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Documentos relativos a esclarecer el descubrimiento del Fuerte construido por los primeros pobladores

- Documentos de fray Juan Nepomuceno Alegre (Corrientes, 1857)(1)

(1) “Archivo del doctor Juan Pujol” (1911), tomo VII, p. 65, Buenos Aires. Ed. G. Kraft Ltda. // Citado por Hernán Félix Gómez. “La Fundación de Corrientes y la Cruz de los Milagros” (1973), Capítulo Segundo: “Comprobaciones histórico-geográficas previas”, Corrientes. Edición del Banco de la Provincia de Corrientes.

"Corrientes, Enero 11 de 1857
El Delegado Eclesiástico, al Exmo. Señor Gobernador de la Provincia, doctor don Juan Pujol.
He tenido el honor de instruirme de la nota que con esta fecha he recibido del señor Cura de San José y encargado del Santuario de la Cruz, R. P. Fray Juan N. Alegre, cuyo tenor es como sigue:
El Cura de San José / La Cruz, Enero 11 de 1857 / Al Sr. Delegado Eclesiástico de la Provincia, etc. /
Con esta fecha he tenido la felicidad de descubrir algunos fragmentos, que atestiguan con mucha probabilidad, que sean de la trinchera levantada por los primeros y esforzados veintiocho soldados fundadores de esta capital, sobre la misma barranca del puerto de la Columna, y que hasta ahora no había podido descubrirse de un modo positivo el punto fijo donde el Todopoderoso hizo ostentación del poder de su diestra, con el portentoso Milagro de la Santísima Cruz que veneramos.
En esta virtud ocurro a V. S. se digne disponer lo conveniente para autentizar con testimonios fehacientes, la verdad de mi exposición, para mayor honra y gloria de Dios y honor de nuestra provincia.
Dios guarde a V. S. muchos años”.

(Fdo.) Fray Juan N. Alegre
(Fdo.) José M. Rolón

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"Corrientes, Enero 15 de 1857
El Gobierno, al señor Juez de 1ra. Instancia en lo Civil don Matías Carreras
El Gobierno ha tenido a bien por la presente, comisionar a V. E. en bastante forma para que, asociado de algunos vecinos, se digne proceder a la brevedad posible, a levantar un acta relativa a esclarecer los hechos de que habla la nota de S. S. el Delegado Eclesiástico, en que se transcribe otra del R. P. fray Juan N. Alegre, participando la circunstancia de haber encontrado providencialmente un local en que aparecen escombros y fragmentos que atestiguan, con mucha probabilidad, que sean los mismos que sirvieron de fuerte o trinchera a nuestros primeros Padres en su heroica defensa contra los gentiles, y el mismo donde tuvo lugar el portentoso Milagro de la Santa Cruz que veneramos bajo la misma advocación; debiendo V. S., al mismo tiempo, elevar a noticia del Gobierno todo lo obrado para los fines que estime conveniente.
Dios guarde a V. S. muchos años”.

(Fdo.) JUAN PUJOL
Wenceslao D. Colodrero

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"Puerto de La Columna, 16 de Enero de 1857
Señor Escribano Público de Juzgados don Juan F. Poissón
En esta misma mañana, y en este lugar del descubrimiento al pie de la parte exterior de las ruinas del muro, encontré una flecha o saeta, la que confirma más y más la invención del local positivo del triunfo de nuestros primeros Padres sobre los indígenas salvajes, a virtud de la Santísima Cruz que veneramos con el augusto título de este milagro.
Con el trabajo de todo este día, queda este lugar más patentizado para los fines que haya lugar, etc.
Lo que participo a usted para que se digne elevar a conocimiento del Señor Juez.
Dios guarde a usted muchos años”.

(Fdo.) fray Juan N. Alegre

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ACTA

"En este puerto de Arasaty, a un minuto y treinta segundos al Noroeste de la Ciudad de San Juan de Vera, de las siete corrientes, comparecimos, y reunidos los infrascriptos, el señor don Matías Carreras, Juez de 1ra. Instancia en lo Civil, leyó en alta voz los documentos que autógrafos acompañan la presente, bajo los números:
"1.- Nota del Cura de San José, fray Juan N. Alegre, del Orden Seráfico, al señor Delegado Eclesiástico de la Provincia, doctor don José María Rolón, anunciándole que 'ha tenido la felicidad de descubrir algunos fragmentos que atestiguan con mucha probabilidad, que sean de la trinchera levantada por los primeros y esforzados veintiocho soldados fundadores de esta Capital, sobre la barranca del puerto de la Columna'.
"2.- Nota del Delegado Eclesiástico al Exmo. señor Gobernador de la Provincia, doctor don Juan Pujol, dando cuenta de la nota anterior del Reverendo Padre Fray Juan N. Alegre, fecha 11 del corriente, pidiendo 'se digne el Superior Gobierno secundar los esfuerzos laudables del Padre Alegre, para la aclaración de un hecho tan importante, comisionando a algunos individuos respetables que hagan las convenientes indagaciones, y reconocimiento por peritos de los fragmentos que se han descubierto'; fecha esta nota el mismo día 11 de la anterior.
"3.- Oficio del Superior Gobierno, fecha 15 del corriente, al señor Juez de 1ra. Instancia en lo Civil, don Matías Carreras, por el que se le comisiona en bastante forma, para que 'asociado de algunos vecinos, proceda inmediatamente a levantar un acta relativa a esclarecer los hechos de que habla la nota del Padre Alegre citada bajo el Nro. 1 y la de S. S. el Delegado Eclesiástico, bajo el Nro. 2, debiendo al mismo tiempo elevar a noticia del Gobierno todo lo obrado para los fines que estime conveniente'.
"4.- Nota del R. P. fray Juan N. Alegre, fecha 16 del corriente, al señor Escribano Público de Juzgados, don Juan Francisco Poissón, manifestando que 'en el mismo lugar del descubrimiento, al pie de la parte exterior de las ruinas del muro, se ha encontrado una flecha que confirma más y más la invención del local positivo del triunfo de nuestros padres sobre los indígenas salvajes a virtud de la Santísima Cruz que veneramos con el augusto título de este Milagro, y diciendo que, con el trabajo de todo el día, queda este lugar más patentizado para los fines, etc.'
"Asociado el señor Juez de 1ra. Instancia en lo Civil, don Matías Carreras, de los ingenieros don José Caballero y don Tomás Dulgeon, del arquitecto don Nicolás Grosso, el doctor don Amado Bonpland y demás respetables ciudadanos suscriptos, ante el Escribano que autoriza la presente, don Juan Francisco Poissón, procedimos al reconocimiento del muro que hasta el presente se halla descubierto, teniendo de norte a sud cincuenta varas castellanas de longitud; de este a oeste por ambas extremidades, seis varas de latitud, formando un área cuadrangular, y una vara de altura a una de profundidad bajo de tierra, siendo las paredes construidas de piedra tosca cortada, de la (misma) de que está formada la barranca a la costa del río, habiendo hallado una gran porción de fragmentos de loza, de tiestos de barro, que por su material exclusivo se reconoce ser trabajado en el Paraguay, donde hasta hoy se conserva por los indios guaraníes la costumbre de elaborar del mismo material y forma de los tiestos, cuyos fragmentos en gran cantidad reconocimos, y una estacada de palo a pique de cincuenta varas castellanas de longitud en dirección de sud a norte, trabajada y dispuesta del mismo modo que consta, que lo hacían los primitivos españoles al tomar posesión de estos lugares, como se ve también comprobado en las trincheras de las guardias o fortines de la vecina República Paraguaya, donde hasta hoy se conserva en esto la costumbre primitiva.
"Hecho un examen prolijo de lo que dejamos referido, considerada la historia que conservamos: que 'algunos españoles a cargo de don Alonso de Vera el Tupí, sobrino de don Juan de Torres de Vera y Aragón, bajaron desde el Paraguay para principiar una ciudad en la costa oriental del Paraná, como lo efectuaron, poniendo los fundamentos de ella a la altura de 27° 43' y 318° y 57' de longitud, según las observaciones del Padre José Quiroga, denominándola San Juan de Vera de las Siete Corrientes.
“'La llamaron San Juan por ser éste el precursor de Jesucristo; de Vera por el apelativo del comisionado; y de las Siete Corrientes por otras tantas en que parece dividirse el río.
“'Habiendo los primeros españoles tomado posesión del sitio, eligieron el Sacrosanto madero de la Cruz en paraje algo distante del fuerte, que levantaron para reparo contra los infieles' (Historia Antigua y Moderna del Río de la Plata, ilustrada con notas y disertaciones por Pedro de Angelis, § XII).
"Corroborada la autoridad histórica por una información levantada en esta ciudad de San Juan de Vera, el año del Señor 1713, a petición del mayordomo, en aquella fecha, de la Santa Cruz del Milagro, Sargento Mayor don Fernando de Alarcón, y tomada por el señor Ministro, don Tomás de Salazar, Cura propio de naturales de la Parroquia de San Roque de la Ciudad de Santa Fe y Juez Eclesiástico de ésta, con objeto de esclarecer los milagros obrados por la Santa Cruz, presentó un interrogatorio, cuya segunda pregunta es del tenor siguiente: 'Digan si saben o han oído decir, que habiendo venido los españoles cristianos al descubrimiento, conquista y pacificación de estas Provincias, se situaron en el mismo paraje donde hoy está la Capilla de la Santa Cruz, por ser tan corto su número que no pasó de veintiocho soldados con su cabo, y el del enemigo infiel superior, que pasaba de seis mil; levantaron para su defensa un fortín de palenque y rama donde estuvieron atrincherados, anteponiendo la fábrica de dicha Santa Cruz, de madera, enarbolándola enfrente de la portada a la parte de afuera, en que fijaron la esperanza de sus victorias', y a la vez los testigos:
"1.- El capitán don Gregorio Rojas, vecino de esta ciudad y uno de los firmantes de ella, edad 50 años, quien satisfizo a la segunda pregunta del interrogatorio diciendo 'que sabe por noticias que le han dado sus antepasados y personas que han conocido de mucha edad, que cuando los españoles cristianos vinieron a descubrir esta tierra, fue tanta la multitud de indios infieles que los acosaron, que se vio obligada una partida de veintiocho hombres con su cabo a levantar una trinchera que les servía de guarnición, y que pusieron una Cruz fuera de ella, y que luego fueron sitiados de dichos enemigos'.
"2.- El capitán don Juan Díaz Moreno, vecino de esta ciudad, edad sesenta años, que dijo 'que sabe por noticias que están difundidas por todo el reino, que habiendo venido al descubrimiento de estas Provincias y queriendo poblar este hemisferio los españoles cristianos, se situaron en el mismo paraje donde hoy está la Capilla de la Santa Cruz y que levantaron una fortaleza, cual su posibilidad y tiempo les permitió, y que antes de entrar en ésta, fabricaron una Cruz de madera y la fijaron frente a la puerta como a un tiro de escopeta'.
"3.- El testigo Sargento Mayor don Pedro Mareira, vecino feudatario de esta ciudad, edad noventa y ocho años, que respondió 'que sabe por noticias que le dieron sus padres y antepasados: como habiendo venido a pacificar estas tierras los primeros españoles cristianos, hicieron mansión en el mismo paraje donde está hoy la Capilla de la Santa Cruz del Milagro, y viéndose acosados del enemigo infiel, hicieron para su defensa un fuerte pequeño de estaca y ramas, poniendo ante todas las cosas la Santa Cruz, a la parte de afuera como afianzando su mayor escudo en ella'.
"4.- El capitán don Gaspar Fernández, vecino y natural de esta ciudad, edad cincuenta y ocho años, quien contestó 'que tiene noticia de los hombres de mucha edad que ha conocido, que la Cruz la fabricaron los primeros pobladores de estas tierras, antes que levantasen el fortín'.
"5.- Y, último testigo, el Sargento Mayor don Alejandro Gómez de Meza, vecino encomendero de esta ciudad, edad cuarenta y cuatro años, que satisfizo el interrogatorio diciendo 'que sabe por noticias memorables, que habiendo venido los españoles a descubrir y pacificar estas tierras, hicieron mansión en el mismo paraje donde hoy está la Capilla de la Santa Cruz, y viéndose cercados de los muchos indios infieles, formaron para su defensa un fuerte pequeño, levantando primero la Santa Cruz'.
"Consta pues de lo expuesto, que a inmediaciones de la Cruz estuvo el Fuerte construido por los primeros españoles, averigüemos hacia qué punto debieron éstos levantar el baluarte para su defensa. Felizmente existe, para punto de partida, una columna de orden compuesto construida en conmemoración de la ermita, donde se prestaron las primeras adoraciones al Sacrosanto madero de los Milagros, colocada al Este de la orilla, a una distancia de ésta de doscientas cincuenta varas castellanas.
"Se ve claramente que las aguas del 'Paaranamá' (pariente del mar), o sea del Paraná, formaron en este puerto de Arasaty (monte de guayaba), un gran seno donde probablemente desembarcaron los españoles, no sólo para abrigo de sus embarcaciones, sino que también siendo la barranca en este sitio de una altura dominante, eligieron este lugar para su resguardo personal.
"¿Hacia qué dirección del punto de partida tomado pudieron los primeros españoles construir su fortificación y estacada? Sólo al Oeste, hacia la orilla del Paraná; porque siendo tan reducido el número de nuestros primeros Padres en ésta, y tan numerosas las nómadas tribus infieles que corrían por estos sitios, debieron buscar y elegir un punto que les facilitase la retirada en caso necesario, y que le pusieran en contacto con sus naves, como es este puerto del Arasaty.
"Por otra parte, sabido es el hecho histórico, confirmado por la tradición y corroborado por algunos opúsculos históricos inéditos todavía, que las tribus indígenas, al observar que los primeros conquistadores salían de su fortificación a ciertas horas, que se prosternaban al pie de la Cruz, y que sostenían con estas tribus en número de más de seis mil combatientes una pelea encarnizada, resistiendo por ocho días el empuje de la numerosa fuerza que los acometía, creyeron que la Cruz era el talismán o hechizo que fortificaba a los españoles y los hacía invencibles e inmortales.
"Los indígenas, llenos de furor, estrechan el asedio del fuerte, se posesionan del madero Santo e intentan quemarlo repetidas veces. La Cruz fue impermeable al fuego y los esfuerzos de los indígenas se frustraron. Entonces los poderosos caciques guaraníes Canindeyú (Agua Perdida), Payaguarí (Agua de los Payaguáes), Aguará Coembá (Zorro de la Madrugada), Mboipé (Víbora Chata) y otros, al frente de sus valientes y esforzadas huestes, hacen la paz con los conquistadores, y diciendo que un poder sobrenatural obraba en esto, y que protegía a los españoles dándoles una constancia, esfuerzo y valor sobrehumanos reconocen una influencia divina y confiesan al Dios de los Cristianos.
"La Cruz construida por los primeros españoles fue venerada en la ermita que se le edificó en el sitio inmediato al que estuvo el Fuerte; se trasladó al Templo donde hoy existe el diez de Marzo de 1730, y se reedificó éste el tres de Mayo de 1808.
"Si el Fuerte hubiera sido construido en cualquier otra dirección de la Columna, que la que dejamos dicha, habría sido levantado tierra adentro y entonces: ¿Cómo habrán podido resistir los primeros españoles en número de veintiocho a las huestes salvajes que los acometieron? ¿Cómo habrían podido sostenerse asediados por ocho días? ¿Qué dificultad habrían encontrado los indígenas para posesionarse del Fuerte, como lo habían conseguido de la Cruz? Sólo posesionados de un punto tan ventajoso como el del puerto de Arasaty, pudieron hacer tan heroica resistencia y alcanzar una victoria tan gloriosa, como la que consiguieron el día tres de Abril del año del Señor de 1588.
"En vista del examen prolijo de las ruinas subterráneas, en la barranca del Puerto de la Columna o Arasaty, en vista de los objetos aquí encontrados, en vista de los poderosos razonamientos que dejamos indicados y de que no hay tradición, ni recuerdo alguno de que en este lugar haya habido posesión alguna, creemos y aseguramos que éste es el lugar del portentoso milagro de la Santísima Cruz; que este muro y estacada son los que sirvieron de defensa a los primeros conquistadores, y son el baluarte de la gloriosa victoria que nuestros Padres consiguieron de las nómadas tribus salvajes, poblando éstas luego el sitio reconocido bajo el nombre de Nuestra Señora, la Limpia Concepción de Itatí. Cumpliendo con lo mandado por el Superior Gobierno en su nota precitada, y siendo firmes nuestras creencias en lo que dejamos relatado, protestamos a la faz del universo que es la verdad la que (dejamos) expuesta sobre este nuevo y portentoso descubrimiento; y en fe de ello firmamos la presente acta con nuestro puño y letra ante el Escribano Público y de Juzgados, don Juan Francisco Poissón, en este Puerto de Arasaty, a dieciocho días del mes de Enero del año del Señor de mil ochocientos cincuenta y siete.
"(Firman): Matías Antonio Carreras; José María Rolón, Delegado Eclesiástico; fray Juan N. Alegre; Tomás Dulgeón; Francisco de Paula Rolón; Nicolás Grosso; Sebastián Alegre; Narciso Soloaga; Estanislao Fernández; Mariano L. Camelino; José Fournier; Roberto G. Billinghurst; Claudio Rolón; Adrián López; Pedro Vedoya; José Caballero; Amado Bonpland; Rafael Gallino; José de los S. Vargas; José I. Rolón; Martín Blanco; Benito Alva; Gabriel Esquer; Feliciano López; Zacarías Sánchez Negrete; Francisco Suárez.
"En testimonio de verdad: Juan Francisco Poissón, Escribano Público y de Juzgados".

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