El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Preocupación por la Justicia

Hemos dejado aparte la explicación de la Administración de Justicia, no por sus peculiares características, sino porque es necesario explicar cuál era el espíritu de la legislación indiana antes de hablar de los órganos de aplicación de las leyes.

Hemos tenido oportunidad de señalar la preocupación permanente del hombre español de aquellos siglos por la Justicia. Llegar al logro de esta Justicia era el objetivo básico del rey como conductor de su pueblo. Y las mismas leyes subrayaban en forma explícita la trascendencia de la Justicia.

El mismo Rey se sentía autolimitado por el principio de Justicia, y aun mandaba que sus disposiciones no se cumplieran cuando no se conformasen a aquél (ley 22, título I, Libro II de la Recopilación de 1680). Podía ocurrir que la autoridad indiana que recibía la ley o disposición real considerase que era injusta, inconveniente o simplemente derivada de una información defectuosa. Entonces prestaba obediencia a la norma, pero disponía que no se cumpliera, a la vez que solicitaba su revisión. Por este peculiar procedimiento se buscaba protección frente a la arbitrariedad que podía surgir o deslizarse en las altas esferas. Y no se crea que se trató de un recurso meramente nominal. El “se obedece pero no se cumple” fue utilizado frecuentemente en las Indias.

La Justicia no era, pues, concebida sólo como un acto jurisdiccional para la solución de los pleitos, sino como una verdadera virtud que debía inspirar al rey, a los magistrados y a los súbditos en cada uno de sus actos.

Este era el espíritu que inspiraba la Ley, tanto la de Castilla como la propiamente indiana. En América se aplicaron además de las normas específicas destinadas a ellas y que reciben el nombre genérico de Derecho indiano -régimen de descubrimiento y población, indígenas, comercio, navegación, rentas, etc.-, el Derecho castellano en todo aquéllo en que no había sido modificado por el indiano: Familia, derecho sucesorio, régimen de los contratos, procedimientos judiciales, etc.

Bibliografía:

Carlos Alberto Floria / César A. García Belsunce - “Historia de los argentinos” - Tomo 1 - Capítulo 6.

Información adicional