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Batalla de Paraguarí

El gobernador del Paraguay, Velasco y Huidobro, realizó una hábil retirada que alejó a Belgrano de sus precarias bases a la vez que él mismo se ponía a sólo 50 kilómetros de Asunción.

Allí se dispuso a resistir con 6.500 hombres, mal armados pero bien provistos de artillería. Belgrano con sólo 950 los atacará en Paraguarí (19 de Enero de 1811), ante la imposibilidad de retirarse frente a un enemigo tan superior sin generar un desastre.

El impacto inicial fue óptimo, pero la columna de ataque estuvo mal conducida y fue cortada, por lo que Belgrano optará por retirarse.

Cuando en su avance Manuel Belgrano llega al río Tebicuary -límite de la vieja jurisdicción correntina y luego de las misiones del Paraguay- todavía fraccionaba su columna, lo hace tan inexpertamente que, llegado a la línea del Paraguay, donde lo espera Bernardo de Velasco y Huidobro con sus milicias, es tal su inferioridad que recurre al combate para evitar el desastre de una retirada.

Las tropas de Belgrano continuaron la marcha hasta que, el 19 de Enero de 1811 se enfrentaron con el ejército paraguayo en las proximidades del arroyo Paraguarí (a pocas leguas de Asunción).

El ejército paraguayo practicó un movimiento envolvente y consiguió derrotar a las fuerzas de Belgrano, las que deberán retroceder hasta el río Tacuarí, afluente del Paraná.

El propio general se ha encargado de transmitirnos la descripción del encuentro en sus “Memorias” citadas. Producido el 19 de Enero de 1811 en una forma notoriamente irregular, con fuertes pérdidas en bajas y prisioneros, retrocede.

El 21 de Enero(1) desde el Ibicuy, oficia a Galván; reclama la custodia de los pasos del río y apenas si alude al combate. “He tenido -dice- una acción gloriosa para nuestras armas, pero convencido de que estas gentes pelean por la esclavitud y necesitan conquistarse, he resuelto retirarme a tomar mejores puntos para que no me intercepten la comunicación”.

(1) El anterior comunicado de Belgrano al gobernante correntino está fechado el 7 de Enero de 1811, en el campamento de Capibebé. // “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

La frivolidad del Parte es de notoria buena fe; no es que desconfíe de la lealtad de Corrientes y busque ocultar la desproporción de fuerzas; no. Se mueve despacio, con abundante tren y ganado.

- El choque armado

Dando por terminada su estrategia de “guerra de recursos” y de defensa en profundidad, que Bartolomé Mitre -en su “Historia de Belgrano”- comparará con la que hicieron los rusos un año después contra Napoleón, Velasco y Huidobro eligió a Paraguarí como posición favorable para enfrentar a las fuerzas invasoras(2).

(2) Bartolomé Mitre (1859). “Historia de Belgrano”, volumen 1, Buenos Aires. Librería de la Victoria.

La Villa de Paraguarí era la entrada a los valles más poblados del Paraguay; estaba protegida al sur por el arroyo Yukyry y un campo despejado que permitía la evolución de la caballería. A unos 20 kilómetros al sur, del lado occidental, estaba protegida por el arroyo Caañabé y sus pantanos.

Velasco y Huidobro fijó su cuartel en la Capilla de Paraguarí, muy cerca de la línea defensiva. Dispuso su infantería y artillería -al mando del coronel Pedro Gracia- en el centro, detrás del arroyo Yukyry, protegidas por los montes linderos al mismo. Dos divisiones de caballería se ubicaron en los costados: la de la izquierda, al mando de Manuel Atanasio Cabañas y, la de la derecha, al mando de Juan Manuel Gamarra, ambas ocultas y a unos 2 kilómetros de Paraguarí.

Su ejército era numeroso -se habían movilizado unos 6.000 hombres- pero estaba pobremente armado, la mayoría con lanzas y sin experiencia bélica contra un ejército organizado.

El 16 de Enero de 1811 Belgrano estableció su cuartel en el cerro Mba'e o Rombado, y que luego se conocería como “Cerro Porteño”, a unos 6,5 kilómetros al sur de Paraguarí y a 70 kilómetros de Asunción.

Durante tres días ambas fuerzas mantuvieron contactos con patrullas de sondeo. Belgrano aprovechó ese tiempo para enviar Proclamas al enemigo, pero que no sirvieron pues nadie se plegó a sus fuerzas. Belgrano no aceptó la sugerencia de no atacar dada por el oficial de artillería José Ramón de Elorga, y en su lugar esperar el ataque paraguayo para ver “si estaban diestros en armas”(3).

(3) Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 646, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

Finalmente, el 19 de Enero de 1811 decidió emprender el ataque con 460 hombres al mando de Machain. Esas fuerzas se dividieron en dos columnas: la vanguardia, al mando del propio Machain y, detrás, la segunda al mando de Perdriel. Cada una tenía el apoyo de 2 cañones.

La caballería, con 130 hombres, debía proteger los flancos y una partida exploradora la seguridad. En el Cerro Mba'e quedó Belgrano con una reserva de 60 soldados de caballería, 16 artilleros con 2 cañones, su escolta de 18 hombres y personal desarmado a cargo de las carretas, armas, municiones, caballos y ganado(4).

(4) Blas Garay (1897). “La revolución de la independencia del Paraguay”, p. 73 - Nota 51, Madrid. Est.tip. de la viuda e hijos de Tello.

- Primera fase
Portando las mismas banderas del rey Fernando VII, los dos contendientes decidieron atacarse en la madrugada del 19 de Enero de 1811 y chocaron al grito de “¡Viva el Rey!” al clarear el día(5).

(5) Juan Bautista Alberdi (1974). “Grandes y Pequeños Hombres del Plata”, pp. 66-68, Colección Los Argentinos, Vol. 3, Buenos Aires. Editorial Plus Ultra.

Este encuentro sorpresivo fue favorable a las fuerzas de la Junta de Buenos Aires que primero dispersaron al enemigo y luego cruzaron el arroyo Yukyry, penetrando por el sector central hasta llegar a una batería de artillería que tuvo que replegarse rápidamente.

Machain ordenó a Perdriel que se quedara en ese lugar para asegurar la brecha, mientras él mantenía el avance. Sin embargo, su vanguardia, compuesta de 100 ó 120 hombres, se adelantó sin orden expresa e ingresó al pueblo de Paraguarí, donde Velasco y Huidobro tenía su Cuartel General.

Ante esta sorpresiva aparición del enemigo en su puesto de mando, y para no caer prisionero, Velasco y Huidobro tuvo que retirarse hacia la Cordillera de los Altos perdiendo contacto con Gamarra y Cabañas.

- Segunda fase
Repuestos de la sorpresa inicial, las fuerzas de Gracia reaccionaron atacando a Machain por los flancos, mientras que Cabañas avanzó desde el este, rodeando a los que habían ingresado a Paraguarí y que estaban dispersos saqueando el pueblo.

Por su parte Gamarra se desplazó desde el oeste hacia el arroyo Yukyry para cortar a todas las fuerzas enemigas. Con sus fuerzas divididas en tres núcleos desconectados entre sí, uno de los cuales estaba rodeado en el pueblo de Paraguarí, el otro detenido por un fuerte ataque en ambos flancos y casi sin municiones y el tercero, Perdriel, inoperante en el Yukyry, Machain primero pidió auxilio de municiones a Belgrano y luego ordenó la retirada ante el peligro de quedar totalmente cercado por la caballería de Gamarra.

- Tercera fase
En la desorganizada retirada, a mitad de camino entre el arroyo Yukyry y el Cerro Mba'e apareció a todo galope la caballería de reserva con 60 hombres al mando de Sáenz, que se había adelantado a Belgrano que venía detrás con municiones(6).

(6) Mariano Antonio Molas, (1867). “Descripción Histórica de la Antigua Provincia del Paraguay. Aditamento de documentos justificativos”, p. 218 - Vol. XII en “La Revista de Buenos Aires” (tomos XII-XIII): tomo XII, pp. 199-224 y tomo XIII: pp. 370-399.

Belgrano ordenó volver al ataque para abrir una brecha y rescatar a los cercados, y se volvió nuevamente al Cerro Mba'e(7).

(7) Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 374 - tomo IV, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

Este nuevo ataque duró quince minutos y Machain nada pudo hacer frente a las fuerzas frescas de Gamarra que habían ocupado el Yukyry. Habiendo cesado la resistencia de los que estaban rodeados en Paraguarí, y con sus fuerzas cansadas y desmoralizadas, Machain ordenó la retirada general hacia el Cerro Mba'e.

La batalla o “descalabro” de Paraguarí había terminado después de algo más de cuatro horas de combate.

Las fuerzas de la Junta de Buenos Aires tuvieron 14 muertos, 126 prisioneros -entre soldados y oficiales- es decir el 20 % de las fuerzas atacantes.Se perdieron 2 cañones, armas menores, municiones y 150 fusiles que pasaron al parque enemigo aumentándolo en un 30 %.

El edecán de Belgrano, el paraguayo Ramón Espínola, fue degollado “ignominiosamente” según Velasco y Huidobro. Las bajas paraguayas, entre muertos y heridos, alcanzaron unos 70 combatientes.

“Esta batalla era importante como que afectaba el porvenir del Paraguay; pero cuando consideramos la pequeña cantidad de muertos y heridos parece una cosa muy insignificante y les hace poco favor a los invasores. Estando mejor armados y mejor disciplinados (...) era de suponerse que hubieran dejado un gran número de sus enemigos muertos o heridos sobre el campo de batalla”(8).

(8) Charles A. Washburn, representante de los Estados Unidos de América en: Blas Garay (1897). “La revolución de la independencia del Paraguay”, p. 83 y nota 8, Madrid. Est.tip. de la viuda e hijos de Tello.

A la tarde de ese mismo día, luego de analizar la imposibilidad de un contraataque debido al temor de los soldados y muchos oficiales, Belgrano ordenó la retirada que -en definitiva- no se detendría hasta el río Tacuarí. También se arrearon 1.500 caballos y 3.000 reses, saqueados antes de la batalla.

No hubo persecución activa por parte de las fuerzas de la provincia del Paraguay, que avanzaron detrás a una o dos jornadas de marcha(9).

(9) Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 622, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

- Retirada de Paraguarí hacia Tacuarí

La derrota táctica en Paraguarí y la ausencia de adeptos a la Junta de Buenos Aires que lo apoyaran, empeoró la situación estratégica de Belgrano como consecuencia de la defensa en profundidad ejecutada por Velasco y Huidobro.

- Consecuencias de la derrota

La retirada, realizada sin presión enemiga y en riguroso orden, afectó sin embargo la moral de oficiales y soldados(10).

(10) Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 377, tomo IV, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

Para frenar los rumores que corrían entre los oficiales, eliminar a los menos capaces y como medida ejemplificadora, Belgrano envió a varios de ellos a Buenos Aires. Entre ellos figuró Elorga a quien ya tenía entre ojos desde su llegada a La Bajada en Octubre de 1810.

“Con algunas providencias que he tomado, de separar del ejército a algunos oficiales, la gente va tomando otro tono, y aquellos (los oficiales) temen mis pases para la capital”(11).

(11) Belgrano a la Junta en: Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 433, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

Tampoco Belgrano escapó al enojo y frustración debido al resultado desfavorable en Paraguarí. Consciente ahora de que la conquista de la Provincia era algo más que sustituir al núcleo de Velasco y Huidobro y sus acólitos, en varias Oficios enviados a la Junta de Buenos Aires acusó a la “gente”, a “estos hombres”, “al Paraguay” de querer ser “esclavos”(12).

(12) Efraím Cardozo (1940). “La diplomacia de Belgrano en el Paraguay”, p. 17, Sociedad de Historia Argentina, y Apéndice Documental.

Teniendo en cuenta que el enemigo ya no eran sólo los “mandones” sino todo un país, requirió a la Junta más recursos:

“Cuanto menos necesito 1.500 infantes y 500 de caballería para la empresa de la conquista del Paraguay”(13).

(13) Belgrano a la Junta, el 31 de Enero de 1811 en: Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 414, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

- Ultimátum de Yegros

El 24 de Enero de 1811 el capitán Antonio Tomás Yegros, a cargo de la vanguardia paraguaya, intimó a Belgrano a que se rindiera:

“Ninguno, principalmente de mis paisanos, tendrá de qué quejarse si son pasados a cuchillo por obstinados y al mismo tiempo aseguro, bajo palabra de honor, que serán tratados muy bien si se rinden como los demás”(14).

(14) Ultimátum de Yegros a Belgrano, Yaguarí, 24 de Enero de 1811, en: Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 406, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

Yegros se refería a los “colaboracionistas” paraguayos de Belgrano, de los cuales Ramón Espínola ya había sido decapitado en Paraguarí. En su oportunidad, Velasco y Huidobro los había considerados como “hijos espurios de esta provincia”, bajo la amenaza de que los propios parientes y paisanos se encargarían de vengar esta actitud injuriosa(15).

(15) Blas Garay (1897). “La revolución de la independencia del Paraguay”, p. 68, Madrid. Est.tip. de la viuda e hijos de Tello.

En ese grupo se alistaban José Ildefonso Machain, José Espínola, Bonifacio Ramos, Ramón Cabrera y José Alberto de Echeverría, tío de Cabañas y del propio Machain.

Belgrano no perdió la calma ante el ultimátum. Aprovechó la oportunidad para transmitir sus ideas y dejó para las futuras generaciones de paraguayos el castigo por la actitud del Paraguay de querer separarse del resto de las provincias:

“Vendrá día en que (la provincia) llore el error en que vive y maldigan los hijos a sus padres por sus esfuerzos para mantener los grillos de la esclavitud”(16).

(16) Efraím Cardozo (1940). “La diplomacia de Belgrano en el Paraguay”, p. 18, Sociedad de Historia Argentina.

Desde el punto de vista militar, el ultimátum no produjo ningún efecto concreto.

- Nombramiento como Brigadier

Después de cruzar el río Tebicuary, Belgrano se detuvo durante tres días en Santa Rosa. Allí recibió su nombramiento como “Brigadier de Ejército” en atención a los méritos y heroicidad(17).

(17) Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 397, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

Por extraña casualidad, el nombramiento estaba fechado el mismo día de la batalla de Paraguarí. Años después, Belgrano comentaría en sus Memorias:

“(...) esto me puso en la mayor consternación, así porque nunca pensé trabajar por intereses ni distinciones, como porque preví la multitud de enemigos que debía acarrearme: así que contesté a mis amigos que lo sentía más que si me hubieran dado una puñalada”(18).

(18) Belgrano, Memorias en: Mariano Antonio Molas (1867). “Descripción Histórica de la Antigua Provincia del Paraguay. Aditamento de documentos justificativos”, p. 398, volumen XIII. “La Revista de Buenos Aires”, tomos XII-XIII: tomo XII, pp.199-224 y tomo XIII, pp. 370-399.

- Combate naval de San Nicolás

Belgrano comunicó a Buenos Aires el curso desfavorable de la campaña en el Paraguay y solicitó el envío de refuerzos a la brevedad. La Junta Provisional juzgó necesario satisfacer el pedido y creó la primera escuadrilla naval patriota, cuyo mando confió a Juan Bautista Azopardo, a quien debían secundar Hipólito Bouchard y Angel Hubac(19).

(19) No fue tarea fácil organizar la flotilla aunque -finalmente- a mediados de Febrero de 1811 se hicieron a la vela la goleta “Invencible”, el bergantín “Veinticinco de Mayo” y la balandra “América”, a las órdenes de Azopardo, Bouchard y Hubac, respectivamente. En total las naves llevaban doscientos tripulantes y 32 cañones. // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.

La partida de la pequeña escuadra no pasó inadvertida a las autoridades de Montevideo quienes enviaron tras ella una flota de siete naves -de mayor calado y armamento- a las órdenes del avezado capitán de fragata Jacinto Romarate.

La escuadrilla patriota navegó aguas arriba hasta San Nicolás y, enterada de la persecución, fondeó en esa zona para rechazar al enemigo (2 de Marzo de 1811).

Las naves de Romarate abrieron fuego y se generalizó el combate mientras una batería levantada en la costa por los porteños fue destruida. La dotación de la “Veinticinco de Mayo” abandonó la lucha y Azopardo -después de heroico comportamiento- decidió capitular ante el enemigo.

Lamentablemente, la pequeña escuadra había sido derrotada, después de sufrir fuertes pérdidas.

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