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Tenencia de Gobernación de Juan García de Cossio

La lectura desapasionada de los voluminosos legajos que se conservan en los archivos argentinos y españoles y han servido para escribir este libro, lleva al convencimiento de que fueron indubitablemente, inspiradores y jefes de la insurrección de 1764, el maestro José Francisco de Casajús y su hermano, el regidor Sebastián; el Vicario, doctor Antonio de la Trinidad Martínez de Ibarra; Juan Esteban Martínez; y Alonso Hidalgo.

De no haber cambiado por completo el ambiente de la Gobernación del Río de la Plata con la llegada de Francisco de Paula Bucareli y Ursúa y la expulsión de los jesuitas, otras hubieran sido las sentencias recaidas.

Al procederse al desembargo de los bienes de los procesados absueltos y a la tasación de los pertenecientes a quienes fueron condenados con el perdimiento de los suyos, se comprobó que algunos de los depositarios se habían aprovechado de los que estaban a su cargo, lo que fue causa de discordias(1).

(1) Archivo General de la Nación, Buenos Aires, División Colonia, Criminales, Legajo 4, Expediente Nro. 11. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

Su venta sólo produjo 1.398 pesos de los que, deducidos 772 pesos en concepto de Gastos, quedó un saldo que ni siquiera alcanzó para el pago de las costas del juicio.

Sea como fuere, el resultado de los procesos dejó triunfante al bando de los patricios, o sea, de los Casajús y, con ello, la hostilidad hacia los españoles europeos no hizo sino aumentar, manifestándose en numerosas ocasiones dentro del marco de la vida municipal, que era única posible actuación política para el vecindario.

Dice Mitre que las invasiones “inglesas poniendo, por primera vez más armas cívicas en manos de españoles y criollos, unificados al principio por una pasión común, puso en evidencia dos razas: la una, acostumbrada a dominar; la otra que con la revelación de su fuerza había adquirido la conciencia de su importancia y con la rivalidad consiguiente no tardó en hacerse sentir”(2).

(2) Bartolomé Mitre. “Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina”, tomo I, // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

La rivalidad era muy anterior a la época que señala el sabio historiador.

- Administración de Lázaro de Almirón

La misión de Juan Manuel de Lavardén terminó al ser llamado a Buenos Aires, el 14 de Enero de 1768. Encargó del Gobierno de la ciudad -con carácter interino- al Alcalde de primer voto, Lázaro de Almirón, que asumió el mando como Teniente de Gobernador, Jefe de las Fuerzas y Capitán a Guerra, el 7 de Marzo de 1768.

Antes de alejarse de Corrientes, Lavardén aprobó un proyecto de Propios que formuló el Cabildo, en que se detallaban los productos y mercancías que serían objeto de gravamen.

El 19 de Abril de 1768, al mando de Juan de Almirón, doscientos soldados acompañaron -hasta la Tranquera de la Candelaria, que marcaba el límite con las misiones- a tres mercedarios, tres dominicos y tres franciscanos que iban a desempeñarse en otros tantos pueblos, en reemplazo de los jesuitas expulsos.

Una medida importante que tomó en ese entonces Almirón fue la de haber hecho reseña de la gente que integraba las milicias, indicando el detalle de los mismos al gobernador.

En la ciudad había doce oficiales, trescientos treinta soldados y cuarenta y ocho reformados; en Saladas, nueve oficiales, ciento noventa y cinco soldados y treinta y cinco reformados; en Santa Lucía de los Astos, cuatro oficiales y sesenta y siete soldados; en Caá Catí y Zapallos, trece oficiales y ciento veintiséis soldados y trece reformados.

En total eran cincuenta y nueve oficiales, cuarenta y ocho reformados y doscientos sesenta y siete soldados. Almirón consideraba que a éstos se podía agregar ciento cincuenta hombres que estaban ocupados en las faenas del campo.

Almirón opinaba que deberían separarse los patricios de los peninsulares -dentro de las milicias- porque así se “abendrían mejor unos con otros en el servicio, y se evitarían las quejas qe. se suscitan estando mezclados de qe. se apuran más a unos qe. aotros”; dióles de capitán a Manuel de Orduña.

El año de 1769 el Cabildo de Corrientes había enviado a Buenos Aires -para gestionar mejoras para la ciudad- al regidor Sebastián de Casajús.

Este solicitó, entre otras cosas, que a las milicias se les pagase un sueldo de once pesos mensuales, que se les asignó en tiempos del gobernador José de Andonaegui y aún se les debía, y que se estableciese un presidio(3) en el Paso de Curupayty, con guarnición de ochenta hombres, para asegurar el camino de Itatí a Asunción, que desde hacía años no se transitaba porque de la zona se habían apoderado, en 1750, los indios del Chaco, guarnición que sería proporcionada alternativamente por Corrientes y Asunción, y costeada por el Gobierno de Misiones.

(3) “Presidio” llamábase a toda población o castillo que tenía una guarnición militar. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

En el año de 1771, el 6 de Marzo, en carta al gobernador Juan José de Vértiz y Salcedo, el Teniente de Gobernador y el Cabildo le expresaron que, como en la ciudad toda la gente está emparentada -o bien por consanguinidad o bien por afinidad- se hace imposible aplicar en las elecciones la sanción de la Ley 5ta., Título 7mo., Libro V de la Novísima Recopilación.

Para obviar este inconveniente recuerdan que Pedro de Cevallos “con aquél superior ingenio que le dotó la Providencia”, estando en San Borja expidió, el 9 de Enero de 1760, Providencia disponiendo que en los “lugares cortos” -como Corrientes- se interpretase con epiqueya la referida Ley de Indias, buscando evitar los odios y venganzas que se derivan de las rivalidades entre parientes.

- Se constituye una Junta de Temporalidades

Lázaro de Almirón, con el fin de ordenar cuánto se refería a los jesuitas expulsos, constituyó, el 8 de Marzo de 1771, la Junta de Temporalidades: presidente, él mismo, por su carácter de Teniente de Gobernador; y vocales, el Vicario, doctor Antonio Martínez de Ibarra; el Regidor perpetuo y diputado del Cabildo, Sebastián de Casajús; el Regidor y Procurador General, Juan de Solís.

No obstante la diligencia que ponía en el desempeño de su cargo, y el haber pedido el Cabildo -el 6 de Julio de 1769- su confirmación en el mismo, Lázaro de Almirón fue reemplazado por Juan García de Cossio, al que nombró Vértiz y Salcedo el 21 de Junio de 1771.

- García de Cossio es nombrado Teniente de Gobernador

Almirón había sido muy combatido por los vecinos peninsulares, que le acusaban de obedecer en su gestión a los consejos de Sebastián de Casajús; efectivamente, la mayoría de sus decretos y oficios eran de puño y letra del regidor.

El nuevo Teniente de Gobernador era natural de Rozados, en el Valle de Rionacusa, montañas de Santander, de la ilustre casa de su apellido, que radicaba su principal valor en la Villa de Santillana del Mar(4).

(4) Benito Pérez Galdós. “Santillana” (1905), p. 17. Edición de Madrid. // Amós de Escalante. “Costas y Montañas” (1921), capítulo “Santillana”. Edición de Madrid. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

Pariente de Pedro de Cevallos, había llegado al Río de la Plata integrando su comitiva, radicándose luego en Corrientes, con su esposa Josefa de Zamudio y Ruiz de Bolaños, con la que había contraído matrimonio en Buenos Aires y era nieta del gobernador del Tucumán, Juan de Zamudio, Caballero de la Orden de Santiago y tío carnal éste del Maestre de Campo Juan Crisóstomo de Merlo y Zamudio.

Estaba, pues, estrechamente relacionado con el bando de los peninsulares no obstante lo cual su designación fue recibida con simpatía por todo el vecindario pues se le consideraba de carácter independiente, honrado y de elevados sentimientos.

Hasta el atrabiliario Lavardén escribió de él, el 12 de Enero de 1767, a Bucareli y Ursúa: “Dn. Juan García de Cossio aunqe. ha sido de la familia del Sr. Cevallos, y está casado con una no bien vista se ha conducido siempre bien”.

La antipatía hacia Josefa de Zamudio obedecía a que esta mujer, como sus primos correntinos, eran soberbios y muy pagados de su prosapia ilustre. García de Cossio, no obstante deber su nombramiento a Vértiz y Salcedo contuvo -como lo había hecho antes Almirón- las extralimitaciones de Juan José de Vértiz y Salcedo, que no trepidó nunca en atropellar la Justicia, pretendiendo que los magistrados fallaran los juicios favoreciendo a sus paniaguados(5).

(5) Este Juan José de Vértiz y Salcedo, que ha sido tan elogiado por los escritores liberales, quizás por el hecho de haber nacido en México, si bien de padres y abuelos españoles. En 1771, en carta de fecha 2 de ese año, interpuso su influencia para que en la cesión de bienes que hizo el vecino de Corrientes Joaquín Legal y Córdova, fuese pagado con preferencia, íntegramente, su protegido Juan Francisco García de Zúñiga. Ver: Archivo General de la Nación, División Colonia, Sección Gobierno, Legajo Corrientes II. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

Al año siguiente, 1772, el 19 de Noviembre, García de Cossio produjo Información de su Linaje, Costumbres y Servicios, en que depusieron vecinos principales de la ciudad, acreditando pertenecer al solar de García de Cossio uno de los más nobles y antiguos de la Montaña(6).

(6) Juan García de Cossio, natural del lugar de Rozadío, en las Montañas de Santander, hijo legítimo de Justo García de Cossio y de Ana Gómez de Cossio, hijosdalgo notorios. Hizo Información sobre su Calidad, Méritos, Servicios y Bienes que poseía, en Corrientes, el mes de Diciembre de 1772, y que fue aprobada -el día 20 del mismo- por el Cabildo. Declararon: José de Añasco, Xavier de Solís, Juan Esteban Martínez, Alonso Hidalgo, Francisco Solano Cabral, Ziprián de Lagraña, Juan Benítez y Juan Benítez de Arriola, “como Padres deesta República”, con citación del Procurador General. En Madrid había vivido en casa de su pariente, el Padre Rábago, confesión del rey Fernando VI. Vino al Río de la Plata con su pariente, el gobernador Pedro de Cevallos. Había sido, en Corrientes, Familiar del Santo Oficio, Alcalde de primer voto, Juez de Menor y Alférez Real. Alcalde de primer voto, en 1772, Juan de la Cruz Silva. Ver: Archivo General de la Nación, Buenos Aires, División Colonia, Tribunales, Legajo 86, Expediente Nro. 15. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

Comienza una etapa importante para Corrientes. El empeño de Juan García de Cossio fue el “de dilatar sus límites y afirmar la jurisdicción del Cabildo sobre una zona más amplia”, ya que la acción “capitular no pasaba más allá de los Partidos de Zapallos, Caá Catí, Ensenada y Las Saladas”, es decir, la zona hoy denominada “triángulo fluvial Paraná-Santa Lucía”.

Contribuyeron en este sentido varias circunstancias, pues años antes ya se vislumbraba un deseo de expansión hacia la Cuenca de la Laguna Iberá y en la otra banda del río Corriente.

- Fundación y realineamientos de pueblos

* Santa Ana

El 5 de Agosto de 1771, el Cabildo de Corrientes facultó al Cura y Vicario interino, doctor Antonio Martínez de Ibarra para la construcción de una Capilla en Santa Ana, habituándose reconcentrar en Guácaras a los indios guaycurúes que se reducían, alejándoselos de la costa del río Paraná.

Hacia 1840, siendo Juez Pedáneo Pedro Vicente Amarilla, sustituyó el nombre de Guácaras -que se daba al pueblo- por el de Santa Ana, a mérito de ser ésta la Patrona del mismo, nombre que aparece desde esa fecha.

El pueblo fue conocido antiguamente con el nombre de Guácaras, recibido al instalarse allí los indios guácaras traídos después de la destrucción de Concepción del Bermejo, en 1631.

En 1771 fue levantada su primera capilla, que se puso bajo la advocación de Santa Ana. En 1826, durante el Gobierno de Pedro Ferré, el pueblo se organizó en forma urbana.

En 1840, al superar ya los blancos a los indígenas, se le cambió su antiguo nombre por el que lleva actualmente.

* Garzas

En tanto, en 1773, García de Cossio fundó el pueblo de San Fernando de Garzas, con indios abipones, procedentes de San Fernando del Río Negro y de la Reducción de San Jerónimo, que pertenecía a la jurisdicción de Santa Fe.

Fue una de las primeras acciones concretas de Juan García de Cossio, que la efectúa en Septiembre de 1773 cuando logró “arraigar unas veinte familias en Las Garzas, encomendó a fray Pablo Carvallo la atención espiritual” de estos aborígenes de la nación abipona, migrantes de la reducción de San Jerónimo, que a su vez servirían “como su Guardia de avanzada para la defensa de los pasos del Paraná".

El pueblo tuvo como base la estancia que existía en ese lugar, llamada Isla Alta. Dos años después, García de Cossio, en Septiembre de 1775, expuso al Cabildo su intención de darles a los indios establecimiento fijo en el nuevo pueblo, considerando que de ello se derivarían ventajas en beneficio de Dios y del rey, pues se obtendría “no sólo atraer a los indios a nuestra Santa Religión y a la vida civilizada, sino que también se lograría tenerlos como en Guardia avanzada para la defensa de los Pasos del Paraná que se hallan inmediatos, camino que siempre han frecuentado los enemigos del Gran Chaco, cuando han invadido estas costas”.

El 8 de Octubre de ese año 1773, García de Cossio fundó oficialmente la reducción que fue puesta bajo la advocación de San Fernando. Para el efecto llevó la Imagen que había sido de la reducción de San Fernando del Río Negro -en 1750- en tierras chaqueñas; años después ésta sería depositada en el templo de Bella Vista.

Para su doctrinero solicitó del Convento de San Francisco, de Corrientes, destinase uno de sus religiosos, pero el Padre Guardián fray Blas Cabral informóle que no le era posible satisfacerle por el momento por “el estado miserable en que se encuentra mi convento, por falta de sujetos”.

Fue sólo al año siguiente cuando pudo hacerse cargo un franciscano de la asistencia espiritual de los indios. El Cabildo, en fecha 2 de Noviembre de 1773, aprobó lo actuado por su Teniente de Gobernador.

* Goya

Paralelamente a estos hechos, el 21 de Marzo de 1772 fue oficializado el nombre de Goya a la población que se levantaba en el lugar denominado “Los Mojones”. Según lo que ahora se sabe, Goya nunca fue fundada, es decir, que no se cumplió con la ceremonia tradicional de la conquista y colonización españolas para esos acontecimientos.

La zona, donde luego se levantaría la ciudad, estuvo durante años en litigio entre Santa Fe y Corrientes. La primera propietaria fue María Josefa de Soto de Gómez Botello, y luego obtuvo también su derecho de propiedad -en un terreno “vaco, yermo y despoblado”- el portugués Bernardo Olivera, justamente donde ahora se asienta la ciudad.

Olivera levantó su casa y luego lo hicieron también sus hijos. Al lugar ya se lo conocía con el nombre de Goya desde antes de 1772.

El cabildo abierto del 2 de Noviembre de 1773 aprobó cuánto había hecho el gobernador.

Las buenas intenciones del Teniente de Gobernador se estrellaron con la realidad: los abipones siguieron alzados y dispersos, y al pueblo de Garzas se le consideraba una “toldería de indios, un nido de forajidos”, por los correntinos(7).

(7) Archivo General de la Nación, División Colonia, Sección Gobierno, Legajo Corrientes III, Buenos Aires. // Archivo General de la Provincia, Actas Capitulares, Libro LXVIII, Acuerdos del año 1773, Corrientes. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

* San Roque

En dicho año de 1773, en Octubre, conjuntamente con el vicario Martínez de Ibarra, García de Cossio fundó el pueblo de San Roque, en el Paso de San Blas, del río Santa Lucía.

Sin demoras, Juan García de Cossio se dirigió al paso de San Blas, sobre el río Santa Lucía, sitio en el cual el 11 de Octubre de 1773 fundó la Capilla de San Roque. Esta estaba situada al Sur del Santa Lucía, sobre el denominado “Paso Blas”.

Lo acompañaron al efecto, entre otros, el Cura y Vicario doctor Antonio de la Trinidad Martínez de Ibarra. Ambas autoridades al poco tiempo expresaban la: “voluntad de que dicha parroquia diera lugar a la formación de un pueblo”; con los años fue asentándose una población que le permitió ir consolidando el dominio efectivo y la colonización hacia el Sur del territorio.

El 12 de Febrero de 1783 es la fecha que se halla grabada en la viga que sirve de dintel a la puerta de la Iglesia de San Roque, considerándose que se trata de la fecha en que finalizó la construcción de la misma.

Le señaló por límites a “la parte del Sur cuanto alcanzaran las poblaciones presentes, y las que en adelante se aumentaren”. Decidióse, asimismo, la edificación de una Capilla que les sirviese de parroquia, para subvenir a las necesidades espirituales de toda su feligresía(8) pero, en realidad, quien llevó a feliz término la traza y organización de San Roque fue el capitán Francisco González de Bolaños, contándose entre las principales familias que allí se avecindaron la de Berón de Astrada uno de cuyos miembros, el maestro en Sagrada Teología, José Berón de Astrada, fue su Párroco, en 1783.

(8) Federico Palma. “Un Civilizador del siglo XVIII (el Maestre de Campo Don Juan García de Cossio)” (1957). Edición de Corrientes. // Archivo General de la Nación, División Colonia, Legajo Corrientes IV, Buenos Aires. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

 

* Empedrado, Saladas, Esquina

A fin de atender la faz espiritual, Juan García de Cossio solicitó al obispo de Buenos Aires, el 4 de Mayo de 1779, la creación de las Parroquias de Empedrado y Saladas.

Asimismo, la Ciudad de Corrientes contó con un nuevo Convento atendido por la Orden dominica; mientras que la Matriz fue objeto de reparaciones.

Finalmente, el 7 de Noviembre de 1782 se levantó el primer Oratorio particular en Esquina. Quedó así establecida la Posta de la Esquina, lo que originó luego un poblamiento alrededor de la capilla.

 

- Colonización del Paiubre

Asegurada de esta manera con Santa Lucía, Saladas y San Roque su defensa, algunos correntinos más arriesgados que los otros se internaron aún más hacia el Sur todavía, con sus arreos y ganados, y fundaron las primeras estancias de la hasta entonces desértica región que bañan el Guayquiraró, el Curuzú Cuatiá, el Mocoretá y el Miriñay(9).

(9) Raúl de Labougle. “Orígenes y Fundación de Nuestra Señora del Pilar de Curuzú Cuatiá” (1961), capítulo Primero. Edición de Buenos Aires. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

- Preocupación por la educación

En el campo de la educación se puso más empeño. Al poco tiempo de asumir la Tenencia, Juan García de Cossio solicitó al virrey que parte de las Rentas de la estancia Rincón de Luna fueran utlizadas en la enseñanza en Corrientes, pero el virrey Juan José de Vértiz y Salcedo le contestó que era más beneficioso aplicar esos emolumentos a la educación superior en Buenos Aires.

No se amilanó García de Cossio ante los argumentos mezquinos de Vértiz y, a principios de 1772, estableció el Aula de Latinidad y como maestro a Urbano Araujo, ex alumno del Colegio Franciscano de Asunción.

Bajo la consigna de atender la educación pública extendió su accionar al Interior y en Saladas restableció -en 1775- una escuela “que ya en 1758 había funcionado bajo la regencia de don Diego de Sandoval”.

Desde 1772 se impuso en las escuelas la enseñanza del Latín y de la Gramática, pero fue grande la dificultad para encontrar maestros. 

- Ataque portugués e indígena en la frontera. Defección de las tropas correntinas

Ese afán por extender la población hacia el Interior se malogró en 1774 por el alzamiento general de los indios del Chaco y la guerra con Portugal, iniciada en este Río de la Plata el 27 de Octubre de 1775, al atacar los lusitanos la “Guardia de San Martín”, donde se cuidaban las caballadas del pueblo de San Lorenzo.

El gobernador de Misiones, Francisco Bruno de Zavala, desde el pueblo de Apóstoles, hizo un desesperado llamado de auxilio a Corrientes, por estimar a los indios guaraníes incapaces de combatir.

Ausente García de Cossio de la ciudad se reunió el Cabildo, presidido por el Alcalde de primer voto, Ziprián de Lagraña y, no obstante lo difícil de la situación, por estar la ciudad atacada por los mocovíes, resolvió acudir en ayuda de Zavala.

Se formó un tercio de doscientos hombres, a las órdenes del Sargento Mayor Baltasar de Esquivel pero, al llegar al Paso del Uruguay, en el pueblo de La Concepción, la tropa se amotinó, negándose a seguir adelante, el 26 de Junio de 1776.

García de Cossio, de regreso, envió al Alcalde de primer voto, que era entonces Bartolomé Cabral, con una Proclama para ser leída a los sublevados, en que se les exhortaba a la obediencia, en nombre del rey, haciéndoles presentes las penas en que incurrirían si faltasen a sus deberes.

Cabral debía asumir el mando pero no llegó a tiempo porque los milicianos se desbandaron y sólo encontró unos pocos en su camino que se negaron a obedecerle.

De los doscientos, sólo veintidós, entre oficiales y soldados, llegaron al campamento de Zavala. Los caudillos del levantamiento fueron los capitanes Gaspar Orrego y José de Aquino.

Pudo arrestarse en Corrientes a veinticuatro de los desertores, a quienes García de Cossio puso presos en el Colegio de los expulsos jesuitas, que hizo de cárcel.

Pidió para ellos, al gobernador Vértiz y Salcedo, ejemplar castigo, para que éste sirviera de escarmiento. Decía en su Oficio:

“Corrientes se compone de plebe rústica y soez, con poco amor al Rl. Servicio por ignorar qué cosa es Honor y onrra, motibos porque los superiores que inmediatamente los mandan se ben sonrojados, como lo al presente”.

Del Sumario se desprende la inacción del comandante y oficiales y que Zavala los devolvió por inservibles. A los presos los cuidaron los de la Compañía de Forasteros -españoles peninsulares- por ser más de confianza que la de los patricios.

Los desertores presos pidieron ser indultados y volver al servicio, lo que se les acordó, pena de destierro a las Islas Malvinas, si no cumplían. La mitad del tercio huyó a Gualeguay. García de Cossio justificó su proceder por la imposibilidad en que estaba de custodiar y alimentar tanta gente.

- Terrible epidemia de viruela. Acción de San Martín en Yapeyú

La Ciudad de Corrientes, por otra parte, atravesaba una situación terrible por la epidemia de viruela y toda clase de plagas que se habían abatido sobre ella. Casi “no había lugar sagrado para sepultar a los difuntos”. Faltaban cabalgaduras.

El 13 de Diciembre de 1773, Juan José de San Martín había sido designado Teniente de Gobernador de Yapeyú. En 1772, como consecuencia de la citada epidemia de viruela -también surgida en Yapeyú, que hizo estragos en la población- se realizó un censo para determinar el número de víctimas, que ascendió a 5.000, quedando reducida la población en 3.332 habitantes, con tan sólo 735 hombres aptos para el trabajo.

A fin de aliviar la situación de los pueblos misioneros, García de Cossio envió cerca de 5.000 cabezas de ganado para su manutención.

- además de cumplir eficientes servicios militares como Instructor de milicias para guarda de las fronteras en la Estancia de las Vacas o de las Huérfanas -en la Banda Oriental- cerca de Carmelo, en momentos en que se desarrollaba una nueva guerra entre España y Portugal;

- además de proveer apoyo logístico a las guarniciones fronterizas y de vigilar y contener a los infieles charrúas y minuanes, aliados a los portugueses;

- además de todo ello, Juan de San Martín puso orden y eficiencia en todo el aparato productivo y administrativo de las comunidades a su cargo: Yapeyú, La Cruz, Santo Tomé y San Borja.

En esta tarea realizó una acción fundacional casi desconocida: en Febrero de 1776 erigió el poblado y Capilla de Paysandú bajo su personal dirección, agrupando a las familias guaraníes semidispersas por los campos en operaciones de vaqueo.

Aunque humilde y pequeña, esa población fue cabeza de puente para el efectivo poblamiento del Centro y Noroeste de la actual República Oriental del Uruguay.

* Mocoretá

Sobre el arroyo Timboy y el río Mocoretá, en Enero de 1777, formó el Teniente de Gobernador de Yapeyú, Juan de San Martín, la “Estancia Grande del Mocoretá”, denominada después “San Gregorio”.

El caserío que se formó alrededor del casco de esta estancia comunitaria, como las propiedades particulares cedidas a algunas familias de guaraníes, constituye el asiento fundacional de lo que es hoy la Ciudad de Mocoretá, en la frontera entre Corrientes y Entre Ríos.

Poco después ubicó, entre el río Miriñay y el arroyo Timboy, la estancia de La Merced, primer asentamiento de la actual Ciudad de Monte Caseros.

A medida que fueron pasando los decenios, se concretó un poblamiento espontáneo de los campos, apoyado en las fundaciones pioneras de la comunidad yapeyuana.

Las estancias fundadas crecieron hasta convertirse en pueblos, luego en villas y ciudades, sin solución de continuidad a pesar de traslados y reubicaciones desde aquellos lejanos años de la década de 1770 hasta nuestros días.

- Dificultades en la Administración de García de Cossio

Decía en su citado Oficio el Teniente de Gobernador que, si se iban los vecinos a la frontera, no habría quién la defendiese de los infieles. Opinaba de los correntinos que todos eran adversos a servir en la frontera y terminaba así: “El negarlo sería decir que es de noche al mediodía”(10).

(10) Archivo General de la Nación, División Colonia, Sección Gobierno, Legajo Corrientes II, Buenos Aires. El Oficio era de fecha 28 de Julio de 1776. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

En el año de 1775 se vio envuelto en el conflicto que acaeció en Itatí entre el Cura doctrinero, fray Antonio José de Acosta, y algunas de las autoridades de la ciudad.

García de Cossio se puso de parte de los enemigos de fray Acosta, obteniendo de Vértiz y Salcedo la separación del mismo y su traslado a otro pueblo.

La medida conmovió no sólo a los indios, que le respetaban y querían entrañablemente, sino también al vecindario de Corrientes, que se indignó, expresando el Cabildo al virrey, que lo era Vértiz y Salcedo, su anhelo de que no se consumase el traslado, ya ordenado por el Maestro Provincial de la Orden seráfica. García de Cossio había sido influenciado no sólo por su propia antipatía al franciscano, que era virtuoso y ejemplar, sino también por algunos vecinos de Corrientes, de esos envidiosos que siempre aparecen cuando alguien sobresale del común por su calidad y méritos propios, que era el caso de fray Antonio José de Acosta(11).

(11) Raúl de Labougle. “La Reducción Franciscana de Itatí” (1967), en “Investigaciones y Ensayos”, tomo III, de la Academia Nacional de la Historia. Edición de Buenos Aires. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

En tanto, el 8 de Agosto de 1775 pobladores de Caá Catí y de Zapallos se levantan en armas con el objeto de exigir que las autoridades eclesiásticas de Corrientes les asigne un Cura Párroco independiente del Curato de Saladas.

Pese a estos inconvenientes, García de Cossio colaboró en combatir a los portugueses, y al efecto marchó con hombres a sumarse al plan del virrey, cruzando el río Uruguay a la altura del Salto Chico.

La guerra con Portugal obligó al Teniente de Gobernador a colaborar en la campaña de Pedro de Cevallos. Con doscientos milicianos actuó en Santa Tecla y permaneció a las órdenes de Juan José de Vértiz y Salcedo hasta que se firmó la Paz de San Ildefonso, el 1 de Octubre de 1777, que le permitió regresar a Corrientes, pero en Julio de 1778 debió viajar a Buenos Aires.

A su regreso, por el camino de San Borja, dejó una Guardia -a cargo de Luis Ramírez-; antes, en Santa Tecla, socorrió con 4.000 pesos a los hombres allí acantonados.

También tendrá que sostener campañas contra los indios chaqueños, ya que no se podía descuidar esa frontera.

Ya García de Cossio en Buenos Aires, quedó a cargo del Gobierno político el Alcalde de primer voto Manuel de Vedoya(12), y de lo militar el Sargento Mayor José Ponciano Rolón.

(12) Manuel de Vedoya era natural de Rozadío, en las montañas de Santander, noble. Se casó en Corrientes, el 4 de Agosto de 1775, con Margarita de Lagraña, hija legítima del Familiar del Santo Oficio Ziprián de Lagraña, y de María Gregoria de Dícido y Zamudio. De Margarita de Lagraña y Manuel de Vedoya fue hija la patricia de la Independencia, Dolores de Vedoya que se casó, a su vez, con Raymundo de Molinas Vedoya. Tuvo una destacada actuación pública y falleció en Corrientes el 23 de Febrero de 1824. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

Se produjo entonces un serio conflicto, porque el yerno de Rolón, un tal Francisco Soloaga, que era subteniente de milicias en Asunción, fue condenado a pagar una suma de dinero en un juicio civil por el Alcalde de segundo voto y quiso eludir su obligación acogiéndose al fuero militar que pretendió comprenderle.

Rolón, valido de la fuerza, ordenó cesar el procedimiento y que el Alcalde se inhibiese de seguirlo. Para evitar el escándalo, el Cabildo contemporizó pero, llevado el asunto ante el virrey Vértiz y Salcedo, éste le negó fuero militar a Soloaga.

En ese año de 1778, el 12 de Septiembre, las milicias -que desde hacía dos años estaban de servicio en el río Pardo- dirigieron un Memorial al Cabildo, pidiendo ser liberadas de esa tarea. El Cabildo hizo suyo el pedido y lo elevó al virrey, que accedió a lo solicitado.

Terminó así para Corrientes esa enojosa contribución al cuidado de la frontera con Portugal. En ese entonces, era su jefe el Sargento Mayor Baltasar de Esquivel, y Justicia Mayor interino de Corrientes, Vedoya.

- Mejoras en el comercio y las comunicaciones

El 26 de Diciembre de 1777 se notificó el Teniente de Gobernador de la Providencia que disponía el comercio libre, acertada medida que mejoró sensiblemente la situación del virreinato y se debía a Pedro de Cevallos.

Fue entonces cuando se hizo regular la comunicación fluvial con Buenos Aires. Se empleaban para el transporte de mercancías unas balsas de cuatro canoas llamadas “garandumbas”, que descargaban en el Puerto de Las Conchas. Se remitían a Buenos Aires maní, miel, pabilo, dulces, lienzo de algodón, palmas, picanas, cedro. Durante el viaje se revisaban las embarcaciones en La Bajada del Paraná y en la Guardia del Rosario.

La tripulación recibía sueldos altos para la época: un baqueano ganaba treinta y cinco pesos plata por dos viajes, ida y vuelta; el piloto, doce pesos por viaje; los espadilleros, ocho pesos por mes; cada peón, cuatro pesos, y se empleaban de estos veintidós. Además, transportaban seis pasajeros por viaje. Una res valía cuatro varas de lienzo.

García de Cossio, no obstante sus preocupaciones de toda índole, regularizó el servicio de correos y postas, cuyo primer Administrador había sido Juan Esteban Martínez, en 1769(13).

(13) Raúl de Labougle. “El Alguacil Mayor don Juan Esteban Martínez, Precursor de la Independencia”. // Federico Palma. “El Correo en Corrientes durante la Epoca Colonial” (1966), excelente estudio, publicado en la revista “Nordeste”, Nro. 8. Edición de Resistencia, Chaco. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

En el aspecto de las comunicaciones, García de Cossio prestó apoyo al establecimiento de la carrera de postas entre Buenos Aires y el Paraguay por suelo correntino.

- Política expansionista. Curupayty

Hombre inquieto y de amplia visión, el accionar civilizador de Juan García de Cossio no se detenía. Organizó exploraciones al área de Curupayty en los años 1778-1779; sus resultados los hizo llegar al virrey Vértiz y Salcedo, e inclusive señaló dónde podría establecerse una población.

Para reafirmar su política expansionista firmó, el 5 de Febrero de 1778, “una convención con el Gobernador del Paraguay”, fijando la línea de Curupayty como límite de ambas Gobernaciones, de tal suerte que Curupayty fue inspiración suya.

Al efecto, recuerda el Acta Capitular del 18 de Octubre de 1779 que “se halla principiado un Fuerte y cuarteles a costa de este vecindario, mediante los auxilios que ha franqueado el Teniente Don Juan García de Cossio”; para ejecutarlo en el terreno fue designado el Alcalde de primer voto, Juan Benítez de Arriola.

En el año de 1779, en Mayo, se estableció una población en Curupayty o Lomas de Pedro González, que realizó el citado Alcalde de primer voto, Maestre de Campo Juan Benítez de Arriola.

El Alguacil Mayor Juan Esteban Martínez fue comisionado para desalojar del paraje a los intrusos, indios del pueblo de Trinidad. Benítez de Arriola llevó consigo doscientos cincuenta oficiales y soldados.

Ante la protesta del Paraguay, el virrey Vértiz y Salcedo, el 11 de Septiembre de 1779, dividió en dos la zona: al Sur del Tebicuary sería de Corrientes; al Norte, del Paraguay, cuyas autoridades de inmediato poblaron el Ñeembucú.

El 26 de Junio de 1776 se había establecido el estanco de tabacos, que fue recibido con protestas por el vecindario, pues el mismo se usaba como moneda. Según García de Cossio, en ese entonces, el estado de Corrientes era “miserable”.

Harto de luchar con la oposición e intrigas del bando de los patricios, García de Cossio, el 27 de Julio de 1779, le pidió al virrey ser reemplazado de su cargo. Pretextaba la necesidad de cuidar sus intereses personales, para poder dejar a sus hijos lo suficiente para “salir de este mísero país a otra parte”.

El virrey, con cortesía, no accedió. El 22 de Septiembre de 1779 se tuvo noticia oficial de la guerra entre España e Inglaterra. El virrey dio orden de que se movilizaran en la ciudad y su jurisdicción todos los hombres aptos, entre los catorce y sesenta años.

Grave preocupación para el Teniente de Gobernador fue la de la presencia en la frontera con Misiones de guaraníes que pretendían introducirse en la jurisdicción. Se les consideraba indeseables y Vértiz ordenó su expulsión de Corrientes. Esta guerra terminaría en 1783.

- La expedición de García Arias

Otra contrariedad tuvo García de Cossio en Febrero de 1781. Llegó a la ciudad, procedente de Salta, el coronel Francisco García Arias, que había realizado su viaje, parte por tierra y parte navegando el río Bermejo. Este personaje sería funesto para Corrientes.

En efecto, en cumplimiento de órdenes impartidas por el virrey, Juan José de Vértiz y Salcedo, para promover la conversión de los infieles del Chaco y fundar dos reducciones en aquella dilatada zona, Arias, que tomó título de “Comandante General de la Expedición”, acompañado por el arcediano de la Catedral de Córdoba, doctor Lorenzo Suárez de Cantillana, y doscientos hombres más, había salido con dicho fin de Salta, en Junio de 1780.

El “Diario” de esta expedición ha sido publicado por Pedro de Angelis en su conocida “Colección”(14), y un inmerecido elogio de sus resultados haría el virrey en la “Memoria” que dejará a su sucesor(15).

(14) Pedro de Angelis, “Colección de Obras y Documentos relativos a la Historia Antigua y Moderna de las Provincias del Río de la Plata", que comenzó a publicarse en 1836, tomo VIII, volumen A, de la edición de Buenos Aires, año 1972; y tomo VIII, volumen B, de la misma colección.
(15) “Memoria de los Virreyes del Río de la Plata” (1945), “Memoria de Vértiz”, pp. 25 a 199. Edición de Buenos Aires. // Todo citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

Asimismo, De Angelis publicó el “Diario” de fray Francisco Morillo, capellán de la frustrada expedición de Adrián Fernández Cornejo que, en dicho año de 1780, partió de Salta -de su propia cuenta, por vía fluvial- incorporándose luego a la gente de Arias con quien llegó a Corrientes habiendo, como dije, navegado el río Bermejo.

Arias y Cantillana habían dejado establecidas dos reducciones: la de San Bernardo el Vértiz, de indios tobas; y la de Nuestra Señora de Dolores y Santiago de la Cangayé, de mocovíes, a sesenta leguas de Corrientes, en plena selva, y a distancia de catorce leguas la una de la otra, en lugares cubiertos de bañados, que se circundaban con facilidad y eran casi intransitables, por la falta de medios con qué sustentar una población.

Pretendió Arias que los correntinos le ayudasen gratuitamente y éstos -como era lógico- se negaron de modo claro y terminante. Recurrió entonces al virrey Vértiz y Salcedo, de quien era favorecido, solicitando se destinaran al fomento de las reducciones la estancia del Rincón de Luna.

Ante semejante pedido se manifestó violentamente el desagrado de los correntinos.

Con todos estos contratiempos llegó el Maestre de Campo Juan García de Cossio al fin de su trabajoso Gobierno. El 27 de Noviembre de 1783 entregó el mando a Alonso de Quesada.

Le había sido aceptada su reiterada renuncia el 6 de Mayo de 1783, en un honroso decreto por el cual el virrey Vértiz y Salcedo le expresa su satisfacción por la forma en que desempeñó su puesto y le comunica que se le ha concedido el retiro de Capitán de Milicias con goce del fuero militar.

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