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El nombre de la Ciudad de Corrientes según G. M. Sorg

El 3 de Abril de 1588 tuvo lugar la fundación de la Ciudad de Vera en el paraje de las Siete Corrientes(1). Según consta del Acta de Fundación, el licenciado Juan de Torres de Vera y Aragón, Adelantado y Gobernador de las Provincias del Río de la Plata, le dio a la ciudad el nombre Vera.

“... fundo y asiento y pueblo la ciudad de Vera, en el sitio que llaman de las Siete Corrientes, provincia del Paraná y el Tape...”(2).

(1) Separata de “La Verdad sin Rodeos”, revista Nro. 4 del Instituto de Investigaciones Históricas y Culturales de Corrientes (2009).
(2) Archivo General de Indias, Sevilla (España). // Escribanía, 846C, folios 124-125v. Ciudad de Vera, 3 de Abril de 1588. Acta de Fundación de la Ciudad de Vera. // Todo citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

Sobre el origen del nombre ya no quedan dudas que el Adelantado quiso perpetuar el apellido de su linaje en la ciudad que personalmente fundaba, por ello deben quedar en el olvido aquellas insólitas hipótesis que pretenden atribuirles otros orígenes a su nombre(3) pues el razonamiento, antes que complejo debe ser simple.

(3) Hernán Félix Gómez. “La Fundación de Corrientes y la Cruz de los Milagros” (1973), p. 74, Corrientes: “La ciudad fundadora se llamó Ciudad de Vera, porque Vera era el nombre de la Provincia en que se establecía y, al proceder así, se ajustó el Adelantado a la práctica general de la Conquista hispánica”. Yerra el autor en su análisis previo, del que resultan estas afirmaciones, al decir que Torres era el apellido paterno y Vera el materno del fundador, pues su padre se llamaba Alonso de Vera y su madre Luisa de Torres. Sobre el nombre de la Provincia, si bien Cabeza de Vaca intituló Provincia de Vera a una región bastante distante de donde se encuentra el paraje de las siete corrientes, el propio Adelantado la nombró “provincia de las Siete Corrientes” en el Título de capitán que dio a Hernandarias, el 25 de Enero de 1588. También expresa que San Juan no responde al Patrono del fundador, sino al día que desembarcó Alonso de Vera. Me pregunto, ¿de dónde sacó Hernán Félix Gómez que Alonso de Vera desembarcó un 24 de Junio?, Día de San Juan Bautista. En contraposición con la opinión de Gómez tienen fundamento las opiniones de Mantilla, Contreras y Figuerero, con las cuales coincido. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

De igual manera, quiso el Adelantado perpetuar el nombre de su terruño natal intitulando "Nueva Estepa" a una ciudad que debía fundarse en la boca del río Bermejo para lo cual expidió, el 4 de Mayo de 1588 -desde Santa Fe- una Provisión a los capitanes Sebastián de León y Diego de Olavarri, Provisión que nunca se cumplió por la incapacidad y desinterés de los comisionados al efecto:

“... dentro de tres años poblareis y fundareis, en nombre de su Majestad e mía, en su real nombre en el río Bermejo ... podáis ir a la boca del dicho río Bermejo, y en la boca de él, o en la parte que os pareciere más cómoda, fundareis y poblareis una villa, la cual se intitule y llame la Villa de la Nueva Estepa...”(4).

(4) Archivo General de Indias, Sevilla (España). // Charcas, 110, N.12, folios 15v-17v. Santa Fe, 4 de Mayo de 1588. Provisión dada por el Adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón a Sebastián de León y Diego de Olavarri, para fundar una ciudad en la boca del río Bermejo. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

Como era costumbre en esos tiempos, cuando el fundador intitulaba la ciudad que fundaba al nombre propio le precedía o seguía el nombre de una Virgen, Santo o dogma de la Iglesia Católica pero, en el caso de la Ciudad de Vera no se consignó tal peculiaridad en su Acta de Fundación, situación ésta que fue rápidamente enmendada por el Adelantado agregándole, al poco tiempo de fundada, el Santo de su nombre, por lo cual la ciudad quedó intitulada "San Juan de Vera", al menos así lo consignó el Adelantado cuando hizo referencia a ella en un documento expedido en la Ciudad de Santa Fe, a 4 de Mayo, a tan sólo un mes de fundada la Ciudad de Vera, en parte del cual expresaba: “... e cuatro leguas hacia la ciudad de San Juan de Vera, río en medio”.

Esta nueva denominación, dada por el Adelantado, a tan sólo un mes de su fundación, no fue ni aislada ni ocasional; la vuelve a reiterar en el año 1594, en otro documento que redacta cuando ya se encontraba en España, en el que certifica los Servicios de Francisco de Irarrázaval y Andía, que fue su compañero en la fundación de la Ciudad de Vera, documento en el cual también la denomina “ciudad de San Juan de Vera”(5) y, más tarde, hace lo mismo, en un Poder que otorga en el año 1604 a Juan de Guerra para que, en su nombre, solicite al Cabildo de la Ciudad de Vera los testimonios de la fundación de “la ciudad de Sant Joan de Vera en las Siete Corrientes”(6).

(5) Braulio de Lana. “Descripción de los solares de Andía e Irarrázaval” (1620), p. 33, Madrid. Madrid, 17 de Marzo de 1594. Certificación de Servicios de don Francisco de Irarrázaval y Andía.
(6) Archivo General de Indias, Sevilla (España). // Charcas, 85, N.5, folios 354r-358v. Asunción, 17 de Mayo de 1604. Poder que otorga el Adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón a Juan de Guerra. // Todo citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

El Teniente de Gobernador Alonso de Vera y Aragón da con más lujos de detalle el nombre de la ciudad, de la provincia donde se hallaba emplazada y los límites que ésta tenía, lo cual se desprende del documento expedido en el año 1591 cuando se realizó el primer reparto de tierras para labranza a los pobladores de la Ciudad de Vera porque fue, a partir de este año, que los pobladores comienzan a cultivar las tierras colindantes a la traza urbana de la ciudad, gracias al castigo ejemplar que se hizo de los indios que cercaron el Fuerte de la ciudad con el propósito de destruirla.

En el encabezamiento del citado documento se expresa lo siguiente(7):

“En el nombre de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas y un solo Dios verdadero, y de la gloriosa Virgen Santa María Señora Nuestra, y del Rey Don Felipe nuestro señor, yo Alonso de Vera y Aragón, capitán general, justicia mayor de esta ciudad de Vera, provincias de las Siete Corrientes, Paraná, Uruguahi, Tape hasta la mar del Norte, San Francisco y Viaza y Guairá por el adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón, gobernador capitán general y justicia mayor de todas estas provincias del Río de la Plata...”.

(7) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Sala 1, Documentos de Gobierno, tomo 1, p. 80r. Ciudad de Vera, 18 de Septiembre de 1591. Padrón de reparto de tierras para labranza. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

Muy a pesar del nombre oficial que tuvo la Ciudad de Corrientes en su fundación, tal y como consta de su Acta de Fundación, éste se fue transformando, con el devenir de los años por el capricho de los hombres que lo fueron transformando a su gusto y a lo que les resultaba más práctico y representativo.

Tuvo una incidencia notable en ello la característica particular del paraje donde estaba emplazada la ciudad, comúnmente conocido por todos como el paraje de las siete corrientes, por las corrientes que se formaban en el río al pasar las aguas por las siete puntas naturales que sobresalían de su costa(8).

(8) Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928), volumen 1, pp. 353-354, Buenos Aires. Bien señala Mantilla el yerro de Ramón Contreras, en sus “Recuerdos Históricos...”, publicado en el periódico correntino “El Litoral”, quien sostenía que “esas corrientes que descargan sus aguas por seis bocas en la del Paraná, con la de éste, forman Las Siete Corrientes”. // José Ignacio Garmendia. “Campaña de Corrientes y de Río Grande (recuerdos de la Guerra del Paraguay)” (1904), pp. 127-128, Buenos Aires. Yerra también Garmendia en su hipótesis al expresar que “ese fenómeno hidrográfico, que le da el nombre de Siete Corrientes, proviene de los afluentes que frente a la ciudad, por la parte del Chaco, caen al Paraná, de las aguas de los brazos del Paraguay y las del Paraná mismo, que completan el número indicado en su título primitivo...”. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

Esta particularidad del paraje queda corroborada por varios documentos, entre los cuales podemos citar la relación que el franciscano fray Juan de Rivadeneyra entrega al Consejo de Indias, en el año 1581, donde se expresa: “hasta las 7 corrientes”(9); la carta del capitán Alonso de Vera y Aragón dirigida al rey de España, fechada en Santa Fe, a 15 de Junio de 1587, donde se expresa: “Juan de Torres Navarrete teniente general de estas provincias en nombre de Vuestra Alteza me mando haga una población en nombre de Vuestra Alteza en las Siete Corrientes”(10); o en la comisión expedida por el Adelantado a Hernandarias de Saavedra, el 25 de Enero de 1588, donde se expresa: “provincia de las Siete Corrientes”(11); o en el Acta de Fundación, donde se expresa: “en el sitio que llaman de las Siete Corrientes”.

(9) Archivo General de Indias, Sevilla (España). // Patronato, 294, N.14, folio 5, año 1581. Relación de las Provincias del Río de la Plata -de autoría anónima, por no estar firmada ni expresado quién la redactó- entregada al Consejo de Indias por fray Juan de Rivadeneyra.
(10) Jorge Guillermo Celestino Zenarruza. “Crónicas” (1994), Libro Primero, pp. 176-183. Instituto de Estudios Iberoamericanos, Buenos Aires.
(11) Archivo General de Indias, Sevilla (España). // Patronato, 136, N.l, R.6, folios 336-337. Asunción, 25 de Enero de 1588. Título de Capitán a Hernandarias de Saavedra, expedido por el licenciado Juan de Torres de Vera y Aragón, Adelantado, Gobernador, Capitán General y Justicia Mayor de las Provincias del Río de la Plata. // Todo citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

Gracias al minucioso estudio de la documentación existente se ha logrado determinar que la costumbre de añadir el nombre del paraje a continuación del nombre propio de la ciudad comenzó a utilizarse en documentos expedidos fuera de la Ciudad de Vera. De las pesquisas realizadas se ha logrado hallar los siguientes testimonios:

1) Un Poder expedido el 7 de Marzo de 1591, en la Ciudad de Santa Fe, a Manuel de Frías, otorgado por Gonzalo Gutiérrez de Figueroa, Juez Pesquisidor de la Real Audiencia de La Plata, contra los culpables de la muerte de Gonzalo Martel de Guzmán, en la Ciudad de Santa Fe, donde se la denomina simplemente Siete Corrientes(12).

(12) Archivo Nacional de Asunción, SNE, volumen 312, folio 49r. “Don Gonzalo Gutiérrez de Figueroa, Juez pesquisidor por el Rey Nuestro Señor, sobre la muerte de don Gonzalo Martel de Guzmán y juez nombrado por su señoría del señor presidente, licenciado Joan López de Zepeda, del Consejo del Rey Nuestro Señor ... la ciudad de la Asunción, Siete Corrientes, ciudad de la Concepción y río Bermejo, y otras cualesquier partes de la dicha gobernación ... dada en la ciudad de Santa Fe de la gobernación del Río de la Plata a siete días del mes de marzo de mil y quinientos y noventa y un años”. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

2) Un testamento otorgado el 27 de Septiembre de 1595, en la Ciudad de la Asunción, por Catalina Gómez, donde se la denomina Ciudad de Vera en las Corrientes(13).

(13) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Sala 1, Protocolos, tomo 4, folios 38r-40v. “In dei nomine, Amén. Sepan cuantos esta carta de testamento, vieren como yo, Catalina Gómez, mujer que fui de Felipe Bernal, difunto que en gloria sea, y al presente soy de Anton Martín, vecino de la ciudad de Vera en las Corrientes, ausente al presente de esta ciudad ... en esta ciudad de la Asunción, en veinte y siete días del mes de setiembre de mil y quinientos noventa y cinco años”. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

3) Un mandamiento, expedido por el capitán Diego Núñez de Prado, Alcalde Ordinario de la Ciudad de La Asunción, el 27 de Noviembre de 1596, en la Ciudad de La Asunción contra Francisco Ortiz de Leguizamo, vecino de la Ciudad de San Juan de Vera en las Corrientes(14).

(14) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Sala 1, Protocolos, tomo 2, folios 204r-204v. Asunción, 27 de Noviembre de 1596. Mandamiento - “El capitán Diego Núñez de Prado, alcalde ordinario en esta ciudad de la Asunción y sus términos y jurisdicción, en nombre de su Majestad ... a Francisco Ortiz de Leguizamo, vecino de la ciudad de San Juan de Vera en las Corrientes...”. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

4) Un Título de Teniente de Gobernador de la Ciudad de Vera, de Jácome Antonio, expedido el 20 de Septiembre de 1598 en la Ciudad de La Asunción, por el gobernador Hernandarias de Saavedra, del cual se conservan dos traslados(15).

(15) Traslado: Copia literal y exacta de un escrito o documento. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

El más antiguo fue realizado el l de Octubre de 1598 y se encuentra incorporado en las Actas del Cabildo de la Ciudad de Vera, donde se la denomina Ciudad de San Juan de Vera en las Corrientes y Ciudad de Vera.

El otro traslado, más moderno y con algunos errores de transcripción, pues en él se consigna erróneamente como fecha de extensión del Título el año de 1558, en lugar de 1598.

Este traslado fue realizado en el año 1692 por el escribano Juan Méndez de Carvajal y se encuentra incorporado en un expediente que fue remitido al Consejo de Indias con la Información de Méritos y Servicios del capitán Mateo Cabrera, vecino de la Ciudad de Asunción, donde se la denomina Ciudad de San Juan de Vera de las Corrientes(16).

(16) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Sala 1, Actas Capitulares, tomo 1, folios 114v-115v. “... nombro por mi lugarteniente de gobernador de la ciudad de San Juan de Vera en las Corrientes ... en la ciudad de la Asunción en veinte días del mes de setiembre de mil y quinientos y noventa y ocho años”. // Archivo General de Indias, Sevilla (España). // Charcas, 108, N.15, folios 7r-8v. “... nombro por mi lugarteniente de gobernador de la ciudad de San Juan de Vera de las Corrientes ... en la ciudad de la Asunción en veinte días del mes de setiembre de mil y quinientos y cincuenta (sic) y ocho años”. // Del documento original se conservan estos dos traslados mencionados; el más antiguo fue realizado a once días de ser expedido el Título original y fue incorporado en el Acta Capitular del 10 de Octubre de 1588, con la correspondiente certificación del Escribano del Cabildo de la Ciudad de Vera. Es la copia más fiel que se conserva del Título original. El traslado más moderno fue realizado en el año 1692, a casi cien años de la fecha en que se expidió el Título original, y en él se consigna el nombre de la ciudad con una leve variación, pues se escribe “de las Siete Corrientes”, en lugar de “en las Siete Corrientes”, como reza el traslado realizado y certificado en el año 1598, que se conserva en las Actas Capitulares del Archivo General de la Provincia de Corrientes. En el traslado más moderno se consigna, con error, la transcripción del año de expedición del Título, pues consigna el año 1558, en lugar de 1598. No tengo dudas que fue el espíritu de la frase del documento original indicar en qué lugar se hallaba la Ciudad de Vera, expresión que se corresponde más con el uso de la época como lo demuestran los testimonios que aquí presento, porque la expresión “de las Siete Corrientes” es más moderna y se corresponde con el uso y costumbre de la fecha en que fue realizado el traslado más moderno del documento. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

Amén del nombre oficial que le fue dado por su fundador a la ciudad y del paraje en el que estaba asentada, tuvo además la Ciudad de Corrientes un nombre guaraní del cual son escasos los testimonios que se pueden hallar en documentos oficiales, nombre que fue conservado por sus habitantes desde los tiempos más remotos y que en la actualidad se utiliza como apelativo y representativo de toda la provincia de Corrientes.

Taraguĩ es el nombre guaraní de la Ciudad de Corrientes, que tiene su origen en las características lagartijas que, en abundancia, poblaban y pueblan los peñascos y riberas del paraje de las Siete Corrientes. Para corroborarlo, se ha logrado hallar tres valiosos testimonios inéditos que sustentan estas afirmaciones(17).

(17) No tengo constancia de nadie que se haya ocupado con anterioridad de estudiar este asunto, que notoriamente fue y es ignorado por los historiadores correntinos y más notorio aún es el desconocimiento que se tiene en la actualidad del verdadero significado del vocablo guaraní taragüí, siendo que su uso y significado fue varias veces señalado por antiguos cronistas que visitaron la ciudad, que se nutrieron de las informaciones que les proporcionaron los vecinos de la misma. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

El primer testimonio data del año 1597, cuando el gobernador Juan Ramírez de Velazco expide al capitán Antonio de Añasco su nombramiento de Teniente General de la Gobernación del Río de la Plata, para que desempeñe su cargo y oficio en las cinco ciudades de su gobernación, ciudades a las cuales denomina de la siguiente manera en el documento: “Asunción y Concepción y Taraguĩron(18), Ciudad Real y Xerez y la Villa Rica del Espíritu Santo”(19).

(18) José de Anchieta. “Vocabulario na lingua brasilica (manuscrito portugués-tupi do seculo XVII)”. En el tupí-guaraní del Brasil, a las lagartijas se las llama taraguira. // Georgi (Maregrave) Margravi de Liebstad & Guilielmi Pisonis. “Historia Naturalis Brasiliae” (1648), p. 238, Amsterdam. El naturalista alemán Goerg Maregrave consigna sobre este vocablo lo siguiente: “Taraguira (término indígena, tar-a-ge’ra). Lagarto, que vive cerca de las casas, que se encuentra en gran cantidad en los jardines”.
(19) Roberto Quevedo. “Actas Capitulares y Documentos del Cabildo de Asunción del Paraguay - Siglo XVI” (2001), p. 246, Municipalidad de Asunción. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

El segundo testimonio data del año 1602, ocasión en que el carpintero Francisco López Ortiz, vecino de la Ciudad de Vera, otorga su testamento en la Ciudad de La Asunción donde, ocasionalmente, se encontraba trabajando en la fábrica de la Iglesia Mayor de esa ciudad, documento en el cual, al referirse a su hija, expresa lo siguiente: “Beatriz Ortiz, la cual está casada con Jerónimo de Ibarra, vecino de la ciudad de Taraguyro, de esta gobernación”(20).

(20) Archivo Nacional de Asunción, volumen 651, Nro. 3. Asunción, 7 de Mayo de 1602. Testamento de Francisco López Ortiz. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

El último testimonio que se ha hallado proviene del licenciado Francisco de Alfaro, un funcionario real que fue comisionado por la Real Audiencia de la Ciudad de La Plata para recorrer la Gobernación y observar el trato que se le daba a los indios encomendados a los españoles.

En su Informe sugirió la división de la Gobernación del Río de la Plata en dos Gobernaciones independientes, expresándose al respecto en estos términos:

“el otro Gobierno del Paraguay podría comenzar desde la ciudad de Vera, que por otro nombre llaman Corrientes y por el de los indios Taragui, este Gobierno tendría esta ciudad y la del Paraguay, que es la Asunción, y las del Guairá, la villa de Jerez y no había poco si las visitara cada dos años”(21).

(21) Enrique de Gandía. “Francisco de Alfaro y la Condición Social de los Indios” (1939), pp. 472-474, Buenos Aires. Documento XXX, La Plata, 15 de Febrero de 1613. Carta del licenciado don Francisco de Alfaro a Su Majestad. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

Ahora bien, ¿qué significa taraguĩ y por qué se utilizaba este vocablo guaraní para denominar al paraje donde estaba asentada la Ciudad de Vera?

En los años 1639 y 1640, el jesuita Antonio Ruiz de Montoya publica, en Madrid, "Tesoro de la Lengua Guaraní" y "Arte y Vocabulario de la Lengua Guaraní"(22), obras en las que el autor logró, por primera vez, contextualizar social y culturalmente las palabras del idioma guaraní, reflejando la cosmovisión de los que la hablaban y se comunicaban en esta lengua.

(22) Antonio Ruiz de Montoya. “Tesoro de la Lengua Guaraní” (1639), Madrid. // Antonio Ruiz de Montoya. “Arte y Vocabulario de la Lengua Guaraní” (1940), Madrid. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

En la primera de ellas refiere en la página 356 que taragui~ significa lagartija, definición ésta que fuera ratificada luego por el Padre jesuita Bartomeu Meliá, especialista en estudios etnohistóricos y la mayor autoridad de la lengua guaraní en la actualidad, quien manifestó que: “Taraguĩ ha sido siempre lagartija y creo que en Corrientes no han de faltar”.

Llama poderosamente la atención la indiferencia y desconocimiento que se tiene en la provincia del origen y verdadero significado del vocablo taragüí pues, además de pretender desvirtuar su significado atribuyéndole rebuscadas interpretaciones nunca se lo reconoció como el nombre guaraní de la Ciudad de Corrientes lo que motivó, además, una apatía generalizada de nuestras tímidas y escurridizas lagartijas, excluyéndolas de cualquier representación iconográfica de la cultura correntina, siendo que ellas fueron las que dieron el nombre guaraní a la primitiva ciudad.

Esta apatía y desconocimiento de su origen y significado ha llevado a que, erróneamente, hoy día el vocablo taraguĩ sea representativo de toda la provincia.

Nuestro querido historiador Manuel Florencio Mantilla realizó una sorprendente autointerpretación del vocablo guaraní taraguĩ, que luego fue imitada y seguida por no pocos escritores e historiadores.

Mantilla sostiene que “los aborígenes de las cercanías denominaban a la ciudad Taraguĩ, que significa pueblo cercano. La palabra se compone: de táva, pueblo; y de aguĩ, cerca, próximo. La v de táva se muda en r, por singularidad de la lengua guarani y, por la misma causa, desaparece una a”(23).

(23) Manuel Florencio Mantilla. "Crónica Histórica de la provincia de Corrientes" (1928), tomo 1, p. 16, Nota 42, Buenos Aires. // Revisando otros autores que se han ocupado de traducir o interpretar este vocablo guaraní, encuentro a Muniagurria, quien manifiesta que Taraguĩ es el nombre guaranítico de Corrientes, de color cambiante, posiblemente refiriéndose al color de las aguas de sus siete corrientes, y cuando se ocupa de la expresión teju taraguĩ dice que es cierta especie de lagartija que tienen, por un fenómeno de mimetismo, el color de las toscas, cuyas hendiduras les sirven de morada, y finaliza con el interrogante de si ¿fue la ciudad quien les dio el nombre (taraguĩ), o fueron las lagartijas quienes se lo dieron a la ciudad?, a lo que debo contestarle que fueron las lagartijas las que le dieron el nombre a la ciudad (Saturnino Muniagurria. "El Guaraní" (1947), p. 185, Buenos Aires; o a López Bread quien, siguiendo a Mantilla, manifiesta que Taraguĩ es una deformación idiomática, un apócope de táva, pueblo, y hague, cercano, con el que los naturales de las cercanías nombraban al nuevo pueblo (Miguel Raúl López Breard. "El ñe’ẽnga: refranes, adagios, máximas, sentencias y dichos célebres en el área guaranítica" (200l), p. 132. Intercontinental Editora; y a Cabrera, quien manifiesta que taraguĩ viene de itarãguigua, es decir, tierra colorada sedimentaria, parecida a piedra, tierra guaranítica (Gaspar Natalicio Cabrera. "Historia sintética de la Ciudad de Caazapá" (1980), p. 20. Impr. Zamphirópolos. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

Resulta extraño que Mantilla haya llegado a estas rebuscadas conclusiones, siendo que en su "Crónica Histórica..." menciona que había leído el "Tesoro de la Lengua Guaraní" del Padre Ruiz de Montoya donde ya se manifestó que, claramente, se expresa que taraguĩ significa lagartija.

Dejando de lado los testimonios documentales, se repasarán ahora los testimonios publicados por antiguos cronistas que se ocuparon de este asunto.

Existe un testimonio muy antiguo, que ha pasado inadvertido a los historiadores de estas latitudes. Se trata de una obra manuscrita titulada: "Compendio y Descripción de las Indias Occidentales", cuyo autor fue un religioso español de la Orden de los Carmelitas Descalzos, llamado fray Antonio Vázquez de Espinosa, que recorrió América entre los años 1608-1622.

El manuscrito de esta obra, cuyo hallazgo fue considerado el más grande acontecimiento bibliográfico de carácter histórico del siglo veinte, permaneció archivado en la "Colección Barberiniana de la Biblioteca Vaticana", hasta que el notable latinista norteamericano Charles Upson Clark, de la Smithsonian Institution, lo descubrió, allá por el año de 1918, y lo publicó completo, por primera vez, en el año 1948(24). Es por ello que no estuvo antes al alcance de los historiadores del país e incluso hoy día pocos la conocen(25).

(24) Aunque en un primer momento no se sabía quién era el autor del manuscrito, por el año 1930 el doctor Ernst Schafer -historiador del Consejo de Indias- le manifestó a Upson Clark que era la obra extraviada de Vázquez de Espinosa, de la que se tenían noticias por León Pinelo y otras ciertas eruditas referencias.
(25) Francisco de Aparicio y Horacio A. Difrieri. “La Argentina, Suma de Geografía” (1958), volumen l, Buenos Aires. En esta publicación se ocupan de la obra de Vázquez de Espinosa. // Todo citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

En ella se encuentra una rica descripción de las ciudades del Río de la Plata realizadas por un testigo ocular de sobrada capacidad que en parte de su obra describe lo que vio e indagó sobre la Ciudad de Corrientes y en parte de su manuscrito dice:

“De la ciudad de ciudad de la asumpcion, para ir al distruito de buenos ayres se buelve a vaxar el Rio auaxo de las Siete Corrientes, donde esta fundada la ciudad de San Joan de vera de hasta 40 vezinos Españoles, en vnas varrancas sobre el Rio de la plata, llamese esta ciudad en lengua de indio Taraguirõ, que quiere decir lagartija, tambien le llaman de ordinario de las Siete Corrientes, por estar fundada la ciudad sobre vna alta varranca, que tiene siete puntas, que por ellas, y las juntas de los Rios se hazen siete remolinos, por cuia causa le dan este nombre”(26).

(26) Antonio Vázquez de Espinosa. “Compendio y Descripción de las Indias Occidentales” (1948), volumen 108 de la “Smithsonian Miscellaneous Collection”, p. 638. Smithsonian Institution, Washington. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

Este corto y preciso discurso de fray Antonio Vázquez de Espinosa aclara, con simpleza, las denominaciones de la Ciudad de Corrientes en esos tiempos, dilucidando el significado de su nombre guaraní y el por qué de las Siete Corrientes.

Detalla, además, dónde estaba asentada la ciudad y dice el número de vecinos que en ese tiempo habitaban la Ciudad de Vera. Aunque en el manuscrito no se especifica la fecha de su visita a la Ciudad de San Juan de Vera, se puede estimar que la debió realizar en el año 1618, pues se sabe que en ese año estuvo también en las ciudades de Tucumán, Santiago del Estero y La Rioja; en el año 1619 ya se encontraba en Lima (Perú) y, en el año 1622, emprendió su regreso a España(27).

(27) Refuerza esta afirmación de que fue el año de 1618 el considerar Vázquez de Espinosa a la Ciudad de San Juan de Vera dentro de la jurisdicción de Buenos Aires y no la del Paraguay, cuya división se realizó en el año 1617. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

Fue muy grato para mí conocer el contenido de este manuscrito, pues por él se ven respaldadas todas las afirmaciones que se han venido manteniendo durante mucho tiempo y que se han reflejado en publicaciones anteriores a ésta(28).

(28) Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor. // Gustavo Miguel Sorg. “La Taragüí olvidada”, diario “El Litoral” de Corrientes, edición del Sábado 22 de Noviembre de 2008.

Por lo valioso de su testimonio, se transcribe, seguidamente, qué decía de la Ciudad de San Juan de Vera:

“Los indios que sirven a los españoles de esta pequeña ciudad son den ación Guaranies.q ue habitan sobre el mismo Río de la Plata (por Paraná), que parte de ellos están de paz, y los más de guerra; andan desnudos son haraganes susténtanse de la caza y pesca, tienen sus poblaciones de esteras(29) sin más fabrica, porque todo lo suple el buen temple de la tierra.
“La ciudad de San Juan de Vera es de temple caliente con buen sitio, fundada sobre el Río de la Plata del obispado de Buenos Aires, de donde está poco menos de 300 leguas, tiene un convento de San Francisco, cógese trigo, maíz, mandioca, que es una raíz de que se hace razonable harina y la mata es a modo de saúco(30), para sembrarla ponen un pedazo de palo o estaca debajo de la tierra y dentro de tres meses viene a sazón, para comerla, por ser venenoso el sumo que tiene, la echan primero en agua que se remoje y quite aquella ponzoña y después es de buen sustento y de admirable gusto, de esta harina hacen mazamorra y baypĩ, que es a modo de sopada, y otras comidas y guisados.
“Hay papas y algunas frutas de España, y por ser la tierra muy viciosa para que la fruta sea de provecho y venga a sazón, apalean los árboles, o los barrenan, porque de otra suerte se va todo en vicio y son nudosas. El trato principal de los vecinos de esta tierra es corambre(31) y gran trajín de carretas para el Tucumán y Buenos Aires, por este lugar confinan los obispados de y gobiernos de Paraguay y Buenos Aires.
“De esta ciudad de las Siete Corrientes se van 34 leguas hacia el Tucumán a la ciudad de San Jerónimo del Río Bermejo(32), la cual está fundada media legua del río hacia el Tucumán...”.

(29) Tejido grueso de esparto, juncos o palmas que, sobre todo, sirve para cubrir partes del suelo.
(30) Arbusto grande, de hojas aserradas, acres y malolientes.
(31) Cuero, se refiere a que comercian el cuero, que seguramente es el cuero vacuno el que comerciaban.
(32) Cabe destacar que Vázquez de Espinosa dice que la Ciudad de San Jerónimo -por Concepción del Bermejo- está en 26 grados y dos tercios, fundada en un llano alto y eminente, tendrá 100 vecinos españoles, con Convento de San Francisco e Iglesia Parroquial, con un fraile por cura, lo que denota que era mucho más grande que la Ciudad de San Juan de Vera, de la cual no dice que tenga Iglesia Parroquial todavía en ese tiempo. En el Padrón del año 1622 ya había 94 vecinos en la Ciudad de San Juan de Vera, teniendo siempre en cuenta que un vecino era aquél que tenía casa poblada con familia. // Todo citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

En otra parte de su crónica describe al río Paraguay y resulta muy interesante su relato en cuanto a los peces que había, todos ellos con los mismos nombres que hoy día se los conoce:

“El río es abundantísimo de pescados, hay sábalos, dorados, pacus redondo y chato a modo de raya, zurubi largo y puntiagudo como aguja sin escamas, patís que es como cazón sin escamas, la carne amarilla como azafranada, palometas y mucho camarón menudo que llaman piquiras, en tanta abundancia que con un jarnero con un poco de tocino a la luna se coge grandísima cantidad el cual es muy saña y remedio de muchos pobres”.

Se mencionará, a continuación, otros testimonios, más modernos, que se ocupan de explicar el por qué del nombre de la ciudad y del paraje donde estaba emplazada.

El primero de ellos corresponde al Maestre de Campo Bernardino López Luján, lugarteniente de gobernador de la Ciudad de las Corrientes, que en su Informe remitido el 12 de Febrero de 1760 al gobernador Pedro de Cevallos expresaba lo siguiente:

“Fundó la sobredicha cuidad el adelantado licenciado Juan de Torres de Vera y Aragón, gobernador y capitán general de las provincias del Río de la Plata, y con el título y nombre de ciudad el año del Señor de 1588 día 3 de Abril domingo de la Resurrección de Lázaro, dando principio á la fundación por un fuerte que fabricaron así para la defensa de los mismos pobladores como para el resguardo y refresco del as embarcaciones que navegan los dos dilatados ríos Paraguay y Paraná desde el puerto de Buenos Aires al de la Asunción. Del mismo Adelantado Juan de Torres de Vera tomó la ciudad el nombre y el apellido, llamándose desde entonces la ciudad de San Juan de Vera, y se añadió el segundo de las Siete Corrientes por las que forman el río Paraná estrellando sus aguas en los siete puntos que le entran de tierra. Su primer teniente capitán general y Justicia Mayor fue Don Alonso de Vera y Aragón, nombrado por el mismo Adelantado”(33).

(33) La Revista de Buenos Aires. “Memorias y Noticias para servir a la Historia Antigua de la República Argentina” (1865), pp. 141-164, Buenos Aires. “Descripción Histórica y Geográfica de la Ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes, por el Maestre de Campo Bernardo López Luján”. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

Por su parte, el jesuita José Quiroga, que en el año 1752 hizo un reconocimiento del río Paraguay, desde la boca del Xauru hasta su confluencia con el Paraná, también aporta lo suyo.

Este documento fue publicado por el Padre Domingo Muriel, en el apéndice de su versión latina de la Historia del Paraguay del Padre Charlevoix. Refiriéndose a la ciudad de Corrientes decía lo siguiente:

“Llámase ciudadd e las Siete Corrientes, porque el terreno en donde está la ciudad, hace siete puntas de piedra, que salen alrío, en las cuales la corriente del Paraná es más fuerte”(34).

(34) Padre José Quiroga. “Descripción del río Paraguay, desde la boca del Xaurú hasta la confluencia del Paraná” (1836), p. 437, Buenos Aires. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

Y unos años más tarde, el jesuita José Guevara también se refiere al origen del nombre del paraje de las Siete Corrientes, tomando como base los dichos del Padre Quiroga y rectificando a los que, en ese tiempo, tenían una opinión equivocada:

“El Padre Quiroga, hablando del origen del nombre de Siete Corrientes dice: La ciudad de las Siete Corrientes tiene este nombre, no como creyeron algunos por juntarse allí, en corta distancia, muchos ríos, sino por estar fundada en un plano alto que hace siete puntas que entran con sus ángulos de piedra en el río Paraná, en las cuales puntas hay una corriente muy fuerte que imposibilita la subida a los barcos, que se acercan a ellas, y así para subirlas es necesario tomar el rumbo por medio de ellas”(35).

(35) Padre José Guevara. “Historia de la Conquista del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán” (1882), tomo 10, p. 417, Buenos Aires. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

Mudando el siglo, estas particularidades fueron advertidas y transmitidas con el correr de los tiempos por ocasionales viajeros e historiadores que nos visitaron, como es el caso del naturalista francés Alcides Dessalines d’Orbigny, que visitó la ciudad de Corrientes en el año 1827 y dejó expresado en su obra "Viajes a la América Meridional"(36), que “el gran número de lagartos que cubrían los peñascos ribereños, ha dado a ese lugar el nombre de Taraguĩ por los indios, nombre que emplean aún hoy”.

(36) Alcides Dessalines d’Orbigny. “Viajes a la América Meridional” (1945), Buenos Aires. // Citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

Y ya en el siglo XX, el historiador Vicente Quesada decía en su obra "La provincia de Corrientes"(37), que “la ciudad de Corrientes era conocida por los guaraníes con el nombre de Taraguĩ, por las muchísimas lagartijas que se abrigan en las hendiduras de las paredes, los tejados y los patios, la abundancia de este reptil llamado en guarani taraguĩ, fue el origen de esta denominación”, opinión que vuelve a confirmar Francisco Latzina, en su "Geografia de la República Argentina"(38), donde expresa que “los guaraníes que esta provincia, en los tiempos de la conquista, llamaban a la ciudad de Corrientes, Taraguy, a causa de los numerosos lagartos que solían abrigarse en las rendijas de las murallas”.

(37) Vicente Gregorio Quesada. “La provincia de Corrientes” (1857), p. 49, Buenos Aires.
(38) Francisco Latzina. “Geografía de la República Argentina” (1888), p. 337, Buenos Aires. // Todo citado por Gustavo Miguel Sorg. “Juan de Torres de Vera y Aragón (Nueva Historia de la Fundación de la Ciudad de Vera)” (2007). Edición del Autor.

Como queda demostrado por todos los antecedentes que aquí se presentan, con el tiempo fue prevaleciendo el nombre del paraje en el cual estaba asentada la ciudad por sobre el nombre propio que le fuera dado a la ciudad en la fundación, y fue así que la ciudad que se fundó con el nombre de Ciudad de Vera, pasó a llamarse con el tiempo San Juan de Vera; San Juan de Vera en las Corrientes; o San Juan de Vera de las Corrientes; o San Juan de Vera de las Siete Corrientes; o las Corrientes; y, finalmente, quedó solamente Corrientes.

Del análisis de las Actas Capitulares del Cabildo de la ciudad, se puede advertir que hasta el 30 de Octubre de 1598 se respetó, sin excepciones, la denominación de Ciudad de Vera, costumbre que perduró, con algunas excepciones, a partir de esa fecha y hasta el año 1609, aproximadamente.

A partir del año 1610, se la comienza a denominar a la ciudad, San Juan de Vera, con algunas excepciones y, desde 1682, ya se la denomina San Juan de Vera de las Siete Corrientes.

El nombre de Ciudad de las Corrientes o Corrientes, comenzaría a tomar fuerza a partir del año 1764, aproximadamente.

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