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José Artigas, Teniente de Gobernador de Misiones

- La revolución en la Banda Oriental: el éxodo

Además de Paraguay, hubo otro punto de la Cuenca del Plata que se oponía a la revolución de Mayo: Montevideo, que resultaba un enemigo mucho más amenazador por su condición de fortaleza militar y su cercanía a Buenos Aires. La rivalidad entre estas dos ciudades tenía su origen en el hecho de que eran los puertos más poderosos del virreinato y competían por controlar el comercio rioplatense.

La posición contrarrevolucionaria se consolidó en la Banda Oriental con la llegada de un nuevo virrey, Francisco Javier de Elío, designado por el Consejo de Regencia de Cádiz, quien al no ser reconocido por Buenos Aires pasó a residir en Montevideo declarándole la guerra a la Junta porteña.

Pero el apoyo a los realistas no era unánime entre los orientales: se limitaba a la oligarquía urbana, ya que los sectores rurales simpatizaban con la revolución y esta adhesión se tradujo en un levantamiento popular espontáneo.

Se considera como fecha de inicio de la revolución oriental el 28 de Febrero de 1811 en el que estalló el llamado Grito de Asencio(1), protagonizado por líderes populares como Viera y Benavídez, quienes rápidamente tomaron varias poblaciones.

(1) Otras victorias previas -como Suipacha y Campichuelo- no fueron sino combates de pequeñas dimensiones. // Citado por Jorge Francisco Machón y Oscar Daniel Cantero. “Andrés Guacurarí y Artigas”.

Poco después, José Rondeau y José Artigas -dos de los más importantes militares de la Banda Oriental- se cambiaron al partido revolucionario. Ello consolidó el levantamiento, que se fortaleció también con la llegada de las tropas de Manuel Belgrano desde el Paraguay; el derrotado general fue reemplazado en la Jefatura del ejército por Rondeau, mientras Artigas pasaba a comandar las milicias entre las que -si nos basamos en las Memorias de Pampín- se encontraba Andrés Guacurarí, ya con el grado de Sargento y, como tal, seguramente participó de la primera victoria en una batalla de grandes proporciones de la guerra de la Independencia rioplatense: Las Piedras, en la que las tropas de Artigas destrozaron a los españoles y tuvieron así el camino liberado hacia Montevideo.

El caudillo quería atacar inmediatamente la ciudad, pero debió contenerse ante la oposición de Rondeau, quien prefirió someter la plaza a un sitio.

Lo ganado en el campo de batalla terminó perdiéndose por vía diplomática: la derrota de la expedición al Alto Perú determinó la disolución de la Junta Grande que fue sustituida por un Triunvirato, mucho más moderado y conservador, el cual firmó un Armisticio con Elío mediante el que se acordó el levantamiento del bloqueo al que estaba siendo sometida Buenos Aires; a cambio, la Banda Oriental se entregaba provisoriamente a los españoles.

En las semanas siguientes se sucedieron las Asambleas en el pueblo oriental, disconforme con la decisión del Gobierno porteño; se decidió designar a Artigas -su líder más confiable- como Jefe de los Orientales (10 de Octubre de 1811).

Como tal, Artigas dirigió un monumental éxodo del pueblo rural de la Banda Oriental (conocido históricamente como Redota), rumbo a la otra orilla del Uruguay, hacia lo que hoy es Entre Ríos.

Disconformes con el Armisticio y el levantamiento del sitio de Montevideo, las masas rurales prefirieron abandonar sus tierras a seguir en ellas sometidas a los españoles. A partir de ese momento, la Banda Oriental y, progresivamente, todo el Litoral y las antiguas misiones, pasaron a ser un Pueblo en Armas.

- José Artigas, Teniente de Gobernador de Misiones

Artigas, quien comandaba el éxodo, instaló a su pueblo, primero en Salto Chico (hoy Concordia) y, luego en el Ayuí. Casi en el mismo momento el Triunvirato lo designó Teniente de Gobernador de Misiones.

Esta decisión se debió a que el Gobierno quería premiar a Artigas para evitar que rompiera definitivamente con el poder porteño pero, al mismo tiempo, buscaba mantenerlo fuera del escenario rioplatense enviándolo a un territorio alejado.

Este objetivo de la oligarquía porteña no se cumplió, ya que el caudillo ejerció su cargo desde Salto -que estaba dentro de la jurisdicción de Mandisoví, aún en territorio misionero- y, al mismo tiempo, siguió siendo el Jefe de los Orientales emigrados.

Si bien la sede de su Gobierno se fijó en el pueblo de Santo Tomé, Artigas nunca viajó allí durante su gestión.

Artigas fue designado en Octubre de 1811 para ocupar los cargos de Teniente de Gobernador, Justicia Mayor y Capitán del Departamento de Yapeyú, aunque en los hechos ejerció el Gobierno en todo el territorio misionero, entonces reducido a diez pueblos(2), por lo que los Subdelegados Celedonio del Castillo y Bernardo Pérez Planes quedaron subordinados a su autoridad.

(2) Sin los Departamentos de Santiago, Candelaria y San Miguel; los únicos que quedaban aún en la jurisdicción misionera, eran los de Concepción y Yapeyú. // Citado por Jorge Francisco Machón y Oscar Daniel Cantero. “Andrés Guacurarí y Artigas”.

Su Gobierno perseguía dos objetivos fundamentales:

* organizar las fuerzas militares; y
* contener la expansión portuguesa.

La organización militar, iniciada ya por Belgrano y los Subdelegados, tomó un nuevo impulso con el arribo de Artigas, que siempre consideró en pie de igualdad a los guaraníes respecto al resto de sus soldados, y contaba con varios contingentes indígenas, no sólo guaraníes, sino también charrúas y minuanos, en su Cuartel de Salto.

- Las invasiones portuguesas a Misiones de 1811 y 1812

Ante la invasión de Napoleón a Portugal -en 1808- y la posibilidad de que la familia real fuera tomada prisionera, como sucediera en España, el rey Juan VI y toda su familia fueron trasladados a la colonia de Brasil, que ascendió a la categoría de Reino, y la Corte pasó a tener su sede en Río de Janeiro, situación que se mantendría hasta 1821.

Esto dio un nuevo impulso al secular afán de expansión de las colonias portuguesas en América a expensas del decadente Imperio español, aunque esta tendencia se vio atenuada, inicialmente, por presión británica, a fin de mantener la unidad de la alianza entre Inglaterra, Portugal y la resistencia española contra Francia.

La esposa del rey Juan, Carlota Joaquina, era hermana del apresado rey de España, Fernando VII, por lo que muchos hombres -los del llamado Partido Carlotista- vieron una oportunidad cierta de salir exitosamente de la guerra independentista coronándola como reina del nuevo Estado, mientras que los españoles también buscaron la intervención de la Corona portuguesa a su favor.

Es así que, solicitada la mediación portuguesa por ambas partes -en 1811- antes de la designación de Artigas como Teniente de Gobernador, un ejército lusitano “pacificador” avanzó sobre la Banda Oriental mientras algunos pueblos misioneros (La Cruz y Santo Tomé) eran atacados y saqueados cumpliendo los temores de Rocamora.

Los invasores -que llegaron hasta Curuzú Cuatiá- usaron una táctica similar a la que concluyó con la ocupación de los siete pueblos orientales en 1801 pero esta vez la población no los recibió bien y fueron finalmente rechazados.

El Subdelegado de Concepción, Celedonio del Castillo, solicitó ayuda a los paraguayos asentados en Candelaria, pero no recibió auxilio alguno.

En 1812, Artigas -ya Teniente de Gobernador- tomó los recaudos necesarios para prevenir una inminente segunda invasión de modo tal que la incursión lusitana fue rechazada, primero en Yapeyú y, luego, en Santo Tomé.

Esta última acción fue de particular importancia. Fernando Otorgués, uno de los principales lugartenientes de Artigas, al mando de 150 soldados guaraníes y orientales, se enfrentó a 400 portugueses, liderado por Francisco das Chagas Santos, que debió retirarse, sin lograr conquistar la plaza, aunque saqueó las zonas rurales circundantes, estrategia que repetiría en años sucesivos en sus enfrentamientos con Andresito.

Pero Artigas no quiso limitarse a realizar maniobras defensivas sino que elaboró un plan de acción que incluía la recuperación de los siete pueblos de las Misiones Orientales, para luego cortar las comunicaciones y atacar, desde el Norte, a los contingentes lusitanos concentrados en Maldonado y, finalmente, tomar Montevideo.

Este plan no se concretó en ese momento por la falta de apoyo del Triunvirato, pero sería implementado, en 1816, por Andresito, aunque sin éxito. Mientras tanto, Elío abandonó Montevideo y fue reemplazado por Gaspar de Vigodet, que no respetó el Armisticio, por lo que se reiniciaron las hostilidades en la Banda Oriental; Artigas partió hacia allí, dejando el Gobierno de Misiones en manos de Elías Galván, en Agosto de 1812; éste dejó el mando en Noviembre, al ser designado Comandante General de Entre Ríos y, en su reemplazo, fue designado Bernardo Pérez Planes, quien había sido Subdelegado de Yapeyú hasta ese momento.

La gestión de Artigas, pese a su brevedad, logró consolidar su estrategia geopolítica, que comenzó a planear una posible alianza entre la Banda Oriental y Paraguay para formar una Confederación que contrarrestara el poder hegemónico y centralista de Buenos Aires, y en la que Misiones debería jugar un rol fundamental al servir de nexo entre Asunción y Montevideo.

Poco a poco el prestigio de la figura de Artigas se iba consolidando en todo el Litoral como defensor de las autonomías regionales frente a las pretensiones porteñas.

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