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INVASION PARAGUAYA DE 1811

- El Paraguay envía expediciones sobre Corrientes 

Después de las derrotas de Manuel Belgrano en el Paraguay se propuso en la Junta Gubernativa porteña que la Ciudad de Corrientes fuese fortificada y bien guarnecida; pero no se realizó el pensamiento.

Belgrano tampoco proveyó a la defensa de ella cuando se retiró, para trasladar su acción a la Banda Oriental del Uruguay aumentando -por el contrario- los apuros del abandono, pues se llevó la flor de las milicias organizadas y el armamento del Estado y de los particulares reunido con trabajo por Elías Galván.

Corrientes quedó de esa suerte en situación inerme, a merced de los enemigos inmediatos. La marcha del general Belgrano con el Ejército del Norte hacia la Banda Oriental para sostener el pronunciamiento de su campaña y dominar a Montevideo(1), creó momentos de angustia para Corrientes y los pueblos de su jurisdicción.

(1) El 2 de Mayo de 1811 el general Belgrano fue llamado a Buenos Aires para dar cuenta de su conducta en el Paraguay, entregando el mando del ejército en la Banda Oriental al general José Rondeau y reconociéndose como Jefe de la milicia a José Gervasio Artigas. Las tropas correntinas, en número de mil doscientas plazas, siguieron en el Ejército. El 9 de Agosto de 1811 la Junta porteña aprueba la conducta de Belgrano restableciéndolo en sus dignidades. // “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

No obstante las relaciones de amistad y el cambio de ideas que el general Belgrano abriera con los dirigentes paraguayos, la adhesión de éstos al Gobierno de Montevideo suscitó un período de fuerza traducido sobre todo en asaltos a los poblados de la costa correntina.

En Febrero de 1811(2) se luchó en Itatí contra 70 soldados españoles que -en dos balandras- atacaron el pueblo, reproduciendo la agresión de Diciembre del año anterior.

(2) Oficio del Comandante militar Juan Mariano Esquivel del 6 de Febrero de 1811. Corrientes tentó abrir negociaciones pacíficas sin resultado, pues el Paraguay prohibió a sus funcionarios subalternos mantenerla. Oficio de Sebastián de Almirón, desde Itatí, del 30 de Marzo de 1811. // “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

Otras incursiones en las costas del Alto Paraná y en la zona actual de Empedrado anticiparon una invasión en regla con propósitos de dominación(3).

(3) Durante el asalto al vecindario rural de Empedrado estaba al frente de las fuerzas Joaquín Legal y Córdoba, pues Elías Galván se había dirigido hacia Itatí. Saquearon casas de comercio, recobraron chasques enviados al Paraguay desde Montevideo y coparon parte del armamento. El vecino Angel Vedoya -ante la huida de Legal y Córdoba- intervino evitando mayores excesos. Del relato que en su denuncia contra ese jefe hace el vecino Agustín Solís, el 28 de Febrero de 1811, ante el Cabildo. // “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

En la primera quincena de Abril llegará frente a Corrientes una poderosa escuadrilla, desde el Paraguay, con el evidente propósito de facilitar el paso de buques que a él venían destinados desde Montevideo, entre ellos tres cargados con armas enviadas a Bernardo de Velasco y Huidobro, comandados por Sebastián Rivera(4).

(4) El 4 de Abril de 1811 llegaron estos buques al Puerto de Goya. // “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez..-. --- Conducía estos buques, Sebastián Rivera; llegaron al Puerto de Goya el 8 de Abril de 1811. // Citado por el doctor Manuel Florencio Mantilla. “Crónica histórica de la provincia de Corrientes”..-. Como se observa, Mantilla y Gómez difieren en la fecha de llegada del convoy a Goya.

- Velasco y Huidobro da la orden de invadir

Una vez expulsado Manuel Belgrano de la provincia del Paraguay, el gobernador-intendente Bernardo de Velasco y Huidobro consideró que se podía poner en práctica el plan de ocupar Corrientes sugerido por Pedro Gracia en Septiembre de 1810.

El 7 de Abril de 1811 -al amanecer- se presentó a la vista de la ciudad una escuadrilla paraguaya de siete buques comandada por un catalán carpintero, vecino de Neembucú, llamado Jaime Ferrer --que ya había participado de la liberación de los buques en Octubre de 1810- ancló en la banda chaqueña del río, frente a la población.

La intención declarada era liberar nuevamente los buques detenidos por orden de la Junta de Buenos Aires y trasladarlos al Paraguay, ya que eran embarcaciones del comercio fluvial de dicha Provincia surtos en el puerto correntino. Este era el objeto aparente, y así lo invocó Ferrer en su primer Oficio al Teniente de Gobernador.

Pero el segundo objetivo era proteger el paso de tres buques con armas -para Velasco y Huidobro- que el virrey Francisco Javier de Elío enviaba desde Montevideo.

Si las circunstancias fueran favorables había que ocupar la ciudad para mantener abierta esa vía de comunicación en forma permanente.

Tres factores jugaban a favor de esto último:

* la existencia en Corrientes de un núcleo favorable a la provincia del Paraguay;
* la falta de fuerzas para la defensa, debido a los soldados que Belgrano se había llevado para invadir la Banda Oriental “dejando sólo los inútiles y los que por su avanzada edad no podían sufrir las penurias de una campaña”(5);

(5) Efraím Cardozo (1964). “Efemérides de la Historia del Paraguay”, p. 151, Buenos Aires. Ediciones Nizza.

* y la oposición de la población a la política de la Junta de Buenos Aires de realizar levas locales para llevarlas fuera de la provincia. Este último punto será utilizado por Blas José de Rojas (Roxas) en su discurso inaugural.

De entrada el Teniente de Gobernador Elías Galván de la invadida Corrientes sabía que frente al Paraguay no le restaba sino defenderse con astucia o baladronadas y proposiciones cómicas.

Galván cedió al pedido del jefe de la escuadrilla, ajustándose a las órdenes de Belgrano(6); no tenía, además, con qué resistir.

(6) En carta del 26 de Marzo de 1811, decía Belgrano a Galván: “Que los paraguayos lleven y traigan lo que gusten, pues así conocerán que de nuestra parte no está la opresión; entretanto, del ladrón fiel, que es en lo que Vd. se debe empeñar, manifestándoles la mayor cordialidad y amistad. Se agrega a ésto que lo dejo a Vd. sin fuerzas, y es indispensable valerse a falta de ellas de ardid”. // Citado por el doctor Manuel Florencio Mantilla. “Crónica histórica de la provincia de Corrientes”.

En su célebre Oficio a Ferrer, Galván le había dicho: “Que tenía consigna del general Belgrano de mantener cordialidad con el Paraguay, consigna que se halla convenida ya con los tratados celebrados en el campo de batalla de Tacuarí (...) y ya ratificada por la (...) Junta de Buenos Aires. Le pido que se retire con sus buques ya que no tenemos orden de batirnos (...)”(7).

(7) José Antonio Vázquez (1998). “Matiauda, capitán y vértice de Mayo (la Revolución de los Patricios), pp. 158-159. Ana Sofía Piñeiro - editor, Asunción. El Gráfico S.R.L.

Aunque el Teniente de Gobernador Elías Galván cedió al requerimiento de Ferrer de liberar los buques paraguayos, éste no se retiró pues debía esperar a los barcos que venían de Montevideo.

En los siguientes días, además del único barco paraguayo detenido, y para evitar sorpresas, Ferrer exigió la entrega de algunas naves correntinas.

En vez de retirarse, los barcos se aproximaron al puerto en orden y actitud de combate. Así pasaron varios días durante los cuales Ferrer presentaba exigencias nuevas, sucesivas:

* Otorgado el permiso para llevar las embarcaciones paraguayas, reclamó dos correntinas(8);

(8) Una zumaca de Mateo Azamor y una balandra de Silvestre Villar. // Citado por el doctor Manuel Florencio Mantilla. “Crónica histórica de la provincia de Corrientes”.

* luego después, que todos los vecinos europeos -con sus familias- fuesen al Paraguay;
* enseguida la entrega de la ciudad o el sometimiento de ella al Consejo de la Regencia y a la autoridad de Francisco Javier de Elío.

- Llegan los barcos de Montevideo

El 17 de Abril, cuando llegaron los tres barcos más otros tres capturados en el camino, Ferrer exigió a Galván, en el término de dos horas, que se declarase aliado de la Provincia del Paraguay y reconociera al Consejo de Regencia y al virrey Francisco Javier de Elío(9).

(9) Efraím Cardozo (1963). “Afinidades entre el Paraguay y la Banda Oriental en 1811”, p. 19, Asunción.

Ferrer tenía ya diez buques mayores y menores armados, cuatro mercantes más los tres de Montevideo. Sus tropas eran de 300 hombres(10).

(10) Antonio Emilio Castello. “Historia de Corrientes”, p. 143.

Galván intentó resistir en Las Lomas (cerca de la actual complejo habitacional de Laguna Seca, en Corrientes) pero sus fuerzas, escasas y mal armadas, se dispersaron no bien las fuerzas de Ferrer pudieron conseguir caballos.

Galván se retiró hasta La Bajada donde le dijeron que no tenían recursos para ayudarlo. En Corrientes quedó el regidor del Cabildo local, Angel Fernández Blanco, para que se entendiera con los paraguayos.

Lo cierto era que el 17 de Abril de 1811 Jaime Ferrer tenía ya diez buques -entre mayores y menores- armados a guerra y cuatro mercantes, a los que se agregaron en la fecha los tres esperados de Montevideo; sus tropas eran 300 hombres.

Sintiéndose fuerte, Ferrer dirige Nota -este 17 de Abril- al Teniente de Gobernador. El Cabildo, congregado en su Sala Capitular, resuelve mandar buscar al Teniente de Gobernador Galván para la apertura del comunicado quien, previendo los propósitos de la escuadra y sin medios de defensa, se había dirigido a la campaña a reunir elementos(11).

(11) La escuadra proveniente del Paraguay era de siete buques, llegando frente a Corrientes el 7 de Abril de 1811. Desde el primer momento entró en exigencias con la plaza; el día 9 de Abril, con el pretexto de amenazas que de Buenos Aires hacían a los europeos, dio orden a Galván de que se embarcasen en sus buques con familias e interés. Las autoridades correntinas expresaron no los perseguían; que no obstante -si se insistía- daría el Bando correspondiente. Esta blandura de los del Cabildo dio ánimos al invasor quien, por otra parte, esperaba a barcos de Montevideo con los que, llegados el 17 de Abril en número de seis, más otro posterior, sumaron catorce. La fe de Galván en el vecindario era relativa. En Nota del 3 de Abril de 1811 a la Junta (en el Arcbivo General de la Nación) protesta de la falta de patriotismo de los de la ciudad y pondera el de la gente del campo, la que en la última acción del Ejército del Norte fueron los héroes “según dicen haberlo reconocido el general”. En otro Oficio -del 11 de Abril- informa a la Junta de las reclamaciones de Ferrer y la situación indefensa de la ciudad cuyos recursos bélicos llevó Belgrano; enumera las compañías que había arreglado, 125 carabinas, un cañón y 25 pardos artilleros. Cuando vio a la escuadra remontada con los barcos de Montevideo, Galván se internó para apoyarse en la campaña. // “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

El Cabildo, presionado por el carácter urgente de la Nota enviada por Ferrer resuelve abrirla -como lo hace- y se encuentra con un ultimátum en el que se exigía de la Ciudad de Corrientes y su jurisdicción el reconocimiento de la soberanía del rey Fernando VII y de Francisco Javier de Elío como virrey en el Río de la Plata, así como la alianza de estos pueblos con los de la provincia del Paraguay y su gobernador Bernardo de Velasco y Huidobro.

Considerando improrrogable la respuesta -que era exigida brevemente y fundada en amenazas- el Cabildo resuelve -ante todo- analizar los medios de defensa con que se contaba.

Se cita a los vecinos, que concurren inmediatamente, y se observa que no se tenía ni hombres ni armamento. Todo lo disponible, todo el que podía sostener un arma, había sido ofrecido “al general del Ejército del Norte, no restando en la ciudad sino los inútiles y los que -por su avanzada edad- no podían sufrir las penurias de una campaña”(12).

(12) Es una satisfacción patriótica para nosotros hacer constar que todos estos datos y circunstancias obran detalladamente enunciados en el Acta capitular del 14 de Abril de 1811. En el Archivo General de la Provincia. // “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

Tal orfandad imponía al criterio patriota dos soluciones a cual más desastrosa: o resistir inútilmente haciéndose víctimas de un bombardeo y conquista que no podían evitar ni repeler; o entregarse obligados por estas inexorables circunstancias.

El Cabildo, renunciando a un sacrificio que sería estéril, resuelve y contesta al comandante Ferrer -de la expedición española- manifestándole que aunque el Gobierno de Elío -como el de la Junta de Buenos Aires- buscaba conservar estos pueblos para Fernando VII, y aunque el Cabildo de Corrientes dependía de la Intendencia de Buenos Aires y entonces no podía legalmente realizar una alianza con la provincia del Paraguay, se veía obligado -sin medios de defensa- a acatar las condiciones del ultimátum, por lo que podía ordenar lo que creyera conveniente.

Ferrer acusa recibo el 19 de Abril de la Nota y ordena al Cabildo reuniera para el mismo dia a las 10:00 al pueblo en “asamblea extraordinaria”, para cuyo acto él bajaría a presidirlo, recomendando muy especialmente que no faltase nadie que ocupara empleos en las armas.

La Nota remitida al amanecer al Cabildo fue considerada recién a las 09:00, siempre con la inasistencia del gobernador Galván.

- Ocupación de la ciudad

El 19 de Abril de 1811 el Cabildo de Corrientes aceptó el ultimátum y Jaime Ferrer ocupó la ciudad. Sabedor el titulado jefe paraguayo -por informes secretos de los europeos- que Galván no disponía de una sola arma de fuego, sin esperar respuesta desembarcó impúnemente 200 infantes con artillería, ocupando la ciudad.

En plena discusión, llegó al Cabildo la noticia de que las fuerzas españolas del Paraguay habían desembarcado en el puerto de “La Rozada” con tren de artillería, estacionando las naves frente a Corrientes en actitud de bombardeo.

Nómbrase -en consecuencia- a dos miembros del Cabildo para que vayan a parlamentar con los invasores y entregarles la plaza, resolviendo citar al vecindario para las 17:00.

No bien tomada esta resolución se presentan ante el Cabildo el comandante de la expedición española, Jaime Ferrer, y su ayudante, el capitán de artillería volante Juan Pedro de Zerpa, poniéndoles de manifiesto el decreto dictado por las Cortes españolas y el del establecimiento de la Regencia en la Isla de León, fijándose las 10:00 del día siguiente para el juramento de obediencia a la misma.

Es de observarse(13) que los miembros del Cabildo piden al comandante Ferrer no adopte represiones de ninguna naturaleza con los que ayudaron la expedición de Belgrano, así como no obligue a Corrientes y su jurisdicción a combatir a la Junta de Buenos Aires.

(13) Acta Capitular del 19 de Abril. // “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

A tenor de lo resuelto, el 20 de Abril de 1811 -por la mañana- prestan el Cabildo y los funcionarios y empleados públicos juramento de fidelidad al rey Fernando VII, de conservar el régimen monárquico y de obediencia a las Cortes y, por la tarde, a las 17:00, fueron arrancadas al pueblo -en “asamblea extraordinaria”- las mismas promesas.

Días después, Ferrer se retiró aguas arriba dejando una guarnición a cargo de Blas José de Rojas, quien asumirá como Teniente de Gobernador y Capitán General el 28 de Abril de 1811.

- Resistencia popular en la campaña

Mientras estos acontecimientos sucedían en la ciudad, ¿qué hacía su Teniente de Gobernador y Capitán General Elías Galván? ¿Dónde estaba el patricio que representaba -en la vida de Corrientes- a la autoridad de la Junta de Buenos Aires?

El Teniente de Gobernador Elías Galván se había retirado a tres leguas de distancia donde pronto reunió milicianos armados de cuchillos, enastados en cañas “tacuaras”.

La ciudad amanece el 12 de Abril de 1811 llena de inquietudes. El comandante Ferrer, en una de sus salidas en busca del gobernador prófugo, casi había caído en poder de una partida que le cercó enarbolando bandera de parlamento.

Y el invasor, impugnando virilmente tal acto, exige del Cabildo la prisión de Galván, le recuerda encontrarse declarado traidor por decreto del virrey Elío -de Montevideo- manifestándole que en caso contrario “no extrañase los males, trabajos y calamidades que sobrevendrían al Cabildo y al mismo pueblo”(14).

(14) La Nota, en el Archivo de la provincia. La patrulla de referencia venía comandada por el oficial Carlos Casal y Ilegó a entrar en la ciudad como parlamentario. Encontró a Ferrer en la Sala Capitular quien se retira pues no sabía leer. Casal lo sigue y Ferrer corre. Debieron intervenir soldados del invasor que escopetean a los patriotas. Las fuerzas reunidas por Galván fueron en número de 300 hombres, cien armados con lanzas, cincuenta con espadas y los demás con lazos y bolas. En el cabildo abierto que se celebró el 19 de Abril -según carta de Francisco de Castro y Careaga en el Archivo General de la Nación, carta dirigida a la Junta- consta que Ferrer reclamó dos cuadernos impresos en Ginebra, de Jean-Jacques Rousseau, acusándolos de ir en contra de la religión y a los que condenó a quemarse por la mano del verdugo. La descripción de Castro y Careaga es pintoresca; había hecho llamar de la campaña, para ejecutar la orden, al comisario del Santo Oficio, Juan José de Arce, quien se negó a concurrir. Explicó que Arce no fue porque se lo quería obligar a quemar el libro (que eran copias de Rousseau omitiendo todo lo contrario a la fe) en forma que recayese la sanción de herejía sobre la Junta de Mayo que lo había introducido. Apremiado Arce, delegó en el propio Castro y Careaga, no quemándose el libro porque dando largas al asunto llegó Blas José de Roxas, quien se puso al frente de los invasores. // “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

El Cabildo sabiendo que Galván estaba reuniendo “gente miliciana en la otra parte del Riachuelo”, como a cuatro leguas de la ciudad, con el propósito de penetrar a la plaza, le remite, con una especial delegación, una Nota en que se detallaban los hechos y se le pedía se sometiese para aliviar al pueblo en su desgracia.

La delegación encuentra a Galván a las 15:00 del 21 de Abril como a una legua o más de la ciudad, en la “Casa Morada de propiedad del finado Alférez Real, don Serapio Benítez”(15).

(15) Esta propiedad, la casa solariega del general Juan Benítez de Arriola -el noble conquistador del Tebicuary- perteneció luego a su tataranieto, el doctor Félix María Gómez. Llevaba el nombre de “Villa Emilia”, en memoria de la esposa de éste, Emilia Benítez de Gómez, y se encontraba sobre la llamada “Laguna Seca”. // “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

Se le entrega el documento, y éste se niega a contestarlo. Sólo participa que por la noche entraría a la ciudad y daría muerte a los cabildantes más comprometidos(16) a los que califica de traidores.

(16) Eran los cabildantes Félix de Llanos, Diego de Llanos, Fermín Félix Pampín y Antonio Lautes. // “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

La noticia se hace pública. El Cabildo “pasea el Estandarte Real por la ciudad para alentar el ánimo de los defensores”(17).

(17) Acta capitular del 21 de Abril de 1811.// “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

Galván puso sitio a la ciudad con sus lanceros, pero los paraguayos operaron sobre él, obligándole a retirarse, le persiguieron hasta el río Empedrado donde le dieron alcance y dispersaron sus milicias. Los invasores retrocedieron a la ciudad(18).

(18) Jaime Ferrer y, después de él, su reemplazante Blas José de Roxas, vivieron en la casa de Ruda, actual calle 25 de Mayo entre Mendoza y Córdoba. Allí se reunía el Cabildo, y en los corredores de sobre la calle -en capilla improvisada- oficiaba Misa todos los días un sacerdote paraguayo del Convento de La Merced. En manifestaciones diurnas, serenatas y fandangos, cantaban de rigor unas coplas con este estribillo: “Vengan amiguitos / vengan compañeros / con los paraguayos / y los europeos”. // Citado por el doctor Manuel Florencio Mantilla. “Crónica histórica de la provincia de Corrientes”..-. (El fandango es un baile popular típico de España -declarado Bien de Interés Cultural en 2010- y también de algunos lugares de América Latina, por ejemplo en el Sur del Estado de Veracruz, en México).

Se redujo la empresa paraguaya a la ocupación de la capital del territorio; el resto de la jurisdicción continuó gobernado conforme había estado antes del cambio; las Circulares y los Oficios directos del Cabildo -violentado para que los pueblos de la campaña se sometieran al orden de cosas de la ciudad- eran despreciados. Nadie osó atacar a los invasores.

“A pesar del patriotismo y del general ardor de los habitantes de la campaña -decía el juez de San Roque, Domingo Fernández, a la Junta- nada pueden hacer porque no tienen ni un fusil ni otra arma”.

Galván, impotente, llegará hasta La Bajada en procura de armas.

- Gobiernos de Ferrer, el Cabildo y Roxas

Los europeos se habían plegado con entusiasmo a los paraguayos; organizados en Cuerpo militar y dirigidos en todo por el regidor Félix de Llanos -hombre enérgico y sarraceno implacable- dominaron la situación. El Cabildo ya había sido obligado a jurar el Consejo de Regencia y a pasar por todos los caprichos del conquistador y sus aliados.

Ferrer promete ayuda al vecindario y se pregona un Manifiesto al pueblo de la jurisdicción. Tal preparación y la imponencia de las fuerzas españolas superiores a los casi desarmados milicianos del gobernador Galván hace que éste, renunciando momentáneamente a la reconquista, sitie a la ciudad y le corte la comunicación y el abasto de sus alimentos, fijando su Cuartel General en la “Casa Morada” que hace centro de sus operaciones.

El Teniente de Gobernador Galván proclama la resistencia y cita a los residentes y habitantes de la ciudad quienes “tumultuariamente” se trasladan a sus chacras o se refugian en los bosques vecinos.

El Cabildo, considerando la despoblación en aumento, los solicita para que vuelvan, prohibiendo

* todo acto que importe distanciar al elemento español de los españoles americanos(19);
* suspende las fiestas tradicionales de la Santísima Cruz de los Milagros(20);
* y cambia su local habitual de sesiones “por estar expuesto a sorpresas”, a la casa habitación de Francisco Ruda(21).

(19) Acta capitular del 7 de Mayo de 1811.
(20) Acta capitular del 30 de Abril de 1811.
(21) Acta capitular del 22 de Abril de 1811. // Todo citado en “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

El hambre se hace sentir apremiantemente. El cabildante Félix de Llanos, comisionado verbalmente por el Cabildo se dirige escoltado por un piquete, embarcado, rio Paraná arriba, en busca de abastos de su propia chacra, y mientras los recogía (el 24 de Abril) es asaltado por una partida miliciana de las fuerzas de Galván, de treinta y tantos soldados, bajo el mando del alférez José María Moreno(22).

(22) Acta capitular del 24 de Abril de 1811. // Citado en “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

Después de un fuerte tiroteo, Félix de Llanos vése obligado a reembarcarse, dejando en poder de los patriotas a uno de los soldados, herido, y a cuatro de los peones que lo acompañaban.

El Cabildo, alarmado ante este desconocimiento de su autoridad perpetrado en la persona de su Regidor decano, envía una diputación al Teniente de Gobernador Galván reiterándole el pedido de que suspendiese sus hostilidades, la que sólo consigue traer a los cinco prisioneros y una intimación de que se sometiese -la ciudad- a la Junta Provisional de Buenos Aires.

El movimiento de resistencia iniciado por Elías Galván trascendía en los pueblos de la jurisdicción de la “Ciudad de Vera de las Corrientes”.

El Manifiesto que el Cabildo dirigiera a las poblaciones dando cuenta del juramento de obediencia a las Cortes españolas y de la protección que brindaba el representante del Gobierno de la provincia del Paraguay(23) fue remitido a todas las “capillas” de la jurisdicción para ser leído después de los “Santos Oficios”.

(23) Castiga la obediencia a Galván y al partidario de la Junta de Buenos Aires con la pena de los reos de Estado. Lleva fecha 21 de Abril de 1811 suscribiéndolo Félix de Llanos, Juan José Rolón, Angel Fernández Blanco, Juan Asencio Virasoro y Raimundo Molinas. // Citado en “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

Pero he aquí que Miguel Antonio Aguirre, comisionado del Cabildo para ante las capillas de “San Cosme de las Ensenadas” e “Itatí”, es retenido por el comandante del primero de estos puntos -José Ignacio Añasco- exigiendo para permitir la proclamación el permiso del Teniente de Gobernador Galván. Como no le fuera presentado, detuvo a Aguirre y le secuestró las copias que del Manifiesto realista portaba(24).

(24) Comunicación de Aguirre al Cabildo de Corrientes, fechada en Las Ensenadas, el 28 de Abril de 1811. En el Archivo de la provincia. Legajo de 1811. // Citado en “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

Si esto sucedía por el Norte, por el Sur el Juez Comisionado de Empedrado, Ignacio de Soto, hacía abandono de su puesto marchando a la campaña, nombrando el Cabildo en su reemplazo a José Antonio Paz(25).

(25) Acta capitular del 7 de Mayo de 1811. // Citado en “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

La popularidad del movimiento patriota era explicable. El juramento de obediencia prestado por el Cabildo se había convertido en una verdadera sumisión a los dictados del gobernador español del Paraguay, Bernardo de Velasco y Huidobro.

Tal así, que éste se abroga el derecho de nombrar Teniente de Gobernador y Capitán Militar, que efectúa en la persona de Blas José de Rojas designando luego -en su ausencia- al propio Cabildo, suceso que éste hace público el 29 de Abril de 1811(26).

(26) Bando de esa fecha. La designación esta fechada en Asunción, el 25 de Abril de 1811. // Citado en “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

Esta trascendencia de la reacción patriota inspira al Cabildo una Circular que pasa el 9 de Mayo de 1811 a los Alcaldes y Jueces Comisionados de su jurisdicción, comunicándoles los hechos sucedidos y resoluciones adoptadas, reiterando bajo pena de embargo de bienes y arresto todo acto que contribuya a distanciar al elemento español del americano.

Las viscisitudes a que hemos referido hacían necesario un mando enérgico que no podía realizar el Cabildo, ausente como estaba Blas José de Roxas. Fue entonces -y ante indicación que hiciera en Oficio el gobernador del Paraguay, Velasco y Huidobro- que se resolvió, con fecha 11 de Mayo de 1811, encargar del mando político a una Comisión de tres cabildantes, que lo ejercerían por orden.

En la reunión capitular de ese día fueron designados Juan Asencio Virasoro, Félix de Llanos y Raimundo Molinas.

En tanto, marchóse Ferrer con algunos buques cuando le pareció su obra libre de peligros, dejando en calidad de Comandante de Armas y con tropas paraguayas al nombrado capitán Blas José de Roxas, oficial muy adicto a Fulgencio Yegros, uno de los promotores de la revolución del 14 de Mayo en el Paraguay, preparada entonces activamente.

- La acción de Galván

El frágil Triunvirato dio mayor impulso a las luchas contra Elías Galván. Viendo el estado precario de la Caja Real y en atención a las dificultades que presentaba el aprovisionamiento de las fuerzas españolas, decreta una suscripción pública -que se podía abonar en especies- e inicia incursiones a la campaña en poder de los patriotas, sucediéndose encuentros en los que no llevaron la mejor parte los realistas.

Pero he aquí que el 17 de Mayo de 1811 llega a Corrientes el teniente de gobernador Roxas, recoge el poder de quienes lo tenían por su ausencia y, poniéndose al frente de las tropas, reanuda la campaña.

Corta fue la lucha. La milicia patriota fraccionada en partidas sobre todos los caminos de acceso a la ciudad, cuya acción se había concretado a la lucha de guerrillas, recibe instrucciones de reconcentrarse, como lo efectúa, en la “Casa Morada”, el Cuartel General del Teniente de Gobernador Galván(23).

(23) El 12 de Mayo de 1811 Galván avisó a Buenos Aires de los sucesos ocurridos. En ese entonces los españoles tenían 18 buques armados frente a Corrientes y avisaban completarían su poder con 700 hombres de desembarco. La Junta porteña, el 20 de Mayo de 1811, le reiteró su orden del 30 de Abril, de que no se embarcara en actos de hostilidad con los enemigos “que pone en acción”, le decía, “los atentados más escandalosos que quizás han conocido los pueblos de América”. // Citado en “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

Con ese motivo Rojas lanzó un Proclama contra la “turbulenta” y “facinerosa” Junta de Buenos Aires y su política de levas(24).

(24) Efraím Cardozo y Juan E. Pivel Devoto (1949). “Paraguay independiente”, p. 11, Barcelona. Salvat Editores S.A.

“Paraguayos somos; no esperemos que unos salteadores enemigos de nuestro idolatrado Fernando nos imponga con ardides un yugo vergonzoso, para ir después a costa de nuestra sangre a aumentar su ambición y sus conquistas en Montevideo y Provincias del Perú”(25).

(25) Proclama de Blas José de Rojas en: Efraím Cardozo y Juan E. Pivel Devoto (1949). “Paraguay independiente”, pp. 19-20, Barcelona. Salvat Editores S.A.

Superiores en armamento y con respetable tren de artillería, las tropas españolas de Rojas debían vencer a los milicianos de Galván. Imponíase en consecuencia la táctica de los combates parciales, de las sorpresas, de las guerrillas que se desbandan para reunirse luego, cansando a la tropa regular en persecuciones inútiles.

Tal fue la adoptada por el patriota Galván; grandes jinetes, con medios de movilización y actuando sobre terreno conocido, sus milicianos llevaron la desorganización a los cuerpos españoles y los obligaron a fraccionarse entre los montes que rodeaban a la ciudad.

Estas luchas necesitaban de un broche digno del esfuerzo nativo. Una partida de las tropas realistas, que en su avance habían ocupado el campamento de Galván, ve, el 30 de Mayo de 1811, a otra partida miliciana a cuya persecución se abandona.

Y cuando el entusiasmo abrió claros en las fuerzas realistas, distribuidas entre la maleza, vióse acuchillada por el grueso de la milicia de la patria, escondida en sus marañas, y aterrorizada dispérsase en dirección a la ciudad.

Desde este momento Blas José de Rojas abandona la actitud de fuerza para con los patriotas. Incorporado a las ideas revolucionarias, de acuerdo con los criollos que en el Paraguay trabajaban por declarar la revolución (Yegros y Cabañas), cierra el río a los que huían de Asunción y, actuando en los negocios internos de acuerdo con el regidor Fernández Blanco, se fortifica en las calles y desarma sucesivamente al partido europeo.

A mediados de Mayo de 1811 se produjo en Asunción el alzamiento militar que impuso al gobernador-intendente Bernardo de Velasco y Huidobro dos consocios para que gobernaran con él.

Al conocerse este hecho, Rojas, que era uno los principales conspiradores y que ya venía trabajando con Fernández Blanco, apresó a unos 100 españoles y se apoderó de 13 barcos.

Es que Angel Fernández Blanco, Alcalde de primer voto, patriota atormentado por la situación reinante, aprovechó hábilmente las afecciones de Rojas hasta decidirle a desarmar a los europeos, cooperadores seguros contra el movimiento próximo a estallar en su país.

A la vez que Fernández Blanco se atrajo a Rojas(26) dispuso -ocultamente- que el Comandante General de campaña, José Ignacio Añasco, reuniese las milicias para ocurrir con ellas al primer llamado suyo.

(26) “Me hallaba en esta ciudad (Corrientes), con orden expresa del señor, general Manuel Belgrano, para que estuviese de acuerdo con los señores Yegros, Cavañas, Roxas y Mateanda -todos de la provincia del Paraguay- y con arreglo a esta orden, el señor Teniente Gobernador don Elías Galván me obligó a quedarme en la ciudad después de su toma. Todo lo hicimos con la mayor armonía y acuerdo con el comandante Blas José Roxas” (Fernández Blanco a la Junta porteña, 29 de Enero de 1813). // Citado por el doctor Manuel Florencio Mantilla. “Crónica histórica de la provincia de Corrientes”.

El 16 de Mayo de 1811 fueron desarmados y capturados los europeos y ocupados todos los buques del puerto; Añasco se presentó el 17 de Mayo con 400 hombres. Este mismo día, exigió Roxas 5.000 pesos a los europeos Manuel de Vedoya y Antonio Cueto, como préstamo que reintegrarían las Cajas Reales.

El 21 de Mayo de 1811 se conoció el pronunciamiento de Yegros en Itapúa; poco después, el cambio de Gobierno en Asunción; y el 6 de Junio de 1811 evacuó Roxas la ciudad(27), dejándola como fue ocupada, sin armas.

(27) Blas José de Roxas partió bien provisto de cuánto exigió; en solo dinero efectivo llevó 581 pesos 7 reales de los propios del Cabildo, 728 de contribución forzosa impuesta al vecindario, 2.000 pesos arrancados al español Domingo Díaz, 2.000 pesos sacados a otros europeos. // Citado por el doctor Manuel Florencio Mantilla. “Crónica histórica de la provincia de Corrientes”.

Es que enterado -el 6 de Junio- el jefe español de los preliminares del movimiento que iría a incorporar al Paraguay a la causa de América, delega el mando en el Alcalde de primer voto Angel Fernández Blanco y se retira a Asunción con los buques y gran parte de las fuerzas de desembarco.

En un Bando del 30 de Mayo, el nuevo Gobierno de Asunción, anticipando lo que sería después su política frente a la Junta de Buenos Aires, ordenó evacuar Corrientes y reponer las autoridades y la subordinación existentes antes de la ocupación.

“Habiendo tenido el actual gobierno por objeto de sus primeras atenciones y cuidados el conservar la tranquilidad interior y la paz, unión y buena armonía con la ciudad de Buenos Aires y las demás del continente, siempre que pueda efectuarse de un modo digno y compatible con el decoro y libertad de esta antigua, vasta y respetable provincia de la Asunción, ha juzgado conducente a tan importante fin el evacuar y dejar libre la ciudad de Corrientes ocupada por nuestras armas, considerando que el pueblo ilustrado de Buenos Aires y todo el mundo imperial, a vista de un ejemplo singular de moderación y generosidad después de las victorias conseguidas por las armas de la provincia, se convencerá mejor de la sinceridad de nuestras intenciones y de que el pueblo valeroso del Paraguay, desplegando la energía de sus fuerzas, nada más a deseado sino el que se respete su libertad”(28).

(28) Bando del 30 de Mayo de 1811 en: “El paraguayo independiente” (1859). Bando del 30 de Mayo de 1811, pp. 6-7, tomo I, Asunción. Imprenta de la República.

El 6 de Junio de 1811, luego de recoger las armas en poder de la población y de imponer a los europeos residentes una contribución de 2.000 pesos, Rojas entregó el mando a Fernández Blanco.

- La reconquista

Diez días después, el 16 de Junio de 1811, después de negociaciones que realizara el Cabildo con el Teniente de Gobernador Elías Galván, éste accede a la amnistía que se le solicitaba y penetra en Corrientes en medio del regocijo público.

Elías Galván retornó a la ciudad y asumió sus funciones el 16 de Junio de 1811(29).

(29) Efraím Cardozo y Juan E. Pivel Devoto (1949). “Paraguay independiente”, p. 11, Barcelona. Salvat Editores S.A.

Las campanas echadas a vuelo y las salvas de cañones y fusiles desterraron de la Ciudad de Vera el eco de las promesas y las proclamas realistas.

El espíritu público necesitaba una reparación. Y fue entonces cuando Galván el 22 de Junio suspende a los cabildantes que formaron el Gobierno provisorio -el Triunvirato- los arresta hasta que justifiquen su conducta y nombra en su reemplazo, junto con Angel Fernández Blanco y Juan José Rolón a quienes se considera sin culpa, a los ciudadanos Gaspar y Juan Ventura López y Juan Francisco Díaz Colodrero(30).

(30) Acta capitular del 22 de Junio de 1811. La Junta de Buenos Aires -Oficio del 19 de Julio de 1811- aprueba estas reintegraciones. En el del 6 de Julio había aprobado la causa abierta a los tres cabildantes, disponiendo se los enviara a Córdoba y a Santa Fe. Angel Fernández Blanco -que fue en la ciudad el alma de la reacción- era hijo de José Fernández Blanco, español, llegado a Corrientes en 1769, empleado en la Real Hacienda. Se jubiló en 1811. Había sido Administrador de los pueblos de Misiones a raíz de la expulsión de los jesuitas, ingresando luego a la Renta Pública. // Citado en “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

Los cabildantes encausados, los prisioneros paraguayos y españoles vecinos de Corrientes comprometidos fueron llevados a Córdoba por orden de la Junta porteña(31).

(31) Oficio del 27 de Mayo de 1811. // Citado en “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

- Consecuencias de la invasión

Honda perturbación social fue la consecuencia inmediata de la invasión. El desborde de los europeos -durante su corto predominio- engendró represalias. Una sociedad pequeña, hasta entonces tranquila, cuyas familias principales estaban entrelazadas por parentesco o antigua amistad, se dividió profundamente en dos bandos -los patriotas y los sarracenos- y principió a sentir las agitaciones violentas de las luchas políticas encarnizadas.

Hombres y mujeres, maridos y esposas, padres e hijos, salvo raras excepciones, se embanderaron según su origen, penetrando el malestar hasta en el seno de los hogares.

Los europeos fueron inhabilitados -por resolución de la Junta de Buenos Aires- para el desempeño de puestos públicos y tanto los que de ellos formaron parte del Gobierno comunal organizado por Ferrer como los que se distinguieron por su ardor realista sufrieron la pena de deportación en Córdoba y Santa Fe(32).

(32) Formaron el Gobierno: Juan A. Virasoro, Félix de Llanos y Raimundo Molinas. Se distinguieron: Juan Ferrer, Francisco Alvarez Valdés, Manuel de Vedoya, Antonio Cueto, Luis Niella. // Citado por el doctor Manuel Florencio Mantilla. “Crónica histórica de la provincia de Corrientes”.

Desde entonces desapareció el espíritu de templanza en los patriotas y una libertad malentendida degeneró en abusos y opresiones innecesarias.

No obstante el Pronunciamiento del Paraguay por la causa de la revolución, la angustia de las horas vividas enseñó la necesidad de prevenirse para la defensa.

* Se dispuso desde Buenos Aires que el ejército en la Banda Oriental viese de arbitrar algunos elementos(33);
* se arraigaron en la campaña ciudadanos decididos por la revolución(34);
* se solicitaron armas y efectos de guerra de los particulares para la defensa de la ciudad, “... donde los unos han tomado su natural existencia y en donde los otros han labrado su fortuna y bienestar”(35);
* se recibieron auxilios provisionales de Santa Fe y luego de Buenos Aires(36);
* y se crea un regimiento de caballería patriótica para la defensa de la ciudad(37) el 10 de Julio de 1811 al que después se destina para la zona del Paraná, organizándose(38) otro “de San Juan de Vera” para la custodia de la planta urbana.

(33) Oficio del 19 de Marzo de 1811.
(34) Oficio de Elías Galván al Juez de Santa Rita de la Esquina, sobre población; para Juan José Ruiz, del 23 de Enero de 1811; etc.
(35) Bando de Galván del 24 de Julio de 1811.
(36) Pólvora, cartuchos, etc. Oficios del 3 y 5 de Agosto de 1811 de la Junta porteña a Galván. Los de Buenos Aires fueron traidos por el Alcalde de primer voto Angel Fernández Blanco, y por E. Joaquín Legal y Córdoba, Jefe de las milicias, a quien el 19 de Julio de 1811 se había ordenado bajara a Buenos Aires.
(37) Oficio del 19 de Julio de 1811 de la Junta.
(38) Resolución del Cabildo del 16 de Diciembre de 1811 a cuyo efecto aumentaron los impuestos de propios. Era tropa de infantería mandada por el capitán de granaderos Carlos Casal. // Todo citado en “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

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