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LA EXPEDICION DE BELGRANO AL PARAGUAY

- La revolución genera enemigos

Los primeros tiempos del naciente Gobierno porteño estuvieron rodeados de grandes peligros. Buenos Aires -alma y cabeza del movimiento- tenía en su seno la conspiración del partido peninsular.

Las agitaciones precursoras del estallido de Mayo habían transparentado la impotencia de los peninsulares en la capital; calculando las consecuencias de este hecho, Santiago de Liniers -el caudillo improvisado y feliz de la Reconquista- se ofreció desde Córdoba, donde residía, al virrey Cisneros, para sostener su autoridad comprometida, aunque de esa suerte se inscribía entre los enemigos del pueblo a quien todo su haber político debía.

El ofrecimiento fue conocido cuando los sucesos estaban ya consumados (25 de Mayo de 1810, por la noche); pero Cisneros y los españoles le aceptaron, y Liniers fue autorizado para restablecer -por las armas- el destruido poder.

La orden cundió en la Marina española -dueña del río- y en Montevideo, asiento principal de los peninsulares; en consecuencia, al propio tiempo que el pendón reaccionario fue levantado en el Interior, Montevideo sacudió la sumisión a Buenos Aires, juró al Consejo de la Regencia, y los oidores de la Audiencia desconocieron la autoridad de la Junta.

Más allá de estos peligros cercanos se dibujaba en la previsión de los porteños la protección que darían a la resistencia las autoridades y las tropas del Alto Perú, poco antes ensañados hasta la barbarie con los revolucionarios de La Paz y Chuquisaca; y el Paraguay se presentaba como enemigo probable. Esta provincia no demorará agregar su nota unísona al concierto de las hostilidades.

La Junta Provisoria Gubernativa, después de enviar emisarios con el objeto de informar sobre los acontecimientos, puso en marcha un plan para aislar al Paraguay, provincia que no reconoció la supremacía que Buenos Aires pretendía imponerle.

La Junta Gubernativa asumió la actitud enérgica que las circunstancias imponían. Sobre la resistencia del Interior -la más seria del momento- lanzó una expedición de 1.150 hombres al mando del comandante de arribeños, Francisco Antonio Ortiz de Ocampo con miras de que -vencida la reacción- aquellas tropas sirviesen de apoyo al pronunciamiento de los pueblos y llevasen la causa hasta el corazón del Alto Perú.

Los conspiradores de la capital fueron deportados.

No era posible dar golpes iguales en Montevideo. La campaña oriental -sin embargo- estaba fuera de la presión del Gobierno local de dicha ciudad y, en grado ascendente, era el espíritu de simpatía y adhesión a Buenos Aires, por manera que la reacción española se localizó en Montevideo.

El vocal Manuel Belgrano fue nombrado comisionado especial del Gobierno -con igual carácter y facultades que la Junta misma- y General en Jefe de las tropas destinadas a marchar en protección de la campaña oriental pero, antes de consumarse este propósito, la misión de Belgrano cambió de objetivo, destinándosele a expedicionar hacia el Paraguay.

Es que la negativa del Paraguay a reconocer la autoridad de la Junta decidió a ésta a adoptar una actitud enérgica para evitar la formación de un nuevo frente realista y -sobre todo- la comunicación y acción coordinada de Asunción y Montevideo.

Tal vez una actitud más serena hubiera mantenido al Paraguay en una postura de neutralidad pero la Junta consideró que no era tiempo para correr riesgos. El 4 de Septiembre de 1810 había designado al doctor Manuel Belgrano -el más capacitado de sus miembros tanto por su visión política como por su equilibrio- para comandar una expedición destinada a someter a la Banda Oriental, pero veinte días después se le ordenó un nuevo objetivo político-militar: el Paraguay.

- La actitud del Paraguay

Cuando las autoridades de Asunción se enteraron de los sucesos de Mayo reunieron un cabildo abierto el cual dispuso

* jurar solemnemente al Consejo de Regencia;
* no reconocer a la Junta de Buenos Aires, pero mantener con ella “fraternal amistad”;
* y constituir -para la defensa del territorio- una Junta de Guerra presidida por el gobernador Bernardo de Velasco y Huidobro(1).

(1) En esas épocas existían en el Paraguay tres tendencias definidas: los realistas -acaudillados por el gobernador- querían continuar sometidos a España; los nativos, encabezados por José Gaspar Rodríguez de Francia, sostenían ideales separatistas; y los porteños, dirigidos por Pedro Somellera, respondían a Buenos Aires. // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.

Ante la actitud asumida por las autoridades de Asunción, la Junta de Buenos Aires nombró a su vocal, el doctor Manuel Belgrano, Comandante en Jefe de las fuerzas expedicionarias que marcharían hacia el Paraguay.

La empresa tenía tres objetivos fundamentales:

* difundir los ideales de la revolución;
* derrotar a los enemigos;
* y apoyar el levantamiento de los patriotas paraguayos.

- La expedición

La expedición militar al Paraguay -al mando de Manuel Belgrano- fue una fuerza militar que la Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata -a nombre del señor don Fernando VII- envió a la Provincia del Paraguay con el fin de someterla a su autoridad.

Esta operación se produjo entre Septiembre de 1810 y Marzo de 1811 y resultó un fracaso militar. Fue uno de los antecedentes para la convocatoria -tres meses después- del Congreso del 17 de Junio de 1811 el cual determinó la destitución del gobernador-intendente Bernardo de Velasco y Huidobro “subrogándose en su lugar una Junta de Gobierno”.

El 25 de Septiembre de 1810 sale de Buenos Aires la “Expedición al Paraguay” al mando del coronel doctor Manuel Belgrano. El 28 de Septiembre éste se encontraba en San Nicolás de los Arroyos donde pudo darse cuenta de las tropas reunidas a sus órdenes.

- La Junta nombra a Galván en Corrientes

Ese mismo día la Junta porteña nombraba Teniente de Gobernador interino de Corrientes al capitán (correntino) Elías Galván. El nombramiento formaba parte de la estrategia de Buenos Aires al enviar una expedición militar al Paraguay.

Al producirse la revolución de Mayo, la Ciudad de Corrientes y los pueblos de su jurisdicción formaban parte de la Intendencia de Buenos Aires, encontrándose sujetos inmediatamente al Gobierno de un Comandante Militar.

Fuese su notorio españolismo o la sospecha de que pudiera convenir en una resistencia de acuerdo con los hombres del Paraguay, la Junta revolucionaria llamó a Pedro Fondevila a Buenos Aires y designó el 28 de Septiembre de 1810 al capitán Galván como Comandante de Armas y Teniente de Gobernador interino de Corrientes y su jurisdicción y Subdelegado de la Real Hacienda interino, restableciendo en esta forma una magistratura que la Ordenanza de Intendentes había suprimido.

Vecina a la frontera Norte donde el núcleo español preparaba la resistencia a las nuevas ideas, decretada la expedición de Belgrano que había de disciplinarse en su territorio, y temiéndose a justo título la injerencia de los pueblos portugueses, las autoridades de Corrientes necesitaban de una mayor suma de facultades para intensificar la obra de la revolución.

La Tenencia de Gobierno fue la clave, reuniendo en un funcionario el ejercicio del mando político y del militar, sin perjuicio de la tutela de los negocios de la Hacienda pública o régimen de las finanzas.

El acto calculado con el nombramiento de Galván por parte de la Junta -en defensa de ese espíritu público mesopotámico solidarizado con su idealismo- ya se había hecho presente doce días atrás, el 16 de Septiembre de 1810, cuando había declarado independientes del Paraguay a los pueblos de Misiones, designando a Tomás de Rocamora por gobernador.

- Medidas contra la Provincia del Paraguay

Habiendo fracasado la misión de José Espínola y Peña, la Junta decidió “poner en orden” al Paraguay. A tal efecto tomó una serie de medidas, no siempre coherentes entre sí.

1.- Medidas económicas

El 3 y 11 de Agosto de 1810 -antes de conocer la política de rechazo que iba a adoptar el Paraguay- la Junta de Buenos Aires ordenó el bloqueo comercial y de bienes, detención de barcos, personas y correspondencia desde o hacia el Paraguay a realizarse en los puertos de Santa Fe, La Bajada y Corrientes(2).

(2) Antonio Emilio Castello. “Historia de Corrientes”, p. 137 (1984).

Este hecho novedoso sería el comienzo de un proceso de “larga duración”: el aislamiento del Paraguay por décadas.

El 13 de Agosto de 1810 la Junta ordenó a Tomás de Rocamora el bloqueo del río Uruguay cortando así toda comunicación entre Asunción y Montevideo.

El 19 de Septiembre de 1810 prohibió la aceptación de libranzas o giros provenientes del Paraguay sobre la Dirección General de Tabacos de Buenos Aires(3).

(3) Julio César Chávez. “Historia de las relaciones entre Buenos Aires y el Paraguay. 1810-1813”, p. 59, Buenos Aires (1959) - segunda edición, Ediciones Nizza.

2.- Organización de grupos opositores

Fueron enviados diversos agentes para convencer a posibles opositores a Velasco y Huidobro y sus acólitos:

* Misión del capitán salteño Juan Francisco Arias. El 2 de Agosto de 1810 la Junta dio poder e instrucciones a Arias. Debía aclarar a figuras importantes del Paraguay que los objetivos de la Junta eran mantener íntegros los derechos del rey y salvar estos territorios de la “suerte corrida por la desgraciada España”.

Advertir que “los jefes españoles”(sic) preferirían sujetarse a cualquier potencia extranjera antes que ver a los “naturales” en goce de sus derechos.

El 14 de Septiembre de 1810 -desde Corrientes- Arias adelantó su misión enviando muchos ejemplares de “La Gazeta” de Buenos Aires y cartas al coronel José Antonio Zavala y Delgadillo y al joven comandante Fulgencio Yegros.

En ellas se refirió al tema de la “legalidad”: “aún en caso de no ser legítima la instalación de la Excelentísima Junta, tanto más durará esta (ilegalidad) cuanto (más) dure la contumacia de las Provincias convocadas al Congreso (...)”(4).

(4) Arias a Zavala y Delgadillo en: Aníbal Cambas. “Historia política e institucional de Misiones (los derechos misioneros ante la historia y ante la ley)”, p. 182, Buenos Aires (1984) - Ediciones Sociedad Argentina de Escritores (filial Misiones).

Esta misión fracasó porque coincidió con el rescate de los barcos detenidos en Corrientes por la flotilla al mando precisamente de Zavala y Delgadillo y la captura de los pasos sobre el Paraná realizado por Fulgencio Yegros, ambos destinatarios de las cartas.

El mensajero enviado por Arias fue apresado por Yegros y los papeles fueron remitidos al gobernador interino Pedro Gracia.

Arias -que había llegado hasta la Villa del Pilar- debió volver rápidamente a Corrientes.

* Misión de Juan Francisco Agüero. El doctor Agüero era un abogado paraguayo que ejercía funciones en Asunción y Buenos Aires. Fue nombrado el 27 de Septiembre de 1810, días después de decidirse la expedición militar a cargo de Belgrano y como punta de lanza de esa operación. Sus instrucciones decían:

“Que les recomiende (a los paraguayos) las ventajas de nuestra unión (con Buenos Aires) y los males a que el Paraguay quedará expuesto si continúa dividido pues -aislado y sin comercio- sufrirá una ruina sin otro término que caer en la dominación de los portugueses que se aprovecharan de su indefección”(5).

(5) Archivo General Nacional de Asunción - Archivo General de Buenos Aires: Julio César Chávez. “Historia de las relaciones entre Buenos Aires y el Paraguay. 1810-1813”, p. 60, Buenos Aires (1959) - segunda edición, Ediciones Nizza.

Grandes fueron las esperanzas de Belgrano en el viaje de Agüero hacia Asunción. Llevaba cartas suyas para el coronel Gracia y para el teniente coronel Cerda en las que persuadía, ofrecía premios y amenazas: “Si con tinta y papel hemos de vencer me parece que la victoria podemos contarla segura”, comunicó a la Junta(6).

(6) Julio César Chávez. “Historia de las relaciones entre Buenos Aires y el Paraguay. 1810-1813”, p. 10, Buenos Aires (1960) - segunda edición, Ediciones Nizza.

Agüero fue detenido a su llegada a Asunción posiblemente denunciado por los mismos destinatarios de las cartas.

En un Oficio fechado el 2 de Octubre de 1810, Belgrano solicitó a Elías Galván que enviara emisarios al Paraguay(7).

(7) Mario Belgrano. “Historia de Belgrano”, p. 80, Buenos Aires (1944), Espasa-Calpe Argentina S. A.

El 18 de Diciembre de 1810, Cálcena y Echeverría, intendente del Ejército de Belgrano, escribió a Tomás Mármol manifestando que venía a redimir a la Provincia del Paraguay donde él y su esposa tenían parientes (era tío de Cabañas, el segundo jefe de Velasco y Huidobro) y amigos.

Le comunicaba que en pocos días pasarían a “castigar a quienes negaron y se apartaron de nuestra amada patria”. Mármol no respondió y envió rápidamente esa Nota a Velasco y Huidobro(8).

(8) José Antonio Vásquez. “Matiauda, capitán y vértice de Mayo. La revolución de los Patricios”, p. 100, Asunción (1998) - Ana Sofía Piñeiro Editor - El Gráfico S. R. L.

3.- Espionaje

En Octubre de 1810 Belgrano envió desde Curuzú Cuatiá a su edecán, el paraguayo José Espínola y Peña, hacia Misiones. Este cruzó el Paraná y llegó disfrazado hasta un pueblo misionero donde su suegro era Administrador para recabar información militar y política(9).

(9) Instituto Belgraniano Central. “Documentos para la historia del general don Manuel Belgrano. 1792-1811”, p. 322 - tomo III, Vol. 1, Buenos Aires (1982).

4.- Eliminar la autoridad de Velasco y Huidobro sobre las misiones

El coronel Tomás de Rocamora, que estaba legalmente subordinado a Velasco y Huidobro por ser gobernador militar y político de las misiones, se adhirió rápida y “espontáneamente” a la Junta porteña el 18 de Junio de 1810 y comenzó a aplicar las resoluciones que se enviaron desde Buenos Aires.

Finalmente, y ante sus insistentes pedidos, el 16 de Septiembre de 1810 la Junta ordenó su total separación de la provincia del Paraguay(10).

(10) Ricardo Caillet-Bois. “La Revolución en el Virreinato”, pp. 110-111, Buenos Aires, El Ateneo // “Historia de la Nación Argentina” 5 (2 Cap. III), pp. 71 y sig.

4.- Ultimátum

Cuando la Junta porteña comprobó que las medidas en la “versión suave” de su supremacía capitalina no lograba resultados, cambió el discurso y sus actos.

El 13 de Agosto de 1810 manifestó abiertamente que la ruptura del vínculo de dependencia de los “pueblos subalternos” de la capital era de “suma importancia en el orden político, y el crimen de sus autores” aumentaría “la entidad de la violencia de las leyes por los gravísimos males a que queda expuesta la sociedad”(11).

(11) Segretti, p. 10 (1991).

Seis días después, el 19 de Agosto de 1810, la Junta de Buenos Aires respondió la Nota del 27 de Julio en la que el Congreso paraguayo no reconocía la superioridad de Buenos Aires y comunicaba su adhesión al Consejo de Regencia.

La respuesta de la Junta -dirigida a Velasco y Huidobro, al Cabildo y al obispo de Asunción- decía: “La Junta requiere a Vuestra Señoría, por última vez, que se una a la Capital, que deje obrar al pueblo libremente, que reconozca la dependencia (...). Si Vuestra Merced persiste en su pertinacia será responsable ante Dios y el Rey de los males que se preparan”(12).

(12) Junta de Buenos Aires a Velasco y Huidobro en: Julio César Chávez. “Historia de las relaciones entre Buenos Aires y el Paraguay. 1810-1813”, p. 45, Buenos Aires (1959) - segunda edición, Ediciones Nizza.

Los “males” se referían a medidas adicionales a las que ya se habían tomado a esa fecha, entre otras, el bloqueo de los ríos.

- Medidas de la Provincia del Paraguay

El envío de la expedición militar al Alto Perú, el fusilamiento de Santiago de Liniers en Córdoba y las medidas que tomó la Junta de Buenos Aires provocaron alarma en la Provincia, pues era de esperar el envío de una fuerza militar hacia el Paraguay(13).

(13) Julio César Chávez. “Historia de las relaciones entre Buenos Aires y el Paraguay. 1810-1813”, p. 41, Buenos Aires (1959) - segunda edición, Ediciones Nizza.

Bajo ese supuesto, y cumpliendo lo ordenado por el Congreso del 24 de Julio de 1810, el gobernador Velasco y Huidobro tomó una serie de medidas defensivas:

1.- Control interior

El Bando del 27 de Julio de 1810 advirtió que se considerarían “reos de estado” a los perturbadores de la tranquilidad pública. En el mes de Septiembre de 1810 hubo denuncias sobre “perturbaciones” en la Villa Real y a los curas franciscanos y dominicos se les prohibió salir de sus claustros.

En Octubre de 1810 fueron enviados al lejano fuerte Borbón cinco conspiradores que pensaban asesinar al gobernador y acólitos en el mes de Enero de 1811 a instancia de instrucciones desde Buenos Aires.

2.- Desarmar las misiones al Sur del Paraná

El 26 de Julio de 1810 Velasco y Huidobro comunicó a Tomás de Rocamora que se debía suspender todo reconocimiento a la Junta de Buenos Aires. Días después le ordenó el envío de la artillería que estaba en su poder.

Con una fuerza de 100 hombres, Velasco y Huidobro cruzó el río Paraná -entonces un río interior de las misiones- y el 3 de Septiembre de 1810, desde San José (a 36 kilómetros al sudoeste de Candelaria), intimó al teniente Juan Domingo Pareti -ubicado en Concepción de la Sierra- para que entregue pertrechos, pólvora y municiones de propiedad del rey.

Cabañas efectuó la requisa y la expedición se retiró a la margen derecha del Paraná dando muestras de que Velasco y Huidobro no intentaba realizar acciones ofensivas(14).

(14) Julio César Chávez. “Historia de las relaciones entre Buenos Aires y el Paraguay. 1810-1813”, p. 47, Buenos Aires (1959) - segunda edición, Ediciones Nizza.

3.- Liberación de barcos retenidos y control del Paraná

El 30 de Septiembre de 1810 llegó a Corrientes una flotilla de 4 barcos armados y otros menores al mando del coronel José Antonio Zavala y Delgadillo. Al día siguiente intimó al Teniente de Gobernador de Corrientes:

“La capital de la Asunción del Paraguay ha observado desde tiempo inmemorial la mejor correspondencia con la Ciudad de San Juan de Vera, de Corrientes (...). De súbito se halla insultada alevosamente con la detención de los buques y propiedades del giro de su comercio, no permitiendo que los pasajeros de aquella naturaleza y forasteros regresen a su patria y vecindad”(15).

(15) Zavala a Galván en: Julio César Chávez. “Historia de las relaciones entre Buenos Aires y el Paraguay. 1810-1813”, pp. 51-54, Buenos Aires (1959) - segunda edición, Ediciones Nizza.

El Teniente de Gobernador Elías Galván, salvando su responsabilidad ante la Junta de Buenos Aires, permitió el paso de los buques “en prueba de adhesión a los hermanos paraguayos”.

Por otro lado, a fines de Septiembre de 1810, una expedición terrestre -al mando del capitán Fulgencio Yegros y el Alcalde de primer voto Blas José Rojas (Roxas) ocupó la guardia de Curupayty -en poder de los correntinos- y, el mismo día en que la flotilla llegó a Corrientes capturó Paso del Rey, a 28 kilómetros de la ciudad, sobre la margen derecha del Paraná.

Esta última medida respondía a la necesidad de controlar, por medio de patrullas ligeras, toda la margen derecha del río Paraná hasta Campichuelo.

4.- Movilización de las milicias

Inmediatamente después del Congreso del 24 de Julio de 1810 se constituyó una Junta de Guerra a cargo del coronel Pedro Gracia. Se movilizó a las milicias urbanas, se cerró el puerto de Asunción, se equiparon y pertrecharon algunos barcos para cuidar el río Paraguay.

El llamamiento de estas milicias recién se produjo cuando Belgrano cruzó el río Paraná en Diciembre de 1810:

“Noticioso de ese movimiento, expedí órdenes a la campaña para la reunión de los escuadrones urbanos que he formado y como si un rayo hubiese herido los corazones de estos incomparables provincianos, me hallé a los dos días de haberse circulado los avisos con más de 6.000 hombres”(16).

(16) Velasco y Huidobro a Gaspar de Vigodet en: Senado de la Nación (1966), p. 49. Biblioteca de Mayo: colección de obras y documentos para la historia argentina. Documentos Políticos y Legislativos. Tomo 18, Buenos Aires, Imprenta del Congreso de la Nación.

- Designación de Belgrano

Luego del ultimátum enviado el 19 de Agosto de 1810 y en línea con la opinión de José Espínola y Peña -quien moriría el 8 de Septiembre de 1810- la Junta de Buenos Aires resolvió enviar una expedición militar al Paraguay.

A tal efecto, el 22 de Septiembre de 1810 ordenó a Manuel Belgrano que con las fuerzas que se le habían asignado y el cuerpo de Caballería de la Patria, se dirigiese a los territorios de Corrientes, Misiones, Santa Fe, la Banda Oriental y el Paraguay para ponerlos en “obediencia y tranquilidad”.

Podía engrosar su expedición con las milicias provinciales y demás reclutas que considerara conveniente levantar. Belgrano fue nombrado “verdadero” representante de la Junta con las facultades pertinentes, con la única condición de que debía dar cuenta de “toda resolución de importancia que expidiere” para ser aprobada por el Gobierno(17).

(17) Instituto Belgraniano Central. “Documentos para la historia del general don Manuel Belgrano. 1792-1811”, p. 257 - tomo III, Vol. 1, Buenos Aires (1982).

Ese mismo día entregó al nuevo representante un documento titulado “Instrucciones a Don Manuel Belgrano para su Observancia en la Expedición al Paraguay”:

“Habiendo llegado la noticia de la Junta que el Gobernador del Paraguay marcha con fuerzas contra los pueblos de Misiones, que reconocen a esta capital, lo atacará dispersando toda la gente reunida bajo sus órdenes, pasando al Paraguay y poniendo la provincia en completo arreglo, removiendo al Cabildo y funcionarios públicos, y colocando hombres de entera confianza en los empleos (...) y si hubieran resistencia de armas, morirán el Obispo, el Gobernador y su sobrino [sic] con los principales causantes de la resistencia (los prisioneros y/o desertores debían ser enviados a Buenos Aires para ser alistados en el ejército)”(18).

(18) Instrucciones de la Junta de Buenos Aires, 22 de Septiembre de 1810 en: Instituto Belgraniano Central. “Documentos para la historia del general don Manuel Belgrano. 1792-1811”, pp. 258-259 -- tomo III, Vol. 1, Buenos Aires (1982).

Según el historiador John Hoyt Williams, la Junta de Buenos Aires deseaba además obtener recursos del Paraguay y, sobre todo, reclutar hombres con el doble propósito de desarmar esa provincia y aumentar su propio poder bélico(19).

(19) John Hoyt Williams. “Dr. Francia and the creation of the Republic of Paraguay. 1810-1904”, en inglés (1969), University of Florida, Florida (EE.UU.).

Años después, en sus Memorias escritas en 1814, Belgrano explicó los cinco motivos personales y políticos que lo habían decidido a admitir aquella misión:

“La Junta puso las miras en mí, para mandarme con la expedición auxiliadora como representante y general en jefe de ella: admití porque no se creyese que repugnaba los riesgos, que sólo quería disfrutar de la capital, y también porque entreveía una semilla de desunión entre los Vocales mismos, que yo no podía atajar, y deseaba hallarme en un servicio activo, sin embargo de que mis conocimientos militares eran muy cortos pues también me había persuadido que el partido de la revolución (en el Paraguay) sería grande, (...)” de que los americanos al solo oír “libertad” aspirarían a conseguirla”(20).

(20) Memorias Autobiográficas de Belgrano (1814) en: José María Paz. “Memorias Póstumas”, p. 333 (1855), Buenos Aires, Imprenta de la Revista. 

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