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Expedición a la Banda Oriental

- La Junta y Montevideo

La situación geográfica de la Banda Oriental y diversos factores económicos y políticos -unidos a la idiosincrasia de sus habitantes- permiten afirmar que dos años antes de producirse la revolución de Mayo ese territorio se había separado de la autoridad de Buenos Aires(1).

(1) Desde 1776 Montevideo inició una política hostil hacia Buenos Aires, pues ambas ciudades disputaban la prioridad en el arribo de los buques de registro. Era evidente la desproporción entre los beneficios económicos recibidos por la capital del virreinato y Montevideo. En el aspecto político, ya en 1808 el gobernador Francisco Javier de Elío creó una Junta Gubernativa que desconoció la autoridad de Buenos Aires. Tampoco debe olvidarse que la Banda Oriental se defendió casi sola de los periódicos ataques de los portugueses establecidos en el Brasil. Esta ciudad demostraba tácitamente la autonomía de esa provincia del Río de la Plata. // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.

El 31 de Mayo de 1810 el Cabildo de Montevideo recibió la comunicación oficial de la Junta instalada en Buenos Aires, la cual le exigió el reconocimiento y el envío de un diputado al Congreso General.

El gobernador de Montevideo Joaquín de Soria -Elío había marchado a España- reunió -el 1 de Junio de 1810- un cabildo abierto, que dispuso reconocer el nuevo Gobierno de la vecina orilla; sin embargo, modificó su actitud al día siguiente -por documentos recién llegados- y resolvió jurar y acatar al Consejo de Regencia.

Debido a la actitud asumida por las autoridades de la Banda Oriental, la Junta envió a Montevideo a su secretario Juan José Paso, con la misión de evitar un rompimiento definitivo.

Aunque en principio las autoridades realistas se negaron a recibirlo, el comisionado pudo hablar -el 15 de Junio de 1810- ante el Cabildo de aquella ciudad y defender la causa de la revolución porteña y los motivos que impedían al Gobierno de Buenos Aires jurar por el Consejo de Regencia; sostuvo, además, la necesidad de unificar todos los esfuerzos ante el peligro de una probable invasión portuguesa.

El Cabildo se negó a reconocer la Junta de Buenos Aires “ni admitir pacto alguno de concordia y amistad”. A mediados de Agosto de 1810 la Junta dispuso cortar las comunicaciones con Montevideo y poblaciones dependientes.

El 12 de Enero de 1811 arribó nuevamente a Montevideo Francisco Javier de Elío, esta vez con el título de Virrey del Río de la Plata conferido por el Consejo de Regencia. No vaciló en declarar la guerra a la Junta de Buenos Aires cuando ésta rechazó el sometimiento a su autoridad.

Casi simultáneamente con la llegada del nuevo virrey a Montevideo, los pueblos de la campaña uruguaya comenzaron a levantarse contra las autoridades realistas.

El capitán de blandengues José Gervasio Artigas(2), que se encontraba con sus tropas en la Colonia, huyó a Buenos Aires y se presentó ante la Junta para “llevar el estandarte de la libertad hasta los muros de Montevideo”.

(2) José Gervasio Artigas nació en Julio de 1764, en las proximidades de Montevideo. Creció en el seno de una familia acomodada y aprendió las primeras letras en la escuela de los Padres franciscanos. Luego se dedicó a las tareas campestres en los establecimientos ganaderos de su padre hasta que, en 1797, ingresó en el cuerpo de blandengues, donde alcanzó el grado de Ayudante Mayor. Se incorporó a las fuerzas de Santiago de Liniers durante la primera invasión inglesa y participó en la infructuosa defensa de Montevideo durante la segunda invasión. Cuando ofreció su espada a la causa de Mayo, la Junta lo ascendió a Teniente Coronel. // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.

A los pocos días se produjo en la Banda Oriental el primer movimiento organizado contra las autoridades españolas, conocido históricamente con el nombre de Grito de Asencio.

Un grupo de cien hombres -capitaneado por Venancio Benavídez y Pedro José Viera- se reunió en las proximidades del arroyo Asencio (28 de Febrero de 1811) y, luego de proclamar el fin de la dominación española, consiguió tomar las poblaciones de Mercedes y Soriano.

- Combate de Las Piedras

Con el propósito de apoyar la acción de los patriotas uruguayos la Junta ordenó al general Manuel Belgrano -aún en el Paraguay- que marchara con sus tropas a la Banda Oriental, al mismo tiempo que le enviaba refuerzos desde Buenos Aires.

El jefe patriota -que recibió las comunicaciones después de la batalla de Tacuary- cumplió de inmediato y se puso en marcha con sus efectivos hacia Concepción del Uruguay; por su parte, los auxilios de Buenos Aires, al mando de José Rondeau, se dirigieron hacia Arroyo de la China, para cruzar por esa zona el río Uruguay.

José Artigas -al frente de 150 hombres- se adelantó, y el 9 de Abril de 1811 penetró en territorio oriental donde fue recibido calurosamente por sus paisanos quienes lo reconocieron como Primer Jefe de los Orientales.

Debido a los sucesos ocurridos en Buenos Aires(3), Manuel Belgrano fue destituido y llamado por el Gobierno, por lo que debió entregar el mando de las tropas a Rondeau.

(3) Como consecuencia de los sucesos del 5 y 6 de Abril de 1811. La petición entregada por los sediciosos decía en el tópico Nro. 13: “Quiere el pueblo que el vocal D. Manuel Belgrano, General de la expedición destinada al auxilio de nuestros hermanos los paraguayos, sea llamado y comparezca inmediatamente en esta capital a responder a los cargos que se le formulen”. // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.

A mediados de Mayo de 1811 Elío sólo dominaba en Montevideo y la Colonia por cuanto el ejército patriota -cuya vanguardia estaba al mando de José Artigas- había logrado avanzar hasta la localidad de Canelones estrechando, en esta forma, el cerco tendido al enemigo.

Enterado Artigas de que un contingente realista -más de 1.200 hombres- a las órdenes del coronel José de Posadas avanzaba para enfrentarlo, le salió al encuentro en un paraje llamado Molino de las Piedras.

La acción tuve lugar el 18 de Mayo de 1811 y luego de seis horas de lucha los realistas fueron derrotados y debieron rendirse.

- Primer sitio de Montevideo

Artigas avanzó en dirección a Montevideo y, una vez en el Cerrito, intimó a Elío la rendición de la ciudad; por otra parte, pidió la ayuda del grueso del ejército patriota que -bajo las órdenes de Rondeau- se dirigía lentamente hacia esa plaza.

El último no creyó factible tomar la posición por asalto y acampó en Miguelete, donde estableció su Cuartel General.

Entretanto, Artigas estrechó el cerco de Montevideo pero no pudo emprender un asalto decisivo por carecer de tropas y elementos bélicos adecuados; a pesar de esto, el sitio se prolongó de Junio hasta Octubre de 1811(4).

(4) En el mes de Abril de 1811 el Gobierno de Buenos Aires envió a Manuel de Sarratea en misión diplomática a Río de Janeiro. Uno de los motivos del viaje era lograr el cese de las hostilidades por mediación de la Corte lusitana. Las negociaciones en Río de Janeiro fueron muy complicadas y en ellas se destacó -por su adhesión a Buenos Aires- Lord Strangford, embajador inglés en el Brasil. // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.

La duración del sitio de Montevideo motivó que Elío aceptara la ayuda militar ofrecida desde tiempo atrás por la Corte lusitana radicada en el Brasil.

Un ejército a las órdenes de Diego de Souza -Capitán General de Río Grande- cruzó la frontera y penetró en el territorio de la Banda Oriental a fin de proteger los eventuales derechos de la princesa Carlota Joaquina sobre esos dominios(5)(6).

(5) Las tropas lusitanas avanzaron sin mayor dificultad hasta la Villa de Melo (23 de Julio de 1811). // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.
(6) Por otra parte, y a consecuencia de la derrota sufrida por las naves patriotas en San Nicolás, Buenos Aires soportó -a mediados de Julio de 1811- el bombardeo de una flotilla española mandada por el capitán de fragata Angel de Michelena. Siete naves, favorecidas por una noche fría y de escasa visibilidad, cañonearon la ciudad. El ataque pretendía amedrentar al Gobierno de Buenos Aires para que éste levantara el sitio de Montevideo. La Junta no aceptó y los realistas optaron por retirarse. Un ataque similar se produjo el 1 de Agosto de 1811. // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.

El peligro que representaba la invasión portuguesa a la Banda Oriental y las noticias sobre la derrota sufrida en Huaqui por el ejército patriota motivaron que la Junta de Buenos Aires decidiera pactar directamente con Elío el cese de las hostilidades. Por su parte, el último aceptó las negociaciones porque creyó en el fracaso de la revolución y, en consecuencia, los auxilios militares de los portugueses no sólo eran innecesarios sino también peligrosos(7).

(7) En los primeros días de Octubre de 1811 el doctor José Julián Pérez fue enviado a Montevideo, mientras Rondeau recibió órdenes de regresar con su ejército a Buenos Aires. Artigas manifestó su desagrado ante la posibilidad de un armisticio que permitiera a Elío continuar al frente del Gobierno de la Banda Oriental en carácter de virrey. // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.

El armisticio -concertado el 20 de Octubre- estableció que “las tropas de Buenos Aires desocuparán enteramente la Banda Oriental sin que en toda ella se reconozca otra autoridad que la del Excmo. Sr. Virrey”.

Los efectivos portugueses debían retirarse hasta sus fronteras y quedaban restablecidas las comunicaciones y el tráfico comercial entre Buenos Aires y Montevideo.

Artigas resolvió no aceptar lo dispuesto por el Tratado y, acompañado por sus tropas y gran cantidad de familias, cruzó el río Uruguay y se estableció en el Campamento de Ayuí, al Norte de la actual Concordia (Entre Ríos).

Este gran movimiento migratorio -conocido como éxodo del pueblo oriental- fue aceptado por el Gobierno de Buenos Aires, que auxilió al caudillo, quien no deseaba someterse con un regimiento de blandengues.

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