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Escudo de la Ciudad

Torres de Vera y Aragón dio a la ciudad por Escudo el suyo propio: un águila que apoya sus garras en dos torres. No fue ése, sin embargo, el adoptado cuando la población aseguró su vida, y radicó su dominio sobre el territorio. Falta el comprobante auténtico de la creación del Escudo tradicional, usado hoy; las primeras referencias a él son de mediados del siglo XVII(1).

(1) Extracto de la obra del doctor Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Es una Cruz incombustible, abrasada de llamas en medio de siete lenguas de tierra. Esta sencilla combinación, representaba la historia de la ciudad que la ideó. La Cruz incombustible, simboliza el poder incontrastable de las dos majestades a cuyo amparo estaban los conquistadores, y en cuyo servicio era aquélla signo de posesión y objeto de creencia religiosa; las llamas significaban la resistencia valerosa y constante, opuesta inútilmente, con fines destructores, por los indios, cuando pretendieron arrojar de su territorio a los nuevos ocupantes de él; las lenguas de tierra, representan el lugar donde estaba erigida la ciudad, que inició la conquista, y la sostuvo hasta vencer a todos enemigos(2).

(2) El Escudo de la ciudad no es el de la provincia: son distintos.// Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

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