Sesión preliminar y dos ordinarias completaron el trabajo relativamente sencillo de la Convención. Se reunió sin considerar siquiera las credenciales de De la Barra y Zavalla y, en consecuencia, los dos delegados de San Juan se vieron forzados a retirarse de la Asamblea(21).

(21) Emilio Ravignani. “Asambleas Constituyentes Argentinas” (1937-1939), tomo IV, p. 1.045, (seis volúmenes), Buenos Aires. La Comisión para las elecciones recomendó que se aprobase la elección de Pujol, Rolón y Solá. Desde que no se tomó decisión relativa a los delegados de San Juan, De la Barra presentó una moción a fin de que se considerase su elección. Esta moción fue rechazada y otra moción -presentada por Sarmiento para que los delegados prestaran juramento y la Convención diera comienzo a su labor- fue aceptada. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El 22 de Septiembre se nombró una Comisión para estudiar las reformas presentadas por los porteños y Sarmiento escribió alborozado a Mitre:

“¡Mi querido coronel! ¡Batalla ganada! Dos muertos -Barra y Zaballa (diputación de San Juan). Dos contusos, a saber dos artículos reformados”(22).

(22) Sarmiento a Mitre, 22 de Septiembre de 1860. Museo Mitre. “Sarmiento-Mitre. Correspondencia, 1846-1868” (1911), “Cartas inéditas del general Bartolomé Mitre”, Nro. 9.512, Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Al día siguiente la Comisión presentó esta recomendación: la enmienda disponiendo la revisación porteña de todos los Tratados concluidos desde 1852 fue redactada nuevamente, aplicándosela solamente al Tratado con España, un vuelco completo de los arreglos anteriores que Derqui había hecho con los políticos porteños; y la enmienda que suprimía los derechos de exportación de la jurisdicción del Gobierno Nacional después de 1866 fue suprimida.

Rufino de Elizalde propuso otro cambio de este último artículo que impediría tanto al Gobierno Nacional como a los provinciales imponer derechos de exportación después de 1866 y la sugerencia fue aceptada(23).

(23) Emilio Ravignani. “Asambleas Constituyentes Argentinas” (1937-1939), tomo IV, p. 1.049, (seis volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Entonces, Benjamín Victorica se levantó y, recordando las palabras de un diputado en el Congreso Nacional durante la discusión del Convenio de Junio: “La integridad de la Nación Argentina no se discute entre argentinos: ¡se hace!”, pidió la aprobación unánime de las recomendaciones(24).

(24) Emilio Ravignani. “Asambleas Constituyentes Argentinas” (1937-1939), tomo IV, p. 1.050, (seis volúmenes), Buenos Aires. Las palabras eran las de J. Posse en la Cámara de Diputados, el 8 de Junio de 1860. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La Sesión del 24 de Septiembre se consagró a la aprobación formal de la Constitución enmendada y a su firma por los delegados. Las Sesiones se clausuraron oficialmente el 25 de Septiembre.

Superficialmente parecía que la unidad argentina se construía con rapidez. A mediados de Septiembre el Congreso Nacional había aprobado la nueva ley de aranceles y, De la Riestra, pudo escribir desde su puesto de ministro de Hacienda:

“Mi proyecto de ley de Aduana fue sancionado por ambas Cámaras, puede decirse sin oposición, quedando nuestra tarifa uniforme con la de Buenos Aires.
“Podemos bien decir que éste ha sido un gran triunfo. Las ideas más liberales de Buenos Aires en materia económica han sido reconocidas y aceptadas con aplauso por las mismas Cámaras que antes las combatieron y esto sin necesidad de esperar el auxilio de los representantes de Buenos Aires en el Congreso.
“Es un buen principio”(25).

(25) De la Riestra a Mitre, Septiembre de 1860. Museo Mitre. “Sarmiento-Mitre. Correspondencia, 1846-1868” (1911), “Cartas inéditas del general Bartolomé Mitre”, Nro. 10.090, Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El empeño de Derqui por cooperar estrechamente con Buenos Aires se evidenció en numerosos actos durante los meses que siguieron inmediatamente a la Convención de Santa Fe. A fines de Septiembre, Derqui escribió a Mitre:

“Haga usted un proyecto en borrador (y envíemele por el próximo vapor) del decreto delegando en usted la administración de los ramos nacionales en esa provincia y el mando del Ejército de Fronteras pertenecientes a ella, según hablamos en ésa.
“Comuniqueme usted sus ideas, prescindiendo de la forma.Yo arreglaré aquí el decreto y se lo comunicaré antes de expedirlo para que nos pongamos de acuerdo; lo que debemos hacer antes de que llegue la oportunidad de darlo”(26).

(26) Derqui a Mitre, 30 de Septiembre de 1860. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VII, pp. 24-25, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Al mismo tiempo, Derqui buscaba una mayor participación de los dirigentes porteños en el gabinete nacional. Ofreció a Pastor Obligado el Ministerio de Guerra que Victorica había de dejado vacante(27). A fines de Octubre, Derqui trató de persuadir a Valentín Alsina que aceptara el Ministerio del Interior o de Relaciones Exteriores(28).

(27) De la Riestra a Mitre, 29 de Septiembre de 1860. Museo Mitre. “Sarmiento-Mitre. Correspondencia, 1846-1868” (1911), “Cartas inéditas del general Bartolomé Mitre”, Nro. 10.091, Buenos Aires.
(28) Derqui a Mitre, 30 de Octubre de 1860. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VII, p. 30, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Había una política deliberada de nombrar a los antiguos representantes porteños en cargos diplomáticos en el extranjero(29); uno de los casos que más llamó la atención fue el nombramiento de Mariano Balcarce como Encargado de Negocios argentino en París. Los políticos de Buenos Aires favorecían naturalmente tal reorientación del Gobierno Nacional y apremiaron a Derqui para que diera a los liberales de las provincias del Interior posiciones en el gabinete.

(29) De la Riestra a Mitre, 27 de Octubre y 14 de Diciembre de 1860. Museo Mitre. “Sarmiento-Mitre. Correspondencia, 1846-1868” (1911), “Cartas inéditas del general Bartolomé Mitre”, Nros. 10.099 y 10.104, Buenos Aires; “Rejistro Nacional (los primeros tres volúmenes impresos como Registro Oficial) de la República Argentina que comprende los documentos espedidos desde 1810 hasta 1873” (1879-1884), tomo IV, p. 364, (seis volúmenes), Buenos Aires. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Mientras tanto, se había promulgado el 21 de Octubre, en una ceremonia oficial en Buenos Aires, la Constitución reformada.

A Mitre, Derqui lo ascendió a Brigadier en el Ejército Nacional. De la Riestra recibió el beneplácito de Mitre por un decreto que nacionalizaba la Aduana de Buenos Aires el 1 de Diciembre de 1860(30).

(30) Mitre a De la Riestra, 29 de Octubre de 1860. Museo Mitre. “Sarmiento-Mitre. Correspondencia, 1846-1868” (1911), “Cartas inéditas del general Bartolomé Mitre”, Nro. 10.085, Buenos Aires; “Rejistro Nacional (los primeros tres volúmenes impresos como Registro Oficial) de la República Argentina que comprende los documentos espedidos desde 1810 hasta 1873” (1879-1884), tomo IV, p. 360, (seis volúmenes), Buenos Aires. La administración de la Aduana por los funcionarios porteños continuó al menos hasta la próxima sesión del Congreso Nacional; al mismo tiempo, la presencia de De la Riestra en el Ministerio de Hacienda suministraba una garantía más a este paso. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

En este mismo espíritu de cooperación, Urquiza, retribuyendo la hospitalidad porteña de Julio, invitó a Mitre y Derqui a las conferencias y festejos con que se celebraría el primer aniversario del Pacto del 11 de Noviembre en su Palacio de San José. El propósito de la invitación de Urquiza no era sólo el de divertirse en festejos. Expresaba en su invitación una verdadera preocupación por la escena política y la necesidad de tranquilizar los espíritus con la evidencia dramática de la cooperación y la comprensión entre los tres jefes de los destinos argentinos(31).

(31) Urquiza a Mitre, 29 de Octubre de 1860. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

No obstante, mientras las aparentes perspectivas de lograr la unidad argentina se hacían más fuertes, las hendiduras y divisiones que podían poner en peligro la forma actual de esta unidad se volvieron más amenazadoras.

La cooperación de los urquicistas y de los porteños en la Convención de Santa Fe y la confianza cada vez mayor que Derqui depositaba en los porteños o en sus simpatizantes de las provincias, indicaban que se había producido una peligrosa brecha entre el presidente y el caudillo que lo había colocado en la presidencia.

A despecho de señales superficiales de unidad, Buenos Aires aún seguía manteniendo el ejercicio de su soberanía. La separación, ratificada por el Convenio de Junio, había de continuar hasta los primeros meses de 1861 en que los representantes porteños entrarían a formar parte del Congreso Nacional.

Mientras tanto, la lucha entre los partidarios de Derqui, Mitre y Urquiza en las provincias -lucha que sólo empezaba a tomar forma en las elecciones para delegados a la Convención de Santa Fe- seguía sin mengua alguna.

Los resentimientos y las rivalidades existentes en las provincias sacaban por cierto provecho de la pugna entre los tres dirigentes nacionales. Un ministro de la antigua Administración de de Urquiza, Juan María Gutiérrez, resumió la perturbada situación en las provincias en una larga y esclarecedora carta a Mitre en Julio de 1860:

“Las provincias, en su mayor número, cubren bajo una calma aparente un volcán de resentimientos y de anarquía. Mendoza cayó en manos de los bárbaros y pesan sobre ella los soldados del coronel encargado de su frontera.
“Su comercio decae y sus mejores hijos y vecinos huyen hacia el Litoral o hacia Chile, o se resignan a sufrir callados la boca...
“San Juan está gobernado por un hombre de pésimos antecedentes que la famosa Comisión Interventora llevó en el bolsillo para asegurar el éxito de las elecciones de presidente en beneficio de uno de los comisionados.
“San Juan resiste, como lo prueban sus cárceles atestadas de presos políticos y no se resigna a tener a su frente a un extraño sin prestigio y sin ninguna de las virtudes que exige el alto puesto que desempeña. Todos los partidos se han armado contra él y es muy probable que el día menos pensado, entendiéndose con Peñaloza (el de los llanos) den en tierra con el tal Virasoro.
“Esta provincia de Santa Fe tiene una carcoma en López, cuya influencia es funesta...
“Las provincias del Norte son las más bien paradas; sin embargo, Salta se mantiene inactiva y egoísta y carece de espíritu público...
“Santiago clel Estero comienza a moverse un poco administrativamente; influyen mucho allí los señores Taboada, que han contraido el mérito de mantenerse sustraidos a la influencia del Gobierno Nacional cuando se ha querido ejercer abusivamente”(32).

(32) Gutiérrez a Mitre, Julio de 1860. Museo Mitre. “Sarmiento-Mitre. Correspondencia, 1846-1868” (1911), “Cartas inéditas del general Bartolomé Mitre”, Nro. 9.998, Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La lucha por el poder, evidente en la Convención de Santa Fe, volvió a producirse durante 1860 en la mayoría de las provincias. A mediados de 1860, ninguno de los tres dirigentes políticos argentinos gozaba de absoluta mayoría en las provincias.

En el orden provincial, Derqui no podía contar sino con los gobernadores de San Luis y San Juan; Urquiza, con todo su prestigio y autoridad como cabeza nominal del partido federal, podía ejercer una influencia decisiva en el Litoral, Entre Ríos, Corrientes y Santa Fe y, en el Interior, en La Rioja, Catamarca y Mendoza; mientras que los porteños gozaban de poderosas simpatías en Santiago del Estero, Tucumán, Salta, Jujuy y Córdoba.

Los incidentes que ocurrieron en esas provincias -en la segunda mitad de 1860- revelaron una acerba lucha por el poder. En La Rioja, una Intervención Nacional -que duró gran parte de 1860- era virtualmente desconocida por el poderoso caudillo de esa región, Angel Vicente Peñaloza y, al fin, la Intervención tuvo que ser retirada sin haber podido asegurar la autoridad del Gobierno Nacional.

En Santiago del Estero, otra familia de caudillos, los Taboada, desterró de la provincia a un gobernador recalcitrante y aunque se ordenó una Intervención, el resultado fue favorable a los Taboada. En San Luis, un oficial del Ejército Nacional, el coronel José Iseas, invadió desde la frontera de Córdoba en el intento de derribar al gobernador Juan Saá.

La autoridad de Derqui fue disputada en Corrientes en forma más efectiva. Allí, el gobernador José María Rolón desconoció la convocatoria a nuevas elecciones para reemplazar a los diputados en el Congreso Nacional no residentes en la provincia.

Estos conflictos eran señales importantes de la intranquilidad que reinaba en las provincias argentinas. Sin embargo, quedaron completamente eclipsados por el asesinato del gobernador José Antonio Virasoro, de San Juan, ocurrido en Noviembre de 1860.

Este acto de violencia expuso la lucha por el poder en su forma más cruda y derribó la piedra angular de la unidad argentina que se creía lograr con el dominio de las provincias.

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