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Evolución económica

En el plano económico la nota dominante del siglo es el desarrollo de la riqueza en las pampas del Litoral. Los precios nos dan un buen índice de la abundancia de ganado. En 1550 en Asunción una vaca valía 100 pesos. Medio siglo después en Buenos Aires valía tres pesos y medio y en 1650 sólo medio peso.

Hacia 1630 los vacunos existentes en Corrientes y Entre Ríos se calculaban en 100.000 cabezas. Los bajos precios del ganado hacia el medio siglo comienzan a subir cuando el comercio de cueros, iniciado en el 1600, adquiere verdadero desarrollo.

La exportación de cueros crece hasta que en el año 1690 la indiscriminada matanza de vacunos hace visible la notoria disminución de estos. Para entonces Buenos Aires ha logrado por fin una producción propia de cierto volumen que no la hace depender exclusivamente de su papel de puerto de tránsito de las mercaderías hacia el Interior. La economía tucumana se desarrolla normalmente una vez terminadas las guerras indígenas, adquiriendo mucha importancia la venta de mulas al Alto Perú.

Cuyo se apoyó principalmente en la venta de vacunos a Chile y de mulas al Perú, obteniendo de allende los Andes la mayor parte de los productos manufacturados. Pero a medida que en Cuyo se desarrollaba una producción similar a la chilena (vinos y frutas), necesita conquistar el mercado tucumano y rioplatense, objetivo que logró lentamente y que adquirió estado definitivo y legal cuando en 1690 se permitió la libre circulación de los productos entre las tres jurisdicciones.

El trueque no desapareció como forma de intercambio, dada la escasez de moneda acuñada. Es curioso que, pese a la tremenda crisis que sufrió la economía española, su proceso inflacionario y las fluctuaciones consiguientes del signo monetario, la moneda indiana se mantuvo estable en su valor. La moneda de oro prácticamente fue desconocida y sólo se la consideró moneda de cuenta. La onza de oro equivalía a 16 pesos de plata. Cada peso de plata valía 8 reales. Las monedas de plata acuñadas burdamente en América, eran el peso, el medio peso, la peseta (dos reales) y el real. La moneda de cobre, fraccionamiento del real, fue desconocida. Estas limitaciones fueron resueltas, cuando no por el trueque, por el fraccionamiento de las monedas de plata.

En el actual territorio argentino no hubo explotaciones mineras en esta época, pero la situación de la minería altoperuana influyó en su situación económica, dado que el Alto Perú era un mercado consumidor de mulas y de los productos introducidos por Buenos Aires. Las minas de Potosí decayeron notablemente en este período, pero en cambio tomaron auge las de Oruro.

Bibliografía:

Carlos Alberto Floria / César A. García Belsunce - “Historia de los argentinos” - Tomo 1 - Capítulo 6.

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