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La situación a mediados de 1811. El Triunvirato

A fines de Junio de 1811 la delicada situación de la Junta Grande se tornó más crítica. La tensión se agravó cuando llegó a Buenos Aires la noticia de la derrota de Huaqui, contraste que obligó a levantar el sitio de Montevideo. Como réplica naves realistas bloquearon y cañonearon el Puerto de Buenos Aires.

La Junta Grande dispuso -a fines de Agosto de 1811- que Cornelio Saavedra se trasladara al Norte del territorio para reorganizar el ejército recientemente vencido. Trascendió en la capital que el alejamiento del presidente obedecía al propósito de eludir la delicada situación.

Aunque disuelta la Sociedad Patriótica, los opositores porteños no cesaban en su actividad y hacían responsable al Gobierno de todos los fracasos. Argumentaban que la mayoría provinciana integrante de la Junta carecía de prestigio y eficacia por su excesivo número; además se decía que estaba bajo la influencia de elementos “carlotistas”.

Debido a la agitación pública y ante las exigencias del Cabildo, el secretario Campana fue destituido y más tarde confinado en San Antonio de Areco.

- Hacia la organización del poder político

Así depurada de los elementos morenistas, la Junta Gubernativa entra a considerar sobre la necesidad de dar unidad a sus actos, sobre todo bajo la presión de las derrotas en la campaña abierta sobre el Alto Perú.

Paradójicamente, la existencia de un Gobierno integrado por numerosos miembros que a la vez representaban los intereses de muy variadas regiones del ex virreinato constituyó el paso inicial de un proceso que durante cuatro años evolucionaría hacia la concentración del poder político tanto a través de pasos progresivos hacia el Gobierno unipersonal como del dominio político de la ciudad capital, por la exclusión progresiva de las provincias.

A poco de gobernar la Junta Grande, las circunstancias político-militares de la revolución empeoraron sensiblemente.

La campaña de Manuel Belgrano al Paraguay dispuesta por el anterior Gobierno sin bases militares adecuadas terminó en una doble derrota (Paraguarí, 19 de Enero de 1811, y Tacuarí, 10 de Marzo de 1811), pese a los derroches de valor de aquel jefe.

Belgrano, que tenía más condiciones de estadista que de general, comprendió inmediatamente el partido que podía sacar de la presencia de jefes criollos en el ejército vencedor, y ya antes del último combate inició un acercamiento epistolar donde subrayó sus fines: librar al Paraguay de los tiranos, liberarlo de gabelas económicas, suprimir el estanco de tabacos, lograr que nombrase un diputado al Congreso, etc.

Después de Tacuarí volvió Belgrano a asegurar a su adversario Cabañas la bondad de sus intenciones y bregó por la paz y unión entre Paraguay y Buenos Aires.

El resultado es conocido: una capitulación que permitió a Belgrano retirarse con sus fuerzas a Corrientes sin otras hostilidades y dejando el germen de un partido criollo paraguayo que terminaría por deponer al gobernador Velasco y Huidobro.

La actividad del Ejército del Norte resultó aún más negativa. Convenida una tregua entre José Manuel de Goyeneche y Juan José Castelli -que nadie pensó cumplir- el ejército realista atacó el 20 de Junio de 1811 al “ejército auxiliador” y lo venció completamente, provocando el desbande y disolución de las fuerzas porteñas como consecuencia de la indisciplina que reinaba en ellas.

Los pueblos, afectados por los abusos cometidos por las tropas de Buenos Aires, se sublevaron contra ellas, los altoperuanos desertaron y lo que quedó del ejército debió huir hacia el Sur evitando los pueblos para no ser apedreados o acuchillados por los pobladores(1).

(1) Fue en esas circunstancias que el gobernador de Charcas, coronel Juan Martín de Pueyrredón se apoderó del Tesoro de la Ceca de Potosí y logró llevarlo hasta Salta por caminos extraviados y perseguido por los realistas, estableciendo así las bases económicas de la recuperación del Ejército. // Citado por Carlos Alberto Floria y César A. García Belsunce en “Historia de los Argentinos”.

Esta desastrosa situación -agravada por una recia oposición- decidió a Cornelio Saavedra a dejar la presidencia y partir hacia el Norte para reorganizar el ejército y devolverle confianza y disciplina (26 de Agosto de 1811).

Privada de su presencia, la Junta Grande perdió los últimos arrestos de ejecutividad, y sus adversarios se vieron libres de la única personalidad con carácter y prestigio para enfrentarlos.

Mientras Belgrano -de regreso del Paraguay- organizaba la campaña sobre la Banda Oriental y sus subordinados José Rondeau y José Gervasio Artigas hostigaban a Montevideo, la Junta se enteró de que Francisco Javier de Elío había solicitado la ayuda de Río de Janeiro y que fuerzas portuguesas habían penetrado en la Banda Oriental en los últimos días de Julio.

Ante esta nueva complicación buscó un armisticio con Elío que a la vez que salvase a las fuerzas sitiadoras de ser tomadas entre dos fuegos permitiera disponer de ellas para reforzar el frente Norte y quitara todo pretexto a la presencia portuguesa en la Banda Oriental.

En Buenos Aires la situación del Gobierno se hacía más difícil. Un nuevo grupo de hombres -cuyas principales figuras eran Manuel de Sarratea y Bernardino Rivadavia- se alió con los morenistas para derribar a la Junta.

La conspiración tenía sus ramificaciones en el propio Gobierno, pues estaban en ella Juan José Paso y Juan Ignacio Gorriti y, tal vez, el nuevo presidente Domingo Matheu.

Lo cierto es que el 19 de Septiembre de 1811 el pueblo ilustrado de Buenos Aires se reunió en un cabildo abierto para elegir diputados al Congreso, siendo electos Feliciano Antonio Chiclana y Juan José Paso, dos de los conspiradores.

- Creación del Triunvirato

El 22 de Septiembre de 1811, más seguro de su posición, el Cabildo porteño exigió la reforma del Gobierno y, al día siguiente, la Junta resolvió disolverse y crear en su reemplazo un Triunvirato, cuyos miembros serían asistidos por tres secretarios sin voto.

Así, ante la hostilidad de la opinión pública y por mediación del Cabildo, la Junta Grande -a la sazón presidida por Domingo Matheu- decretó el 23 de Septiembre de 1811 “la creación de un Ejecutivo, cuya conducta debía quedar ajustada a las disposiciones que le dictaría la Junta”.

Establecido un nuevo Gobierno o Triunvirato(2), fueron designados en el mismo acto como triunviros Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso; y, como secretarios Bernardino Rivadavia, de Guerra; José Julián Pérez, de Gobierno; y Vicente López y Planes, de Hacienda.

(2) El nuevo Gobierno se conoce en la historia argentina como “Primer Triunvirato”, aunque en los documentos figura como “Gobierno Superior de las Provincias Unidas del Río de la Plata a nombre del Señor Don Fernando VII”. // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.

El decreto del 23 de Septiembre establecía -además- que “los señores diputados de los pueblos y provincias” es decir, los integrantes de la desprestigiada Junta Grande, deberían integrar una Junta Conservadora(3) de quien dependían los miembros del Triunvirato.

(3) Se titulaba “Conservadora de la Soberanía del Señor Don Fernando VII y de las Leyes Nacionales”. // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.

De los seis integrantes del Triunvirato cinco eran porteños y uno solo provinciano: José Julián Pérez. Había triunfado la tendencia morenista y la disuelta Sociedad Patriótica; en la misma corriente ideológica no tardaría en destacarse Bernardino Rivadavia, genuino representante del centralismo porteño.

- La Junta Conservadora y el Triunvirato

El decreto del 23 de Septiembre de 1811 creó el Triunvirato como Poder Ejecutivo quedando los diputados de las provincias bajo la denominación de Junta Conservadora como rama deliberante(4) y en cierto modo coejecutiva.

(4) Registro Nacional, p. 118. // Citado por el doctor Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”.

Fácil es imaginar que si los diputados creaban y elegían el Triunvirato -continuando con la potestad legislativa- era inevitable el choque entre la institución creada y la Junta Conservadora, que buscaría desdoblar en tutela la preeminencia de su origen popular.

El decreto del 23 de Septiembre ordenaba que el Triunvirato debía gobernar ateniéndose a las normas que le fijara la Junta Conservadora, pero ambos organismos -Ejecutivo y Legislativo respectivamente- no tardaron en distanciarse a causa de divergencias políticas.

El Triunvirato representaba el porteñismo en marcha y Rivadavia -su más destacada figura- sostenía que la difícil situación interna y externa obligaba a establecer un Gobierno centralizado que desde Buenos Aires impusiera su autoridad sobre el resto del territorio.

La Junta Conservadora -bajo la influencia de Gregorio Funes- era el sentir provinciano, que también aspiraba al predominio político.

Conviene destacar que si bien el Triunvirato representaba al núcleo dirigente de la capital, la Junta Conservadora -disminuida y desprestigiada- era en esos momentos la expresión del país entero.

La confusión de poderes entre ambos organismos en pugna produjo inconvenientes a las autoridades del Interior quienes -al tanto de los sucesos- no sabían a qué atenerse.

Para consolidarse en el mando el Triunvirato comenzó a gobernar sin tener en cuenta a la Junta Conservadora lo que aumentó la divergencia entre ambos organismos.

- El Reglamento Orgánico

A poco de instalado, el Triunvirato reconoció las atribuciones constituyentes de la Junta Conservadora pues se dirigió a ella solicitándole le reglamentara las normas a que debía atenerse en el desempeño de su mandato.

Bajo la dirección del deán Funes la Junta redactó un Reglamento Orgánico que envió al Triunvirato el 22 de Octubre de 1811.

Por vez primera se establece en el país la separación de poderes: Ejecutivo (Triunvirato), Legislativo (Junta Conservadora) y Judicial (Tribunales independientes), aunque otorga al segundo facultades preeminentes sobre el Ejecutivo.

Las relaciones entre ambos poderes son establecidas en el Reglamento del 22 de Octubre de 1811, primer ensayo realizado para salir del régimen dictatorial iniciado el 25 de Mayo de 1810 con la refundición de todas las facultades del Gobierno en la Junta Suprema originaria.

El documento constaba de tres Secciones. En la primera determinaba las atribuciones de la Junta Conservadora, entre ellas, el poder nombrar a los miembros del Triunvirato. Los diputados de la mencionada Junta serían inviolables y permanecerían en sus funciones hasta la reunión de un Congreso.

De acuerdo con lo establecido en la segunda Sección, el Triunvirato se ocuparía de la Administración pública, de organizar ejércitos y de las finanzas. Sus integrantes durarían un año y medio en el cargo y serían responsables de sus actos ante la Junta Conservadora.

La tercera Sección declaraba la independencia del Poder Judicial de los otros dos poderes.

El Triunvirato acusó recibo del Reglamento y consideró que la Junta Conservadora se reservaba excesivas atribuciones; por tal causa, sometió el documento a estudio del Cabildo, organismo que -legalmente- no estaba facultado para intervenir.

Mientras se efectuaban estas tramitaciones la Junta dispuso publicar el Reglamento Orgánico y enviarlo a las provincias.

- Disolución de la Junta. Todo el poder al Triunvirato

Ante el curso de los sucesos Rivadavia decidió terminar con el conflicto y ordenó el 7 de Noviembre de 1811 la disolución de la Junta Conservadora y derogó el Reglamento. Los diputados recibieron comunicaciones para que se dirigieran a la brevedad a sus respectivas provincias.

El golpe de Estado ahondó el antagonismo entre los pueblos del Interior y Buenos Aires. “Con esta violenta medida -escribe el historiador Ricardo Piccirilli- el Triunvirato aclaraba aparentemente el horizonte político pero estaba lejos de consolidar la autoridad del Gobierno”.

Nadie resistió el cambio que se consumó pacíficamente. Los morenistas estuvieron representados en el Gobierno por Paso y López y Planes en tanto que el nuevo grupo que aparecía como tercera fuerza política en ese momento parecía tomar la conducción de la Administración.

Pero el proceso de cambio no había terminado. Los diputados provinciales habían pasado a constituir una Junta Conservadora que debía establecer las normas a que habría de ajustarse el nuevo Gobierno, que sería responsable ante ella, según se disponía en el Acta de su creación.

Fue en cumplimiento de este mandato que el 22 de Octubre de 1811 la Junta dictó el Reglamento Orgánico, denominándose Junta Conservadora de la Soberanía, declarando la inviolabilidad de los diputados y estableciendo que el Poder Ejecutivo -integrado por el Triunvirato- era responsable ante la Junta.

Los triunviros vieron inmediatamente que la Junta neutralizaba así sus planes, arrogándose supremacía sobre el Ejecutivo, y pasó en consulta el Reglamento al Cabildo de Buenos Aires el que -por supuesto- lo rechazó.

La actitud del Triunvirato al someter un Reglamento nacional dictado por diputados de las ciudades del Interior y de Buenos Aires a la aprobación de un Cuerpo municipal era jurídicamente desatinada pero políticamente fue una maniobra audaz que obtuvo el resultado perseguido: crear un enfrentamiento con la Junta, presentarla como “rebelde” y disolverla.

La Junta protestó de un procedimiento realizado “con desprecio de la dignidad de los pueblos a quienes representamos”, a lo que respondió el Triunvirato disolviéndola el 7 de Noviembre.

El choque entre el Triunvirato y la Junta Conservadora no se hizo esperar. Con el apoyo del Cabildo de la Ciudad de Buenos Aires el primero reaccionó, ante el ensayo del Estatuto, buscando mantener el régimen dictatorial, y da el golpe de estado del 7 de Noviembre de 1811, disolviendo a la Junta Conservadora.

Luego, a raíz del levantamiento del Regimiento de Patricios -el 18 de Diciembre de 1811- ordenó que en el término de 24 horas salieran de Buenos Aires los diputados de las provincias que, al decir de Bartolomé Mitre, llevaron a sus pueblos “nuevos elementos de combustión y descontento y a preparar la reacción”.

Como el Gobierno había quedado sin normas a qué ajustarse resolvió autolimitarse por medio de un Estatuto Provisional que se dio a publicidad el 22 de Noviembre de 1811, obra principalmente de Rivadavia cuya mano se ve en la singular disposición que establecía que los triunviros duraban seis meses en tanto que los secretarios eran inamovibles.

Cosa curiosa: este Gobierno “nacional” debía ser elegido por la reunión del Cabildo de Buenos Aires, los representantes de los pueblos -que serían expulsados pocos días después- y un número considerable de vecinos de la Capital.

El Triunvirato había nacido así éticamente injustificado y carente de legitimidad intrínseca. Era el resultado de la maniobra de un grupo político que, contando con la debilidad del Gobierno y la complicidad de algunos de sus miembros, lo había sustituido.

Pero el movimiento significaba además una violenta reacción contra la existencia de un Gobierno de representación nacional, propósito de la Junta desde el 25 de Mayo de 1810 y principio aceptado en el cabildo abierto del 22 de Mayo por Juan José Paso, miembro ahora del Gobierno que lo había conculcado.

El Triunvirato representa la primera expresión definida de una tendencia partidaria de la hegemonía absorbente de Buenos Aires que no buscaba tanto la fortaleza de un Gobierno Central sino el dominio porteño en ese Gobierno. Es decir, era una tendencia más que centralizadora, unitarizante y porteñista.

No es casualidad que el inspirador de este movimiento haya sido Bernardino Rivadavia quien en la década siguiente va a ser el arquetipo del unitarismo y del localismo porteño.

Mientras el Triunvirato completaba su obra de afirmación política con el

* confinamiento de Cornelio Saavedra;
* la disolución de las Juntas Provinciales;
* la reimplantación del régimen de Intendencias;
* y la expulsión de los diputados de las ciudades del Interior,

trató de neutralizar la amenaza militar. Belgrano fue destinado al Paraguay donde concluyó -el 12 de Octubre de 1811- un Tratado de Paz con el nuevo Gobierno revolucionario de Asunción -cuyo factótum era el doctor José Gaspar Rodríguez de Francia- según el cual ambos Gobiernos mantendrían cordiales relaciones y aspiraban a unirse en una federación pero -hasta que ello ocurriera- el Paraguay permanecía independiente del Gobierno de Buenos Aires.

Las circunstancias políticas confirmando los condicionamientos geográficos consumaban la primera escisión de la unidad del ex virreinato.

Casi simultáneamente se convino un Tratado de Paz con el virrey Francisco Javier de Elío (20 de Octubre de 1811) realizado a ocultas de los intereses de los revolucionarios orientales que, si bien estableció el compromiso de Elío de gestionar la evacuación de la Banda Oriental por los portugueses y liberó al ejército insurgente para reforzar el Norte donde los realistas asomaban ya por Jujuy, causó la desilusión del pueblo oriental que se replegó sobre la margen occidental del Uruguay siguiendo a su caudillo José Gervasio Artigas.

Este acató el Tratado pero su confianza en el Gobierno de Buenos Aires quedó seriamente lesionada.

En el Norte, Juan Martín de Pueyrredón -nombrado Jefe del ejército- pidió insistentemente su relevo fundado en su falta de conocimientos militares ante la gravedad de la situación.

A fines de Febrero de 1812 fue reemplazado por Manuel Belgrano, quien previamente había enarbolado en las barrancas del Rosario -sobre el Paraná- en el acto de inauguración de dos baterías a las que puso los sugestivos nombres de Libertad e Independencia, la bandera celeste y blanca, denominándola Bandera Nacional(5).

(5) La creación y exhibición de la bandera le valió a Belgrano una reprimenda del Triunvirato, quien dejó “a la prudencia de V. S. la reparación de tamaño desorden”, pero previniéndolo que sería “la última vez que sacrificaría hasta tan alto punto los respetos de su autoridad”. // Citado por Carlos Alberto Floria y César A. García Belsunce en “Historia de los Argentinos”.

- El Estatuto Provisional

Disuelta la Junta Conservadora, Bernardino Rivadavia redactó un programa a fin de reglamentar la actuación del Triunvirato.

El 22 de Noviembre de 1811 dio a conocer el Estatuto Provisional(6) en cuya larga introducción justifica su actitud ante la Junta y hace resaltar los errores cometidos por dicho organismo.

(6) Figura en el documento como: “Estatuto Provisional del Gobierno Superior de las Provincias Unidas del Río de la Plata, a nombre de Fernando VII”. // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.

Debido a la situación imperante y ante “la necesidad urgente de concentrar el poder” decreta que el Triunvirato continuará en el mando hasta que los diputados reunidos en un Congreso General “establezcan una Constitución permanente”.

Disponía la remoción periódica de los Vocales -cada seis meses- pero no de los Secretarios, que estaban facultados para reemplazarlos.

Para designar a los vocales que terminaran su período creaba una Asamblea Electoral mediante una elección hecha por el Cabildo de Buenos Aires, un número de ciudadanos designados por la capital y representantes que enviaran los pueblos.

Es interesante destacar que los secretarios eran inamovibles, situación que permitía a Rivadavia permanecer en el Gobierno.

El Estatuto Provisional fue aprobado por el Cabildo y el 1 de Diciembre de 1811 se efectuó la ceremonia de la jura en la Plaza de la Victoria ante las tropas que regresaban de la Banda Oriental luego del Tratado de pacificación firmado con Francisco Javier de Elío.

- Corrientes jura obediencia al Estatuto Provisional

Corrientes juró obediencia al Estatuto Provisional de Gobierno(7) en cabildo abierto del 13 de Enero de 1812, bien recibido en las provincias por los claros principios que lo inspiraban.

(7) Registro Nacional, tomo I. // Citado por el doctor Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”.

Decía así:

“Claro está que por estos principios de eterna verdad para que una autoridad sea legítima entre las ciudades de nuestra federación política, debe nacer del seno de ellas mismas y ser una obra de sus propias manos.
“Así lo comprendieron estas propias ciudades cuando revalidando por un acto de ratificación tácita el Gobierno establecido en esta capital, mandaron sus diputados para que tomasen aquélla porción de autoridad que les correspondía como miembros de la asociación”(8).

(8) El 14 de Octubre de 1811 el Cabildo de Corrientes prestó obediencia al Triunvirato como Junta Ejecutiva y fijó el día 10 de Noviembre de 1811 para el juramento público, que se hizo solemnemente con asistencia de todas las autoridades. // Citado por el doctor Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”.

Eran ideas generalizadas en todo el Virreinato que estaban, por ejemplo, en la Convención suscripta por las Juntas de Buenos Aires y Paraguay a raíz de la independencia de este último.

Entonces se estipuló “acordar providencias convenientes a la unión y común felicidad de ambas provincias y demás confederadas...”, y se agregaba en el Art. 5to.:
“Por consecuencia de la independencia en que queda esta provincia del Paraguay de la de Buenos Aires ... no se pondrá reparo en el cumplimiento y ejecución de las deliberaciones tomadas por (la Junta) la del Paraguay ... deseando ambas partes contratantes estrechar más y más los vínculos y empeños que unen y que deben unir ambas provincias en una federación y alianza indisolubles”(9).

(9) Tratado del 12 de Octubre de 1811. Se ha dicho que en este Tratado se empleó -por primera vez- la palabra federación. De ahí la cita; el Estatuto del 22 de Octubre le es contemporáneo y fue dictado en Buenos Aires 10 días después. Materialmente no pudo conocerse en Buenos Aires el Tratado de Octubre antes del 22 de Octubre de 1811, lo que quiere decir que esos conceptos de federación preexistían y que en todo caso de Buenos Aires se llevaron al Paraguay como bases posibles o anteproyectos de la convención que se buscaba establecer. // Citado por el doctor Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”.

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