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Los símbolos patrios argentinos

- El Himno Nacional

El 6 de Marzo de 1813 la Asamblea comisionó al diputado Vicente López -y tal vez a algún otro poeta- para que presentara una canción patriótica. El trabajo fue leído en la sesión del 11 de Mayo y declarado por aclamación como: “La única canción de las Provincias Unidas”.

Informado el segundo Triunvirato, envió comunicaciones a las Intendencias para que la Marcha Patriótica “sirva a los fines que dispone la Soberana Asamblea, a inspirar el inestimable carácter nacional y aquel heroísmo y ambición de gloria que ha inmortalizado a los hombres libres”(1).

(1) Variadas y contradictorias son las opiniones de los historiadores con respecto a los orígenes de nuestro Himno. Las Actas de la Asamblea del año XIII se han perdido y sólo ha llegado hasta nosotros el Redactor de la Asamblea, órgano oficial de esa corporación. En este último no se publicaba todo lo tratado y lamentablemente nada figura que permita aclarar debidamente en qué circunstancias y cuándo fue compuesto el Himno Nacional.
Existe una versión tradicional, muy respetada si se tienen en cuenta los valores de quienes la han formulado; sin embargo, actualmente se considera que nuestra canción patriótica se escribió en 1812, debido a una representación efectuada en el Coliseo Provisional -teatro ubicado frente a la Iglesia de La Merced- en la noche del 24 de Mayo. // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.

La música fue compuesta por el maestro Blas Parera y sus originales -como ocurrió con la letra- también se han perdido

El texto auténtico de la letra del Himno Nacional se conserva en el Archivo General de la Nación y consiste en una copia remitida por el Triunvirato -junto con la Circular del 12 de Mayo de 1813- a Bernardo Vélez, secretario de Gobierno de la Intendencia de Buenos Aires.

La partitura que se interpreta actualmente es la versión que escribió en 1860 el maestro Juan Pedro Esnaola, destacado pianista que conservó exactamente la primitiva melodía de Parera pero agregó ciertas modificaciones y detalles de armonización.

El Himno Nacional es una composición majestuosa e imponente que evoca el recuerdo de las luchas heroicas de la patria, nos describe al pueblo en armas y proclama ante el mundo el surgimiento de una “nueva y gloriosa nación”.

Armoniza con sus bellas estrofas la magnificencia y ritmo de su música, todo lo cual eleva el espíritu a las más puras emociones del patriotismo.

- El Escudo Nacional

El escudo argentino tiene su origen en el sello usado por la Asamblea General Constituyente. A pesar de los esfuerzos de ilustres investigadores se desconoce quién realizó el dibujo original y la fecha en que la citada corporación mandó componer y aprobó su distintivo gráfico.

Recién instalada, la Asamblea se declaró depositaria del “ejercicio de la soberanía de las Provincias Unidas del Río de la Plata”, en consecuencia es lógico afirmar que de inmediato ordenó la confección de su sello(2).

(2) Los Gobiernos sucedidos hasta esa época utilizaban el sello español para refrendar nombramientos, despachos y resoluciones. // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.

Se encomendó tal tarea al diputado por San Luis, Agustín Donado, quien encargó el trabajo de burilar la pieza a Juan de Dios Rivera, hábil artífice peruano, quien ya había confeccionado el escudo del Consulado y varias medallas con efigies de monarcas españoles.

Si bien Rivera es el ejecutor material del sello, “nada autoriza a tenerlo como autor del dibujo original”.

El 12 de Marzo la Asamblea dispuso “que el Supremo Poder Ejecutivo use del mismo sello de este Cuerpo soberano” con diferente inscripción. El 13 de Abril, el citado organismo ordenó que las nuevas monedas a acuñar en la ceca de Potosí debían llevar grabado el dicho sello.

El 27 del mismo mes resolvió que el último reemplazara -en lugares públicos o emblemas- a las armas del rey. De tal manera, el sello de la Soberana Asamblea adquirió paulatinamente el carácter de escudo debido a varias disposiciones que extendieron su uso en todos los aspectos de la vida nacional(3).

(3) El escudo argentino debe describirse tomando como base el sello de la Asamblea. Consta de un óvalo cuya mitad superior ostenta un rayado horizontal, que en heráldica significa “azul celeste”, y la inferior -por estar en blanco- completa los colores de nuestra bandera.
En la mitad inferior del óvalo figuran dos antebrazos diestros y desnudos con sus manos estrechadas en un apretón. Estas sostienen la pica -antigua lanza que usaba la infantería- que alza un gorro frigio.
Toda la elipse está rodeada de una corona de ramas finas de laurel. En la cabecera superior aparece el sol mostrando su cara, con treinta y dos rayos rectos y ondulantes, alternados.
Las manos entrelazadas y el gorro frigio -distintivo de los esclavos liberados- simbolizan la “Unión y Libertad” de las Provincias del Río de la Plata. La corona de laurel es prenda de triunfo y el sol, en recuerdo del culto que le tributaban los incas, es naciente, como la Nación que lo adoptaba. // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.

- La Bandera Nacional

Como vimos, el 27 de Febrero de 1812 el general Manuel Belgrano enarboló por vez primera la bandera argentina, con los colores de la escarapela(4). El 23 de Agosto de ese año los porteños vieron flamear la que por siempre sería su bandera en la torre de la Iglesia de San Nicolás, con motivo de celebrarse una Misa en acción de gracias por el fracaso de la conspiración de Alzaga(5).

(4) El 18 de Febrero de 1812, a pedido de Manuel Belgrano, el primer Triunvirato instituyó la escarapela nacional de las Provincias Unidas del Río de la Plata, blanca y azul celeste. El Día de la Escarapela, como 18 de Mayo, fue instituido por el Consejo Nacional de Educación, en el año 1935. El origen de los colores y las razones por las que fueron elegidos no pueden establecerse con precisión.
Según el Ministerio de Educación de la Nación, entre muchas versiones, afirma que los colores blanco y celeste fueron adoptados por primera vez durante las invasiones inglesas (1806-1807) por los Patricios, el primer Cuerpo de milicia urbana del Río de la Plata y que luego empezaron a popularizarse entre los nativos.
Se dice también que la escarapela argentina fue utilizada por primera vez por un grupo de damas de Buenos Aires al presentarse a una entrevista con el entonces coronel Cornelio de Saavedra, jefe del regimiento de Patricios, el 19 de Mayo de 1810. // Citado en el diario “La Nación”, de Buenos Aires. Publicación del 18 de Mayo de 2016.
(5) El episodio lo describe Juan Manuel Beruti en sus Memorias Curiosas: “Toda la torre en sus cuatro perillas estaba puesta una bandera celeste y blanca de seda, y cubierta por los cuatro frentes de una iluminación espléndida, como también los demás del frontis de la iglesia, de cuya ventana del coro salía otra igual bandera”.
La Iglesia de San Nicolás estaba próxima a la actual Plaza de la República y por esto una inscripción en la cara norte del obelisco recuerda el episodio. // “Historia Argentina”, de José Cosmelli Ibáñez. // Editorial Troquel, Buenos Aires.

De acuerdo con las constancias documentales la Asamblea General Constituyente no tomó ninguna resolución con respecto a la bandera y fue el Congreso de Tucumán -en 1816- quien dispuso que el distintivo de las Provincias Unidas fuese “la bandera celeste y blanca que se ha usado hasta el presente”.

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