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Un testimonio de 1760 sobre el Milagro de la Cruz

El tema del Milagro de la Cruz o la Cruz del Milagro ha sido motivo de constante preocupación a través de los años en la literatura correntina. Al efecto, se ocuparon, en favor y en contra del Milagro, no pocos escritores(1).

(1) Material publicado en el fascículo Nro. 2 de la obra “Historia de los Correntinos y de sus Pueblos”, cuya autoría es de Alberto Rivera. Editado por Amerindia Ediciones e impreso en “Nueva Etapa” (Corrientes), en Mayo de 1985.

Fue precisamente con motivo del tercer aniversario de la fundación de la ciudad, en 1888, en que el tema de la Cruz desencadenó una polémica entre los doctores Manuel Florencio Mantilla(2) y Ramón Contreras(3) en la que, además del problema histórico, existían otros de orden político e ideológico.

(2) Manuel Florencio Mantilla. “La Cruz del Milagro” (1888), 28 páginas; artículo publicado en el periódico “Las Cadenas” el 1 de Mayo de 1888, complementando otro, titulado “La Ciudad de Vera”, Buenos Aires. Imp. M. Biedma. Esta monografía fue reimpresa en la “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), del mismo Mantilla, tomo I, pp. 323-338, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael D. Mantilla.
(3) Ramón Contreras. “Recuerdos Históricos sobre la Fundación de Corrientes en su Tercer Centenario” (1888), Corrientes. Imp. “El Porvenir”. Ambos trabajos fueron reproducidos por el doctor Hernán Félix Gómez. // Todo citado por Alberto Rivera. “Un testimonio de 1760 sobre el Milagro de la Cruz”, publicado en el fascículo Nro. 2 de “Historia de los Correntinos y de sus Pueblos” (1985), Corrientes. Ed. Amerindia Ediciones.

Años después se sumaron a ellos, entre otros, el agrimensor Manuel Vicente Figuerero(4) y el doctor Hernán Félix Gómez(5).

(4) Manuel Vicente Figuerero. “Lecciones de Historiografía de Corrientes” (1929), Buenos Aires. Ed. Kraft.
(5) Hernán Félix Gómez. “La Fundación de Corrientes y la Cruz de los Milagros” (1973), Prólogo de César P. Zoni, Corrientes. Ed. por el Banco de la Provincia de Corrientes. // Todo citado por Alberto Rivera. “Un testimonio de 1760 sobre el Milagro de la Cruz”, publicado en el fascículo Nro. 2 de “Historia de los Correntinos y de sus Pueblos” (1985), Corrientes. Ed. Amerindia Ediciones.

Cada cual, a su turno, aportó interesantes datos. No obstante el tema sigue siendo discutido en el campo científico, no así en el sentir del pueblo, que lo acepta y rinde a la Cruz su veneración el 3 de Mayo de cada año.

En esta oportunidad se da a conocer en forma íntegra un testimonio poco divulgado, correspondiente al año 1760. El mismo fue citado parcialmente por el historiador eclesiástico fray Cayetano Bruno S.D.B.(6) y, más recientemente, el doctor Ernesto J. A. Maeder(7).

(6) Cayetano Bruno S.D.B. “Historia de la Iglesia en la Argentina (siglo XV)” (1966), volumen l, pp. 259-260, Buenos Aires. Ed. Don Bosco.
(7) Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), p. 21, Advertencia Enrique M. Barba, Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia. // Todo citado por Alberto Rivera. “Un testimonio de 1760 sobre el Milagro de la Cruz”, publicado en el fascículo Nro. 2 de “Historia de los Correntinos y de sus Pueblos” (1985), Corrientes. Ed. Amerindia Ediciones.

- El testimonio de 1760

Se trata de una Información Sumaria que le fuera encomendada a Pedro Bautista de Casajús por el Cabildo de Corrientes. Su autor es el fundador de una de las familias correntinas de más prestigio durante el siglo XVIII.

Ocupó, en diversas ocasiones, cargos capitulares, lo que le permitió vincularse con la sociedad por esos años, ganándose merecidamente un puesto de importancia en el medio de aquella época. Era un hombre a quien se consultaba, “...como persona que tiene libros que tratan de Derecho y estilo común”(8).

(8) Alberto A. Rivera. “Los Casajús” (1975), en el “Boletín interno del Instituto Argentino de Ciencias Genealógicas”, Nros. 51, 52 y 53, Buenos Aires. // Citado por Alberto Rivera. “Un testimonio de 1760 sobre el Milagro de la Cruz”, publicado en el fascículo Nro. 2 de “Historia de los Correntinos y de sus Pueblos” (1985), Corrientes. Ed. Amerindia Ediciones.

De esta personalidad da cuenta el Padre, fray Pedro José de Parras, de paso por Corrientes hacia 1753, en que refería:

“Aquí encontré un paisano mío, llamado Dn. Pedro Bautista Casajús, natural de la Villa de Canfrán, en la falda del Pirineo. Ha sido en esta ciudad, muchos años, teniente de gobernador, alcalde y tesorero. Hoy es nada y está pobrísimo, porque ha sido y es un pleitista eterno. Se alegró mucho de verme y de que le diese razón de algunos sujetos de su patria que yo conocía”(9).

(9) Fray Pedro José de Parras. “Diario y Derrotero de sus Viajes. 1749-1753 (España - Río de la Plata - Córdoba - Paraguay)” (1943), p. 166, Nota Preliminar: José Luis Busaniche, Buenos Aires. Ediciones Argentinas “Solar”. // Citado por Alberto Rivera. “Un testimonio de 1760 sobre el Milagro de la Cruz”, publicado en el fascículo Nro. 2 de “Historia de los Correntinos y de sus Pueblos” (1985), Corrientes. Ed. Amerindia Ediciones.

Cumplió Casajús el encargo del Cabildo, elevando un escrito de varios folios que se conserva en buenas condiciones en la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro (Brasil), al igual que muchos otros documentos de nuestro pasado.

Su texto, obtenido gracias a la diligencia del doctor Ernesto J. A. Maeder -a quien agradecemos el habernos facilitado su copia fotoestática- reza lo siguiente:

“Don Pedro Bautista Casajús, Regidor de Canon y Defensor de Menores de esta Ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes, por Su Majestad que Dios guarde muchos años.
“Por cuanto en Acuerdo Capitular, que se celebró ayer -cuatro del corriente-, se me diputó para solicitar la mejor razón que pudiese hallarse en el Archivo, y Libros Capitulares u otros papeles, razón de que cómo fue el portento que obró la Santa Cruz del Milagro con los descubridores, conquistadores y pobladores de esta ciudad, como se induce del capítulo que trata de esto, en el Libro Capitular Corrientes que su tenor a la letra es el siguiente:

Al margen se lee: ‘Capítulo del Acuerdo Capitular’.

“Y el Sr. Teniente de Gobernador pidió a este Cabildo le despachase una certificación o relación judicial, de lo que sabe de la antigua tradición que vulgarmente corre del milagro, que obró la Santísima Cruz de los Milagros en el principio de la fundación, cuando los infieles le pegaron fuego; y acordamos, que el Regidor de Canon, como anciano vecino de esta Ciudad y práctico, e inteligente de monumentos antiguos de ella, registrase los Libros Capitulares, y demás papeles antiguos de el Archivo; de dicha relación, como la pide su merced de dicho Sr. Teniente con la mayor claridad y distinción posible”.

Al margen se lee: “Relación”.

“Como más, y mejor parece del capítulo de dicho Acuerdo a que me refiero. Y en cumplimiento de dicho cometido”.

Al margen se lee: “Certificación”.

“Certifico al Rey Nuestro Señor y demás Tribunales de ambos fueros donde quiera que ésta fuese presentada de cómo ha cincuenta y cinco años, que me avecindé en esta dicha Ciudad y en ella he obtenido los puestos de Escribano público y cabildo, Alcalde Ordinario, Teniente de Gobernador y el que actualmente ejerzo, y que con el motivo de el ejercicio de dichos empleos, y la falta de escribanos públicos ni reales me ha sido preciso, para dar expediente a muchos negocios, y registrar todos los Libros, y demás papeles, que existen en el Archivo de esta Ciudad y aunque he puesto todo de mi cuidado en inquirir y averiguar el maravilloso suceso y portento de la Santa Cruz de los Milagros, que con tanta devoción veneramos los naturales y vecinos y viandantes, nunca he podido hallar asentada razón de éste suceso a causa del descuido, que tuvieron aquellos primeros vecinos, con el Archivo, y demás papeles de la Ciudad, que con la injuria de los tiempos se han perdido, y sólo se sabe, por tradición repetida de mayores a menores, y se tiene por cierta hasta hoy, que habiendo venido el Licenciado Don Juan Torres de Vera y Aragón, con poderes de Su Majestad con partida de familias a poblar esta Ciudad de la Provincia del Paraguay, hasta el número de sesenta, con embarcaciones tomó puerto en esta ribera el año pasado de mil quinientos y ochenta y ocho, y que en el alto de dicha ribera hicieron un recinto de maderos, que les sirvió de fuerte para guarecerse y defenderse de la multitud de indios infieles naturales de dicho territorio; y que afuera a trecho correspondiente fijaron una Santa Cruz, o la formaron de un árbol que había inmediato al fuerte, que los dichos indios los tenían cercados, y con las armas no les permitía llegar, y avanzarlos y atribuyendo a hechicerías de los Españoles la postura de dicha Santa Cruz, juntaron mucha leña, y por tiempo de veinte y cuatro horas le dieron fuego que se quemó la leña, y quedó la Santa Cruz indemne, que aterrorizados los indios de este portento se redujeron a tratar de paz con los españoles salieron del fuerte, y dispusieron poblar esta Ciudad y lo hicieron el día tres de Abril del citado año Domingo de Ramos, crearon Cabildo, Justicia y Regimiento y dispusieron colocar la dicha Santa Cruz le hicieron Capilla propia, en que la veneran anualmente con mucho festejo, yendo de la Ciudad en procesión, y alarde de todo el Vecindario, lo que hasta hoy se observa siempre víspera y antevíspera de Domingo de Ramos donde logran su devoción grandes y chicos de todos sexos, y el año pasado de mil setecientos y veintiocho tiempo en que el enemigo fronterizo con mucho rigor invadía esta Ciudad hasta la orilla de ella que privaba a los fieles ir a hacer sus visitas y de precaciones así por eso, como por estar el dicho Santuario un cuarto de legua de esta Ciudad y deteriorado el edificio, dispuso el Ilustre Cabildo siendo yo Alcalde de Primer Voto en él se mudase, y se pusiese cerca de la Ciudad como cuatro cuadras de ellas se hizo nueva Capilla, y se trajo a ella el dicho Santo Madero en procesión general de todas las Religiones a que acudieron todo el distrito de la Vecindad se trajo a hombros de Sacerdotes mudándose el Cabildo y demás personas de distinción el año de treinta con cuya mudanza se avivó la devoción hasta ganar jubileo de su Santidad por diez años y se halla hoy dicho Santuario adornado de retablo, y demás menesteres del culto Divino, y ansiosos los naturales de gozar del beneficio de su devoción que se han ido acercando, con sus casa hasta su inmediación y se espera, que antes de mucho tiempo quede muy adentro de la Ciudad así por su devoción, como por lo mucho que se halla multiplicada, que ya hoy pasa de mil y doscientos vecinos; todo lo cual certifico por lo que he llegado a entender de aquellos hombres antiguos halle al tiempo de avecindarme que serían naturalmente nietos de los pobladores, y lo general, que corre de noticias entre sus sucesores, y se predica anualmente día de su fiesta por los oradores, que predican en ella, y para que conste así lo Certifico y lo Juro ante Dios y esta Cruz + y la firmo en las Corrientes a cinco de Febrero de mil setecientos y sesenta años”.

Firmado: Pedro Bautista Casajús

“Corrientes y febrero siete de mil setecientos y sesenta años vista por éste Cabildo Justicia y Regimiento de esta Ciudad la certificación de uso dada por el diputado decimos que la ratificamos por ser su contenido arreglado a pública voz y fama que se tiene en ésta ciudad del portentoso suceso que en dicha certificación se expresa y para que conste lo ponemos por diligencia y lo firmamos en éste papel común por no haber sellado”.

Firman: José Ignacio Cabral - Amaro Gómez Sardina - Juan Solís - Sebastián de Casajús(10).

(10) Biblioteca Nacional de Río de Janeiro, Colección de Angelis, 1-28, 34, 24. (En la transcripción de este documento se ha modernizado la escritura y desarrollado las abreviaturas, lo cual no atenta a su contenido). Este escrito fue publicado en el diario "El Litoral", Corrientes, el  3 de Mayo de 1983. // Citado por Alberto Rivera. “Un testimonio de 1760 sobre el Milagro de la Cruz”, publicado en el fascículo Nro. 2 de “Historia de los Correntinos y de sus Pueblos” (1985), Corrientes. Ed. Amerindia Ediciones.

Es evidente que Pedro Bautista de Casajús no tuvo suerte en la búsqueda por localizar documento alguno contemporáneo al suceso de la Cruz, basando su testimonio en referencia de tradición oral.

- Opiniones sobre la Cruz del Milagro

Este tema de la Cruz del Milagro suscitó entre los estudiosos opiniones encontradas a través de los años.

Por un lado, el doctor Manuel F. Mantilla, desde 1888, niega el hecho del Milagro en forma categórica y escribió sus puntos de vista en tres obras. Ellas son: “La Ciudad de Vera”, artículo publicado en 1888 en el periódico “Las Cadenas”, el día del Tercer Centenario de la fundación de Corrientes, Buenos Aires, Imp. y Lib. de Mayo, 22 páginas; “La Cruz del Milagro”, artículo publicado en el periódico “Las Cadenas”, el 1 de Mayo de 1888, complementado con otro artículo titulado “La Ciudad de Vera” (1888), Buenos Aires, Imp. de M. Biedma, 28 páginas; “Antigüedades”, en “La Libertad”, Corrientes, 25 y 27 de Febrero; 2; 4; 6; y 9 de Marzo de 1898. Todos estos escritos fueron reproducidos en su conocida “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), Buenos Aires, tomo 1, pp. 311-322; 323-338; y 339-367, respectivamente.

Además, en el libro de Hernán F. Gómez. “La Fundación de Corrientes y la Cruz de los Milagros” (1973), pp. 137-169.

Su contrincante, en esa ocasión, fue el doctor Ramón Contreras, quien admite la intervención divina de acuerdo al dogma católico. Véase: “Recuerdos Históricos sobre la Fundación de Corrientes en su Tercer Centenario” (1888), Corrientes. Imp. y Tip. “El Porvenir”, 70 páginas; folleto reproducido en Valerio Bonastre. “Félix María Gómez”; Hernán F. Gómez y Alcibíades Z. Rojas (comp.) “Centenario de la Columna Conmemorativa. 1828-4 de Mayo-1928 (la Ciudad de Corrientes y los Antecedentes de su Fundación)” (1929), pp. 27-127, Corrientes. Imprenta del Estado; además, en H. F. Gómez: “La Fundación de Corrientes y la Cruz de los Milagros” (1973), pp. 179-214.

Compartiendo el criterio del doctor Contreras están, entre otros, A. Navea, Esteban Bajac, César P. Zoni y H. F. Gómez. Al efecto, léase del Padre Bajac: “La Santísima Cruz de los Milagros”, en Valerio Bonastre y otros. “Centenario de la Columna Conmemorativa (1828-4 de Mayo-1928)" (1929), pp. 129-174, Corrientes. Imprenta del Estado. En la obra de Hernán Félix Gómez. “La Fundación de Corrientes y la Cruz de los Milagros” (1973), aparte de la opinión del autor está el pensamiento de su prologuista, el Padre Zoni.

El historiador Manuel Vicente Figuerero, que admite el hecho de la tradición pero no acepta el milagro, explicaba sus conclusiones en base a “las normas de la filosofía positivista” en su: “Lecciones de Historiografía de Corrientes” (1929), primera parte, pp. 152-161 y 461-482, Presentación: J. Alfredo Ferreyra, Buenos Aires. Ed. Kraft.

Hasta aquí algunos de los escritores que se han ocupado del tema en forma detenida; cada uno de ellos, en su momento, hizo su aporte sin claudicar de sus principios.

A continuación transcribimos tres opiniones correspondientes a los siglos XVIII, XIX y XX.

- Opinaba el P. Guevara en el siglo XVIII

“Tomada posesión del sitio, erigieron los españoles el sacrosanto madero de la Cruz en paraje algo distante del fuerte, que levantaron para reparo contra los infieles(11). Arrimáronse estos en gran número, para desalojar los nuevos huéspedes, los cuales con esfuerzo y valor, frustraron las diligencias de los indios. Entonces uno de ellos, que acaso descubrió el Santo madero, explicó su furia contra él, aplicando fuego para convertirlo en cenizas. Pero las llamas respetaron la Santa Cruz, y el sacrílego cayó muerto de un balazo. Consérvase hasta el día de hoy el sagrado leño, que en memoria del suceso se llama la Cruz del Milagro”.

(11) Padre Guevara. “Historia del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán”. Por el ... de la Compañía de Jesús. En: Pedro de Angelis. “Colección de Obras y Documentos relativos a la Historia Antigua y Moderna de las Provincias del Río de la Plata” (1969), tomo I, pp. 746-747, Prólogo y Notas: Andrés M. Carretero, Buenos Aires. Ed. Plus Ultra. // Citado por Alberto Rivera. “Un testimonio de 1760 sobre el Milagro de la Cruz”, publicado en el fascículo Nro. 2 de “Historia de los Correntinos y de sus Pueblos” (1985), Corrientes. Ed. Amerindia Ediciones.

- El científico francés d’Orbigny, relató lo siguiente cuando estuvo en Corrientes entre los años 1827 y 1828

“En esos tiempos de fanatismo y superstición, cada nueva conquista debía tener su milagro, destinado a legitimarla y afirmar la posesión. Corrientes tuvo el suyo, del que no hay que reír, porque está certificado en un gran libro, titulado Milagros de la Cruz, depositado en la Iglesia de la Cruz(12).
“He tenido ese libro en mis manos y extraído, con todos los detalles, apoyados en declaraciones de testigos y en la firma, los informes que extraigo a continuación: Los españoles encontraron gran resistencia en los indios a su llegada a Corrientes. Hubo varios combates, en los cuales los extranjeros perdieron muchas veces. Finalmente, pudieron construir un pequeño fuerte, donde veintiocho hombres se encerraron, detrás de fosas y palizadas, dejando solamente una entrada, fuera de la cual plantaron una Cruz de madera, como símbolo de su religión.
“Los indios, cuyo número aumentaba diariamente, los asediaron sin poderlos reducir ni penetrar en el cerco. Al término de ocho días, se imaginaron que el símbolo de la religión de los cristianos bien podía defenderlos de sus ataques. Resolvieron, en consecuencia, prenderle fuego, reuniendo mucha madera y amontonándola al pie de la Cruz. ¡Vanos esfuerzos! La Cruz permaneció intacta.
“Volvieron a la carga ocho días seguidos y ocho días seguidos el fuego estuvo encendido sin lastimar al símbolo sagrado. Al noveno día, aún muchos indios atizaban la hoguera sacrílega, cuando, en medio del sol más brillante del mundo, se hizo oír el trueno y relámpagos cruzaron el cielo. Los indígenas se postraron entonces, reconociendo que un poder sobrenatural protegía a los españoles y que el Dios de los extranjeros valía más que el suyo, cesando de atacar.
“En número de cinco mil pidieron la gracia de ser admitidos entre los infieles. Desde ese instante, se los reunió en encomiendas y se fundaron los poblados de Guáycaras e Itatí. La Cruz milagrosa fue respetada y adorada por los españoles.
“Construyóse, para conservarla, una capillita, que existía hasta hace cien años. La Ciudad de Corrientes fue fundada algo más arriba y quiso transportarse esa Cruz a la Iglesia de la Cruz, que había sido construida al efecto; pero la Cruz se resistió ... ¡segundo milagro! En vano se cavó la tierra, en vano se emplearon todos los medios ... ¡La Cruz había echado raíces!
“Recién cincuenta años más tarde, fue posible sacarla. Se la transportó entonces a la Iglesia de La Cruz, donde me la mostraron, como prueba del milagro. Ha hecho, en efecto, muchos milagros, pero sería largo enumerarlos aquí”.

(12) Alcides d’Orbigny. “Viaje a la América Meridional (Brasil - República del Uruguay - República Argentina - La Patagonia - República de Chile - República de Bolivia - República del Perú - Realizado de 1826 a 1833)” (1945), tomo I, pp. 295-296, Prólogo: Ernesto Morales, Buenos Aires. Ed. Futuro. // Citado por Alberto Rivera. “Un testimonio de 1760 sobre el Milagro de la Cruz”, publicado en el fascículo Nro. 2 de “Historia de los Correntinos y de sus Pueblos” (1985), Corrientes. Ed. Amerindia Ediciones.

- La opinión contemporánea de Raúl de Labougle

“... en fecha, que hasta ahora no se ha podido precisar, pero que quizá puede situarse en el año 1592, convocados por los indios de Itatí, se confederaron todos los comarcanos y pusieron sitio a la ciudad. Hambre y calamidades sin cuento pasaron sus defensores, pero no cejaron en su lucha hasta que, llevado el asalto general, estuvieron a pique de ser aniquilados(13).
“Salvóles la Cruz de urunda’y, que extendía sus brazos protectores sobre los cristianos y parecía arrojar llamas sobre los sitiadores; Cruz que éstos no pudieron quemar ni destruir, pese a que lo intentaron repetidas veces. Huyeron entonces, ante aquella manifestación sobrenatural.
“En memoria de este suceso, y en el lugar donde aconteció, se levantó por los vecinos un templo, en el que se conserva la Cruz, que se conoce desde aquella época como ‘La Cruz del Milagro’ y es siempre objeto de veneración ...
“En el Archivo General de la Nación, en Buenos Aires, se guarda la Probanza de Méritos y Servicios labrada ante el Cabildo correntino en Enero de 1664, a pedido del capitán Víctor de Figueroa, en la cual los testigos declaran todos uniformemente que, diezmados los primeros pobladores en el combate de La Mandioca, y reducidos sólo a sesenta, fueron sitiados por un gran número de indios, de tal suerte que, si ‘Dios no usara de su Misericordia’ -son sus palabras-, ‘los hubiera infaliblemente acabado y destruido, siendo el favor de Dios tan visto’, que el hecho alcanzó gran publicidad.
“Los testigos, guerreros valerosos, de sangre española hidalga, incapaces de mentir, afirmaron que lo que referían lo habían oído contar muchas veces a los fundadores.
“Uno de ellos, el capitán García de Céspedes, tenía noventa años, al prestar declaración, y la edad de los demás pasaba los setenta.
“Quedó así, después de esta victoria, con ayuda de Dios Nuestro Señor, dueño de la tierra aquel puñado de valientes y, como un presagio de su glorioso destino, sellada y rubricada el Acta fundacional de la Ciudad de Vera, con los signos de la Piedad y el Heroísmo”.

(13) Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes 1588-1814” (1978), p. 18, Buenos Aires. // Citado por Alberto Rivera. “Un testimonio de 1760 sobre el Milagro de la Cruz”, publicado en el fascículo Nro. 2 de “Historia de los Correntinos y de sus Pueblos” (1985), Corrientes. Ed. Amerindia Ediciones.

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