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La celebración de la Cruz del Milagro

Desde los días del Milagro, que entronizó en el paraje Siete Corrientes el orden civil y la catolicidad de los hombres de Castilla, la Cruz, que lo había presidido, y el lugar donde estuviera emplazada, recibieron el homenaje continuo, reverente, de la comunidad a la cual salvó de la destrucción(1).

(1) Hernán Félix Gómez. “La Fundación de Corrientes y la Cruz de los Milagros” (1973), Capítulo Decimoquinto: “La celebración de la Cruz del Milagro”, Corrientes. Edición del Banco de la Provincia de Corrientes.

Junto a ese homenaje continuo, que documenta la construcción de la ermita para la custodia del leño histórico en el lugar mismo del suceso, y evidentemente como su motivación central, está el tributo que la civilidad y el sentimiento religioso le rendían en fiesta solemne, que era de ambos preceptos.

Su realización no tenía nada que ver con fecha o aniversario determinado; el Milagro había ocurrido un día y un año, en la época del poblamiento inicial del paraje, cuando todavía se exploraba el territorio, cuando aún el Adelantado no había honrado a los vecinos y moradores, erigiendo la ciudad, con sus instituciones políticas.

Aquel milagro en un día de angustia, había operado siempre en los espíritus, borrando la dimensión de tiempo del suceso. Tal así, que cuando el Cabildo del 1 de Abril de 1773 quiere definir el significado de la fiesta, dice:

“... el tres del corriente (Abril) es el que se celebra la festividad de la Santa Cruz de los Milagros, función establecida desde la fundación de esta ciudad, en conmemoración de haber sido dicho día el en que se enarboló el Real Estandarte y tomaron posesión las armas españolas de estas tierras y de los notorios milagros con que ha manifestado dicha Santa Cruz su protección...”

En otras palabras, la fiesta se instituye como gratitud a una protección continua, que debió de ser previa a la fundación, y a contar del día en que ésta se realiza, porque en él se enarboló el Real Estandarte y hubo la toma oficial de la posesión de la tierra.

Pero si en ese año y en otros la fiesta de la Cruz del Milagro se realiza el 3 de Abril, coincidiendo con el aniversario de la erección de la ciudad, su celebración corriente fue en la víspera y antevíspera del Domingo de Ramos, porque, según la tradición, fue en dicha oportunidad cuando la omnipotencia divina amparó a los conquistadores.

La celebración de la fiesta dependía entonces de la Semana Santa; se realizaba la víspera del Domingo de Ramos, en que ésta se inicia, y si bien podía coincidir con el 3 de Abril -aniversario de la fundación-, en realidad nada tenía que ver con día y mes determinado. Precisamente, es esta característica de la fiesta de la Cruz del Milagro -movible en los días del año, y dependiente de la Semana Santa, que también es movible-, la circunstancia que conspira para confundir en nieblas el año en que el suceso se produjo.

En 1805 visitó la ciudad de Corrientes el obispo de Buenos Aires, monseñor Lué y Riega. Advirtió que la fiesta de la Cruz del Milagro iniciada la antevíspera del Domingo de Ramos, y cumplida la víspera, no era un ceremonial exclusivamente civil y religioso. El pueblo, que tiene su cultura y vive sus hábitos, sumaba a los actos del homenaje otros de esparcimiento; se festejaba la victoria contra el infiel, un episodio de vida inconciliable con el sentido espiritual que debe anidarse en el alma, cuando las celebraciones de la Semana Santa.

El obispo Lué y Riega dictó entonces, con fecha 23 de Julio de 1805, Auto disponiendo que la función de la Cruz del Milagro, que se realizaba la víspera del Domingo de Ramos, se trasladase perpetuamente al 3 de Mayo, en que la Iglesia Católica celebra la Invención de la Cruz en que Jesucristo nos redimiera. Y próxima la Semana Santa de 1806, el entonces vicario eclesiástico de Corrientes, doctor Juan Francisco de Castro, lo hizo saber el 10 de Febrero de 1806, al Cabildo de Corrientes.

Durante diez años, el decreto del obispo Lué y Riega fue cumplido; pero en 1815, en Bando de Gobierno del 17 de Enero, el entonces gobernador-intendente de la Provincia, capitán José de Silva, ejecutando resolución del Cabildo, decretó que la fiesta de la Cruz del Milagro fuese vuelta a la víspera y antevíspera del Domingo de Ramos, “en memoria y reverencia del (milagro) que obró aquel día, el año de la población de la ciudad”.

Igual restablecimiento de las fechas del culto de los patronos y subpatronos de la ciudad, se indicaba en el expresado Bando, y naturalmente él fue cumplido durante largo tiempo. Para valorizar esta medida, se debe tener presente que si Corrientes se organizó como Provincia en 1814, en que se reúne su primer Congreso provincial, sus instituciones regulares recién datan de 1821, en que se da su primera Constitución, de carácter provisorio. Antes, de 1814 a 1821, se gobernó por la Real Ordenanza de Intendentes dada, para el virreinato del Río de la Plata, y por ello, el magistrado que ejercía el Poder Ejecutivo, denominábase gobernador-intendente.

El Bando aludido y su preferencial referencia a la Cruz del Milagro, obedece a una concepción integral de la que tenía atinencia con la organización del Estado o Provincia. Del mismo año, data el Escudo que Corrientes se da para signar su papel sellado y autenticar las firmas de sus funcionarios, Escudo que se lo ve usar en los papeles públicos, pero cuyo decreto o disposición de establecimiento no ha sido encontrado en los archivos de Gobierno.

Este primer Escudo se forma de un doble círculo, con la leyenda Provincia de Corrientes, y tiene en el centro la representación perfecta de la Cruz del Milagro.

Pensamos -lo que no podemos documentar, por falta de crónicas referenciadas-, que la fiesta de la Cruz del Milagro debió de realizarse hasta 1821 ó 1824, fecha, esta última, de la segunda Constitución de la Provincia, en la víspera y antevíspera del Domingo de Ramos, y que es en la Administración del gobernador Pedro Ferré, en que se vuelve a efectuarla conforme al Edicto del obispo Lué, debido a la política armónica que el gobernante realiza, en las cuestiones del culto, con el obispado de Buenos Aires, del cual dependía la Iglesia correntina. Esa acción paralela entre las autoridades civil y religiosa, está comprobada, sobre todo, con la reorganización y establecimiento de casi todas las parroquias de la Provincia.

Las costumbres coloniales que venían en arrastre, y hasta un sentido de abuso, que promesas y votos entronizaban como fiestas religiosas, llevaron al gobernador, general Benjamín Virasoro, a peticionar del obispo de Buenos Aires, monseñor Mariano Medrano, fuera extendido a la Provincia de Corrientes su Decreto episcopal del 2 de Enero de 1849 para la de Buenos Aires, en que se limitaban esos feriados religiosos entre semana.

Monseñor Medrano accedió al pedido, facultando a su delegado eclesiástico en la Provincia de Corrientes, fray Bernardino Díez, concluyese con el gobernador Virasoro un acuerdo, en que se indicaran los días que, además de los cuatro señalados por la Iglesia, debían ser festivos de ambos preceptos para Corrientes.

El 2 de Junio de 1849, fray Bernardo Díez hizo público el concordato a que se había llegado, en la siguiente forma:

“Por tanto, con arreglo al concordato que hemos tenido con este Superior Gobierno, declaramos por días festivos de ambos preceptos, para esta Provincia, los siguientes:

- El de la Asunción de la Sma. Virgen.

- El de la festividad de todos los Santos.

- El de nuestro Glorioso Patrón San Juan Bautista.

- El de Corpus Christi.

- El de N. Señora de Mercedes, Patrona dos veces jurada en esta Capital y Provincia.

 - El de la Invención de la Sma. Cruz, en que solemniza el Milagro sucedido en la fundación de esta Capital.

“Y ordenamos y mandamos que el presente Edicto, sea leído en todas las iglesias parroquiales de la Provincia, en el Domingo inmediato a su recepción. Y para que todos los fieles cristianos puedan enterarse plenamente del espíritu de su contenido, permanecerá fijado por espacio de treinta días, contados desde la publicación, el cartel impreso que se adjunta”.

(Fdo.) Fr. BERNARDO DIEZ

Delegado Eclesiástico

Como se advierte, la fiesta de la Cruz del Milagro se estabilizó en la fecha 3 de Mayo, hasta nuestros días.

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