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Audiencias

A la par de los virreyes, como hemos dicho, existían las Audiencias, que eran Cuerpos colegiados formados por varios Oidores vitalicios y que constituían el máximo tribunal en tierra americana. Pero además de sus funciones judiciales tenían notorias funciones de asesoramiento -del Rey y del Virrey-, y de gobierno: Revisión de la legalidad de los actos políticos, recurso contra resoluciones de los gobernadores y virreyes, autorización de gastos extraordinarios, y ejercicio del gobierno interino del virreinato o gobernación en caso de ausencia o imposibilidad del magistrado titular.

De lo dicho se deduce que existían varias clases de Audiencias: Las virreinales, sitas en la capital de un virreinato y presididas por el virrey; las pretoriales, situadas en una ciudad cabeza de provincia y presididas por el gobernador; y las subordinadas, establecidas en otras ciudades.

Si bien en caso de conflicto entre el Virrey y la Audiencia, debía ejecutarse lo que el virrey mandara, quedándole a la segunda el derecho de apelar ante el Consejo de Indias, opina Haring que la Audiencia fue la institución más interesante e importante del gobierno de la América española, el centro y el alma del sistema administrativo. “Los virreyes -dice- se sucedían; la Audiencia era un cuerpo más permanente y continuo, que por ello mantuvo una larga línea de tradición corporativa”.

Dejemos de lado momentáneamente las funciones judiciales de las Audiencias, para ocuparnos de otras instituciones indianas.

Bibliografía:

Carlos Alberto Floria / César A. García Belsunce - “Historia de los argentinos” - Tomo 1 - Capítulo 6.

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