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El Adelantado Torres de Vera y Aragón

Con Juan de Torres de Vera y Aragón sucedía un hecho sin precedentes en América hispana, por cuanto, si bien se le negaba la autorización para trasladarse al Río de la Plata y al Paraguay, estos territorios se hallaban gobernados por sus lugartenientes.

El 5 de Enero de 1584, su esposa, Juana Ortiz de Zárate, había fallecido en Charcas; antes le había dado un hijo, que se llamó Juan Alonso, quien tendrá larga actuación en Córdoba.

El largo pleito, que retenía a Torres de Vera y Aragón en Charcas, terminó a principios de 1587. Una vez obtenido el permiso de las autoridades correspondientes, salió de Chuquisaca en dirección a Concepción del Bermejo y, desde allí -en compañía de Alonso de Vera, el “Cara de Perro”, y Hernandarias-, viajó a Asunción, donde llegó el 9 de Junio de 1587.

Adelantado, Gobernador y Capitán General, en virtud de lo dispuesto en el testamento de Juan Ortiz de Zárate, Torres de Vera y Aragón (1587-1588) fue designado por el rey Adelantado interino, hasta tanto justificara legalmente sus pretensiones ante el Consejo de Indias.

Se dice que en Asunción contrajo enlace con María Arias de Mansilla, de la cual nació un hijo, llamado Gabriel de Vera y Aragón quien, presumiblemente, no conoció a su padre.

Dentro de esta zona y conforme a las divisiones administrativas del momento, va a surgir la ciudad de Corrientes como centro civilizador.

Obtuvo el Adelantazgo por su matrimonio con Juana de Zárate(1), según cláusula del testamento del Adelantado Juan Ortiz de Zárate, pero demoró mucho tiempo en el Perú, detenido por sus enemigos(2), gobernando sucesivamente por él, sus delegados Juan de Garay y Juan de Torres Navarrete; cuando se hizo cargo personalmente del mando, la conquista se hallaba ya cimentada y caracterizada; de nada le servían sus conocimientos superiores; le era forzoso continuar en el rumbo de los hechos fundamentales producidos, porque no convenía retrotraer las cosas a su  origen, destruyendo la penosa labor de muchos años.

(1) Hija natural reconocida del Adelantado Ortiz de Zárate y de Leonor Yupanqui, nieta-sobrina del inca Atahualpa. Ortiz de Zárate dejó por testamento el Adelantazgo “al caballero de condición reconocida” que se casase con su hija, a gusto de ambos, y encargó a Juan de Garay -su albacea y sobrino- la ejecución de su voluntad. Entre los muchos interesados en la mano de la heredera, su amor prefirió al oidor Juan de Torres de Vera y Aragón; el virrey del Perú, Francisco de Toledo (1569-1581) pretendió impedir la boda, pero Garay la precipitó.
(2) El virrey Francisco de Toledo el primero, despechado por el fracaso de su empeño para que Juana de Zárate se casase con el hijo del oidor Matienzo, amigo predilecto de aquél. El casamiento originó un proceso largo.

De letras y de leyes, no de armas ni de intrigas, tenía experiencia y hábitos el Adelantado; de suerte que no se avino con la dirección superior de un territorio inmenso, poblado en desorden por la nueva civilización, sin cohesión política ni social, disturbios y conflictos permanentes, rodeada la vida por peligros, incierto el teatro de la gloria, de sinsabores y amarguras el mando.

En 1583, Ruy Díaz de Guzmán, “gobernador delegado de Vera y Aragón”, subdividirá estos extensos dominios y formará en él cinco provincias: al Norte, la de Coracivera; al Oeste, Jerez; al Sur, la de Tapé; en el centro, la de Guairá; y al Este, hasta el Atlántico, la de Del Campo, con San Francisco por capital.

El Adelantado Vera y Aragón completará, después, la obra de Ruy Díaz de Guzmán, dividiendo el vasto territorio entre el Río de la Plata, la provincia de Tapé y los ríos Paraná y Uruguay, en dos provincias nuevas, que llamó del Paraná y del Uruguay, comprendiendo la primera los territorios situados en ambas márgenes de este río, al Sur de la provincia de Jerez y del Uruguay y, esta última, los territorios entre el Paraná y el río de su nombre, hasta la provincia de Del Campo.

Gobernó apenas poco más de un año, y se hastió; pero antes de abandonarlo, para trasladarse a España, quiso dejar su nombre vinculado a la conquista en una población que, respondiendo a necesidades descuidadas, crecería en lo futuro por la misma acción del desarrollo de las fundaciones existentes en el Paraguay, el Guaira, el Chaco(3), y límites del Perú.

(3) “Varias interpretaciones se han dado de la palabra chaco, todas más o menos correctas pero que no son del todo exactas. Chaco, en quechua, significa cazadero. Cada ‘pueblo de indios’ tenía su tierra para población y su chacú o cazadero. La diferencia entre chacú y pampa, es ésta: chacú o chaco es un nombre dado a cualquier lugar montuoso, sea o no llano; mientras que pampa, es un espacio llano, abierto, sin estorbo, de mayor o menor extensión, cuando pequeño, llamado también, pampita y pampichuela. En Santiago del Estero y Catamarca la palabra ampa se emplea siempre para designar “campo”, en el sentido argentino; así dicen: “ampa manta amuní”, vengo del campo o, literalmente, “campo del vengo yo”. S. A. Lafone Quevedo. “La Raza Americana”, de Briton, en el “Boletín del Instituto Geográfico Argentino”, tomo XIV // Citado por Manuel Florencio Mantilla. “Crónica Histórica de la provincia de Corrientes” (1928). Notas biográficas por Angel Acuña, tomo I, Buenos Aires. Ed. Juan Ramón y Rafael Mantilla.

A ese fin eligió el conocido paraje de “las Siete Corrientes” y en persona puso manos a la obra.

El 3 de Abril de 1588 dejó formalizada la fundación de la Ciudad de Vera que, con el transcurrir de los años, se denominó Corrientes. Una vez cometido su deseo, abandonó la ciudad, dejando a su sobrino Alonso de Vera y Aragón (a) “El Tupí”  a cargo del Gobierno de la nueva ciudad.

En su viaje hacia España, se detuvo en Santa Fe, donde realizó algunos nombramientos de gobierno, y encomendó “a los capitanes Diego de Olivarri y Sebastián de León, la fundación de una ciudad que se denominaría Nueva Estepa” -recordaba así a su pueblo natal-. Esto no pudo cumplirse.

De Santa Fe se dirigió a Buenos Aires. Allí nombrará Teniente de Gobernador de esta última ciudad, a Hernando de Mendoza.

Se embarcó para España desde Buenos Aires -vía Charcas-, a mediados de 1588, recordando que se marchaba a la Península “a dar aviso a Su Magestad del estado de esas provincias”, y dejando la provincia del Río de la Plata a cargo de Alonso de Vera y Aragón (a) “Cara de Perro” y Juan de Torres Navarrete (1588-1592).

El primero fue designado Teniente del Adelantado en las ciudades del Norte, con Título fechado el 3 de Mayo de 1588; y a Torres Navarrete lo designará Teniente de las ciudades del Sur, con Título fechado el 27 de Julio de 1583.

Estos dos hombres ejercieron el poder hasta que se vieron obligados a dejarlo. Alonso de Vera y Aragón gobernó hasta el 12 de Julio de 1592 y Juan de Torres Navarrete hasta el 12 de Febrero de 1590, quedando cada ciudad a cargo de su propio Teniente de Gobernador.

En tanto, y antes de viajar a España, el Adelantado Juan de Torres de Vera y Aragón pasaría por Charcas, desde donde escribió un extenso Memorial al rey Felipe II, en el cual exponía sus méritos y reclamaba lo que creía justo.

Para fines de 1589, se hallaba en Sevilla; dos años después, se dice que renunció al Adelantazgo, para luego retornar a América. Lo cierto es que en 1606 estaba en Charcas, “escenario de sus amores y padecimientos”.

Su muerte ocurrió en Charcas, en fecha imprecisa del año 1610, sin que hasta el momento se tengan noticias de dónde descansan sus restos. Al decir del doctor Federico Palma, “penumbra y tiempo nada más” sobre su tumba.

De las ciudades por él fundadas, o mandadas a fundar, sólo desaparecerá en 1632/33, Concepción de Nuestra Señora.

La Ciudad de Vera continuó desarrollándose, entre la humildad y el valor de sus primeros pobladores.

Ver: Adelantados y Gobernadores del Río de la Plata y Paraguay (1534 - 1618)

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