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EL GOBIERNO DE EVARISTO LOPEZ

Aquel mes de Diciembre de 1865, tan caluroso como todos los veranos correntinos, era marco a la elección de gobernador y vicegobernador de la provincia.

Esa responsabilidad caía en la Junta de Electores, constituida para ese fin, con el mismo número de miembros que la Cámara de Representantes, los que eran elegidos directamente por el pueblo, en razón de un diputado cada cuatro mil habitantes o una fracción no menor de dos mil, de acuerdo a lo establecido por la Constitución provincial de 1864.

Reunidos los electores en la ciudad capital de la provincia, eligieron, el 25 de Diciembre de 1865, a Evaristo López para el cargo de gobernador y a Juan Vicente Pampín para vicegobernador. La Junta Electoral comunicaba, de esta manera, el resultado del escrutinio:

“El que suscribe, comunica a V. E. que a las doce de este día se ha practicado la elección de gobernador y vicegobernador de la provincia, de la cual han resultado electos, por mayoría de sufragios, los ciudadanos Dn. Evaristo López, para el primer puesto, y Dn. Juan Vicente Pampín, para el segundo, de cuyo acto se informará a V. E. por el decreto que se le adjunta”(1).

(1) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 212, folio 129. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El electo vicegobernador, por diferencias de criterio con el gobernador, renuncia a su designación y “la Junta Electoral ha procedido a una nueva elección, de la cual ha resultado, por unanimidad de sufragios, el doctor, Dn. José Vidal”(2).

(2) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 212, folio 198. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Entre los colaboradores del Gobierno electo se desempeñaron, en diversas funciones: Fernando Arias, Desiderio Rosas, Pedro C. Reina, Fidel S. Cavia, Wenceslao Díaz Colodrero, Juan Lagraña y José Hernández, este último designado el 7 de Marzo de 1867 como Fiscal interino de Estado y, a partir del 31 de Marzo -a pedido del presidente de la Legislatura- Secretario interino de aquel Cuerpo hasta el nombramiento de un titular.

El gobernador Evaristo López era oriundo de la Ciudad de Goya, habiendo desempeñado, tiempo atrás, en aquel punto, el cargo de Jefe Político(3).

(3) La institución de Jefe Político no estaba establecida expresamente en la Constitución Provincial. Se lo nombraba por decreto del Poder Ejecutivo de la provincia; en oportunidades, su designación coincidía con la Jefatura de Policía o Militar de la ciudad o departamento. Pero, en realidad, su función consistía principalmente en un nexo entre las autoridades políticas y los Jueces de Paz o pedáneo. Evaristo López, a partir del 28 de Febrero de 1863, se desempeñó como Juez de Paz de la Sección Sur de la Ciudad de Goya (Registro Oficial de la Provincia de Corrientes, Año 1863, p. 36). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Provenía de una antigua familia arraigada en la región, siendo sus ascendentes más cercanos:

“Juan Francisco de Soto-Hidalgo-Casajús, nacido el día 31-08-1808. - L. 6to. A. I. C. C. - y casó con Francisca Ana Ursula Díaz Colodrero Fernández, nacida el día 31-10-1799 - L. 3ro. A. I. C. C.; y fueron padres de:
a.- Juan Pablo c.c.s.;
b.- Juan Gregorio c.c.s.;
c.- Juan Teodoro c.c.s.;
d.- José Felipe c.c.s.;
e.- Fermín Antonio c.c.s.;
f.- Isabel c.c. Evaristo López Soto Hidalgo c.s.;
g.- María Gregoria c.c. Camilo Muniagurria López c.s.;
h.- José Félix de Soto Díaz Colodrero n. 01-09-1833 Libro 11mo. A. I. C. C.
“2) Antonila de Soto-Hidalgo Casajús c.c. Francisco López Pinazo, y fueron sus hijos:
a.- Evaristo López-Soto (gobernador de Corrientes, 1866-1868) c.c. Isabel de Soto-Díaz Colodrero, y fueron sus hijos:
a.- María m.s.s.s.;
b.- Francisca m.s.s.s.;
c.- Dorila s.s.s.;
d.- Mariano c.c.s.;
e.- Evaristo”(4).

(4) Héctor Bóo. “La Ciudad de Vera”. Inédito, próximo a publicarse. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El gobernador López, durante su Administración, no se halló al frente del Poder Ejecutivo por más de ocho meses, en diferentes ocasiones, a saber:

- la primera, desde el 13 hasta el 18 de Enero de 1866, según queda dicho más arriba;
- la segunda, desde el 27 de Abril hasta el 9 de Mayo;
- la tercera, desde el 2 hasta el 16 de Octubre;
- la cuarta, desde el 23 de Noviembre hasta el 31 de Enero de 1867;
- la quinta, desde el 30 de Marzo de 1867 hasta Junio -por temor del cólera- de que habían aparecido algunos casos en la capital;
- y la sexta y última, desde el 24 de Septiembre hasta el 3 de Diciembre, que pasó a Goya para asistir a la función de la Patrona de aquella ciudad(5).

(5) Antonio Zinny. “Historia de los Gobernadores de la Provincia de Corrientes. 1810-1978” (1998), separata. Ed. Amerindia Ediciones Correntinas, Corrientes.

- Crítica situación económica

La realidad de la provincia en aquellos años era complicada, sobre todo en lo económico, a raíz de la ocupación y retroceso de las tropas paraguayas y los escasos recursos genuinos de Corrientes. Es así que fueron reiterados los pedidos de ayuda financiera al Gobierno de la Nación.

Eduardo Costa, por entonces ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública, envía una Nota, el 28 de Febrero de 1866, afirmando lo siguiente:

“Al efecto se ha girado con fecha de hoy un libramiento contra el ministerio de Hacienda, por la cantidad de mil ochocientos pesos, que son los doscientos pesos entregados ya por esa Administración de Rentas, hacen la de dos mil que se acordó como subvención a la Instrucción Primaria, durante el año ppdo...”(6).

(6) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 214, folio 201. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

También el ministro del Interior, Guillermo Rawson, señala, el 28 de Marzo, que

“para las mensualidades atrasadas, desde el mes de Abril hasta el de Septiembre inclusive, del año pasado, fueron abonados al apoderado de Corrientes.
“Las mensualidades correspondientes a Octubre hasta la fecha se hallan libradas ya a la orden de ese Gobierno, en Tesorería, esperando el apoderado que debe recibirla”(7).

(7) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 215, folio 79. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

A partir del año 1866 y por consecuencia de la intensa actividad militar en el norte de la provincia, se instalaron comercios e industrias que fomentaron la economía y acrecentaron la población de la zona. Pero estas cosas comerciales no eran más que sucursales de los centros económicos y bancarios porteños que hacían negocios con la guerra.

Es así que controlaban el movimiento de divisas -cuando los había, porque el pago se realizaba en la capital de la República- y el abastecimiento del ganado vacuno, base del gran negocio que formó y consolidó gigantescas fortunas en Buenos Aires como las de Anacarsis Lanús, José Gregorio Lezama, Francisco Javier Bravo, Mariano Cabal, entre otros.

La capital había sido tomada por tropas paraguayas y el territorio provincial fue escenario de batallas, acontecimientos que repercutieron directamente en toda la economía provincial. Las comunicaciones se deterioraron, por lo que se encargó al ingeniero Coland la construcción de puentes en la provincia, corriendo con los Gastos la Nación y la Provincia por partes iguales pero, “sin embargo, teniendo en vista la situación precaria del Erario de esta provincia, el Gobierno Nacional está dispuesto a pagar los Gastos que reclama el ingeniero nombrado, previa de justificación”(8).

(8) Carta del ministro del Interior Rawson, al Poder Ejecutivo de la provincia de Corrientes. Mayo 5 de 1866. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Los pocos aportes enviados de la Nación no pudieron en lo más mínimo paliar la grave situación financiera. A fines de 1866 y primeros meses del año siguiente, una epidemia de cólera afecta a la región como consecuencia de la contaminación de las aguas de los ríos, a raíz de que las víctimas de la guerra, en su gran mayoría, tenían a las aguas como tumbas.

La miseria de la guerra impregnó aquellos días a toda la zona del conflicto, muchas veces por la lucha misma, otras, por la criminalidad de los hombres que la hacían. La citada epidemia de cólera, que cobró tantas víctimas inocentes, tuvo origen, en gran proporción, en la deliberada diseminación de cadáveres infectados por aquella enfermedad en los ríos de la región.

Testimonio de ello es el Informe del día 18 de Noviembre de 1867, en que el duque de Caxias, comandante de las fuerzas brasileñas durante este período de la guerra, realiza a su emperador, Pedro II:

“El general Mitre está resignado plenamente y sin reservas a mis órdenes; él hace cuánto yo le indico, como ha estado muy de acuerdo conmigo en todo, aún en cuanto a que los cadáveres coléricos se arrojen a las aguas del Paraná, ya sea de la Escuadra como de Ita Pirú, para llevar el contagio a las poblaciones ribereñas, principalmente a las de Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe, que le son opuestas...
“El general Mitre también está convencido que deben exterminarse los restos de fuerzas argentinas que aún quedan, pues de ellas no divisa si no de peligros para su persona”(9).

(9) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 216, folio 76. “Despacho privado del marqués de Caxias”, mariscal del Ejército en la guerra contra el Gobierno del Paraguay, a S. M., el Emperador del Brasil, Don Pedro II, fechado el 18 de Noviembre de 1867, en el Museo Mitre. Referenciado por Julio José Chiavenato. “Genocidio Americano. La Guerra del Paraguay”, p. 221. Ed. Carlos Schauman Editor (primera edición en castellano), Asunción (Paraguay). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Los hospitales de Corrientes se colmaban de las víctimas que el verano de 1867 ayudaba a incrementarlas. A tal punto se manifestó la epidemia, que en el pueblo de San Luis, a escasos kilómetros de la capital, sólo quedaba un puñado de vecinos y las víctimas diseminadas por todo el caserío, sin contar con una “Junta, que lleve a enterrar las víctimas del cólera, pues los soldados son pocos y son temerosos de que les acontezca algún contagio”(10), según los lugareños.

(10) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 228, folio 81 (vuelta). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Esta “terrible epidemia que diezma esta provincia..."(11), al decir del ministro Wenceslao Díaz Colodrero, se fue extendiendo a todo el Litoral y de allí a las demás provincias.

(11) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 224, folio 145. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Desde los primeros días del Gobierno de Evaristo López, la prensa correntina mostró una fuerte crítica al oficialismo, ya que los hombres del partido liberal dominaban sus editoriales. Los periódicos “La Esperanza” y “El Nacionalista” desprestigiaban día tras día al Gobierno provincial y desautorizaban al partido federal.

Veamos algunos ejemplos: “La Esperanza” del 20 de Diciembre de 1866, publicaba:

“No dudamos que la Administración actual nunca hubiera sido conocida en Corrientes sino fuera el influjo terrorífico de los hombres que pertenecen al funesto partido federal, que han sabido con dolos y explotando la situación, ahogar los sentimientos de patriotismo, de libertad, de progreso y, en una palabra, hacer triunfar los malos principios en provecho de ellos y para mal de los mismos que se sirvieron de instrumento, levantando un Gobierno sin popularidad ni aceptación ninguna”.

Meses más adelante, el mismo periódico, precisamente el 6 de Junio de 1867, en un duro artículo, sostiene la necesidad de exterminar con los caudillos de la República:

“Si recorremos las luctuosas páginas de la historia argentina, desde la Independencia hasta nuestros días, en cada una de ellas, quizás en sus más brillantes, hallamos la mancha de sangre que, en su paso vandálico, ha dejado el caudillaje por todas partes.
“Francamente nos repugnan estas clases de entidades que, por la ignorancia de las masas y por el fanatismo de los partidos, se han levantado muchas veces a una altura que jamás en sus delirios pudieron pensar...
“Todos los caudillos que nos han afligido sin excepción, quizás de ningún solo, han salido de los montes o de esa clase de hombres ignorantes, llamados gauchos. Entre todos ellos no ha habido un ciudadano liberal y justo, porque la libertad y la justicia son incompatibles con el caudillaje.
“Esta es la prueba más irrefutable de la perversidad y de las miserias que caracterizan a estas entidades y a las que en todo tiempo debemos combatir para exterminarlos”.

También el periódico “El Nacionalista”, en sus notas y editoriales fijaba oposición a todo accionar del partido federal; es así que en la publicación del día 11 de Abril de 1866 hacía mención al gobernador López que

“desde el primer día que lo vimos aparecer en esta capital observamos sensiblemente que se hallaba rodeado de los hombres que componen el bando federal; ellos fueron sus consejeros, sus amigos y su único apoyo.
“En las serenatas que se le dieron indebidamente a nombre del pueblo, no aparecieron otros sino estos mismos, que compusieron después ese círculo funesto que influyó directamente en el ánimo del gobernador”.

Recién a partir del 24 de Agosto de 1866, con la aparición del “Eco de Corrientes”, el Gobierno tuvo un periódico que respaldara sus actos. Entre sus redactores se encontraban, el Oficial Mayor del Ministerio de Gobierno, Dámaso Fernández; el ministro Desiderio Rosas; el ministro Pedro C. Reina; el Juez del Crimen, Ramón Contreras; el fiscal José Hernández; y el doctor José B. Romero(12).

(12) Emilio Méndez Paz. “Periódicos Correntinos. 1825-1900” (1953), pp. 36 y 37, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

A los pocos meses del Gobierno de López, el sector liberal manifestó su oposición y, en breve, se incrementó una dura puja política. El partido opositor, que se encontraba aliado a un sector del Ejército, comenzó a ver las piezas del complicado tablero político correntino, cuya próxima jugada consistía en desestabilizar al Gobierno constitucional de la provincia.

Promediando el mes de Junio, en el Departamento Bella Vista, se gestaba una conspiración general contra el Gobierno provincial. Los implicados en este proyecto ofrecían a oficiales y sargentos destacados en la zona, una elevación en la escala de grado, más 16 pesos plata. El comandante de las Fuerzas de aquel Departamento, Juan B. Candia, informaba de esta conspiración al gobernador:

“... la noche del 22 al 23 del ppdo., desembarcado en este punto el ex gobernador Lagraña, y al atracar la Policía de la Capitanía al vapor, el que la capitaneaba, pidió al momento los equipajes de dicho sujeto y, entre ellos, había una cajita de pequeño volumen pero de un peso enorme que, sin duda, contenía dinero destinado a convulsionar el país.
“Durante dos días, permaneció Lagraña en ésta, no viéndose mucho en las calles, y luego partió en dirección al encuentro de Reguera, pasando por San Roque y Mercedes, de cuyos pasos y acciones deducirá fácilmente V. E. los frutos que se pueden cosechar”(13).

(13) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 218, folios 1 y 2. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Definitivamente, la conjura estaba en marcha y llevada adelante por el liberalismo correntino, de acuerdo a los nombres que aparecieron implicados en este movimiento. En Bella Vista se debían realizar elecciones municipales el 1 de Julio, pero las circunstancias las volvieron anormales ya que la fuerza, la violencia y el frente de la oposición primaron en aquel escrutinio. Pero dejemos que Juan Candia, comandante de las fuerzas de Bella Vista, narre los hechos tal como informó al gobernador López:

“...y para que V. E. se penetre de la violación de la ley y abuso de la fuerza que pusieron en juego hasta triunfar, hasta saber que Ceballos presidió la Mesa armado de un revólver, ambos lados eran apoyados por Telmo Delfino, Plácido Cuevas, Juan Luisos y Marcelino Fernández, y todos ostentaban armas de fuego para intimidar a los votantes a sus ideas.
“Tras de estos estaba el coronel Holine Gregorio Romero, el capitán José Serial, el alférez Fermín Prieto, Claudio Insaurralde y un titulado doctor Gómez, natural de la provincia de Buenos Aires quienes, armados aún más que los de la primera línea, recibían las boletas de los que votaban por el señor Escobar, y haciendo pedazos el boleto, gritaban en coro: ‘¡Voto por Dn. Julio Camelino!’ y, en ademán amenazador, intimidaban al votante, obligándolo a retirarse sin decir palabra
“El titular doctor porteño, corría desatado por las calles, regresando con frecuencia con nombres escritos, con su puño, en un papel y citando ¡fulano y zutano votan por Dn. Julio Camelino!”(14).

(14) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 218, folios 5 y 6. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Los acontecimientos fueron madurando hasta que estallaron sin gran eficacia, el 14 de Septiembre de 1866. Sus principales cabecillas fueron Félix Amadeo Benítez, Eudoro Díaz de Vivar, Sebastián Cáceres, Angel Acuña y Esteban Guastavino, todos ellos de conocida carrera política. Este movimiento no tuvo el final esperado por los rebeldes, ya que su propuesta no llegó a convencer ni arrancar el apoyo popular.

Los sublevados, que no llegaron al número de cincuenta en total, tomaron por pocas horas los principales edificios públicos de la capital, pero no pudieron resistir. El gobernador Evaristo López, al conocer la revuelta y en protección de su vida, se dirigió a Lomas, para regresar con fuerzas y sofocar a los rebeldes. Estos, al sentirse derrotados, se alejaron de la provincia hacia Buenos Aires.

El historiador correntino Wenceslao N. Domínguez hace mención que

“esa noche y al día siguiente comenzaron a llegar tropas de los Departamentos, que se descolgaban hacia la capital tras los chasques que el gobernador había despachado desde Lomas.
“De San Luis llegó el coronel Correa, con 400 hombres. El comandante Ayala trajo 300 infantes; las tropas de Departamentos más lejanos retornaron a sus pueblos, al toparse con nuevos chasques que llevaban la noticia del fracaso de la revolución”(15).

(15) Wenceslao Néstor Domínguez. “Corrientes en las Luchas por la Democracia (la Revolución de 1868)” (1947), p. 23, Ed. Talleres Peuser S. A., Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El general Bartolomé Mitre manifestó, por el momento, su “solidaridad” con el Gobierno legal de Corrientes. Por el contrario, año y medio después hará oídos sordos a la insurrección que derrocará al mismo gobernador. Este fracasado movimiento -denominado “revolución de los porteños”- cambiará las relaciones con la oposición política.

El historiador Antonio Castello, nos dice sobre estos episodios que

“...culminó por la noche cuando la plebe oficialista y hasta la policía hicieron en la calle una gran hoguera con los muebles y útiles de la imprenta del periódico ‘El Nacionalista’, de los amotinados
“Pocos días después de este motín retornó a Corrientes -desde el campamento de Tuyutí- el general Nicanor Cáceres(16), aduciendo motivos de salud; los suspicaces relacionaron su regreso con el fallido motín, pero sus familiares dijeron que era una simple coincidencia. Claro que él no podía estar al margen de lo que ocurría en la provincia y pronto, en su estancia ‘Paraíso’, organizó fuerzas para sostener al Gobierno Provincial y para mandar al Paraguay.
“Con ese pretexto se mandó a las filas, rapados y vestidos de soldados rasos, a importantes figuras, como los doctores Juan Lagraña y Ramón Contreras, que eran consideradas peligrosas para la situación. Esto, como era de suponer, alarmó a los círculos sociales, que infirieron que su posición no significaba nada cuando estaban en juego los intereses políticos.
“Pretendían impunidad para conspirar y voltear el Gobierno constituido, amparados en su condición social superior; la chusma no podía juzgarlos ni sancionarlos por eso”(17).

(16) Nicanor Cáceres nació en Curuzú Cuatiá, el 11 de Enero de 1809. Se incorporó como sargento de caballería al Ejército correntino en 1835, participando años después en la batalla de Pago Largo; formó parte del Ejército de Juan Lavalle, en 1840 y, con el grado de Teniente Coronel combatió en Caá Guazú. En 1843, ya Capitán, estuvo en el decisivo enfrentamiento de Arroyo Grande (Entre Ríos). Cobijado en los montes, organizó una partida, con la cual se apoderó de Curuzú Cuatiá, lo que facilitó la invasión de Joaquín Madariaga desde Brasil. Participó con Juan Madariaga en la invasión a Entre Ríos, cuya función principal fue evitar la deserción de la tropa, lanceando a quien trataba de regresar a Corrientes. Más tarde fue parte del Ejército que organizó -nuevamente- en Corrientes, el general José María Paz; en Septiembre de 1847, conjuntamente con sus tropas, se pasa a las filas del general Justo José de Urquiza, quien tendría fundamental importancia, ya que consolidó la causa federal con el triunfo en la batalla de los Potreros de Vences, el 27 de Noviembre de aquél año. Combatió en Caseros (1852) y, a su regreso a Corrientes, colaboró con el derrocamiento del Gobierno de Benjamín Virasoro y apoyó los inicios del Gobierno de Juan Pujol. Participó en 1861 en la insurrección contra José María Rolón. Durante la Guerra de la Triple Alianza fue nombrado Comandante en Jefe de la caballería y, después, Jefe de la Vanguardia; terminó sus días en Salto (Uruguay), falleciendo en el año 1870.
(17) Antonio Emilio Castello. “Historia de Corrientes” (1984), p. 424. Editorial Plus Ultra, Buenos Aires. // Todo citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

La ira de la gente que no simpatizaba con los cambios políticos llevó a los disturbios posteriores contra el periódico “El Nacionalista”, auténtico vocero de los enemigos de Evaristo López.

El 21 de Enero de 1867 fallece, en Buenos Aires, el por entonces senador nacional por la provincia de Corrientes, Pedro Ferré(18), noticia ésta recibida llena de congoja por toda la sociedad correntina.

(18) Pedro Ferré (1788-1867). Este correntino tuvo una extensa vida pública. En tres mandatos ocupó el Poder Ejecutivo de la provincia de Corrientes: desde 1824 a 1828 (dos períodos); de 1830 a 1833; y de 1839 a 1842. Poseedor de un lúcido pensamiento que lo llevó, en 1830, en vísperas del Pacto Federal, a defender la distribución de la Renta Aduanera, la protección de las industrias del Interior y las economías regionales, proponiendo para ello un férreo proteccionismo económico. Durante la gobernación de Genaro Berón de Astrada no apoyó, en principio, la guerra contra Juan Manuel de Rosas pero, más tarde, armará Ejércitos para combatir las tropas de la Confederación. Las expediciones, que estuvieron al mando de Juan Lavalle y José María Paz, fracasaron por discrepancias de estos militares con Ferré. Luego de la batalla de Arroyo Grande (1842), se dirige a San Borja, regresando a Corrientes seis años después, pero se establece en La Paz (Entre Ríos). Sufrió la persecución del gobernador correntino Joaquín Madariaga, quien mantuvo la confiscación de todos sus bienes. Apoyó a Justo José de Urquiza, en Caseros (1852); representó a Catamarca en la Convención Constituyente de 1853; fue senador nacional por Corrientes, en 1861; y constituyente en la Convención Reformadora de la Constitución de Corrientes, en 1864. Murió en Buenos Aires, el 21 de Enero de 1867. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El mismo gobernador Evaristo López, por decreto del 1 de Febrero de 1867, estableció que

“el Jueves 7 de este mes se celebrarán -en el templo de la Matriz de esta capital y por cuenta del Gobierno- exequias funerales con asistencia de las corporaciones, en honor y sufragio del finado, brigadier general Dn. Pedro Ferré
“El Batallón de Cívicos asistirá de la parada y hará los honores militares en el funeral, para cuyo efecto se expedirán por el Ministerio las órdenes necesarias.
“El día de las exequias todos los empleados civiles y militares y los soldados del batallón Guardia Nacional, de esta capital, llevarán una insignia de luto, en manifestación del duelo de la provincia por la pérdida del ilustre general, su Representante en el Senado de la Nación”(19).

(19) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes (primer semestre del año 1867)” (1885), pp. 24 y 25. Impreso por el estado, Corrientes. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El año 1867 encontraba al Gobierno correntino fortalecido. Meses atrás había salido airoso de las intrigas que se armaron en su contra, como la revuelta del 14 de Septiembre; además, con la incorporación de los legisladores electos en la última elección poseía mayoría en aquel Cuerpo. El ministro de Gobierno, Pedro C. Reina, en carta a Justo José de Urquiza, describía la situación:

“El partido liberal, muy insignificante, está ya reducido a la impotencia. El Gobierno de Dn. Evaristo está completamente afianzado en toda la provincia y lo prueban las elecciones recientemente practicadas para diputados provinciales.
“Así es que hasta en la Legislatura contamos con una gran mayoría. A Vera le hemos hecho ver el estado de nuestras cosas, y podrá decirle a V. E. cuál es. Puede asegurar a V. E. que existe el mejor espíritu y que puede contar con nosotros”(20).

(20) Archivo General de la Nación, Archivo Urquiza (Marzo-Mayo de 1867). Carta del 22 de Marzo de 1867. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El primer día de Abril de aquel año llegó a Corrientes un grupo de Fuerzas brasileñas, con dos piezas de artillería, al mando del general Caledonio, ubicándose en distintos puntos de la ciudad y cerca de los hospitales, con heridos de aquella nacionalidad.

Siguiendo al escritor Fermín Chávez, nos dice que el 4 de Abril de 1867 el gobernador López informaba al general Urquiza que los brasileños desembarcaron “tres cañones y dos batallones de infantería, desprendidos del Tujutí”, con el objeto de reforzar las Guardias en la Ciudad de Corrientes.

Opinaba López que ese movimiento podía tener origen en las manifestaciones de protesta del pueblo por la instalación de hospitales dentro de la ciudad y su relación con el cólera.

Pero López le pedía también que reuniese Fuerzas “para hacer uso de ellas en el inesperado caso que tenga otra tendencia este abuso”. Ya, el día siguiente, desde Mojones, el gobernador correntino escribió al general Nicanor Cáceres con el fin de ordenarle la reunión de Fuerzas, al tiempo que manifestaba, preocupado, que “esto trae otras tendencias y es preciso, antes que nos cuelguen, colgar a algunos”.

Semana después, sin embargo, el conflicto surgido a raíz del desembarco brasileño concluyó pacíficamente. El mayor Muniagurria, comisionado ante Cáceres por Urquiza, le informaba a éste, el 10 de Mayo de 1867, desde San José de Feliciano: “Puedo asegurar a V. E. que la predisposición en Corrientes contra el Imperio y el general Mitre es encarnizada”(21).

(21) Fermín Chávez. “La Vuelta de José Hernández” (1976), p. 67. Ediciones Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

De acuerdo a éstas y otras circunstancias reinantes en la provincia de Corrientes, se vivían momentos de extrema complicación. Varios eran los elementos e intereses que la abrazaban: cuestiones políticas, económicas, militares, hacían de un valor considerable el dominio del poder político de la provincia.

El año próximo expiraba el período presidencial de Bartolomé Mitre, por lo que debían realizarse elecciones para elegir su sucesor ya que -por impedimento constitucional- no podía ser reelecto. Pero, ya tiempo antes, se analizaban estrategias electorales. La situación política de las provincias en aquellos años estaba manejada por una fuerte tendencia liberal, influenciada por el Gobierno Central, pero con menor fuerza que en 1861.

El liberalismo se debilitó, sobre todo por las distintas sublevaciones federales acontecidas en diversas provincias, como las de Mendoza, Córdoba, La Rioja, Catamarca, entre otras. Las provincias litoraleñas estaban conducidas por gobernadores federales, no seguidores de la política mitrista: Entre Ríos, por partidarios de Justo José de Urquiza; en Corrientes, el gobernador Evaristo López, que contaba con la anuencia urquicista; y Santa Fe, de la misma manera, después de los cambios políticos de aquella provincia en Abril de 1868.

En este mapa político se prepararon las elecciones presidenciales en las cuales, a pesar de la diversidad de candidaturas, eran dos las fuerzas en pugna: el liberalismo mitrista y las fuerzas federales, encabezadas por las provincias del Litoral.

El Gobierno federal de Evaristo López, a esta altura de los acontecimientos, no era visto de la mejor manera por los ojos liberales, tanto los de Buenos Aires como de los distintos sectores de la dirigencia mitrista en las provincias, que desprestigiaban, a más no poder, al Gobierno correntino.

Desde Salta, un reconocido liberal, como Napoleón Uriburu, escribía a Anselmo Rojo, lo siguiente:

“Nos asiste el derecho de pensar y creer q.e. quedarán impunes esos atentados tan escandalosos, en vista de lo que ha pasado recientemente. ¿Qué se les ha hecho a los traidores de la provincia de Corrientes, q.e. tomaron las armas a favor de los invasores? Nada.
“Impunemente persiguen hoy en esa provincia a los q.e., no olvidando lo q.e. eran argentinos, empuñaron las armas pa. defender su territorio. Todos los de la Administración presente en esa provincia permanecen de corazón a los paraguayos.
“Su gobernador, un salvaje idiota; sus ministros, uno de ellos yerno de Derqui, estuvo con los paraguayos y, otro, un Rosas, cooperó con todas sus fuerzas a q.e. la invasión tuviera prosélitos en la provincia, como es de pública notoriedad; en fin, todos sus empleados son de los q.e. estuvieron con los paraguayos y, como es natural, persiguieron a muerte a todos los que no quisieron transigir con la invasión.
“Hasta el General en Jefe llegan todos los días las quejas de las violencias y atropellamientos a los individuos q.e. estuvieron en nuestro Ejército y consiguieron su retiro. ¿Qué se les ha hecho a los que, en Basualdo y Toledo, estando al frente el enemigo, se sublevan dando vivas a los invasores y mueras a la Nación? Nada, absolutamente nada; es absolutamente la mayor inmoralidad; con razón alguna llamo a la presente Administración la más esencialmente corrupta q.e. habíamos tenido; p.o. tendremos que sostenerla, pues, es seguro q.e de ella nos saldrá algo que pueda poner término a tantas inmoralidades”(22).

(22) Rodolfo Ortega Peña y Eduardo L. Duhalde. Referenciada en: “Proceso a la Montonera de Felipe Varela, por la Toma de Salta” (1969), pp. 68 y 69. Editorial Sudestada, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Esta misiva, con caudalosos conceptos reprochables hacia el gobernador correntino, muestra que todos aquéllos que, para el criterio mitrista, no representaban al liberalismo, eran considerados simplemente traidores. El cuestionamiento a Evaristo López y sus colaboradores consistía en una maniobra política, acorde a las circunstancias electorales del momento.

Además, determinados sectores nunca comprendieron que una guerra impopular no motivaba a luchar; el Paraguay poseía mucho en común con toda la zona del Litoral, un ligamen de larga data. La razón de aquella guerra había concluido; las tropas paraguayas se retiraron del suelo argentino. El verdadero motivo por el cual los argentinos debían combatir había terminado.

La inmoralidad citada en los renglones de la carta arriba transcripta, no estaba en Evaristo López, sino en aquéllos que continuaron una guerra para afianzar algún prestigio, en quienes vieron enemigos en donde no los había y amigos donde no existían. La situación política anteriormente descripta y las cercanas elecciones presidenciales, llevaron al Gobierno Nacional a tomar medidas, algunas violentas y criminales contra las provincias.

El presidente Mitre no desea correr riesgos y escribe al gobernador correntino desde el campamento Tuyú Cué, el 20 de Agosto de 1867:

“Hallándose la República en estado de sitio y la Guardia Nacional movilizada para los objetivos de la guerra, no puede haber en ninguna provincia reunión de milicias que, previamente, no haya sido autorizada u ordenada por mi o por el Gobierno Nacional, únicos a quienes les está acordado tal derecho, sin producir graves inconvenientes y alarmas perjudiciales y, muy particularmente en ésa, que se halla tan próxima al teatro de la guerra.
“Es en esta virtud que me dirijo a V. E. recomendándole la más estricta vigilancia sobre el particular y no permitiendo, por ningún motivo, estas reuniones sin estar dispuestas o autorizadas por quien corresponda y por sucesos extraordinarios imprevistos, de que debe dar cuenta inmediatamente, y dictando V. E. las medidas convenientes para su disolución, en caso de existir”(23).

(23) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 226, folio 136. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El país no estaba en calma. Las sublevaciones federales de Felipe Varela; los movimientos de Córdoba y La Rioja en el mes de Agosto; la toma de Salta por las montoneras, al grito de: ¡Viva la Unión Americana!, visualizaban la crisis del Gobierno Nacional.

A pesar de todo, los ideales y las lanzas federales no alcanzaron para contrarrestar la violencia desplegada por los generales y coroneles de Mitre, que tenían la misión de doblegar a las provincias. Todo el Noroeste entra en un cono de sombras con la derrota y el exilio de Felipe Varela, quien constituyó una de las más serias oposiciones al régimen mitrista.

En este laberinto de acontecimientos, el Gobierno de la provincia de Corrientes convoca al pueblo a inscribirse, a partir del 6 de Octubre de 1867, en el Registro Nacional, para participar en las elecciones de electores. Es así que, el Gobierno Nacional, por decreto del 19 de Febrero de 1868, fijó el 12 de Abril para elegir electores y, el 12 de Junio, la reunión de las distintas Juntas de Electores que designarían presidente y vicepresidente de la República.

Ya a principios del año 1868, el liberalismo correntino tenía tomada la decisión de apoyar la candidatura de Domingo Faustino Sarmiento. El historiador Manuel F. Mantilla, señala: “Corrientes fue el primer pueblo que proclamó la candidatura de Sarmiento a la presidencia de la República, desafiando por él, las iras del Gobierno federal y urquicista de Evaristo López”(24).

(24) Manuel Florencio Mantilla, en el periódico “Las Cadenas”, (Corrientes), del 17 de Julio de 1887. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Las elecciones estaban en marcha en todo el país y en la provincia de Corrientes con temperatura especial por los rumores de una posible conspiración armada contra el Gobierno. Estas versiones sobre movimientos políticos subversivos en Corrientes se vieron en casi todo el Gobierno de López.

El 17 de Mayo de 1867, Urquiza le escribe al general Nicanor Cáceres, para informarle sobre la conspiración que se trama, en carta que lleva el mayor Muniagurria. Cinco días más tarde, “desde “Paraíso”, el general Cáceres le agradece a don Justo “los importantes informes” y le avisa que “ha tomado medidas de precaución”(25).

(25) Fermín Chávez. “Vida y Muerte de López Jordán” (1970), p. 149. Editorial Theoría, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El historiador Fermín Chávez narra un hecho fundamental, que tendrá consecuencias importantes para Corrientes:

“En Mayo del 67, el doctor Mariano Martínez, Jefe Político de Concordia, además de distinguido jurista, alerta al general Urquiza sobre un hecho relacionado con Corrientes: el joven Ramón Díaz de Vivar, ex alumno del Colegio del Uruguay, ‘de acuerdo con los hombres de Buenos Aires, pasó a Montevideo a comprar un armamento de infantería para llevar a Corrientes, debiendo ser desembarcado en Goya’.
“La compra era para una revolución contra Evaristo López y Nicanor Cáceres y el aviso provenía de Montevideo”(26).

(26) Femín Chávez. “La Vuelta de José Hernández” (1973), p. 66. Editorial Theoría, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Las causas de una conspiración contra Evaristo López radicaban en las próximas elecciones presidenciales. Aclaremos esta afirmación: los electores correntinos que serían electos para elegir presidente y vicepresidente volcarían su voto al partido federal al que pertenecía Evaristo López y proponía a la primera magistratura a Justo José de Urquiza.

Era necesario, para el presidente Mitre, que antes de los comicios nacionales de 1868, cambie el rumbo del Gobierno de Corrientes, para que así también lo hagan sus electores. Los distintos postulantes a la presidencia de la Nación dibujaban, uno por uno, los electores, tratando de traerlos a su favor.

Las candidaturas del sector liberal ya tenían forma propia; por un lado, Rufino de Elizalde, ministro de Relaciones Exteriores de Mitre; Guillermo Rawson, ministro del Interior; el gobernador de Buenos Aires, Adolfo Alsina; y el embajador argentino en Estados Unidos, Domingo Faustino Sarmiento.

A esta altura de los acontecimientos, el Gobierno Nacional no podía dejar escapar ningún elector y con Evaristo López en Corrientes ya los tenía perdidos. Desde San José, el general Justo José de Urquiza escribe al gobernador correntino, el 28 de Noviembre de 1867, manifestando la unidad de criterios de las dos provincias de llevar adelante una política en común, señalando el infrascripto que:

“Tal uniformidad de sentimientos y de dobles aspiraciones y de grandes esfuerzos es necesaria, en presencia de los tremendos escándalos que en Córdoba y La Rioja acaba de cometer un jefe nacional, delegando comisiones secretas de la autoridad nacional.
“La soberanía de esos pueblos hermanos acaba de ser bárbaramente allanada, de una manera que no tiene precedentes ni en tiempos de la tiranía que Entre Ríos y Corrientes derrocaron.
“¿Qué hará el Gobierno Nacional ante hechos de esa naturaleza, que lo destruyen del derecho de obediencia, viniéndolo a colocar en la posición de una autoridad refractaria, si lo que, no es de esperar, llegase a tolerarlas y consentirlas? Justo es esperar que lo condene y los reprima. De otro modo, precipitaría en propia mano a la República a la disolución, a la anarquía y al desquicio.
“Llamo muy seriamente la atención de V. E. sobre esos hechos, que reclaman la necesidad de estar contra tramas parecidas. Rodéese V. E. de hombres de confianza y de todas las precauciones necesarias, contando con todo el apoyo de Entre Ríos, si la anarquía se mostrase allí en cualquier forma.
“De estos días he de enviar a V. E. un amigo de confianza con el objeto de conferenciar con V. E. sobre los medios que deben emplearse para guardar mejor la tranquilidad de estos pueblos que deben salvarse a todo trance de la vorágine que arruina y despedaza a los del Interior.
“Recomiendo a V. E. toda discreción sobre el contenido de esta carta, sumamente confidencial y me es grato repetirme como siempre. Su affmo. amigo. Justo José de Urquiza”(27).

(27) Archivo privado de María Turiot de López (Goya, Corrientes). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

La dirección sobre las palabras de esta carta debían mantenerse; tal vez estos conceptos no debían llegar a oídos de Mitre o de sus partidarios ya que don Justo había parlamentado tiempo antes con el presidente. La conjura de los liberales contra el Gobierno constitucional de Corrientes ya había llegado a conocimiento de Justo José de Urquiza, alertando a Evaristo López y brindando su ayuda que llegaría en forma parcial.

Un día después, el 29 de Noviembre, el general entrerriano escribe al doctor Nicanor Molina una Nota, de importante tenor que, por tal razón, se transcribe:

“Estimado amigo y compañero:
“Le adjunto una carta para el señor gobernador de Corrientes y es muy importante el que, sin demora, mande una persona de confianza y Ud. mejor que nadie en un viaje rápido, para acordar lo conveniente, respecto al sostener, en todo trance, los derechos y libertades de ambos pueblos, pues no hay que dudar que los hombres de la actualidad quieren destruir la soberanía de ellos sin pararse y tratarnos peor que a negros de Guinea.
“El hecho de Córdoba, y recientemente el inaudito en La Rioja, son ejemplos en nuestra Patria. Ud. no imagina que también en Corrientes continúan sus trabajos con sus mismos fines, sin embargo, de haber fracasado más de una vez las intenciones de revolución.
“Nuestro amigo López, no debe ignorar que Gelly dice que, concluida la guerra, hará desaparecer a ese Gobierno, pues para ello cuenta con Ocampo y Sosa, jefes que mandan al contingente correntino.
“Si aquéllo se concluye, mi opinión es que el gobernador no debe estar en la capital al regreso del contingente..., y, como es consiguiente, contar con seguridad con todo el poder entrerriano.
“No deje Ud. de escribirle a Cáceres, y demás amigo, excusándome de ser más explícito en esta carta, porque me dirijo al que no necesita de ello”(28).

(28) Archivo privado de María Turiot de López (Goya, Corrientes). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Se aprecia en estas palabras la acusación directa a Juan A. Gelly y Obes, ministro de Guerra de la República, como gestor responsable de una futura conjura que “hará desaparecer” al Gobierno correntino. Para el Gobierno Nacional, Corrientes -como las demás provincias- debían estar bajo la vigilancia del partido liberal; no podía dejar margen para la oposición federal.

“Primero fue el Noroeste, Córdoba y, ahora, la provincia de Corrientes”. También insiste Urquiza en las precauciones a tomar, y a “contar con seguridad con todo el poder entrerriano”, el cual no se manifestó con tanto énfasis en los días cuando los liberales atacaron y destituyeron el Gobierno correntino en Mayo de 1868.

Si bien Entre Ríos cobijó y protegió a los federales del Gobierno correntino después de su derrocamiento, se esperaba un apoyo más pronunciado e inmediato, que se manifestó recién con los preparativos bélicos antes de la batalla de Arroyo Garay, pero diluyéndose a la vez con la batalla misma.

El general Nicanor Cáceres, conocedor de los difíciles tiempos políticos correntinos, tomó las precauciones dadas por Urquiza y no dejó las cosas al azar. Trasladó la totalidad del armamento tomado a las tropas paraguayas en los enfrentamientos de Yatay y Uruguayana. Estas armas cruzaron la provincia en ocho carretas, que partieron de Paso de los Libres al pueblo de Goya.

Según el encargado de la Jefatura Política de este último poblado, Angel Soto, el envío consistía en “dos cañones desmontados, mil cincuenta y seis fusiles, un cajón, conteniendo bayonetas viejas, y como quince pistolas de caballería deshechas y cuyo armamento me encarga...”(29).

(29) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 228, folio 116. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Estos movimientos hacen pedir a Bartolomé Mitre un Informe al respecto, escribiendo desde el Cuartel Militar de Tuyú Cué al gobernador López:

“...la Nota que me dirige el Exmo. Sr. Ministro de Guerra, Jefe del E. M. G. del Ejército, dándome cuenta en tener conocimiento de que el armamento paraguayo que existía en depósito en el Paso de los Libres, se halla hoy en la Ciudad de Goya, sin saber con qué objeto, así en qué virtud, de qué orden, se ha hecho tal traslación”(30).

(30) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 228, folio 203 (vuelta). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Estas armas quedaron en Goya, por autorización del 15 de Febrero de 1868 del Ministerio de Guerra y Marina, debiéndose reparar las mismas a cargo del Tesorero de la provincia. El general Nicanor Cáceres comenzó a gestar reuniones de tropas pertenecientes a la Guardia Nacional que estaban asentadas en los Departamentos de la costa del Uruguay para incrementar, de esa manera, las columnas directas a su mando.

En respuesta a una comunicación anterior, Justo José de Urquiza, desde San José, escribe a Evaristo López una carta fechada el 21 de Diciembre de 1867, manifestando su total apoyo y solidaridad:

“Mi distinguido amigo:
“Me ha colmado de satisfacción la interesante carta de fecha 13 del corriente. Animado V. E. y su Gobierno de los nobles y patrióticos sentimientos de que esa carta es un elocuente testimonio; unidas estas dos provincias, fuertes como son, en propósitos y en ideas, les será fácil conservar, no solamente el orden público en cada una de ellas, contra los perturbadores de oficio, contra los especuladores políticos que han ensangrentado el país en el Interior, sino servir así de paladines de los intereses nacionales comprometidos, de los principios constitucionales puestos en peligro por los que no les importa sacrificarlos al interés personal o de las pasiones de bando.
“Consecuente estas provincias con sus antecedentes de fundadoras al orden actual, sobran conservarlos y defenderlos, guardando los principios proclamados el 1 de Mayo. Puede V. E. contar con el más decidido apoyo del pueblo y Gobierno de esta provincia, para sostener el orden legal en ésa, y redoble V. E. en esta confianza sus medidas vigilantes y enérgicas.
“En prueba de ello, me apresuro a llenar el pedido que V. E. me hace respecto del general Cáceres. De V. E., con todo afecto y consideración. Leal amigo y S.S. RR. - Justo José de Urquiza”(31).

(31) Archivo privado de María Turiot de López (Goya, Corrientes). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

La solidaridad en estos días por parte de Urquiza hacia el gobernador correntino se manifiesta, como lo observamos en la misiva anterior, donde expresa además el desprecio a los bandos que “ensangrentaron el país en el Interior”. La colaboración de pertrechos y materiales de guerra fueron cruzando el límite provincial desde el sur y el general Cáceres fue el encargado de recibirlos y distribuirlos.

El general correntino tenía a su cargo todas las tropas del sur de la provincia y de la entera confianza de Urquiza. El hombre fuerte de Entre Ríos dice a Evaristo López:

“En el deseo de cooperar al sostén del orden legal en esa provincia, amenazada por los explotadores de los trastornos públicos, escribo con esta fecha a nuestro común amigo, el general Cáceres, previniéndole que puede mandar a Concordia por 400 sables e igual número de armas de chispa para armar una fuerza que se consagre al servicio de ese propósito.
“Por lo demás, ya sabe Vd. que puede contar con el Gobierno y pueblo de Entre Ríos, como conmigo mismo, pues ni ellos ni yo pueden ser indiferentes a la suerte de una provincia amiga y vecina cuyos intereses son tan comunes”(32).

(32) Carta fechada el 24 de Diciembre de 1867 en San José. Archivo privado de María Turiot de López (Goya, Corrientes). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Con el fin de obtener alguna opinión comprometedora sobre las próximas elecciones presidenciales, el gobernador Evaristo López intercambia correspondencia con el presidente Bartolomé Mitre en el transcurso de los meses de Febrero a Abril de 1868, a las que Mitre contesta sin tomar posición al respecto, ya que ha expresado públicamente su abstención de “emitir una opinión sobre el particular”(33).

(33) “Archivo del general Mitre. Documentos y Correspondencias” (1911), tomo I, pp. 77 a 79, Presidencia de la República. Biblioteca del diario “La Nación”, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El año 1868, desde sus primeros días, traería circunstancias y cambios políticos determinantes para toda la región. La muerte del vicepresidente de la República, Marcos Paz, exigió que el general Bartolomé Mitre abandonase para siempre la dirección al frente del Ejército en campaña y así dedicarse completamente a los movimientos de la política interna del país.

Este perfil del general Mitre como militar no fue brillante a lo largo de su carrera. Muestra de ello es su fracasada expedición contra los indios de las pampas en 1855, quienes arrebataron armas y caballos, mientras el entonces coronel y sus soldados descansaban, lo que le costó una extensa caminata para su regreso a Buenos Aires.

Su triunfo en la batalla de Pavón no fue más que la retirada inoportuna del general Justo José de Urquiza y en la Guerra de la Triple Alianza fue artífice de la tristemente “célebre batalla de Curupayty, donde murieron cerca de 9.000 soldados, la mayoría argentinos, y tan sólo 92 paraguayos.

Más adelante, y a días de su regreso del frente de guerra, el 3 de Noviembre de 1867, en la segunda batalla de Tujutí, cuando tenía a su custodia el parque y parte de la artillería, sufrió una ofensiva paraguaya quienes, con un número seis veces menor, derrotaron a Mitre. El general buscó refugio en el campamento de Tuyú Cué donde se hallaba el Ejército brasileño.

En aquella oportunidad, los paraguayos se apoderaron de sus cañones y se retiraron por lo que, inexplicablemente, Bartolomé Mitre se atribuye un triunfo. Mientras que el presidente Mitre estuvo comandando el Ejército, ha dirigido y formado numerosos oficiales quienes, luego de retirarse del frente de guerra, simpatizaron con sus ideales y su proyecto político.

Varios de ellos fueron correntinos y tuvieron una decisiva participación en la política de su provincia en años posteriores y una notable presencia en el movimiento del 27 de Mayo de 1868 que derrocó al Gobierno constitucional de Evaristo López. Entre ellos figuran Santiago Baibiene, Daniel L. Artaza, Federico Gauna, Nicolás Gallardo, entre otros.

Regresando a la situación del Gobierno correntino, se puede afirmar que sufrió otro duro golpe por parte de las maniobras del Gobierno Nacional cuando la Cámara de Diputados rechazó a los cuatro Representantes electos por el pueblo de Corrientes, cuestionando la legalidad del acto en el cual fueron electos. La crisis en la capital correntina se agravaba y un ataque violento al Gobierno ya era previsible.

Los preparativos sediciosos fueron, concretamente, dirigidos por el coronel Wenceslao Martínez, jefe de la Guardia Nacional, pero siempre manteniendo discreción en los movimientos, para no alarmar al general Nicanor Cáceres y evitar un avance prematuro hacia la capital en defensa del Gobierno constitucional.

En los días previos al 27 de Mayo de 1868, estalla en Esquina una pequeña revuelta contra Evaristo López, noticia que, inmediatamente, el general Nicanor Cáceres comunica al comandante entrerriano, Justo Carmelo Urquiza, quien vigilaba el límite interprovincial. Los tiempos se fueron acelerando y, en Mayo, la oposición política entró en un camino sin retorno, para eclosionar el 27 de aquel mes.

Ese día, las tropas del coronel Wenceslao Martínez interrumpieron muy temprano el domicilio particular del gobernador Evaristo López, siendo éste detenido y tomados todos los edificios públicos. También la casa que habitaba José Hernández fue rodeada, quien era buscado para enviarlo a la prisión local pero, mientras “su esposa Carolina entretuvo a la partida revolucionaria, el periodista federal escapó por los fondos y se refugió en el Convento de San Francisco en cuya escuela, Hernández, era maestro de Gramática”(34).

(34) Fermín Chávez. “La Vuelta de José Hernández” (1973), p. 70. Editorial Theoría, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

“La insurrección liberal había triunfado quedando el gobernador López rehén de los sublevados y a quien obligaron, más tarde, a firmar su renuncia. Se hizo cargo provisoriamente del Poder Ejecutivo, el presidente de la Cámara Legislativa, Francisco María Escobar.
“Debido a que había concluido el mando legislativo de algunos de sus miembros, quedando la misma incompleta, por lo cual el Poder Ejecutivo de facto llamó a elecciones, resultando electos diputados adictos al nuevo Gobierno.
“Francisco Escobar, que ocupaba el puesto interinamente, fue reemplazado por Victorio Torrent quien, el 25 de Julio de 1868 asumió el Poder Ejecutivo, dejando la presidencia de la Legislatura. Luego de esto, Evaristo López recuperó su libertad.
“Ante esta serie de irregularidades al margen de la Constitución, algunos jefes militares departamentales se plegaron al grito alzado por el general Nicanor Cáceres. El enfrentamiento era inevitable y no demoraría en llegar.
“Esta insurrección tuvo un claro objetivo, cual fue el de disminuir el caudal electoral de Justo José de Urquiza en las elecciones presidenciales de aquel año, ya que los electores correntinos volcarían su voto al general entrerriano. Diversos historiadores afirman también que este movimiento fue proporteño, y a cargo de personas afines a la política de Buenos Aires”(35).

(35) Jorge Newton. “Ricardo López Jordán, último caudillo en armas” (1974), pp. 86 a 89. Editorial Plus Ultra, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Con respecto a estos hechos políticos y el derrocamiento del Gobierno constitucional, el historiador Manuel F. Mantilla, tomando opinión, afirma lo siguiente:

“Los excesos oficiales concluyeron al fin con la paciencia que los aguantó. A ningún influjo cedió López dar buen rumbo a su Administración. Considerando y tolerando el principio, a fin de que ni el pretexto de una oposición patriótica le diese motivo de conducirse mal, fue un constante y empedernido de protervas pasiones”(36).

(36) Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1972), tomo II, p. 279, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El historiador liberal no ve en el Gobierno de López ninguna faceta rescatable, tal vez por su relación con Justo José de Urquiza y el partido federal.

El investigador correntino Hernán Félix Gómez, dice lo siguiente del Gobierno que estudiamos:

“Aún cuando el gobernador López contó con ministros capaces como los doctores Fernando Arias, Juan Lagraña, Fidel S. Cavia, Wenceslao Díaz Colodrero, Desiderio Rosas y Pedro C. Reina, la obra administrativa fue negativa.
“La guerra exigió todos los recursos, congregaba a los varones y el pueblo había quedado arruinado con los grandes arreos de ganado hechos por el Ejército paraguayo al retirarse de la provincia.
“Además, numerosos desertores de los Ejércitos Aliados se refugiaban en la provincia, constituyendo un elemento de anarquía. El gobernador López perteneció al partido federal y, naturalmente, sufrió la influencia del general Cáceres, como el contragolpe de los odios que este último suscitaba.
“Siendo amigo de Urquiza, candidato a la presidencia de la Nación, el gobernador López resultaba desafecto a los partidarios del general Mitre, General en Jefe de los Ejércitos Aliados y jefe del partido nacionalista, contrario al partido de Urquiza”(37).

(37) Hernán Félix Gómez. “Diccionario Biográfico”, p. 517. Biblioteca del Archivo General de la Provincia de Corrientes. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

La situación económica se complicó día a día en el país y el factor causal de ella fue la guerra contra el Paraguay, que rompió con todas las proyecciones analizadas de la época, ya que la misma se prolongó más de lo previsto. Todo esto trajo desencadenado una multiplicidad de problemas. Así lo describió el propio presidente Bartolomé Mitre:

“La prolongación de la guerra del Paraguay y las atenciones que han demandado la del Interior, han creado una situación financiera dificilísima al Gobierno, a tal grado que nos vemos en dificultades para atender aún a aquellos Gastos de más urgente necesidad; y esto sin contar que pesan sobre el Erario vencimientos mensuales hasta de setecientos y ochocientos mil pesos fuertes procedentes de créditos pendientes de aquellas dos guerras, y debiendo el Ejército como dos años de sueldo”(38).

(38) Carta de Bartolomé Mitre a Antonio Taboada, fechada el 19 de Marzo de 1868, citada por Lucrecia Jijena de Grassi. “El presidente Sarmiento y el Imperio del Brasil” (1980), en “Revista Histórica”, Nro. 7, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Esta crisis económica completaba al desequilibrio político que también se tornaba complicado. El país, en aquellos meses, previos a la elección presidencial, se consolidaba en un completo esquema de crisis, donde las provincias fueron las máximas protagonistas y las más perjudicadas.

El mapa político de la época se tornaba complicado y cambiante, porque las alianzas que conformaban los distintos candidatos a la presidencia se armaban y derrumbaban en escasos días, fomentadas por los movimientos militares en las provincias y los acuerdos, no muy claros, entre los distintos sectores políticos.

La campaña electoral de 1868 se enredaba hasta más no poder. El general José Miguel Arredondo, en una campaña al Interior del país a fines de 1867, con el fin de imponer la candidatura de Domingo F. Sarmiento, desestabiliza al Gobierno cordobés que se había pronunciado a favor de Urquiza y a las autoridades de La Rioja, que simpatizaban con la candidatura de Rufino de Elizalde. Urquiza, al perder la provincia de Córdoba, disminuye sustancialmente su fuerza política, quedándose afirmativamente sólo con los electores de Entre Ríos y Corrientes, los que no alcanzarían para su elección presidencial.

Agravó la situación del entrerriano la decisión de Adolfo Alsina, gobernador de Buenos Aires, de hacer votar a sus electores por Sarmiento. Las ilusiones de Urquiza para ser presidente por segunda vez se iban diluyendo; también la alianza implícita entre Alsina y Sarmiento da por tierra al candidato mitrista.

Pero, a principios de Mayo de 1868, una conformación de fórmula nueva replantea las cosas: Elizalde como presidente y Urquiza como vicepresidente, podrían reunir los electos suficientes.

Los votos de Corrientes, Entre Ríos y Santa Fe eran de Urquiza, los que sumados a los oficialistas de Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca, Salta, Jujuy y Cuyo garantizarían el triunfo. Sin embargo, en esta situación no estaba todo definido; el 13 de Mayo de 1868, Adolfo Alsina publica una carta a Justo J. de Urquiza, donde ofrecía el voto de los 25 electores para ser presidente. Urquiza acepta la propuesta y ofrece al gobernador de Buenos Aires la vicepresidencia, la que es aceptada.

Nuevamente el tablero de la política nacional salta por el aire. Bartolomé Mitre, con su candidato, pasa a perdedor: en estas circunstancias era necesario debilitar el mismo corazón político del urquicismo, y es por ello que se apresura y se concreta el movimiento del 27 de Mayo contra el Gobierno del correntino Evaristo López que, como hemos visto, ya estaba en los planes del Gobierno Nacional.

De todos los movimientos violentos realizados en estos inquietos meses, éste fue el más próximo a la elección presidencial y el más íntimamente relacionado a ella. La finalidad de esta insurrección no era darle los votos de los electores correntinos a Elizalde, ya que los liberales de Corrientes se pronunciaron por Sarmiento, sino que los electores influenciados por Urquiza no pudieran sesionar el 22 de Junio de 1868 para elegir la fórmula presidencial.

Así fue que sarmientinos y mitristas correntinos, con apoyo del Ejército y Gobierno Nacional, evitaron, por medio de la violencia, aquella reunión de electores en la capital correntina.

Pero el promocionado acuerdo entre Urquiza y Alsina no fue más que una maniobra del gobernador de Buenos Aires, que trató de romper la fórmula Elizalde-Urquiza, especulando con las ambiciones de este último. Es así que el día que se reunieron los electores, eligen presidente de la República a Domingo Faustino Sarmiento, con 21 votos de Buenos Aires, la totalidad de los de Mendoza, San Juan, San Luis, La Rioja, Córdoba y Jujuy. Adolfo Alsina logra los suficientes para acompañarlo como vicepresidente.

El presidente electo obtuvo un total de 79 votos; Urquiza, 28; Elizalde, 22; y, para la vicepresidencia, Alsina contabilizó un total de 83 votos.

En la provincia de Corrientes la situación política revestía un carácter grave; la oposición al Gobierno de Evaristo López venía directamente de grupos políticos acomodados que, con apoyo de algunos oficiales del Ejército, compaginaron un movimiento que estalló el 27 de Mayo de 1868, teniendo como finalidad derrocar al Gobierno legalmente constituido.

Esta insurrección abrió, nuevamente, en la provincia un período beligerante, que no quedará definitivamente sellado hasta la batalla de Ñaembe, en 1871.

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