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Conflictos jurisdiccionales de poder

Una cuestión que adquirirá importancia en los años de la Administración López fue la originada en los conflictos suscitados con el Gobierno Nacional y la Jefatura del Ejército Argentino referente a la jurisdicción y órdenes contradictorias que las competencias nacional y provincial se disputarán.

Para ejemplificar la situación citaremos dos casos: el primero de fecha Enero de 1866, cuando el Gobierno de López daba sus primeros pasos. Por decreto del gobernador se dispuso indulto a los desertores del Ejército que andaban dispersos por el territorio provincial.

Será el propio presidente Mitre quien -desde el frente de guerra- reprochará esta medida a López y afirmará que la competencia absoluta sobre los desertores es nacional, siendo el presidente de la República el único autorizado a conceder tales indultos.

Mitre, además, recriminará la medida inconsulta del gobernador, más aún cuando el presidente de la Nación se hallaba en territorio correntino en campaña de guerra. Pero, para no agravar la cuestión y sosteniendo espíritu conciliador en un momento crítico, el presidente manifestará que podría adherir a ese decreto con la condición de que los indultados se incorporen nuevamente al Ejército(1).

(1) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 212, folios 68- 69. Bartolomé Mitre a Evaristo López, 29 de Enero de 1866. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

López fundamentará su proceder afirmando que las deserciones se producían en grandes grupos, buscando cobija en los Departamentos de Mercedes, Curuzú Cuatiá, Esquina, para luego pasar a la provincia de Entre Ríos(2).

(2) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 213, folio 107. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

El segundo caso se producirá pocos meses después del primero, cuando Juan A. Gelly y Obes, como Jefe del Estado Mayor General, cuestiona al gobernador López la falta de confianza de los Jueces de Paz de la provincia ya que estos debían cumplir con las directivas emanadas por la autoridad militar por la situación de guerra del momento(3).

(3) Carta de Gelly y Obes a Evaristo López, el 3 de Marzo de 1866. Documentación en poder de María Turiot de López, Goya (Corrientes). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Sobre la cuestión, el gobernador López expresará a Gelly y Obes:

“…la jurisdicción civil es independiente a la militar y, por lo tanto, he creído de deber que el Juez de Paz está a las inmediatas órdenes de su Gobierno, porque éste es el único que lo ha colocado, caracterizándolo de autoridad de aquel punto (...).
“Permítame V. E. le diga que muy bien pudiera que a un mismo tiempo dado recibiese un Juez de campaña tres comunicaciones y a un mismo fin: una del Jefe del E.M.G.; otra del Gobierno; u otra de un Jefe; este Juez deberá ser efectiva la del Gobierno único que lo envistió en aquel carácter”(4).

(4) Carta de Evaristo López a Gelly y Obes del 5 de Marzo de 1866. Documentación en poder de María Turiot de López, Goya (Corrientes). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

La disputa por las órdenes a los Jueces de Paz fue una constante, especialmente en los meses que las tropas argentinas tuvieron asiento en territorio correntino, antes de pasar al Paraguay.

En otro de los múltiples casos registrados en este sentido, el presidente Mitre se quejaba del accionar de los Jueces de Paz y, en comunicación al gobernador correntino, señalaba:

“... el Juez de Paz, en vez de dirigirse a mí, pidió fuerzas al general Cáceres para contener lo que él llama soldados argentinos -como si fuésemos extranjeros- y, milagro, no pidió auxilio al Paraguay contra las tropas nacionales (...).
“Este hecho del Juez de Paz es un verdadero desconocimiento de la autoridad nacional y una instigación a la guerra civil, tendiendo a sembrar la rivalidad y provocar el conflicto entre tropas de un mismo Ejército, con desconocimiento y desprecio de la autoridad que la dirige”(5).

(5) Carta de Bartolomé Mitre a Evaristo López, Ensenadita, Febrero 15 de 1866. Documentación en poder de María Turiot de López, Goya (Corrientes). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

- Presencia “incómoda” de Brasil frente a Corrientes

A través de su historia, Corrientes mantendrá disputas con Brasil a raíz de su espacio limítrofe compartido con el vecino país. La guerra contra el Paraguay y la Alianza del Estado Nacional con los brasileños, hará que estos ingresen a zonas antes impensadas del territorio provincial.

La flota brasileña tendrá su centro de acción en la Isla del Cerrito, de la que se apoderará y desde donde operará sobre toda la región a tal punto que se dificultará expulsarla del lugar incluso ya finalizada la guerra.

Recordemos que la Isla del Cerrito -en 1865- pertenecía de facto a Corrientes(6) y que muchos años después -ya conformado el Territorio Nacional del Chaco- la Isla pasará a formar parte de esta jurisdicción. Corrientes sentaba bases en el Cerrito a través de la instalación de obrajes y de asentamientos de vecinos.

(6) Corrientes recién formalizará el despojo de la Isla del Cerrito en 1978 (22 de Agosto) al firmar un Acuerdo con la provincia del Chaco que establecerá que el canal principal del río Paraná será el límite definitivo entre ambas jurisdicciones. Las islas ubicadas al Este de la citada traza pertenecerán a Corrientes y las ubicadas al Oeste a la provincia del Chaco, entre ellas, la Isla del Cerrito. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

La Isla será disputada por los paraguayos. En 1846, el Gobierno de ese país erigirá una batería en su territorio frente a la isla (fortaleza de Itapirú) y destinará un piquete de diez soldados en la Isla del Cerrito. En 1847, desalojará obrajes correntinos de la isla, pero una creciente del río Paraná -en 1848- destruirá la batería paraguaya y la isla será evacuada.

Desde el inicio de la Guerra de la Triple Alianza -en 1865- la Isla del Cerrito será una de las principales bases navales de los Aliados, oponiéndose a las tropas del mariscal Francisco Solano López asentadas en la fortaleza de Itapirú, frente a la isla, motivo por el cual se desatarán varias batallas.

El Imperio del Brasil ocupará el territorio durante toda la guerra y continuará haciéndolo incluso finalizada ésta, hasta que la Argentina considerará ilegítima dicha ocupación(7).

(7) Simultáneamente con la fundación del Gobierno administrativo del Chaco, el Gobierno argentino gestionó que esos territorios no fuesen ocupados por naciones que no tenían otro derecho que el de situaciones creadas por la guerra concluida. Era el caso de la Isla del Cerrito, situada en la confluencia del río Paraguay con el Paraná que, a efectos de las operaciones, fuera utilizada por el Imperio del Brasil. Aún cuando la Guerra de la Triple Alianza había terminado, ese país no levantaba sus instalaciones que, esta vez, utilizaba para el tráfico de sus buques que desde Corumba navegaban por el Paraná hasta el océano. El ministro de Relaciones Exteriores de la Nación, doctor Carlos Tejedor (27 de Abril de 1872), al reclamar la Isla del Cerrito retenida por el Brasil, decía: “La Isla está en el Territorio del Chaco, a la margen derecha del Bermejo, que nunca fue disputado a la República, ni por Bolivia ni por el Paraguay. La Isla apenas se halla dividida de este territorio por su riacho, hoy casi extinguido. Hasta el año 44 tenían los correntinos ahí, como en la adyacente tierra del Chaco, considerables obrajes que, en ese año, destruyeron por la violencia los mismos paraguayos, que por la violencia ocuparon también parte de Misiones”. La gestión logró el éxito que correspondía, entrando el Gobierno argentino a la posesión exclusiva del territorio sin más contradictor que el Paraguay. (Hernán Félix Gómez. “Historia de la Gobernación Nacional del Chaco” (1939), p. 64, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

En este contexto se entiende las dificultades que encaró la Administración de Evaristo López con los brasileños, enquistados frente al Puerto de Corrientes. La presencia cercana y, a la vez -por momentos- incómoda de la flota brasileña frente al Puerto correntino generará una relación accidentada entre el Gobierno de López y la Jefatura Naval brasileña.

En Julio de 1866, un intercambio epistolar puso al desnudo la situación, cuando el Gobierno Provincial acusó al Jefe de Estado Mayor brasileño, Francisco Manuel Barroso da Silva -barón de Amazonas- de dar protección a varios individuos oriundos de localidades de la provincia perseguidos algunos por deserción y otros por delitos públicos.

La Jefatura brasileña responderá con evasivas, señalando que sólo protegerá a aquéllos que estén a bordo del buque a su mando y que incluirá solamente a personas que lucharon contra los paraguayos durante la invasión(8).

(8) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 218, folio 165 y “Diário do Rio de Janeiro”, Río de Janeiro, 14 de Septiembre de 1866. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

López no sólo tendrá problemas jurisdiccionales con el Gobierno Nacional sino también con los brasileños. Conflictos como éstos se sucederán a lo largo de todo su Gobierno(9).

(9) Dardo Ramírez Braschi y José Luis Caño Ortigosa. “La Influencia de la Presencia Militar Brasileña en Corrientes”, en “Anuario de Estudios Americanos”, 70, 1, Enero-Junio (2013), pp. 248-271, Sevilla (España). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Estos conflictos jurisdiccionales no sólo se dieron por la disputa en la administración política, sino también por la competencia de los Tribunales de Justicia provinciales y el Juzgado Federal cuando estos debían resolver cuestiones que involucraba a soldados aliados de los tres Estados beligerantes, diferenciándose entonces hasta cuatro jurisdicciones distintas: la Federal, la Provincial, la Militar Argentina y la Militar que aplicaban los Ejércitos brasileños y uruguayos(10).

(10) Dardo Ramírez Braschi y José Luis Caño Ortigosa. “La Influencia de la Presencia Militar Brasileña en Corrientes”, en “Anuario de Estudios Americanos”, 70, 1, Enero-Junio (2013), pp. 256 y 257, Sevilla (España). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Otra cuestión conflictiva fue la instalación de hospitales brasileños en las cercanías de la ciudad, una ciudad que, sólo a modo de acercamiento a su realidad hospitalaria durante la guerra, diremos que acogió hasta 5.000 heridos en sus dispensarios -como en Junio de 1866- y eso sin contabilizar los atendidos en otros puestos intermedios(11).

(11) Thomas Whigham. “La Guerra de la Triple Alianza” (2011), tomo II, p. 122. Ed. Taurus-Santillana, Asunción. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Los correntinos consideraban a los brasileños y sus instalaciones -por encima de los demás y sus hospitales incluidos- como sospechosos de generar epidemias. Este concepto, que puede parecer antojadizo, se basa en afirmaciones del periódico “La Esperanza” editado en Corrientes, que decía:

“El domingo se han alojado en casas céntricas de esta ciudad a infinidad de enfermos de las fuerzas brasileñas; según sabemos, entre esos enfermos se encuentran algunos de viruela que ponen a esta población en inminente peligro”(12).

(12) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Hemeroteca, periódico “La Esperanza”, (Corrientes), 14 de Diciembre de 1865. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

- La actitud de la prensa

Otro de los frentes conflictivos ha sido el frente político sostenido por medio de la prensa. Desde los primeros días del Gobierno de Evaristo López la prensa local mostrará una postura muy crítica hacia el oficialismo; es que los hombres del partido liberal dominaban sus editoriales.

Los periódicos “La Esperanza” y “El Nacionalista” se ocuparon de desprestigiar día tras día al Gobierno Provincial, desautorizando al partido federal. Veamos algunos ejemplos:

“La Esperanza” del 20 de Diciembre de 1866, decía:

“No dudamos que la Administración actual nunca hubiera sido conocida en Corrientes sino fuera el influjo terrorífico de los hombres que pertenecen al funesto partido federal, que han sabido con dolos y explotando la situación ahogar los sentimientos de patriotismo, de libertad, de progreso y, en una palabra, hacer triunfar los malos principios en provecho de ellos, y para mal de los mismos que se sirvieron de instrumento, levantando un Gobierno sin popularidad ni aceptación ninguna”.

Meses más adelante, el mismo periódico, el 6 de Junio de 1867, en un categórico artículo sostendrá la necesidad de exterminar los “caudillos” de la República:

“Si recorremos las luctuosas páginas de la historia argentina, desde la Independencia hasta nuestros días, en cada una de ellas -quizás en sus más brillantes- hallamos la mancha de sangre que, en su paso vandálico ha dejado el caudillaje por todas partes.
“Francamente nos repugnan estas clases de entidades que, por la ignorancia de las masas y por el fanatismo de los partidos, se han levantado muchas veces a una altura que jamás en sus delirios pudieron pensar...
“Todos los caudillos que nos han afligido sin excepción, quizás de ningún solo, han salido de los montes o de esa clase de hombres ignorantes, llamados gauchos. Entre todos ellos no ha habido un ciudadano liberal y justo, porque la libertad y la justicia son incompatibles con el caudillaje.
“Esta es la prueba más irrefutable de la perversidad y de las miserias que caracterizan a estas entidades y a las que en todo tiempo debemos combatir para exterminarlos”.

También el periódico “El Nacionalista”, en sus notas y editoriales fijaba oposición a todo accionar del partido federal; es así que en la publicación del 11 de Abril de 1866 hace mención al gobernador López, señalando que:

“... desde el primer día que lo vimos aparecer en esta capital observamos sensiblemente que se hallaba rodeado de los hombres que componen el bando federal; ellos fueron sus consejeros, sus amigos y su único apoyo.
“En las serenatas que se le dieron indebidamente, a nombre del pueblo, no aparecieron otros sino estos mismos, que compusieron después ese círculo funesto que influyó directamente en el ánimo del gobernador”.

Con la aparición del “Eco de Corrientes”, y a partir del 24 de Agosto de 1866, el Gobierno tendrá un espacio periodístico que respaldará sus actos. Hay que tener en cuenta que en esta época, cuando no hablaban las armas, la lucha se identificaba con la pluma de los contendientes.

Entre los redactores del “Eco de Corrientes” se encontraban, el Oficial Mayor del Ministerio de Gobierno, Dámaso Fernández; el ministro Desiderio Rosas; el ministro Pedro C. Reyna; el Juez del Crimen, Ramón Contreras; el Fiscal José Hernández(13); y el doctor José B. Romero(14).

(13) La década de 1860 fue agitada e intensa para el autor del “Martín Fierro”. Participa en la batalla de Cepeda en las tropas de la Confederación; fue Ayudante del batallón Palma del 1ro. de Línea. Fue sargento mayor después de la batalla de Pavón (17 de Septiembre de 1861). Se desempeñó como taquígrafo del Senado Nacional en Paraná, y secretario privado del general Juan Esteban Pedernera durante su presidencia interina. Triunfante el Estado de Buenos Aires después de Pavón, Hernández se trasladará a Corrientes, donde desempeñará los cargos de Fiscal de Estado y después ministro del gobernador Evaristo López. De regreso a Buenos Aires -en 1868- fundará “El Río de la Plata”, periódico de filiación urquicista. Al ser asesinado el general Urquiza y levantarse en armas Ricardo López Jordán contra el Gobierno Nacional, la imprenta será clausurada por las autoridades de Buenos Aires. Hernández se incorporará a la causa jordanista y, vencido el caudillo en Ñaembé, se verá obligado a emigrar al Brasil para regresar al país antes de concluir la presidencia de Sarmiento (Jacinto R. Yabén. “Biografías Argentinas y Sudamericanas” (1938), tomo III, pp. 75-77. Editorial Metrópolis, Buenos Aires.
(14) Emilio Méndez Paz. “Periódicos Correntinos. 1825-1900” (1953), pp. 36 y 37, Buenos Aires. // Todo citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

A los pocos meses del Gobierno de López, el sector liberal manifestó su oposición y en breve se incrementará una dura puja política. El partido opositor -que se encontraba aliado a un sector del Ejército- comenzará a ver las piezas del complicado tablero político correntino, cuya próxima jugada consistirá en desestabilizar al Gobierno constitucional de la provincia.

También las opiniones de los hombres del partido liberal asociaban a la Administración López con referentes no liberales, tales como los Virasoro, Juan Gregorio Pujol y José María Rolón(15).

(15) Severo Ortiz. “Apuntes Biográficos del General de la Nación Nicanor Cáceres”, p. 89. Moglia Ediciones, Corrientes. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

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