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El Milagro de la Cruz. Cuándo se cumplió

En dos formas es denominada la reliquia histórica de Corrientes en la documentación que a ella refiere. Inicialmente es la Cruz del Milagro; después, ya es denominada la Cruz de los Milagros, tal vez porque la fe dobla en el tiempo su influencia bienhechora para el destino de la ciudad y el de las generaciones infinitas de devotos; son más de 400 años de culto reverente(1).

(1) Citado por Hernán Félix Gómez. “La Fundación de Corrientes y la Cruz de los Milagros” (1973), Capítulo Duodécimo: “El Milagro de la Cruz. Cuándo se cumplió”, Corrientes. Edición del Banco de la Provincia de Corrientes.

Escapan a este estudio histórico las bondades que la fe privada logró con su evocación; pero está documentado que durante años los hombres se allegaron a su altar para obtener la menor astilla que les sirviese de reliquia. A veces, por bondad, era el mismo sacerdote encargado de su culto el que accedía a solicitaciones de esta naturaleza.

En 1798, siendo Cura y Vicario el doctor Juan León Ferragut, el abuso llegó a tal grado que el Cabildo de Corrientes reclamó ante el virrey del Río de la Plata, quien dio intervención al gobernador de la diócesis, en sede vacante, doctor Francisco Tubar y Sala. El ilustrado sacerdote, en Auto del 19 de Octubre de ese año, prohibió el fraccionamiento del leño, bajo pena de excomunión, estableciendo no era justo que una Cruz que compendia la ayuda que por ella experimentaron sus mayores en la defensa de sus vidas, asaltadas por los indios bárbaros del Chaco, haya de acabarse a pretexto de sacar reliquias.

Pero si escapa a nuestro estudio este aspecto privado de su culto, en cuanto pudo influir para que fuese llamada Cruz de los Milagros, esta pluralización de su denominación originaria, a estar a los primeros documentos conocidos, interesa fundamentalmente en su correlación con el hecho o hechos en que su influencia divina salvó a los primeros pobladores de la jurisdicción de Corrientes.

El milagro fue uno y primero; consistió en un nudo indiviso de circunstancias, condiciones y consecuencias y se cumplió en el espacio o lugar documentado, en alguna unidad de tiempo. La escena geográfica del Milagro no está en duda, ni jamás pudo ser racionalmente puesta en duda, porque su documentación es continua. Lo mismo no ocurre con la fecha, el día y año del Milagro, por no haberse individualizado, hasta hoy, un documento de referencia concreta.

Como después habrá de verse, consta fue la devoción más antigua de los pobladores del paraje Siete Corrientes, y como en el acto de la fundación se erige como Patrona a Nuestra Señora del Rosario(2), es indudable que el culto de la Cruz del Milagro y el suceso de su apoteosis son anteriores al 3 de Abril de 1588.

(2) Titular de la Iglesia. (Véase: Vera nada tiene que ver con los Vera). // Citado por Hernán Félix Gómez. “La Fundación de Corrientes y la Cruz de los Milagros” (1973), Capítulo Duodécimo: “El Milagro de la Cruz. Cuándo se cumplió”, Corrientes. Edición del Banco de la Provincia de Corrientes.

Pero ¿cuál es el día, mes y año?

Nuestras búsquedas han sido completas. Además del estudio detallado de las Actas Capitulares se ha hecho el de los bandos, acuerdos y libros de la más diversa naturaleza buscando, en una forma cuando menos indirecta o presuntiva, alguna información que permita correlacionar con un día o período de tiempo fijo, aquella victoria de la Cruz del Milagro.

El Libro que trabajaban los visitadores e inspectores de la Real Hacienda, de la que hacían inventario con sus cargos y descargos, no deja de tener informaciones sugestivas. Fue publicado en la Revista del Archivo de la Provincia, tomo I, entrega 2 (Ed. Corrientes, 1908).

En la página 193 se consigna un descargo que hace el Oficial de la Real Hacienda de Corrientes, ante observaciones de la inspección traída, que fue la primera a contar de la fundación de la ciudad.

Se le imputó al Oficial de la Real Hacienda de Corrientes la falta de plomo y pólvora en las Cajas del patrimonio real, que el Tesorero local explica así:

“Da por descargo haber gastado doce libras ... en el cerco que hicieron (los indios) al fuerte de esta ciudad (lo que consta) por un testimonio de... sazón de cuatro... y noventa años...”; y el dicho Tesorero, como Justicia Mayor, abunda en “la necesidad que los vecinos y soldados (tenían, de ayuda) por la poca munición, y por ser para servicio de S. M. sacaron de la Caja real doce libras de plomo que repartió y dio a los soldados para jornada del Paraná que hizo el general Alonso de Vera y Aragón... de Abril de 1591 años para castigar a los indios”.

En lo que respecta a la pólvora y mechas, que también faltaban, “da por descargo el mismo tesorero de libras de pólvora y madres de mechas, expresando se gastaron en el cerco del fuerte de esta ciudad, cuando los indios... acercaron como parece... de 4 de Abril del año 159...” (1590).

Conforme a estos enunciados, que fueron admitidos, el 4 de Abril de 1590 debió de hacer crisis un enorme levantamiento de indios, con el sitio y ataque al fuerte de la ciudad, donde se habían refugiado vecinos y hombres de armas.

Este dato coincide con las constancias de otro Libro, tan básico como el de la Caja Real. Aludimos al de reparto de encomiendas a los conquistadores, publicado desde página 25, en el tomo 1, entrega I, de la "Revista del Archivo" (Corrientes - 1908).

Como su nombre lo expresa, es el Libro de Encomendación de indios y de las tierras de su uso. Entre todas las encomiendas que se consignan, con intervención del escribano de Cabildo y dadas por Alonso de Vera y Aragón, existe una, sin data, pero que debe de ser de fecha anterior a Abril de 1591(3).

(3) Véase: “Revista del Archivo” p. 51, Corrientes. // Citado por Hernán Félix Gómez. “La Fundación de Corrientes y la Cruz de los Milagros” (1973), Capítulo Duodécimo: “El Milagro de la Cruz. Cuándo se cumplió”, Corrientes. Edición del Banco de la Provincia de Corrientes.

En ella declara vacua la encomienda de Esteban... -ilegible el apellido- y se la concede a Francisco López Ortiz; es el único caso de esta naturaleza, tomado con determinación del fundamento. Y él no es otro que la no concurrencia del titular de la encomienda a la defensa de la Ciudad de Corrientes, por sí o por un personero.

Habla Alonso de Vera y Aragón de su viaje a la ciudad de la Asunción en busca de socorro de soldados, para castigar a los guaraníes rebelados, que luego de dar muerte a veintidós vecinos -no indica dónde-, cercaron la ciudad “para quemar la iglesia y demás cosas de los vecinos que en ella vivían, y matarlos”.

En 1591, los pobladores vivían aún en el Arasaty, desde que es dado suponer que antes de las casonas en los solares urbanos del trazado del Adelantado, debían preocuparles las chacras y quintas, que les daban la subsistencia.

El Fuerte a que se alude es todavía el inicial, y sólo la iglesia que se quiso quemar pudo ser de las pocas construcciones levantadas en el emplazamiento de la fundación del Adelantado, donde lentamente se construía, dificultada la tarea edilicia, porque los sitios centrales habían sido asignados a los prohombres de 1588, que no estaban en la ciudad de Vera.

Recién en 1598 la edificación fue numerosa, en base a las medidas que el Cabildo tomó, autorizando por decreto de Hernandarias de Saavedra, sobre vacuidad de los solares cuyos dueños seguían ausentes.

Pero lo que se ganó en urbanismo, se perdió en seguridad, al alejarse el vecindario del fuerte o reducto del Arasaty, por lo cual el 16 de Enero de 1634, el Cabildo resolvió la construcción de un fuerte para la defensa de la población, en el que ella pudiera refugiarse cuando hubiese ataque. Los vecinos debían venir con sus bueyes y trabajar también los sobrevivientes refugiados de la destruida Concepción del Bermejo(4).

(4) Véase esta Acta Capitular en la edición de la Academia Nacional de  la Historia, “Actas Capitulares de Corrientes” (1941-1946), tomo I, p. 282, Advertencia de Ricardo Levene, Introducción de Hernán Félix Gómez, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “La Fundación de Corrientes y la Cruz de los Milagros” (1973), Capítulo Duodécimo: “El Milagro de la Cruz. Cuándo se cumplió”, Corrientes. Edición del Banco de la Provincia de Corrientes.

Nada extraño, entonces, que el Milagro ocurrido antes del 3 de Abril de 1588, según documentación concreta, se lo advirtiera reiterado cuando amparó a los vecinos el 4 de Abril de 1590, como en la guerra cruel abierta en 1591 o en los acontecimientos de 1598 y 1634.

No es necesario suponer que la naturaleza humana hubiese sido otra que la actual; por el contrario, la fe era más espontánea, la catolicidad era una fuerza espiritual operante en lo cíclico de la personalidad y advenía como una flor del espíritu.

Aquellos conquistadores, que conocían y profesaban lo perecedero del existir y lo limitado del esfuerzo de la criatura, pudieron vincular la Cruz que salvó en gracia divina, en cierto suceso, con la misma Cruz que continuaba en su ermita, como expresión notable de su devoción, y algo debía de influir en la epopeya que escribía con su valor y corazón, que superaba a la capacidad corriente del guerrero.

Y la Cruz del Milagro fue, para muchos, la Cruz de los Milagros, y el recuerdo de la primera escena del Arasaty comprendió como algo indivisible, el existir de los trágicos días enlazados en durísima faena.

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