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Para Corrientes, una infausta aventura militar

- Intercambio epistolar entre Belgrano y Cabañas

Mientras su ejército permanecía rodeado por fuerzas paraguayas, Manuel Belgrano firmó de conformidad la capitulación propuesta por Manuel Atanasio Cabañas, quien le franqueó el paso para que sus tropas repasaran el río Paraná con todas sus armas y pertrechos.

Esta decisión de Cabañas sería criticada después en Asunción pese a su aprobación por parte del gobernador Bernardo de Velasco y Huidobro.

En su Nota del 9 de Marzo de 1811, Belgrano sostuvo:

“Me conformo en todas sus partes con cuanto usted me significa en su oficio de este día y al efecto daré principio a mi marcha mañana, pero si usted gustase que adelantemos más la negociación para que la Provincia se persuada de que mi objeto no ha sido conquistarla, sino facilitarle medios para sus adelantamientos, felicidad y comunicaciones con la capital (Buenos Aires), sírvase decírmelo, y le haré mis proposiciones (...)(1).

(1) Belgrano a Cabañas en el Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 482, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

Al día siguiente Belgrano envió ocho proposiciones a Cabañas:

1.- En la primera “ofreció”: paz, unión, confianza y, lo más importante, “franco y liberal comercio de todos los frutos de la provincia”. Se aclaró puntualmente “incluso el tabaco”. Debe recordarse que tanto Cabañas como Yegros eran grandes productores y acopiadores de tabaco.
2.- En la segunda “pidió”: como la provincia del Paraguay, según Belgrano, “ignora” lo que pasa en España e ignora también que las provincias del Río de la Plata están “ya unidas y en obediencia a la capital”, la Junta de Buenos Aires pide que el Paraguay envíe diputados y “se una y guarde el orden de dependencia determinado por la voluntad soberana” de Fernando VII.
3.- En la tercera señaló lo que el Paraguay “debía hacer”: nombrar una Junta en Asunción con el gobernador Velasco [sic] como presidente de la misma. El objetivo sería “conservar la monarquía española en estos dominios de Su Majestad el señor don Fernando VII”. A tal objeto adjuntó un ejemplar de La Gazeta de Buenos Aires del 14 de Febrero de 1811 en la cual se publicó el Reglamento del día 10 de ese mes por el cual la Junta Grande establecía “Juntas” en las ciudades principales y subalternas(2).

(2) Varela, pp. 153-171 (2011).

Las demás propuestas tenían que ver con hechos inherentes a la propia campaña militar: destino de los prisioneros, colaboracionistas, pago de caballos y ganado consumidos, etc.(3).

(3) Mariano Antonio Molas (1957). “Descripción histórica de la antigua provincia del Paraguay”, pp. 113-116, primera edición 1866, Buenos Aires. Ediciones Nizza.

Cuatro días después Belgrano justificó ante la Junta de Buenos Aires los motivos que lo llevaron a realizar estas propuestas que contradecían las “Instrucciones” dadas por aquélla y sus propias convicciones.

Luego de reiterar nuevamente la ignorancia de los paraguayos, tanto de los dirigentes como del pueblo, de caracterizarlos como “interesados” y de que sobre todo aman, en un grado inexplicable, “sus vacas y caballos” escribe:

“(...) traté de formar el papel que acompaño con el número uno (se refiere a la nota de las propuestas) (...) (a pesar) de que hay en él cosas que a mi mismo me eran dolorosas apuntarlas (escribirlas), por tal de atraerlos, ya que con mis fuerzas, ni con las que he pedido (...) podía vencerles”(4).

(4) Belgrano a la Junta en: Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 508, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

Una de esas “cosas” era el punto tercero de su propuesta donde Belgrano se había excedido en sus “facultades” nombrando a Velasco y Huidobro como presidente de la Junta a constituirse en Asunción siendo esta prerrogativa de exclusiva incumbencia de la Junta Grande según lo establecía el Reglamento del 10 de Febrero de 1811 en sus artículos 5to. y 6to..

Cabañas acusó el recibo del “papel” (sic) enviado por Belgrano y manifiestó:

1.- Que su autoridad era “limitada” y por lo tanto no podía resolver “ninguna” de las proposiciones de Belgrano. Esto significaba que Belgrano debía tratar estos asuntos con Velasco y Huidobro.
2.- No obstante dice “mi patria merece se le dé satisfacción”, por acciones pasadas de la provincia que ha auxiliado al Río de las Plata las “veces que lo ha pedido” (se refiere a las invasiones inglesas) y que lejos de reconocer esos méritos y respeto se la “compensa (expresión irónica de Cabañas) con un ejército auxiliador que jamás ha pedido”.
3.- Respecto al tratamiento de prisioneros y colaboracionistas se redujo sucintamente a “asegurar” un buen suceso siempre que se “sepulte” toda invasión (misma expresión usada en la nota de capitulación) entre las “dos provincias” lo que “suavizará la justicia que algunos merecen”.
De acuerdo con la posición del Congreso del 24 de Julio de 1810, Cabañas reduce la “capital” de Belgrano a una “provincia” equivalente a la del Paraguay y advierte que sólo el cese de futuras hostilidades beneficiará a algunos prisioneros ante la justicia pero sólo a “algunos”.
4.- La respuesta de Cabañas la dató -significativamente- en “Campo de batalla de Tacuarí, marzo 10 de 1811”, explicitando que había quedado como dueño del mismo(5).

(5) Mariano Antonio Molas (1957). “Descripción histórica de la antigua provincia del Paraguay”, pp. 113-116, primera edición 1866, Buenos Aires. Ediciones Nizza.

Dos días tardó Belgrano en responder a Cabañas. En ella trató de recuperar posiciones neutralizando “con energía”:

a) Sobre el pedido directo de satisfacción (reparación) que según Cabañas debía dar el Gobierno de Buenos Aires por sus acciones contra la provincia del Paraguay, Belgrano manifestó que este tipo de pretensiones incentivaba la guerra civil y que el “gobierno superior” de todas las provincias no podía dar “satisfacción” a una de sus provincias “dependientes” por errores que la misma provincia había cometido.
b) La posición igualitaria que proponía Cabañas al mencionar en su Oficio a la “capital” como provincia no pasó desapercibida para Belgrano. Discursivamente elevó a la Junta de Buenos Aires a la categoría de “gobierno superior” y disminuyó a la provincia del Paraguay definiéndola como “dependiente” o posible “hijo rebelde”.

Negó además las falsedades que le habían atribuido: la de querer sacar 9.000 hombres de la provincia; que era un bandido, para lo cual prometió devolver los ganados y caballos “que existan”; desmintió que las provincias no estuvieran unidas; que el actual Gobierno de Buenos Aires no duraría; o que allí se estarían matando entre facciones(6).

(6) Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, pp. 488-489, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

Dos días después, ya en Candelaria, mientras esperaba que llegaran las fuerzas correntinas y los medios para dirigirse al Arroyo de la China, Belgrano informó a la Junta sobre estos oficios. Respecto de este último dice:

“(procuré) atraerlos a que se unan y mezclen (los paraguayos) con el convencimiento, (o) la energía correspondiente pues, si no nos queda el arbitrio de ir a ellos a fuerza de armas, nos queda el de interceptarles la entrada de ganados y caballos; privarle todo comercio con Montevideo, y hacerles sentir la falta de unión con la capital careciendo del aumento de sus intereses (...) (con Rocamora convenimos en que) la conquista del Paraguay, si acaso no entra por los partidos (propuestas) que he hecho a Cabañas, es obra muy larga, y que siendo Montevideo la raíz del árbol, debemos ir a secarla”(7).

(7) Belgrano a la Junta en: Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 508, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

Este no fue el último Oficio entre Belgrano y Cabañas pero será el que fijará las posiciones políticas entre las partes.

Las Notas que envió Belgrano a la Junta motivó que ésta contestara -el 25 de Marzo de 1811- que estaba satisfecha por “la buena disposición de los oficiales paraguayos en favor de nuestra causa”(8).

(8) Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 534, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

Pero ni los sentimientos de los oficiales ni el objetivo de Velasco y Huidobro podían justificar el optimismo de Belgrano:

“Su ingenuidad que iba unida a su fanatismo, parecía incurable en lo que concernía al Paraguay (...) Cabañas y Yegros y demás, en sus contactos con Belgrano, ponían el acento sólo en la paz y en la amistad entre “las dos provincias” pero en ningún momento (...) que los paraguayos aceptaban obedecer a la Junta de Buenos Aires”(9).

(9) José Antonio Vázquez (1998). “Matiauda, capitán y vértice de Mayo (la Revolución de los Patricios), pp. 133 y 137. Ana Sofía Piñeiro - editor, Asunción. El Gráfico S.R.L.

Este pacifismo que demostraron los oficiales paraguayos fue más aparente que real. Se debió a la falta de recursos por el bloqueo comercial y el costo de la guerra y al posible descrédito personal si surgían actos de indisciplina en sus soldados por la falta de pago del prest y la necesidad que tenían estos de volver a sus chacras(10).

(10) José Antonio Vázquez (1998). “Matiauda, capitán y vértice de Mayo (la Revolución de los Patricios), p. 316. Ana Sofía Piñeiro - editor, Asunción. El Gráfico S.R.L.

Belgrano esperó en Candelaria la llegada de Velasco y Huidobro al cuartel de Tacuarí para iniciar negociaciones directas. Los días pasaron y Belgrano, desalentado por la falta de respuesta a sus oficios y el cierre de la frontera, acusó nuevamente a los “tales paraguayos” de no haber nacido ni para vasallos del rey sino para esclavos, de ser desconfiados y de “mantenerse a la capa”, es decir, a la espera de lo que iba a suceder en Montevideo para decidir después si se unían a la Junta de Buenos Aires.

El 23 de Marzo de 1811 el ejército comenzó, fraccionadamente, su marcha desde Candelaria hacia la Banda Oriental. Nada expresó mejor el estado de ánimo de Belgrano que la frase:

“En fin, voy a olvidar, excelentísimo señor, al Paraguay”(11).

(11) Belgrano a la Junta, 25 de Marzo de 1811, en Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 536, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

- Prisioneros capturados por el Paraguay

En las proposiciones del 10 de Marzo de 1810, Manuel Belgrano había solicitado a Manuel Cabañas la libertad de los prisioneros capturados en Paraguarí y Tacuarí, la de su ayudante Ignacio Warnes y los partidarios de la Junta confinados en el Fuerte Borbón. Cabañas respondió:

“(...) en cuanto a lo que pide (...) tendrá todo buen suceso siempre que se sepulte toda invasión particular y general entre las dos provincias, cuyo proceder no dudo suavizará la justicia que algunos merecen”(12).

(12) Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 486, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

Conjuntamente con la flotilla -que al mando de Jaime Ferrer se dirigía a Corrientes- Velasco y Huidobro despachó a Montevideo un barco conducido por Francisco Fornell, al mando del sargento mayor Carlos Genovés.

Llevaba seis oficiales y 195 soldados prisioneros, incluyendo a Warnes, Saraza y al capitán de dragones Francisco Castellanos. Machain fue embarcado en la Villa de Pilar. Los prisioneros fueron canjeados -meses después- por una gestión a iniciativa de Machain y Warnes ante el virrey Francisco Javier de Elío(13).

(13) Puentes, p. 304 (1966).

- Belgrano se retira a la Banda Oriental llevando las fuerzas de Corrientes

A continuación debió preparar su marcha hacia la Banda Oriental -anticipada en su comunicado del día 14 de Marzo- y tan así que el 5 de Abril de 1811 escribe desde el Timbó, al Sur de Curuzú Cuatiá, y el día 19 de Abril desde Concepción del Uruguay.

En este último Oficio, lo que prueba no había sido categórico con los hombres de Corrientes, definiéndoles el estado en que quedaban las relaciones con el Paraguay recién agrega -a sus órdenes de franquear los pasos del río- la del libre tránsito de buques por el Paraná.

Las reticencias del general aparecen explicables: al dirigirse hacia la Banda Oriental incorpora a su columna una división de mil doscientos hombres de milicias correntinas y, con ella, la plata labrada de su oficialidad como Genaro Perugorría, Diego Beláustegui, Miguel Escobar, Agustín Díaz Colodrero, José N. Arriola, José del Rosario Alvarez, Ramón López, José Antonio Romero, Nicolás Córdoba, Juan Simón Santuchos, etc.

La respetabilidad de este aporte consta del estado de la fuerza del Ejército porteño que marcha de Mercedes (Banda Oriental) a sitiar a Montevideo, publicado por Vicente Fidel López en su “Historia de la República Argentina”.

Según ese estado figuran en la 1ra. división una compañía de infantes correntinos; en la de reserva, tres compañías de correntinos y una de Yapeyú; y en la de vanguardia, otras tres de milicias del río Uruguay.

- Para Corrientes, una desafortunada aventura militar

Corresponde la narración de la campaña de Belgrano sobre el Paraguay y la del “Ejército del Norte” -después de ella- en la Banda Oriental del Uruguay, porque ambas tocan la vida de Corrientes en el concurso prestado por los correntinos a una y otra empresa.

Basta decir que la primera fue completamente desgraciada y la segunda de relativas ventajas.

El mencionado Representante de la Junta incorporó a sus tropas

* una sola compañía de milicias de caballería correntina sin embargo, de haber encontrado reunidos más de 600 hombres;
* nada hizo para la defensa del territorio, ni en mejorar la organización y el armamento de las fuerzas movilizadas, no obstante que le prescribían claramente sus Instrucciones “proteger a Corrientes y remitir armas a Galván”.

Tanto de ida como de regreso cruzó el territorio(14) sin haber dejado en él más recuerdo de su paso que el Auto determinativo de los límites del Departamento Curuzú Cuatiá y la nueva planta del pueblo del mismo nombre(15).

(14) En Oficio de Belgrano -datado el 4 de Diciembre de 1810- en la costa sur del río Paraná, informó de su itinerario en los términos siguientes: “Tomé la Cuchilla Grande que conduce a La Bajada, inclinándose al Nordeste, despuntando todos los arroyos que van al Paraná, hasta pasar los puentes del Mocoretá, a cuyas inmediaciones se halla Curuzú Cuatiá; desde aquí, caminando hacia el Norte y despuntando el arroyo Paiubre, tomé el rumbo 1/4 al N-N.O. y llegué a Caá Guazú, en el río Corriente; pasando éste y siguiendo su costa -casi siempre al Nordeste- he atravesado el campo que se señala para la laguna Iberá y he salido por los Ipucú Miní y Guazú, casi a un tercio de la isla Apipé, donde estoy”. // Citado por el doctor Manuel Florencio Mantilla, en “Crónica histórica de la provincia de Corrientes”.
(15) El Auto de Belgrano fue datado en Curuzú Cuatiá, a 16 de Noviembre de 1810. El texto de sus fundamentos decía: “Atendiendo a los muy distinguidos méritos y servicios que han contraido los vecinos de esta jurisdicción, en las varias ocasiones que han sido ocupados a beneficio de la causa pública y el Estado, acreditando su valor y patriotismo en todas las acciones de guerra que contra la patria han promovido los enemigos, así ingleses como extranjeros, de que aún ahora mismo se resienten algunas familias, por la última acción con los ingleses en el año de 1807, en la toma de la plaza de Montevideo y, asimismo, en la actualidad se han prestado con todas sus facultades al servicio de la patria, reconociendo la Exma. Junta Provisional Gubernativa que, a nombre de S. M. el señor D. Fernando VII, rige las Provincias del Río de la Plata, franqueando con singularidad, con la mayor prontitud, celo y eficacia todos los auxilios que han estado a sus alcances; he venido en quitar los obstáculos que se oponían a la formación, adelantamiento y progreso de este pueblo”.
Los límites fijados a la jurisdicción de Curuzú Cuatiá, fueron los siguientes: “Desde las puntas del arroyo de las Tunas, siguiendo el arroyo de Mocoretá y de éste a buscar las puntas del arroyo Timboy; de éste a buscar la barra del Curuzú Cuatiá, que entra en el Miriñay; de éste se seguirá hasta la laguna Iberá, y por el río Corriente se seguirá la costa hasta sus malezales, de los cuales se ha de seguir a las puntas de las Barrancas; y de éstas a las del arroyo Basualdo, hasta encontrar las puntas de las Tunas”.
La delineación de la nueva planta del pueblo fue encomendada al piloto Domingo Bruguer, según estas Instrucciones: “Dará a las calles la dirección de Nordeste-Sudeste y Noroeste-Sudoeste, veinte varas de ancho, y a las cuadras cien varas, que deberán repartirse en cuatro solares. Asimismo, que se dejen dos leguas cuadradas para ejidos y pastos comunes, comprendiéndose con el centro de ellas la población que sólo ha de constar de catorce cuadras de largo y otras tantas de ancho”.
También proveyó Belgrano a otras necesidades, en los términos siguientes: “Los solares se han de dar en propiedad a los que viniesen a ocuparlos por sólo el valor de cuatro pesos, sin más derecho ni pensión alguna, y de éstos se ha de hacer un fondo para establecer una escuela y sostenerla con sus réditos, sin perjuicio de obligar a los pudientes a que hayan de satisfacer cuatro reales al maestro por cada uno de sus hijos, hasta que éste se dotare bien de los fondos públicos. Se ha de señalar terreno para la Iglesia Matriz en el centro de una de las cuadras de la plaza, que no pase de dos solares y, asimismo, al otro frente, se dará toda la cuadra para que cuando llegue el tiempo que con la población se pueda elevar este pueblo a la clase de Villa, para el Ayuntamiento, que se ha de construir en el centro del frente, ocupando dos solares y asimismo lo tenga por cárcel, y otros edificios particulares. No ha de haber aceptación de personas en la adjudicación de los solares, sino que se han de ir adjudicando por la predicha cuota de cuatro pesos conforme fueren viniendo a poblarse. Se ha de obligar a los estancieros a que tengan su casa en el pueblo, y a los que no tienen una ocupación fija y están dispersos con sus ranchos en la campaña, se les ha de obligar a que trasladen sus casas al pueblo dándoles -además- fuera del ejido, media legua cuadrada para que puedan cultivarla, sin pago del solar, hasta que puedan sufragarlo. En el ejido se ha de señalar una cuadra cuadrada para cementerio. Luego que el pueblo tenga 400 vecinos, podrá ya llamarse Villa y tener Ayuntamiento y, llegando a 1.000 vecinos, podrá obtener el título de Ciudad”.
Para ejecutar todo lo ordenado en el Auto, nombró Belgrano al Comandante de milicias patrióticas de la localidad, José Andrés Casco; y al capitán de las mismas, José Ignacio Ledesma, Juez Comisario; pero nada fue realizado. // Citado por el doctor Manuel Florencio Mantilla, en “Crónica histórica de la provincia de Corrientes”.

Falsa idea tenía Belgrano sobre el Paraguay a la vez que mucha confianza en el fácil éxito completo de su empresa; de ahí nació la indiferencia con que miró el concurso militar ofrecido por Corrientes; tal vez pensó de él lo que de las fuerzas de Rocamora: “Conozco muy bien, que acaso no me es necesaria”(16).

(16) Oficio dirigido a la Junta desde Caá Guazú el 21 de Noviembre de 1810. // Citado por el doctor Manuel Florencio Mantilla, en “Crónica histórica de la provincia de Corrientes”.

Para distraer a los paraguayos del objetivo de su marcha -el Paso de Candelaria, en el Paraná- concentró el general patriota -en el campamento de Las Ensenadas- las milicias reunidas y puso sobre el Paso del Rey 300 soldados de ellas.

Después que sufrió los contrastes de Paraguarí y Tacuarí pidió Belgrano refuerzos a Galván, quien le remitió un regimiento de caballería y una compañía de infantería, con un total de 320 plazas(17).

(17) Según el “estado” del Ejército del Norte -el 21 de Marzo de 1811- el regimiento de caballería correntino se componía de 253 plazas distribuidas en tres compañías; tenía tres capitanes, 3 tenientes, 3 subtenientes, 8 sargentos, 10 cabos, 2 tambores y 233 de tropa. La compañía de infantería se componía de 1 teniente, 1 subteniente, 2 sargentos, 4 cabos, 1 tambor y 50 soldados. // Citado por el doctor Manuel Florencio Mantilla, en “Crónica histórica de la provincia de Corrientes”.

Dichas milicias sirvieron en el Ejército del Norte desde Febrero de 1811 hasta el armisticio que puso término a la primera campaña oriental; estaban armadas de fusiles, carabinas, lanzas y espadas, casi todas armas de propiedad particular.

Cuando José Rondeau -sustituto de Belgrano- organizó las divisiones del Ejército, el 22 de Mayo de 1811, para abrir operaciones sobre Montevideo, puso la compañía de infantería correntina (mandada por el teniente Genaro Perugorría) en la primera división -confiada al capitán comandante José Melián- y el regimiento de caballería (mandado por el capitán José de Silva) en la reserva, a cargo del capitán comandante Rafael Hortiguera.

A la par de las demás tropas compartieron los correntinos de las penurias, de los combates y de las glorias de la primera campaña y sitio de Montevideo, que el Gobierno patrio recompensó, declarando al Ejército “benemérito en grado heroico”.

- Paraguay se segrega definitivamente de las Provincias Unidas

Si bien la expedición de Belgrano al Paraguay fracasó en el aspecto militar, su prédica revolucionaria germinó en muchos espíritus. El gobernador Velasco y Huidobro perdió prestigio en el transcurso de la lucha mientras otros -entre ellos Fulgencio Yegros- demostraron mayor valor.

El descontento contra las autoridades constituidas fue atizado por Pedro Somellera, quien bregó por un movimiento a favor de Buenos Aires.

El 14 de Mayo de 1811 los revolucionarios ocuparon los cuarteles de Asunción y nada pudo hacer el gobernador Velasco y Huidobro; el mando pasó a una Junta Gubernativa de tres miembros: Pedro Juan Caballero, Fulgencio Yegros y José Gaspar Rodríguez de Francia.

Aunque la revolución paraguaya se había basado en las ideas procedentes de Buenos Aires, bien pronto el movimiento demostró su tendencia separatista, de acuerdo con el nuevo rumbo hacia el cual la orientó Rodríguez de Francia.

Numerosos adictos al rey fueron apresados -entre ellos Velasco y Huidobro- pero también se persiguió a los partidarios de los porteños, entre ellos Somellera.

El nuevo Gobierno comunicó a la Junta de Buenos Aires que no aceptaría someterse a su autoridad a la vez que solicitaba amplia libertad de comercio.

Para aclarar el problema planteado, Manuel Belgrano y Anastasio Echeverría viajarán a Asunción donde firmarán un Tratado (el 12 de Octubre de 1811) por el cual aceptaban la segregación del Paraguay, país que iniciaba una vida autónoma.

- Juicio a Belgrano

La formación de la Junta Grande, en Diciembre de 1810, y la posterior muerte de Mariano Moreno agudizaron la división y el enfrentamiento dentro de la élite de Buenos Aires dividida entre morenistas y saavedristas. Estos últimos contaban en la capital con el apoyo de los jefes de las milicias y la mayor parte de los Alcaldes de Barrio.

El 6 de Abril de 1811 una multitud proveniente de los arrabales y zonas rurales inmediatas y tropas de los cuarteles convenientemente convocadas, presentaron al Cabido un petitorio dirigido a la Junta donde exigían -entre otras cosas- la expulsión de los vocales morenistas y la destitución de Domingo French y Antonio Beruti -también morenistas- del mando del Regimiento Estrella.

A estos requerimientos se sumó, en la “proposición” número trece:

“Quiere el pueblo que el vocal, Don Manuel Belgrano, general de la expedición destinada al auxilio de nuestros hermanos paraguayos, sea llamado y comparezca inmediatamente en esta capital a responder a los cargos que se le formen”(18).

(18) Peticiones del 6 de Abril de 1811 en: Junta de Historia y Numismática Argentina, 1910, p. 287, vol. 2.

Belgrano era considerado no sólo como morenista sino como un peligro potencial por estar al mando de un ejército de aproximadamente 3.000 hombres en operaciones(19).

(19) Leopoldo R. Ornstein (1970). “El proceso al general Belgrano por el fracaso de la expedición al Paraguay”, p. 249. Investigaciones y Ensayos - Academia Nacional de la Historia.

El 19 de Abril de 1811, la Junta, obedeciendo las proposiciones hechas por el “pueblo” y publicadas en La Gazeta extraordinaria del 15 de Abril, “previno” a Belgrano para que regresara a la capital y dejase el mando del ejército al oficial que “corresponda por su empleo y antigüedad” que, “por ahora”, debía ser José Rondeau.

Ese Oficio llevaba la firma del abogado Joaquín Campana, redactor del petitorio y nuevo Secretario de Gobierno de la Junta, aliado de Cornelio Saavedra.

En su respuesta del 21 de Mayo de 1811 Belgrano manifestó abiertamente su ambivalencia: “Tuve impulsos de obedecer y no cumplir la orden”, escribió. Finalmente acató la orden para que no se pensara que lo hacía por “ambición” y no provocar, “tal vez”, un “nuevo movimiento” o “vaivén” que se debía evitar frente a los enemigos(20).

(20) Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 594, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

El 6 de Junio de 1811 la Junta designó como Juez Fiscal al coronel Marcos González Balcarce, otro partidario de Saavedra que también había firmado el petitorio con otros militares, y que luego fue nombrado como nuevo Comandante del Regimiento Estrella.

Su misión era formar la causa reuniendo información y tomando las declaraciones correspondientes.

El 20 de Junio de 1811, 16 oficiales del Ejército que operaba en la Banda Oriental y que participaron de la expedición contra la provincia del Paraguay, expresaron que no habían encontrado a nadie que tuviera alguna queja contra Belgrano.

El 26 de Junio el fiscal tomó declaración al coronel Tomás de Rocamora. Las preguntas versaron sobre las causas por las que no pudo reunirse con Belgrano, las fuerzas disponibles y su disposición en las distintas batallas; si Belgrano tuvo la posibilidad de cruzar el Paraná antes de dar batalla en Tacuarí y si sabía las causas por las cuales fueron separados varios oficiales del ejército.

Al respecto Rocamora mencionó la fuga de los oficiales Juan Mármol y Bertolot de la batalla de Tacuarí junto con otros “prófugos que huían del ejército”. Sobre estos hechos no le pidieron aclaraciones.

Se adjuntó al expediente el largo derrotero que recorrió Rocamora desde Yapeyú hasta San José, sobre el Paraná.

Dos días después, el 28 de Junio, se tomó la declaración a Gregorio Perdriel. Las preguntas fueron sobre la marcha desde La Bajada, detalles de la batalla de Paraguarí y posterior retirada; si se habían hecho observaciones sobre el enemigo; y si el general había comunicado a los oficiales la orden de la Junta de “no aventurar acción sin ventajas conocidas”.

Perdriel realizó una extensa declaración en respuesta a las 25 preguntas que le hicieron.

La causa se paralizó durante el mes de Julio de 1811. “Pero lo que más llama la atención es que en ningún momento se tomó declaración al inculpado, siendo el único que podía aclarar con testigos ‘de visu’ todas las dudas”(21).

(21) Leopoldo R. Ornstein (1970). “El proceso al general Belgrano por el fracaso de la expedición al Paraguay”, p. 253. Investigaciones y Ensayos - Academia Nacional de la Historia.

A fines de ese mes se recibieron distintos Oficios provenientes de los Alcaldes de la ciudad que manifestaron no tener cargos que hacer a Belgrano por su actuación militar. Tanto Tomás José Grigera como los Alcaldes trataron ahora de minimizar la importancia del juicio diciendo que:

“(...) el espíritu del artículo 13 de las peticiones del 6 de abril es excitar al gobierno a que juzgue según derecho al general (Belgrano) como en iguales circunstancias y casos se ha practicado aún cuando la desgracia de la pérdida de las acciones de guerra hayan sido inevitables”(22).

(22) Carranza , 1896, p. 62 vol. 8.

Sin embargo, como lo había anticipado Belgrano, el momento para su destitución no había sido el más adecuado, por las “relaciones” o negociaciones que se estaban realizando con los paraguayos, portugueses, Artigas e incluso los “enemigos” de Montevideo.

Al año siguiente, en un Oficio a Bernardino Rivadavia del 11 de Mayo de 1812, Belgrano agregó: “los bribones del 5 y 6 de abril me perjudicaron y perjudicaron a la Patria; ¿Qué ventaja se saca de mentir?”

Como consecuencia del cambio político ocurrido en el Paraguay en Mayo de 1811, la Junta consideró que Belgrano era el hombre más adecuado para iniciar negociaciones con el nuevo Gobierno paraguayo.

A tal fin, el 1 de Agosto de 1811 lo nombró Representante de la Junta en misión especial con las Instrucciones oficiales y confidenciales correspondientes. Belgrano respondió que para llevar adelante su cometido era conveniente que se resolviese previamente su situación procesal.

Teniendo en cuenta que ya se habían realizado las publicaciones y recogidos los Informes, renunció a toda defensa y confió la misma en todos los Oficios que había enviado oportunamente a la Junta mientras estuvo en operaciones y en las declaraciones de los oficiales de su ejército.

Del 3 al 8 de Agosto de 1811 se tomaron siete declaraciones a oficiales que -por diversas razones- habían sido desafectados del ejército por Belgrano. A todos ellos, al llegar a Buenos Aires, se les había quitado el despacho pero luego, a casi todos, les fue retornado sin explicación alguna.

Muchas declaraciones fueron antedatadas como si se hubieran tomado en Julio y no en Agosto y, a diferencia de Rocamora y Perdriel, se hicieron pocas preguntas.

El capitán Martínez declaró que, cuando le comentó al vocal Miguel de Azcuénaga que Belgrano había hecho marchar a Rocamora el doble de leguas de lo necesario, aquél le advirtió que tuviera “cuidado con decir nada de esto porque era hombre perdido”(23).

(23) Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 632, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

Al momento de su declaración, Azcuénaga ya no ocupaba su cargo pues había sido desterrado por los autores de la “asonada” del 6 de Abril. Cuando se tomó declaración al teniente José Mármol, del regimiento de granaderos Fernando VII, uno de los que habían desertado en Tacuarí, no se le hizo ninguna pregunta relacionada con ese hecho.

Finalmente el 9 de Agosto de 1811, teniendo en cuanta lo “expuesto por el Exmo. Cabildo, Alcaldes de Barrio y oficiales del Ejército” se declaró que Manuel Belgrano:

“(...) se ha conducido en el mando de aquel ejército con un valor, celo y constancia dignos de reconocimiento de la patria; en consecuencia queda repuesto a los grados y honores que obtenía y que se le suspendieron en conformidad de lo acordado en las peticiones del 6 de abril; y para satisfacción del público y de este benemérito patriota, publíquese este decreto en La Gazeta”(24).

(24) Instituto Belgraniano Central (1982). Documentos para la Historia del General don Manuel Belgrano, p. 656, tomo III, volumen 1, 1792-1811. Buenos Aires. Instituto Nacional Belgraniano.

El 29 de dicho mes, Belgrano y Vicente Anastasio Echeverría llegaron a Corrientes para iniciar su misión diplomática en el Paraguay.

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