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Las fronteras de Corrientes hasta 1814. La definición de un distrito autónomo

La revolución de Mayo, que cerró el ciclo español en el Río de la Plata, encontró a Corrientes en pleno proceso de expansión pobladora y delimitación de sus fronteras.

mapa 3
1.- La frontera inicial; 2.- La frontera en la segunda mitad del siglo XVII; 3.- La frontera del Santa Lucía en 1700; 4.- La frontera del Corriente en 1760; 5.- La frontera de Curupayty, 1779-1810; 6.- La frontera del Miriñay en 1810 - La zona rayada es la ocupada por estancias de los pueblos de las misiones.

Algunas regiones ganadas, como los bajos de los ríos Corriente y Guayquiraró, y el Paiubre, significaron para la ciudad un ensanche que triplicó su territorio anterior. Quedaban, sin embargo, varios problemas pendientes -cuyo planteo y solución se alcanzó de diversa manera- que en 1810 preocupaban a los correntinos.

La euforia que causó la actitud de Belgrano en el problema de Curuzú Cuatiá dio lugar a que el Cabildo encomendara a su antiguo alcalde, Isidoro Martínez y Cires, para que expusiera al vocal Belgrano la totalidad de los problemas de jurisdicción pendientes.

Sin duda, la coyuntura era favorable, y la persona elegida tenía probado conocimiento del asunto, tacto e ideas claras sobre las fronteras naturales de Corrientes(1).

(1) Isidoro Martínez y Cires, español avencidado en Corrientes, era el autor de la “Relación histórica de la Ciudad de San Juan de Vera de las siete Corrientes y Partidos de su jurisdicción, de la comprensión del Virreynato de Buenos Aires”, publicado en “El Telégrafo Mercantil...” cit., tomo II, pp. 167-175; 185-190; 196-197; 210-211; 233-239; 241-248; y del “Señalamiento primero de jurisdicción que se hizo a esta ciudad en orden a límites en sus confines, y se da idea de la demarcación que podría hacerse en su estado presente”, pp. 509-517; 557-568.
Ambos escritos reflejan una buena información, apoyada en testimonios del Cabildo, y están redactados con galanura. Según Robertson, que lo conoció en 1815, “era la única persona en Corrientes que disponía de una buena biblioteca de obras generales, aunque -agregaba el escocés- todas en español”, J. P. y G. P. Robertson, “Cartas de Sudamérica”, 1ra. serie (1815-1816). Traducción, Prólogo y Notas de José Luis Busaniche (1950), p. 135, Buenos Aires. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Martínez, probablemente en la primera mitad de Diciembre de 1810, redactó un Escrito, dirigido a Belgrano, donde resumió sus ideas y dio las posibles soluciones. A su juicio, los problemas de mayor interés -en aquella hora- eran los relativos a las estancias de Misiones ubicadas en la Cuenca del Iberá y la cuestión del Ñeembucú.

Para solucionarlos, proponía trazar el límite

“a la parte del Este, Sur a Norte, desde el nacimiento del Miriñay de la Laguna Ibera al Paraná en el lugar que corresponda y desde (alli) siguiendo al Norte hasta la mediación del terreno situado entre el Paraná y el Tebicuary, o el todo asta este mismo Rio, si se estimare combeniente con arreglo a los derechos indicados”(2).

(2) El Escrito, de su puño y letra, no posee fecha ni destinatario preciso, pero está inequívocamente dirigido al Vocal de la Junta. El autor indica haberle adjuntado un cuadernillo con su trabajo impreso en “El Telégrafo Mercantil...”. Archivo General de la Nación, Sala IX, Cuerpo 3, Armario 4, Número 3. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

En cuanto al límite Sur, decía:

“... nada mas ay que hacer que declarar (si V. E. lo hallare combeniente) se lleve el rumbo al Poniente desde el parage de las Tunas que sirvió de arranque hasta dar con el Paraná, valiéndose del arroyo que le sea mas contiguo para Divisorio con la jurisdicción de Santa Fe, para con quien se a conocido Provisionalmente el Rio Guayquiraro”.

Incluso, sobre el Chaco, no dejaba de recordar que:

“al Poniente, servirá de división en este Parage el Rio Paraguay hasta su incorporación con el Paraná, siguiendo este hasta el parage a que corresponde el rumbo, que baje de las Tunas; con que quedara deslindado, y demarcado todo el territorio de la jurisdicción de Corrientes, sin perjuicio del señalamiento que pueda corresponderle de aquella banda del Rio Paraná cuando llegue a verificarse la pacificación del indio infiel abipon, que avita aquella parte del Chaco”(3).

(3) Manuscrito, cit., Archivo General de la Nación, Sala IX, Cuerpo 3, Armario 4, Número 3. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Señalados así los límites apetecidos, Belgrano no tuvo oportunidad de decidirlos. Los hechos resultantes de su derrota militar en el Paraguay fueron los que determinaron que la frontera Norte concluyera en el Paraná y que Corrientes diera por perdida la del Ñeembucú hasta el arroyo Hondo(4).

(4) La situación de Curupayty quedó planteada en el Artículo 4to. del Tratado del 12 de Octubre de 1811 y los límites definitivos se acordaron en los Tratados de 1852, 1856 y, el definitivo, de 1876. Hernán Félix Gómez, “Los Territorios Nacionales y Límites Interprovinciales hasta 1862”, en “Actas Corrientes. Academia Nacional de la Historia. Actas capitulares de Corrientes” (1941-1946), 2da. Ed. (1947), Vol. X, pp. 547-618, Buenos Aires. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

La situación con Entre Ríos, si bien admitió algunos problemas posteriores, quedó definitivamente fijada en la línea propuesta. Lo mismo cabe decir de la frontera natural con el Chaco, que prevaleció con el correr del tiempo(5).

(5) Hernán Félix Gómez, “Los Territorios Nacionales y Límites Interprovinciales hasta 1862”, en “Actas Corrientes. Academia Nacional de la Historia. Actas capitulares de Corrientes” (1941-1946), 2da. Ed. (1947), Vol. X, pp. 586-590, Buenos Aires. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

La única frontera que no respondía a un marco natural, sino político, era la de Misiones. Si bien la línea del Miriñay significaba un límite preciso, el problema se mantuvo al Sur de ese río y en la zona de las estancias misioneras enclavadas en el Iberá.

La porción que se extendía entre el Miriñay y el Mocoretá y, desde allí hacía el Salto Chico (Monte Caseros hasta Concordia), constituirá la jurisdicción de Mandisoví, creada por Belgrano -en igual fecha que Curuzú Cuatiá- y adjudicada al Departamento Yapeyú(6).

(6) Hernán Félix Gómez, “Los Territorios Nacionales y Límites Interprovinciales hasta 1862”, en “Actas Corrientes. Academia Nacional de la Historia. Actas capitulares de Corrientes” (1941-1946), 2da. Ed. (1947), Vol. X, pp. 567-568, Buenos Aires; y César Blas Colman, “El Nordeste”, cit., pp. 48-52 y 87-88. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Esa zona, donde convivían grupos indígenas con pobladores provenientes de Corrientes o Entre Ríos, quedó fuera de la jurisdicción correntina por mucho tiempo, y fue duramente castigada por la guerra desde 1811 en adelante(7).

(7) Desde el Exodo Oriental en adelante, la región se vio muy castigada por las guerras y los desórdenes. Hernán Félix Gómez, “Los Territorios Nacionales y Límites Interprovinciales hasta 1862”, en “Actas Corrientes. Academia Nacional de la Historia. Actas capitulares de Corrientes” (1941-1946), 2da. Ed. (1947), Vol. X, pp. 569-583, Buenos Aires. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

La zona Norte, correspondiente a las estancias del Iberá, constituirá otro frente conflictivo de la jurisdicción misionera. En este punto, Martínez y Cires planteaba correctamente el derecho de Corrientes cuando admitía que si bien podía corresponder la posesión y la propiedad de las estancias a los pueblos, no les correspondía en cambio la jurisdicción, que era correntina(8).

(8) La zona fronteriza se estabilizó gradualmente en la Tranquera de Loreto, ubicada a la altura de Ituzaingó. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Pero la cuestión de los límites llevaba implícita otra cuestión de fondo, que consistía en la gradual definición de Corrientes como un distrito separado de la Intendencia de Buenos Aires.

Este proceso, apoyado en la expansión de las fronteras y el poblamiento del territorio, posee algunos antecedentes que preceden a la provincialización de 1814, y que indican que algunas cabezas de la Administración local y virreinal advertían ya la necesidad de reordenar las jurisdicciones orientales del Río de la Plata.

A ello habían concurrido tanto el crecimiento del Litoral y la Banda Oriental cuanto la declinación de Misiones y la vulnerabilidad de la frontera con Portugal, puesta a prueba en 1801.

La primera vez que ello parece haberse manifestado fue a través de un rumor, cálidamente recogido y transmitido a Corrientes por el diputado de esa ciudad ante el virrey Pedro de Cevallos. En carta del 13 de Noviembre de 1777, Manuel González de Orduña señaló que

“en Buenos Ayres se dice que el gobierno mediato superior de esa ciudad y el de Santa Fe han de ser erigidos en corregimientos. Si ello fuese así ... quando este virreinato se establezca en toda su forma, creo que la tierra tomara en su comercio y comodidad alguna extensión”(9).

(9) Archivo General de la Provincia de Corrientes, Actas Capitulares, L. 25 (1776-1782). Quizá sea útil recordar que durante la rebelión comunera, el Cabildo de Corrientes solicitó al gobernador y al Cabildo de Asunción, el 20 de Septiembre de 1765, la incorporación de esa ciudad a la Provincia del Paraguay. El gobernador Fulgencio Yegros, en Oficio del 14 de Octubre, se excusó de condescender a la súplica, por no estar ese asunto en sus facultades, y otro tanto respondió el Cabildo, dos días después. Esta petición, dictada por los apremios de una situación política difícil y la subsistencia de los antiguos lazos de origen con Paraguay, no prosperó. El tema ha sido tratado en extenso por Raúl de Labougle, en “La Historia de los Comuneros” (1953), pp. 192-194, Buenos Aires. Ed. Coni. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

El proyecto, si lo hubo, no prosperó. Pero la idea de un distrito separado se fue afirmando en Corrientes, al punto que el 27 de Septiembre de 1790 el Cabildo dirigió al virrey Nicolás de Arredondo una representación, solicitando la creación de un Gobierno separado en aquella jurisdicción, con agregación de los pueblos de indios guaraníes(10).

(10) Esta documentación está incluida en el Apéndice II de la obra de Raúl de Labougle, “Litigios de Antaño” (1941), pp. 209-217, Buenos Aires, donde consta como manuscrito original en poder del autor. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Esta solicitud tendía a señalar la necesidad de reorganizar el Gobierno del distrito y la conveniencia de agregarle “la Provincia de los Pueblos Guaranis, hasiendose esta capital”.

Para fundar la propuesta recordaba -aunque exagerándolo- el aumento de población; las dimensiones del territorio; la incapacidad de los indios para defender la frontera; se prometía con ello la restauración de la autoridad del Gobierno; el comercio con el Chaco; y la defensa de los límites externos.

El virrey Nicolás de Arredondo, por Oficio del 13 de Noviembre de 1790, solicitó al gobernador-intendente del Paraguay, Joaquín de Alós y Brú, un Informe reservado sobre este asunto. Alós y Brú contestó el 13 de Diciembre y, si bien desestimó el proyecto correntino, procuró a su vez sugerir como solución la anexión de Corrientes y su distrito al Paraguay, y un reordenamiento de la provincia de Misiones.

Los argumentos principales que invocó, si bien no dejaban de reconocer las limitaciones del Gobierno correntino y la necesidad de su reforma, se fundaban en la pobreza de ese distrito, su limitado comercio y los cortos ingresos a la Real Hacienda “al mismo tiempo que la tal creación sera gravosísima a la Real Hacienda deviendo ser sobre el pie de Intendencias y hereccion de los demás ministerios dispuestos generalmente en la Real Ordenanza”(11).

(11) Esta documentación está incluida en el Apéndice II de la obra de Raúl de Labougle, “Litigios de Antaño” (1941), p. 212, Buenos Aires, donde consta como manuscrito original en poder del autor. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

Como su propósito conducía a la anexión al Paraguay, propuso como remedio un Subdelegado de cuatro causas en Corrientes, con mando militar subordinado a la Comandancia de Asunción al igual que la Real Caja de Corrientes. En lo que hacía a la provincia de Misiones, solicitó la agregación de los doce pueblos que se hallaban entre el Paraná y el Uruguay.

Ignoramos qué opinó el virrey del dictamen de su subordinado, pero lo cierto fue que la situación de Corrientes no se modificó. Por otra parte, la disputa limítrofe con Paraguay por la zona de Curupayty obligaba a pesar cuidadosamente el interesado dictamen de Alós y Brú.

Pero lo cierto era que el problema del Litoral, las Misiones y Montevideo eran motivo de cavilaciones en la mente del Gobierno virreinal. Esto lo prueban diversos testimonios, tales como la creación de la Comandancia Militar de Entre Ríos, en 1783, que dependía directamente del virrey y gobernaba desde Gualeguay todo su distrito, aunque en competencia con el Cabildo santafesino, que poseía jurisdicción sobre Paraná.

Lo evidencian también la restauración de la Tenencia de Gobernación en Santa Fe, en 1795, y los proyectos y medidas de reorganización de Misiones. Pero, tal vez, quien mejor advirtió y expresó esos proyectos, en forma integral, fue Miguel Lastarria, en la segunda parte de su célebre “Reorganización y Plan de Seguridad Exterior de las muy interesantes Colonias Orientales del Río Paraguay o de la Plata”, fechado en Madrid el 31 de Diciembre de 1801.

En ese proyecto, fundado en la experiencia y el conocimiento directo que había tenido de la cuestión durante el virreinato de Gabriel de Avilés y del Fierro (1799-1801), propuso una reorganización general de los distritos que entonces comprendían el Paraguay, las Misiones de Guaraníes, la Mesopotamia y la Banda Oriental.

Luego de describir estas regiones, Lastarria propone erigir allí cuatro distritos, uno de los cuales estaría formado por Corrientes y los 15 pueblos de guaraníes que se hallaban en el actual territorio argentino.

“La agregación de la Península de Corrientes al Gobierno de Misiones Guaranís no sólo es conveniente, porque logrará de una inmediata Autoridad central, cuya falta ocasiona los desórdenes que manifesté; más también porque se consulta la mayor seguridad de dicho Gobierno con agregar bajo de su dependencia Poblaciones españolas”(12).

(12) Facultad de Filosofía y Letras, “Documentos para la Historia Argentina”-“Colonias Orientales del río Paraguay o de la Plata” (1914), con introducción de Enrique del Valle Iberlucea, tomo III, p. 228, Buenos Aires. // Citado por Ernesto J. A. Maeder. “Historia Económica de Corrientes en el Período Virreinal. 1776-1810” (1981), Buenos Aires. Academia Nacional de la Historia.

A las razones de buena defensa frente a Portugal -urgentes después de la derrota de 1801- se agregaba la conveniencia de dividir cada Gobernación en departamentos, y apoyar esa medida en un detallado plan de fomento agrícola y ganadero para poblar eficazmente el territorio.

Pero estas ideas y proyectos no salieron del papel. A lo sumo indican un estado generalizado de opinión y muestran el camino que tomarán los hechos en los años venideros. La búsqueda de sus fronteras naturales y el deseo de Gobierno autónomo, conducirán a Corrientes, en breve plazo, a definirse como Provincia.

Corrientes asumió ese rango de Provincia por decisión de su Cabildo recién el 20 de Abril de 1814, en medio de circunstancias muy diferentes de las imperantes en el tiempo virreinal. Coincidió con esta medida, aunque inspirada en una finalidad política distinta, el Decreto del Director Gervasio Antonio de Posadas, del 10 de Septiembre de 1814, que le confirió igual rango y le asignó -dentro de sus límites- la región de Misiones.

Pero esta inclusión no tuvo efecto práctico. Corrientes, agotada por su participación decidida en las Guerras de la Independencia, y los largos conflictos del Litoral, no pudo continuar una empresa pobladora que venía desarrollando con empuje y clara visión de sus alcances.

Ni siquiera el desgarramiento y la disolución de las misiones (1816-1827) le permitirá intervenir y sólo desde 1827 en adelante pudo alentar un gradual interés por asimilar los restos de su población aborigen e iniciar el repoblamiento criollo de los antiguos pueblos destruidos.

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