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Hacia Pavón

El esfuerzo de formar una Nación fracasó en el momento de su prueba fundamental: la admisión de los representantes porteños al Congreso y la verdadera participación de Buenos Aires en un Gobierno Nacional. Los simpatizantes de Urquiza habían tenido éxito en sus maniobras para forzar a Derqui a confiar nuevamente en el partido federal.

El peligro de una influencia porteña dominante en el Congreso y, por ende, en el Ejecutivo Nacional había sido evitado. Derqui no había sido capaz de infundir vida a la autoridad independiente de un Gobierno Nacional durante el período de prueba que duró desde el Convenio de Junio hasta las sesiones extraordinarias en el Congreso. En consecuencia, en Abril de 1861, la escena argentina volvió a presentar su tradicional división entre porteños y provincianos.

Los partidarios de Urquiza estaban alborozados a causa de la victoria que habían ganado en Paraná. El Ejecutivo Nacional y las provincias estaban una vez más bajo su égida. El 10 de Abril, el vicepresidente escribió a Urquiza:

“Un triunfo espléndido y completo ha coronado los esfuerzos patrióticos de V. E. y sus amigos ... Pero aún no han terminado nuestros trabajos; ese triunfo, por magnífico que sea, es necesario que fructifique, que realice por hechos los principios sostenidos.
“Es necesario que el presidente organice en su virtud su gabinete; tiene vacante el Ministerio de Interior, es preciso que llame a un hombre de nuestras ideas, de nuestras vistas y de nuestras intenciones...
“La cuestión de Santiago (del Estero) debe zanjarse inmediatamente, como una consecuencia precisa de las ideas de la mayoría: ese Gobierno es el centro y la esperanza de los traidores”(1).

(1) Pedernera a Urquiza, 10 de Abril de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Urquiza, en tono semejante, predicaba la necesidad de recurrir a una acción decisiva. En su carta al ministro de Relaciones Exteriores en Paraná daba las líneas principales de un programa nacional que consideraba aceptable:

“El Gobierno Nacional debe contestar en el acto la Nota del Gobierno de Buenos Aires (referencia a la del 15 de Abril, protestando el rechazo de los diputados porteños) de una manera alta, firme y decidida, intimándole cumpla el decreto de la Cámara, la pena de que en caso contrario se considerará por el Gobierno Nacional que viola sus compromisos y se procederá en consecuencia.
“El Congreso debe reunirse el 1 de Mayo o, inmediatamente, para tomar las resoluciones que corresponde.
“No se les debe permitir (a los de Buenos Aires) ni por un momento que tengan en expectativa el país, para conjurar contra las instituciones que han combatido sin éxito durante ocho años.
“El presidente debe completar su gabinete y lanzar al país su programa decidido y resuelto. No le debe detener el que pueda haber traidores; tiene leales que lo sostengan.
“Por mi parte, estoy decidido a todo en sostén de sus deliberaciones. El gabinete debe reunir los consejos de la gran mayoría del Congreso y hablar y obrar ya en consecuencia, sin titubear.
“El presidente debe ser estrechado para que su autoridad se ponga del lado de nuestra obra que amenazan hacer zozobrar con la intriga, los que no pudieron destruirla con las armas”(2).

(2) Urquiza a Molinas, 20 de Abril de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Al mismo tiempo, Urquiza despachó cartas a todos los gobernadores de provincia aconsejándoles que permanecieran unidos y que se preparasen a rechazar las intrigas porteñas. En Enero, antes que los resultados de la Intervención de Saá llegaran a Paraná, Derqui había escrito a Urquiza:

“Desde que fui elevado a la presidencia de la República, el primero de mis propósitos fue mantener mi completa independencia, cual corresponde a un alto poder público; lo he conservado y lo conservaré mientras me hallé investido de él”(3).

(3) Derqui a Urquiza, 19 de Enero de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VII, p. 55, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los acontecimientos en San Juan y Corrientes y el rechazo de los diputados porteños redujeron las alternativas que permitían a Derqui mantener esta posición independiente y lo forzaron virtualmente a caer de nuevo bajo la influencia de Urquiza.

Derqui, es cierto, no se resignó enteramente a esta posición subordinada y en los meses siguientes a Abril de 1861 trató de conseguir partidarios leales en la Confederación y hasta dentro de la estructura del partido federal. El curso que siguió inmediatamente, sin embargo, era una política satisfactoria a los poderosos consejeros urquicistas en Paraná.

En Mayo, las señales eran inequívocas de que Derqui iba a “lanzar al país su programa decidido y resuelto” y que actuaría vigorosamente contra la posición porteña. Urquiza expresó su absoluta confianza en el nuevo rumbo que había tomado Derqui y se apresuró a asegurar a Rolón y Pujol en Corrientes que en lo futuro la política del presidente sería sensata:

“Desengañado ya, está convencido que no puede marchar sino estrechamente ligado a sus antiguos amigos de causa. Recibo de ello pruebas muy cumplidas. En este sentido Vd. debe proceder y estar tranquilo”(4).

(4) Urquiza a Rolón, 17 de Mayo de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

En Paraná, mientras tanto, Derqui reiteró sus declaraciones de que estaba descontento con la posición porteña, la que un mes antes había apoyado. La nueva actitud del presidente parecía confirmar la Alianza entre Derqui y Urquiza:

“El viernes (17 de Mayo), ha declarado el Sr. presidente Derqui, en pleno consejo y muchas personas, que su marcha en adelante será enteramente de acuerdo con el capitán general Urquiza y con el Congreso, pues que ya tiene todos los datos escritos de la perfidia con que se ha manejado la Administración actual de Buenos Aires.
“Que su marcha será en lo futuro enérgica y decisiva, para salvar la Constitución y la nacionalidad argentina de las acechanzas que ha puesto en juego Buenos Aires para anarquizar los pueblos”(5).

(5) G. Espejo a Alvarado, 20 de Mayo de 1861. “Revista Nacional” (1896), Año XXI, p. 127, Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Esta determinación e intransigencia tenían su paralelo en Buenos Aires, donde la opinión oficial y pública era unánime en su censura al rechazo de los diputados porteños. Mitre no tardó en anunciar que no se sometería a la descalificación que habían sufrido los representantes de Buenos Aires. A fines de Abril escribió a Urquiza:

“Venga lo que viniese y aunque hubiésemos de perdernos, la opinión unánime del pueblo de Buenos Aires y la decisión de todos sus poderes públicos, es no practicar nuevas elecciones ahora”(6).

(6) Mitre a Urquiza, 25 de Abril de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VII, p. 242, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Si bien la posibilidad de llegar a un arreglo fue discutida en la correspondencia cursada entre Urquiza y Mitre durante el mes de Mayo, todos los esfuerzos fracasaron ya que una parte o la otra hubiera tenido que entregar el control vital del Congreso.

La política seguida por Derqui de una cooperación inicial con Urquiza tenía eventualmente como finalidad la de crear una base independiente de poder en las provincias; esto tuvo su expresión más dramática en Córdoba.

Este Gobierno provincial ya había llamado la atención, si no como aliado de Buenos Aires, por lo menos como enemigo de Saá. La invasión a San Luis por el coronel Iseas -el año anterior-, la actitud tomada hacia la Intervención de Saá en San Juan, los editoriales de “El Imparcial” escritos por Luis Cáceres, ministro de Gobierno provincial, todo esto no hacía sino aumentar las sospechas de Derqui. En Marzo había escrito a Urquiza:

“Es preciso estar en mucha precaución respecto del Gobierno de Córdoba: no tiene política definida y la comunicación de Cáceres lo hace sospechoso.
“No conviene atacarlo; pero tampoco darle poder moral”(7).

(7) Derqui a Urquiza, 13 de Marzo de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

A Derqui, a principios de Mayo, se le presentó la oportunidad de aclarar la situación cuando las fuerzas de Iseas cruzaron la frontera e invadieron otra vez a San Luis. Cuando Saá exigió su extradición, el gobernador Félix de la Peña respondió en tono altanero y las relaciones entre los dos Gobiernos de esas provincias empeoraron notablemente. Saá notificó al Gobierno Nacional que iba a exigir una satisfacción por la incursión de Iseas, mientras Córdoba hizo saber que rechazaría la fuerza con la fuerza(8).

(8) Saá a F. de la Peña, (10) de Mayo de 1861, y F. de la Peña a Saá, 16 de Mayo de 1861. “El Nacional”, 22 de Mayo de 1861; Francia a Urquiza, 22 de Mayo de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Corrían rumores en San José y Paraná de que De la Peña estaba vinculado con las intrigas porteñas en el Interior. Diógenes de Urquiza informó desde el puerto de Buenos Aires que un cargamento de armas había partido para la Ciudad de Córdoba y, más tarde, las autoridades se apoderaron de armas, municiones y pertrechos en la provincia de Santa Fe(9).

(9) D. J. de Urquiza a Urquiza, 6 de Mayo de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza; “La Crónica Oficial” (Corrientes), 6 de Junio de 1861. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

A fines de Mayo, Mitre envió libranzas por una suma de mil onzas de oro a De la Peña para la defensa de la provincia(10).

(10) Mitre a F. de la Peña, 23 de Mayo de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XXII, p. 177, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires; Thornton a Russell, 6 de Junio de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 51: “El general Mitre se vio obligado a ceder ante el clamoreo y se celebró un Consejo de Ministros en el que se propuso que tropas, armas y dinero se enviarían desde Buenos Aires a las provincias del Interior en ayuda del partido liberal y que -sin demora- se despacharían fuerzas para atacar a Rosario.
El general Mitre y el señor De la Riestra se opusieron a esta propuesta pero, el primero, al ser apremiado por el señor Obligado, ministro de Gobierno, por cobardía, no tuvo el suficiente valor moral para oponerse a la adopción de esta política, aunque protestó contra su conveniencia”. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Frente a esta situación, Derqui actuó con inacostumbrada rapidez y decisión. El 24 de Mayo el Congreso lo autorizó a intervenir San Luis y Córdoba -restableciendo el orden- y también le otorgó poderes para que movilizase las milicias de Santa Fe, Córdoba, San Luis y Santiago del Estero.

En forma simultánea, otras dos decisiones dieron más énfasis a la nueva política de Derqui: un urquicista leal, Severo González, fue elegido como ministro del Interior, y la conducta de Saá en su Intervención de San Juan recibió el beneplácito del Gobierno.

A fines de Mayo el presidente partió de Paraná para llevar a cabo la Intervención de Córdoba personalmente. La resistencia con que había amenazado De la Peña nunca se materializó y a mediados de Mayo, Derqui pudo escribir a Urquiza desde la Ciudad de Córdoba:

“Hace pocos momentos que he entrado a esta capital, después de haber asumido el mando de la provincia y declarado en estado de sitio el territorio de la misma por el término de treinta dias...
“Hemos asegurado esta provincia, desvaneciendo con un soplo las esperanzas de los hombres de Buenos Aires, que hacían sus cálculos sobre la destrucción de la República...
“Como una medida preventiva para el caso de una invasión de las fuerzas de Buenos Aires, he dispuesto que el coronel Dn. Juan Saá, se coloque con mil quinientos hombres en el lugar denominado ‘La Carlota’’’(11).

(11) Derqui a Urquiza, 15 de Junio de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La Intervención de Derqui en Córdoba puso en marcha los preparativos de guerra en ambos lados del Arroyo del Medio. El nuevo rumbo tomado por el presidente amenazaba a aquellas provincias que habían expresado su hostilidad a las acciones de Saá en San Juan o apoyado a Buenos Aires en el Congreso. A mediados de Abril, los comunicados del Ministerio del Interior habían censurado a Santiago del Estero, Tucumán, Salta y Jujuy por su actitud hacia la intervención de Saá(12).

(12) Periódico “El Nacional”, 27 de Mayo de 1861. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Desde Córdoba, Derqui había prometido a Urquiza:

“Tenga Vd. confianza en que nuestros propósitos se cumplirán infaliblemente y que, después de Córdoba, impondremos la ley a los Taboada que se creen invencibles en Santiago del Estero”(13).

(13) Derqui a Urquiza, 10 de Junio de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Estas amenazas contra los Gobiernos que simpatizaban con la política porteña eran equivalentes a un ataque contra la misma Buenos Aires. Desde el mes de Abril, Mitre y su Gobierno apremiaban a aquéllas para que resistieran las pretensiones de Urquiza, prometiéndoles ayuda. Al gobernador de Santiago del Estero comunica el general Mitre:

“... que puede usted contar no solamente conmigo en cuanto puedo y valgo, a fin de afirmar el imperio de las instituciones en la República, sino que para este grande objeto puede esa provincia hermana contar igualmente con todos los recursos que la de Buenos Aires puede suministrar, tanto para su adelanto como para su seguridad interior”(14).

(14) Mitre a M. Taboada, 22 de Abril de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XXII, pp. 139-141, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los acontecimientos de Córdoba le obligaron escribir a otro amigo en Tucumán:

“De perfecto acuerdo con su modo de ver las cosas, digo que la guerra es no sólo inevitable, sino que ella existe ya o, más bien, que ya ha empezado por las hostilidades de hecho de las provincias montadas al caudillaje contra las provincias liberales, que se rigen por instituciones y principios.
“Hoy Saá amenazará a Córdoba y el Gobierno Nacional va a apoyar esa amenaza, para seguir contra Santiago, Tucumán, Salta y Jujuy, para hacer con ellas lo que ha hecho con San Juan y, al efecto, hace preceder sus hostilidades con comunicaciones inconstitucionales dirigidas contra esos Gobiernos para motivar sus atentados”(15).

(15) Mitre a J. Posse, 1 de Junio de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo XXII, p. 166, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

A fines de Mayo el Gobierno porteño requirió la autorización de la Asamblea General “... para arreglar con los poderes nacionales el medio más conveniente para la incorporación de los diputados que -por parte de Buenos Aires- deben integrar el Congreso Federal, sin menoscabo de los derechos de la provincia”(16).

(16) Periódico “El Nacional”, 31 de Mayo de 1861. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Aunque esta petición se debía a la orden del Gobierno de Paraná pidiendo a Buenos Aires que llamase a nuevas elecciones para diputados, era en realidad una carta blanca para preparar la provincia diplomática y militarmente para la guerra.
La flexible estructura financiera de Buenos Aires otra vez se expandió con las nuevas necesidades de fondos.

El Estado de Cuentas del ministro de Hacienda en Abril reveló que las asignaciones del Presupuesto habían sido excedidas en dieciocho millones de pesos papel en los primeros meses de 1861(17).

(17) Una explicación completa de esta merma no es posible, aunque el asunto fue discutido en los periódicos y en la correspondencia personal entre Mitre y Elizalde. Los enemigos del Gobierno afirmaban que los fondos fueron gastados en las maquinaciones del partido liberal en el Interior y en consecuencia no se podía dar cuenta de ellos en forma legal. Al parecer el Gobierno provincial dio órdenes para que se pusiera fin a la polémica en los periódicos porteños. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

En consecuencia, el Gobierno pidió al Congreso que votase la suma de veinticuatro millones de pesos. Nada se decidió hasta principios de Junio cuando el déficit había ya superado los veinte millones. A fines del mismo mes se solicitó y obtuvo la autorización del Banco de la provincia para una emisión de cincuenta millones de pesos.

El valor de esta moneda papel, que había fluctuado entre 350 y 370 para la onza de oro durante la primera parte de 1861, sufrió una considerable depreciación con el anuncio de la nueva emisión; la tasa de cambio superó los 400 pesos en Junio.

No obstante, como en los conflictos anteriores, la economía porteña se mostró capaz de soportar tal empréstito forzoso. Estos arreglos financieros permitieron al Gobierno de Buenos Aires asegurarse una efectiva movilización militar de la provincia y ayudar a los Gobiernos simpatizantes del Interior.

En ese mismo mes de Junio, Mitre suprimió los fondos que se remitían a Paraná por la nacionalización de la Aduana porteña. A medida que aumentaba la tensión, la orden que prohibía a cualquier miembro de la Guardia Nacional abandonar la provincia sin permiso fue seguida casi inmediatamente con la movilización de la milicia y con la formación de un Ejército provincial bajo el mando de Mitre.

Entretanto, Marcos Paz, munido de cinco mil onzas de oro y de una carta para Derqui en la que se lo apremiaba para que renovase su alianza con los liberales, había sido despachado en una misteriosa misión a Córdoba, Santiago del Estero y Tucumán. Paz se extravió a causa de una densa niebla en el sur de Córdoba y la subsiguiente captura y encarcelamiento de Paz pusieron rápidamente fin a esta tentativa porteña de socorrer a sus aliados en el Norte(18).

(18) G. Espejo a Alvarado, 29 de Junio de 1861. “Revista Nacional” (1896), Año XXI, p. 263, Buenos Aires; Mitre a M. Ocampo, 25 de Diciembre de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VIII, pp. 281-283, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

A causa de los acontecimientos de Córdoba se había desarrollado un estado de guerra y en Paraná el vicepresidente Pedernera apresuró la movilización de las fuerzas de la Confederación. Como en los anteriores conflictos con Buenos Aires, la falta de fondos era el mayor impedimento con que se enfrentaban las autoridades de Paraná.

Durante la presidencia de Urquiza, la Confederación había podido sostenerse hasta cierto punto gracias a su enorme fortuna y crédito y a las rentas provinciales de Entre Ríos.

Cuando los diputados porteños fueron rechazados del Congreso en Abril y la ayuda financiera que Buenos Aires prestaba a la Confederación corrió peligro, Urquiza se apresuró en asegurar a sus simpatizantes en Paraná que él y los recursos de Entre Ríos seguirían apoyando al Gobierno(19).

(19) Urquiza a Victorica, Abril de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Al mismo tiempo, sin embargo, el verdadero estado de la Tesorería en Entre Ríos era revelado en una carta de Luis J. de la Peña:

“V. E. sabe bien que los recursos financieros son el alma de la Administración y el resorte de su vida. Las rentas de la provincia no alcanzarán a cubrir sus necesidades más urgentes.
“Los Gastos del personal de la Administración, en su mínimum, no baja de veinticinco a treinta mil pesos mensuales. Las rentas calculadas de la provincia podrán cubrir las necesidades más urgentes hasta Julio o Agosto; para el resto del año presenta un déficit completo”(20).

(20) De la Peña a Urquiza, 22 de Abril de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La fortuna personal de Urquiza y su crédito habían sufrido considerablemente a causa de los Gastos que demandó Cepeda; en consecuencia, el Gobierno de Paraná no podía confiar en la generosidad del caudillo en la misma forma que lo había hecho en 1859.

Se intentó con decretos y empréstitos exorbitantes llenar la brecha causada por la falta de crédito público de la Confederación.

Momentáneamente, a fines de Mayo, el ministro de Hacienda detuvo el pago en letras en las Aduanas y exigió que todos los pagos de los aranceles se hicieran al contado(21).

(21) “Rejistro Nacional (los primeros tres volúmenes impresos como Registro Oficial) de la República Argentina que comprende los documentos espedidos desde 1810 hasta 1873” (1879-1884), tomo IV, p. 397, (seis volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los gritos de protesta con que los deudores de la Confederación recibieron esta medida obligaron a suprimirla, pero el aprieto financiero del Gobierno está bien expresado en los fundamentos del decreto:

“Que a los sentimientos patrióticos de los honorables miembros del Soberano Congreso Legislativo Federal y a sus eminentes luces, es más dado arbitrar medios y recursos eficaces que salven al Estado de las penosas circunstancias de escasez en que se halla el Tesoro Nacional, ya para llenar las necesidades del ejercicio corriente, ya también para hacer frente a las extraordinarias exigencias de la actualidad...”(22).

(22) “Rejistro Nacional (los primeros tres volúmenes impresos como Registro Oficial) de la República Argentina que comprende los documentos espedidos desde 1810 hasta 1873” (1879-1884), tomo IV, p. 398, (seis volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

No se pudo encontrar ningún método eficaz para hacer frente al costo de la nueva campaña; en consecuencia cada paso que se daba requería una medida de emergencia. Un préstamo de quinientos mil pesos de un capitalista local, Antonio Fragueiro, cubrió el costo de la Intervención en Córdoba.

La movilización de Rosario se pagó con la venta de letras hecha por el Gobierno con un enorme descuento. Los salarios de los legisladores se saldaron con un préstamo privado en Paraná. Trataron de conseguir nuevas rentas aumentando los derechos del 3 al 6 por ciento. En respuesta a la medida porteña -que ponía fin a los subsidios mensuales- los envíos a la Confederación tuvieron para pagar aranceles en las Aduanas a todo lo largo del Paraná y del Uruguay(23).

(23) “Rejistro Nacional (los primeros tres volúmenes impresos como Registro Oficial) de la República Argentina que comprende los documentos espedidos desde 1810 hasta 1873” (1879-1884), tomo IV, pp. 396-408, passim, (seis volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Las observaciones del ministro británico eran demasiado ciertas:

“... infortunadamente es un hecho notorio que en estos países las hostilidades no pueden proseguir sin dinero, cuya falta sólo tiende a producir -de parte de las autoridades militares- el mayor desprecio por los derechos de propiedad”(24).

(24) Thornton a Russell, 6 de Junio de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 51. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Además de la Intervención a Córdoba, toda una serie de medidas a principios de Junio colocaron a la Confederación en pie de guerra. El ministro de Relaciones Exteriores, Nicanor Molinas asumió la Jefatura de los preparativos en Rosario.

La autorización para movilizar la Guardia Nacional de la Confederación se extendió desde las cuatro provincias afectadas por la situación en Córdoba hasta toda la Nación. Urquiza fue nombrado para que se hiciera cargo del mando del Ejército del Litoral.

Fernando Arias fue enviado en una misión a Tucumán y Salta, ostensiblemente para discutir el establecimiento de Bancos en las provincias pero, en realidad, para presionar los vacilantes Gobiernos de las provincias del Norte.

A principios de Julio, el Congreso autorizó a Derqui a extender la Intervención de Córdoba a la provincia de Santiago del Estero con el fin de reinstalar a Alcorta, que había sido derribado como gobernador(25).

(25) “Rejistro Nacional (los primeros tres volúmenes impresos como Registro Oficial) de la República Argentina que comprende los documentos espedidos desde 1810 hasta 1873” (1879-1884), tomo IV, pp. 397-404, passim, (seis volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La decisión y actividad que Derqui demostró al movilizar la Confederación de acuerdo con las intimaciones de Urquiza ofrecieron, a principios de Junio, un marcado contraste con la extraña y alterada posición de éste y sus aparentes dudas en cuanto a la sensatez de entablar nuevamente la guerra. Durante la visita que efectuó a San José en Marzo, Thornton había observado:

“... que a despecho de las declaraciones del general Urquiza, muchas personas inteligentes y bien informadas me han expresado la opinión de que Su Excelencia está muy deseoso de separarse enteramente del resto de la República y de formar una Nación independiente, que estaría compuesta por las dos provincias de Entre Ríos y Corrientes.
“Es cierto que durante las conversaciones se le escaparon frecuentemente a Su Excelencia expresiones que indicaban un sentimiento latente de esta naturaleza, tal como su referencia a la riqueza de las dos provincias, su posibilidad de bastarse a sí mismas, su aislamiento natural y geográfico, el hecho de que no había que cruzarlas para dirigirse a otro país y la injusticia de su situación por cuanto, aunque todas sus importaciones eran consumidas por los habitantes, la mayor parte de los derechos que se cobraban eran aplicados a los Gastos de las demás provincias”(26).

(26) Thornton a Russell, 14 de Marzo de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 232, Nro. 24. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La idea de una unión independiente de Entre Ríos y Corrientes no era nueva en el escenario argentino y Urquiza había jugado con ella antes cuando los obstáculos amenazaban el proceso de la nacionalidad. Las dificultades financieras que se evidenciaron después de la Intervención de Córdoba hicieron que Urquiza en Junio, en el momento culminante de los preparativos de guerra, escribiese:

“Ya saben mis amigos que me sobra voluntad y decisión. Pero no desconoce por eso que el país no tiene en este momento el poder que precisa para llegar a las puertas de la Ciudad de Buenos Aires y entrar sus fuerzas a tomar posesión de ella en el acto; y si no se puede llegar a entrar en el mismo instante, la guerra empezará recién allí. Allí está la raiz del mal”(27).

(27) Urquiza a Victorica, 22 de Junio de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La vacilación que mostraba Urquiza en volver a entablar la guerra con Buenos Aires hizo que Victorica presentase una proposición de paz y que inmediatamente después la ofrecieran también los ministros británico y francés en Paraná.

Victorica, en forma no oficial, había sugerido condiciones de paz a varias personas influyentes en Buenos Aires, las que las consideraron aceptables por el Gobierno de Buenos Aires.

Las condiciones proponían la continuación de la semiindependencia de Buenos Aires; la incorporación de los diputados de Buenos Aires al Congreso sería demorada hasta 1864, momento en que serían electos de acuerdo con una ley electoral nacional; el retorno a las relaciones estipuladas por el Convenio de Junio; un subsidio mensual de un millón y medio de pesos papel pagados por Buenos Aires a la Tesorería Nacional.

Aunque Thornton y Lefebvre de Bécour se opusieron a las primeras sugerencias en el sentido de presionar al Gobierno de Buenos Aires para evitar la guerra, aceptaron rápidamente la idea de ofrecer su mediación. Se hizo conocer este ofrecimiento a Urquiza en San José y a Derqui en Córdoba para que resolviesen lo que debían hacer.

Mientras tanto, el vicepresidente Pedernera aseguró a los dos diplomáticos extranjeros que el Gobierno de Paraná evitaría cualquier acto hostil que pudiera entorpecer las negociaciones(28).

(28) Thornton a Russell, 23 de Junio de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 60. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Asimismo, indicaban un clima propicio para las negociaciones las conversaciones personales que Juan Cruz Ocampo mantuvo con Mitre y Urquiza a fines de Junio en su empeño por lograr un entendimiento común(29).

(29) Urquiza a Mitre, 25 de Junio de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VII, pp. 267-268, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires; Urquiza a Derqui, 1 de Julio de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza; J. C. Ocampo a De la Peña, 5 de Julio de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. Esta tentativa de lograr la paz fracasó a causa de las manifestaciones hostiles de los Gobiernos nacional y porteño. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

No obstante, ambos bandos seguían realizando preparativos de guerra que amenazaban el curso de cualquier esfuerzo de mediación o conferencia de paz. A pesar de su promesa, Pedernera -en ejercicio del Ejecutivo Nacional- dirigió el 25 de Junio un violento Mensaje al Congreso exigiendo facultades para reducir la provincia rebelde de Buenos Aires por la fuerza.

Diez días después el Congreso ordenó la Intervención Nacional a Buenos Aires. Victorica, entretanto, había hecho un rápido viaje a Córdoba y regresó el 1 de Julio con las condiciones de paz de Derqui: neutralización de la isla de Martín García y el desarme de la escuadrilla naval de Buenos Aires; asunción -por el Gobierno Nacional- del control completo de las Aduanas y de las Relaciones Exteriores; indemnización por Buenos Aires de los Gastos ocasionados por la Confederación para la movilización(30).

(30) Thornton a Russell, 6 de Julio de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 64; Derqui a Pedernera, 27 de Junio de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Actos similares que desalentaban cualquier esfuerzo de mediación tenían lugar en Buenos Aires, donde Mitre había fustigado la opinión pública a alturas nunca vistas con la exhortación que dirigió el 30 de Junio a la Guardia Nacional.

Varios días después las intrigas porteñas causaron una baja en las filas de la Confederación, al aceptar Manuel Baigorria -uno de los principales Comandantes de Frontera- pasarse al lado porteño en cambio de un aumento de grado y el pago de los sueldos atrasados a sus fuerzas(31).

(31) Baigorria a Mitre, 27 de Junio de 1861, y Mitre a M. Ocampo, 14 de Julio de 1861. Museo Mitre. “Sarmiento-Mitre. Correspondencia, 1846-1868” (1911), “Cartas inéditas del general Bartolomé Mitre”, Nros. 9.175, 9.052, Buenos Aires. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Finalmente, las condiciones que Mitre consideraba esenciales para la paz eran casi las opuestas de las sugeridas por Derqui: dominio porteño en Martín García y una fuerza naval independiente durante cualquier statu quo; un subsidio máximo de un millón de pesos por mes a la Confederación”(32).

(32) Mitre a M. Ocampo, 7 de Julio de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VIII, pp. 203-204, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los ministros francés y británico continuaron sus esfuerzos de paz frente a la siempre creciente tensión de guerra y a posiciones y exigencias tan divergentes. A despecho de estas dificultades, otro diplomático extranjero -el ministro peruano- insistió en acompañar a sus colegas en el ofrecimiento de sus buenos oficios. Buenaventura Seoane había llegado recientemente al Río de la Plata y tenía autorización de ofrecer a la Confederación la provincia boliviana de Tarija en cambio de la cooperación argentina contra Bolivia(33).

(33) Thornton a Russell, 21 de Mayo de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 34, confidencial. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Lógicamente, una guerra civil en la Argentina no ayudaría los planes peruanos y Seoane deseaba mucho hacerse popular participando en una mediación con probabilidades de éxito.

El 8 de Julio, Lefebvre de Bécour y Thornton visitaron a Urquiza y obtuvieron nuevas seguridades de sus deseos de paz. Aunque Urquiza no parecía tener muchas ganas de discutir las condiciones de paz antes de haber consultado a Derqui, admitió finalmente que mantenía las proposiciones previamente presentadas por Victorica(34).

(34) Thornton a Russell, 11 de Julio de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 69. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Luego de otras consultas en Paraná con Pedernera, los tres mediadores viajaron a Buenos Aires para obtener la aceptación porteña de sus buenos oficios.

A su llegada a Buenos Aires, los mediadores descubrieron que su ofrecimiento ya había sido aceptado por el Gobierno, pero que Mitre había abandonado la ciudad para colocarse a la cabeza del Ejército en el norte de la provincia.

Por propia inspiración surgieron negociaciones basadas en dos puntos: posponer la incorporación de los diputados porteños al Congreso hasta 1864, fecha en que serían elegidos de acuerdo con la ley electoral nacional; un subsidio mensual de dos millones de pesos papel en el ínterin como contribución de Buenos Aires a los Gastos nacionales(35).

(35) Thornton a Russell, 16 de Julio de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 70. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El asunto fue sometido a Mitre y los mediadores se dirigieron hacia el norte para conferenciar con Mitre en San Nicolás el 23 de Julio. Thornton informó sobre los progresos al Foreign Office:

“Su Excelencia nos declaró que había aceptado las proposiciones que habíamos hecho al Gobierno de Buenos Aires como base para un arreglo pacífico entre las partes contendientes y afirmó que deseaba mucho la paz, aunque declaró que pronto estaría a la cabeza de dieciséis mil hombres los que, creía, serían superiores al enemigo.
“El general Mitre nos informó que deseaba ansiosamente tener una entrevista privada con el general Urquiza pero, al replicarle que estábamos convencidos que no la aceptaría sin la presencia o al menos el consentimiento del señor Derqui, Su Excelencia mostró el deseo de verlo a solas con el propósito de tener una franca explicación sobre algunas expresiones hostiles vertidas por este último en su correspondencia con el Sr. Derqui, las que habían sido comunicadas al general Urquiza (indudablemente es una referencia a las cartas llevadas por Marcos Paz en su misión secreta a las provincias del Norte).
“Sin embargo, el general Mitre expresó su deseo de reunirse con estos dos señores a bordo del buque de Su Majestad ‘Ardent’, si tal entrevista podía concertarse”(36).

(36) Thornton a Russell, 25 de Julio de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 73. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los tres diplomáticos extranjeros siguieron remontando el río Paraná hasta que llegaron al Cuartel General de Urquiza a unos cincuenta y cinco kilómetros al norte de Rosario.

Urquiza aún parecía deseoso de entrar en negociaciones y de tener una entrevista con Mitre. Más, por una parte era visible que las autoridades de Paraná se oponían a la paz y, por la otra, las exigencias que había presentado Derqui hacían que Urquiza no quisiera comprometerse sobre las condiciones de paz.

Ya que Derqui oponía serias objeciones a las proposiciones sugeridas por Victorica, presentando su propio plan, se resolvió de común acuerdo que Thornton se dirigiera a Córdoba para encontrarse con Derqui. Los diplomáticos francés y peruano siguieron viaje a Paraná para obtener la aceptación oficial de sus buenos oficios por la Confederación.

Estas complicadas negociaciones presentaban por lo menos cinco facetas distintas: las actitudes de Derqui, Urquiza y Mitre en sus respectivos Cuarteles Generales y las expresiones de las autoridades en Paraná y en Buenos Aires.

En Paraná, Lefebvre de Bécour y Seoane recibieron seguridades de Pedernera de que sus buenos oficios serían aceptados con gratitud; unos pocos días después, el Gobierno de Paraná les presentó repentinamente una Nota en la que se rechazaba sus ofrecimientos de mediación(37).

(37) Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. “Documentos Relativos a la Organización Constitucional de la República Argentina” (1911-1912), tres volúmenes, Buenos Aires - “Documentos Oficiales relativos a los buenos oficios y mediaciones ... con el Gobierno de Buenos Aires” (1861), Paraná. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Thornton había tenido mejor suerte en su entrevista con Derqui. Halló al presidente a unos sesenta y cinco kilómetros al este de Córdoba, marchando lentamente hacia Rosario con su Ejército. La actitud de Derqui había cambiado considerablemente, por cuanto Thornton informó:

“El resultado de mi entrevista con el presidente me ha convencido de que, al haber logrado su principal objetivo de aumentar su prestigio en las provincias del Interior y probado que podía reunir un Ejército por su sola influencia, estaba dispuesto y hasta ansioso de hacer la paz”(38).

(38) Thornton a Russell, 7 de Agosto de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 74. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Si bien insistió sobre algunas demandas, tales como la evacuación por los porteños de Martín García, la completa desmovilización de las fuerzas militares y navales de la provincia y la indemnización de los Gastos ocasionados por la Confederación, indicó sus deseos de entrevistar a Mitre junto con Urquiza.

Thornton había vuelto a toda prisa a San Nicolás para tener la certeza de que Mitre seguía aceptando la idea de asistir a una conferencia conjunta. Mitre opuso objeciones a la cantidad del subsidio y declaró que Buenos Aires posiblemente no podría pagar la suma sugerida de dos millones de pesos papel.

El Comandante en Jefe porteño recibía continuamente informaciones acerca del espíritu optimista y exagerado de la Ciudad de Buenos Aires:

“Las noticias que se reciben acerca de la desmoralización de la fuerza de Derqui, venida de Baigorria con 800 hombres, impotencia de Urquiza y malísimo estado de sus buques, hacen a este pueblo más y más exigente en las ventajas que se esperan de un arreglo pacífico; y si a esto se agrega el entusiasmo y decisión que hay actualmente en la Guardia Nacional de aquí y que se asegura existe al igual en toda la campaña, Vd. comprenderá fácilmente cuánto se espera y en qué compromiso se hallan nuestro gobernador, general Mitre, y Vd. ... Vd. no puede figurarse con qué seguridad se cuenta aquí con el triunfo, si la cuestión se decide por las armas”(39).

(39) De la Fuente a Obligado, 26 de Julio de 1861. Archivos privados de Justa D. de Zemborain. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

En consecuencia, Mitre prosiguió implacablemente sus preparativos de guerra. A fines de Julio escribió al gobernador en ejercicio de Buenos Aires:

“Esto (las negociaciones pacíficas) no me impide ocuparme muy seriamente de la guerra, la cual creo por otra parte casi inevitable, pues apesar de todo veo muy difícil un arreglo en que todo puede conciliarse y garantirse especialmente”(40).

(40) Mitre a M. Ocampo, 26 de Julio de 1861. Museo Mitre. “Sarmiento-Mitre. Correspondencia, 1846-1868” (1911), “Cartas inéditas del general Bartolomé Mitre”, Nro. 9.057, Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

A uno de sus principales oficiales, escribió Mitre:

“Dentro de tres o cuatro dias a lo menos tendré una conferencia con Derqui y Urquiza a bordo del vapor inglés. De allí saldrá la paz o la guerra. Si la primera, la reconcentración de nuestras fuerzas nos dará una paz mejor.
“Si la segunda, es necesario estar listo para entrar inmediatamente en operaciones, para invadir, si tenemos tiempo; para triunfar, si nos atacan”(41).

(41) Mitre a Paunero, 1 de Agosto de 1861. Archivos privados del doctor Mariano Paunero. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Medidas tomadas a último momento permitieron finalmente que los tres mediadores se reunieran con Derqui, Urquiza y Mitre a bordo del buque británico “Oberon”, que en ese momento navegaba por el río Paraná justo al norte de San Nicolás.

El detallado Informe que Thornton dio de la conferencia revela muchos de los problemas que se plantearon en las negociaciones:

“La reunión -aunque bastante fría- estuvo libre de señales aparentes de animosidad y durante la conferencia que se celebró no surgieron reproches ni de una parte ni de la otra, si bien las discusiones eran a veces acaloradas.
“El objetivo que tanto mis colegas como yo siempre habíamos buscado era que en esta entrevista, si fuera posible, se redactase y firmase un Convenio definitivo y que el señor Derqui y el general Mitre fueran enseguida personalmente para someterlo a sus respectivas Cámaras Legislativas y usaran su influencia para obtener la sanción de este Convenio.
“En las muchas entrevistas que tuve presenté esta idea, la que había sido aprobada. Pero en la conferencia a bordo del ‘Oberon’ pronto se hizo aparente que el señor Derqui estaba alarmado por la actitud que había tomado el Gobierno en Paraná y no se aventuraría a comprometerse hasta ese punto. Declaró -empero- que iba a partir enseguida para Paraná, donde tomaría de nuevo la dirección del Gobierno y sin demora alguna aceptaría nuestros buenos oficios.
“Nombraría entonces a un agente que se encontraría con otro nombrado por el general Mitre con el propósito de intentar, con la ayuda de nuestros buenos oficios, llevar a efecto un arreglo. Me solicitó que les permitiese llevar a cabo las negociaciones a bordo del ‘Oberon’, en el mismo lugar, a lo cual espero que Vuestra Señoría me dará su autorización por haberlo aceptado.
“Se discutieron ciertos puntos con el fin de tenerlos prontos para los negociadores. Se convino:
“1.- Que la incorporación de los diputados de Buenos Aires sería demorada hasta 1864 ó 1865, momento en que se llamaría a elecciones de acuerdo con la ley electoral nacional.
“2.- Que durante ese período Buenos Aires debería pagar una subvención mensual de no menos de un millón de pesos papel, que los derechos de importación y exportación serían pagados en los puertos más cercanos a los lugares de consumo y que el Gobierno Nacional no establecería derechos diferenciales.
“El general Mitre se opuso enérgicamente a la cuestión de la neutralidad de Martín García, como un menoscabo impuesto a Buenos Aires, pero convino en reflexionar más sobre el asunto.
“El presidente objetó al mantenimiento por Buenos Aires de barcos de guerra y dijo que si uno o dos barcos eran necesarios para la policía marítima debían estar comisionados por el Gobierno Nacional. El general Mitre objetó, pero sin mucha fuerza.
“Por lo que respecta a la cuestión de las relaciones exteriores se convino en que Buenos Aires se comprometería a concluir un arreglo especial.
“La índole de los tres personajes que se habían reunido parecía pacífica; el general Urquiza se expresó enérgicamente en este sentido. Después de dos horas de conferencia se separaron con mayor cordialidad que con la que se habían reunido”(42).

(42) Thornton a Russell, 7 de Agosto de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 74. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los tres principales personajes del conflicto civil argentino tal vez se hayan separado amigablemente el 5 de Agosto, pero sus conversaciones sólo condujeron a que cada cual creyese que el futuro Tratado favorecería su posición.

Derqui regresó inmediatamente a Paraná para retomar el mando del Ejecutivo Nacional. Separó a Severo González de su puesto de ministro del Interior y aceptó oficialmente los buenos oficios que la semana anterior las mismas autoridades habían rechazado.

Al mismo tiempo que mostraba tanta energía en favor de las negociaciones y nombraba a Nicanor Molinas como comisionado de la Confederación, Derqui entregó también Instrucciones a Molinas para que insistiera sobre las mismas condiciones que había presentado por primera vez a fines de Junio.

Derqui exigía un subsidio de dos millones de pesos papel de Buenos Aires aunque, al ser presionado por el ministro británico, finalmente declaró que si esa suma era el único obstáculo que se oponía a la paz, quedaría satisfecho con un millón y medio.

El presidente también exigió la neutralidad de Martín García como un sine qua non de las negociaciones y pidió a los ministros francés y británico que obtuvieran la garantía de sus respectivos Gobiernos para esta neutralidad(43).

(43) Thornton a Russell, 21 de Agosto de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 75. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Aunque Mitre proseguía los preparativos finales para la guerra, recibió muy bien la posibilidad de una victoria incruenta de Buenos Aires en el terreno diplomático:

“Si hay algo fácil y racional que hacer hoy, es la paz, y que si puede hacerse poco más o menos sobre esas bases, debemos preferirla a la guerra.
“Será una gran victoria sin sangre para Buenos Aires. Habrá impuesto a sus enemigos; habrá resuelto la cuestión de diputados de la única manera que al presente es posible, mientras no gane una batalla; habrá mejorado en cuanto a dinero las condiciones del Tratado de 6 de Junio; quedará definida la situación de su soberanía exterior; habrá derrotado a Calvo y comparsa del Congreso, valiéndose del mismo Urquiza y del mismo Derqui y quedaremos con una confianza en nuestro poder que ha de darnos prestigio hasta en las filas del enemigo; y aunque la paz sea una tregua, como cada año de paz es para nosotros una batalla ganada, y para los caudillos una derrota, habremos hecho lo que corresponde al hombre de Estado y lo que aconseja el patriotismo”(44).

(44) Mitre a Gelly y Obes, 9 de Agosto de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VIII, p. 333, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Estos sentimientos mostraban tan pocos deseos de llegar a un compromiso sobre los puntos fundamentales como los que contenían las Instrucciones de Derqui a Molinas. Norberto de la Riestra había sido nombrado -por el Gobierno porteño- comisionado para representar a Buenos Aires y las Instrucciones que llevaba eran casi punto por punto opuestas a las de Molinas.

El subsidio máximo que Buenos Aires podría otorgar a la Confederación era un millón de pesos papel. Buenos Aires conservaría el dominio de Martín García. No habría ninguna reducción en los armamentos navales. Los diputados porteños no entrarían al Congreso hasta 1865; en el ínterin Buenos Aires conservaría todos los derechos de un Estado soberano(45).

(45) “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VIII, pp. 47-49, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Las Instrucciones explícitas que el Gobierno porteño había dado a De la Riestra demostraban la actitud general respecto de la cuestión del subsidio:

“El señor Ocampo y yo (Pastor Obligado), según vemos el estado de esta opinión, creemos que debemos hacer todo lo posible porque se elimine el artículo plata de la negociación, pues la creencia general es que aunque no se les conceda nada de dinero, no por eso dejarán ellos (la Confederación) romper la negociación, porque sus elementos son muy deficientes para la guerra.
“Por eso desearíamos que según Vd. haya tomado el pulso al estado de nuestros elementos, y formado su juicio de la entrevista con el general (Mitre), haga todos los esfuerzos posibles a fin de suprimir o disminuir el artículo de dinero, pues juzgamos que despareciendo esa condición, no habrá una objeción fundada que hacer al arreglo por la gente sensata, llenadas las instrucciones en lo demás”(46).

(46) Obligado a De la Riestra, 12 de Agosto de 1861. Museo Mitre. “Sarmiento-Mitre. Correspondencia, 1846-1868” (1911), “Cartas inéditas del general Bartolomé Mitre”, Nro. 9.074, Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los dos comisionados -munidos con estas contradictorias instrucciones- se reunieron a bordo del barco francés “Fulminant” el 15 de Agosto en presencia de Thornton y Lefebvre de Bécour.

Muy pronto se hizo aparente que ningún progreso podría hacerse en negociaciones en las que, sólo en asuntos de dinero, Buenos Aires ofrecía en ese momento 750.000 pesos por mes en lugar de los 2.000.000 que exigía la Confederación.

Los comisionados se limitaron al intercambio de proposiciones escritas que acordaron someter a sus respectivos Gobiernos. Los diplomáticos extranjeros lograron que los porteños retirasen una demanda extrema: que las autoridades provinciales derribadas por la Intervención de Derqui en Córdoba fuesen reinstaladas en sus puestos. También protestaron enérgicamente por la reducción del subsidio, ya que la suma no era la que habían tratado con Mitre el 5 de Agosto.

Aunque se fijó una segunda reunión para el 22 de Agosto, Thornton llegaba a la conclusión siguiente: “Por el espíritu que animaba evidentemente a los respectivos comisionados, tengo muy pocas esperanzas de que pueda lograrse la paz”(47).

(47) Thornton a Russell, 21 de Agosto de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 75. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Durante la semana que transcurrió entre las dos reuniones, ninguno de los bandos dio señales de querer o de poder hacer concesiones. Derqui, que se enfrentaba con un Congreso hostil a cualquier negociación de paz, no hizo cambio alguno en las Instrucciones de Molinas. Mitre insistió meramente que dieran cumplimiento a su palabra autorizando a De la Riestra a ofrecer un millón de pesos.

El Gobierno porteño aceptó este punto, pero confirmó las Instrucciones del comisionado sobre los demás artículos. Únicamente de Urquiza llegó a último momento una sugerencia. Proponía que ambos bandos -en un esfuerzo supremo- se pusieran de acuerdo para renovar el Convenio de Junio, agregándole un artículo adicional que estipulase la incorporación de la provincia en 1865(48).

(48) Thornton a Russell, 21 de Agosto de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 75. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los tres diplomáticos extranjeros estuvieron presentes en la reunión final que Molinas y De la Riestra celebraron el 22 de Agosto a bordo del “Oberon”. Las negociaciones se interrumpieron al poco rato cuando el comisionado porteño anunció que sus Instrucciones previas habían sido confirmadas. Al llegar a ese punto, los mediadores presentaron la sugerencia que les había hecho Urquiza: el Convenio de Junio, con la unión demorada hasta 1865.

Molinas indicó que aceptaba presentar esta sugerencia a Paraná, pero De la Riestra observó que la situación había cambiado considerablemente desde Junio de 1860 y que el Convenio ya no tenía ningún significado. Antes que romper las negociaciones en una forma tan negativa, De la Riestra sugirió una paz basada en un subsidio mensual de un millón de pesos y una limitación de la soberanía de Buenos Aires en Relaciones Exteriores. Esta propuesta fue a su vez rechazada por Molinas.

Los dos negociadores habían llegado al límite que les permitían sus Instrucciones y sus Gobiernos les habían advertido de no hacer ninguna concesión en favor de la paz. En consecuencia, se separaron después de firmar un documento protocolar que establecía una tregua de cinco días antes de renovar las hostilidades(49).

(49) De la Riestra a Mitre, 22 de Agosto de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VIII, p. 73, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires; Molinas a Urquiza, 23 de Agosto de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza; Thornton a Russell, 22 de Agosto de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 77. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Durante los meses de la movilización y de las negociaciones, es decir de Mayo a Septiembre de 1861, la desconfianza y el desacuerdo entre Derqui y Urquiza habían debilitado la causa de la Confederación casi tanto como sus dificultades financieras.

Una explicación clara de la división que se produjo entre los dos hombres es difícil de hallar en los documentos contemporáneos. No obstante, muchos observadores aludían a la nueva desavenencia con palabras más serias que las empleadas para la primera rivalidad corrida desde el Convenio de Junio hasta el rechazo de los diputados porteños.

La primera rivalidad entre Derqui y Urquiza puede atribuirse en gran parte al deseo que tenía el antiguo presidente de seguir ejerciendo el control sobre la Confederación y al resultante choque se produjo porque Derqui deseaba afirmar su papel independiente. Thornton había señalado esta lucha en un Informe confidencial enviado al Foreign Office en Febrero de 1861:

“Durante una visita que hice ayer al presidente de la República, Su Excelencia me habló confidencialmente de los constantes obstáculos que el general Urquiza tiene la costumbre de oponer a la acción del Gobierno y de la consiguiente servidumbre y falta de independencia de su posición.
“Me dijo que esta situación seguiría mientras la capital de la República estuviese en la provincia de Entre Ríos y que por lo tanto tenía intención, en cuanto se reuniera el Congreso el próximo Abril, de proponer a la aprobación de este Cuerpo, que la capital fuera llevada a Rosario en la orilla derecha del Paraná en la provincia de Santa Fe.
“Su Excelencia agregó que quería que esto quedase en el mayor secreto hasta el momento de su ejecución”(50).

(50) Thornton a Russell, 23 de Febrero de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 232, Nro. 20, confidencial. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El presidente nunca había dejado de desear el desempeño de un papel algo más independiente -aún después de la irremediable destrucción de su alianza con el grupo liberal- y de verse obligado a confiar cada vez más en Urquiza. El único medio con que contaba para obtener esta independencia era la formación de un núcleo de partidarios leales en las provincias.

Había empezado a formar este grupo con los gobernadores de San Juan y San Luis y con varios legisladores en Paraná. Los disturbios de Córdoba y la subsiguiente Intervención proporcionaron a Derqui una oportunidad perfecta de aumentar su poder. No hay evidencia alguna que dé pábulo a la creencia común de que Derqui intentaba emplear este nuevo poder para granjearse la amistad porteña(51).

(51) Thornton a Russell, 6 de Junio de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 51. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

No obstante, la recepción popular que ofrecieron a Derqui en Córdoba y la formación de un Ejército separado en el Interior despertaron serios temores entre los urquicistas.

En Paraná, el temor de que Derqui iba a afirmar su independencia recibió nuevas confirmaciones cuando sus partidarios en la Cámara de Diputados archivaron un proyecto de declarar a Paraná la capital permanente de la Nación(52).

(52) Thornton a Russell, 22 de Junio de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 233, Nro. 59. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Surgieron otras sospechas a causa de la famosa carta que Mitre escribió a Derqui en Córdoba para incitarlo a que se uniera a Buenos Aires. Este documento, interceptado al mismo tiempo que Marcos Paz, fue inmediatamente enviado a Urquiza para darle seguridades sobre la buena fe del presidente(53).

(53) Mitre a Derqui, 1 de Junio de 1861. Ricardo Levene. “Historia de la Nación Argentina”, tomo VIII, p. 438 n; Urquiza a Derqui, 6 de Julio de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza; Victorica llevó la carta de Mitre a Urquiza después de haber visitado a Derqui a fines de Junio, para asegurarse que aceptaría la mediación extranjera. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El efecto de esta muestra de buena fe quedó completamente borrado dos semanas después cuando Juan Cruz Ocampo presentó a Urquiza las cartas que Derqui había enviado primeramente a Mitre anunciándole sus deseos de librarse de la tutela de Urquiza(54). Lo más significativo es que durante ese tiempo Derqui se quejaba que hacía diecisiete días que no tenía noticias de Urquiza(55). A fines de Julio la discordia que reinaba entre Urquiza y Derqui era asunto conocido en toda la Confederación y se discutía abiertamente en Buenos Aires(56).

(54) J. C. Ocampo a De la Peña, 19 de Julio de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza; Gelly y Obes a Mitre, 18 de Julio de 1861. Museo Mitre. “Sarmiento-Mitre. Correspondencia, 1846-1868” (1911), “Cartas inéditas del general Bartolomé Mitre”, Nro. 9.054, Buenos Aires.
(55) Derqui a Urquiza, 26 de Julio de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza.
(56) Hudson a Seward, 27 de Julio de 1861. Archivos Nacionales, Departamento de Estado, Ministros de Estados Unidos en Argentina, Despachos, Microfilm Nro. 69, Rollo Nro. 15, Nro. 4; T. Rebollo a J. M. Paz y Weild, 13 de Julio de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general José María Paz. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Un aspecto de esta disidencia fue una decisión secreta tomada por el gabinete nacional: entregar a Urquiza plenos poderes para hacer la guerra o la paz con Buenos Aires.

El ministro del Interior González fue enviado por el vicepresidente Pedernera a San José para presentar la propuesta a Urquiza. Aunque Urquiza rechazó la idea, el secreto se difundió; tanto la participación de González en el plan como su oposición a las mediaciones de paz dieron por resultado su pronto despido al regresar Derqui a Paraná en Agosto(57).

(57) Nicanor Molinas. “Apuntes y Documentos Históricos de la Confederación Argentina”, pp. 80-82; Pedernera a Urquiza, 23 de Julio de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. Aunque se creía que el ministro británico estaba al corriente de este suceso y, según Molinas, había sido la persona que lo había revelado a Derqui, Thornton no lo menciona en sus despachos. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Las irritaciones no terminaron con esto. Durante las conferencias de Agosto, Derqui había olvidado un sobretodo con varias cartas de Mateo Luque. El dueño del abrigo fue pronto descubierto por las cartas. El examen del contenido de las cartas fue aún más interesante, porque Luque se expresaba extensamente sobre la necesidad de escapar a la sujeción de Urquiza.

Urquiza envió el abrigo y las cartas a Derqui, con el agregado de una esquela muy franca escrita por él; su ira se acrecentó cuando Derqui fue incapaz de explicar o pedir excusas por el incidente(58).

(58) Nicanor Molinas. “Apuntes y Documentos Históricos de la Confederación Argentina”, pp. 77-78; Julio Victorica. “Urquiza y Mitre (Contribución al Estudio Histórico de la Organización Nacional)”, pp. 408-410. Ed. J. Lajouane y Cia., Buenos Aires; Urquiza a Derqui, 13 de Agosto de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. Aunque no sean necesariamente las mismas cartas que las que se hallaron en el abrigo, M. Luque a Derqui, 8 de Julio y 10 de Julio de 1861 (Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza) están escritas con el mismo espíritu. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

El ministro británico, mientras tanto, había descubierto, basándose en fuentes fidedignas, que la detención de toda la Legislatura de Córdoba -acción universalmente atribuida a Derqui- había sido instigada por Urquiza para obligar a Derqui a seguir un proceder que los porteños nunca le perdonarían(59).

(59) Thornton a Russell, 6 de Septiembre de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 234, Nro. 83. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Los dos gobernantes en quienes recaía la defensa de la Confederación, por lo tanto, no cumplían sus tareas con un sentido de unidad y confianza. Derqui ocupó nuevamente su alto puesto en Paraná y se empeñó en la infructuosa búsqueda de un empréstito extranjero de seis millones de pesos fuertes. A Urquiza le habían dado el pleno Comando de las Fuerzas de la Confederación, pero su hijo Diógenes observaba:

“No extraño que el general Urquiza no respira sino por la paz. Nada hay en sus sentimientos e intereses personales que le lleve a la guerra. Pero cuál será su convicción, cuál las pretensiones de los contrarios, que a pesar de sus ideas tan conocidas por la paz, estará obligado a dar otra batalla para resolver el problema.
“Dios ayude al país ayudando a los defensores de la buena causa”(60).

(60) D. J. de Urquiza a De la Peña, 26 de Agosto de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del general Justo José de Urquiza. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Aún después del fracaso de la mediación ofrecida por los diplomáticos extranjeros, Urquiza proseguía sus esfuerzos por evitar un choque armado. Cuando Félix Frías dirigió un llamamiento a los dos Generales a fines de Agosto para entablar nuevamente las negociaciones, Urquiza aceptó con prontitud(61) y, sólo unos pocos días antes de la batalla de Pavón, Urquiza despachó una solicitud de último momento con el fin de intentar un arreglo con Mitre(62).

(61) Urquiza a Frías, 20 de Agosto de 1861. Archivo General de la Nación, Archivo del doctor Félix Frías. La existencia de esta carta fue puesta en mi conocimiento por gentileza de Ernesto Martínez.
(62) Gelly y Obes a Mitre, 15 de Septiembre de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VIII, pp. 404-405, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Todo citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Esta actitud pacífica por parte del Comandante en Jefe de la Confederación contrastaba vivamente con la decisión y determinación que mostraba Mitre, quien saludó la ruptura de los esfuerzos de mediación del 22 de Agosto en una carta al gobernador en ejercicio de Buenos Aires:

“En fin, ya está definida la situación, y ya que no han querido hacer la paz como únicamente podía hacerse, haremos la guerra con toda la decisión que corresponde a un gran pueblo como el de Buenos Aires y a una grande y noble causa como la que sostiene.
“La paz, por un camino más lento y laborioso, aunque más seguro en sus resultados probables, habría dado al fin el triunfo a nuestros principios, porque la paz era desde luego un triunfo para nosotros y su duración la ruina de los caudillos.
“La guerra con sus peligros puede darnos resultados más rápidos y decisivos, aunque probablemente con más sacrificios de sangre y de dinero; pero si obtenemos la victoria, como lo espero, podremos anticipar la obra del tiempo, para bien de estos desgraciados países, afirmando para siempre el imperio de las instituciones”(63).

(63) Mitre a M. Ocampo, 25 de Agosto de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VIII, p. 78, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

A la invitación de Frías, Mitre respondió:

“Por desgracia ya es tarde y esos esfuerzos serán estériles, pues la cuestión va ha decidirse inevitablemente por las armas”(64).

(64) Mitre a Frías, 4 de Septiembre de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VIII, p. 92, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

La actitud de Mitre hacia cualquier nueva negociación está resumida en forma sucinta en una carta a José Mármol:

“... y no habiendo conseguido un arreglo pacífico, me preparo ha resolver la cuestión por las armas con rapidez, con decisión y con fe.
“Si en marcha al enemigo se levantasen nuevas señales de negociaciones pacíficas, yo haré lo que Nelson en Copenhague, no precisamente poniendo el anteojo en mi ojo tuerto (pues veo con los dos), sino mirando con él al revés, para poder decir: ¡No veo las señales!”(65).

(65) Mitre a Mármol, 3 de Septiembre de 1861. “Archivo del general Mitre” (1911-1913), tomo VIII, p. 98, (veintiocho volúmenes), Buenos Aires. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

En muchos otros aspectos los preparativos finales para la batalla de Pavón eran muy distintos de los que habían precedido la de Cepeda en 1859. El dominio de las vías fluviales interiores había sido un aspecto esencial de la primera campaña.

En 1861, ambos bandos armaron a toda prisa todos los vapores que pudieron obtener y las fuerzas navales porteñas -junto con las baterías de Martín García- impidieron que el contrabando de guerra pudiera llegar a los puertos de la Confederación.

Sin embargo, no se produjeron combates navales. La escuadrilla de la Confederación servía para defender el Paraná por encima de San Nicolás, pero era demasiado débil para desafiar el bloqueo porteño. En la escena política de los años anteriores a Cepeda, Buenos Aires contaba con pocos aliados en el Interior.

Ahora los porteños podían contar con un definido apoyo en varias provincias; las simpatías habían sido organizadas en el cuadro de un concepto político informal, el así llamado partido liberal.

Aunque esos núcleos liberales se habían visto obligados a retirarse del Gobierno por las Intervenciones de San Juan y Córdoba, y corrían peligro en Salta, Jujuy y Santiago del Estero, sus actividades dieron a Buenos Aires considerable influencia y mando en las provincias.

En el escenario internacional, también la diferencia era marcada con 1859. Las potencias extranjeras y, especialmente las vecinas inmediatas en el Río de la Plata, habían desempeñado un papel significativo en los tres años de tensiones y roces que precedieron a Cepeda.

En 1861, esos Gobiernos extranjeros no demostraron mucho interés por la lucha civil argentina. Al mismo tiempo las autoridades en Paraná y en Buenos Aires sólo se limitaron a buscar la neutralidad de sus vecinos. En esta finalidad lograron el éxito.

En Montevideo, las actividades del agente porteño, Francisco Pico, quedaban equilibradas por la labor del hijo de Urquiza, Diógenes; mientras que un rejuvenecido Lorenzo Torres aparecía en Asunción como defensor de Buenos Aires contra el agente de la Confederación, Baldomero García.

El 17 de Septiembre, los Ejércitos de Buenos Aires y de la Confederación se enfrentaron al norte del Arroyo del Medio, cerca del lecho del Pavón, en lo que fue, al mismo tiempo, una batalla indecisa y, empero, indudablemente el acontecimiento más decisivo en la historia de esa perturbada década. Los dos Ejércitos eran numéricamente casi iguales, contando cada uno entre dieciséis y diecinueve mil hombres.

Mitre, después de su experiencia de Cepeda, deliberadamente había evitado confiar en la caballería y basaba su estrategia en torno de un sólido núcleo de infantería y artillería; Urquiza, mientras tanto, tenía solamente seis mil hombres en la infantería, de los cuales la mayoría “... sólo había recibido sus armas una semana antes e ignoraba casi por completo su uso”(66).

(66) Thornton a Russell, 22 de Septiembre de 1861. Oficina Británica de Documentos Públicos, Documentos del Foreign Office, Correspondencia General 6, República Argentina, volumen 234, Nro. 91. // Citado por James R. Scobie. “La Lucha por la Consolidación de la Nacionalidad Argentina. 1852-1862” (1964). Ed. Librería Hachete S. A., Buenos Aires.

Por cierto Urquiza, por esa misma razón trató de evitar una batalla, pero finalmente se vio obligado a defenderse de la marcha de Mitre hacia Rosario. Los primeros momentos de la batalla fueron el lógico resultado de esta composición de las fuerzas. La caballería de Urquiza, que atacó los flancos y la retaguardia del Ejército de Mitre, barrió completamente las fuerzas de caballería más reducidas de los porteños.

Tan entusiasta era la persecución de estos elementos del Ejército enemigo que abandonaron el campo de batalla para hostigarlos más allá del Arroyo del Medio. En el ínterin, la compacta y bien armada infantería porteña atacó victoriosamente las posiciones de la Confederación. Este giro de los acontecimientos obligó a Urquiza a retirarse precipitadamente del campo de batalla.

Más tarde se adujeron razones absurdamente exageradas para explicar la retirada de Urquiza. Por lo que conocemos de la situación en ese momento, empero, la acción de Urquiza era muy lógica. El curso de la batalla había probado que una marcha victoriosa sobre Buenos Aires era imposible.

Urquiza, que estaba enfermo y además convencido de la insubordinación y falta de cooperación hasta entre sus mismos oficiales, resolvió abandonar la cáscara vacía del mando presidencial a su suerte y poner a salvo sus propios intereses económicos y políticos en la provincia de Entre Ríos.

Sus batallones de Entre Ríos, que habían formado la reserva del Ejército de la Confederación, estaban aún intactos. Al amparo de la noche, llevó estas tropas a su provincia, en forma muy parecida a la retirada de Mitre dos años antes del campo de batalla de Cepeda.

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