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RECHAZO PARAGUAYO A LA JUNTA PORTEÑA

A raíz de la delicada situación en España, que luchaba contra las tropas de Napoleón Bonaparte, el 25 de mayo de 1810 se formó en Buenos Aires, tras ser depuesto el virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, una Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del señor Don Fernando VII, hecho conocido posteriormente como Revolución de Mayo.

La Junta de Buenos Aires aspiró a mantener el Gobierno del Virreinato del Río de la Plata en nombre del rey Fernando VII hasta que se aclarase la situación en la Península Ibérica. Con ese motivo la Junta y el Cabildo de Buenos Aires dirigieron comunicaciones a las demás ciudades y villas del Virreinato expresando sus motivos para asumir el Gobierno y solicitando su reconocimiento y acatamiento, además de pedir el envío de diputados para la formación de un Gobierno representativo.

La Provincia del Paraguay se negó a subordinarse a la Junta de Buenos Aires desembocando los acontecimientos en la independencia de hecho del Paraguay en 1811.

La explicación para esto se debe a dos factores principales:

* el primero fue el aislamiento secular de la provincia paraguaya que desconfiaba de los otros criollos. Más aún, esa cultura de aislamiento centrada en Asunción ni siquiera sentía simpatías por sus vecinos misioneros ya que -desde la perspectiva asuncena- los misioneros habían sido rivales económicos, particularmente en el comercio de la yerba mate.

Durante y después de las invasiones inglesas los comerciantes de Buenos Aires quedaron -por primera vez- en un libre comercio internacional de facto.

“Pero este desarrollo mercantil porteño tuvo un precio para la región altoplatense: ésta salió de su tradicional aislamiento pero ingresó a una relación esencialmente desfavorable con Buenos Aires.
“La dificultad estribaba en que el Alto Plata ejercería una influencia sólo mínima sobre los términos de intercambio fluvial. Como un primer ejemplo de estos obstáculos cabe aclarar que en los últimos años anteriores a la independencia, los comerciantes de Asunción intentaron

* elevar el precio de sus exportaciones;
* y crear un monopolio sobre la yerba similar al estanco del tabaco”(1).

(1) Citado por Andrés Cisneros, Carlos Escudé y otros, en “Historia General de las Relaciones Exteriores de la República Argentina (desde los Orígenes hasta el reconocimiento de la Independencia formal)”, Vol. 2, Cap. 6, p. 118 - Varios volúmenes, Buenos Aires (1998), Nuevohacer / Grupo Editor Latinoamericano.

Con estas dos acciones los asuncenos pretendieron obtener mayores ganancias a expensas de los consumidores de Buenos Aires y, por otro lado, reducir la competencia de la Villa Real de la Concepción.

La reacción porteña a esos esfuerzos asuncenos fue la de presionar al virrey a través del Real Consulado de Buenos Aires.

“La mayor influencia de los comerciantes porteños sobre las autoridades coloniales en comparación con sus colegas del Alto Plata generó en las distintas áreas que componían dicha región (Paraguay, las provincias del Litoral, Sur del Brasil) un profundo sentimiento de suspicacia y recelo hacia la poderosa ciudad-puerto”(2).

(2) Citado por Andrés Cisneros, Carlos Escudé y otros, en “Historia General de las Relaciones Exteriores de la República Argentina (desde los Orígenes hasta el reconocimiento de la Independencia formal)”, Vol. 2, Cap. 6, p. 118 - Varios volúmenes, Buenos Aires (1998), Nuevohacer / Grupo Editor Latinoamericano.

Tal recelo se acentuaba en el caso paraguayo por un hecho histórico: Asunción había sido hasta el siglo XVII la ostentadora de la primacía en la Cuenca del Plata, la “madre de ciudades” (incluso de la misma Buenos Aires), y este recuerdo hacía que la élite asuncena no aceptara la primacía porteña.

- Misión de Espínola y Peña

Las comunicaciones de la Junta (fechada el 27 de Mayo de 1810) y del Cabildo porteño (fechada el 29 de Mayo de 1810) fueron llevadas a Asunción por el ex coronel de milicias del Regimiento Nro. 2 de Voluntarios de Caballería de Costa Abajo (al Sur de Asunción), José de Espínola y Peña.

“V.S. conoce muy bien los males que son consiguientes a una desunión, que abriendo la puerta a consideraciones dirigidas por el interés momentáneo de cada pueblo produzca al fin una recíproca debilidad que haga inevitable la ruina de todos, y ésta debería esperarse más de cerca si la potencia vecina que acecha pudiese calcular sobre la disolución de la unidad de estas provincias” (Circular de la Junta Provisional Gubernativa)

Bernado de Velasco y Huidobro había destituido a Espínola y Peña en 1806 y 1810 de su cargo como Subdelegado y Comandante de Armas de Concepción por su “despotismo”.

Al enterarse de que estaba gestionando nuevamente su reposición, envió una nota al virrey Cisneros, conjuntamente con una “representación” del Cabildo, advirtiéndole que “ocasionaría un disgusto general en la Provincia si accediera a ella”(3).

(3) Blas Garay. “El comunismo de las misiones. La revolución de la independencia del Paraguay”, p. 126, Asunción (1975). Instituto Colorado de Cultura.

Según Mariano Antonio Molas, era un “hombre ordinario, violento, arrogante, ambicioso e ignorante”(4).

(4) Julio César Chávez. “El Supremo Dictador (biografía de José Gaspar de Francia), p. 85, Buenos Aires (1958), Ediciones Nizza.

Pedro Alcántara de Somellera afirmó que “no había un viviente más odiado por los paraguayos”(5).

(5) Richard Slan White. “La primera revolución radical de América (la política económica de la independencia del Paraguay), p. 84, Asunción (1984), Ediciones “La República”.

Después de comparar las fuerzas en pugna, Espínola y Peña acató a la Junta de Buenos Aires y ésta, en razón de su jerarquía militar, lo comisionó para obtener la adhesión de la Provincia del Paraguay.

Teniendo en cuenta los antecedentes y la importancia de la misión encomendada, la elección del hombre no pudo ser peor. Espínola y Peña llevaba -además- el nombramiento secreto como Comandante General del Paraguay(6).

(6) Blas Garay. “La revolución de la independencia del Paraguay”, pp. 20-23, Madrid (1897). Est. tip. de la viuda e hijos de Tello.

En su viaje a Asunción, Espínola y Peña llevó las comunicaciones oficiales que anunciaban la instalación de la Junta porteña a las ciudades y villas que se hallaban en el camino de postas o Carrera de Asunción.

En la tarde del 5 de Junio de 1810, Espínola y Peña llegó a Santa Fe donde el Teniente de Gobernador Prudencio María Gastañaduy despachó esa misma tarde una carta a la Junta manifestando su adhesión.

Pasó ese mismo día a La Bajada, en donde obtuvo la adhesión del Alcalde de Hermandad. El 15 de Junio de 1810 entregó los pliegos al Teniente de Gobernador de Corrientes, Pedro Fondevila, logrando también su adhesión.

Al llegar a la Villa del Pilar convocó al Cabildo, presionándolo a reconocer y jurar a la Junta de Buenos Aires, y expidió cédulas para el reclutamiento de tropas para enviar a Buenos Aires y tener un elemento de apoyo militar en el Paraguay.

El 21 de Junio de 1810 llegó a Asunción poniendo en manos del gobernador-intendente Velasco y Huidobro los pliegos que llevaba, excepto el de su nombramiento secreto, que ocultó.

El gobernador se enteró confidencialmente que Espínola y Peña tenía Instrucciones secretas de deponerlo y suplantarlo, a raíz de que éste las había mostrado a un confidente, por lo que le ordenó que abandonara la ciudad y se retirara río arriba hacia Concepción, en donde pensaba retenerlo hasta que se resolviera el acatamiento que exigía la Junta de Buenos Aires.

El intento de Espínola y Peña de reclutar tropas en Pilar causó alarma en la población rural, por lo que Velasco y Huidobro emitió un Bando -el 2 de Julio de 1810- para desmentir ese rumor.

Espínola y Peña no acató la orden de dirigirse a Concepción, quizás por temor a los pobladores de esa villa y, aparentando cumplirla, se dirigió río abajo hasta hallar su barco frente a Villa Franca y se embarcó con sus dos hijos, el comandante de Villa Franca, un cañón y las armas que había en esa villa.

Velasco y Huidobro despachó el 10 de Julio en su persecución 12 hombres al mando del teniente Rafael Zavala Rodríguez Peña, que no pudieron capturarlo, logrando Espínola y Peña regresar a Buenos Aires.

El 18 de Agosto de 1810 Velasco emitió una Circular a los comandantes y comisionados de los pueblos de Costa Abajo declarando a Espínola y Peña “mal patriota, suspenso del mando que a su graduación corresponde”, y advirtiendo que “se tendrá por sospechoso de complicidad al que le obedezca, auxilie o de cualquier modo perturbe la pública tranquilidad con las especies que divulgó, dirigidas a desunir los ánimos y a formar partidos perniciosos”(7).

(7) Blas Garay. “La revolución de la independencia del Paraguay”, p. 27, Madrid (1897). Est. tip. de la viuda e hijos de Tello.

De esta manera Velasco y Huidobro estableció claramente que su autoridad era equivalente al de la Junta de Buenos Aires y cerró la posibilidad de que otros emisarios pudieran confundir a los funcionarios de su jurisdicción como lo había hecho Espínola y Peña.

- Congreso del 24 de Julio de 1810

El 26 de Junio de 1810, en Asunción, el gobernador-intendente convocó al Cabildo y le pidió su parecer en una reunión que él mismo presidió:

“(...) que tratándose de un asunto extraordinario de la mayor gravedad y en cuya resolución se interesaba toda la provincia, convenía proceder con toda madurez y circunspección, conociendo fielmente su voluntad, y que para ello se convocase una asamblea general del clero, oficiales militares, magistrados, corporaciones, hombres literatos y vecinos propietarios de toda la jurisdicción para que decidiesen lo que fuese justo y conveniente”(8).

(8) Acta del Cabildo de Asunción en: “El Paraguayo Independiente” (1859), p. 4.

Acatando el dictamen del Cabildo, el 28 de Junio de 1810 el gobernador Velasco y Huidobro, en su calidad de “Gobernador Militar y Político e Intendente de la Provincia del Paraguay y treinta Pueblos de Misiones de Indios Guaraníes, y Tapes del Uruguay, Paraná, Campañas Adyacentes” emitió un Manifiesto convocando a una Asamblea para el día 4 de Julio pero, el día 2 de ese mes, la aplazó hasta el 24 de Julio para que pudieran asistir representantes de toda la provincia:

“(...) por cuanto para proceder con la madurez y circunspección debida al reconocimiento de la Junta Provisional Gubernativa instalada en Buenos Aires a consecuencia de la abdicación del mando hecha por el excelentísimo señor don Baltasar Hidalgo de Cisneros y elección de diputado que debe pasar a aquella capital como representante de esta Provincia para tratar del gobierno que en nombre del señor don Fernando Séptimo deba establecerse mientras duren las actuales circunstancias; se ha acordado en cabildo celebrado con mi asistencia el veinte y seis del corriente la convocación de una junta general que se congregará el día cuatro de julio próximo a las ocho de la mañana en las casas reales de gobierno, y se compondrá del reverendo obispo, clero, corporaciones, jefes, magistrados, y de los principales vecinos de esta provincia (...) y ninguno de los citados pueda excusarse de asistir a la mencionada junta sin incurrir en la negra nota de indiferente por el servicio del Rey nuestro señor don Fernando Séptimo y felicidad de la patria. Gobernador Velasco”(9).

(9) Convocatoria Junta General en: Washington Ashwell. “La gesta de la Independencia Nacional desde una óptica revisionista”. Historia Paraguaya (1999), pp. 203/4.

El 17 de Julio el gobernador y el Cabildo informaron a la Junta de Buenos Aires que habían decidido realizar una Asamblea de toda la provincia el 24 de Julio de 1810 para resolver sobre la cuestión.

“(...) considerando la gravedad del asunto, y que su decisión no debe ser obra de su particular discernimiento sino del voto meditado de toda la Provincia representada en los diputados de sus villas, poblaciones y principales vecinos, ha acordado celebrar un Congreso General el 24 del corriente para resolver tan importante y delicada materia, de cuyo resultado daremos a Vuestra Excelencia oportuno aviso”(10).

(10) Registro Oficial de la República Argentina (1879), p. 56.

Una respuesta similar fue cursada el mismo día a la Real Audiencia de Buenos Aires.

El 24 de Julio se reunió en el Real Colegio de San Carlos (seminario), bajo la presidencia de Velasco y Huidobro, un Congreso de 225 personas, entre funcionarios y vecinos influyentes de toda la provincia.

Comenzó con la lectura de una Proclama por miembros del Cabildo de Asunción, explicando las razones de la convocatoria, dando a conocer las últimas noticias que se tenían de España y aconsejando las medidas que se deberían tomar.

El Congreso resolvió por aclamación (sin votación alguna) aceptar las medidas aconsejadas por el Cabildo de no adherir a la Junta de Buenos Aires, aunque sí mantener relaciones fraternales con ella y jurar obediencia al Consejo de Regencia de España e Indias, desechando el parecer del doctor José Gaspar Rodríguez de Francia quien opinaba que el Gobierno español había caducado en el Paraguay.

“Artículo 1.- Que inmediatamente y sin disolverse esta Junta, se proceda al reconocimiento y solemne jura del Supremo Consejo de Regencia, legítimamente representante de nuestro Soberano, el señor Fernando 7mo.; respecto a que según los incontestables documentos que se han leído y tenido presente, no puede dudarse de su legítima instalación y reconocimiento por las Provincias de España, Naciones Aliadas, y hasta en este mismo continente.
“Art. 2.- Que se guarde armonía correspondiente y fraternal amistad con la Junta Provisional de Buenos Aires, suspendiendo todo reconocimiento de superioridad en ella, hasta tanto que S. M. resuelva lo que sea de su soberano agrado en vista de los pliegos que la expresada Junta Provisional dice haber enviado con un oficial al Gobierno Soberano legítimamente establecido en España, y del parte que se dará por esta Provincia”.

Teniendo en cuenta la advertencia de la Junta de Buenos Aires sobre una posible invasión portuguesa al Paraguay, la Asamblea decidió:

“Art. 3.- Que en atención a estarnos asechando la Potencia vecina, según manifiesta la misma Junta, disponga nuestro Gobernador Comandante General, se forme a la mayor brevedad una Junta de Guerra para tratar y poner inmediatamente en ejecución los medios que se adopten para la defensa de esta Provincia, que en prueba de su fidelidad al Rey, está pronta a sacrificar las vidas y haciendas de sus habitantes por la conservación de los dominios de S. M.
“Art. 4.- Que se de cuenta al Supremo Consejo de Regencia, y se conteste a la Junta de Buenos Aires, con arreglo a lo resuelto y acordado en esta acta, que se archivará para perpetua memoria; y la firmaron los señores arriba expresados y demás que forman este respetable Congreso de que da fe – Jacinto Ruiz – Escribano Público de Gobierno”.

Luego de jurar fidelidad a Fernando VII y al Consejo de Regencia con sede en Cádiz, la Asamblea se disolvió.

Velasco y Huidobro y el Cabildo comunicaron el 27 de Julio de 1810 a Buenos Aires las decisiones tomadas, publicándose también ese día una Proclama dando a conocer al pueblo lo decidido y aconsejando que “se evite toda discusión y controversia sobre los puntos ya decididos por el juicio general de la Provincia”, amenazando con poner en prisión a quienes perturben la tranquilidad pública.

El 30 de Julio de 1810 Velasco y Huidobro publicó otro Bando llamando a los paraguayos a alistarse “para cuando la Patria los necesite”, creando un Cuerpo militar del cual él se puso al frente, secundado por un encargado de la economía y con una fuerza efectiva “de todos los ciudadanos y habitantes sin distinción de patricios ni forasteros”.

Al capitán Carlos Genovés, nombrado por Velasco y Huidobro, y al regidor José García del Barrio, nombrado por el Cabildo, se les encomendó la tarea de hacer una lista de individuos alistables de Asunción y de las armas que hubiera en manos de particulares.

El 8 de Agosto de 1810 Velasco y Huidobro prohibió que se gastase o vendiese pólvora y estableció un toque de queda en la ciudad.

- Bloqueo y ultimátum de la Junta de Buenos Aires

A principios de Agosto de 1810 llegaron tardíamente a Asunción dos Circulares de Buenos Aires, fechadas el 18 de Julio, comunicando que los diputados a elegirse debían serlo en los términos de la Real Orden del 6 de Octubre de 1809.

El Cabildo, cuyo Alcalde de primer voto era Bernardo de Haedo, respondió esas Notas el 18 de Agosto de 1810 sobre la base de lo dispuesto por el Congreso del 24 de Julio: “este Cabildo les dará el debido cumplimiento luego que Su Majestad lo ordene”, comunicándole además que se había recibido la real cédula de erección del Consejo de Regencia “a cuyas órdenes se halla sumisa y sujeta toda esta Provincia”.

Antes de recibir la comunicación de lo resuelto en Asunción el 24 de Julio, la Junta de Buenos Aires bloqueó las comunicaciones con el Paraguay e incentivó contra el gobernador Velasco y Huidobro a grupos paraguayos favorables a Buenos Aires.

Además, en respuesta a la Nota del 27 de Julio, la Junta de Buenos Aires envió un ultimátum el 18 de Agosto al gobernador, al Cabildo y al obispo del Paraguay. Asumía que la negativa de la Provincia del Paraguay a depender legalmente de ella se originaba exclusivamente en el gobernador Velasco y Huidobro:

“(...) prescinda Vuestra Señoría de su interés personal, cierre los ojos a todo temor de que peligre su empleo o padezca su individuo; y entonces quizás no se presentará el nuevo sistema tan terrible, como ahora pretende pintarlo (...) requiere a Vuestra Señoría por última vez que se una a la Capital, que deje obrar al Pueblo libremente, que reconozca la dependencia establecida por las Leyes, y que promueva la remisión del Diputado para la celebración del Congreso, que debe tranquilizar a estas Provincias. Si Vuestra Señoría persiste en su pertinacia, será responsable ante Dios y el Rey de los males que se preparan”(11).

(11) Junta de Buenos Aires a Velasco y Huidobro en Blas Garay. “La revolución de la independencia del Paraguay”, pp. 37-39, Madrid (1897). Est. tip. de la viuda e hijos de Tello.

Espínola y Peña murió en Buenos Aires el 8 de Septiembre de 1810 no sin antes convencer a la Junta de que la expedición armada al Paraguay -decisión tomada en Agosto de 1810- contaría con el apoyo de asuncenos que en mayoría anhelaban adherir a la Junta de Buenos Aires.

A pesar de que la Asamblea del 24 de Julio de 1810 había dispuesto prepararse para una posible invasión portuguesa, a partir de las medidas tomadas por la Junta de Buenos Aires en Agosto las mismas se dirigieron a una posible invasión desde el Sur.

En Septiembre de 1810 Velasco y Huidobro

* delegó el mando en el Cabildo;
* instaló el Cuartel General en el Colegio San Carlos;
* cerró el puerto;
* paralizó el comercio;
* y pertrechó algunos barcos mercantes con destino a Ñeembucú, al Sur.

Algunas partidarios de Buenos Aires fueron confinados al Fuerte Borbón. Todo tránsito hacia y desde la provincia quedó cortado.

Se ordenó a Pedro Gracia, coronel de milicias del Regimiento Nro. 2 de Voluntarios de Caballería de Costa Arriba (o zona al Norte de Asunción) y Comandante político y militar de la Villa de San Pedro de Ycuamandyyú, que realizara el alistamiento y acuartelamiento de tropas, pudiendo nombrar oficiales hasta el grado de capitán.

Mientras Velasco y Huidobro se dirigía hacia las misiones, el 8 de Septiembre de 1810 llegó a Asunción una Nota de Vicente Nieto, presidente de la Real Audiencia de Charcas, comunicando la negativa de las Intendencias del Alto Perú a reconocer a la Junta de Buenos Aires, que Gracia publicó por Bando al día siguiente(12).

(12) Citado en Blas Garay. “La revolución de la independencia del Paraguay”, pp. 37-39, Madrid (1897). Est. tip. de la viuda e hijos de Tello.

- Expedición militar a la provincia del Paraguay
La Junta de Buenos Aires, que había recibido información suministrada por Espínola y Peña, creía que una pequeña fuerza de 200 hombres bastaría para remover al Gobierno realista de Asunción, pues suponía que el pueblo paraguayo se hallaba oprimido por los funcionarios españoles.
Formó un ejército y destinó al abogado y vocal de la Junta, Manuel Belgrano, para comandarlo. El 4 de Septiembre de 1810 el brigadier Belgrano fue nombrado Comandante en Jefe de las fuerzas destinadas a operar en la Banda Oriental pero, el 22 de Septiembre (otras fuentes dicen el 24) fue extendida su autoridad a las jurisdicciones de Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, Misiones y Paraguay, ordenándose que comenzara sus operaciones sobre esta última provincia.
Para convencer a los paraguayos sobre la justicia de la causa de Buenos Aires y los peligros de enfrentarla, el 27 de Septiembre de 1810 la Junta decidió enviar a un comisionado al Paraguay, el asunceno Juan Francisco Agüero, residente en Buenos Aires.
Previamente había enviado al capitán Juan Francisco Arias en una misión similar.
El 28 de Septiembre de 1810 se reunió en el campamento de San Nicolás de los Arroyos una fuerza de 200 hombres de 5 compañías de infantería de la guarnición de Buenos Aires. Otra fuerza de 357 hombres estaba reunida en San Nicolás de los Arroyos, de los cuales 60 eran veteranos del Regimiento de Caballería de la Patria creado días antes (ex Blandengues de la Frontera de Buenos Aires) y el resto milicianos de los partidos de la zona(18).
(18) “Noticias históricas de la República Argentina”. Obra póstuma escrita por Ignacio Núñez, Ignacio Benito Núñez y Julio Núñez - p. 173 - edición segunda, publicada por Guillermo Kraft (1898).
Más tropas serán incorporadas en Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes y Misiones.
Al cruzar el río Paraná, Belgrano se percató rápidamente del vacío y hostilidad del pueblo paraguayo y de que su misión no iba ser de “auxiliadora” sino de “conquistadora”, decisión que la Junta ya había previsto desde el fracaso de la misión de Espínola y Peña.
En las Instrucciones dadas a Belgrano indicaba claramente: “interpelará a nombre del Rey, al Gobernador, al Cabildo y al Obispo, si se aviniesen (...) les ofrecerá toda garantía a nombre de la Junta, a condición de que se presenten a esta Capital; sacará del Paraguay a los vecinos sospechosos, y si hubiera resistencia de armas, morirán el obispo, el gobernador y su sobrino con los principales causantes de la resistencia”(19).
(19) Instrucciones Junta de Buenos Aires a Belgrano en: Washington Ashwell. “La gesta de la Independencia Nacional desde una óptica revisionista”. Historia Paraguaya (1999), p. 167.
En tal sentido, Belgrano solicitó prudentemente el envío de mayores refuerzos. En sus comunicaciones confidenciales con la Junta de Buenos Aires expresó que a los paraguayos, ahora en calidad de enemigos, sólo se los “pueden convencer a fuerza de balas”(20).
(20) Citado en Blas Garay. “La revolución de la independencia del Paraguay”, pp. 52-54, Madrid (1897). Est. tip. de la viuda e hijos de Tello.
Estas fuerzas fueron derrotadas en las batallas de Paraguarí y Tacuarí por las fuerzas de la provincia del Paraguay en la que revistaban Manuel Cabañas y Fulgencio Yegros.
Estas batallas, y la retirada -en la primera de ellas- del gobernador Velasco y Huidobro (casi cae prisionero del enemigo) se considera como el comienzo de una toma de conciencia de las propias fuerzas por parte de los comandantes paraguayos.
En el contacto con Belgrano, tanto Cabañas como Yegros -en su calidad de grandes terratenientes criollos, productores de yerba y tabaco- sabían quién era el derrotado militar porteño. Lo habían tenido de enemigo como representante de los comerciantes monopolistas que integraban el Consulado de Buenos Aires. Belgrano también los conocía. Pertenecían a la misma clase a la que él estaba subordinado y que debió asesorar por muchos años en su calidad de “letrado colonial”.
De los paraguayos dirá que tenían “un desmedido interés, sólo comparable con su ignorancia”(21).
(21) Belgrano a Saavedra, Santa Rosa, 31 de Enero de 1811, citado en Blas Garay. “La revolución de la independencia del Paraguay”, p. 99, Madrid (1897). Est. tip. de la viuda e hijos de Tello.
Desde Candelaria, Belgrano había mantenido una intensa correspondencia con funcionarios y religiosos paraguayos. Tras la derrota militar había efectuado una serie de proposiciones a Cabañas insistiendo en que el objetivo último de la expedición respecto de la provincia no consistía en conquistarla “sino facilitarle medios para sus adelantamientos, felicidad y comunicaciones con la capital” y, cuando recibió su contestación de manos del capellán José Agustín Molas y del capitán Antonio Tomás Yegros, conferenció con los emisarios quienes, al regresar, convencieron a Fulgencio Yegros de las intenciones del general porteño y los alcances de la revolución(22).
(22) Mariano Antonio Molas. “Descripción histórica de la antigua provincia del Paraguay”, pp. 112-116, (1957) - primera edición de Marzo de 1866, Buenos Aires, Ediciones Nizza.
Al respecto el historiador argentino Vicente Fidel López escribió: “Nosotros no podemos participar de la entusiasta leyenda con que se ha atribuido la revolución del Paraguay a las conferencias del general Belgrano con Cavañas y con los hermanos Yegros”(23).
(23) Vicente Fidel López. López. “Historia de la República Argentina”, p. 188 - Vol. 2 (1939).
Indudablemente existía otro Belgrano, el que representaba los intereses económicos y políticos de la Junta de Buenos Aires y que surge de su correspondencia confidencial:
“(...) es en todo punto necesario ‘conquistar a los salvajes paraguayos...’, a ‘esa canalla’ a quien ‘debe impedirse que tenga que comer para someterla más fácilmente’”. En sus comunicaciones con la Junta de Buenos Aires del 16 de Diciembre, 24 de Enero, 31 de enero y 14 de Marzo de 1811, expone claramente el objetivo buscado: la expresión “conquista del Paraguay” se repite varias veces(24).
(24) Citado en Blas Garay. “La revolución de la independencia del Paraguay”, pp. 52-53, Madrid (1897). Est. tip. de la viuda e hijos de Tello.
Tras la derrota y retirada de Belgrano, Velasco y Huidobro nombró a Fulgencio Yegros como Teniente de Gobernador de Misiones quien quedó en Itapúa al frente de dos escuadrones de caballería.
- Ocupación preventiva de Corrientes
Para impedir un nuevo ataque al Paraguay, el 7 de Abril de 1811 el comandante de Ñeembucú, Jaime Ferrer, avanzó con una flotilla y se apoderó de ocho barcos que se hallaban en el puerto de Corrientes.
El 17 de Abril de 1811 llegaron naves de Montevideo enviadas por Francisco Javier de Elío con armas y oficiales. Ferrer envió un ultimátum al Teniente de gobernador Elías Galván, para que en el término de dos horas se declarase aliado del Paraguay y reconociese a Elío como virrey del Río de la Plata.
Galván abandonó la ciudad refugiándose en las cercanías, mientras que el Cabildo de Corrientes entregó la ciudad a Ferrer.
El 19 de Abril de 1811 este desembarcó y ocupó la ciudad, quedando como Comandante provisorio hasta la llegada del comandante designado por Velasco y Huidobro, Blas José de Rojas (Roxas) Aranda.
Al hacerse cargo del Gobierno, el 28 de Abril de 1811, Rojas lanzó un Proclama contra “la turbulenta y fascinerosa Junta de Buenos Aires”(25).
(25) Efraím Cardozo. “Afinidades entre el Paraguay y la Banda Oriental en 1811”, p. 19, Asunción (1963).
“Paraguayos somos; no esperemos que unos salteadores enemigos de nuestro idolatrado Fernando nos imponga con ardides un yugo vergonzoso, para ir después a costa de nuestra sangre a aumentar su ambición y sus conquistas en Montevideo y Provincias del Perú”(26).
(26) Efraím Cardozo. “Afinidades entre el Paraguay y la Banda Oriental en 1811”, pp. 19-20, Asunción (1963).
Diversos historiadores (Blas Garay, Justo Prieto, Mariano Antonio Molas, John Hoyt Williams) han considerado que otro de los objetivos de la invasión de Belgrano era el reclutamiento forzoso de pobladores de la provincia del Paraguay para desarmarla y, por otro lado, reforzar el poder militar de la Junta de Buenos Aires(27) (28).
(27) John Hoyt Williams. “Dr. Francia and the creation of the Republic of Paraguay. 1810-1904”, en inglés (1969). University of Florida (Florida, EE.UU.).
(28) Mariano Antonio Molas. “Descripción histórica de la antigua provincia del Paraguay”, p. 108, (1957) - primera edición de Marzo de 1866, Buenos Aires, Ediciones Nizza.
El comandante Rojas Aranda de Corrientes adhirió al movimiento que estalló en Asunción el 14 y 15 de Mayo de 1811 y apresó a unos 100 españoles de la ciudad y se apoderó de 13 barcos.
El 30 de Mayo de 1811 el Gobierno de Asunción ordenó que se desocupara Corrientes:
“La ocupación de la Ciudad de Corrientes por las fuerzas de esta provincia fue solamente consultando la seguridad necesaria en mención a la falta de expresión suficiente en la capitulación hecha después del último combate en Tacuarí entre el General de las tropas de esta ciudad, y el de las de Buenos Aires, pero el presente Gobierno, de acuerdo con el Comandante y Oficiales del cuartel general de esta plaza, ha resuelto el procurar terminar por medios pacíficos las diferencias ocurridas con la citada Ciudad de Buenos Aires, (...) se ha acordado igualmente prevenir a Usted que luego al recibo de esta orden evacúe y deje enteramente libre esa ciudad, dando a saber a su Ilustre Ayuntamiento y Comandante, si este se hallase en oportunidad, que en lo sucesivo deben observar el mismo régimen y gobierno que tenían anteriormente subordinado a la propia (...) Junta de Buenos Aires como dependiente de aquella capital”.
- Relaciones de Velasco y Huidobro con los portugueses
Luego de que la Asamblea del 24 de Julio de 1810 le recomendara tomar medidas ante una posible invasión portuguesa, el 31 de Agosto de 1810, Velasco y Huidobro dirigió una comunicación en términos amistosos al comandante portugués de las Misiones Orientales, coronel Francisco das Chagas Santos.
Pero el Capitán General de Río Grande de San Pedro, Diego de Souza, desconfió de los preparativos bélicos que Velasco y Huidobro estaba realizando y el 3 de Octubre de 1810 le solicitó explicaciones por los movimientos de tropas en áreas cercanas a las fronteras portuguesas(29).
(29) R. Antonio Ramos. “La política de Portugal y la independencia el Paraguay”, p. 272 y Nota 63 (1976).
Luego de la batalla de Paraguarí, el 29 de Enero de 1811, Velasco y Huidobro ordenó desde Yaguarón a Cabañas la rápida persecución de las fuerzas de Belgrano:
“(...) ella debe alejarlos mucho de nosotros sino porque debe proporcionarnos la vía de la comunicación con Montevideo y Portugal, en cuyos principios devemos de cimentar una parte principal, talves, la mayor de ntra. seguridad y defensa”(30).
(30) R. Antonio Ramos. “La política de Portugal y la independencia el Paraguay”, p. 39, (1976).
El Cabildo de Asunción compartió la opinión de Velasco y Huidobro, manifestándole que debía requerir el auxilio de las tropas de Vigodet solas o auxiliadas de los portugueses.
El 3 de Febrero de 1811 Diego de Souza envió una Nota al ministro portugués, conde de Linhares, comunicándole que el Paraguay se hallaba completamente cerrado y que no podía conocer con certeza la suerte de las tropas enviadas por Buenos Aires, teniendo noticias de que habían sido batidas.
Ese mismo día se dirigió también a Elío, congratulándolo por su elección como virrey y proponiéndole acciones conjuntas contra la Junta de Buenos Aires:
“(...) convendría que V. E., de acuerdo con el gobierno del Paraguay, y protegido de las tropas de mi mando, entrase sin demora en el proyecto de libertar de la jurisdicción de aquella Junta el territorio del Uruguay y Paraná, como supongo interesa a su posición y a la mía”.
Simultáneamente, en los primeros días de Febrero, Velasco y Huidobro y Cabañas pidieron ayuda militar a Diego de Souza quien, ya conociendo la derrota de Belgrano en Paraguarí, y antes de recibir respuesta de Francisco Javier de Elío, el 23 de Febrero escribió a Velasco y Huidobro expresándole que podía contar con sus tropas que quedaban prontas a obrar.
Dos días después Souza se dirigió a Elío expresándole que había recibido tres chasques de Velasco y Huidobro y de Cabañas con una carta para Gaspar de Vigodet y otras 3 dirigidas a Chagas Santos:
“(...) en los cuales se solicitan tropas de línea de mi gobierno con el fin no sólo de perseguir los restos del ejército destrozado de Belgrano sino de resistir a los nuevos socorros que él pidió de Corrientes y Santa Fe, y principalmente a la división de don Tomas de Rocamora, que se conserva en Santa Rosa, sin sufrir pérdida alguna”.
Souza comunicó el 25 de Febrero a Velasco y Huidobro que en vez de los 200 hombres que le pedía, alistaría entre 800 y 1.000 para enviarlos a un punto de la costa del río Uruguay en espera de órdenes.
También desaconsejaba la idea de Cabañas de invadir Corrientes cruzando el Paraná por el paso de Itá Ibaté, señalándole que era más prudente que lo hiciera por los distritos de Paraná y Uruguay en donde él podía desplegar una segunda columna de tropas portuguesas.
Finalmente, Souza envió 1.500 soldados a San Borja, mientras que en el campamento de San Diego y en los Cerros de Bagé se situaba a una fuerza similar.
El 22 de Marzo de 1811 Souza recibió la noticia de la capitulación de Belgrano en Tacuarí, felicitando ese día a Velasco y Huidobro y enviándole de nuevo copias de sus dos cartas anteriores:
“Cuente pues V. S. con los auxilios en ellos prometidos y queriendo que nos entrevistemos para coordinar el plan de las operaciones sucesivas, como juzgo preciso, avíseme en qué día y lugar nos podamos encontrar para estar allí sin tardanza. El capitán de dragones Sebastián Barreto, portador del presente oficio, dirá a V.S. más cosas interesantes y le certificará la mucha estima que tengo a las virtudes de V.S.”(31).
(31) R. Antonio Ramos. “La política de Portugal y la independencia el Paraguay”, p. 40, (1976).
El capitán Barreto no pudo entregar el oficio a Velasco y Huidobro, por lo que el 10 de Abril de 1811 Souza envió con la misma comisión al capitán José de Abreu Mena Barreto, y una segunda Nota:
“Pero en las actuales circunstancias en que considero la debilidad de los recursos de Montevideo, creo que es de la mayor importancia que las fuerzas de V. S., auxiliadas por las mías, y conjuntamente con las de Montevideo, sean empleadas a liberar el país del Uruguay de la dominación de Buenos Aires sin lo cual ni su gobierno ni aquél desejarán de estar siempre amenazados o inquietos”.
Velasco le respondió el 29 de Marzo:
“Me lisongeo que unidas las tropas del Paraguay con las Lusitanas, toda la América del Sud no es capaz de sustraer los territorios de mi mando de la dominación del Sr. Don Fernando Séptimo y unión a la Metrópoli”(32).
(32) R. Antonio Ramos. “La política de Portugal y la independencia el Paraguay”, p. 41 y Nota 10 (1976).
Ya sin necesidad de intervenir en el Paraguay, el 27 de Abril de 1811 Souza comunicó a Velasco y Huidobro que iniciaba con sus tropas la campaña de Montevideo, actualmente en insurrección e invadida por Manuel Belgrano, dejando en Río Grande escasas fuerzas.
Abreu fue retenido en Itapúa por 15 días hasta que el 29 de Abril de 1811 Yegros lo autorizó a continuar hacia Asunción al día siguiente.
El 9 de Mayo de 1811 llegó a Asunción, en donde unas 3.000 personas lo escoltaron a la casa del gobernador. Velasco y Huidobro le manifestó que “todo su empeño era ponerse a los pies de la Serenísima Señora Doña Carlota, pues que no reconocía otro sucesor a la Corona y Dominios de España”, reconocimiento sin el cual las tropas portuguesas no lo auxiliarían, por orden del conde de Linhares a Souza.
El 13 de Mayo de 1811 Velasco y Huidobro convocó al Cabildo y al obispo para considerar el ofrecimiento de Abreu, siendo aceptada unánimemente la proposición. El Cabildo asunceno entregó una carta a Abreu aceptando la ayuda portuguesa; sin embargo, Velasco y Huidobro se opuso terminantemente al ingreso de tropas portuguesas “q.e por ahora no necesita esta Provª”, pero escribió a Souza el 13 de Mayo solicitándole una ayuda de 25.000 pesos.
- Derrocamiento de Velasco y Huidobro
Asumiendo la inminente invasión portuguesa y el rumor de que Velasco y Huidobro estaba al tanto de lo que tramaban los conspiradores, los oficiales Pedro Juan Caballero e Ignacio Iturbe tomaron el Cuartel en la noche del 14 de Mayo de 1811.
La conducción del golpe, dada la ausencia de Cabañas y Yegros, recayó en el doctor José Gaspar Rodríguez de Francia. El gobernador-intendente Velasco y Huidobro tuvo que aceptar compartir el Gobierno con dos consocios, el capitán Juan Valeriano Zeballos y el doctor Francia.
El 1 de Junio de 1811 se recibió en Asunción una Nota reservada (fechada el 8 de Abril de 1811) del embajador español en Río de Janeiro, marqués de Casa Irujo, en la que se le ordenaba que por ningún motivo consintiese que tropas portuguesas “pisasen en la provincia, ni con pretexto de sujetar a los insurjentes”(33).
(33) Somellera dice que la Nota la recibió Velasco y Huidobro antes de ser depuesto como gobernador-intendente, y que la ocultó al Cabildo; pero un Bando de la Junta desmiente eso.
Velasco y Huidobro mantuvo sus comunicaciones con los portugueses, por lo que el 9 de Junio de 1811 fue detenido preventivamente. El 17 de Junio de 1811 se reunió un Congreso que decidió “no reconocer otro soberano que Fernando VII y sostener los derechos, libertad, defensa e indemnidad de esta provincia”.
Velasco, que ya estaba preso, fue destituido acusado de entendimiento con Francisco Javier de Elío en Montevideo y de negociar con los portugueses para defender la monarquía aún al precio de depender del Imperio portugués.
El Congreso nombró una Junta gubernativa presidida por Fulgencio Yegros e integrada por Rodríguez de Francia, Pedro Juan Caballero, Francisco Javier Bogarín y Fernando de la Mora en su calidad de Vocales.
- Tratado entre las Juntas de Asunción y Buenos Aires
El 20 de Julio de 1811 el Gobierno paraguayo envió una Nota a la Junta de Buenos Aires comunicando las resoluciones adoptadas en el Congreso en el cual se había determinado que la Provincia del Paraguay se gobernaría por sí misma y defendería la causa común del señor Don Fernando VII.
La Junta Grande de Buenos Aires respondió el 28 de Agosto de 1811 diciendo que aceptaba el autogobierno paraguayo: si es la voluntad decidida de esa provincia gobernarse por sí y con independencia del Gobierno Provisional, no nos opondremos a ello.
Estas afirmaciones se contradecían con las Instrucciones reservadas que llevaba el ahora negociador Manuel Belgrano que, según Mitre, “por su doblez hacen poco honor al Gobierno ejecutivo”(34).
(34) Citado en Blas Garay. “La revolución de la independencia del Paraguay”, pp. 55-56 y Nota 1 - Madrid (1897). Est. tip. de la viuda e hijos de Tello.
Se estableció un proyecto de confederación entre las Provincias Unidas del Río de la Plata y Paraguay pero los intereses contrapuestos de las élites porteñas y asuncenas chocaron.
El 12 de Octubre de 1811 se firmó con los enviados de Buenos Aires, Manuel Belgrano y Vicente Anastasio de Echevarría, un Tratado de Amistad, Auxilio y Comercio que reiteró el reconocimiento de la autonomía de la Provincia del Paraguay hasta la celebración de un Congreso General que decidiera la forma de gobierno.
Rodríguez de Francia fue elegido como diputado al Congreso General de las provincias del Río de la Plata, aunque no viajó.
El Gobierno de Buenos Aires incumplió rápidamente el Tratado por lo que el Paraguay continuó como un Estado independiente(35).
(35) Richard Alan White. “La primera revolución radical de América (la política económica de la independencia del Paraguay)”, pp. 52-53, Asunción (1984) - Ediciones “La República”.
El río Paraná quedó como límite provisorio entre las Juntas de Asunción y Buenos Aires, pero el Departamento de Candelaria se dejó en custodia provisoria del Gobierno de Asunción.

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