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Tormenta en el Congreso

Otros problemas se presentaban en forma paralela al dramático episodio en San Juan. En una carta que Mitre escribió a Urquiza poco después de haber conocido la muerte de Aberastain, cuatro asuntos graves que necesitaban una atención inmediata fueron destacados:

“1.- La cuestión de San Juan en el estado en que hoy se encuentra.
“2.- La cuestión de Corrientes, que implica la de los senadores y diputados, que no llenan las condiciones que la Constitución exige.
“3.- La admisión de los diputados de Buenos Aires al Congreso.
“4.- Las cuestiones aduaneras que se ligan con la garantía asegurada a Buenos Aires por los Pactos de 11 de Noviembre y 6 de Junio”(1).

(1) Mitre a Urquiza, 26 de Enero de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VII, p. 179, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los dos primeros problemas reflejaban la lucha por el poder en las provincias argentinas entre los partidarios de Derqui, Mitre y Urquiza. Los dos últimos representaban el proceso actual de la incorporación final de Buenos Aires a la Nación.

Asimismo, estos dos últimos problemas resumían la cuestión entre porteños y provincianos que había mantenido dividida a la Nación desde 1852: el control de las provincias por Buenos Aires o el de Buenos Aires por las provincias.

Buenos Aires debía enviar a dos senadores y doce diputados a la Sesión especial convocada para Abril de 1861. Cuando las provincias realizaron sus primeras elecciones bajo la Constitución de 1853, cada una procedió de acuerdo con su ley electoral. Posteriormente, en 1857 -y otra vez en 1859- el Congreso había establecido un procedimiento uniforme por medio de una ley electoral nacional.

Ya que en 1860 Buenos Aires acababa de entrar en la Confederación, las autoridades porteñas manifestaron que en este caso habría que usar la ley electoral de la provincia. El asunto carecía de valor en la elección de senadores, puesto que eran electos por la Legislatura.

Era importante, empero, en la elección de diputados, por cuanto la ley provincial facilitaba la supervisión por el Gobierno y el control de los resultados. Esta ley dividía a la provincia en doce distritos electorales: cinco para la Ciudad de Buenos Aires y siete en las zonas rurales, con un diputado electo para cada distrito.

Los políticos podían así enviar unidades militares para controlar luchas dudosas en lugar de empeñarse en una elección en la que los doce diputados serían elegidos por toda la provincia.

Al poco tiempo de haber entrado a formar parte del gabinete en Paraná, De la Riestra discutió el asunto con Derqui y recibió seguridades del presidente de que Buenos Aires podría hacer uso de su ley provincial en las primeras elecciones(2).

(2) De la Riestra a Mitre, 12 de Octubre de 1860. Museo Mitre. “Sarmiento-Mitre. Correspondencia, 1846-1868” (1911), “Cartas inéditas del general Bartolomé Mitre”, Nro. 10.094, Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Las mismas elecciones mostraron el control que el Gobierno porteño y, aún más, el “Club Libertad”, ejercía sobre la provincia. Un indicio de este control nos lo ofrece la carta típica que el ministro de Guerra de la provincia, Gelly y Obes, dirigió a uno de los Comandantes Militares:

“El Gobierno tiene empeño en que por esa 7ma. Sección sea electo diputado para el Congreso el doctor Dn. Carlos Tejedor. En consecuencia me permito encomendar a Vd. esa candidatura, esperando que con sus acertadas disposiciones se obtenga resultado deseado con lo que indudablemente obtendremos un verdadero triunfo”(3).

(3) Gelly y Obes a Rivas, 11 de Diciembre de 1860. Archivo General de la Nación, Archivo del general Ignacio Rivas, 1857-1877. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Cuando se celebraron elecciones por primera vez a fines de Diciembre de 1860, candidatos satisfactorios al Gobierno fueron elegidos en los siete distritos rurales. Pero la apatía era tan grande en la Ciudad de Buenos Aires, que en algunos distritos no se presentó ningún votante y tuvieron que celebrar una segunda elección en Enero.

En los comicios de Diciembre hubo una pequeña divergencia entre la lista de candidatos recomendados por el Gobierno por medio de “El Nacional” y la que presentaba el “Club Libertad”.

Esta diferencia se hizo más marcada en las elecciones de Enero cuando dos candidatos del “Club Libertad”, Manuel Quintana y M. Montes de Oca, fueron reemplazados en la lista respaldada por el Gobierno con dos hombres de opiniones más moderadas, Félix Frías y José M. Cantilo. No obstante, los candidatos del “Club Libertad” ganaron la elección, proporcionando así un claro apoyo a la dirección que ejercía Pastor Obligado de este poderoso club político(4).

(4) Periódico “La Tribuna”, 9, 10 y 15 de Enero de 1861. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los graves acontecimientos de San Juan, la ruptura de la alianza de Derqui con los porteños y la renovada desconfianza entre Urquiza y Buenos Aires se acentuaron a principios de Febrero con el cambio de gabinete que tuvo lugar en Buenos Aires. Sarmiento finalmente renunció a su puesto de ministro de Gobierno y, en una evidente concesión al “Club Libertad”, eligieron a Pastor Obligado en su reemplazo(5).

(5) Periódico “La Tribuna”, 8 y 9 de Febrero de 1861. Muchos años después, en un artículo político publicado en “La Tribuna”, el 6 de Octubre de 1874, Sarmiento escribió que Obligado había exigido y obtenido una política de guerra contra la Confederación como precio a su aceptación de un puesto en el gabinete. A causa de los intentos políticos que se hicieron en 1874 por desacreditar a Mitre, tal información debe compararse con el conocimiento de que Derqui discutió sin amargura el posible nombramiento de Obligado casi dos meses antes que ese acontecimiento ocurriera: Derqui a Urquiza, 25 de Diciembre de 1860, en el Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza; Urquiza -por otra parte- se sintió ofendido por la sugerencia de tal nombramiento y envió una misión no oficial a Mitre para protestar contra la candidatura de Obligado: S. A. Calzadilla a Urquiza, 10 de Enero de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Este nuevo rumbo político significaba que Buenos Aires se movería con más cautela que nunca para unirse a un Gobierno Nacional que no estaba regido por los intereses porteños y que ni siquiera simpatizaba con la posición porteña. Mientras tanto, los diarios tomaban un tono cada vez más antiurquicista y antiderquista.

“El Nacional” sobrepasó los límites impuestos por la prudencia en un editorial publicado el 18 de Febrero en el que se aconsejaba abiertamente recurrir al asesinato y a la guerra contra los enemigos de Buenos Aires en las provincias. Mitre suprimió los subsidios que el Gobierno daba a “El Nacional” y a “La Tribuna”, pero la agitación periodística prosiguió.

La actitud adoptada por el coronel Rivas era característica de la época, como se ve en la carta que dirigió a Mitre desde el sur de la provincia: “... trabajo con empeño en persuadir a todo el que se me acerca de la conveniencia de hacer la guerra a Urquiza para que tengamos verdadera paz y tranquilidad”(6).

(6) Rivas a Mitre, 27 de Febrero de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XXII, p. 9, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

En Marzo, la lucha por elegir representantes a la Legislatura Provincial ilustra una vez más sobre el poder de los elementos extremista del “Club Libertad”. Este grupo político no había quedado satisfecho con la lista de candidatos propuesta por el “Club Central” y, dos semanas antes de las elecciones, procedió a nombrar su propia lista, que difería en siete de los dieciséis candidatos(7).

(7) Periódico “El Nacional”, 26 de Marzo de 1861. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Como en 1856, el así llamado “grupo liberal” en Buenos Aires fue a los comicios dividido.

El Gobierno trató de poner remedio a la división pero cuando sus esfuerzos fueron rechazados, no quiso intervenir en las elecciones. Una vez, más el “Club Libertad” -es decir, el elemento antiurquicista extremo- ganó las elecciones por amplia mayoría en la ciudad porteña.

Este clima político, que se acentuó rápidamente en Buenos Aires durante los meses de Enero, Febrero y Marzo de 1861, estaba estrechamente vinculado con el problema de la admisión de los diputados porteños al Congreso Nacional en Abril. Una similar actitud intransigente crecía en Paraná, San José y otros lugares de la Confederación.

En Enero, Gelly y Obes había sido enviado por Mitre en misión especial a San José. El consejero íntimo de Urquiza, De la Peña, escribió:

“Parece que el objeto es recabar del Capitán General su influencia para que:
“1.- los diputados electos de Buenos Aires, con arreglo a su ley provincial, sean admitidos en el Congreso Federal;
“2.- que sean expulsados de él los senadores y diputados, a quienes el decreto de Derqui declaró cesantes...
“No sé lo que se piensa en las altas regiones, pero dudo mucho que se consiga nada en el sentido de Buenos Aires”(8).

(8) De la Peña a Del Carril, postdata del 19 de Enero a una carta del 5 de Enero de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo de Salvador María del Carril. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

A fines de Febrero, Thornton, tanteando la situación política de Paraná, observó una creciente tendencia entre los opositores de Buenos Aires a exigir el rechazo de los diputados porteños del Congreso; la excusa: en vez de haber sido electos de acuerdo con la ley electoral nacional lo habían sido con la ley electoral provincial.

Derqui contestó a las preguntas del ministro británico dándole seguridades de que Buenos Aires tenía derecho a seguir la ley electoral provincial: “... agregó -expresa el informe británico- que era la única persona a quien se podía llamar para decidir acerca de la admisión de los diputados de Buenos Aires, y que opinaba e insistía que tenían derecho a ser admitidos”(9).

(9) Thornton a Russell, 23 de Febrero de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 232, Nro. 19. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

No obstante, le impresionó a Derqui el peligro de que los partidarios de Urquiza pudieran resistirse a la admisión de los diputados porteños. En consecuencia, aceptó agradecido el ofrecimiento de Thornton de discutir el tema de una manera informal con Urquiza durante su visita a San José a principios de Marzo. Mitre luego solicitó a Thornton que analizara con Urquiza tres cuestiones específicas: los aranceles; el reemplazo de los legisladores no residentes; y la admisión de los diputados de Buenos Aires(10).

(10) Mitre a Thornton, 25 de Febrero de 1861. Museo Mitre. “Sarmiento-Mitre. Correspondencia, 1846-1868” (1911), “Cartas inéditas del general Bartolomé Mitre”, Nro. 10.156. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Thornton llegó a San José el 7 de Marzo y se encontró con un general furioso. El nombramiento de Obligado a principios de Febrero en el gabinete de Buenos Aires había fortalecido las sospechas de Urquiza y estaba seguro de una siniestra conspiración porteña. En esa oportunidad había escrito a Mitre:

“Tomar usted ministro como el señor Obligado, que puede considerarse jefe del partido que usted tuvo necesidad de contener para venir a la Unión y tomarlo para iniciar actos públicos, como su Nota Circular y la que dirige al Gobierno Nacional, era mostrar que usted se veía forzado a hacer uno de otros elementos y a tomar otro camino, que usted agregaba a su programa político las tendencias de ese nuevo círculo con que usted se estrechaba de nuevo”(11).

(11) Urquiza a Mitre, 23 de Febrero de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VII, pp. 202-203, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

De resultas de esta manera de interpretar el asunto, Urquiza se negó a seguir discutiendo la admisión de los diputados de Buenos Aires y canceló el viaje de su hijo, Diógenes, a Buenos Aires para conferenciar con Mitre.

La correspondencia que Urquiza había cambiado con Mitre en esa época y los virulentos ataques de la prensa porteña contra su persona, no habían suavizado la actitud del general. Thornton resumió los resultados de su conferencia con Urquiza en el siguiente Informe destinado al Foreign Office:

“... Sin embargo, durante mi estada en San José me empeñé lo más posible para convencer al general Urquiza de la legalidad de las elecciones efectuadas en Buenos Aires, por haber recibido el procedimiento la previa sanción del Gobierno Nacional; y aun suponiendo que las elecciones en cuestión no fueran legales, sería mucho mejor admitir a los actuales miembros de Buenos Aires que negarse a reconocer la corrección de la decisión del Gobierno Nacional y correr el riesgo de hacer perder el tiempo, de irritar a la provincia, de provocar una separación y aún de llegar hasta la guerra civil.
“Traté de mostrar a Su Excelencia cuán grande era la fama que había conquistado al lograr la unión y que todo esto quedaría destruido si llegaran a ocurrir estos acontecimientos.
“Pero el general Urquiza no se dejaba convencer de la legalidad de las elecciones de Buenos Aires y se negó a ver la conveniencia de admitir al Congreso a los miembros que así habían sido electos.
“Se lamentó que había perdido a muchos amigos al acceder a las reformas introducidas últimamente en la Constitución, a muchas de las cuales había objetado, y todo lo que pude obtener de él es la declaración de que no trataría en absoluto de influir en sus amigos del Congreso, sea en favor o en contra de la admisión de los miembros de Buenos Aires.
“Su Excelencia también me autorizó a asegurar a Vuestra Señoría que haría todos los esfuerzos posibles para defender la Unión de las provincias tal como está constituida en la actualidad y que nada lo induciría a prestar su ayuda a otra guerra contra Buenos Aires, a menos que la otra parte lo forzara trayendo las hostilidades al mismo Entre Ríos o a otras provincias del Interior”(12).

(12) Thornton a Russell, 14 de Marzo de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 232, Nro. 24. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Una breve visita a Buenos Aires permitió a Thornton comunicar a Mitre los magros resultados de esta conferencia en San José.

Las posiciones adoptadas en ambas orillas del Arroyo del Medio se hicieron más intransigentes mientras se preparaban para la apertura del Congreso. Las continuas discusiones sobre la Intervención en San Juan dieron lugar a un acalorado cambio de Notas entre los Gobiernos de Entre Ríos y Buenos Aires durante el mes de Febrero. A propósito de esta correspondencia, Mitre escribió a Urquiza:

“Al fin de una nota, puede encontrarse la guerra civil. Si ella ha de venir, que venga; yo no la temo, porque ya he dicho a usted que estoy resuelto a todo lo que pueda sobrevenir; pero yo no la deseo, ni la busco y haré dignamente cuanto esté en mi mano para evitarla, y la opinión me dará la razón como me la da hoy”(13).

(13) Mitre a Urquiza, 28 de Febrero de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VII, p. 207, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Las respuestas a la Circular de Buenos Aires en la que se protestaba por la conducta de Saá en San Juan nos demuestran las distintas posiciones adoptadas por los Gobiernos provinciales: Córdoba conservó una posición neutral; cuatro provincias del Norte -Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy- respondieron criticando la Intervención; otras siete provincias rechazaron el intento porteño de incitar a los Gobiernos provinciales a censurar los actos de la autoridad nacional.

Ya se contaban las lealtades para un posible renovamiento de la lucha entre porteños y provincianos. A principios de Marzo, una carta de Mitre a José Posse, ex gobernador de Tucumán, mostraba un significativo cálculo de la fuerza e influencia de Buenos Aires en las provincias:

“Como aliados de esta política, por afinidades liberales, contamos en primer lugar a Santiago (del Estero) como base de poder por la decisión de los Taboada. Contaríamos en igual línea a Córdoba, por ser el gran centro del Interior, si su Gobierno fuese más resuelto, aunque no dudamos de su cooperación hasta cierto punto y contamos con su opinión pública y con su prensa.
“Esperamos mucho de Tucumán, aunque lo que usted me dice y lo que yo sé del señor Zavalía, me hacen comprender que oficialmente tendremos un amigo tibio o a medias, que pretenderá conciliar lo inconciliable, moral y materialmente.
“Dudamos de Salta, aunque tenemos confianza en Rojo, y aunque el portador de ésta (que lo será el señor Todd) me ha asegurado su eficaz cooperación. Estamos a oscuras de Jujuy. Todas las demás provincias, deben considerarse contrarias o dominadas por el mal elemento, como sucede en San Juan y Mendoza.
“Pero si lográsemos consolidar el capital de fuerzas morales y materiales que representan Buenos Aires, Córdoba, Santiago, Tucumán y Salta, nuestro triunfo es seguro y sólo así será fecundo”(14).

(14) Mitre a J. Posse, 4 de Marzo de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XXII, p. 154, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los preparativos militares de ambos lados respaldaban estas actitudes. Mientras Urquiza, con buenas razones, protestaba por la compra de armamentos que efectuaron los porteños en Marzo, Simón Andrés de Santa Cruz estaba en Francia desde 1860 con el encargo de comprar sables, fusiles y cañones para la Confederación(15).

(15) Santa Cruz a Urquiza, 7 de Enero de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza; Urquiza a Mitre, 23 de Marzo de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VII, pp. 225-227, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La cuestión de los aranceles, que Mitre había incluido como el cuarto artículo en su resumen de Enero de los problemas corrientes, tenía suma importancia, ya que el Congreso estaría en situación de dictar leyes a la Aduana porteña tan pronto como los diputados y senadores de Buenos Aires fueran admitidos al Congreso.

La nacionalización de la Aduana en Diciembre no había cambiado realmente el anterior Convenio que fijaba un subsidio de un millón y medio de pesos papel cada mes al Gobierno Nacional.

La cantidad era aproximadamente la misma; sólo habían cambiado los términos, por cuanto ahora el subsidio era el exceso que quedaba después de ser deducidos los Gastos de la provincia. Así, las dos cuestiones de la admisión y de los aranceles se hallaban entrelazadas en el problema vital sobre el tipo de Gobierno Nacional al que Buenos Aires podría unirse.

La lucha que se entabló respecto de las bancas de los diputados de Buenos Aires, por lo tanto, tenía mucho más importancia que una mera cuestión de la legalidad de una elección llevada a cabo según una ley electoral provincial en vez de serlo con una nacional.

Ahora que había llegado el momento en que Buenos Aires debía unirse a la Nación, era preciso enfrentar finalmente la cuestión crucial: ¿dominarían este Gobierno los porteños con la ayuda de algunas provincias aliadas, o las provincias conducidas por Urquiza dominarían a Buenos Aires? La autoridad nacional bajo Derqui había probado su incapacidad de existir como una entidad separada y superior.

En consecuencia, el dominio del Congreso era vital a los intereses tanto de los partidarios de Urquiza como de los porteños. Cualquiera de los grupos había comprendido que no podía entregar el control de la mayoría al otro. Una buena cantidad de votos de Buenos Aires, junto con los votos de algunos partidarios de las provincias del Interior daría -al así llamado “grupo liberal”- esa mayoría.

Tal mayoría permitiría entonces la expulsión de los congresales urquicistas que no satisfacían el requisito de residencia. Urquiza y el partido federal no podían permitir que esto ocurriese, tanto más cuanto que se corría el riesgo de que Derqui entonces renovase otra vez su alianza con los porteños.

Esa alianza que había surgido cuando el presidente intentaba independizarse de la tutela de Urquiza, había quedado destrozada por el desastre de San Juan. Pero sólo si se evitara el control del Congreso por los porteños, Derqui se vería forzado a confiar completamente en Urquiza y en el partido federal.

Aunque Urquiza había anunciado su absoluta neutralidad en el asunto de la admisión de los diputados de Buenos Aires al Congreso, su posición se oponía claramente a esta medida. La infructuosa misión de Gelly y Obes a San José en Enero, la cancelación del viaje de Diógenes de Urquiza a Buenos Aires en Febrero y las respuestas evasivas dadas a Thornton en San José en Marzo sugerían esta actitud.

El vicepresidente Pedernera, que obedecía toda indicación de Urquiza, mientras tanto trabajaba activamente en Paraná para asegurarse la presencia de un suficiente número de legisladores federales a fin de rechazar a los porteños en las Sesiones de apertura(16).

(16) Pedernera a Urquiza, 23 de Febrero y 4 de Marzo de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Uno de los senadores, Fernando Arias, hizo varios viajes entre Paraná y San José en Febrero y Marzo para mediar en las diferencias que separaban a Urquiza de Derqui y para reconciliarlos. Después de su último viaje, se veía claramente que el mismo Arias había quedado convencido por los argumentos de Urquiza.

Escribió a Urquiza que si bien el asunto de la admisión seguía molestando a Derqui, era seguro que los diputados porteños no obtendrían sus bancas en vista de las aplastantes opiniones de los representantes federales que ya estaban en la capital(17).

(17) Arias a Urquiza, 1 y 24 de Marzo de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza; Zuviría a Mitre, 9 de Marzo de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XXII, pp. 115-119, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Al mismo tiempo Derqui escribía a Mitre:

“No se ha podido obtener del General su cooperación a la admisión de los diputados de ésa, de que hemos tratado hasta el fastidio; ha prometido no trabajar en contra, ni violentar la conciencia de sus amigos.
“Entretanto, se trabaja con actividad a su nombre (creo que sin reciente autorización de él) y se hace valer para eso, entre otras cosas, la declaración que ha hecho Victorica, de que, si son admitidos los diputados de ésa, renunciará él su puesto en el Congreso”(18).

(18) Derqui a Mitre, 24 de Marzo de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VII, pp. 92-93, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los principales simpatizantes de Urquiza en el Congreso se unieron en Marzo para aconsejar tres puntos fundamentales hostiles a la posición porteña: rechazo de los diputados de Buenos Aires; bancas para los representantes que no reunían el requisito de residencia; aprobación de la conducta de Saá.

Este grupo era -en primer lugar- leal a Urquiza, aunque se esperaba que la fuerza de los acontecimientos obligaría a Derqui a hacer causa común con los federales. Arias, que era ahora el portavoz de este grupo, informó a Urquiza:

“En esas reuniones domina un sentimiento, el de prestigiar al presidente, robustecer su autoridad, mientras armonize con V. E. En el dia que, por una fatalidad imprevista, eso no suceda, nuestra bandera es la del general Urquiza, única garantía para conservar la organización del país”(19).

(19) Arias a Urquiza, 30 de Marzo de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Así como ocurrió en el caso de la Convención de Santa Fe, las decisiones y arreglos fundamentales se determinaban en las reuniones preliminares del Congreso. Los representantes de Buenos Aires llegaron a Paraná a fines de Marzo. Al comienzo los alentó el prometido apoyo de Derqui y la presencia de algunos diputados liberales del Interior.

Luego de efectuar un cálculo exacto de los legisladores presentes, Rufino de Elizalde, entonces senador por Buenos Aires, llegó a la conclusión de que el quórum era imposible, a menos que se invitara a los diputados de Buenos Aires a presentarse en las sesiones preliminares; en la eventualidad de que fuesen invitados, constituirían la mayoría y podrían determinar quiénes serían admitidos.

Para juzgar la oposición de Urquiza basta citar el malévolo comentario que Benjamín Victorica hizo a Elizalde: “Desde que Vds. no admiten la fusión, no podremos ya hacer lo que hicimos en la Convención”(20).

(20) Elizalde a Mitre, 29-30 de Marzo de 1861. “Correspondencia Mitre-Elizalde” (1960), p. 58. Universidad de Buenos Aires, Departamento Editorial, Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La lucha quedó confinada a la Cámara de Diputados ya que admitir a los senadores de Buenos Aires no representaba ningún problema. Rufino de Elizalde y Valentín Alsina fueron aceptados por el Senado Nacional el 5 de Abril, pero se negaron a ocupar sus bancas mientras no se resolviese la cuestión de los diputados.

De acuerdo con el procedimiento acostumbrado, Derqui debía informar a los presidentes de las dos Cámaras si el número de representantes que había llegado a la capital era suficiente para formar quórum en las Sesiones preliminares.

El 4 de Abril, Derqui envió las Notas pertinentes a los respectivos presidentes y agregó Instrucciones específicas a la Cámara de Diputados para que invitara a los diputados de Buenos Aires. Thornton explicaba los complicados acontecimientos de ese día en un despacho al Foreign Office:

“El 4 del corriente, veintidós diputados se reunieron, todos pertenecientes a un partido, que se sabía resueltamente opuesto a la admisión de los miembros de Buenos Aires. Cinco otros miembros de las provincias del Interior presentes también en Paraná, pero que estaban en favor de sus colegas de Buenos Aires, se abstuvieron de responder a la convocación porque sabían que sus colegas de Buenos Aires no habían sido invitados.
“Entre los veintidós había dos miembros recién electos que presentaron por primera vez sus diplomas. Estos habían sido convocados aunque los porteños, que estaban exactamente en la misma posición, habían quedado fuera. Tres de los veintidós no tenían derecho a estar allí por cuanto en la última sesión del Congreso habían anunciado su renuncia con el propósito de conservar los puestos en el Gobierno cuya posesión es incompatible con una banca en la Cámara Legislativa.
“Un procedimiento más extraordinario fue lo que pasó con el señor Ocampo, que hacía poco había sido electo por la capital, pero que ya era diputado por la provincia de Corrientes. Se acostumbra en la elección de un diputado elegir también un sustituto para reemplazar al diputado durante sus ausencias.
“El señor Ballesteros fue electo como sustituto del señor Ocampo. Entre los veintidós, el señor Ocampo ocupó su banca como diputado por Corrientes y el señor Ballesteros como sustituto del señor Ocampo, aunque su principal estaba presente y no había renunciado a su puesto de diputado por la capital.
“De acuerdo con la Constitución es menester una mayoría absoluta para formar quorum. Ya que la provincia de Buenos Aires había prestado juramento a esta Constitución y formaba parte por lo tanto de la República, el número de diputados debe llegar a cincuenta y dos y en consecuencia se necesitan veintisiete para formar quorum.
“No obstante, los veintidós miembros siguen considerando el Congreso como si representara trece provincias, siendo en este caso cuarenta el número total de diputados y veintidós suficientes para formar quorum”(21).

(21) Thornton a Russell, 9 de Abril de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 33. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

A despecho de estas irregularidades, el hecho de que las Sesiones preliminares se celebrasen indujo a varios de los diputados pro porteños del Interior a presentarse. El 5 de Abril, se requirió a los diputados de Buenos Aires que sometieran sus certificados electorales a la Cámara y se pasó una Nota a Derqui informándole que había quorum para convocar el Congreso a sesiones extraordinarias(22).

(22) Emilio Ravignani. “Asambleas Constituyentes Argentinas” (1937-1939), tomo IV, p. 1.071, (seis volúmenes), Buenos Aires. Las dos mociones fueron aprobadas por dieciséis votos contra diez. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Una última y desesperada medida fue sugerida por Rufino de Elizalde -la negativa a entregar las Actas Electorales de los porteños- pero fue rechazada por la mayoría de los diputados de Buenos Aires(23).

(23) Elizalde a Mitre, 4 de Abril de 1861. “Correspondencia Mitre-Elizalde” (1960), pp. 60-61. Universidad de Buenos Aires, Departamento Editorial, Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El 6 de Abril la Cámara resolvió por veintiún votos a favor y cinco en contra que el decreto de Derqui del mes de Octubre pasado no había dado lugar a la existencia de vacantes; en otras palabras, que para esta Sesión los diputados no residentes no se verían afectados por la reforma de 1860.

Al día siguiente fue presentada una moción para el rechazo de los diputados de Buenos Aires y para exigir a Buenos Aires que llamara a nuevas elecciones de acuerdo con la ley electoral nacional y fue aprobada por veintidós votos contra cuatro; únicamente los representantes de Tucumán y Santiago del Estero votaron contra esta medida(24).

(24) Emilio Ravignani. “Asambleas Constituyentes Argentinas” (1937-1939), tomo IV, pp. 1.076-1.079, 1.103, (seis volúmenes), Buenos Aires. Las dos mociones fueron aprobadas por dieciséis votos contra diez. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El 8 de Abril se dio a la división entre Buenos Aires y la Confederación cierto aire legal. Derqui convocó al Congreso a sesiones extraordinarias y luego lo clausuró con la excusa del rechazo de los diputados porteños. Informó Thornton:

“El partido que llevó a cabo el rechazo hizo también lo posible para inducir al presidente a que tomara esta medida, para así dar una apariencia de legalidad a los procedimientos anteriores.
“Su Excelencia aceptó, aunque había formalmente prometido a los diputados de Buenos Aires que no daría la orden de apertura de las Cámaras a menos que hubiese una absoluta mayoría de veintisiete, sin tomar en cuenta a aquéllos a quienes él mismo había expresado la opinión de que no eran más miembros debido a la reforma de la Constitución, salvo que se admitiese a los diputados de Buenos Aires.
“Pero lamento tener que manifestar que Su Excelencia ha mostrado durante la última crisis muy poca firmeza y con su consentimiento o sin él, todos aquéllos a quienes consideraba sus amigos y que le habían prometido su apoyo, no vinieron a Paraná.
“Los pocos que votaron contra su rechazo no son amigos, ni nunca han sido simpatizantes del presidente”(25).

(25) Thornton a Russell, 12 de Abril de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 34. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

A los representantes de Buenos Aires no les quedaba nada por hacer sino presentar sus protestas a las Cámaras respectivas y retirarse de Paraná.

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