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Intervención a San Juan

En el lapso de dos meses, la Comisión Representativa del Gobierno Nacional actuó sobre la provincia respaldada por las tropas que comandaba Pedernera. Urquiza había dispuesto la incorporación del ministro del Interior, Santiago Derqui.

El trámite fue rápido: intervención a la provincia; detención del gobernador y su ministro de Gobierno; arresto de los jueces; designación del coronel José A. Virasoro al frente de la provincia.

Detrás se agitaban dos importantes temas: la influencia porteña en San Juan y las candidaturas presidenciales.

- Preparativos militares

La Comisión Representativa estaba en Mendoza, cuando llegó a esta ciudad la noticia de la muerte de Benavídez. Inmediatamente decidió movilizar tropas y para ello solicitó al gobernador designar los cuerpos de caballería de la Guardia Nacional que iban a componer la fuerza. Las tropas marcharían a las órdenes del coronel Juan de Dios Videla. Pidió un número doble de cabalgaduras y el ganado necesario(1).

(1) Archivo Histórico de Mendoza. Independiente, carpeta 29. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Los preparativos militares se pusieron inmediatamente en ejecución. Se organizó una Comisión receptora de las caballadas que debía recolectar los animales de montar en número de ochocientos. Para ello, el Gobierno ordenó a la policía y a los subdelegados de los Departamentos de campaña recoger los caballos dentro de su propia jurisdicción, previa entrega de constancia a sus dueños(2).

(2) Archivo Histórico de Mendoza. Independiente, carpeta 31, documento 121. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Mientras Mendoza se movilizaba para preparar la fuerza expedicionaria, el Comandante de la División Sud, general Pedernera, había impartido órdenes para poner sus fuerzas en estado de marcha si el Gobierno lo requería.

El 31 de Octubre se enteró de los sucesos de San Juan(3) y, mientras marchaba hacia la frontera de San Luis, recibió la Nota de la Comisión representativa, ordenándole dirigirse con el regimiento de dragones Nro. 4 de Línea rumbo a Mendoza. Ya en esta ciudad, la Comisión Representativa lo designó Comandante en Jefe de la división que lo acompañaría a San Juan.

(3) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VII, fs. 848-849. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Desde Mendoza, Pedernera informó a Urquiza que la fuerza de mil hombres se encontraba preparada para partir. Confiaba en que los males cesasen con la actuación de la Comisión y que los asesinos dejaran de estar ocultos bajo el velo del misterio. Prometía todo el apoyo a la Comisión para salvar la situación y castigar el crimen(4).

(4) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VII, fs. 866, 877-878. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Por su parte, la Comisión comunicaba a Urquiza el día 19, desde Mendoza, encontrarse ya la división con sus jefes, soldados, caballos y cuánto es necesario para ir a San Juan a “reclamar y ejecutar el castigo del crimen audaz y cobarde”.

El 27 de Noviembre, la división se puso en marcha acompañando a la Comisión Representativa.

- Contexto en que actúa la Comisión Representativa

Mientras se hacían los aprestos militares, seguían circulando noticias contradictorias sobre lo ocurrido en San Juan. Se lanzó una grave acusación desde aquel Gobierno contra el de Mendoza, a quien consideraba autor principal de lo ocurrido el 23 de Octubre. Moyano reaccionó y sin duda lo hizo con términos nada suaves, por cuanto la Comisión le indicó la necesidad de observar las conveniencias del lenguaje en aras de la concordia(5).

(5) Archivo Histórico de Mendoza. Independiente, carpeta 31. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Además de culpar a Moyano, el Gobierno también difundió la noticia de haber muerto seis personas, incluido Benavídez, todas ellas “en el campo de batalla”. Nadie ignoraba para entonces -como bien lo expresó Pedernera- que Benavídez estaba con una barra de grillos y en ese estado fue asesinado.

¿Con qué intenciones, con qué temores y prevenciones se preparaba la Comisión para cumplir con la tarea encomendada? Demás está decir que daban por descontada la inocencia de Benavídez y vislumbraban las graves consecuencias para la paz que los problemas de San Juan habían planteado.

“No faltará la energía por nuestra parte, pues el asunto de que se trata hace arder las fibras ... La paz es necesario conservar en cuanto sea posible. No es justo que el país pague el pecado de los malvados”(6).

(6) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VII, f. 850. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

García, junto con Galán, y pocos días antes de marchar a San Juan daba cuenta del proceder sospechoso del Gobierno sanjuanino:

“Desde que vimos la contestación evasiva del Gobierno de San Juan a nuestro firme reclamo de los criminales, empezamos a armarnos pero, mientras nos armábamos, creíamos oportuno continuar la discusión con él en un lenguaje templado y conveniente.
“No esperábamos a la verdad que en sus tenebrosos consejos penetrase la voz de la razón y del convencimiento, pero juzgamos propio que cuando llegase el momento de usar la fuerza que estábamos preparando, ya estuviesen agotados los medios de persuasión...”(7).

(7) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VII, fs. 871-872. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Ante los ojos de los demás Estados de la Confederación y de las naciones, quedaba claro que antes de usar la fuerza se había intentado persuadir. Si se llegaba al enfrentamiento, sería por la

“... contumacia de los hombres que funestamente dirigen los asuntos de aquella provincia; cada una de nuestras Notas oficiales dirigidas hasta ahora a ese Gobierno engrosará pesadamente los cargos de su proceso”(8).

(8) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VII, fs. 871-872. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

En cuanto a la oposición que el gobernador y el ministro Laspiur hacían a la Intervención del Gobierno Nacional sosteniendo que, concluida la sedición, nada tenía la autoridad de la Confederación que hacer en San Juan, los comisionados rechazaban esa postura señalando la falta de competencia del Gobierno Provincial para detener y procesar a Benavídez(9).

(9) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VII, fs. 871-872. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Urquiza, por supuesto, compartía estas consideraciones y prometía a la viuda de Benavídez la justicia que exigía tan atroz atentado(10).

(10) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VII, f. 862. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Tales eran las ideas y las convicciones que manejaban los comisionados y el presidente. Pero además del Gobierno de San Juan, había otra voz disidente: la del vicepresidente Del Carril. En carta a Urquiza, reprochaba el proceder de la Comisión Representativa, de no haber marchado inmediatamente a San Juan “armada o desarmada”. Consideraba que si no se llenaban sus exigencias, recién allí se justificaba el uso de las armas.

En cuanto a la presencia de Peñaloza decía que sus fuerzas habían cometido desórdenes y estragos, ya que era imposible mantener 100 ó 200 hombres sin que tal cosa se produjera.

Por fin una frase que manifestaba a todas luces la incómoda situación de Del Carril:

“Este negocio es muy serio y cada día más evidente se hace que yo no soy apto para presidir al país en estas circunstancias”(11).

(11) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VII, fs. 854. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

- Labor de la Intervención Nacional

Por decreto del 11 de Noviembre, el ministro del Interior integró la Comisión que debía actuar sobre San Juan. A Derqui se le presentó así la oportunidad de aquilatar méritos ante Urquiza y, de paso, conseguir apoyo a su candidatura en la provincia cuyana.

El 28 de Noviembre, la Comisión Representativa estaba en Pocito. Ante la profunda conmoción que mostraba la sociedad sanjuanina, el choque armado entre las fuerzas provinciales y masas de la campaña y por encontrarse “armados los ciudadanos unos contra otros o dispersos o perseguidos, sin garantía alguna”, resolvió declarar el estado de sitio por el término de 40 días.

La Comisión asumió el Gobierno, dejando en suspenso las autoridades civiles, en tanto los empleados de la Justicia, Policía y Rentas Generales, quedaron bajo sus órdenes.

A dos días de haber asumido el Gobierno “ninguno de los individuos que componían la Administración anterior se presentó a la Comisión”, que sospechaba tratarían de fugarse. Se ordenó su arresto, que se realizó con bastante trabajo por haberse ocultado(12).

(12) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VII, fs. 886-887. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

El 2 de Diciembre, la Comisión Representativa comunicó al ministro de Justicia los pasos dados hasta ese momento; además de los ya mencionados, agregaba que las milicias regresaban a los Departamentos y lo mismo llevaba a cabo Peñaloza con su gente.

La desaparición del coronel Rodríguez y del alférez González confirmaba la sospecha de que eran los asesinos del General y cómplices del gobernador y ministro. Estos últimos estaban detenidos e incomunicados en el Cuartel de Guardias Nacionales de Mendoza(13).

(13) Archivo Histórico de Mendoza. Independiente, carpeta 685. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Pedernera confirmó las noticias, señalando la colaboración de Peñaloza para castigar el crimen y el apoyo brindado por las provincias de Córdoba, San Luis, La Rioja y Mendoza pata restablecer el orden(14).

(14) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VII, fs. 899-901. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Pocos días después, según carta de Pedernera, algunos viajeros llegados desde Copiapó, habían traído la noticia del arribo a aquella ciudad de los principales implicados en el crimen(15).

(15) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VII, f. 927. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Mientras eso ocurría, era reorganizada la Guardia Nacional, encabezándola “hombres decididos y amigos del Gobierno Nacional”. Las fuerzas de Mendoza se aprestaban a regresar, permaneciendo aún en San Juan el regimiento Nro. 4.

A esta altura de los acontecimientos, comenzó a correr un nombre para futuro gobernador: el del coronel José Antonio Virasoro. El 13 de Diciembre, Derqui escribía a Urquiza:

“Ya se asoman varias candidaturas, pero sin exigencia creo que se adoptará sin resistencia la que el Gobierno Nacional prestigie, pero todos están conformes en que convendría más una persona de fuera que tuviese la confianza de V. E.
“Siguiendo esta idea se levantó de un momento a otro la candidatura del coronel Virasoro”(16).

(16) Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964), p. 231. Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Sin duda, el coronel era el candidato de la Comisión. El mismo día, el militar dirigía una carta ofreciendo sus servicios “en apoyo de las instituciones vulneradas por el nefasto crimen” que había sacudido a la Confederación(17).

(17) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VII, f. 934. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Baldomero García, mientras tanto, se ocupaba del “voluminoso sumario sobre el asesinato”. Consideraba justa la actuación de la Comisión contra los integrantes del Poder Ejecutivo, por “no haber hecho diligencia alguna para aprehender a los asesinos”. Pero también consideraba culpables a los miembros del Poder Judicial.

En virtud de esto, fueron arrestados los integrantes de la Cámara de Justicia y el Juez del Crimen y separados de sus cargos los Jueces de primera instancia y de Paz, quienes habían sido designados por Gómez(18).

(18) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VII, fs. 952-954. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

- La nueva Cámara Legislativa

En Enero de 1859, la Comisión Representativa convocó a la ciudadanía para elegir a los representantes que, a su vez, debían designar gobernador interino.

En los extensos considerandos del decreto se hacía la justificación de esta medida: correspondía a la Comisión Representativa dejar restablecido el orden constitucional con la elección de una nueva Cámara Legislativa. La que funcionaba, era impugnada en su legalidad, por no haber iniciado sus Sesiones el 1 de Mayo de 1858, renovada por mitad, como prescribía la Constitución.

Había funcionado desde Septiembre de 1857 hasta Noviembre de 1858 con la primitiva composición de sus miembros. El aprobar o no las elecciones practicadas en el mes de Agosto para tal renovación, supondría dar por legal la existencia de la Cámara. Por su parte, la misma Cámara había declarado nulas las elecciones de la ciudad y Pocito.

En virtud de estas consideraciones y teniendo en cuenta “la representación popular” elevada a la Comisión, ésta convocó a la provincia “a elegir los veinticuatro representantes que debían formar su Cámara Legislativa”(19).

(19) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VIII, fs. 989-991. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Cómo y por qué se decidió la renovación total de la Cámara, son interrogantes muy bien aclarados en la correspondencia de Baldomero García a Urquiza. El 13 de Enero remitió una carta en la que, después de mencionar los cuatro partidos en que estaba dividida la provincia y de los que dimos cuenta en otro lugar de este trabajo, explicaba la constitución de la Cámara que inició su gestión con Gómez; estaba formada por unitarios enemigos de Benavídez, “hombres de la doctrina del puñal, discípulos de Sarmiento y Gómez”.

En ese grupo se contaban Tello, Domingo Rodríguez, los Quiroga, Laspiur. En las elecciones de Agosto ganaron los federales benavidistas. Sus enemigos se vengaron de la derrota asesinando al General. Una vez derrocado el Gobierno, García promovió la cuestión elecciones.

La Comisión pidió el dictamen del Consejo Consultivo y éste aconsejó la aprobación de las elecciones de Agosto. Los federales puros no compartieron esta opinión y plantearon su disidencia. Y seguía García:

“La cuestión aparecía bajo el aspecto de renovación parcial o renovación total. Si se ha de dejar un orden sólidamente establecido, es preciso que él se apoye en la gran mayoría, aunque ésta se componga de piedras: ésta es la ley de la democracia y lo es también de la naturaleza.
“Aconsejé, pues, a los federales que hicieran una presentación, que contrabalancease al dictamen del Consejo; les di reservadamente mis instrucciones, pero la petición, aunque fundada en razones no desatendibles, no salió como yo deseaba (...)”.

Redactó por consiguiente el decreto, demostrando que la renovación total era lo único que se ajustaba a la Constitución. En cuanto a los miembros del Consejo:

“... que al principio repugnaban mucho la renovación total, se han mostrado conformes después que han visto el decreto y, mucho más cuando se han visto en la lista que han formado los federales puros, la cual es compuesta de los hombres de los dos partidos, aunque predominan los federales, como es justo, pues ellos son la gran mayoría.
“La lista es muy buena ... es de lo mejor de San Juan, y los federales han tenido la deferencia de mostrárnosla antes de hacerla correr”(20).

(20) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VIII, fs. 992-994. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

La elección fue convocada para el 16 de Enero y, de acuerdo con la solución política propiciada por Derqui, el 24 de ese mismo mes, el coronel José Antonio Virasoro asumía el Gobierno en forma provisional.

La Comisión Representativa había concluido su labor y se abría una nueva instancia en la historia de la provincia cuyana. Pedernera abrigaba la convicción de que, habiendo eliminado el Gobierno de Gómez “este país quedaría curado por muchos años”. Los sucesos posteriores se encargarían de diluir esa esperanza(21).

(21) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VII, f. 928. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

- La sucesión presidencial

El año 1859 era un año electoral y el papel que jugaran los posibles candidatos en los acontecimientos que envolvía a Buenos Aires y la Confederación, sería de importancia decisiva para afirmar su candidatura. Obviamente, el espaldarazo que diera el presidente Urquiza volcaría a su favor la opinión de las provincias.

Pero el año 1859 fue también un año de luchas. El estallido de San Juan había servido para llevar a un máximo de tensión las relaciones entre los dos Estados. En Octubre, la situación se dirimía en los campos de Cepeda.

Cuando Gómez Rufino comenzaba su Gobierno ya había empezado la carrera de Derqui y Del Carril para conseguir el apoyo de Urquiza, del Congreso y de los Gobiernos de provincias. Los partidarios de uno y otro se movían para obtener la declaración del presidente a favor de su candidato -la “media palabra”- como se diría más adelante.

Las alternativas de esta puja han quedado en evidencia en numerosas fuentes documentales, especialmente la correspondencia del ministro británico en Buenos Aires y las que integran el Archivo Urquiza.

Al mismo tiempo que Benavídez era detenido en San Juan, en Paraná, Urquiza amenazaba con su renuncia ante la hostilidad con que se trataban los dos partidos. La situación tuvo un arreglo provisorio al dar apoyo el presidente a una fórmula compuesta por Del Carril y Derqui(22).

(22) Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964), p. 224. Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires. // Referenciado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Sin embargo, paulatinamente y al correr de los acontecimientos, fue fortaleciéndose la posición del ministro del Interior. Fueron primero dos cambios en el gabinete: De la Peña y Funes en reemplazo de López y Del Campillo. En las provincias también se movilizaron los partidarios de uno y otro y, en San Juan, provincia natal de Del Carril, podía presumirse el apoyo a su candidatura.

Pero la muerte de Benavídez alteró profundamente la situación y ante Urquiza pesaron las actitudes de los dos candidatos frente al problema. Mientras Del Carril aconsejaba tolerancia y esperaba que todo se arreglaría con la llegada de la Comisión, Benavídez caía asesinado y corrían las versiones de que el Gobierno de Buenos Aires no era ajeno al complot. Desde ese momento el camino se despejaba para Derqui.

El fastidio de Urquiza se acrecentó con la carta de Del Carril, donde conectaba los problemas de San Juan con la campaña presidencial. El jefe de la Confederación respondió con un tajante:

“No es cuestión de candidaturas. Es cuestión de salud pública ... y si Ud. ha de ser o no ha de ser el presidente futuro, sea Vd. mi compañero para cumplir con honor nuestro período...”(23).

(23) Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964), p. 250. Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires. // Referenciado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

La presencia de Derqui en la Comisión y la movilización militar hizo insistir a Del Carril para que no se Interviniera la provincia. En carta del 2 de Diciembre le decía a Urquiza:

“Vamos de mal en peor. Hemos hecho de un incidente fatal o culpable un asunto político y apasionado...
“Así, de una y otra parte hemos concurrido a hacer de ese lamentable asunto una causa política que dividirá a los pueblos y los hará arder tal vez en una guerra civil”(24).

(24) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VIII, fs. 902-904. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Al día siguiente insistía:

“Aquella provincia arde ... La guerra ha empezado a hacer correr la sangre argentina ... La Constitución se ha violado. Fuerzas marchan sobre una provincia que las de otra han violado invadiéndola y robándola. ¿Perecerá San Juan por una catástrofe o por una infamia o por qué?”(25).

(25) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VIII, fs. 912-914. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Mientras tanto ya la Comisión había asumido el Gobierno y comenzado a tomar sus primeras medidas. Del Carril no ignoraba la debilidad de su posición y manifestaba a Urquiza su estado de ánimo:

“Yo había dicho a V. E. en el acto mismo de saber la muerte del general Benavídez, que en adelante yo no era más hombre político posible. A pesar de esta verdad y por la disposición de un destino inflexible, he debido presidir las medidas que se han tomado sobre Mendoza y San Juan. Las suscribí sin trepidar, me responsabilizo por ellas”.

El vicepresidente estaba convencido de haberse ejecutado moralmente. Y agregaba:

“No me estimo en nada, y lo peor es que después de haber perdido la estimación de todos no puedo estar bien conmigo mismo”(26).

(26) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VIII, fs. 918-919. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

Mientras Derqui manejaba la situación en San Juan y comenzaba a circular el nombre del coronel Virasoro para la gobernación, Del Carril hacía los últimos intentos para que:

“... se despojase a la muerte del general Benavídez del carácter de un acontecimiento político, aun cuando lo haya tenido, así como soy de opinión que en buena política, este proceso debe evitarse a toda costa”.

Del Carril recordaba que él había inventado la doctrina de que Benavídez no podía ser juzgado por los Tribunales locales, a fin de evitar una tragedia(27). Sin embargo, la marcha de los acontecimientos torcería esa intención y, de paso, cerraría a Del Carril el acceso a la presidencia. La guerra contra Buenos Aires haría el resto.

(27) Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza, carpeta VIII, fs. 941-942. // Citado por la profesora Ana Edelmira Castro en el libro de Roberto Gustavo Pisarello Virasoro y Emilia Edda Menotti. “Los Virasoro en la Organización Nacional” (Septiembre de 1997). Ed. Talleres Gráficos Gráfica Integral, Buenos Aires.

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