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Conquista portuguesa de las Misiones Orientales

"Los Siete Pueblos Orientales de las Misiones Jesuíticas fueron ocupados a partir de 1801 por la Corona portuguesa. Allí se inició un proceso de poblamiento que consolidó la frontera". (Alfredo Poenitz)

Después de la batalla de Mbororé, en 1641, las regiones de evangelización de la Provincia Jesuítica del Paraguay se concentraron definitivamente en 30 pueblos alrededor de los ríos Paraná y Uruguay. Quince de ellos se asentaron en lo que es hoy territorio argentino, ocho en actual territorio paraguayo y siete en el actual Estado de Rio Grande do Sul(1).

(1) Alfredo Poenitz. “Las Misiones Orientales bajo la Administración portuguesa”. Publicado en el diario “El Territorio”, Posadas, el 14 de Julio de 2013.

Durante la época jesuítica estos ríos, Paraná y Uruguay, junto a sus principales tributarios, sirvieron de medios de transporte y comunicación entre los pueblos.

Pero después de expulsados los jesuitas, en 1768, la grave decadencia en la que cayeron las misiones de guaraníes, sumado a los enfrentamientos políticos y territoriales entre España y Portugal, llevó al fraccionamiento del conjunto de los pueblos, fracciones que comenzaron a depender de nuevos Estados.

Tal el caso de los Siete Pueblos orientales. En 1801, a partir de razzias de milicias dirigidas prácticamente por bandoleros mercenarios pagados por el Gobierno portugués -sin oposición alguna- ocuparon el territorio hasta el río Uruguay, que se constituyó en la nueva frontera entre Portugal y España, expandiendo el límite anterior, sobre la Cochilha Grande.

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Poblamiento riograndense. Primer croquis que ilustra la primera etapa de poblamiento del espacio riograndense, poco antes de la ocupación de los Siete Pueblos.

Esa ocupación de los Siete Pueblos concretó una vieja aspiración de la Corona portuguesa, frustrada inicialmente en épocas de la Guerra Guaranítica pocos años antes de la expulsión de los jesuitas.

Con esta posesión, en 1801, culminaba un proceso de poblamiento portugués en los confines meridionales del Imperio, iniciado en 1737 con la fundación del presidio de Rio Grande y Laguna o Porto dos Casais (llamado luego Porto Alegre).

A fines del siglo XVIII una decena de familias patricias ligadas al Regimiento de Dragones de Rio Grande se distribuían el dominio de la frontera con la Banda Oriental, dedicadas especialmente a la explotación ganadera y a la industria del cuero y charque que se exportaban a Sao Paulo y Minas.

Desde la década de 1760 ese poblamiento había llegado hasta la Cochilha Grande, límite con las Misiones Jesuíticas. Por ello, la conquista de los Siete Pueblos permitió completar el poblamiento hacia el oeste, hasta el río Uruguay.

En el espacio ocupado por la Corona portuguesa había existido -en tiempos jesuíticos- el Departamento de San Miguel. Este se transformó en la Comandancia Militar de Misiones que nucleó a los Siete Pueblos.

Su función fronteriza y la enorme distancia que la separaba de la Capitanía de Río Grande, ubicada sobre el Atlántico, a 600 kilómetros de allí, obligó a desarrollar una Administración de tipo militar.

Los malos caminos, los complejos accidentes naturales y las escasas comunicaciones dieron a la región misionera un carácter muy autónomo respecto al Gobierno de la Capitanía. Por ello, los Comandantes Militares y sus subalternos tenían funciones importantes, como la de otorgar terrenos fiscales hasta la Administración de Justicia, ante la ausencia de Juzgados, que recién serían creados en 1827.

También debían ejercer el control policial del contrabando fronterizo, preparación de las milicias, etcétera. Este importante ejercicio de autoridad y la autonomía de su poder le confirieron a estos Comandantes Militares una influencia decisiva entre los habitantes de la región.

De algún modo se suscriben en estos elementos las raíces de la “Revolución Farroupilha” que se desarrollará en la década de 1830 en la región riograndense, movimiento que pretendía la independencia y autonomía total de este territorio respecto al resto del Imperio del Brasil.

En relación a la Administración de las comunidades de guaraníes, los Comandantes Militares siguieron respetando el sistema de comunidad, con algunas restricciones. Se establecieron en cada uno de los pueblos un administrador, un ayudante y un cura. La mitad de la semana los naturales trabajaban para su comunidad y el resto del tiempo para ellos mismos.

En 1809 se creó el Municipio de Rio Pardo, pasando la Comandancia de Misiones a depender de aquél, pero sólo de manera formal, pues los Comandantes siguieron poseyendo sus facultades extraordinarias.

En 1820, finalizadas las luchas del Comandante de las Misiones Orientales, Francisco das Chagas Santos con Andrés Guacurarí, Sao Borja -la capital del distrito- ejercía jurisdicción política y religiosa desde el río Ibicuy hasta el río Ijuí, unos 300 kilómetros de sur a norte. Casi la misma distancia comprendía la jurisdicción de este a oeste, desde el río Uruguay hasta la Cochilha Grande.

En 1827 se crearon los Juzgados de Paz, cuando ya se había erigido la Provincia de Rio Grande do Sul. San Borja fue sede del distrito antedicho.

En 1835, cuando el comercio fluvial sobre el río Uruguay comenzó a cobrar nuevo impulso, se creó la Aduana de San Borja, cuya principal actividad económica fue el tráfico de yerba mate extraída de los yerbales silvestres de la floresta misionera.

- La conquista portuguesa

La conquista portuguesa de las Misiones Orientales del Uruguay (llamadas en portugués sete povos das Missões) fue el proceso por el cual las antiguas siete Misiones Orientales ubicadas al este del río Uruguay -que habían pertenecido a las misiones jesuíticas guaraníes hasta 1767, fecha en que fueron secularizadas por la Corona de España e integradas al Virreinato del Río de la Plata a partir de su creación en 1776- fueron ocupadas por la Corona de Portugal en 1801.

Actualmente se sitúan en el Noroeste del Estado de Río Grande del Sur en el Brasil.

- Antecedentes

Hasta la firma del Tratado de San Ildefonso (1777), el territorio perteneciente a la Corona de España al este del río Uruguay llegaba hasta la indefinida línea del Tratado de Tordesillas.

misiones orientales
Misiones Orientales

El territorio de América del Sur que pertenecía a la Corona de España se extendía al oeste de la línea del meridiano vagamente definido por el Tratado de Tordesillas, que lo separaba de las tierras ubicadas al este que pertenecieron a la Corona de Portugal.

De acuerdo a la opinión española, esa línea pasaba por la Isla Cananéia. Así, el dominio español incluía los territorios ubicados al este del río Uruguay. Pero Portugal situaba a la línea más al oeste del río Uruguay.

Para España, todas las tierras al este de ese río quedaban en su jurisdicción: los actuales territorios del Estado brasileño de Río Grande del Sur y de la República Oriental del Uruguay.

El Tratado de Madrid (1750) había adjudicado a Portugal las Misiones Orientales y otros territorios hasta el río Ibicuy y el río Uruguay a cambio de la Colonia del Sacramento, hecho que dio lugar a la Guerra Guaranítica.

El Tratado quedó sin efecto en 1761 y fue luego reemplazado por el Tratado de San Ildefonso (1777), que abrogó al de Tordesillas y dejó las Misiones Orientales en manos españolas, aunque a disgusto de Portugal.

Los comisarios demarcadores de límites de ámbas Coronas sólo lograron ponerse de acuerdo en el tramo entre Santa Tecla y San Martín, difiriendo en la posición de los ríos Piratiní y Pepirí Guazú, por lo que la frontera quedó de facto en las líneas de ocupación efectiva.

- Poblaciones de las Misiones Orientales

Los siete pueblos de las Misiones Orientales eran los siguientes:

* San Francisco de Borja
* San Luis Gonzaga
* San Nicolás
* San Miguel Arcángel
* San Lorenzo Mártir
* San Juan Bautista
* Santo Angel Guardián

El pueblo de San Borja dependía del Departamento de Yapeyú, extendiendo este Departamento su jurisdicción al este del río Uruguay hasta el río Negro por el sur.
Los otros seis pueblos formaban el Departamento de San Miguel, estando todos ubicados entre el río Uruguay, el Yacuy y el Piratiní(1).

(1) “Relación geográfica e histórica de la provincia de Misiones” - Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.

- La expulsión de los jesuitas

Luego que el rey Carlos III de España expulsó a la Compañía de Jesús de todos sus dominios, en 1767, las Misiones Orientales formaron parte de la Gobernación de los Treinta Pueblos de las Misiones Guaraníes, un Gobierno militar ubicado en la frontera del Virreinato del Río de la Plata, que tenía como finalidad frenar cualquier intento de avance de los portugueses en la zona del Río de la Plata.

El área de las Misiones Orientales incluía además el pueblo de Paysandú y dos pueblos de españoles de reciente fundación ubicados irregularmente en su territorio: San Gabriel de Batoví, fundado por el comandante y naturalista Félix de Azara, el 2 de Noviembre de 1800, a orillas del río Yaguarí; y Belén, fundado el 14 de Marzo de 1801.

El Fuerte de Santa Tecla protegía la frontera junto con una serie de Guardias, como la de San Martín.

- Guerra de las Naranjas y Tratado de Badajoz

El Gobierno portugués de Río Grande del Sur aprovechó la nueva situación y continuó adelante con su política expansionista, fundando poblaciones a lo largo de la frontera y aportando soldados.

En Enero de 1800 fueron creados -con inmigrantes de las Islas Azores- los pueblos de Caçapava do Sul y Canguçu(2).

(2) “A Guerra de 1801 no Brasil”.

El 27 de Febrero de 1801 España declaró la guerra a Portugal. Auxiliada con tropas de Francia, fuerzas españolas invadieron el territorio portugués de Alentejo, el 20 de Mayo, iniciando una breve campaña militar denominada Guerra de las Naranjas.

El 6 de Junio de 1801 se firmó el Tratado de Badajoz que puso fin a la guerra:

“Artículo Nro. 1.- Habrá paz, amistad y buena correspondencia entre Su Majestad católica el rey de España, y su Alteza real el príncipe regente de Portugal y de los Algarbes, asi por mar como por tierra, en toda la estension de sus reinos y dominios: y todas las presas que se hicieren por mar después de la ratificación del presente tratado, serán restituidas de buena fe, con todas las mercaderías y efectos, ó su respectivo valor.
“Artículo Nro. 2.- Su Majestad católica restituirá á su Alteza real las plazas y poblaciones de Jurumeña, Arronches, Portalegre, Casteldevide, Barbacena, Campo-mayor y Ouguela, con todos sus territorios hasta ahora conquistados por sus armas, ó que llegaren á conquistarse; y toda la artillería, escopetas y cualesquiera otras municiones de guerra que se hallasen en las sobredichas plazas, ciudades, villas y lugares serán igualmente restituidas según el estado en que estaban al tiempo en que fueron rendidas”.

Al ratificar los Tratados previos, en relación a España, Portugal reconocía tácitamente el derecho de posesión de la Colonia del Sacramento y de las Misiones Orientales, que ya se había intentado solucionar a través de los Tratados de Madrid y de San Ildefonso.

El Tratado también estipulaba en su artículo IV que la violación de cualquiera de sus artículos conduciría a su anulación: “(...) y si en este ú otro artículo hubiere infracción, se dará por nulo el tratado que ahora se establece entre las tres potencias, comprendida la mutua garantía (...)”.

Para reforzar Buenos Aires, el virrey dispuso el 2 de Mayo de 1801 que los destacamentos de fuerzas veteranas de Colonia del Sacramento, Santa Teresa y Santa Tecla se dirigieran a esa ciudad, reemplazándolos por milicias.

- Inicio de las hostilidades

Sin saber que habían cesado ya las hostilidades en Europa, el 15 de Junio llegó a Río Grande -procedente de San Salvador de Bahía y de Río de Janeiro- el bergantín “Júpiter” con la noticia de la declaración de guerra. Ese aviso había llegado al Brasil en la corbeta portuguesa “Andorinha”.

La información fue confirmada el día 22 por otra embarcación llegada de Pernambuco(3).

(3) “A Guerra de 1801 no Brasil”.

Sin haber recibido órdenes del virrey del Brasil, el 4 de Julio el gobernador, teniente general Sebastián Veiga Cabral da Câmara, publicó un Edicto ordenando que se hicieran todas las hostilidades que fueran posibles a los españoles.

Como no había una declaración de guerra conocida y oficial entre los dos reinos, fueron organizadas pequeñas tropas de milicianos, sin uniforme, pero armados por el Gobierno, que realizaron los primeros ataques.

El comandante portugués de la Frontera de Río Grande, Manuel Marques de Sousa (el primero de los varios del mismo nombre), ordenó al Sargento Mayor de caballería ligera Vasco Pinto Bandeira que cruzara el río Piratiní (frontera de facto) y atacara la Guardia española de Quilombo.

Pinto Bandeira tomó por sorpresa la Guardia el 14 de Julio, le prendió fuego y luego liberó a la guarnición española. Las fuerzas españolas que protegían las Guardias de San José, Santa Rosa y San Antonio de la Laguna las incendiaron y se retiraron hacia el Fuerte de Cerro Largo.

Estas Guardias se hallaban entre el Piratiní y el río Yaguarón, en los actuales municipios brasileños de Piratini y Canguçu(4).

(4) Hilda Agnes, Hübner Flores, Arnoldo Walter Doberstein. “Integração” (2002), p. 52, volumen 3 de “Coleção CONESUL”. Ed. Edipucrs.

Los portugueses avanzaron su campamento de São Joao do Herval hasta las márgenes del Yaguarón, estableciendo el de Nossa Senhora da Conceição.

En la frontera del río Pardo los dragones -al mando de su comandante coronel Patrício Corrêia da Câmara, primer vizconde de Pelotas- conquistaron y destruyeron Batoví el 27 de Junio de 1801, retirándose los españoles hacia Melo y los de la Guardia de San Sebastián hacia San Borja.

Los pobladores de Batoví fueron trasladados a 6 kilómetros al este en territorio considerado parte del Brasil. La Guardia de San Rafael, en el Tacuarembó, fue también evacuada hacia Melo. Pese a las hostilidades, el gobernador de Río Grande declaró la guerra recién el 17 de Agosto.

A mediados de Julio, Corrêia da Câmara otorgó patentes de corso para asaltar los establecimientos españoles y arrear su ganado, a Manoel dos Santos Pedroso (el fazendeiro Maneco Pedroso) y a José Borges do Canto. Este era un desertor portugués que se presentó ante el Comandante de Río Pardo y fue perdonado.

Se ofreció a liderar una partida de peones para tomar los pueblos misioneros, lo cual le fue concedido. En el camino se le sumaron grupos indígenas con quienes tenían relaciones previas debido al contrabando y que los recibieron como libertadores(5).

(5) Alfonso Limpo Píriz. “Proyección americana de la Guerra de las Naranjas y Tratado de Badajoz”.

- Conquista de Santa Tecla

El Fuerte de Santa Tecla se hallaba sobre el río Negro, cerca de la desembocadura del río Piraízinho, en el límite de la jurisdicción de la Gobernación de las Misiones Guaraníes y la de Intendencia de Buenos Aires, cerca de las fronteras avanzadas del Brasil.

El 21 de Julio de 1801, 300 soldados del Regimento de Cavalaria de Dragões do Rio Grande do Sul al mando del coronel Patrício Corrêia da Câmara, avanzaron hacia el Fuerte de Santa Tecla desde la frontera de Río Pardo.

Al conocer que serían atacados, la guarnición del Fuerte lo abandonó, siendo destruido por los portugueses, que lograron capturar 6 carretas con pertrechos. El 26 de Julio una partida portuguesa se apoderó de 400 caballos y 200 bueyes.

- Conquista de la Guardia de San Martín

La Guardia de San Martín, protegida por 4 dragones, fue tomada a mediados de Julio de 1801, cuando una partida de 20 peones de la cercana estancia de Manoel dos Santos Pedroso, comandados por éste, la asaltaron.

Los peones de Pedroso fueron armados en la cercana Guarda de São Pedro de Passo dos Ferreiros (Santa María) que defendía el campamento de la expedición demarcadora de Santa Maria da Boca do Monte, al mando del capitán del Regimento dos Dragões do Rio Pardo, Francisco Barreto Pereira Pinto.

Parte de la guarnición de 150 milicianos guaraníes que custodiaba la zona se plegó a los invasores y el resto huyó, esto se explica por el desencanto que sufrieron los indígenas proespañoles durante la Guerra Guaranítica en la cual los ejércitos españoles colaboraron decisivamente con los portugueses.

Cuando el Comandante de la Guardia, el sargento de dragones Manuel Pérez, era conducido a Río Pardo, fue liberado con sus hombres por un comandante portugués que interceptó a los captores. Luego, las fuerzas regulares de Francisco Barreto Pereira Pinto aseguraron la posesión portuguesa de la Guardia.

Cuando Borges do Canto llegó a San Martín encontró la Guardia ocupada por portugueses, por lo que desde ella se lanzó sobre los pueblos misioneros.

- Conquista de los pueblos del Departamento San Miguel

El 8 de Agosto de 1801 un grupo de 20 irregulares portugueses al mando del comandante Borges do Canto, secundado por el furriel Gabriel Ribeiro de Almeida, atacaron por sorpresa el campamento español de Chuniveri (San Juan Bautista), defendido por José Manuel de las Cañas, quien cayó prisionero quedando 14 soldados españoles muertos.

Los 30 españoles estaban construyendo un Fortín con ayuda de 300 guaraníes quienes -descontentos con el dominio español- se aliaron a los portugueses(6).

(6) Hernâni Donato. “Dicionário das batalhas brasileiras” (1996), pp. 516-517, volumen 17 de Biblioteca “Estudos brasileiros”, segunda edición. Ed. IBRASA.

Los portugueses pusieron sitio al pueblo de San Miguel Arcángel, cuyo comandante, Francisco Rodrigo, lo defendía con 200 soldados y artillería y pidió 3 días para entregarse, en espera de los refuerzos retrazados por la crecida del río Pirayú.

Luego de un ultimátum de Borges do Canto, Rodrigo se rindió y el pueblo de San Miguel fue ocupado el 10 de Agosto.

Pocos días después conquistaron -sin resistencia- Santo Ángel, San Luis Gonzaga, San Nicolás y San Lorenzo. El comandante de San Miguel se rindió con su fuerza y se les permitió abandonar el pueblo, llevando incluso la artillería, pero fueron detenidos por una partida procedente de Río Pardo enviada de refuerzo y luego se los volvió a liberar reteniendo los cañones.

La creciente del río Uruguay impidió que los portugueses se apoderaran de las misiones al occidente del río.

- Conquista del área costera hasta el Chuy

A estas conquistas siguió el 12 de Septiembre la ocupación de la zona de la actual Santa Vitória do Palmar, pasando los arroyos Taim y Albardón, que eran la frontera de facto, y atacando la evacuada guardia del Chuy, que fue evacuada hacia Cerro Largo.

La realizó el capitán de milicias Simão Soares da Silva y el teniente de dragones José Antunes de Porciúncula, al frente de 100 milicianos y 36 dragones de Río Pardo de los campamentos de Tahim y Albardão(7).

(7) Informativo Guararapes.

- Reacción española

Un contingente español -procedente de Cerro Largo- chocó con los portugueses sobre en el Paso de Nuestra Señora de la Concepción en el río Yaguarón (combate del Paso de las Perdices), el 17 de Octubre.

El capitán Antonio Javier de Azambuja, con 200 soldados de caballería de la Frontera de Río Grande, derrotó a 160 españoles causándole 52 muertos y 82 prisioneros.

El avance de esa columna española tenía la finalidad de cubrir el avance de otro contingente al mando del teniente coronel José Ignacio de la Quintana que, con cerca de 600 hombres, se dirigía desde Melo a reconquistar las Misiones Orientales, pero 300 dragones portugueses de Río Pardo conquistaron San Borja el 23 de Septiembre y rechazaron a De la Quintana obligándolo a retirarse.

Los dragones portugueses continuaron hostilizando a la columna de De la Quintana en Batoví, obligándolo a regresar a Cerro Largo.

El 30 de Octubre, 1.200 portugueses al mando de Marques de Souza con 4 cañones cruzaron el río Yaguarón y llegaron hasta el Fuerte de Cerro Largo, defendido por 590 españoles. Luego de intercambiar fuego de artillería y de algunos combates, el 31 de Octubre los defensores se entregaron al mando de José Bolaños, siendo arrasado el Fuerte y la guarnición liberada.

El 17 de Noviembre el destacamento portugués que quedó en el lugar se retiró hacia el Yaguarón ante la llegada de fuerzas españolas(8).

(8) Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro, Instituto Historico, Geografico e Ethnographico do Brasil. “Revista do Instituto Histórico e Geográfico Brasileiro” (1894), pp. 330-353, volumen 16.

El 5 de Noviembre falleció el gobernador de Río Grande del Sur, teniente general Veiga Cabral da Câmara, siendo sustituido por el brigadier Francisco Róscio, quien ordenó la concentración de sus fuerzas en el Paso de Nuestra Señora de la Concepción en el río Yaguarón (actual Paso de Centurión).

El 22 de Noviembre Manoel dos Santos Pedroso -con 80 irregulares portugueses- cruzó el río Uruguay por el Paso de San Lucas y expulsó a 130 soldados españoles acampados allí. El día 24 los españoles contraatacaron con 300 hombres al mando de Spínola, pero fueron rechazados.

El 23 de Noviembre 215 españoles y guaraníes intentaron cruzar el río Uruguay por el Paso de San Marcos, como avanzada de una fuerza mayor al mando del capitán Rubio Dulce para intentar la reconquista de San Borja.

Borges do Canto y Ribeiro de Almeida reunieron sus fuerzas al mando de este último con 110 hombres y con una maniobra envolvente rechazaron el ataque en Apóstoles, barra del río Icamacuá, resultando 60 muertos y 70 prisioneros del lado español contra 3 muertos del portugués.

El 29 de Noviembre 100 españoles y 80 indígenas con 2 cañones fueron rechazados en San Borja cuando intentaron por segunda vez reconquistar el pueblo.

El virrey Joaquín del Pino en Buenos Aires convocó las milicias de las regiones cercanas, que se dirigieron a la capital del virreinato. El 21 de Noviembre llegó a Cerro Largo una fuerza española de 400 hombres procedente de Montevideo al mando del subinspector general Rafael de Sobre Monte, que sumó a los capitulados del Fuerte que se retiraban y se reinstaló en Melo.

Sobre Monte envió sus fuerzas al Paso de Nuestra Señora de la Concepción, el 30 de Noviembre, a lo que respondieron los portugueses enviando allí 500 hombres el 5 de Diciembre, provenientes de Taim y Albardón. Ese día, Sobre Monte envió un ultimátum de 24 horas al coronel Manuel Marques de Souza, para que evacúe la región, que fue rechazado en los términos: “(...) que ni en 24.000 años conseguirán desalojarlo del lugar y que lo intentasen para confirmarlo”.

El 10 de Diciembre de 1801 llegaron al paso 400 dragones y milicianos de Río Pardo al mando de Correia da Câmara, por lo que el 13 de Diciembre Sobre Monte ordenó la retirada hacia Cerro Largo ante el peligro de ser batido.

El 17 de Diciembre se conoció en Río Grande la paz firmada en Europa y el día 20 Correia da Câmara retornó a Río Pardo ante la sospecha del avance de una nueva división española hacia las Misiones Orientales.

- Hostilidades en el Alto Paraguay

El Fuerte de Coimbra, cercano a Corumbá, fue atacado por una expedición de cuatro escunas y dos canoas con 600 hombres, al mando del gobernador del Paraguay, Lázaro de Ribera y Espinosa.

El Forte Novo de Coimbra estaba entonces guarnecido con apenas 42 hombres, al mando del teniente coronel Ricardo Franco d’ Almeida Serra, junto con 60 civiles, que resistieron un cerco de diez días, del 16 al 25 de Septiembre de 1801(9).

(9) Garrido (1940). 160 páginas.

La expedición llegó al Fuerte el día 16, siendo recibida a cañonazos(10).

(10) “A Guerra de 1801 no Brasil”.

Al día siguiente, los españoles intentaron un desembarco en la punta superior del Fuerte, pero la artillería portuguesa rechazó a las milicias paraguayas. El día 19 atacaron por el otro lado infructuosamente; al día siguiente se apoderaron de comestibles, sin consecuencias para los defensores.

El 24 de Septiembre, con sus fuerzas reorganizadas, los españoles intentaron un último esfuerzo, nuevamente sin éxito, y se retiraron el 25 de Septiembre sin poder tomar el fuerte(11).

(11) “A Guerra de 1801 no Brasil”.

En represalia por el ataque a Nova Coimbra, en Enero de 1802, por orden del gobernador del Mato Grosso, Caetano Pinto de Miranda Montenegro, el Comandante portugués del Fuerte de Miranda, Francisco Rodrigues do Prado, avanzó por el valle del río Mondego con 54 hombres, tomó y arrasó el Fuerte de San José -ubicado en la margen sur del río Apa- el cual estaba defendido por 100 hombres al mando del capitán Juan Caballero(12).

(12) Miguel Lobo y Malagamba. “Historia General de las antiguas colonias hispano-americanas desde su descubrimiento hasta el año mil ochocientos ocho” (1875), p. 377, volumen 1. Ed. M. Guijarro.

El ataque permitió fijar la frontera definitivamente en ese río, un territorio que el Paraguay pretendió recuperar durante la Guerra de la Triple Alianza(13).

(13) “A Guerra de 1801 no Brasil”.

- Guerra naval. Anulación del Tratado de Badajoz

Barcos españoles atacaron en corso a barcos portugueses en las costas del Brasil.
El 17 de Agosto de 1801 la sumaca portuguesa “Ilha Raza” fue abordada cerca de la Isla Cananéia por el barco corsario español “Galinho” (o “Saramanbí”, ex portugués unido a España).

En tanto, España reclamó oficialmente el 5 de Julio de 1802 la entrega de los territorios ocupados, repitiendo la reclamación el 3 de Agosto. El rey portugués aceptó restablecer las fronteras previas a la guerra pero reclamó la devolución del territorio de Juromenha en la margen izquierda del río Guadiana.

Tras la batalla de Trafalgar, en 1805, en que franceses y españoles perdieron frente a Gran Bretaña, el Gobierno de Portugal restauró la relaciones con los británicos, sus antiguos aliados. Esto llevó a la Guerra Peninsular, por lo que Francia declaró cancelado el Tratado de Badajoz marchando contra Portugal de nuevo entre 1807 y 1810.

Por el lado portugués, el príncipe regente Juan VI de Portugal -ya llegado al Brasil- declaró unilateralmente nulo el Tratado el 1 de mayo de 1808, perdiéndose para España los siete pueblos y once estancias al este del río Uruguay que habían permanecido en poder portugués.

Con el territorio de las Misiones Orientales entre el río Uruguay al oeste y el río Ibicuy al sur, Portugal creó el Distrito de Misiones, incorporado a la Capitanía de San Pedro del Río Grande del Sur, con sede en Río Grande.

En 1808 pasó a ser Comandancia Militar de Misiones(14).

(14) “La herencia misionera” - diario “El Territorio”, de Posadas.

- Breve reconquista. Consecuencias territoriales

Luego de la ocupación portuguesa hubo breves períodos de reconquista de las Misiones Orientales.

Entre 1810 y 1820, el comandante guaraní Andresito Guacurarí y Artigas (1778-1821) llegó a recuperar el control de gran parte del territorio ocupado.

Durante el transcurso de la Guerra del Brasil, librada entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y el Imperio del Brasil -entre 1825 y 1828- las tropas argentinas y orientales al mando de Fructuoso Rivera las ocuparon por un breve período.

Luego de la Guerra del Brasil, los siete pueblos quedaron definitivamente incorporados al Brasil.

El avance portugués durante esta guerra hizo avanzar su frontera conquistando los siguientes territorios:

* los siete pueblos de las Misiones Orientales;
* el área entre los ríos Piratiní y Yaguarón;
* la margen izquierda del río Santa María hasta la línea del Tratado de San Ildefonso;
* el área costera entre los arroyos Taim y Chuy.

Esas áreas corresponden a los actuales municipios de: São Borja, Santiago, São Luiz Gonzaga, Santo Ângelo, Entre-Ijuís, São Miguel das Missões, Santa Vitória do Palmar, Jaguarão, Arroio Grande, Pedro Osório, Herval, Pinheiro Machado, Bagé, São Gabriel, y la parte de Dom Pedrito en la margen derecha del río Santa María.

Los límites actuales del Estado de Río Grande del Sur fueron alcanzados en 1811 por lo que a fines de 1801 la única región que restaba conquistar por los portugueses era el territorio conocido como Entre Ríos, entre los ríos Uruguay, Cuareim, Ibicuy y Santa María, correspondiente a los actuales municipios de Uruguayana, Alegrete, Quaraí, Santana do Livramento, Rosário do Sul y el resto de Dom Pedrito.

A partir de 1801 esta zona quedó de hecho como tierra de nadie debido a que no se situaron fuerzas españolas permanentes en ella y las partidas portuguesas avanzaron hasta el río Arapey.

Los avances portugueses fueron detenidos desde el Combate de la Horqueta del Arroyo Yarao (o combate de Jarau), ocurrido el 1 de Noviembre de 1804, cuando fuerzas portuguesas de caballería al mando del alférez Francisco Barreto fueron derrotadas por una partida de blandengues de Montevideo y dragones al mando del teniente José Rondeau.

Barreto, aliado con los charrúas, fue desalojado de las Sierras del Yarao al norte del río Cuareim(15).

(15) Orestes Araújo. “Diccionario popular de historia de la República Oriental del Uruguay: M-Z” (1903), pp. 282-283, volumen 3. Ed. Impr. Artística de Dornaleche y Reyes.

Este combate fue el último enfrentamiento hispano-portugués en Sudamérica, ya que ese año el virrey interino Sobre Monte y el brigadier Marques de Sousa pactaron tácitamente un status quo en la frontera.

La línea limítrofe quedó provisionalmente fijada desde la laguna Merín, siguiendo por el río Yaguarón, las nacientes del río Negro y las del Piraí, el río Santa María y luego por el río Ibicuí hasta remontar el río Uruguay.

Pese al pacto, vaqueadores portugueses continuaron realizando avances hasta el río Cuareim(16).

(16) Enrique Mena Segarra. “Frontera y Límites”.

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