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Política inglesa

Gran Bretaña entretanto se había beneficiado de una política mantenida con una notable persistencia y claridad de objetivos, así como con un gran sentido de adaptación a las circunstancias. Mientras Austria, Prusia y Francia eran movidas casi exclusiva­mente por objetivos continentales europeos, Inglaterra actuaba principalmente en función de sus objetivos extraeuropeos. El propósito básico de la política inglesa, que representaba sin duda alguna los verdaderos intereses de su población, consistía en la expansión comercial a través de un creciente comercio marítimo intercontinental. En ese objetivo entraba como parte necesaria despojar de sus posesiones a las otras potencias coloniales de modo de poseer bases territoriales que sirvieran a la vez a la expansión comercial y a la contención territorial de aquellas otras potencias. Desde estas posesiones se podía realizar además un comercio de contrabando que a la vez de dejar pingües ganancias desarticulaba el poderío de sus rivales. Para sostener esta política Gran Bretaña afirmó cada vez más su poderío naval, de modo que cuando se enfrentó con Francia los colonos franceses se encontraron aislados de su metrópoli en tanto que Inglaterra mantenía abiertas sus comunicaciones.

Francia y España no vieron -o lo vieron demasiado tarde-, que el destino de la supremacía mundial se iba a dirimir en el mar. Francia tampoco valoró sus posesiones de ultramar debidamente. En cambio los reyes de España captaron el peligro que se cernía sobre el Imperio americano. Tras la desastrosa guerra de la Sucesión de España (1701-1713), ésta debió otorgar a Inglaterra la condición de nación más favorecida en las relaciones mercantiles, permitir el establecimiento de un Asiento de Negros manejado por Inglaterra en el Plata y permitir un navío anual inglés de registro en el comercio colonial. Además Portugal había quedado dependiendo económicamente de Inglaterra. La situación no parece formalmente demasiado terrible, pero todas las pequeñas ventajas inglesas significaban amenazas notorias al comercio español y perspectivas de mayor contrabando.

 

Bibliografía:

Carlos Alberto Floria / César A. García Belsunce - “Historia de los argentinos” - Tomo 1 - Capítulo 7.

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