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Abandono de San Fernando de abipones y política defensiva en el Chaco

La situación de Corrientes -respecto de los peligros de invasión que significaba la frontera del Chaco- había cambiado radicalmente con la paz pactada con los abipones y la instalación de la reducción de San Femando en 1750.

Este pueblo, y con él los restantes que hacia el Sur y Norte habían erigido los jesuitas para mocovíes y abipones, permitieron el gradual desahogo correntino.

Entre 1750 y 1767, San Fernando estuvo administrado -durante ese período- por los Padres de la Compañía, si bien los progresos de los catecúmenos fueron escasos -dada su índole belicosa y su bajo nivel cultural- una relativa paz se mantuvo en las fronteras. Ello le permitió al Padre Klein afirmar en 1763:

Mirando a lo temporal es grande el provecho que ha sacado para sí de la fundación de este pueblo la jurisdicción de Corrientes, la cual antes estaba reducida a un breve recinto de 2 ó 3 leguas, ahora se halla estendido a más de 50, y se ha llenado de gente y población, que ya les faltan tierras en donde poblar, por pasar ya la raya de su jurisdicción; porque desde que se fundó este pueblo, Corrientes ha gozado de una paz octaviana; de modo que no solamente no han hecho estos indios el mas mínimo daño en esta jurisdicción, sino también han impedido el que lo hiciesen otros indios del Chaco(1).

(1) Los indios abipones habían sido reducidos en 4 pueblos: San Gerónimo del Rey, en 1748; La Purísima Concepción, en 1749; San Fernando del Río Negro, en 1750; y San Carlos y Rosario del Timbó, en 1763. Todos ellos tuvieron una vida difícil y de escaso fruto misional. Del pueblo de San Fernando -ubicado frente a Corrientes, en el extremo N.O. de la planta urbana de la actual Ciudad de Resistencia- conocemos bien su vida y sus problemas gracias al vivo relato del P. Dobrizhoffer y la interesantísima correspondencia del P. Klein. Discordias intestinas; deserciones como la de 1758 y la penosa enseñanza de hábitos de vida sedentaria y rudimentos de agricultura entre aquellos impenitentes guerreros y cazadores, hacían difícil y precaria su conversión. Desde el punto de vista económico la reducción se sostenía con el producto de la estancia de Las Garzas, en Corrientes; el corte de maderas; fábrica de carretas; y otros trabajos realizados por peones asalariados. Un estado de cuentas de 1767 demuestra que en esa fecha el pueblo debía al Oficio de Misiones 1.237 pesos con 2 reales, situación que atormentaba a su infatigable cura José Klein. Véase: Martín Dobrizhoffer. “Historia de los Abipones” (1967-1970), tomo III, Resistencia; y José Alumni. “El Chaco” (1951), pp. 256-257, Resistencia. Raúl de Labougle ha trazado parte de la historia externa del pueblo en “La Reducción Jesuítica de San Fernando del Río Negro” (1968), en “Nuestra Historia”, Nro. 3, pp. 131-143, Buenos Aires, pero, con poca comprensión del problema misional. La carta del P. José Klein al P. Nicolás Contucci, San Fernando, 10 de Octubre de 1763, en: José Alumni. “El Chaco”, cit., pp. 243-244. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Este juicio, que puede parecer excesivo, sintetiza los resultados de esa eficaz combinación entre las reducciones y el logro de una paz estable que tan bien lograron obtener los jesuitas en el segundo tercio del siglo XVIII.

La expulsión de la Compañía planteó a Corrientes varios problemas en relación con el Chaco. No sólo el reemplazo de los dos Curas doctrineros que residían permanentemente en la misión, sino también el sostenimiento económico de la población abipona. En el primer caso no pudo obtenerse un sacerdote permanente, ni tampoco su residencia en el pueblo.

La Administración corrió igual suerte, de modo que en poco tiempo el pueblo se hallaba sin dirección espiritual ni administración adecuada. Todo ello motivó una severa reconvención del gobernador Vértiz y Salcedo, sobre “... disponer con la brevedad posible, al combeniente remedio que contenga su total decadencia ... mirando con equidad los intereses de los indios(2).

(2) Entre 1767 y 1773 atendieron la reducción cinco Curas, con reducidos lapsos de residencia en el lugar. El Administrador nombrado tampoco fue eficaz y hubo dificultades y quejas frecuentes sobre sus cuentas. Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares, L. 24 (1770-1775) y Archivo General de la Nación, Corrientes, (1762-1785), L. 2, Sala IX, Cuerpo 3, Armario 3, Número 7. La carta del gobernador Vértiz de Salcedo al Teniente de Gobernador García de Cossio, del 24 de Septiembre de 1771, en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Documentos de Gobierno 18 (1771-1773). El Cabildo discutió -además- si la Administración y Gobierno del pueblo era facultad del Cuerpo o de los Tenientes de Gobernador. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Con este panorama no es de extrañar que la vida en la frontera del Chaco concluyera por agitarse y tornarse nuevamente amenazadora. La antigua enemistad de los abipones con los mocovíes -ahora coligados con los tobas- se había convertido en un estado de guerra y las parcialidades de San Fernando divididas -a su vez- en querellas domésticas, no se hallaban ya en condiciones de responder con éxito a los ataques enemigos.

Corrientes, por intermedio de su Teniente de Gobernador decidió intervenir a fines de 1772, colocando un contingente de milicias en la reducción, para protección del pueblo. La gravedad de la situación obligó a convocar, el 23 de Abril de 1773, un cabildo abierto, donde se consideró la amenaza que se cernía sobre San Fernando. Se acordó allí no comprometer una guerra general, pero sí mantener la guarnición para proteger a sus aliados, los abipones(3).

(3) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares del 16 de Noviembre de 1772; 8 de Febrero; 1 de Abril; 23 de Abril de 1773. En: Actas Capitulares, L. 24 (1770-1775). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Sin embargo, una orden de Vértiz y Salcedo movió a Corrientes a actuar con más energía y recursos: el 24 de Septiembre de 1773, García de Cossio -al frente del tercio de milicias- cruzó el Paraná, examinó personalmente la situación e informó detalladamente al Cabildo sobre sus conclusiones.

Por una parte, los indios del cacique Ñaré habían abandonado el pueblo, después de la derrota que les infligieron los mocovíes, refugiándose unos en San Gerónimo y otros, unas 22 familias, en Las Garzas, la estancia del pueblo de San Fernando, ubicada en la Isla Alta, cerca de la actual Bella Vista.

Ante tal perspectiva, García de Cossio propuso -en primer lugar- poblar a los abipones en Las Garzas, sitio donde esperaba mejorar el nivel cultural de los indios y “... lograr al mismo tiempo la Patria tenerlos como en Guardia abanzada, para defensa de sus passos del Parana que se hallan inmediatos, caminos que siempre (han) frecuentado los enemigos del Gran Chaco que han imbadido estas costas”.

En segundo lugar, pensaba ofrecer a los mocovíes reducirse en el pueblo de San Fernando, tomando como base los contactos ya hechos en 1769 por el Teniente de Gobernador Lázaro de Almirón(4).

(4) La carta de Juan García de Cossio, en Acta del 24 de Septiembre de 1773, en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares, L. 24 (1770-1775). El Teniente de Gobernador Lázaro de Almirón expuso en escrito -fechado en Corrientes el 22 de Febrero de 1769, sus sondeos de paz con dos caciques mocovíes y las esperanzas que abrigaba de alcanzar un trato duradero. Archivo General de Indias, Jesuitas 96, tomo 2, Sevilla. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Sobre la base de esta idea, García de Cossio se trasladó a la costa del Santa Lucía y en el lugar de Las Garzas instaló a los abipones presentes en la nueva reducción, solicitando al Cabildo le proveyese de Cura doctrinero.

El Cabildo, en Sesión del 12 de Noviembre de 1773, ordenó finalmente licenciar la Guardia de San Fernando, dejando con ello desguarnecido el pueblo(5).

(5) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares, L. 24 (1770-1775), Actas del 2 de Octubre; 12 de Noviembre; 18 de Noviembre; y 26 de Noviembre de 1773. Según el Inventario efectuado en 1767, la estancia de Las Garzas poseía algunas instalaciones para la ubicación del nuevo pueblo y, lo que era más importante, podía procurarles alimentos suficientes. José Alumni. “El Chaco” (1951), cit., pp. 258-250, Resistencia. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Los abipones que quedaron en San Gerónimo, luego de otros descalabros frente a los mocovíes, concluyeron -en su mayoría- por unirse a sus parientes de Las Garzas en 1777(6).

(6) Archivo General de la Nación, Sala IX, Cuerpo 3, Armario 3, Número 7. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

La política planeada con los mocovíes, en cambio, no llegó a concretarse. Sin embargo, la paz que se disfrutó en la orilla correntina del Paraná, gracias en buena medida al celo que en 1774 desplegó García de Cossio, fue muy diferente del desorden que reinó en la frontera de Santa Fe, donde los conflictos intestinos de las tribus obligaron a realizar expediciones formales en 1775 para restablecer la seguridad(7).

(7) Archivo Histórico de Córdoba, Gobierno, tomo 6 (1776-1780), Leg. 11. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

La situación se complicó para Corrientes cuando se sospechó que la reducción de Las Garzas podía servir de refugio a los pillajes que los abipones de San Gerónimo realizaban en las estancias de Santa Fe, lo cual los obligó a vigilar su tráfico y cortar temporariamente sus comunicaciones en 1778(8).

(8) Archivo General de la Nación, Sala IX, Cuerpo 3, Armario 3, Número 7; y Archivo General de la Provincia de Corrientes, Documentos de Gobierno 20 (1777-1779). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

El resultado parece haber satisfecho las expectativas de seguridad de Corrientes, aunque implicaba un retroceso territorial en el Chaco. En este caso, la alianza con los abipones lo compensaba con creces, tal como lo expresó el Cabildo en 1781, al plantearse la posibilidad de transmigrar San Gerónimo a otro sitio:

En todo este tiempo (alude a 30 años de paz) nos ha guardado dicha Nación una finalidad grande, motivos todos que obligan a este cabildo a manifestarles el agradecimiento que corresponde, pues mediante dichas paces se ha estendido esta jurisdicción hasta los términos de ella y en caso de su trasmigración contra su voluntad pueden, resentidos de qualquier lugar que se les ponga dentro del mismo Chaco, coligarse aun con los mismos enemigos suyos ... y entre todos pasen a invadir esta jurisdicción(9).

(9) Escrito del regidor Francisco Javier de Casajús del 20 de Marzo de 1781. En Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares, L. 25 (1776-1782). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Las expresiones del regidor Casajús reafirmaban el testimonio del Padre Klein en 1763, sobre las bondades de aquella paz pactada con los abipones. Pero en esos mismos años, otra perspectiva se abría con relación al Chaco, en la cual la participación de Corrientes fue significativa.

El canónigo Suárez de Cantillana, que en 1774 había participado desde la frontera del Tucumán -con el gobernador Gerónimo Matorras- en las paces acordadas con los tobas y mocovíes, propuso una labor reduccional más amplia.

Después de varias etapas, el virrey Vértiz y Salcedo aprobó -en 1780- el proyecto y la expedición se internó en el Chaco, fundando en las costas del Bermejo las reducciones de Santiago de la Cangayé, de indios mocovíes, y San Bernardo el Vértiz, de indios tobas, inauguradas en Febrero de 1781.

Este proyecto, que fue inicialmente bien recibido en Corrientes, ganó áspera oposición cuando se propuso y luego aplicó -por orden del virrey- la estancia del Rincón de Luna para sostener económicamente las reducciones.

Esta larga querella, las dificultades que se encontraron para dotar de misioneros a esos pueblos, la distancia que entorpecía su puntual abastecimiento, explican que el plan, ambicioso pero digno de consideración, fracasara rotundamente(10).

(10) La empresa de Cantillana y Francisco G. Arias y las vicisitudes de las reducciones en la década 1781-1791 han dado lugar a una nutrida literatura que parte de los mismos relatos coetáneos y los pleitos a que dio lugar. Algunos autores siguen el juicio de Félix de Azara y, atendiendo a los perjuicios que Corrientes experimentó -sobre todo en el ámbito educativo- con la aplicación de la estancia Rincón de Luna a las reducciones del Chaco, han juzgado duramente a los autores del proyecto. En este horizonte se destacan los recientes trabajos de Raúl de Labougle. “Las reducciones del Chaco”, en el “Boletín del Instituto de Investigaciones Históricas” (1969), Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, tomo XI -de la 2da. serie-, pp. 101-126, Buenos Aires; y Federico Palma. “La enseñanza en Corrientes durante la época colonial”, en el “Boletín de la Academia Nacional de la Historia” (1970), Vol. XLIII, pp. 117-128, Buenos Aires. Si por el contrario, se atiende a una visión más atenta al problema misional del Chaco, es posible que el juicio sea diferente y más matizado, aun concediendo los errores que el proyecto incluyó. En esta línea están los trabajos de José Alumni. “El Chaco” (1951), cit. y “Nuestra Señora de los Dolores y Santiago de la Cangayé” (1948), Resistencia; y Edberto O. Acevedo. “Un evangelizador de indios del Chaco (pequeña biografía del P. Suárez de Cantillana)” (1954), “Anuario de Estudios Americanos”, Escuela de Estudios Hispanoamericanos, tomo XI, Sevilla. Sin embargo, la masa documental conservada sobre este asunto -muy dispersa por otra parte- permite esperar la reelaboración del tema de un modo integral. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Hacia 1791, las reducciones se habían despoblado y los restos de aquellos pueblos fueron trasladados a la costa del río Paraguay, frente a Curupayty. Allí permanecieron estacionados, sin mayores progresos, hasta que en 1794 recibieron orden del virrey de regresar al Chaco.

Sin embargo, todavía en 1798 esto no había sido ejecutado, según el testimonio de Felipe Díaz Colodrero quien, en carta al virrey, exponía su opinión sobre este problema:

Combiene la reunión de los combersos en el lugar de sus primeras reducciones, a la costa del Bermejo. Allí se logrará la combersión de otros a su imitación se hara transito a los Reinos del Perú, que fue el primer proyecto ... pero será preciso distinta asistencia de la que han tenido y algún fomento a los menos...(11).

(11) Informe del 15 de Octubre de 1798. En la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro, Colección de Angelis, 1-29-9-21. En 1804 todavía están los indios frente a Curupayty, sin recursos para volver a las viejas reducciones, según lo plantea el comandante Fondevila al virrey Joaquín del Pino en carta del 3 de Abril de 1804. En: Archivo General de la Provincia de Corrientes, Documentos de Gobierno 36 (1800-1802). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

La conformidad con la frontera natural del Paraná y la política defensiva acordada con los indios por medio de paces, definen la actitud de Corrientes frente al Chaco, que fuera otrora su amenaza secular.

Cuando en 1803 le toca informar al Comandante de Armas Pedro Fondevila por pedido del virrey sobre un proyecto de expedición conjunta al Chaco propuesto por el gobernador-intendente del Paraguay, Lázaro de Ribera y Espinosa, el anterior punto de vista correntino se mantiene.

Luego de reseñar largamente las dificultades que presentaba el proyecto, concluye Fondevila aconsejando -en cambio de la guerra ofensiva- una política de concordia, añadiendo:

Esta ciudad jamás ha sido insultada de los indios del Chaco desde que se hicieron las paces con ellos, ha mucho tiempo las han guardado inviolablemente, sin que hasta ahora se haya experimentado en esta jurisdicción de Corrientes irrupción ni robo alguno por parte de los indios(12).

(12) Informe del 24 de Abril de 1803 al virrey Joaquín del Pino, en el Archivo General de la Provincia de Corrientes, Documentos de Gobierno 36 (1803). // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Esta política, definida a mediados del siglo XVIII con la reducción de San Fernando, será la mira a la que se ajustará Corrientes de modo invariable a lo largo de todo el siglo XIX.

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