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El "Cuerpo" de Globos

La lucha tanto en Mato Grosso como en Humaitá tuvo muchos aspectos primitivos. En brutalidad, recordaba las campañas contra los indios de una generación antes, y en la frecuente dependencia de estrategias militares obsoletas y armamento arcaico, tenía elementos de los conflictos napoleónicos. Pero, al mismo tiempo, presentó algunas facetas ultramodernas para la época, y una de ellas merece especial atención.

Los Aliados habían carecido de información básica sobre las defensas y el terreno paraguayos desde antes de Curupayty y sólo poseían una comprensión limitada de lo que había entre sus propias líneas del frente y la principal fortaleza enemiga en Humaitá. Espías y desertores ocasionalmente proporcionaban detalles de las condiciones generales al norte y, particularmente, del estado de las obras de defensa, pero nadie podía juzgar la confiabilidad de esta información de inteligencia.

Si Caxias pretendía retomar la ofensiva, necesitaba mejorar su entendimiento del territorio enfrente de sus unidades principales, tanto como la disposición de las paraguayas. Los buques del almirante Ignácio no ayudaban en esto, y los reconocimientos que intentaban las fuerzas terrestres no arrojaban resultados satisfactorios. Por lo tanto, los Aliados probaron una opción novedosa: los globos de observación.

En la Guerra Civil estadounidense, los enfrentamientos en torno a Chancellorsville, en 1863, demostraron cuán útil podía ser la información reunida por tales medios. Líderes militares de la Unión y la Confederación tenían dudas acerca de este método, debido a que era muchas veces infructuoso y siempre costoso.

Comentaristas europeos, no obstante, cantaban sus elogios a los “Cuerpos” de globos en cada ocasión que se les presentaba. Para su manera de pensar, tales elevaciones a la atmósfera, balanceaban perfectamente la emoción de la lucha a muerte con la tecnología futurista de una novela de Julio Verne.

Los lectores -a ambos lados del Atlántico- dirigían su apasionada atención a cada artículo de periódico que detallara esas asombrosas prácticas. Entre los más ávidos de estos lectores estaba Don Pedro II, cuya apreciación de las implicaciones científicas y militares de tales actividades estaba muy adelantada para su tiempo.

Lo mismo era cierto para Lustosa da Cunha, el nuevo ministro de Guerra del Brasil quien, a fines de Octubre de 1866, tomó la iniciativa de contactar con varios expertos franceses en estos globos y adelantarles dinero para traer sus artefactos y personal a la guerra contra el Paraguay.

El principal beneficiario de estos tratos fue el ingeniero francés Louis Désiré Doyen, el primer “aeronauta” que llegó a la escena sudamericana. Tras arribar a Río de Janeiro, en Noviembre, mantuvo largas conversaciones con el ministro de Guerra sobre las aplicaciones prácticas del globo que había traído de Francia. Firmó contratos que le aseguraron amplios salarios y bonos. Luego, habiendo recibido todo el apoyo oficial que el Gobierno Imperial tenía para ofrecer, partió al frente a bordo del vapor “Galgo”, a principios de Diciembre.

Había sido un mes caluroso en Paraguay, complicado por fuertes lluvias e intermitente bruma. Ninguno de estos factores era propicio para las actividades del francés, pese a lo cual los oficiales Aliados expresaron mucho optimismo y asombro cuando Doyen desembaló el globo que había traído con él(1).

(1) No está claro si éste, en particular, fue manufacturado en Europa o en Río de Janeiro, aunque los planes de Doyen incluían la producción de dos globos en la Capital brasileña a un costo total de 14.254 milréis (400 de los cuales eran sólo para el barniz). Tanta seda se requería para el proyecto, que ningún comerciante de Río de Janeiro pudo suministrar la cantidad total y Doyen tuvo que contactar con cuatro proveedores franceses distintos [comunicación personal con Adler Homero Fonseca de Castro, Río de Janeiro, 12 de Junio de 2009]. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (el Triunfo de la Violencia; el Fracaso de la Paz)” (2011), volumen II. Santillana S. A. - Prisa Ediciones, Asunción.

Con casi 13 metros de diámetro, estaba hecho de una gruesa seda barnizada con una mezcla de goma de gutapercha y trementina. La solución se había secado irregularmente sobre la superficie. Agua de lluvia se había filtrado en el embalaje, lo que hizo que el material quedara demasiado licuado para su uso apropiado, mientras que el resto prácticamente se había carbonizado por el calor y convertido en una masa rígida. Cuando Doyen trató de aligerar el material para inflar el globo con hidrógeno, se propaló el fuego y el globo quedó casi completamente envuelto en llamas(2).

(2) Walter Spalding, “Karai-ambaé. A Aerostação na Guerra contra Solano Lopez. Bartolomeu de Gusmão. Julio César. Santos Dumont”, en: “Jornal do Dia - Suplemento Internacional”, (Porto Alegre), edición del 21 de Enero de 1953; “War in the North”, en: “The Standard”, (Buenos Aires), edición del 4 de Enero de 1867; y Doyen a Caxias, Tuyutí, 26 de Diciembre de 1866, en: Arquivo Nacional, Documentos da Guerra do Paraguay, v. 10 (1866), folhas 217-218. Nelson Freire Lavenére-Wanderley, “Os Balões de Observação da Guerra do Paraguai”, en: Revista do Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro, n. 299 (1973), pp. 205-206. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (el Triunfo de la Violencia; el Fracaso de la Paz)” (2011), volumen II. Santillana S. A. - Prisa Ediciones, Asunción.

Este incidente del 26 de Diciembre, evidentemente fue presenciado desde cerca por Caxias y, desde más lejos, por los paraguayos. Al explicar este fracaso, uno puede fácilmente culpar a alguna falla de diseño. Doyen debió haber supervisado el barnizado antes de salir de Río de Janeiro para asegurarse de que fuera esparcido regular y apropiadamente. Asimismo, los ingenieros en París habían fabricado el globo claramente para su uso en el clima más fresco de Europa y no habían hecho esfuerzos para compensar el efecto del clima tropical.

Caxias, quien nunca había mostrado más que una fe pasajera en el proyecto, ordenó a sus ingenieros preparar un informe para explicar el revés y envió al francés de regreso a Río de Janeiro, donde sus servicios fueron bien recompensados. Doyen retornó a su casa con dinero en el bolsillo, aunque decididamente disgustado por su mala suerte(3). A pesar de la predecible crítica de los opositores, este distó de ser el final de los experimentos con globos de observación(4).

(3) El ministro de Estados Unidos en Buenos Aires, en una carta al Secretario de Estado, William H. Seward, repitió como un hecho el ridículo rumor de que Doyen había “sido tratado como un espía paraguayo, convicto y condenado a ser fusilado [...] por [haber] conspirado para volar todo el parque Aliado de munición de artillería”. Ver: A. Asboth a Seward, Buenos Aires, 22 de Enero de 1867, en: National Archives Records Administration, Washington, D.C. FM-69, n. 17. Aunque esta inverosímil historia fue repetida por Thompson (ver: George Thompson. “The War in Paraguay with a Historical Sketch of the Country and Its People and Notes upon the Military Engineering of the War” (1869), p. 190. Ed. Longmans, Green, and Co., Londres), no encontró apoyo entre los paraguayos, quienes correctamente atribuyeron el revés Aliado básicamente a ineptitud. Ver: “Correspondencia del Ejército”, en: “El Semanario”, (Asunción), edición del 29 de Diciembre de 1866.
(4) En una pieza sin firma del 20 de Mayo de 1867, titulada: “Do Paraguay - Peste, Fome e Guerra”, en: “O Tribuno”, (Recife), reiteró sus usuales críticas a la guerra, en este caso lamentando el tonto gasto de veinte contos pagados a Doyen por “nada en absoluto”.
// Todo citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (el Triunfo de la Violencia; el Fracaso de la Paz)” (2011), volumen II. Santillana S. A. - Prisa Ediciones, Asunción.

Si bien Doyen había fracasado, Lustosa da Cunha y sus oficiales esperaban que hombres de Estados Unidos -con efectiva experiencia militar en aeronáutica- pudieran tener éxito. A principios de Marzo de 1867, el ex Jefe de las Operaciones Aerostáticas en el Ejército de la Unión, recibió una comunicación del Gobierno Imperial preguntándole sobre un posible empleo en el servicio brasileño.

Aunque anteriores compromisos le hicieron imposible aceptar la oferta, no tuvo problemas en recomendar a James y Ezra Allen, sus ex asistentes, y dotarlos con los globos necesarios y equipamiento auxiliar para cualquier eventualidad que los brasileños pudieran prever. Los hermanos Allen eran de Rhode Island y habían hecho ascensos durante la campaña peninsular en 1862. Se sintieron atraídos por la “novedad de la expedición” a Sudamérica(5). Partieron de Nueva York rumbo a Río de Janeiro, el 22 de Marzo.

(5) Frederick Stansbury Haydon, “Documents Relating to the First Military Ballon Corps Organized in South America (The Aeronautic Corps of the Brazilian Army. 1867-1868” (1939), en: “Hispanic American Historical Review”, n. 19: 4, p. 505. Durham. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (el Triunfo de la Violencia; el Fracaso de la Paz)” (2011), volumen II. Santillana S. A. - Prisa Ediciones, Asunción.

En nada amilanados por el largo viaje, los Allen llegaron al campamento Aliado en Tuyutí, a fines de Mayo. Las autoridades brasileñas los habían enviado inmediatamente al frente, luego de cuatro días de estadía en la Capital imperial.

Los dos estadounidenses esperaban ofrecer una rápida exhibición de sus talentos. Si eran exitosos, ascenderían a una altura muy superior al más alto de los mangrullos, desde donde podrían ver la total longitud del cuadrilátero, en toda su extensión, hasta Humaitá. Habían traído con ellos dos globos de algodón norteamericano barnizado, uno de 12,19 metros de diámetro y, otro, de 8,5 metros(6).

(6) Manuel A. de Mattos a “Querido Amigo”, Tuyutí, 10 de Julio de 1867, en: “La Esperanza”, (Corrientes), edición del 14 de Julio de 1867. Ver también: “La Nación Argentina”, (Buenos Aires), edición del 18 de Julio de 1867. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (el Triunfo de la Violencia; el Fracaso de la Paz)” (2011), volumen II. Santillana S. A. - Prisa Ediciones, Asunción.

El primero podía albergar de seis a ocho observadores; el segundo solamente a dos, pero ambos podían hacer impresionantes contribuciones a los reconocimientos del Ejército.

Claro que primero tenían que elevarse. Los hermanos habían incluido limaduras de hierro y ácido sulfúrico entre los suministros preparados en Estados Unidos pero, por alguna razón, no habían sido embarcados en su buque. Consecuentemente, no tenían una manera sencilla de fabricar el gas de hidrógeno que necesitaban para inflar los globos.

Pero los Allen eran dedicados improvisadores. Supieron que Doyen había depositado cierta cantidad de hierro en Corrientes y pidieron que se lo trajeran, pero encontraron que la carga consistía en piezas de hierro forjado, demasiado pesadas y grandes para el propósito pretendido, debido a lo cual los Allen trabajaron varios días para limar los fragmentos y reducirlos a tamaños más apropiados.

Caxias también mandó traer zinc de Montevideo, mientras los hermanos se dedicaban a preparar los canastos de observación, tejer los cabos para asegurar los globos y barnizar una y otra vez las superficies exteriores(7).

(7) Ver. E. S. Allen a T. S. C. Lowe, Paso de la Patria, 14 de Julio de 1866, en: Frederick Stansbury Haydon, “Documents Relating to the First Military Ballon Corps Organized in South America (The Aeronautic Corps of the Brazilian Army. 1867-1868” (1939), en: “Hispanic American Historical Review”, n. 19: 4, p. 515. Durham. Una considerable cantidad de estopa fue proporcionada por los brasileños para ayudar a esparcir el barniz en los globos, lección probablemente aprendida del percance anterior. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (el Triunfo de la Violencia; el Fracaso de la Paz)” (2011), volumen II. Santillana S. A. - Prisa Ediciones, Asunción.

La inventiva de los Allen rindió frutos. El 24 de Junio, los “globistas” pudieron introducir suficiente hidrógeno dentro del globo más pequeño para intentar un corto ascenso, pero el día estaba nublado y no pudieron observar las líneas enemigas.

Un segundo intento se hizo en la tarde del 8 de Julio. Esta vez, la canasta llevó a dos hombres: un paraguayo llamado Ignacio Céspedes (probablemente un legionario), que conocía el territorio aledaño y había trabajado con el Ejército Argentino durante algún tiempo, y el mayor Roberto A. Chodasiewicz, ingeniero y mercenario polaco que había servido a los rusos, los turcos, los británicos, los norteamericanos y, finalmente tanto a las fuerzas argentinas como a las brasileñas.

Cuando el globo alcanzó una altura de 120 metros, los hombres divisaron a la distancia un mosaico de excavaciones, lagunas, vegetación y florecidos lapachos, todos los cuales componían una vista suave, incluso tentadora, más parecida a un gentil arabesco que a un imponente conjunto de fortificaciones(8).

(8) Los lectores que piensen que la analogía es exagerada, deberían tomar un avión de Asunción a Corrientes, como este autor hizo a fines de los ochenta; pasó directamente sobre estos mismos campos que, incluso en invierno, parecen una alfombra persa de intercalados verdes, amarillos, rojo adobe y lavanda. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (el Triunfo de la Violencia; el Fracaso de la Paz)” (2011), volumen II. Santillana S. A. - Prisa Ediciones, Asunción.

Abajo de ellos, un equipo de unos treinta hombres manipulaba los cables que mantenían el globo en su lugar pese a los vientos. El vuelo duró unas dos horas y fue notablemente exitoso. Los paraguayos reaccionaron al principio con franca sorpresa, luego con frustración y, finalmente, con rabia.

Durante el primer vuelo habían prendido fuego a los arbustos para dificultar la vista de su posición. Esta vez dispararon salvas de cañón desde Sauce con la esperanza de alcanzar al aparato y poner fin al experimento brasileño. Sus bombas supuestamente explotaron a la altitud correcta, pero no hicieron daño(9). Chodasiewicz dirigió su catalejo al norte, para hacerse una idea de la disposición del enemigo, mientras Céspedes “buscó senderos entre los pantanos y la espesura(10). Periódicamente, el Mayor ajustaba la válvula para conducir el globo hacia mejores puntos de observación, pero ya no logró mayores progresos ese día
debido a una abrupta nubosidad.

(9) Ver. Roberto A. Chodasiewicz, “Los globos aplicados a la guerra”, en: “Album de la Guerra del Paraguay”, n. 1 (1893-1894), p. 107 (el ingeniero polaco parece aquí afirmar que los paraguayos tenían bombas de tiempo, pero no está claro si fue así). Ver también: “Correspondencia de Tuyutí”, en: “La Nación Argentina”, (Buenos Aires), edición del 17 de Julio de 1867.
(10) Charles J. Kolinski, “Independence or Death! (The Story of the Paraguayan War)” (1965), p. 146. University of Florida Press: Gainesville. // Todo citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (el Triunfo de la Violencia; el Fracaso de la Paz)” (2011), volumen II. Santillana S. A. - Prisa Ediciones, Asunción.

Después de que los hombres bajaron el globo y lo anclaron, Chodasiewicz reportó las buenas noticias a Caxias, cuyo placer -al ver el bosquejo de mapa del observador- era palpable(11).

(11) Este mapa, o quizás uno que Chodasiewicz dibujó en otro vuelo de globo, está actualmente en exhibición pública en el Museo de Bellas Artes en Luján, Argentina. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (el Triunfo de la Violencia; el Fracaso de la Paz)” (2011), volumen II. Santillana S. A. - Prisa Ediciones, Asunción.

Con información tan valiosa a su disposición, el marqués podía ahora desafiar las fuerzas del mariscal en todos sus puntos débiles. Por primera vez en la guerra, los Aliados tenían suficiente inteligencia como para concentrar sus esfuerzos en el lugar indicado.

Había todavía mucho por saber, desde luego. Chodasiewicz notó que aún no se tenía una idea clara de las posiciones paraguayas en los extremos Este y Oeste y sugirió nuevos ascensos de globo para completar la información. La escasa cantidad de hidrógeno era un problema pero, con el apoyo total de Caxias, se enviaron órdenes para traer los suministros necesarios de ácido y limaduras de metal de Montevideo y Río de Janeiro, y los materiales comenzaron a llegar algunas semanas después.

Mientras tanto, el globo volvió a elevarse en Tuyucué y otros sitios cerca de la línea, y en una ocasión alcanzó una altura de 260 metros por encima de las líneas(12). Los ingenieros brasileños hacían fila para participar en estos esfuerzos, que a veces adoptaban el aspecto de espectáculos populares(13).

(12) Siro de Martini y Oscar Rodríguez, “Los globos aerostáticos en la guerra de la Triple Alianza”, en: “Boletín del Centro Naval” (1990), n. 108, p. 135.
(13) Entre los muchos ingenieros brasileños que hicieron un ascenso en globo esas semanas, estuvo el capitán Conrado Jacob de Niemeyer, quien llegaría al rango de Mariscal de Campo en el período de postguerra (pariente del arquitecto Oscar Niemeyer, quien diseñó los principales edificios y colaboró con el urbanista Lucio Costa en la planificación de Brasilia, en los años 1950); y el capitán Antonio de Sena Madureira, quien jugó un papel crucial en la “Cuestión Militar” de los años 1870 y 1880. Ver: Nelson Freire Lavenére-Wanderley. “Os Balões de Observação da Guerra do Paraguai”, en: “Revista do Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro” (1973), Nro. 299, pp. 215-216, Río de Janeiro.
// Todo citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (el Triunfo de la Violencia; el Fracaso de la Paz)” (2011), volumen II. Santillana S. A. - Prisa Ediciones, Asunción.

Tanto el mayor Chodasiewicz como los hermanos Allen, soñaban con usar los globos para proporcionar más que observación y vigilancia al Ejército Aliado. Durante la Guerra Civil de Estados Unidos, los balones habían estado equipados con instrumentos telegráficos que podían comunicar información a las tropas que desarrollaban movimientos de flanqueo(14).

(14) Frederick Stansbury Haydon, “Aeronautics in the Union and Confederate Armies” (1980), especialmente 1: 40-57, 228-229 y 308-309 (originalmente, su tesis doctoral en la Johns Hopkins University, 1941). Ayer Publishing: Nueva York. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (el Triunfo de la Violencia; el Fracaso de la Paz)” (2011), volumen II. Santillana S. A. - Prisa Ediciones, Asunción.

Algo similar a esto fue intentado a fines de Julio de 1867, con los globistas utilizando semáforos para hacer señales desde las alturas. Evidentemente, el impacto fue menor, dado que los paraguayos habían comenzado a disimular sus movimientos más eficazmente para ese entonces. En años posteriores, Chodasiewicz relató que le había rogado a Caxias suministrarle bombas para lanzarlas directamente sobre las trincheras del enemigo(15).

(15) Chodasiewicz, “Los globos aplicados a la guerra”, p. 107; la idea del Mayor, de hacer este tipo de bombardeo, le lleva a uno a preguntarse qué tenía planeado para los 30 hombres que tenían que asegurar el globo mientras él volaba sobre las posiciones enemigas para lanzar las bombas. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (el Triunfo de la Violencia; el Fracaso de la Paz)” (2011), volumen II. Santillana S. A. - Prisa Ediciones, Asunción.

Aun si esto fuera cierto -ya que tiene todas las características de la jactancia del veterano- el Marqués jamás habría arriesgado a sus hombres y a sus globos en una aventura tan improbable.

Ni Chodasiewicz ni los hermanos Allen pudieron nunca desplegar el más grande de los dos globos, porque no llegaron a recibir suficiente cantidad de ácido para obtener el hidrógeno requerido. Por lo tanto, llevaron adelante los ascensos en el más pequeño, con canasta para dos personas.

Se hicieron veinte en total, el último de ellos el 25 de Septiembre de 1867, tras lo cual el programa llegó a su fin. Los resultados no terminaron de ser concluyentes. Los primeros éxitos de Chodasiewicz no fueron completados con logros similares y algunos puntos borrosos en el mapa nunca se pudieron aclarar. Los paraguayos aprendieron a provocar incendios para ocultar la ubicación de sus cañones y el movimiento de sus hombres(16).

(16) “Correspondencia del Ejército”, (Tuyutí), en: “La Nación Argentina”, (Buenos Aires), edición del 30 de Julio de 1867. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (el Triunfo de la Violencia; el Fracaso de la Paz)” (2011), volumen II. Santillana S. A. - Prisa Ediciones, Asunción.

En cualquier caso, se volvieron crecientemente indiferentes, incluso despreciativos, en su evaluación general de la innovación brasileña. En su edición del 8 de Agosto de 1867 del periódico de guerra “El Centinela”, los propagandistas del mariscal incluyeron una imagen xilográfica de varios soldados paraguayos haciendo guardia confiadamente en su batería, al tiempo de bajarse los pantalones y mostrarle sus partes traseras a Caxias quien, con asombro, miraba la escena con un telescopio desde un globo(17). Aunque el Marqués nunca hizo un ascenso él mismo, no hay razones para dudar de que los paraguayos efectivamente hicieran cosas de ésas para insultar al enemigo(18).

(17) Ver: “A los negros con las nalgas”, en: “El Centinela”, (Asunción), edición del 8 de Agosto de 1867; en un artículo posterior, titulado: “Los globos clavideños”, los mismos propagandistas publicaron una xilografía de un gigantesco globo llevando la totalidad del Ejército Aliado, con un cáustico texto que ridiculiza al nuevo Quijote (Caxias), quien traslada a sus tropas en globo con plumas de avestruz hacia las “nubladas regiones, en medio de truenos, relámpagos y granizos, [del] Dios de Sinaí”. Ver: “El Centinela”, (Asunción), edición del 19 de Septiembre de 1867. En cuanto a la prensa en guaraní, su ridiculización de los esfuerzos aerostáticos conocía pocos límites; “¿Qué significa la aparición de los globos de los negros?”, pregunta un editorial; “sólo otra señal de que nos temen y no se atreven a atacarnos”. Ver: “Cacique Lambaré”, (Paso Pucú), edición del 24 de Julio de 1867.
(18) En una pieza satírica, particularmente mordaz, los paraguayos inventaron una historia en la cual el Marqués, de hecho, hace tal ascenso; es representado conversando con un aeronauta estadounidense, quien le dice al angustiado Comandante aliado que los paraguayos que ve a través de su catalejo parecen hormigas, “cientos y cientos de ellas”. Ver: “Caxias en el globo”, en: “Cabichuí”, (Paso Pucú), edición del 11 de Julio de 1867.
// Todo citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (el Triunfo de la Violencia; el Fracaso de la Paz)” (2011), volumen II. Santillana S. A. - Prisa Ediciones, Asunción.

En definitiva, una vez que López y sus asesores se recobraron de su sorpresa inicial al ver el balón de observación elevarse detrás de las líneas Aliadas, terminaron considerando que la buena inteligencia era una cuestión menor si no se utilizaba para actuar. Dado que el frente Aliado había estado estático durante meses, no percibían un peligro inmediato en los vuelos de globos.

Aun así, cuando la ofensiva Aliada recomenzó, la información reunida por los globistas fue de cierta utilidad. Para entonces, James y Ezra Allen ya habían empacado sus equipos y embarcado para Río de Janeiro. Retornaron a Providence, Rhode Island, en Mayo de 1868, ampliamente recompensados por el Gobierno brasileño y orgullosos de su inusual logro(19).

(19) James Allen murió en Providence, en 1897, después de una larga y exitosa carrera en investigación y experimentación aeronáutica; su lápida, en el cementerio de Swan Point, fue decorada con la imagen de un globo, monumento apropiado para un hombre que hizo al menos 300 ascensos “a la atmósfera” a lo largo de su vida. Ver: Nelson Freire Lavenére-Wanderley. “Os Balões de Observação da Guerra do Paraguai”, en: “Revista do Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro” (1973), Nro. 299, p. 217, Río de Janeiro. Chodasiewicz tuvo, a partir de allí, una carrera algo más accidentada, criticando las tácticas de varios Comandantes aliados y ganándose la enemistad (y ciertamente los celos) de otros ingenieros en los Ejércitos argentino y brasileño. Recibió mínimas recompensas por sus muchos esfuerzos, hecho del que se quejó en una autobiografía inédita de 47 páginas (escrita en un español muy excéntrico), actualmente guardada en el Archivo General de la Nación, Buenos Aires, 7/11/5/23. Richard Burton ofrece un corto bosquejo de su curiosa figura, en su: “Letters from the Battle-fields of Paraguay” (1870), p. 381-383. Tinsley Brothers: Londres, pero la mejor narración de la vida del ingeniero, que detalla cuán amargo se volvió después de la guerra, es un artículo de Harris Gaylord Warren, “Roberto Adolfo Chodasiewicz: A Polish Soldier of Fortune in the Paraguayan War”, en: “The Americas”, n. 41: 3 (1985), pp. 1-19; o Harris Gaylord Warren, "Roberto Adolfo Chodasiewicz, soldado de fortuna polaco en la guerra del Paraguay” en: Whigham y Cooney, eds., “Paraguay: Revoluciones y Finanzas (Escritos de Harris Gaylord Warren)” (2008), pp. 287-312. Asuncion. // Citado por Thomas L. Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza (el Triunfo de la Violencia; el Fracaso de la Paz)” (2011), volumen II. Santillana S. A. - Prisa Ediciones, Asunción.

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