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Ganados introducidos

Juan Alonso de Vera y Zárate, hijo del fundador de Vera, en representación hecha al rey, fija en mil quinientas vacas y bueyes y mil quinientos caballos y yeguas, el número de animales traídos del Paraguay por Saavedra(1).

(1) Manuel Florencio Mantilla. Extracto de la obra “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

Sospecho que la cifra es exagerada, pero lo consigno a falta de prueba contraria.

Eran de propiedad del Adelantado, quien los puso al servicio de los pobladores, reservándose los derechos de dominio. De esta reserva, procedió la merced hecha el 5 de Junio de 1633, por Juan Alonso de Vera y Zárate, a la Compañía de Jesús “de los ganados que poseía en el distrito de la Ciudad de Vera, en las siete corrientes”.

El regidor Asencio González fue encargado de cuidar la hacienda vacuna, con la fianza de Héctor Rodríguez y Gaspar de Portillo, afianzado por Rafael Javel, los caballos y las yeguas.

Ambos dieron malas cuentas, como que el momento y los medios no eran propicios para aquerenciar y hacer procrear ganados; éstos se esparcieron y los fiadores fueron apercibidos por sanción capitular del 7 de Noviembre de 1588.

Lo que perdió la ciudad durante sus primeros días, sirvió de plantel al ganado cimarrón, que hizo después tan afamadas las “vaquerías” de Corrientes, de las que salieron el comercio de cueros, los establecimientos pastoriles y otras industrias.

Al principio, la pérdida produjo escasez de carne para el sustento y de pieles para las muchas aplicaciones de la vida pobre y necesidades de la guerra, pues hacían de ellas “cubiertas para los caballos, celadas y quijotes”.

Con el tiempo, zanjaron las dificultades “vaqueando”(2) en la región del Tebicuary, donde había ganado salvaje sin dueño conocido.

(2) Decían “vaquear” a la toma de ganado vacuno sin dueño para sacar pieles, cuero y grasa. // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), tomo I, Notas biográficas por Angel Acuña, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

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