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La batalla de las Puntas del Arroyo Garay

Los sucesos ocurridos en Corrientes el 27 de Mayo de 1868 fueron generados por intereses que traspasaban los límites provinciales. El Gobierno Nacional, en pocos meses, cambiaría de titular y la disputa por la presidencia no tendría límites. El historiador correntino Hernán F. Gómez, nos dice al respecto:

“El drama era un doble de la lucha por la presidencia de la República. Urquiza, Elizalde y Sarmiento dividían los votos del país y era necesario -para Mitre- consolidar a sus posibles partidarios, salvando a los derrotados de Garay”(1).

(1) Hernán Félix Gómez, “Ñaembé (Crónicas de la Guerra de López Jordán y la Epidemia de 1871)” (1937), p. 16, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Se afirmó, con razón, que “la revolución de Corrientes impidió que los doce electores de esta provincia fueran para Urquiza, quien los tenía asegurado. Era, a la sazón, gobernador de Entre Ríos y candidato a la presidencia para suceder a Mitre, pero los votos correntinos no tuvieron importancia pero, aún con ellos, no hubiera alcanzado el triunfo porque sólo obtuvo los de las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Salta”(2).

(2) María Amalia Duarte. “Trascendencia de la Revolución de Corrientes en 1868” (1994), p. 181. Enrique M. Barba - In Memoriam. Estudios de Historia, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El Gobierno de Evaristo López había estrechado fuertes lazos con los federales de Entre Ríos, en tal medida que éstos denunciaron, con anterioridad, la gestación de aquel golpe contra el Gobierno constitucional correntino.

El plan desestabilizador ya estaba en marcha y la decisión tomada. Las previsiones anunciadas no fueron las suficientes y en la mañana del 27 de Mayo las tropas que obedecían al comandante Wenceslao Martínez rodearon la casa del gobernador, llevándolo detenido, violando así todos los principios constitucionales y sumergiendo a la provincia, una vez más, en un estado donde reinaba el descontrol y un nuevo clima bélico.

El historiador Wenceslao Néstor Domínguez, avalando aquella revolución, afirma que:

“En un magnífico gesto democrático se entregó el Gobierno al presidente de la Legislatura, señor Escobar. Gesto muy correntino, porque las espadas de sus jefes sólo desnudaban al servicio de la libertad constitucional”(3). Asimismo, las tropas golpistas se apoderaron de los distintos edificios públicos.

(3) Wenceslao Néstor Domínguez. “Corrientes en las Luchas por la Democracia (la Revolución de 1868)” (1947), pp. 34 y 35. Talleres Peuser S. A., Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

José Hernández, que se desempeñó como Secretario de la Legislatura y Fiscal de Gobierno, afirmaba que:

“En momento de la revolución, soldados de la Armada rodearon nuestra casa, intimándonos orden de prisión. Abandonamos la ciudad y, en el carácter de Gobierno, continuamos cinco meses la lucha armada de que fue teatro aquella provincia.
“El Gobierno embargó nuestra imprenta. Mi esposa reclamó de este violento despojo, pero fue desoída y la injusticia se consumó como se consumaron todas las injusticias”(4).

(4) Personal. En el Río de la Plata, Buenos Aires, el 17 de Mayo de 1870, citado por Fermín Chávez en: “José Hernández (Periodista, Político y Poeta)” (1959), p. 42. Ediciones Culturales Argentinas, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Los sublevados tomaron los edificios públicos con el apoyo de miembros de la alta clase social correntina y numerosos oficiales del Ejército que tenían tropas a su mando, siendo el cabecilla el comandante Wenceslao Martínez.

Una vez detenido el gobernador, fue suplantado por Francisco Escobar, presidente de la Legislatura, siendo sus ministros, Juan Lagraña y Gregorio Pampín. El historiador Fermín Chávez nos dice que “el gobernador constitucional prisionero, Evaristo López, tuvo que redactar, bajo prisión, una Nota para la Legislatura, en la que prometía renunciar:

“‘He formado la irrevocable de separarme del puesto de gobernador en el que no permaneceré un momento más’.
“Tres cañoneras de la escuadra brasileña llegaron al puerto de Corrientes y en él se estacionaron para observar los acontecimientos”(5).

(5) Fermín Chávez. “La Vuelta de José Hernández” (1973), p. 70. Ediciones Theoría, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

La noticia del movimiento militar y político se diseminó rápidamente hacia todos los puntos de la provincia y el país. Ese mismo día, se comunicó al Jefe del Estado Mayor del Ejército, general Juan A. Gelly y Obes quien, sin mostrar ninguna preocupación por los hechos acontecidos en la capital correntina, respondió desde Paso Pucú a Francisco Escobar, reconociendo su autoridad de gobernador afirmando “que he embestido a las autoridades nacionales asistentes en ese punto, las órdenes necesarias para que presten al Gobierno de V. E. los debidos respetos, de conformidad a las leyes de la Nación, haciendo sinceros votos para que no sea interrumpida la tranquilidad pública de la provincia; de todo lo dará cuenta en la fecha al Superior Gobierno”(6).

(6) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 231, folio 159. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Oficiales del Ejército Argentino en campaña contra el Paraguay participaron activamente, actuando con armas que debían ser destinadas a aquella guerra. Además, el Gobierno Nacional y los altos jefes militares en campaña omitieron toda defensa del Gobierno legalmente constituido, como el de Evaristo López.

Al retirarse el presidente Bartolomé Mitre del frente de batalla y regresar a Buenos Aires, por la muerte del vicepresidente Marcos Paz y para asegurar el mejor manejo de los hilos de la campaña electoral que se avecinaba, es el ministro de Defensa, el general Juan A. Gelly y Obes, la máxima autoridad argentina en el frente paraguayo, pasando a ser quien impartía las órdenes y recibía las consultas y pedidos de los sublevados del 27 de Mayo.

Un sector de la provincia, que acaudillaba el general Nicanor Cáceres, desde Curuzú Cuatiá, manifestó expresamente su oposición a los movimientos militares y al nuevo Gobierno, manteniendo la Administración de Evaristo López.

Una Proclama, que invitaba a las armas a todos los correntinos a defender el Gobierno depuesto, tornaba a la situación muy grave.

Debido a los acontecimientos, la caballería entrerriana se movilizó hacia el límite con Corrientes, cumpliendo expresas órdenes del general Justo José de Urquiza; las mismas estaban dirigidas por Justo Carmelo Urquiza, hijo del tradicional caudillo.

El general Nicanor Cáceres, desde hace algunos años, mantenía una estrecha relación con Justo José de Urquiza, que arrancaba de la batalla del Potrero de Vences (27 de Noviembre de 1847), donde combatieron junto a las tropas del gobernador Joaquín Madariaga.

La larga trayectoria de Cáceres y su influencia por años en el Departamento Curuzú Cuatiá y sus alrededores, hicieron de su figura un verdadero líder en la campaña correntina, sobre todo al sur del río Corriente, a tal punto que su apoyo hacia Evaristo López, en 1865, hizo posible que fuese elegido gobernador.

Por todo ello, Cáceres desconoce a la revolución, apoya incondicionalmente al Gobierno constitucional de López y, sin dejar que los días transcurriesen, organiza sus tropas y, en grito de guerra, se opone a todo lo ocurrido.

En esta situación, el general Justo José de Urquiza juega un rol trascendente. Primero, por ser la cabeza visible del partido federal y, segundo, por la influencia político-militar de la provincia de Entre Ríos en el mapa político de la República, constituyendo una trinchera opositora a la hegemonía mitrista que dominaba el país.

Pero Urquiza, como analizaremos más adelante, cayó nuevamente en una pasividad casi total, omitiendo movimientos, dejando a los federales desposeídos, a los hombres que confiaron en él, abandonados. Muestra de ello son las tropas de Angel Vicente Peñaloza, Felipe Varela y los gauchos que fueron decepcionados en la batalla de Pavón (17 de Septiembre de 1861) y los correntinos que confiaron en él siguieron los caminos del silencio y la derrota.

Los lazos comunicativos entre Nicanor Cáceres y el general Justo José de Urquiza fueron estrechándose en momentos previos a la destitución de Evaristo López, debido a la necesidad que los doce electores votasen a Urquiza en la fórmula presidencial.

En los primeros días de Julio, Justo Carmelo Urquiza, Jefe Político de Concordia, ya se había movilizado con su caballería a lo largo de la línea divisoria interprovincial lo que garantizaba, en cierta forma, un respaldo a las decisiones de Nicanor Cáceres.

En la capital de Corrientes, los nuevos hombres del Gobierno, una vez que triunfó la revolución, pusieron a todas las fuerzas de los Departamentos que les respondían en máxima alerta y convocaron a todas las tropas para conformar las columnas que marcharían hacia el sur, a enfrentar al general Cáceres y sus hombres.

El Ejército liberal correntino se dividió en dos grandes grupos: el primero, al norte del río Corriente, comandado por el coronel Raymundo Reguera; y, el segundo, al sur del mismo río, conducido por Nicolás Ocampo. La convocatoria, desde un principio, estuvo inmersa en inconvenientes: la falta de armas, escasez de alimentos y ropa para la tropa, dificultaba la tarea.

Sin embargo, pese a todo, las dos columnas de aquel ejército se fueron conformando, lenta pero constantemente. Guillermo Andrade, médico porteño que residía en San Roque, coloca sus servicios y su botica particular en beneficio del Ejército que se alistaba, lo que fue aceptado por las autoridades correntinas(7).

(7) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 231, folio 216. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

La ubicación del Campamento del general Cáceres, a principios de Junio, era incierta, pero, según Informes que poseía la Comandancia Militar de los Departamentos del Norte, se encontraría en San Roque, ya que se ha movilizado de las cercanías de la Ciudad de Goya -donde últimamente se hallaba- y ha contramarchado en dirección al Paso del río Corriente, denominado Santillán.

“Según noticias, las fuerzas de este caudillo ascienden a 400 hombres, entre los cuales reina la más acabada desmoralización. En la madrugada del día de hoy se puso en marcha el señor coronel Ocampo, con dirección a Mercedes, en cuyos puntos hay trabajos preparados de antemano”(8).

(8) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 231, folios 201 y 202. Carta del 8 de Junio de 1868, del comandante Raymundo Reguera al gobernador provisorio Francisco Escobar. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Empero, el propio general Nicanor Cáceres sostenía lo contrario; sus tropas se encontraban fortalecidas y con perspectivas de incrementar su número. Testimonio de ello es la carta que aquél envía al Juez de Paz de Restauración, José Luis Madariaga, e1 4 de Junio de 1868, donde comunica su situación. La misiva, en su parte principal, dice:

“Me dirijo en persecución de los revoltosos y llevo 1.200 hombres y cada día se van incorporando otras fuerzas, entusiasmadas y decididas.
“Desearé mi amigo encontrarlo para de una vez deshacerlos; creo no tendré tal felicidad, porque según chasques que llegan, me dicen que van en dirección opuesta, buscando prosélitos a su causa.
“En este momento acaba de llegar del Ejército y de paso por la capital, el mayor Carlos Miño, trayéndome carta del mayor Coronado y me dice que el coronel Correa tiene ya más de mil doscientos hombres y que es enteramente falsa la derrota del mencionado Correa. Con que ve que es fábula lo de Leyes.
“Apresuré al capitán Acosta que se me incorpore con los cien hombres de su mando y que se dirijan a Santillán, en donde sabría el puesto donde yo me hallo”(9).

(9) Documento donado por Gisela Amadez de Girau al doctor Héctor Bóo quien, a su vez, donó al Archivo Histórico de Corrientes. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El Ejército del general Cáceres se encontraba íntegro, con posibilidades de multiplicarse y con factibilidad de obtener un triunfo sobre sus enemigos.El 9 de Junio, Nicolás Ocampo y sus tropas ocuparon, sin resistencia, el poblado de Mercedes y, al mismo tiempo, el Departamento de Paso de los Libres brinda su apoyo a dicha columna(10).

(10) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 231, folio 205. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Otro movimiento, pero esta vez impulsado por el denominado Ejército Constitucional -que respondía a Nicanor Cáceres- se produce en el Departamento Esquina, al sudoeste provincial.

Las tropas del Jefe de la Frontera de Entre Ríos, coronel Domingo Paniagua, con 400 hombres se apodera, el 8 de Junio, del pueblo de Esquina, que respondía a las Instrucciones del nuevo Gobierno. En la ocasión no se produjo ningún combate, por no existir tropas suficientes para un enfrentamiento. El Juez de Paz del poblado tuvo que refugiarse en la goleta norteamericana “Louisa A. Lohorsen”, que se encontraba anclada en el puerto y así pudo salvar su vida(11).

(11) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 231, folio 144. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El avance permanente de las columnas del Ejército al Norte y Sur del río Corriente, cercaron al general Nicanor Cáceres; es así que éste debió replegarse al sur, hasta el límite con Entre Ríos, dejando el Departamento Curuzú Cuatiá a merced del coronel Nicolás Ocampo.

El espacio geográfico que ocupaba el general Cáceres con su ejército traía serios inconvenientes, tanto al Gobierno Provincial como al Ejército que combatía contra el Paraguay.

Es que la provincia de Corrientes fue centro de aprovisionamiento de los regimientos de la Triple Alianza en el Paraguay, transitando por su territorio toda la hacienda vacuna que consumía la tropa. Este tránsito se vio interrumpido durante estos meses de conflicto interno, ya que el general Cáceres bloqueó el paso de las tropillas. Estas maniobras se volvieron una estrategia militar y su constante ejecución sumaron problemas en todos los estratos gubernamentales.

El Jefe de Policía de Corrientes informaba al ministro de Gobierno, Juan Lagraña, que “esta grave actitud asumida por el sedicioso general, ya no se limita solamente contra las autoridades constituidas de la provincia, sino también se revela contra el Ejército Aliado:

“No es éste el único caso de esta naturaleza; tengo conocimiento que el mayor Candia, de Bella Vista, que también obedece las órdenes de Cáceres, ha tenido o embargado otra tropa que venía para el consumo del Ejército en Operaciones contra el Paraguay, la que indudablemente hubiera llegado a su destino si Candia no hubiese fugado de aquel Departamento”(12).

(12) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 231, folio 212. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Por todo ello urgía, tanto al Gobierno correntino como al de la República, derrotar a los sostenedores de la Administración de Evaristo López.

Mientras todo esto ocurría en la campaña provincial, en la capital, el 12 de Junio, de acuerdo a lo preestablecido, se reunían en la Legislatura los electores que debían dar su voto para elegir nuevo presidente y vicepresidente de la República, lo que no pudo realizarse porque se contó con la presencia de sólo cinco electores, que no podían formar quórum, según las constancias de Actas. Los presentes fueron Nicanor Pujol, José Navarro, Juan de M. Godoy, Luis Navarro y Gervasio Gómez(13).

(13) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 231, folio 223. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Regresando a los alistamientos bélicos, en las primeras horas del día 18, las tropas del coronel Ocampo, que acampaban en el Paso de Caá Guazú, fueron sorprendidas y atacadas por un fuerte avance de caballería e infantería, por lo que se produjo un fugaz repliegue, con algunas luchas esporádicas y aisladas. Para mayor precisión, conoceremos un segmento del Parte del coronel Ocampo, enviado al Ministerio de Gobierno:

“En este encuentro, los rebeldes tuvieron de su parte las pérdidas de un abanderado y muchos individuos de tropas, no habiendo sufrido, por nuestra parte, más pérdidas que la de un sargento, un cabo y un soldado muerto, y un herido, todos ellos pertenecientes a la sección de infantería a mis órdenes.
“Continuando mi marcha a esta dirección, tuve aviso que una fuerte partida de los rebeldes se encontraba a corta altura, con la idea, tal vez, de hostilizarnos, la que fue batida”(14).

(14) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 232, folios 9 y 10. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El mismo Informe comenta que los hombres del general Cáceres, en aquella oportunidad, sumaban aproximadamente mil quinientos, de los cuales 150 eran de la infantería, teniendo el coronel Ocampo una tropa de 600 hombres.

La situación de los comandantes de la columna del Norte y Sur del río Corriente se agravaba, al no recibir la ayuda económica requerida y, más aún, si se consideraba la posibilidad de que la caballería entrerriana apoyase al general Cáceres. Todo esto traía desinteligencia en el seno de las autoridades de la capital provincial y sus contingentes militares, manifestada expresamente en la misiva del 21 de Junio, que envía el coronel Raymundo Reguera al ministro de Gobierno, Juan Lagraña:

“Ha extrañado el silencio que ha guardado el señor ministro sobre el pedido que se le ha hecho de la infantería, al mando del comandante, con la mayor brevedad, habiendo visto, con sorpresa, que el señor ministro de Gobierno ha mirado con la mayor indiferencia en reclamo tan justo, que importa la salvación de la provincia, pues que el infrascrito no ha merecido siquiera al honor de una contestación categórica al respecto y, por el contrario, viene participándole medidas que no son del caso y que debía anunciársele con anticipación, pues el abajo firmado ha visto con extrañeza que el Gobierno de la provincia de Corrientes desea ser un país desolado por las fuerzas reunidas de una y otra parte; o le parece al señor ministro haberse asegurado el triunfo del partido liberal con el apresamiento del ex gobernador Evaristo López, entregando la campaña a la devastación del bandido Cáceres y conociendo las necesidades que hay de la infantería, vuelve a insistir a que cuánto antes se le mande con las municiones que sea posible, tanto de infantería como de caballería y las armas que puedan reunirse, pues el que firma está dispuesto a desmontar algunos hombres para engrosar la infantería que espera cuánto antes, justamente con la artillería liviana que se le ha pedido, pues no creo poder conseguirse el triunfo sin los elementos que lleva pedido.
“Y si el Gobierno se enmudece al reclamo solicitado, se entregará infaliblemente al triunfo de la sedición”(15).

(15) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 232, folio 45. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

En la capital correntina, los insurrectos del 27 de Mayo último realizaron cambios en la estructura de Gobierno. A mediados del mes de Julio, como consecuencia de ser renovada la Legislatura, eligen gobernador de la provincia a Victorio Torrent, dejando de lado a Francisco Escobar, que no gozaba de la confianza en varios sectores políticos y militares.

El conflicto desencadenado en la provincia de Corrientes se complicaba día tras día, por lo que el Gobierno Nacional afianza su apoyo al Ejército liberal correntino para así terminar con el peligro.

Es por ello que el 18 de Junio es nombrado el general Emilio Mitre -hermano del presidente de la República- como Comisario Nacional para intervenir militarmente en la provincia.

En la campaña provincial la situación militar continuaba siendo de incertidumbre, sobre todo en la columna del comandante Reguera. El coronel Ruperto Montenegro -desde el Destacamento de Caá Catí- informaba al ministro Lagraña, el 13 de Julio, lo siguiente:

“La reunión de las fuerzas de este Departamento continúa siempre, aunque con bastante morosidad. Es increíble, señor ministro, el grado de desmoralización y desorden en que se ha encontrado la Guardia Nacional en este Departamento.
“No tan sólo me veo obligado a ponerme en pugna directa con nuestros enemigos, sino que hasta con algunos amigos de la causa, en razón de la protección y amparo que solicitan para sus allegados.
“Contra todo viento y marea he conseguido reunir, aunque muy poca gente, la cual permanece acuartelada, mientras que mis comisiones y encargados recorren el Departamento arrastrando a los remisos”(16).

(16) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 232, folio 104. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El general Cáceres se acercaba, paulatinamente, al límite interprovincial sur para contactarse con las tropas de Urquiza. El poblado de Esquina, tomado en los primeros días del mes, fue abandonado, con la finalidad de centralizar la totalidad de los hombres en un área limitada.

A esta altura de los acontecimientos, las distintas columnas del Ejército liberal correntino estaban por reunirse en una sola fuerza. El comandante Reguera sólo esperaba “la incorporación de las fuerzas del coronel Montenegro, para dar el golpe de gracia sobre el general Cáceres, a fin de impedir un tanto el apoyo de que pueda esperar”(17).

(17) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 232, folio 197. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Los rumores de los alistamientos bélicos en los campamentos entrerrianos se confirmaron, llenando de desconfianza y preocupación a las tropas de Reguera y Ocampo porque -de esta manera- los hombres de Nicanor Cáceres obtendrían los refuerzos suficientes para quedarse con el triunfo.

El coronel Ruperto Montenegro, que con sus tropas bordeaba la costa del río Uruguay, de norte a sur, por los poblados de Santo Tomé, La Cruz y Paso de los Libres, informaba al Ministerio de Gobierno que “el general Urquiza ya protege directamente la causa del caudillaje; me apresuro a comunicarlo a V. S.:

“Además de esto, es digna de notarse la circunstancia de que, al venir Montaña a tomar posesión de este pueblo (Paso de los Libres), traía dos escuadrones de entrerrianos, en cuyos estandartes se leían las inscripciones de: ‘Sostenedor de la Ley Federal Jurada, el capitán general Dn. Justo José de Urquiza’.
“Como tales hechos prueban, de un modo evidente, la protección directa del Gobierno de Entre Ríos a la causa de la barbarie y del caudillaje...”(18).

(18) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 232, folio 190. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El acercamiento del general Nicanor Cáceres al límite con Entre Ríos transformaba a la zona en una importante concentración de tropas por parte de los dos bandos. En la noche del 29 de Julio, un grupo de soldados exploradores -de la columna de Ocampo- sorprendió a una partida adversaria en la costa del Arroyo Borda, los que fueron perseguidos por escuadrones del regimiento San Roque, Paiubre y del Uruguay.

Al día siguiente, en los campos de Pago Largo, las tropas de Cáceres, en un número de 700 aproximadamente, en retirada, fueron a la frontera, a la que llegaron a las 4 de la tarde(19).

(19) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 232, folio 247. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

A la concentración en los campamentos entrerrianos se sumaba Ricardo López Jordán con sus hombres, lo que fortalecía aquella línea de combate. El comandante entrerriano, Justo Carmelo Urquiza, sólo esperaba la orden expresa de su padre para intervenir en apoyo de Cáceres.

La historiadora María Amalia Duarte nos narra de la siguiente manera, aquellos momentos decisivos:

“Las Instrucciones que tenía López Jordán eran tan estrictas como las que había recibido, desde el mes de Junio, Justo Carmelo; sólo podían actuar si el enemigo pisaba la frontera.
“De ahí la extrañeza de aquel jefe cuando recibió un extraño billete con letra disfrazada, que decía: ‘Para Cáceres, a las dos de la mañana estarán sobre el enemigo y, al aclarar o antes si es conveniente, lo batirán’.
“Al reclamo de los traidores se les contestará como ellos contestan a nuestras reclamaciones: con frases”.

El mismo billete carecía de firma, de allí la extrañeza que expresa López Jordán, en carta a Urquiza, porque “medita sobre la gravedad del cometido que él me confía, a nombre del porvenir de dos pueblos y cuando no creo V. E. dude de mi discreción”(20).

(20) María Amalia Duarte. “Trascendencia de la Revolución de Corrientes en 1868” (1994), p. 188. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

La noche del 30 de Julio reposaba en una tensa calma que estaba a punto de hacer eclosión. Nicanor Cáceres con sus tropas ya se encontraba en la frontera provincial y, cerca de ellas, el Ejército de Reguera y Ocampo.

En la madrugada del 31, las columnas casi enfrentadas en las puntas del Arroyo Garay, podían percibir la inminente lucha. La fría noche se prolongó con la densa neblina matutina, la que impidió el combate en las primeras horas de la mañana.

Las filas de la columna del Ejército liberal correntino quedaron constituidas en una línea de combate compuesta -de Este a Oeste- de la siguiente manera: el regimiento Esquina, bajo las órdenes del coronel Cecilio Carreras; el regimiento del coronel Ruperto Montenegro; una compañía de infantería, dirigida por el sargento mayor Acuña; el regimiento Mercedes, bajo las órdenes del comandante Martínez; los extremos defendidos por el comandante Insaurralde, en la izquierda; y la columna del coronel Raymundo Reguera, por la derecha.

La división del coronel Nicolás Ocampo quedó parada en el campo de batalla de la manera que se detalla: en el extremo izquierdo, el coronel Ocampo; siguiendo a la derecha, dos escuadrones -armados de fusil y desmontados- al mando del comandante Solís Leyes; el regimiento San Roque, bajo las órdenes del comandante Cayetano Aquino; los escuadrones Empedrado y Yaguareté Corá, al mando de Juan Manuel Pérez; y, cerrando el flanco derecho, el batallón de infantería del comandante Baibiene.

El desarrollo de la batalla y sus resultados no fueron establecidos claramente, ya que no hubo un triunfo definitivo y contundente de un Ejército sobre el otro, de acuerdo a lo explicado y descripto en los Partes de la batalla.

Cada parte se atribuyó la victoria. Los casi 4.000 soldados, entrerrianos y correntinos, que obedecían órdenes del general Ricardo López Jordán, del general Nicanor Cáceres y del coronel Justo Carmelo Urquiza, se ubicaron en cinco columnas paralelas, homogéneas y proporcionadas.

El bando adversario se componía, según sus propios Informes, de 1.600 hombres, “con lanzas en cuchillos, sin municiones de caballería y nuestros tiradores no tenían sin más que otro sable”, según Informe del Jefe del Detall de la división sur(21).

(21) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 233, folios 5 a 9. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El historiador Fermín Chávez, quien analiza los documentos referidos a este tema, que se hallan en el Archivo General de la Nación, Archivo López Jordán y Archivo Urquiza, nos informa sobre el número de combatientes:

“Tres mil liberales, mandados por los coroneles Reguera y Ocampo, entre los que se encontraban unos 500 infantes, son derrotados por tres mil quinientos hombres de caballería, a las órdenes de López Jordán, Nicanor Cáceres y Justo C. Urquiza”(22).

(22) Fermín Chávez. “Vida y Muerte de López Jordán” (1970), p. 158. Editorial Theoría, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Las cifras que denunciaban los bandos no coincidían, al igual que lo ocurrido durante la batalla e, inclusive, el Ejército liberal correntino se atribuyó, unilateralmente, la victoria inexistente. El enfrentamiento tuvo inicio con las guerrillas de avanzada, para luego pasar al grueso de la tropa pero, de acuerdo a un Informe de Manuel de J. Calvo, “el combate fue casi exclusivamente a bala”(23).

(23) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 232, folios 247 al 249. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El combate propiamente dicho se desarrolló en dos etapas; la primera, donde predominaron las corridas de caballería de los distintos batallones y las escaramuzas donde las columnas plantadas en el campo de batalla se entrelazaron en una lucha que duró escaso tiempo y, para las doce del mediodía ya había cesado.

Pero a las dos de la tarde, nuevamente las columnas de Urquiza avanzaron sobre el enemigo, los que estaban reducidos a la mitad por el desbande producido, rodeándolos en una maniobra envolvente, por lo que debieron tocar retirada y salir por la retaguardia, con la protección de algunas guerrillas de infantería. De ahí en más, se inició una tenaz persecución, que se extendió hasta las primeras horas de la noche.

A las 20, aproximadamente, y tocando las puntas del río Guayquiraró, se detienen las partidas. La razón de la retirada del Ejército liberal correntino fue la escasez de municiones y el agotamiento de la totalidad de la caballería que, después de la larga travesía y persecución al general Cáceres, no pudieron dar batalla.

El triunfo de las armas se atribuyó cada uno de los bandos y como muestra de ello se transcriben párrafos de ambos Partes de la batalla. El correspondiente Informe de las fuerzas que obedecían al Gobierno de la capital correntina, dice lo siguiente:

“Batalla que tuvo lugar el 31 de pasado, en Puntas de Garay, cuyo resultado fue la más espléndida victoria que pudieron esperar nuestras armas”(24).

(24) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 232, folio 247. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Por el contrario, el Parte de batalla enviado por López Jordán a Justo José de Urquiza, el 2 de Agosto, desde Basualdo, transmitía que “el enemigo huyó completamente desordenado, y la fuerza comenzó a desbandarse, casi totalmente. Es muy elogiado el valor del general Cáceres y de los sesenta orientales que lo acompañaban.

“Como resultado de la batalla, puede señalarse la derrota total de la caballería enemiga, más de cien cadáveres, entre ellos, dos abanderados y un mayor, les tomaron dos estandartes, uno del escuadrón San Martín, y algunas armas”(25).

(25) Citado por María Amalia Duarte. “Trascendencia de la Revolución de Corrientes en 1868” (1994), p. 189. // Referenciado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El 14 de Agosto, en el campo de Costa Batel, la totalidad de los jefes y oficiales que comandaban los coroneles Raymundo Reguera y Nicolás Ocampo realizan un descargo, por las afirmaciones en el Parte de batalla redactado por Justo Carmelo Urquiza.

Entre los distintos considerandos, se afirma que las partidas de sus fuerzas no penetraron territorio entrerriano; que sus fuerzas fueron las agresoras; y que “miente cobardemente el coronel Urquiza, que ese día hubiese triunfado sobre las fuerzas correntinas”(26).

(26) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 232, folios 213. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El mismo Informe, más adelante, con la certeza de los firmantes, establece:

“Que es notorio el triunfo alcanzado por las fuerzas correntinas sobre los numerosos regimientos entrerrianos y así se explica nuestra pacífica posición en el campo de batalla por más de dos horas y nuestra retirada subsiguiente por más de cuarenta leguas; faltos de caballos y completamente agotadas nuestras municiones, siendo éstas las causas que nos privaron de llevarles la persecución “y expulsarlos del territorio correntino”(27).

(27) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 232, folios 214. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Empero, la persecución se hizo en territorio de Corrientes, a cargo del general Cáceres y sus hombres, que desbandaron y dispersaron, en varias leguas, a los efectivos enemigos.

La información de la batalla de Arroyo Garay se expandió rápidamente y fueron tan inciertas y diversas como el resultado de la misma. El Juez de Paz de Empedrado informaba “la desagradable noticia de la dispersión de nuestro Ejército a cargo de los coroneles que lo comandaban, en el choque que habían tenido en las Puntas de Basualdo o Pago Largo...

“Esta noticia la confirman los que aún están llegando y exponiendo cada uno de que vienen derrotados de dicho choque...”(28).

(28) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 233, folio 1. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

También el Juez de Paz de Caá Catí se apresura en dar su primer Informe al Ministerio de Gobierno, rezando su Parte central, lo siguiente:

“...que hace seis días tuviera un contraste en Basualdo, dispersándose completamente todas las fuerzas del Gobierno que se han reunido a las órdenes de los S. S. coroneles Ocampos, Reguera, Montenegro, que a las ocho horas del día indicado, fueron batidos por fuerzas superiores, que presume ser de Entre Ríos.
“Dicen que no ha habido más combate que algunas descargas de la infantería que supone haya sido prisionera. Que no han sido perseguidos a muerte los desbandados y, por consiguiente, no han visto cadáver alguno”(29).

(29) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 233, folio 15. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

El historiador Hernán Félix Gómez, nos dice lo siguiente de la batalla que acabamos de estudiar:

“La caballería del gobernador Torrent fue dispersa. La infantería se retiró hacia el cauce del río Corriente, perseguida por las fuerzas del general Cáceres, salvándose del desastre por la intervención del Gobierno Nacional.
“El general Emilio Mitre, al frente de un Cuerpo de ejército, protegió a la infantería”(30).

(30) Hernán Félix Gómez. “Diccionario Biográfico”, p. 517. Biblioteca del Archivo General de la Provincia de Corrientes. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Una vez que las tropas de Reguera y Ocampos cruzaron el río Corriente, trataron de reorganizarse y, por tal razón, decidieron convocar nuevamente a los hombres dispersos, enviando comisiones a los distintos Departamentos para una reunión general(31).

(31) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 232, folio 250 y tomo 233, folio 37. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

Para entonces, las decisiones y el poder militar del Ejército liberal correntino se había trasladado al pueblo de Goya, centro de operaciones del Comisionado Militar del Gobierno Nacional, general Emilio Mitre, quien envió al Regimiento 3 de Línea a reunir a los dispersos. En esos momentos, habían operado en el territorio de la provincia de Corrientes tres Ejércitos:

a.- El Ejército liberal, que defendía al Gobierno que estaba en la capital provincial;
b.- El Ejército constitucional, que sostenía al gobernador Evaristo López, de filiación urquicista; y
c.- Un regimiento del Ejército Nacional, bajo las órdenes directas de Emilio Mitre.
La batalla que terminamos de analizar fue un acontecimiento escasamente tratado y estudiado en la historia regional.

Al decir del historiador Fermín Chávez, “la batalla de Arroyo Garay, prácticamente desconocida por la historia oficial, tiene mucha importancia en la historia del Litoral, como acto preparatorio de la revolución jordanista”(32).

(32) Fermín Chávez. “La Vuelta de José Hernández” (1973), p. 73. Ediciones Theoría, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López. Un Gobernador Federal (Corrientes en tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)” (1997), Capítulo III. Ed. Amerindia Ediciones, Corrientes.

A través de ella quedó confirmado el apoyo del Gobierno Nacional a los sostenedores de la insurrección contra el Gobierno de Evaristo López. El general Emilio Mitre, una vez en el pueblo de Goya, recibió la orden de derrotar y capturar al general Nicanor Cáceres, pero el enfrentamiento de los Ejércitos en Arroyo Garay se adelantó a las maniobras del general porteño.

Si bien esta batalla no ha tenido una gran escala de violencia, se comprueba en ella la conducta cautelosa de Justo José de Urquiza, quien ordenó a los jefes entrerrianos participar reservadamente en la línea de frontera, dejando de lado su apoyo incondicional al Gobierno de Evaristo López y a sus hombres, como lo había manifestado con anterioridad.

El partido federal se reducía cada vez más. El retroceso iniciado en la batalla de Pavón (1861), se confirmaba en la batalla de Arroyo Garay. El general Justo José de Urquiza dejó sus caballerías triunfantes en la frontera correntino-entrerriana, en 1868, de la misma manera que lo había hecho en la batalla de Pavón; en la primera, no quiso continuar defendiendo al Gobierno federal correntino y, en la segunda, dejó en manos de Buenos Aires el dominio de toda la Confederación.

Estas actitudes por parte del veterano caudillo entrerriano generó malestar en los antiguos federales, que hicieron germinar un período donde el genuino federalismo se alzó por última vez, siendo sepultado definitivamente por los intereses porteños en la batalla de Ñaembé.

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