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Sometimiento de las tribus cercanas

Por el doctor Manuel Florencio Mantilla (1)

La voz de que invasores habían poblado en el territorio corrió, seguramente veloz, de caserío en caserío; más, como el jefe de la conquista tuvo la prudencia de no principiarla a sangre y a fuego, ya por recelo al poder de los naturales o porque fue su intento ganarlos con la paz, ninguna manifestación hostil sintieron los pobladores.

Alonso de Vera entabló relaciones amistosas con las tribus cercanas y “con su buena maña é industria” atrajo a su dominio nueve de ellas, moradoras de las costas del arroyo Pirayuy (2), río Pindoy y arroyo Ahomá (3); supo inspirarles confianza, y arraigar en ellas la idea de que los españoles no pretendían oprimirlas ni quitarles sus tierras, sino buscar su amistad y ofrecerles su protección.

“Mediante dichos indios -decía el Cabildo al rey, el 20 de Agosto de 1588-, esta ciudad va en aumento, porque nos sirven en la conquista y población de ella”.

Cuando  de esa suerte hubo asegurado Alonso de Vera auxiliares para la guerra, proveedores de bastimento, de mujeres y de hombres de trabajo, puso la vista en los guaraníes del Paraná arriba, con el objeto de garantir sus comunicaciones terrestres con el Paraguay; pero tuvo que hacer uso de las armas, porque ésos no admitieron tratar de paz.

Los españoles obtuvieron la victoria y fueron blandos con los vencidos; agradecidos éstos, aceptaron su amistad. Cuatro meses después de la fundación, el Cabildo presentó al rey tan felices resultados, apoyándose en ellos para solicitar la continuación de Alonso de Vera en el mando, pedido que fue, seguramente, bien despachado, pues hasta la mitad del año 1596 figuró aquél en su puesto.

Nota

(1) Extracto de la obra del doctor Manuel Florencio Mantilla, Crónica histórica de la Provincia de Corrientes. Notas biográficas por Angel Acuña - Buenos Aires - Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla - 1928 - t. I.

(2) Río del pez amarillo o del dorado; de: pirayú, dorado (el pez, así llamado); y, agua, río; pirayu, pez dorado: de, pirá, pez; yu, amarillo. En la actualidad, en guaraní, se escribe: piraju (sustantivo guaraní), dorado, variedad de pez; pira (sustantivo guaraní), pez, pescado; ju (adj.), amarillo.

(3) Modificación de Yhóima, río bajo (de poca agua); de antiguo: de ihó, aguas bajas; ima, antes, tiempo pasado. El río es barrancoso, profundo y de escasa agua.

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