El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Administración de Joaquín Legal y Córdova

El Comandante de Armas José Ponciano Rolón tropezó con dificultades, porque era de carácter autoritario y se extralimitaba en sus funciones, lo que determinó su reemplazo por Joaquín Legal y Córdova, quien asumió el 17 de Septiembre de 1790 por orden del virrey Nicolás de Arredondo.

- Pugna de cargos entre criollos y peninsulares

En el año de 1791, el 1ro. de Enero, debía efectuarse en Corrientes la elección de nuevas autoridades en el Cabildo para el año que empezaba. Participaron del Acuerdo dos españoles peninsulares: el Alcalde de primer voto, Juan Manuel de Salcedo; y el de segundo voto, Juan García de Cossio(1); los patricios eran cuatro: el Alférez Real, Serapio Benítez de Arriola; el Alcalde Mayor Principal de la Santa Hermandad, José Luis de Acosta y Zamudio; el Regidor decano, Francisco Xavier de Casajús; y el Alguacil Mayor propietario, Juan Esteban Martínez.

(1) Juan García de Cossio, natural del lugar de Rozadío, en las Montañas de Santander, hijo legítimo de Justo García de Cossio y de Ana Gómez de Cossio, hijosdalgo notorios. Hizo Información sobre su Calidad, Méritos, Servicios y Bienes que poseía, en Corrientes, en el mes de Diciembre de 1772, y que fue aprobada el día 20 del mismo, por el Cabildo. Declararon: José de Añasco, Xavier de Solís, Juan Esteban Martínez, Alonso Hidalgo, Francisco Solano Cabral, Ziprián de Lagraña, Juan Benítez y Juan Benítez de Arriola, “como Padres deesta República”, con citación del Procurador General. En Madrid había vivido en casa de su pariente, el Padre Rábago, confesión del rey Fernando VI. Vino al Río de la Plata con su pariente, el gobernador Pedro de Cevallos. Había sido, en Corrientes, Familiar del Santo Oficio, Alcalde de primer voto, Juez de Menor y Alférez Real. Alcalde de primer voto, en 1772, Juan de la Cruz Silva. Ver: Archivo General de la Nación, División Colonia, Tribunales, Legajo 86, Expediente Nro. 15, Buenos Aires. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

Iniciado el acto, Salcedo, después de manifestar que de conformidad con la Real Ordenanza tocaba a García de Cossio ejercer las funciones de Alcalde de primer voto en dicho año, dio sus votos en la siguiente forma: para Alcalde de segundo voto, al capitán Felipe Díaz Colodrero; para Procurador General, a Manuel Gómez de Cossio; para Alcalde de la Santa Hermandad, a José Ignacio Benítez y Tomás de Sotomayor; y para Mayordomo de Ciudad, a Pedro Pablo Toledo.

García de Cossio y Benítez de Arriola se adhirieron a Salcedo, y lo mismo hizo Acosta, pero Juan Esteban Martínez se opuso, diciendo que una real cédula del año 1565 “previene que para Alcaldes Ordinarios sean preferidos los primeros conquistadores y sus descendientes”, y que los electos Díaz Colodrero y Gómez de Cossio, “eran forasteros, y aunque fuesen de calidad y servicios”, no los habían hecho éstos en Corrientes, por lo que -a su juicio- la elección contradecía dicha real cédula y era nula “y de manifiesto agravio de los descendientes de aquellos pobladores”, cuya preferencia “se les considera como recompensa y satisfacción de los grandes trabajos que tuvieron sus abuelos en derramar su propia sangre en beneficio de la Corona”.

Martínez dio su voto en favor de vecinos patricios, adhiriéndose a ello Casajús, excepto en cuanto al Procurador General, que se conformó con el propuesto por Salcedo. Los españoles replicaron a Martínez, que los elegidos por ellos habían acreditado su idoneidad en la función pública, como ser Gómez de Cossio en las de contador y tercerista de la Real Renta de Tabacos, y Díaz Colodrero en las de capitán de la compañía de infantería de Voluntarios Españoles de la Ciudad, y de Alcalde de primero y de segundo voto.

Además, sostuvieron que en la conferencia celebrada la víspera por el Cabildo -en cumplimiento del Capítulo IV de la Real Ordenanza- no puso objeción alguna a dichos señores.

Martínez dejó constancia de que no negaba la buena conducta de los nominados, pero afirmó que se debía preferir “los méritos de los criollos que nunca pueden equiparar los de los citados, máxime siendo el que acaba y el que sigue forasteros”(2).

(2) Archivo General de la Provincia, Actas Capitulares, Libro LXXXVI, Corrientes. Acuerdos del año 1791. // Raúl de Labougle. “El Alguacil Mayor Don Juan Esteban Martínez, Precursor de la Independencia” (1951), edición de Buenos Aires. Ya entonces empezaba a usarse la palabra “criollo” en su acepción de nacido en el país, sin discriminación de clase. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

- Política educativa y administrativa. Estado de la Ciudad

Al año siguiente, en Mayo de 1791, comprobó Legal y Córdova que estaban en quiebra los caudales de las reducciones del Chaco y que José Ponciano Rolón estaba alcanzado en un considerable descubierto.

Creó, en Abril de 1791, una Escuela de Primeras Letras en Itatí y otra en Santa Lucía de los Astos. Esta tenía treinta y un alumnos.

Hizo revista de las milicias. Había, bien armados, setecientos ochenta y siete hombres en la ciudad; treinta y cinco en Guácaras; doscientos setenta y seis en Palmar y Riachuelo; doscientos cuarenta y uno en Ensenada; veintinueve en Curupayty; cuatrocientos cuarenta en Saladas; ciento setenta y cinco en Caá Catí y Zapallos; y cuatrocientos setenta y cinco en San Roque.

Fue por ese entonces cuando el sabio naturalista Félix de Azara estuvo en Corrientes, adonde llegara por primera vez en 1784. En varios viajes recorrió la comarca, dejándonos sus impresiones.

La ciudad se extendía en una superficie de doce cuadras de Este a Oeste, y nueve de Norte a Sur. Las casas habían mejorado en su edificación, que ya se hacía generalmente de ladrillos. Las manzanas eran cuadradas y las calles -desde la reforma de Quesada- rectas.

El interior de las casas ostentaba puertas, ventanas y artesonados de buena madera, labradas por carpinteros que eran excelentes, oficio en el que no se desdeñaban de trabajar aún los miembros de las familias principales. Algunos edificios databan de los comienzos del siglo XVII, como el Convento de San Francisco, que era del año 1604, y una sola casa era de altos, la de los Gamboa de Cossio, levantada en 1788.

La campaña estaba dividida en Partidos, cuya autoridad la ejercía un Comisionado -designado por el Cabildo- con amplia delegación de poderes.

Existían en la jurisdicción varios pueblos: Itatí, Santa Lucía de los Astos, Caá Catí, San Roque, Saladas, Empedrado, Santa Rita de la Esquina, San Fernando de los Guácaras. Sólo era una toldería de indios semisalvajes, San Fernando de Garzas(3).

(3) Así la calificaba, en 1792, el Alcalde de primer voto Felipe Díaz Colodrero. Ver: Archivo General de la Nación, División Colonia, Tribunales, Legajo 22, Expediente Nro. 31, Buenos Aires; y, en 1798, Manuel de Basabe. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

En cambio, Curuzú Cuatiá ya era un pueblo, gracias al tesonero esfuerzo de los estancieros de la zona, José Zambrana, José Andrés Cossio y Tomás Castillo, especialmente del primero; ya tenía entonces traza de pueblo, si bien solamente se oficializaría su fundación por Manuel Belgrano, en Noviembre de 1810.

Félix de Azara apreció el número de habitantes en más de seis mil pero, en un Informe elevado al virrey Gabriel de Avilés y del Fierro por el maestro en Sagrada Teología, Juan José de Arce, éste le atribuía nueve mil feligreses blancos y, a la parroquia, una población de diez mil habitantes(4).

(4) Archivo General de la Nación, División Colonia, Justicia, Legajo 41, Expediente Nro. 1.220, Buenos Aires. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

Durante toda su gestión, Legal y Córdova tuvo toda clase de dificultades con el coronel Arias y el arcediano Suárez de Cantillana por el fracaso de la empresa de éstos, y también con José Ponciano Rolón a quien perseguían sus numerosos acreedores. Acusaban a Legal y Córdova de intratable y soberbio.

- Tensa situación política en la sociedad correntina

En el año de 1793 los vecinos resolvieron festejar pomposamente el Día de San Juan, Patrono de la Ciudad. Hubo juegos de cañas y carreras de sortija, noche de naipes, saraos y convites públicos y una comida en casa de José Antonio Peñalver, en honor del Comandante de Armas, Joaquín Legal y Córdova, y del Cabildo, a la cual invitó -reza el Acta Capitular del 9 de Agosto- “los sujetos de carácter y distinción, en donde se dio gusto a todos brindando el apetito con colación, cenas espléndidas, y bebidas, según brindaba el apetito de cada uno, durando estas espléndidas fiestas hasta el siguiente día”.

En dicha fiesta se decidió organizar dos corridas de toros para los días 10 y 11 de Julio, que costearía Peñalver, y ofrecería al vecindario la Compañía de Forasteros, o sea, de españoles peninsulares.

Se cercó la plaza con “palmería, tacuaras, y varazón”, empleándose cueros para asegurarlos, y también se construyeron dos tablados para el Cabildo y el Cuerpo de Forasteros “en cuyo ornato y composición se esmeraron con gran primor”.

El Comandante de Armas, en retribución, dio a su vez, “un famoso sarao y algunas noches de fuego, con completos refrescos”.

Pero, dado el ambiente de la ciudad, no era posible que todo pasara agradablemente y lo que tenía que suceder, sucedió. En la segunda corrida, ocurriósele a un niño agarrar una banderilla que se cayó de un toro. Vióle el oficial español Izquierdo e, indignado, hizo ademán de castigarle con su rebenque. Fue suficiente para el escándalo.

El Alcalde Hidalgo de Casajús hízole prevenir que debía abstenerse de semejantes actitudes, pero Izquierdo, ofendido, se acercó al tablado del Cabildo y con voz alterada dijo que se retiraba de la plaza por habérsele faltado al respeto con semejante mensaje, siendo de inmediato arrestado y llevado al Cuerpo de Guardia.

Al saberlo, todos los españoles abandonaron sus sitios, gritando: “¡Fuera el toro! ¡Fuera el toro! ¡Que ésto se acabó!”, y saliendo de la plaza, se agolparon en el Cuerpo de Guardia.

El Alcalde, entonces, dispuso se dejase libre al oficial, pero vociferando contra él y los españoles con palabras de grueso calibre. Luego de idas y venidas, de la plaza al Cuerpo de Guardia, el Comandante de Armas dio la razón al Alcalde, y todos volvieron a sus lugares, terminando la corrida sin otro incidente pero, días después, el suceso fue causa de violentas disputas en el Cabildo, llegando el pleito hasta la Real Audiencia de Buenos Aires.

Menudearon los pasquines y alborotos callejeros en la ciudad mientras se sustanciaba el proceso en el cual los españoles acusaron a Hidalgo de Casajús de estar poseído de un “impetuoso orgullo” y de “altivez en demasía”.

El virrey, por fin, sobreseyó en la causa, estimando que no hubo culpa, tanto en uno como en otro de los autores del episodio(5).

(5) Raúl de Labougle. “San Juan de Vera de las Siete Corrientes”, pp. 41 y sigtes. Archivo General de la Nación, División Colonia, Legajo Corrientes III, Buenos Aires. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

No se habían aún extinguido los ecos del precedente conflicto cuando el 31 de Diciembre de ese año de 1793, reunidos los capitulares para proceder a la selección de los vecinos hábiles para ser elegidos en el Acuerdo del día siguiente, 1ro. de Enero de 1794, Hidalgo de Casajús, en su carácter de Alcalde de primer voto -dice el Acta- “exhortó a los señores individuos encareciéndoles que en las próximas elecciones de Oficios añales procedan con debido espíritu de imparcialidad y celo, atentos sólo al bien, paz y tranquilidad de la República”.

Luego de un cambio de opiniones entre los cabildantes presentes, Hidalgo de Casajús, disconforme con algunos de los propuestos por sus colegas, expresó lo siguiente:

“Que la primera Ordenanza Municipal de este Ilustre Cabildo dispone so pena de nulidad que en las elecciones de alcaldes ordinarios, de Procurador de Ciudad y de los demás oficios concejiles se hagan en sujetos tenidos por hidalgos y cristianos viejos para cuyo efecto, la Cuarta Ordenanza previene que el día antes de la elección se confiera las personas que se han de elegir, que sean de las calidades de la Primera Ordenanza”.

Enumeró una serie de vecinos de los que -agregó- se dice “eran oriundos de la Europa, donde no todos son nobles, hay plebeyos, razas de carniceros, verdugos, gitanos y expósitos”, y que podía suceder que, debido a la distancia, por ignorárselo, “se aventura la administración de la Justicia en sujeto que padezca alguna de dichas tachas, con agravio de los beneméritos y del juicio del público”, y que para evitar tal desgracia, los tachaba para los empleos de República, “por no haber comprobado a este Cabildo -decía-, los expresados propuestos su nacimiento, edad y calidad, sin cuyas circunstancias deben considerarse en la clase de incógnitos, por más que extrajudicialmente, se vociferen nobles”.

Recordó que el vecindario de Corrientes estaba compuesto “en mucha y floreciente parte de patricios conocidos, de calidad y descendientes de los pobladores y pacificadores de la ciudad”.

Agregó que la misma distancia de Europa hacía que se ignorase el nacimiento y calidad de los sujetos, y que su oposición no la deducía precisamente por que fueren europeos, pues él mismo había propuesto tres de ellos: Juan García de Cossio, que tenía acreditada su nobleza; José Ignacio de Beláustegui; y José Antonio de Vergara, cuya condición de vizcaínos “los supone en virtud de declaración Real”(6).

(6) Archivo General de la Nación, División Colonia, Interior, Legajo 36, Expediente Nro. 7, Buenos Aires. Los vizcainos naturales de la región, de linaje, desde tiempo atrás radicados allí -inmemorialmente- eran considerados hidalgos. Archivo General de la Nación, División Colonia, Tribunales, Legajo 11, Expediente Nro. 12, Buenos Aires. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

Sobrevino una agria discusión en la que el Alguacil Mayor Martínez intervino diciendo:

“Que obedecía la Real Provisión invocada por el señor Alcalde de Primer Voto, como Carta de su Señor natural que Dios guarde”, agregando que “Don Manuel de Vedoya tenía la tacha de Juez de las Rentas Decimales, y maneja intereses Reales(7), y que don Bartolomé Barela es actual Mercader, y mide por sí sin tener Factor ni criado, a los quales el Derecho les separa deestos Empleos, según el Señor Solórzano; que don José Antonio Peñalver nunca fue calificado por el Cabildo y que de este sujeto se dice en el Público, obtuvo oficio de Lacayo en España y siendo cierto es natural que su nacimiento es vil, y es necesario que esté calificado como es debido su nacimiento, a más de que mantiene públicamente el juego Prohibido de la Lotería, que es un ministerio vil”.

(7) Manuel de Vedoya era natural de Rozadío, en las montañas de Santander, noble, se casó en Corrientes el 4 de Agosto de 1775 con Margarita de Lagraña, hija legítima del Familiar del Santo Oficio, Ziprián de Lagraña, y de María Gregoria de Dícido y Zamudio. De Margarita de Lagraña y Manuel de Vedoya fue hija la patricia de la Independencia, Dolores de Vedoya, que se casó -a su vez- con Raymundo de Molinas Vedoya. Tuvo una destacada actuación pública y falleció en Corrientes, el 23 de Febrero de 1824. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

El Alférez Real trató de excusar a Peñalver diciendo que “es cierto mantiene casa de juego de Trucos y Lotería, pero por mano de distinto sujeto”.

El 1ro. de Enero de 1794, al comenzar el Acuerdo, Hidalgo de Casajús reiteró su exhortación a los capitulares para que votasen en favor de los patricios y de los españoles no tachados, siendo acompañado en ella por el Alguacil Mayor.

Su actitud provocó enojosos pleitos y laboriosas Informaciones -que sería largo relatar- pues los aludidos iniciaron juicios contra él que falló en última instancia la Real Audiencia de Buenos Aires, con suerte varia(8).

(8) Archivo General de la Nación, División Colonia, Legajo Corrientes IV, Buenos Aires. // Citado por Raúl de Labougle. “Historia de San Juan de Vera de las Siete Corrientes. (1588-1814)” (1978), Buenos Aires.

En ese año de 1794 los peninsulares encontraron en Manuel de Vedoya su caudillo. Era éste natural del lugar de Rozadío, en la Montaña de Santander, y estaba casado con Margarita de Lagraña, mujer de la mejor nobleza de la ciudad.

Indignado por la actitud agresiva de Martínez y sus partidarios, decidió afrontar al bando de los patricios y anular su influencia política. Siendo Alcalde de segundo voto -y con el apoyo del Comandante de Armas- obstaculizó la gestión del Alguacil Mayor con quien tuvo continuos incidentes, alguno de los cuales hizo necesaria la intervención de la Real Audiencia de Buenos Aires.

Joaquín Legal y Córdova será reemplazado, el 17 de Febrero de 1794, por el Teniente de Milicias de Buenos Aires, Manuel de Basabe, con título de Comandante de Armas y Subdelegado de Real Hacienda y Guerra.

Información adicional