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El virrey Cisneros

Desde Montevideo, Martín de Alzaga y sus adictos no cesaron de enviar a la Junta Central de Sevilla acusaciones contra Santiago de Liniers, cuya nacionalidad aparecía como la causa directa de los conflictos.

La Junta peninsular resolvió destituirlo y, en su reemplazo, envió un nuevo virrey al Río de la Plata, el español Baltasar Hidalgo de Cisneros, marino que se había destacado en la batalla de Trafalgar.

cisneros
Baltasar Hidalgo de Cisneros, el virrey depuesto por la Revolución de Mayo.

Embarcó en Cádiz, en compañía de Vicente Nieto -designado reemplazante de Elío en el Gobierno de Montevideo- quien, a su vez, había sido nombrado Inspector de Armas con asiento en Buenos Aires.

Una vez en Montevideo, Cisneros disolvió la Junta y envió un edecán a Buenos Aires para anunciar su arribo.

En esta última ciudad los criollos se mostraron hostiles al nuevo virrey y, particularmente, con Elío(1).

(1) Un grupo de criollos -militares y civiles- dispuso resistir la entrada de Cisneros. A los conciliábulos asistieron Juan Martín de Pueyrredón, Nicolás Rodríguez Peña, Manuel Belgrano, Juan José Castelli, Francisco Ortiz de Ocampo y otros. No se sabe con certeza a quiénes pensaban entregar el mando los revolucionarios: unos proponían el establecimiento de una Junta presidida por Liniers y, otros, la coronación de la princesa Carlota Joaquina. Saavedra se mostró más cauteloso, y cuando se le consultó sobre el plan a desarrollar, replicó: “No es tiempo, dejen ustedes que las brevas maduren y entonces las comeremos”. // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.

Por la oposición de los jefes criollos, Cisneros dejó a Elío al frente del Gobierno de Montevideo y dispuso que Nieto se trasladase a Buenos Aires, con el cargo de Inspector General de Armas.

Liniers marchó a la Colonia y en compañía del nuevo virrey regresó -el 30 de Julio- a Buenos Aires. A pesar de la tensión política existente, no se produjo ningún acto de hostilidad(2).

(2) Liniers se alejó de Buenos Aires y en Septiembre de 1809 se instaló en Córdoba, donde le sorprendieron los sucesos de Mayo. Perecerá fusilado. // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.

Cisneros tenía experiencia en tareas de gobierno -había sido Capitán General de Cartagena- y ante los “muchos y graves asuntos” que debía resolver en Buenos Aires prefirió adoptar una actitud conciliadora.

Ante el ambiente de rebelión creó un Juzgado de Vigilancia Política y decretó la libertad de comercio con cualquier buque amigo procedente del extranjero. Estas medidas llegaban tarde para salvar un régimen condenado pues -como bien se ha dicho- la revolución ya estaba en marcha.

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