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Batalla de Tacuarí

El enemigo estuvo inactivo en un principio pero luego persiguió a las tropas porteñas, a la vez que la escuadrilla paraguaya trataba de cortarle la retirada. Belgrano no quiso perder su base en territorio paraguayo y no repasó el Paraná, que era la solución más segura.

Dividió sus fuerzas para proteger el pasaje y se dejó tentar por la buena posición de Tacuarí. Sólo tenía 400 hombres para resistir el ataque combinado de los 2.400 de Cabañas y la escuadrilla naval (9 de Marzo).

Dentro de la escasez de sus medios y cometido el error de aceptar el combate, las disposiciones de Belgrano fueron correctas pero, una vez más, la ineficacia de su segundo le hizo perder la mitad de sus escasas fuerzas. El contrataque final le permitió salvar a los sobrevivientes y lograr un honroso Armisticio que tuvo además positivas resonancias políticas.

- Belgrano permanece casi un mes a orillas del río Tacuarí

Desde la línea del Tebicuary(1), seguido por el comandante paraguayo Manuel Cabañas y cinco mil milicianos, Belgrano se repliega hacia Tacuarí. Allí permanecerá con sus tropas casi un mes -en las proximidades del río Tacuarí- hasta que el 9 de Marzo de 1811 será atacado -desde varias direcciones- por el ejército paraguayo, bajo las órdenes del comandante Cabañas.

(1) Vicente Fidel López. “Historia de la República Argentina”. Dice: parte de este río recién el 24 de Enero. // “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

El 7 de Febrero de 1811 escribe al gobernante correntino pidiendo efectos y auxilios de toda clase. “Ya hay -le dice- cien hombres míos con dos piezas de artillería en Candelaria, y se trabaja para dar un buen golpe a los botes que se creen seguros en San José”.

¡Es un nuevo fraccionamiento de la expedicción! El Oficio no revela

* su propósito de abandonar el Paraguay;
* pide se estimule la ida de comerciantes con efectos de uso corriente;
* se remitan caballos;
* dinero sencillo, pues sólo tenía oro y faltaba cambio;
* se ayudará a refuerzos que le anunciaban desde Buenos Aires;
* se lo auxiliase con armas de fuego aunque fuesen trabucos;
* ciento cincuenta milicianos para armarlos de lanzas, con “pardos” para la artillería, balas, piedras de chispa, etc.

“Los enemigos que tengo al frente -agregaba- Tacuarí de por medio, no se animan -según apariencias- a atacarnos y probar otra vez el valor y energía porteños y yo tampoco quiero adelantar un paso hasta que llegue el refuerzo de que ya he hablado a Va.”.

Pocos días después, el 24 de Enero, agradecía la cooperación de Galván, y expresaba:

“Los insurrectos están a la vista muy quietos, y al cumplirse el mes de que me intimaron la rendición en término de tres horas naturales, me han hecho intimar nueva rendición, pero sin término; les he contestado, bien y creo que si mandan la contestación a su jefe, no les permitirá que vuelvan a escribirme; qué bestias y qué cobardes son; no tienen iguales; para lo único que tienen habilidad es para bicheador(2) y esto lo hacen a las mil maravillas”.

(2) En la misma carta avisa el fusilamiento del maestro de postas Vicente Ramos, por haber dado aviso al enemigo del paso de un correo que fuera capturado. // “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

Finalizaba: “Si luego que Vd. haya puesto a los que vienen de La Bajada en los pasos quisiere venir a divertirse en la primera acción, lo consiento para que se entretenga un rato”(3).

(3) Galván fue -con nuevas fuerzas- delegando en el Alcalde de 1er. voto Fernández Blanco, pero no llegó a la acción. El 3 de Marzo -desde Tacuarí- Belgrano escribe a Angel Fernández Blanco, integrante del Cabildo de Corrientes. Es profuso en instrucciones sobre detención de sospechosos y excesos cometidos contra propietarios de las clases bajas de la provincia. Son actos de verdadera intromisión en el Gobierno interno y explican por qué en la misión de 1811 se le prohibió -por la Junta- inmiscuise en estos negocios. // “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

- Estrategia de Belgrano. Elección del punto de resistencia

Estando en Santa Rosa, a 4 kilómetros al sur del río Tebicuary, Manuel Belgrano temió quedar aislado si los enemigos lo separaban del río Paraná. Decidió entonces retroceder hacia ese río y esperar allí la ayuda que había pedido para retomar nuevamente la ofensiva. De las opciones que tenía, eligió defenderse en el paso del río Tacuarí y no en Itapúa, por las ventajas topográficas que ofrecía aquel lugar(4).

(4) Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 432, tomo IV, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

- Pedido y envío de refuerzos

Belgrano pidió la ayuda de 200 hombres al teniente coronel Martín Galain, que se dirigía a la Banda Oriental. La Junta de Buenos Aires le anunció el envió de 700 hombres que ya estaban en Santa Fe y, sin tener en cuenta la opinión de Belgrano sobre la capacidad de las tropas correntinas, el 14 de Febrero ordenó al Teniente de Gobernador de Corrientes Elías Galván que enviara 200 hombres hacia Candelaria.

Belgrano no confiaba en Galván, de quien decía “en este jefe más he visto expresiones en papel que obras”(5).

(5) Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 452, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

El 17 de Febrero de 1811, Belgrano también pidió a Galván un rápido auxilio en recursos debido a la difícil situación de su ejército. Dieciséis días después, el 5 de Marzo, en un oficio a Angel Fernández Blanco, Belgrano se quejó “del poco patriotismo de los vecinos de Corrientes” que no querían enviar lo solicitado sin antes recibir el pago correspondiente(6).

(6) González, p. 368 (1960).

A Corrientes llegaban desde Itapúa noticias alarmantes que afirmaban que Belgrano estaba rodeado y que patrullas paraguayas estaban en Trinidad, a sólo 32 kilómetros al nordeste de Itapúa.

La Junta de Buenos Aires preparó otros 600 hombres al mando de José de Moldes, que debían salir de Buenos Aires a comienzos de Marzo y envió tres buques para controlar el río Paraná y ayudar a Belgrano, pero esa fuerza fue aniquilada por la flota proveniente de Montevideo al mando de Jacinto de Romarate el 2 de Marzo, frente a San Nicolás de los Arroyos, complicando incluso el cruce de soldados frente a La Bajada.

- Asegurar la retirada al otro lado del río Paraná

Gregorio Perdriel fue enviado con 100 hombres a Candelaria para que, en coordinación con Tomás de Rocamora -ubicado en Itapúa con 150 hombres- aseguraran la logística que venía desde La Bajada, ya que la flotilla paraguaya que merodeaba por la zona había cortado la provisión de ganado desde Corrientes ocupando además el puerto de San José frente a Itapúa(7).

(7) Mario Belgrano (1944). “Historia de Belgrano”, pp. 101-102, Buenos Aires. Espasa-Calpe Argentina S.A.

- Deserciones

Durante la retirada hacia el río Tacuarí el 20 % de las fuerzas que había enviado Rocamora desertaron, la mayoría de ellos armados. Belgrano distribuyó a los restantes entre los regimientos de Patricios y Arribeños, los equipó con uniformes y cambió los jefes que los mandaban, según Belgrano, “como animales”.

Pese a todo, las deserciones continuaron y Belgrano informó a la Junta que no podía contar con los correntinos ni con los naturales guaraníes que integraban las fuerzas de Rocamora. También desertaron soldados de otros regimientos, entre ellos los de Perdriel.

Cuando el regimiento Patricios llegó a Candelaria, varios soldados y sargentos aprovecharon la oportunidad para desertar. Esta “canalla sin honor ha acreditado su cobardía”, afirmó Perdriel y los acusó de “desertar porque querían”, dado que los tenía “bien suplido (de) mucho dinero”(8).

(8) Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 470, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

El atraso en los pagos de los salarios era una de las principales causas de deserción e indisciplina(9).

(9) Alejandro M. Rabinovich. “Ser soldado en las Guerras de Independencia. La experiencia cotidiana de la tropa en el Río de la Plata. 1810-1824”, p. 40, Buenos Aires. Sudamericana (2013), 216 páginas.

Belgrano pidió a Fernández Blanco que detuviera en Corrientes, “con la debida reserva”, a los desertores y los enviara a Santa Fe. Dos días antes de la batalla de Tacuarí, Belgrano informó nuevamente que sólo podía contar con los soldados de Buenos Aires, “ya por su instrucción y (sólo) en algunos (sic) por su entusiasmo patriótico”(10).

(10) Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 476, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

De los naturales proveniente de las misiones dijo que eran como los paraguayos, y menciona que ante disparos intrascendentes del enemigo habían abandonado su posición. Finalmente prometió que enviaría la cantidad de soldados que tenía una vez depurada las cifras de las deserciones producidas.

Se hace evidente que la deserción jugó un papel considerable como limitante estructural que hizo inviable ciertos caminos militares (...) el avance terrestre sobre Lima por el Alto Perú, el sometimiento del Paraguay, así como puso en jaque al dominio de Buenos Aires sobre las provincias(11).

(11) Alejandro M. Rabinovich. “Ser soldado en las Guerras de Independencia. La experiencia cotidiana de la tropa en el Río de la Plata. 1810-1824”, p. 74, Buenos Aires. Sudamericana (2013), 216 páginas.

- Estrategia de Velasco

La idea directriz del gobernador-intendente de la provincia del Paraguay era expulsar a Belgrano más allá del río Paraná y abrir la vía de comunicación con Montevideo y Portugal(12).

(12) Julio César Chaves (1959). “Historia de las relaciones entre Buenos-Ayres y el Paraguay. 1810-1813”, p. 84, segunda edición, Buenos Aires. Ediciones Nizza.

Para realizar esta operación al más bajo costo utilizó la táctica de la persecución indirecta, que consiste en evitar choques frontales y en adelantarse por el flanco enemigo buscando permanentemente su retaguardia, obligándolo a retroceder para evitar ser cortado y envuelto. Otro de sus objetivos era salir lo antes posible del estado de movilización que agobiaba la economía provincial y desmantelar el creciente poder político del grupo militar de los capitanes-estancieros.

Al constatar Cabañas que la detención de las fuerzas invasoras en Tacuarí no era una pausa en su retirada, envió un ultimátum a Belgrano, y para presionarlo le hizo conocer que estaba al tanto de todas sus dificultades estratégicas:

“Ya sabemos los refuerzos que tiene, y también sabemos que ya no podrá tener ni más refuerzo ni más tiempo (...) humíllese al que puede justamente, y no quiera probar (por) segunda vez el rigor de las armas, no sólo por lo amargo, le prevengo, sino porque su suerte no es para ello (...) le reconvengo para que se rinda con las armas y tropa que en su nombre manda asegurándole las vidas y buen trato (...)”(13).

(13) Cabañas a Belgrano en: Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 453, tomo IV, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

El 5 de Marzo de 1811

* enviaba el itinerario que debían seguir los refuerzos esperados para su auxilio oportuno;
* comunicaba haber sido cañoneado sin éxito a las dos de la madrugada del día tres;
* e insistía en el temor que los enemigos tenían a sus fuerzas.

¡Qué lejos estaba Belgrano de la verdad! Cuatro días después, el 9 de Marzo de 1811, las fuerzas paraguayas -a las órdenes de Cabañas- darán el ataque produciéndose la acción de Tacuarí.

Belgrano rechaza el ultimátum

El 7 de Marzo de 1811, mientras Cabañas completaba los detalles finales para librar la batalla de Tacuarí, salía desde Buenos Aires un Oficio de la Junta en el cual ordenaba a Belgrano que diera por terminada la campaña y repasara el Paraná rumbo al Sur, hacia el Arroyo de la China. Esta orden recién llegaría a Belgrano el 21 de Marzo.

- La batalla

Cabañas dispondrá un avance sobre la línea del frente mientras varias naves remontaban el río para atacar el flanco izquierdo y otras cruzaban las aguas a cierta distancia con el propósito de arrollar la retaguardia del ejército expedicionario que se batió heroicamente.

El teniente coronel Cabañas conocía el Paso del río Tacuarí y sabía que era imposible forzarlo con un ataque frontal ante un enemigo que se protegía detrás y que había tenido un mes para organizar su defensa y reglar la artillería.

Construyó entonces un puente a 10 kilómetros al norte y encargó al comandante Juan M. Gamarra -que había llegado con refuerzos- dirigir un ataque de envolvimiento sobre el ala derecha de Belgrano.

Al mismo tiempo, por el ala izquierda y el centro enemigo, planeó ataques distractivos para confundir y ocultar la dirección del ataque principal.

- Primera fase
Horas antes de la medianoche del 8 de Marzo de 1811 las fuerzas de Cabañas, unos 1.000 hombres con 6 cañones, comenzaron su marcha hacia el puente recién construido(14).

(14) Mariano Antonio Molas (1867). “Descripción Histórica de la Antigua Provincia del Paraguay. Aditamento de documentos justificativos”, p. 211-Vol. XII, en: “La Revista de Buenos Aires” (tomos XII-XIII) - tomo XII, pp. 199-224 y tomo XIII, pp. 370-399.

Luego de cruzar el río Tacuarí, avanzaron de norte a sur abriendo una picada en los montes que bordeaban el río, y llegaron al amanecer a la capilla del pequeño pueblo de Tupá-ra'ý.

En ese lugar, ubicado al norte de las posiciones de Belgrano, se fundaría en 1843 la Ciudad de Carmen del Paraná.

Patrullas de caballería fueron enviadas para detectar si existían tropas de apoyo de Rocamora en el camino del Tacuarí a Itapúa(15).

(15) Enrique S. López (1897). “Aniversario de la victoria de Tacuarí”, p. 341, El Seminario, Asunción, 10/3/1866; Revista del Instituto Paraguayo.

Una hora antes de que esas fuerzas llegaran a Tupá-ra'ý, y como primera sorpresa para Belgrano -que no fue informado de la aproximación del enemigo- comenzó el ataque de 4 botes y canoas que habían subido por el río Tacuarí desde el Paraná al mando de Ignacio Aguirre.

Al mismo tiempo, por el centro, el grueso de la artillería paraguaya y la fusilería al mando de Juan Antonio Caballero, más tres compañías de lanceros al mando de Pedro Pablo Miers, simulaban su intención de tomar el paso a viva fuerza.

Salvo la sorpresa inicial, las fuerzas de Belgrano no tuvieron ningún problema con el ataque por el río, que fue neutralizado por el capitán Celestino Vidal. Por el centro no había nada que temer porque era el punto más fuerte del sistema defensivo.

- Segunda fase
Belgrano tuvo una segunda sorpresa cuando le informaron que gran cantidad de tropas enemigas en formación de combate avanzaban por su ala derecha. Al no haber previsto esta acción por el ala norte todo su sistema defensivo colapsó.

Machain abandonó rápidamente su posición en el centro y con unos 126 hombres y dos cañones se dirigió hacia Tupá-ra'ý y, aprovechando el monte y unas islas en los claros, se instaló en los bordes pudiendo frenar el avance enemigo y dilatar el combate.

Pero, rodeado por la caballería enemiga, que además capturó su artillería, el ataque frontal de la infantería paraguaya no le dejó otra opción que rendirse con casi todos sus hombres. Las fuerzas de Cabañas capturaron además dos cañones, un carro capuchino, una carreta con abastecimientos y 130 fusiles(16).

(16) Luis Vittone (1960). “El Paraguay en la lucha por su independencia”, pp. 81-83, Asunción. Imprenta Militar - Dirección Publicaciones.

- Tercera fase
Aniquilada la columna de Machain, la caballería de Gamarra avanzó libremente sobre la retaguardia enemiga, cortando el camino a Itapúa y encerrando contra el río Tacuarí a todas las fuerzas de Belgrano.

Ante esta maniobra el grueso de ellas -unos 460 hombres entre oficiales y soldados, según calculó después Belgrano- huyeron hacia Itapúa o se escondieron en los montes, abandonando incluso carretas con municiones, equipos y armas que había enviado Rocamora(17).

(17) Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 522, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

En el apuro, Belgrano nombró a un sargento de artillería catalán como encargado del sector central. Con el resto de las fuerzas que le quedaban, unos 235 soldados entre infantería y caballería, se preparó para enfrentar a las avanzadas de Cabañas que iban completando el cerco.

La batalla estaba decidida, por lo que Cabañas intimó la rendición, la que fue rechazada por Belgrano. Pese al mayor poder de fuego, las fuerzas de Belgrano no pudieron impedir que la artillería paraguaya abriera una brecha por donde se infiltró la caballería del capitán Pedro José Genés.

En su cuartel, ubicado en el casco de la estancia de los Anzoátegui, se quemaron “con el mayor sigilo posible” todos los papeles comprometedores. Belgrano ordenó que en un montículo -llamado después Cerrito de los Porteños- se levantase una bandera de parlamento(18).

(18) Luis Vittone (1960). “El Paraguay en la lucha por su independencia”, p. 38, Asunción. Imprenta Militar - Dirección Publicaciones.

José Alberto Cálcena y Echeverría, tío de Cabañas, fue enviado con una propuesta en la que pedía la capitulación con el compromiso de abandonar el Paraguay. Habían pasado más de 14 horas desde que las fuerzas de Cabañas habían iniciado la maniobra envolvente sobre la posición de Tacuarí.

- Capitulación

El mismo día de la batalla, Cabañas envió a Belgrano la Nota con las condiciones de la capitulación:

“Habiéndose presentado el parlamentario don José Alberto de Echeverría, proponiendo de parte del señor general del ejército, el que respecto a que había sólo venido no a hostilizar la provincia del Paraguay sino a auxiliarla, de lo que ha resultado varias hostilidades, se retiraría al otro lado del Paraná con su ejército, y les dejaría la provincia evacuada de toda invasión, he resuelto, yo comandante en jefe de las tropas del Paraguay, convenir a que siempre y cuando se convenga no hacer más hostilidades de armas, conceder a la proposición hecha por dicho parlamentario, bajo de dicho seguro principiaría a marchar desde mañana diez del corriente. Campo de batalla de Tacuarí, 9 de marzo de 1811”(19).

(19) Citado por el Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 481, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

Belgrano dio su conformidad, firmó de puño y letra el original y lo remitió a Cabañas. Al día siguiente comenzó a dar cumplimiento a su compromiso de evacuar la provincia de toda invasión.

El general cordobés José María Paz, en su comentario sobre esta acción, dijo:

“Efectivamente, no debió escapar ninguno, ni el general mismo. Los paraguayos (...) que, por otra parte, no estaban enconados con el ejército, porque no había cometido desórdenes, no quisieron un triunfo completo y otorgaron una capitulación, que no podían esperar los vencidos, quien aceptó que se retirara con todas sus fuerzas al otro lado del Paraná”(20).

(20) José María Paz (1855). “Memorias Póstumas”, p. 356, Buenos Aires. Imprenta de la Revista. 

Comprendiendo que toda resistencia era inútil, Belgrano concentró el resto de sus tropas al pie de una pequeña elevación del terreno -llamada desde ese momento Cerrito de los Porteños- y envió un parlamentario al campo enemigo.

Cabañas dispuso que el cese de las hostilidades sólo sería posible con la retirada del ejército expedicionario hasta la margen sur del río Paraná, operación que debía realizarse al día siguiente.

El desarrollo irregular de la lucha, la suerte varia en las diferentes secciones del campo de batalla y la propia situación de los ánimos -inclinados a soluciones sin sacrificios por una vecindad prolongada de inevitable contacto- llevaron a que Manuel Belgrano acepte el acuerdo: su ejército debía -el 10 de Marzo de 1811- retirarse hacia el Paraná, abandonando enseguida el territorio invadido.

Belgrano aceptó el armisticio y en un escrito hizo presente los motivos que guiaron su empresa -de auxilio y no de conquista- y los elevados ideales de la revolución porteña.

- Belgrano en Candelaria

Así lo hace. El 14 de Marzo de 1811, desde su Cuartel General de Calendaria, Belgrano dirige dos Oficios al gobernador Galván. En el uno recomienda severidad y censura el que se hubiese señalado otra ruta a los refuerzos que le llegaban: “de Vd. los auxilios hasta donde pueda y esto basta”.

En el otro, de horas después sin duda, Belgrano informa que “la capilla nueva de Mercedes, Soriano y sus respectivos territorios (en la Banda Oriental) se hallaban libres de la dominación de Montevideo”, y que “la gente que sacudió el yugo como nuestras tropas, pronto marcharán a estrechar a los rebeldes dentro de las murallas de aquella ciudad”.

Era, como se observa, la retirada a breve plazo, consecuencia de nuevas Instrucciones llegadas de Buenos Aires.

Para excusarlas ante la opinión regional(21) extiende la vinculación personal que había estrechado con el general del ejército del Paraguay a las relaciones políticas y, en nueva carta del 18 de Marzo de 1811 -también de Candelaria- la llama “el arco iris de nuestras desaveniencias”; y agrega: “la unión ya no dista mucho, según los medios de que se ha valido el Altísimo para proporcionárnosla”.

(21) Y fue así porque, como luego se verá, los españoles del Paraguay atacan a Corrientes. // “Historia de la provincia de Corrientes (desde la Revolución de Mayo al Tratado del Cuadrilátero)”, del doctor Hernán Félix Gómez.

Después de ordenar se franquearan los pasos del río a “nuestros paisanos los paraguayos”, agradecía el interés de todo el vecindario por su felicidad y la de la patria.

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