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Alonso de Vera instala una fortaleza en “las Siete Corrientes”

Luego de emprender una campaña represiva contra los indígenas, Juan de Torres de Vera y Aragón decidió fundar una ciudad a orillas del Paraná. Ayudado por sus sobrinos y Hernandarias, el Adelantado puso manos a la obra(1).

(1) Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Fundación de la Ciudad de Corrientes hasta la Revolución de Mayo)” (1928). Edición del Estado.

Pregonada la empresa a estilo de la época, se alistaron hombres y fueron preparados elementos suficientes de todo género; el Adelantado y su sobrino Alonso de Vera y Aragón (a) “el Tupi” pusieron esmero en asegurar el éxito.

Los estudios no han podido aún definir el preciso instante en que partió la expedición en dos grupos: uno, fluvial, donde iba el capitán Alonso de Vera y Aragón; y, otro, terrestre, a cargo de Hernando Arias de Saavedra, quien reclutó un contingente, en su mayoría criollos; éste conducía vacas, bueyes, caballos y yeguas.

La tropa de Saavedra era de cuarenta “mozos” elegidos. Saavedra no sufrió contrariedades, si bien llegó más tarde que la expedición fluvial, por la distancia que tenía que recorrer.

En tanto que la división fluvial se componía de tres barcos, un bergantín y veintiocho balsas, que trasladaba ciento cincuenta hombres, también elegidos, casados y solteros, formidable escuadra para aquellos tiempos, que podía desafiar, con serenidad y confianza, toda la osadía de los indios navegantes coaligados y todo el poder naval de los agases y payaguás unidos, los dominadores de la navegación(2).

(2) Manuel Florencio Mantilla. “La Ciudad de Vera” (1888), p. 6, Buenos Aires. Ver, además, Acta de Fundación y Ramón Contreras. “Recuerdos Históricos sobre la Fundación de Corrientes” (1888), Corrientes. Los datos que da Martín de Moussy. “Descripción de la Confederación Argentina” (1804), tomo III, p. 561, París, debió tomarlos del doctor Juan Gregorio Pujol cuyo estudio -en forma anónima- se publicó en la “Revista de Buenos Aires”. Según Félix de Azara, el Adelantado llegó a Corrientes el 31 de Marzo de 1588, fundando el 3 de Abril la ciudad. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la fundación de la Ciudad de Corrientes hasta la Revolución de Mayo)” (1928). Edición del Estado.

El punto de cita era el del destino: “las siete corrientes”.

El doctor Hernán Félix Gómez sitúa la partida de esta expedición en Junio de 1587; otros señalan que esta expedición de 1587 no existió y que fue el propio Adelantado quien habría salido, al mando de ella, a fines de Marzo de 1588.

Tampoco está claro si la expedición de Hernandarias por tierra partió de Asunción junto a aquélla de Alonso de Vera y Aragón de 1587 o si lo hizo casi un año después, junto con la partida del Adelantado, a fines de Marzo de 1588.

Según el jesuita español Pedro Lozano (1697-1752)(3) -historiador del Río de la Plata y Tucumán- uno de los sobrinos del Adelantado, Alonso de Vera y Aragón, apodado "el Tupi”, fue quien  exploró, delineó y pobló el paraje antes del 3 de Abril de 1588, por expreso mandato del Adelantado, que sólo formalizó la fundación de la Ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes.

(3) Pedro Lozano S. J. “Historia de la Conquista del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán” (1874), tomo III, p. 281, Colección Lamas, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la fundación de la Ciudad de Corrientes hasta la Revolución de Mayo)” (1928). Edición del Estado.

Elegido el sitio de su asiento en la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay -dice Lozano- salió de Asunción el capitán Alonso de Vera y Aragón con ochenta soldados y los aprestos necesarios y, tomando puerto en tal lugar, la exploró y pobló dándole el nombre de “Siete Corrientes” por otras tantas corrientes de agua que el Paraná formaba en las puntas de la costa.

Perseguíase con ello “enfrenar el orgullo de los indios en ambas márgenes del río, pudiéndose dar las manos las ciudades de Concepción del Bermejo y Corrientes, así como que ésta sirviese de escala en la navegación desde Buenos Aires al Paraguay”(4).

(4) Pedro Lozano S. J. “Historia de la Conquista del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán” (1874), tomo III, p. 280, Colección Lamas, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la fundación de la Ciudad de Corrientes hasta la Revolución de Mayo)” (1928). Edición del Estado.

El primer acto del "Tupí" -según Lozano- fue construir una mediana fortaleza para defenderse de los indios de la comarca, que eran numerosos, circunstancia que salvó a los primeros pobladores europeos pues, repartidos en busca de víveres, fueron atacados por los naturales.

Habíales llegado nuevo socorro del Paraguay y defendiéronse todos con tal valor en su fortaleza que no pudiendo tomarla los bárbaros, quisieron vengarse en la señal de nuestra redención, que estaba enarbolada bien distante del Fuerte y a la que pegaron fuego(5).

(5) Pedro Lozano S. J. “Historia de la Conquista del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán” (1874), tomo III, p. 281, Colección Lamas, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la fundación de la Ciudad de Corrientes hasta la Revolución de Mayo)” (1928). Edición del Estado.

Y dice Lozano que aunque no podían ver ni alcanzar con sus arcabuses los españoles, al que fue a cometer el sacrilegio sucedió que, al aplicar el fuego, un balazo de origen desconocido quitó la vida al autor del atentado, circunstancia que llenó de asombro a los sitiadores y los hizo retirarse, aunque posteriormente volvieron a molestar a la nueva ciudad.

De Moussy, en su descripción de la Confederación Argentina, tomo 3, p. 144, dice:

“Un cronista de la época describe así, la fundación de Corrientes y la leyenda de la Cruz milagrosa. En el año del Señor de 1588, el 3 de Abril, en terreno ocupado por los indios infieles Degalastes, Ebirayas, Yaunets, Frentones, Tapés, Charrúas, Mocobís, Abipones, Vilelas, Ometes, Maurés, Cherenos y un número infinito de tribus de las naciones guaraní y guaycurú, que poblaban las dos riberas del río Paraná, partiendo de la villa de Asunción, en ese entonces capital del Paraguay, abordaron el lugar, llamado Arasaty, a un cuarto de legua de la actual ciudad de Corrientes, el licenciado Juan Torres de Vera y Aragón, Adelantado, Gobernador y Capitán General del Río de la Plata, por comisión del Rey Felipe II, con veintiocho hombres, según unos, y sesenta, según otros.
"Después de desembarcar, para resistir y defenderse de la multitud de enemigos que ocupaban las inmediaciones construyeron un Fuerte de trozos de árboles, puestos perpendicularmente y a una corta distancia elevaron una Cruz de 41/2 a 5 varas de alto.
“Estos hombres y sus jefes no tardaron en ser asediados por los indios en número de más de seis mil hombres que, armados, pretendieron asaltar el Fuerte, no consiguiéndolo por muchos días.
"La tradición asegura que todas las noches un español, disfrazado de indio, descendía al Paraná en busca de agua, para él y sus compañeros.
“En fin: el viernes de Nuestra Señora de los Siete Dolores, después de un largo y ardiente combate sostenido con valor de una y otra parte, los indios infieles quedaron convencidos que la Cruz que se elevaba cerca del Fuerte era el enemigo y servía al mismo tiempo de defensa a los españoles y que era un talismán que había de destruirse en primer término.
“Ponen manos a la obra y amontonan gran cantidad de leña pero, no obstante la hoguera y reducirse todo a cenizas, la Cruz quedó intacta. El sábado y domingo siguen en su empeño y amontonan una mayor cantidad de leña que encienden, pero mientras atizan el fuego, cae un rayo que da muerte a tres de los ocupados en esta tarea, produciendo en el resto impresión tal, que se convierten a la fe cristiana.
“Los caciques que rindieron sumisión a la Cruz -termina- fueron Paraguarí, Aguará Coembé y Moboipú, nombres que ha conservado la historia”.

El doctor Manuel Florencio Mantilla, en su opúsculo publicado con motivo del tercer centenario de la fundación de Corrientes (1888), difiere del relato del Padre Lozano y de la tradición popular(6) y expresa que la ciudad fue fundada por el Adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón, siendo falsa la leyenda del ataque al Fuerte y de la incombustibilidad milagrosa de la Cruz.

(6) Manuel Florencio Mantilla. “La Ciudad de Vera” (1888),  Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la fundación de la Ciudad de Corrientes hasta la Revolución de Mayo)” (1928). Edición del Estado.

Indudablemente, ateniéndonos al Acta de Fundación de la ciudad, el fundador de Corrientes -llamando fundador al que llenaba el ritual de las Leyes de Indias- fue el propio Adelantado. Pero si esto es así, el mismo doctor Mantilla se encarga de expresar que, antecediendo a la expedicion fluvial de tan alto funcionario, vino otra, al mando de su sobrino, Alonso de Vera, "el Tupí", por tierra, después de haber pregonado en Asunción el propósito de fundar la nueva ciudad.

Alonso de Vera trajo, en consecuencia, a los verdaderos pobladores de Corrientes, desde el momento que la brillante comitiva del Adelantado, después de asistir a la solemnidad del ritual, siguió su viaje en dirección a Buenos Aires, de donde continúa a España.

Esta interpretación racional de los sucesos armoniza con tres documentos oficiales:

* El uno, consiste en la relación de Servicios que Hernando Arias de Saavedra eleva al rey y en la que hace mérito del haber concurrido a la fundación de la ciudad, trayendo por tierra ganados para poblarla, de su peculio(7).

(7) Publicado por Manuel M. Cervera. “Historia de la Ciudad y Provincia de Santa Fe”, en el Apéndice. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la fundación de la Ciudad de Corrientes hasta la Revolución de Mayo)” (1928). Edición del Estado.

Indudablemente Hernandarias acompañó a Alonso de Vera en su odisea o fue el portador por tierra de los refuerzos que Lozano asegura recibió "el Tupí", a quien hace expedicionar por la vía fluvial.

* El segundo es la Provisión Real notificada el 28 de Marzo de 1588 al Adelantado, en las bocas del Paraguay, por Juan Cantero, que disponía no se diese gobiernos a los deudos de Juan de Vera dentro del cuarto grado, lo que nos dice que si la designación de su Gobierno no hubiese sido realizada con anterioridad a este hecho y en Asunción -cuando se pregonó la fundación- no podía haber sido el Adelantado el primero en desacatar la orden real(8).

(8) En la notificación hecha al Adelantado el 28 de Marzo de 1588 por Juan Cantero, Escribano del Cabildo de Asunción, consta la Protesta de ese funcionario. Se le intimaba no mandasen los parientes del Adelantado Juan de Vera dentro del cuarto grado, intimación que se hacía en virtud de Provisión de la Audiencia de La Plata, de los reinos del Perú, cédula real del 19 de Marzo de 1587. En el documento se dice que Alonso de Vera y Aragón estaba fundando la Ciudad de Corrientes. Está datado en el río Paraguay, términos de Asunción. Su original obra en la Biblioteca Nacional, señalado en la página 238 del catálogo de manuscritos, bajo el Nro. 7.295. Según algunos, la misma cédula real fue reiterada el 26 de Abril de 1589, de que no se nombrasen en Oficios de Justicia a parientes del Adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón, que habría sido notificado el 12 de Febrero de 1590 a Juan de Torres Navarrete, representante de Vera y Aragón. Torres Navarrete protestó en el acto, interponiendo apelación. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la fundación de la Ciudad de Corrientes hasta la Revolución de Mayo)” (1928). Edición del Estado.

* El tercer documento es una solicitud elevada por el Cabildo de Corrientes el 22 de Agosto de 1588 al rey, pidiendo se ratifique el nombramiento de Alonso de Vera y la distribución que realizara de las tierras(9), haciéndose mérito de que procedía rectamente, de que había traído nueve naciones de infieles al servicio del Señor y vencido a los guaraníes, asegurando el camino desde Santa Fe a la Asunción.

(9) Petitorio publicado por P. B. Serrano. “Guía de la Provincia de Corrientes” (1910), p. 151. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la fundación de la Ciudad de Corrientes hasta la Revolución de Mayo)” (1928). Edición del Estado.

A tenor de estas circunstancias resulta, indudablemente, que Alonso de Vera y Aragón vino con anterioridad al Adelantado, tal vez a principios de Marzo de 1588 apresurando -para resistir al indígena- la construcción de un Fuerte de palo a pique, en el lugar llamado Arasaty (guayabal), situado en las inmediaciones de la actual Penitenciaría provincial y bajada del puente interprovincial "General Manuel Belgrano".

Allí, y mientras el ilustre capitán incursionaba en busca de víveres y para garantizar la comarca -naturalmente encajonada por el Paraná y el Riachuelo que le es perpendicular- la guarnición del Fuerte inicial debió sufrir el sitio que la leyenda inmortalizó en el alma del pueblo naciente.

En este asunto de la fecha de fundación de la Ciudad de Corrientes y de la persona que la presidió, existe una confusión más aparente que real. Para quien se atiene a las constancias solemnes del protocolo, su fundador es el Adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón y la fecha de su establecimiento el 3 de Abril de 1588, en que se labra el Acta comprobatoria(10).

(10) Véase el Acta en la “Guía de la Provincia de Corrientes” (1910), de P. B. Serrano, citada; en el libro de Hernán Félix Gómez. “Orígenes de la sociabilidad correntina”; etc. También en la “Revista del Archivo de la Provincia de Corrientes”, segunda época, copia fotográfica. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la fundación de la Ciudad de Corrientes hasta la Revolución de Mayo)” (1928). Edición del Estado.

Pero, para el historiador, es indudable que antes de este acontecimiento vino desde Asunción del Paraguay, por agua y por tierra, una doble expedición, encargada de preparar el establecimiento encabezada por Alonso de Vera y Aragón, "el Tupí" y por Hernando Arias de Saavedra. Este trajo como mil quinientos vacunos y caballos que luego se multiplicaron en las feraces tierras de Corrientes.

La personalidad de Hernandarias, bien conocida por los altos servicios prestados a la conquista, está vinculada a los primeros días de Corrientes. Fue el jefe de la expedición que vino por tierra para su establecimiento, pero no consta que su llegada fuese simultánea con la de Alonso de Vera y Aragón, a quien podríamos llamar el precursor.

Según su foja de servicios(11), llevó a Corrientes por tierra, soldados, pertrechos de guerra y ganado vacuno y caballar, en lo cual y en abrir el camino empleó tres meses, residiendo en Corrientes durante un año, que utilizó en entradas y descubrimientos costosos y llenos de peligros.

(11) Manuel María Cervera. “Historia de la Ciudad y Provincia de Santa Fe. 1573- 1853” (1907), p. 62, del Apéndice, (dos volúmenes), Santa Fe. Ed. La  Unión. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la fundación de la Ciudad de Corrientes hasta la Revolución de Mayo)” (1928). Edición del Estado.

Habiendo vuelto a Asunción y noticiado del levantamiento de los indígenas, retorna a Corrientes en un navío con 80 soldados, levantando un Fuerte; dejando guarnición suficiente, expediciona sobre las tribus alzadas, volviéndolas a la obediencia.

No existe evidencia sobre la llegada exacta de Hernando Arias de Saavedra a Corrientes, de si ella se produce a raíz de la expedición de Alonso de Vera y Aragón o a la del propio Adelantado(12), vale decir, del precursor o del fundador, pero es indudable que antes del establecimiento solemne de la ciudad llegaron al lugar elegido para el emplazamiento los primeros soldados comandados por "el Tupí".

(12) Eduardo Madero. “Historia del Puerto de Buenos Aires”, profusamente documentado, dice, invocando en su apoyo el Acta original, que la fundación fue hecha el 5 de Abril de 1588 por el propio Adelantado Juan de Vera, acompañado de Hernando Arias de Saavedra. Luego, refiriéndose en la página 333 del primer tomo a los servicios prestados por Arias de Saavedra y fundado en los datos que contiene la “segunda relación (1601) de los Méritos y Servicios de don Hernando Arias de Saavedra”, dice: “Hernando se acreditó tanto en sus campañas que cuando aquel Adelantado (Juan de Torres de Vera) resolvió fundar la ciudad de ‘las siete corrientes’, quiso también que le acompañara y que quedara allí como Teniente de Gobernador. Arias de Saavedra condujo a esta expedición ‘muchos soldados a su costo, y los proveyó de todo lo necesario; llevó por tierra muchos pertrechos de guerra, caballos, yeguas y vacas’ ... ‘en lo cual y en abrir el camino, se ocupó cerca de tres meses, pasando grandísimos trabajos’.
“Fundada la ciudad el 5 de Abril de 1588, el Adelantado partió a los tres días para Santa Fe. Quedó la población confiada a Hernando. Durante un año siguió defendiéndola contra los ataques de los salvajes de manera que él fue, a su vez, fundador y defensor de la Ciudad de Corrientes. Obligado a ir a Asunción, en Abril de 1589, los indios de servicio ‘se revelaron y tomaron 30 soldados y uno de los navíos’.
“A pesar de estar enfermo, bajó enseguida a Corrientes ‘con ochenta soldados que pertrechó a su costa’, restableció la confianza en la población, ‘hizo un Fuerte y dejando en él los soldados que le pareció suficientes para su defensa’..., en Julio de ese año ‘salió y castigó los indios bastantemente’”. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la fundación de la Ciudad de Corrientes hasta la Revolución de Mayo)” (1928). Edición del Estado.

Azara fija su número en ochenta, indicando desembarcaron en al mes de Enero de 1588, en un domingo, aniversario de la “resurrección de San Lázaro”, “setenta y nueve días antes del sábado, vísperas de Ramos, como se deduce de la historia de la Resurrección”.

Según el mismo autor(13) un destacamento de 23 soldados, al mando del caudillo Héctor Rodríguez, que quedara de guarnición mientras el resto expedicionaba, sufrió el sitio impuesto por los caciques Canindeyu, Payaguari, Aguara Koemba y Mboupe.

(13) Manuscrito de Félix de Azara, Biblioteca Nacional, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la fundación de la Ciudad de Corrientes hasta la Revolución de Mayo)” (1928). Edición del Estado.

Con estos elementos de juicio es fácil ver que el debate histórico existente en torno de la fundación de Corrientes es consecuencia de un error. Mientras el documento expresa, se fundó por Juan Torres de Vera y Aragón, el 3 de Abril de 1588, la crónica consigna que Alonso de Vera y Aragón llegó al lugar el día aniversario de la resurrección de San Lázaro.

Como la fiesta de San Lázaro es hecha por la Iglesia Católica el día 3 de Abril, por curiosa casualidad, los hombres de pluma que escribieron sobre el suceso se han estado rectificando recíprocamente confundiendo el aniversario de la resurrección de Lázaro con la fiesta de San Lázaro y negando o reconociendo, en su caso, los méritos personales y exclusivos del Adelantado y de su ilustre sobrino.

El aniversario de la resurrección de San Lázaro cae 68 días antes del sábado, víspera de Ramos, fiesta que, casi siempre, se produce en el mes de Mayo.

Al respecto bueno es consignar que estas fiestas de la Iglesia Católica son movibles y todas ellas deducen de la Pascua, a cuya celebración las refirió el Concilio de Nicea(14).

(14) Esta demostración pertenece a un erudito artículo de Martín Gil, titulado “La Luna y la Iglesia”, que publicó la revista “Babel” Nro. 15, en Julio de 1924, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la fundación de la Ciudad de Corrientes hasta la Revolución de Mayo)” (1928). Edición del Estado.

Según dicen, la Resurrección tuvo lugar pocos días después del equinoccio de Primavera (21 de Marzo) -de Otoño, para nosotros-; por lo tanto, la Pascua deberá celebrarse enseguida del 21 de Marzo. Pero también se sabía que, pocos días antes de la Resurrección, hubo luna llena.

Entonces, para conciliar en lo posible estas circunstancias, se resolvió proceder así: se busca la fecha de luna llena que sigue inmediatamente al 21 de Marzo, inclusive este día, y, al primer Domingo que se presenta, después de esa fecha, se le brinda la Pascua De ahí viene que toda Semana Santa siempre es con luna más o menos llena.

Fijándonos un momento, veríamos que la Pascua nunca puede celebrarse antes del 22 de Marzo ni después del 25 de Abril. La comprobación es sencilla. Veamos. Podríamos tener luna llena el 21 de Marzo, según la regla. Es el caso más favorable. Pero también podríamos tener luna llena el 20 de Marzo; éste es el peor de los casos, porque habiendo llegado la luna en su interesante estado un día antes del 21 (equinoccio), no puede ser luna pascual.

Entonces, se la emplaza para la segunda vuelta. El astro sigue su camino eterno para presentarse el 18 de Abril, puesto que fases iguales se presentan cada 29 días y horas pero, si el 18 de Abril resultara Domingo, la Pascua deberá celebrarse el Domingo siguiente, según la regla, es decir, el 25 de Abril.

Así es que la Pascua resulta un péndulo, cuyo arco de oscilación está comprendido entre el 22 de Marzo y el 25 de Abril y como entre estas dos fechas median 35 días, la amplitud del arco será de 35 grados.

Esta oscilación, bien considerada, no deja de sorprender, por tratarse de una conmemoración fundamental y grandiosa para la Iglesia cristiana la que debiera tener su fecha determinada de una vez para siempre y no 35 distintas(15).

(15) Sobre el asunto aún hay más. La luna eclesiástica en que opera la Iglesia es una luna ficticia (luna media) por cuya razón no coincide exactamente con la luna verdadera, la astronómica. La diferencia puede alcanzar hasta dos días. Esta pequeña diferencia podría ocasionar un error muy grande. Sin embargo, hasta cierto momento la Iglesia ha tenido razón en no guiarse por la luna verdadera por las constantes modificaciones que sufrían las tablas lunares astronómicas. La luna -por razones que estarían aquí fuera de lugar- es el cuerpo celeste de movimiento más complicado que se conoce. Pero desde el siglo XIX el cálculo puede -según Tisserand- determinar con 260 años de anticipación el paso de la luna por un meridiano cualquiera con un error de un segundo de tiempo tan solo. También se ha considerado que si la Iglesia determinara Pascua según la luna verdadera, coincidiría con la Pascua de los hebreos, elemento que quizás haya sido tenido en cuenta en algún momento de la historia. Cuando uno trata de determinar la posición que ocupará en el cielo la luna llena para cualquier Semana Santa, sorprende agradablemente el ver que siempre, en ese momento, el astro melancólico debe rielar sobre la Constelación de la Virgen. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la fundación de la Ciudad de Corrientes hasta la Revolución de Mayo)” (1928). Edición del Estado.

Para terminar este tema y ateniéndonos a este último pensamiento del doctor Hernán F. Gómez cabe agregar que en Junio de 2015, el Papa Francisco deslizó la posibilidad de cambiar la fecha de la Pascua de Resurrección para que esta fiesta pueda ser celebrada por todos los cristianos del mundo en un mismo día.

En el marco del III Retiro Mundial de Sacerdotes en la Basílica de San Juan de Letrán en Roma y ante presbíteros de los cinco continentes, el Santo Padre dijo que “tenemos que llegar a un acuerdo” para una fecha común que podría ser el segundo Domingo de Abril.

El Papa bromeó luego y dijo que es un escándalo que dos cristianos puedan mantener una conversación como ésta: - “¿Cuándo resucitó tu Cristo de entre los muertos?"; - “El mío hoy; el tuyo la semana que viene”(16).

(16) Al respecto, la historiadora italiana Lucetta Scaraffia publicó en el diario del Vaticano “L’Osservatore Romano” un artículo titulado “Unidos en la Resurrección: la propuesta del Papa Francisco sobre la fecha de la Pascua”, en el que afirma que con esta iniciativa se alienta “la pacificación entre las confesiones y (…) una suerte de racionalización del calendario”.
Para la historiadora, el Papa ofrece esta iniciativa del cambio de fecha “como un don de unidad con las otras confesiones: los cristianos en el mundo están viviendo un momento dramático, las persecuciones son intensas como nunca y son persecuciones que golpean de modo particular a las Iglesias orientales que están en riesgo de desaparecer”.
La propuesta también busca reforzar la identidad de los cristianos, especialmente de aquellos perseguidos: “La resurrección -dice Scaraffia- celebrada juntos por todos los cristianos, aumentaría la importancia de esta fiesta central para la fe en un momento en el que el mundo global y los cambios aparecen como imposiciones y como cosas repentinas”.
Scaraffia señala además que “nadie parece haberse dado cuenta de que la intervención del Pontífice subraya implícitamente un hecho importante: también en países en donde la identidad cristiana se va oscureciendo, la medida del tiempo sigue ligada a la vida de Jesús. Sabemos además que el calendario no es sólo una convención sino algo profundo y simbólicamente relevante”.
La historiadora explica que “no es un elemento indiferente que en gran parte del mundo se viva con un calendario intrínsecamente ligado al momento de la Encarnación”. Indica luego que “la Pascua y las fiestas relacionadas a ella constituyen un aspecto distinto del año litúrgico porque están conectadas a un tiempo cíclico que se repite cada año y que marca el retorno de las estaciones. Las otras fiestas, como la Navidad, se insertan en el nuevo tiempo lineal que fue inaugurado por la Encarnación”.
Lucetta Scaraffia recuerda asimismo que la fecha de la Pascua se establece con el ciclo de la luna y que de modo similar musulmanes y judíos establecen sus fiestas importantes con el calendario lunar. Los ortodoxos suelen celebrarla una semana después de los católicos.

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