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LA EXPANSION DE LA FRONTERA INTERIOR ENTRE 1750 Y 1814

El proceso de ocupación del suelo en la actual provincia de Corrientes adquirió en la segunda mitad del siglo XVIII un impulso notable que permitió a la antigua y pequeña ciudad cuadruplicar su territorio en el lapso de 60 años y alcanzar sus fronteras definitivas. Ello ocurrió junto con la adquisición del pleno derecho a las tierras en cuestión y la obtención de su autonomía como Estado provincial(1).

(1) Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

mapa 1
REGIONES NATURALES CORRENTINAS: 1.- Triángulo fluvial Paraná-Santa Lucía. 2.- Cuenca del lberá. 3.- Malezales del Miriñay-Aguapey. 4.- Planicie del Paiubre. 5.- Bajos del Corrientes y del Guayquiraró. 6.- Plataforma submisionera. 7.- Lomadas entrerrianas.

El movimiento de expansión se proyectó en distintas direcciones. Inicialmente chocó con la frontera misionera hacia el Este, dilatada entonces como consecuencia de la emigración forzosa impuesta por el Tratado de Madrid. Después de la expulsión de los jesuitas, esta rivalidad continuó en un largo forcejeo en las lindes de los ríos Mocoretá y Miriñay.

Problemas parecidos presentó a la expansión correntina la resistencia del Paraguay y de Santa Fe, con quienes litigó activamente y por largo tiempo con suerte desigual. De la frontera del Chaco y sus misiones, Corrientes supo sacar partido para reforzar sus alianzas y mejorar sus defensas frente a los aborígenes de allende el Paraná.

Este período resulta por ello fundamental en la historia de la provincia, ya que la expansión de sus fronteras interiores y la ocupación del suelo con la ganadería dieron lugar a que la primitiva jurisdicción de la ciudad se elevara -poco a poco- a una entidad con individualidad política y horizontes propios.

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