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Oposición y conspiración política

Promediando Junio de 1866, en el Departamento Bella Vista se gestará una conspiración general contra el Gobierno Provincial. Los implicados en el proyecto ofrecían a oficiales y sargentos destacados en la zona una elevación en la escala de grado, más una suma de dinero de 16 pesos plata, lo que no era poco para la época.

El Comandante de las fuerzas de aquel Departamento, Juan B. Candia, informaba de esta conspiración al gobernador:

... la noche del 22 al 23 del ppdo., desembarcado en este punto el ex gobernador Lagraña, y al atracar la Policía de la Capitanía al vapor, el que la capitaneaba, pidió al momento los equipajes de dicho sujeto y, entre ellos, había una cajita de pequeño volumen pero de un peso enorme que -sin duda- contenía dinero destinado a convulsionar el país.
Durante dos días permaneció Lagraña en ésta, no viéndose mucho en las calles y luego partió en dirección al encuentro de Reguera, pasando por San Roque y Mercedes, de cuyos pasos y acciones deducirá fácilmente V. E. los frutos que se pueden cosechar(1).

(1) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 218, fs. 1 y 2. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Definitivamente la conjura estaba en marcha y llevada adelante por el liberalismo correntino, de acuerdo a los nombres que aparecieron implicados en este movimiento. En Bella Vista se debían realizar elecciones municipales el 1 de Julio, pero las circunstancias las volvieron anormales ya que la fuerza, la violencia y el frente de la oposición primaron en aquel escrutinio.

El Comandante Militar del Departamento, el citado Candia, informará al gobernador de las irregularidades electorales en las que abundará el uso de la fuerza y la intimidación con armas para imponer el nombre de los candidatos liberales(2).

(2) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 218, fs. 5 y 6. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Los acontecimientos fueron madurando, hasta que estallaron -sin gran eficacia- el 14 de Septiembre de 1866. Sus principales cabecillas fueron Félix Amadeo Benítez, Eudoro Díaz de Vivar, Sebastián Cáceres, Angel Acuña y Esteban Guastavino, todos ellos de reconocida filiación política.

"En la noche del 14 de Septiembre, el doctor Félix Amadeo Benítez, con 12 hombres, se posesionó del Cabildo, Policía y Cuartel, obligando al Primer Magistrado de la provincia a salir huyendo en las altas horas de la noche, en ropas menores.
"Dirigióse al Departamento de las Lomas, donde consiguió que 30 hombres de caballería se lanzasen sobre los insurrectos en su apoyo, los cuales fueron derrotados, dejando caballos y recados.
"Por la tarde, con más elementos, el gobernador López, por intermedio del vicegobernador Vidal, inició negociaciones entrando en transacción con los sediciosos.
"Esa descabellada insurrección, que sólo duró doce horas, lejos de debilitar la autoridad de López, no hizo sino fortalecerla y dar pie para que tomara, como tomó, enérgicas medidas contra los que ninguna parte tuvieran en el motín, encarcelando a unos y desterrando a otros.
"Terminada la célebre asonada del doctor Benítez, embarcándose éste con Eudoro Díaz de Vivar, los capitanes Acuña y Malvido, el alférez Sebastián Casares y otros, el gobernador López hizo su entrada triunfal a las 16:00 del 15 (Septiembre), acompañado de 180 hombres y con mucho pueblo ocupando la plaza.
"El traje del gobernador -al entrar en la ciudad- fue saco negro, sombrero de paja, pantalón colorado, bota granadera y unas espuelas de plata, como de seis libras. "El ministro, doctor Colodrero, arengó al pueblo y, con esto y una serenata, terminó la insurrección"(3).

(3) Antonio Zinny. “Historia de los Gobernadores de la Provincia de Corrientes. 1810-1978” (1998), separata. Ed. Amerindia Ediciones Correntinas, Corrientes.

Este movimiento no tuvo el final esperado por los rebeldes, ya que su propuesta no llegó a convencer ni arrancar el apoyo popular.

Los sublevados -que no llegaron al número de cincuenta en total- tomaron por pocas horas los principales edificios públicos de la capital, pero no pudieron resistir. El gobernador López, al conocer la revuelta y en protección de su vida, se dirigió a Lomas, para regresar con fuerzas y sofocar a los sublevados.

Estos, al sentirse derrotados, se alejaron de la provincia hacia Buenos Aires. La noche de la revuelta y el día anterior comenzaron a llegar tropas de los Departamentos, leales al gobernador(4).

(4) Wenceslao Néstor Domínguez. “Corrientes en las Luchas por la Democracia (la Revolución de 1868)” (1947), p. 23. Ed. Talleres Peuser S. A, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

El general Mitre manifestó su “solidaridad” con el Gobierno legal de Corrientes. Contrariamente, año y medio después, hará oídos sordos a la sublevación que derrocará a López.

Este fracasado movimiento cambiará las relaciones del oficialismo con la oposición política. En la noche posterior al sublevamiento, grupos de simpatizantes lopistas descargarán su furia contra la imprenta del periódico “El Nacionalista”, vocero de los adversarios al Gobierno. Se quemarán muebles y útiles de la imprenta. Pocos días después de este levantamiento, retornará a Corrientes -desde el campamento de Tuyutí- el general Nicanor Cáceres(5), aduciendo motivos de salud.

(5) Nicanor Cáceres nació en Curuzú Cuatiá, el 11 de Enero de 1809. Se incorporará en 1835 como sargento de caballería al Ejército correntino participando, años después, en la batalla de Pago Largo; formó parte del Ejército de Juan Lavalle, en 1840, y con el grado de teniente coronel combatirá en Caá Guazú. En 1843, ya capitán, participará en el decisivo enfrentamiento de Arroyo Grande (Entre Ríos). Cobijado en los montes, organizará una partida con la cual se apoderará de Curuzú Cuatiá, lo que facilitará la ocupación del poder por parte de Joaquín Madariaga desde Brasil. Participó con Juan Madariaga en la invasión a Entre Ríos, cuya función principal fue el de evitar la deserción de las tropas, lanceando a quien trataba de regresar a la provincia. De vuelta a Corrientes, formará parte del Ejército que él mismo organizará; en Septiembre de 1847 -al frente de sus tropas- se pasará a las filas del general Justo José de Urquiza, lo que tendría fundamental importancia en lo porvenir ya que -con su accionar- consolidará la causa federal con el triunfo en la batalla de los Potreros de Vences, ocurrida el 27 de Noviembre de aquél año. Combatirá en Caseros (1852) y, a su regreso a Corrientes, colaborará con el derrocamiento del Gobierno de Benjamín Virasoro y apoyará los inicios de la Administración de Juan G. Pujol. Participó, en 1861, en la insurrección contra José María Rolón. Durante la Guerra de la Triple Alianza fue nombrado Comandante en Jefe de la caballería y, después, Jefe de la Vanguardia; terminó sus días en Salto (Uruguay), falleciendo en el año 1870. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

No se debe descartar la posibilidad de que su regreso haya obedecido a la citada insurrección. Cáceres no podía estar al margen de lo que ocurría en la provincia y pronto, desde su estancia “Paraíso”, organizará fuerzas para sostener al Gobierno Provincial y para enviar hombres al Paraguay(6).

(6) Antonio Emilio Castello. “Historia de Corrientes” (1984), p. 424. Editorial Plus Ultra, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Cáceres era un caudillo resistido por muchos correntinos y parece ser que alguna vez se había preguntado a Mitre la causa por la cual el presidente no reprimía sus desmanes, a lo que aquél habría contestado, que lo detenía el temor de que Cáceres se lanzara a la rebelión levantando montoneras(7).

(7) Severo Ortiz. “Apuntes Biográficos del General de la Nación Nicanor Cáceres” (2011), p. 30. Moglia Ediciones, Corrientes. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

El 21 de Enero de 1867 fallecerá, en Buenos Aires, el por entonces Senador Nacional por la provincia de Corrientes, Pedro Ferré(8), noticia ésta recibida con congoja por parte -al menos- de la sociedad correntina.

(8) Pedro Ferré (1788-1867) tuvo una extensa vida pública. En tres mandatos ocupó el Poder Ejecutivo de la provincia de Corrientes: desde 1824 a 1828 (dos períodos); de 1830 a 1833; y de 1839 a 1842. Poseedor de un lúcido pensamiento que lo llevó -en 1830, en vísperas del Pacto Federal- a defender la distribución de la renta aduanera, la protección de las industrias del Interior y las economías regionales, proponiendo para ello un férreo proteccionismo económico. Durante la gobernación de Genaro Berón de Astrada no apoyó, en principio, la guerra contra Juan Manuel de Rosas pero, más tarde, armará Ejércitos para combatir las tropas de la Confederación. Las expediciones, que estuvieron al mando de Juan Lavalle y de José María Paz, fracasaron por discrepancias de estos militares con Ferré. Luego de la batalla de Arroyo Grande (1842), se dirige a San Borja, regresando a Corrientes seis años después, pero se establece en La Paz (Entre Ríos). Sufrió la persecución del gobernador correntino Joaquín Madariaga, quien mantuvo la confiscación de todos sus bienes. Apoyó a Justo José de Urquiza, en Caseros (1852); representó a Catamarca en la Convención Constituyente de 1853; fue Senador Nacional por Corrientes en 1861; y Constituyente en la Convención Reformadora de la Constitución de Corrientes, en 1864. Murió en Buenos Aires el 21 de Enero de 1867. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

El mismo gobernador Evaristo López, por decreto del 1 de Febrero de 1867, establecerá que se celebrasen exequias fúnebres en honor del ex mandatario desaparecido, ordenando exhibir manifestación de luto a los empleados del Estado(9).

(9) “Registro Oficial de la Provincia de Corrientes” (1885), primer semestre del año 1867, pp. 24 y 25, Corrientes. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Ocho meses después fallecerá en Corrientes otra relevante personalidad: el ex presidente de la Confederación Argentina, Santiago Derqui. Tras dejar la presidencia, en 1863 éste reaparecerá en Corrientes, donde residían su esposa e hijos. Apenas se conoció su arribo, el gobernador Lagraña le notificará que deberá constituirse en prisión para ser juzgado, por lo que Derqui vuelve a emprender el destierro.

Con López en el Gobierno, el ex presidente finalmente morirá en Corrientes, cabalgando en la miseria. Fue sepultado en modesta sepultura, ya que la familia carecía de los recursos para enterrarlo. Sus restos descansan hoy en Corrientes, en la Iglesia de la Santísima Cruz de los Milagros.

El año 1867 encontró al Gobierno correntino fortalecido. Meses atrás había salido airoso de las intrigas que se armaron en su contra, como la revuelta del14 de Septiembre de 1866; además, con la incorporación de los legisladores electos en la última elección, el oficialismo poseía mayoría en la Legislatura.

El ministro de Gobierno, Pedro C. Reyna, en carta a Justo José de Urquiza, describía la situación:

El partido liberal, muy insignificante, está ya reducido a la impotencia. El Gobierno de Dn. Evaristo está completamente afianzado en toda la provincia, y lo prueban las elecciones recientemente practicadas para diputados provinciales.
Así es que hasta en la Legislatura contamos con una gran mayoría(10).

(10) Archivo General de la Nación, Archivo Justo José de Urquiza, Marzo-Mayo de 1867. Carta del 22 de Marzo de 1867. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

El testimonio de Reyna resulta aclaratorio, ya que se sabe que hasta fines de 1866 no será integrada ni convocada la Cámara de Diputados, que permaneció clausurada desde la invasión paraguaya en Abril de 1865.

El primer día de Abril de aquel año y a raíz del movimiento de tropas en el frente paraguayo, llegó a Corrientes un grupo de fuerzas brasileñas -con dos piezas de artillería- al mando del general Caledonio, ubicándose en distintos puntos de la ciudad y cerca de los hospitales, con heridos de aquella nacionalidad.

El 4 de Abril, el gobernador López informaba al general Urquiza que los brasileños desembarcaron tres cañones y dos batallones de infantería, desprendidos del Tuyutí, con el objeto de reforzar las guardias en la Ciudad de Corrientes. Opinaba López que ese movimiento podía tener origen en las manifestaciones de protesta del pueblo, por la instalación de hospitales dentro de la ciudad y su relación con el cólera.

Pero López, en la misma misiva, le pedía también que reuniese fuerzas “para hacer uso de ellas en el inesperado caso que tenga otra tendencia este abuso”. Ya, el día siguiente, desde Mojones, el gobernador correntino escribirá al general Nicanor Cáceres, con el fin de ordenarle la reunión de fuerzas, al tiempo que manifestaba, preocupado, que “esto trae otras tendencias y es preciso, antes que nos cuelguen, colgar a algunos”.

Semana después, sin embargo, el conflicto surgido a raíz del desembarco brasileño, concluyó pacíficamente. El mayor Muniagurria, comisionado ante Cáceres por Urquiza, informaba a éste, el 10 de Mayo de 1867, desde San José de Feliciano: “Puedo asegurar a V. E. que la predisposición en Corrientes contra el Imperio y el general Mitre es encarnizada(11).

(11) Fermín Chávez. “La Vuelta de José Hernández” (1973), p. 67. Ediciones Theoría, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

De acuerdo a éstas y otras circunstancias, en Corrientes se vivían momentos de extrema complicación. Varios serán los elementos e intereses que la abrazarán: cuestiones políticas, económicas, militares jugaban alternativamente en la lucha por el poder político de la provincia.

En 1868 expirará el período presidencial de Bartolomé Mitre. Debían realizarse elecciones para elegir un sucesor ya que -por impedimento constitucional- el general porteño no podía ser reelecto. A medida que se acercaba el tiempo de la elección, se analizaban estrategias electorales. La situación política de las provincias en aquellos años estaba manejada por una fuerte tendencia liberal, influenciada por el Gobierno Central.

Sin embargo, hacia 1868 mermó la influencia porteña en comparación a la ejercida en 1861. El liberalismo se debilitó, desgastado por sucesivas sublevaciones federales acontecidas en diversas provincias, tales como las de Mendoza, Córdoba, La Rioja y Catamarca.

Las provincias litorales estaban conducidas por gobernadores federales, no seguidores de la política mitrista, alejados de éste, a quien cuestionaban criterios distintos de hacer política. El desarrollo de la guerra y la estrategia de enrolar compulsivamente soldados para ser enviados al campo de batalla, provocará un desgaste continuo y severo en la relación interpersonal que en algún momento hará eclosión(12).

(12) Dardo Ramírez Braschi. “Evaristo López, un gobernador federal (Corrientes en Tiempos de la Guerra de la Triple Alianza)”, pp. 25-36. Amerindia Ediciones, Corrientes. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Entre Ríos estaba dominado por partidarios de Justo José de Urquiza; Corrientes -con Evaristo López- contaba con la anuencia urquicista; y Santa Fe, tras un movimiento federal en Abril de 1868, se posicionó en idéntica situación a la correntina. Con este mapa político se prepararán las elecciones presidenciales en las cuales, a pesar de la diversidad de candidaturas, serán dos las fuerzas que estarán en pugna: el liberalismo mitrista y el federalismo urquicista, encabezado por las provincias del Litoral.

Cáceres, enlace de Urquiza en Corrientes y apoyo del poder lopista, tratará de imponer electores correntinos adictos a la candidatura del entrerriano pero, llegado el momento, estos hombres no participarán de la elección presidencial.

Es que el partido liberal correntino, favorable a la candidatura de Domingo Faustino Sarmiento, conspirará en contra de López y de Cáceres, anulando la jugada urquicista: Corrientes estará ausente, sin representantes, en la elección presidencial.

El Gobierno federal de Evaristo López, a esta altura de los acontecimientos, no era visto de la mejor manera por los ojos liberales, tanto los de Buenos Aires como de los distintos sectores de la dirigencia mitrista en las provincias, que desprestigiaban al Gobierno correntino.

Desde Salta, un reconocido liberal, como Napoleón Uriburu, escribía a Anselmo Rojo, lo siguiente:

Nos asiste el derecho de pensar y creer que quedarán impunes esos atentados tan escandalosos, en vista de lo que ha pasado recientemente.
¿Qué se les ha hecho a los traidores de la provincia de Corrientes, que tomaron las armas a favor de los invasores? Nada.
Impúnemente persiguen hoy en esa provincia a los que, no olvidando los que eran argentinos, empuñaron las armas para defender su territorio. Todos los de esa Administración presente en esa provincia permanecen de corazón a los paraguayos.
Su gobernador, un salvaje idiota; sus ministros -uno de ellos yerno de Derqui- estuvo con los paraguayos y, otro, un Rosas, cooperó con todas sus fuerzas a que la invasión tuviera prosélitos en la provincia, como es de pública notoriedad.
En fin, todos sus empleados son de los que estuvieron con los paraguayos y, como es natural, persiguieron a muerte a todos los que no quisieron transigir con la invasión; hasta el General en Jefe llegan todos los días las quejas de las violencias y atropellamientos a los individuos que estuvieron en nuestro Ejército y consiguieron su retiro.
¿Qué se les ha hecho a los que, en Basualdo y Toledo -estando al frente el enemigo- se sublevan dando vivas a los invasores y mueras a la Nación?
Nada, absolutamente nada; es absolutamente la mayor inmoralidad; con razón alguna llamo a la presente Administración la más esencialmente corrupta que habíamos tenido; p.o. tendremos que sostenerla, pues, es seguro que de ella nos saldrá algo que pueda poner término a tantas inmoralidades(13).

(13) Rodolfo Ortega Peña y Eduardo L. Duhalde. “Proceso a la Montonera de Felipe Varela por la Toma de Salta” (1969), pp. 68 y 69. Editorial Sudestada, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Esta misiva, con caudalosos conceptos reprochables hacia el gobernador correntino, muestra que todos aquéllos que -para el criterio mitrista- no representaban al liberalismo, eran considerados simplemente traidores. El cuestionamiento a Evaristo López y sus colaboradores consistía en una maniobra política, acorde a las circunstancias electorales del momento.

La situación política anteriormente descrita y las cercanas elecciones presidenciales llevaron al Gobierno Nacional a tomar medidas, algunas violentas, contra las autonomías provinciales. El presidente Mitre no deseaba correr riesgos, por lo tanto adopta la decisión de alertar al gobernador correntino -desde el campamento de Tuyu Cué, el 20 de Agosto de 1867- en el sentido de que en Corrientes no puede haber ninguna reunión de milicias sin autorización del Gobierno Nacional(14).

(14) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 226, folio 136. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

El país no estaba en calma. Las sublevaciones federales de Felipe Varela; los movimientos de Córdoba y La Rioja en el mes de Agosto; la toma de Salta por el caudillo catamarqueño, visualizaban la crisis por la que atravesaba el país.

En las cercanías de Corrientes -más precisamente en Santa Fe- sobrevendrán conflictos políticos que generarán incertidumbre a la estabilidad de la región. Grupos liberales y federales entrarán en conflicto por espacios de poder y el Gobierno Central, en pos de dominar la situación, implementará la Intervención federal a la provincia.

La preparación belicosa de grupos locales y la movilización de tropas nacionales darán a la situación un panorama bélico. Particularmente la inestabilidad institucional santafesina actuará como causa dominante de los hechos que vendrán. Es que la fragmentación política santafesina, en vísperas de las elecciones presidenciales de 1868, precipitará la puja por el poder(15).

(15) Isidoro J. Ruiz Moreno. “Elecciones y Revolución (Oroño, Urquiza y Mitre)” (1983), pp. 97 y sigs. Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación, Ediciones Culturales Argentinas, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

En este laberinto de acontecimientos, el Gobierno de la provincia de Corrientes convocará al pueblo a inscribirse -a partir del 6 de Octubre de 1867- en el Registro Nacional, para participar en las elecciones de electores. Es así que, el Gobierno Nacional, por decreto del 19 de Febrero de 1868, fijará el 12 de Abril para elegir electores y el 12 de Junio siguiente la reunión de las Juntas de Electores, que designarían presidente y vicepresidente de la República.

A principios de 1868, el liberalismo correntino tomará la decisión de apoyar la candidatura de Domingo Faustino Sarmiento, siendo así la primera provincia que proclamará la figura del sanjuanino(16).

(16) Manuel Florencio Mantilla. Periódico “Las Cadenas”, (Corrientes), del 17 de Julio de 1887. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Las elecciones estaban en marcha en todo el país y en la rovincia de Corrientes con especial temperamento por los rumores de una posible conspiración armada contra el Gobierno Provincial.

Cabe señalar que estas versiones de movimientos políticos sediciosos se difundirán permanentemente durante la Administración de López. El 17 de Mayo de 1867, Urquiza escribe al general Nicanor Cáceres informándole sobre la conspiración que se trama, en carta que lleva el mayor Muniagurria. Cinco días más tarde -desde “Paraíso”- el general Cáceres le agradece la información recibida e informa que ha tomado medidas de precaución(17).

(17) Fermín Chávez. “Vida y Muerte de López Jordán” (1970), p. 149. Editorial Theoría, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

En Mayo de 1867, el doctor Mariano Martínez, Jefe Político de Concordia, además de distinguido jurista, alerta al general Urquiza sobre un hecho relacionado con Corrientes: Ramón Díaz de Vivar, ex alumno del Colegio de Concepción del Uruguay -de acuerdo con hombres de Buenos Aires- pasó a Montevideo a comprar un armamento de infantería para llevar a Corrientes, debiendo ser desembarcada la mercadería en Goya. La compra era para una insurrección contra López y Cáceres y el aviso provenía de Montevideo(18).

(18) Fermín Chávez. “La Vuelta de José Hernández” (1973), p. 66. Ediciones Theoría, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Los motivos que animaban a una conspiración contra López radicaban en las próximas elecciones presidenciales. Y para aclarar esta afirmación, digamos que los electores correntinos que serían electos para elegir presidente y vicepresidente, volcarían su voto al partido federal -al que pertenecía el gobernador- y propondrían para la Primera Magistratura al general Urquiza.

Por lo tanto, era necesario -para el presidente Mitre- que antes de los comicios nacionales de 1868 cambie el rumbo del Gobierno de Corrientes, para que así también lo hagan sus electores.

Los distintos postulantes a la presidencia de la Nación dibujaban, uno por uno, los electores, tratando de atraerlos a su causa. Las candidaturas ya tenían forma propia; por un lado, se encontraba Rufino de Elizalde, ministro de Relaciones Exteriores de Mitre; Guillermo Rawson, ministro del Interior; el gobernador de Buenos Aires, Adolfo Alsina; y el embajador argentino en Estados Unidos, Domingo Faustino Sarmiento.

A esta altura de los acontecimientos, el Gobierno Nacional no podía dejar escapar ningún elector y con Evaristo López en Corrientes ya los tenía perdidos. Desde San José, Justo José de Urquiza escribe al gobernador correntino, el 28 de Noviembre de 1867, manifestando la unidad de criterios de las dos provincias de llevar adelante una política en común:

Tal uniformidad de sentimientos y de dobles aspiraciones y de grandes esfuerzos es necesaria, en presencia de los tremendos escándalos que en Córdoba y La Rioja acaba de cometer un Jefe nacional, delegando comisiones secretas de la autoridad nacional.
La soberanía de esos pueblos hermanos acaba de ser bárbaramente allanada, de una manera que no tiene precedentes, ni en tiempos de la tiranía que Entre Ríos y Corrientes derrocaron.
¿Qué hará el Gobierno Nacional ante hechos de esa naturaleza, que lo destruyen del derecho de obediencia, viniéndolo a colocar en la posición de una autoridad refractaria si lo que no es de esperar llegase a tolerarlas y consentirlas?
Justo es esperar que lo condene y los reprima. De otro modo, precipitaría en propia mano a la República a la disolución, a la anarquía y al desquicio.
Llamo muy seriamente la atención de V. E. sobre esos hechos, que reclaman la necesidad de estar contra tramas parecidas. Rodéese V. E. de hombres de confianza y de todas las precauciones necesarias, contando con todo el apoyo de Entre Ríos si la anarquía se mostrase allí en cualquier forma.
De estos días he de enviar a V. E. un amigo de confianza con el objeto de conferenciar con V. E. sobre los medios que deben emplearse para guardar mejor la tranquilidad de estos pueblos, que deben salvarse a todo trance de la vorágine que arruina y despedaza a los del Interior.
Recomiendo a V. E. toda discreción sobre el contenido de esta carta, sumamente confidencial, y me es grato repetirme como siempre(19).

(19) Documentación en poder de María Turiot de López, Goya (Corrientes). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

La conjura de los liberales contra el Gobierno constitucional de Corrientes ya había llegado a conocimiento de Urquiza, alertando a López y brindando el entrerriano su ayuda, que llegaría en forma parcial. Un día después de la citada carta, el 29 de Noviembre, Urquiza escribirá al doctor Nicanor Molinas con claros conceptos, por lo que se debía:

... acordar lo conveniente, respecto al sostener, en todo trance, los derechos y libertades de ambos pueblos, pues no hay que dudar que los hombres de la actualidad quieren destruir la soberanía de ellos sin pararse y tratarnos peor que a negros de Guinea.
El hecho de Córdoba, y recientemente el inaudito en La Rioja, son ejemplos en nuestra patria. Ud. no imagina que también en Corrientes continúan sus trabajos con sus mismos fines, sin embargo, de haber fracasado más de una vez las intenciones de revolución.
Nuestro amigo López no debe ignorar que Gelly dice que, concluida la guerra, hará desaparecer a ese Gobierno, pues para ello cuenta con Ocampo y Sosa, jefes que mandan al contingente correntino.
Si aquéllo se concluye, mi opinión es que el gobernador no debe estar en la capital al regreso del contingente...(20).

(20) Documentación en poder de María Turiot de López, Goya (Corrientes). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Apreciamos en estas palabras la acusación directa a Juan A. Gelly y Obes, ministro de Guerra de la República, como gestor responsable de una futura conjura, que “hará desaparecer” al Gobierno correntino.

Para el Gobierno Nacional, Corrientes -como las demás provincias- debían estar bajo la vigilancia del partido liberal; no podía dejar margen a la oposición federal.

El general Cáceres, conocedor de los difíciles tiempos políticos correntinos, tomará las precauciones aconsejadas por Urquiza y no dejará las cosas al azar. Trasladará la totalidad del armamento tomado a las tropas paraguayas en los enfrentamientos de Yatay y Uruguayana. Estas armas cruzaron la provincia en ocho carretas, que partieron de Paso de los Libres y tuvieron por destino el pueblo de Goya.

Según el encargado de la Jefatura Política de este último poblado, Angel Soto, el envío consistía en “dos cañones desmontados, mil cincuenta y seis fusiles, un cajón -conteniendo bayonetas viejas- y como quince pistolas de caballería deshechas y cuyo armamento me encarga...(21).

(21) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 228, folio 116. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

El drama estaba en marcha. El Estado Nacional moviliza estas armas con el fin de ser usadas en los campos de batalla del Paraguay y, como aún el proceso político no estaba en descomposición, la reparación de las mismas debía efectuarse con dinero del Erario correntino en Goya.

Pero la realidad tenía un aditamento: el encargado del traslado de las armas era Cáceres.

Estos movimientos alarman a Mitre, que se hallaba en esos momentos en el Campamento de Tuyu Cué y exige un Informe al respecto al gobernador correntino(22).

(22) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Correspondencia Oficial, tomo 228, folio 203 vta. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

El 15 de Febrero de 1868 las armas quedarán en Goya por autorización del Ministerio de Guerra y Marina de la Nación, debiendo su reparación estar a cargo del Tesorero de la provincia. Paralelamente, el general Cáceres comenzará a gestar reuniones de tropas pertenecientes a la Guardia Nacional, que estaban asentadas en los Departamentos de la costa del Uruguay, para incrementar -de esa manera- las columnas directas a su mando. No hay que olvidar que todo movimiento de Cáceres no contradecía jamás la voluntad de Urquiza.

En respuesta a una comunicación anterior, Urquiza -desde San José- escribe a López una carta -fechada el 21 de Diciembre de 1867- manifestando su total apoyo y solidaridad:

Mi distinguido amigo:
Me ha colmado de satisfacción la interesante carta de fecha 13 del corriente. Animado V. E. y su Gobierno de los nobles y patrióticos sentimientos de que esa carta es un elocuente testimonio, unidas estas dos provincias -fuertes como son- en propósitos y en ideas, les será fácil conservar no solamente el orden público en cada una de ellas, contra los perturbadores de oficio, contra los especuladores políticos que han ensangrentado el país en el Interior; sino servir así de paladines de los intereses nacionales comprometidos de los principios constitucionales puestos en peligro por los que no les importa sacrificarlos al interés personal o de las pasiones de bando.
Consecuente estas provincias con sus antecedentes de fundadoras al orden actual, sobran conservarlos y defenderlos, guardando los principios proclamados el 1 de Mayo.
Puede V. E. contar con el más decidido apoyo del pueblo y Gobierno de esta provincia, para sostener el orden legal en ésa; y redoble V. E. en esta confianza sus medidas vigilantes y enérgicas(23).

(23) Documentación en poder de María Turiot de López, Goya (Corrientes). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

La solidaridad en estos días por parte de Urquiza hacia el gobernador correntino se manifiesta claramente en la colaboración en pertrechos y materiales de guerra -que fueron cruzando el límite provincial desde el sur- siendo el general Cáceres el encargado de recibirlos y distribuirlos.

El general correntino tenía a su cargo todas las tropas del sur de la provincia y gozaba de la entera confianza de Urquiza. El caudillo entrerriano dice a López comprometerse directamente en la cooperación por el sostén del orden constitucional de la provincia, por lo que entregará 400 sables e igual número de armas de chispa, para así fortalecer el poder de las columnas militares de Cáceres(24).

(24) Carta fechada el 24 de Diciembre de 1867 en San José. Documentación en poder de María Turiot de López, Goya (Corrientes). // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

Evidentemente Urquiza jugaba sus cartas motivado por la ambición de ser nuevamente presidente de la Nación. Estos hechos dejaban en claro que los dos hombres fuertes del momento pugnaban por lo mismo: Mitre, por la continuidad a través de su sucesor, y Urquiza por el regreso político a la escena nacional.

Con el fin de obtener alguna opinión comprometedora sobre las próximas elecciones presidenciales, el gobernador López intercambia también correspondencia con el presidente Mitre, lo que sucede entre los meses de Febrero a Abril de 1868.

Si bien Mitre actuaba en los hechos con firmeza afirmando su poder, en las palabras el presidente opta por la cautela y en sus escritos dice no tomar posición al respecto. Es que había expresado públicamente su abstención de emitir una opinión sobre el particular(25).

(25) “Archivo del general Mitre, Documentos y Correspondencias, Presidencia de la República” (1911), tomo I, pp. 77 a 79. Biblioteca diario “La Nación”, Buenos Aires. // Citado por Dardo Ramírez Braschi. “Política correntina en tiempos de guerra. 1865-1869” (2015). Ed. Moglia S. R. L., Corrientes.

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