El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

 

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Poblamiento prehistórico americano

Por los estudios científicos se sabe que el continente americano no tuvo una población autóctona sino que fue poblado por grupos humanos provenientes de Asia.

Son varias las hipótesis del poblamiento de América pero, la más aceptada, es la existencia de un puente terrestre llamado Behringia, en el actual Estrecho de Behring, formado en la última glaciación Würm-Wisconsin (entre los 100.000 y 12.000 años a. de C.), cuando el nivel del mar descendió unos cincuenta metros.

Este hecho hizo que emergiera un paso natural entre Alaska y Siberia por el cual cruzaron varios contingentes humanos que se asentaron en Alaska hace entre 20.000 y 40.000 años a. de C.

Según Betty Meggers(1), dicho puente se formó en dos ocasiones: la primera, hace unos 50.000-40.000 años, cuando lograron cruzar mamíferos como el caribú, el mamut y otros animales pleistocénicos, seguidos posiblemente por algunos grupos humanos procedentes de Siberia; la segunda, hace aproximadamente unos 26.000 a 8.000 años a. de C., cuando nuevos contingentes de seres humanos llegaron al Nuevo Mundo.

(1) Para saber más sobre el poblamiento y la prehistoria americana es imprescindible recurrir a los trabajos de Betty Meggers, “América Prehistórica” (Río de Janeiro, Paz e Terra, 1979); de Graham Clark, “La Prehistoria” (Madrid, Alianza, 1981); de Michael H. Crawford, “Antropología biológica de los indios americanos” (Madrid, Mapfre, 1992); y de Jorge A. Rodríguez, “Arqueología del Sudeste de Sudamérica”, publicado en “Prehistoria sudamericana. Nuevas perspectivas” -Santiago de Chile, Taraxacum, 1992-; "El período prehispánico", de Adelina Pusineri y Raquel Zalazar, en Historia del Paraguay, Julio de 2010, (Ed. Taurus).

Una vez en Alaska, según las investigaciones, estos grupos inmigrantes no pudieron dirigirse hacia el Sur, debido a la existencia de dos grandes placas o lenguas de hielo en Norteamérica que lo impedían: una, la Occidental, se extendía por la cordillera central de las montañas de la Columbia Británica (actual Canadá) y por el valle del río Columbia, hasta las islas Aleutianas; la otra, la de Laurentia, cubría aproximadamente diez millones de kilómetros cuadrados, en la fase máxima del glaciar, extendiéndose desde el valle del río Ohio, al Norte, hasta el océano Artico y el océano Atlántico, las laderas orientales de las montañas Rocosas y Alberta central y septentrional.

Se cree que hace 10.000 años dichas placas se fundieron, lo que permitió que se abriera un corredor entre ambas por el que pasaron animales y humanos favoreciendo el poblamiento del resto del continente.

En cambio, otra teoría afirma que existió una ruta alternativa por las costas del Pacífico y que fue utilizada para ir al Sur por parte de los grupos de cazadores, lo que implicaría conocimientos de navegación. Pero esta teoría aún no ha sido demostrada fehacientemente, ya que los datos arqueológicos que la sustentan son todavía insuficientes.

Sea cuál sea la teoría se sabe que, una vez traspasado el corredor, estos antiguos grupos se asentaron en la zona occidental de los Estados Unidos. Posiblemente se dispersaron por las montañas Rocosas, alcanzaron la meseta mexicana, arribaron al Istmo de Panamá y siguieron con rumbo Sur, pasando por los Andes hasta llegar a Tierra del Fuego, en el extremo Sur de Sudamérica.

Según Betty Meggers, cuando la fauna del Pleistoceno se extinguió -se cree que debido a la intensa caza de los grupos siberianos, o por un cambio climático al final de este período-, los grupos humanos se desplazaron por las costas y comenzaron a vivir de la pesca y de la recolección de moluscos, lo que dio origen a montículos artificiales, conocidos con el nombre de sambaquis, a lo largo de la costa del Perú, Chile, Sur de Brasil y Sudeste de los Estados Unidos.

Los estudios científicos sobre el poblamiento en Sudamérica afirman que los grupos humanos tomaron dos rutas: una, por los Andes, y, la otra, por las tierras bajas, es decir, por la actual Amazonia.

En este segundo trayecto se distinguen dos grupos de pobladores: los proto-arawak, que se desplazaron hacia el Norte y el Sudoeste, y los tupí, que marcharon hacia el Sudeste.

Esta migración se prolongó durante más de dos milenios y se habría realizado atravesando la selva tropical y a lo largo de los ríos principales y sus afluentes, lo que permitió poblar toda la zona amazónica, caribeña y Sudeste de Sudamérica, incluyendo lo que hoy es territorio del Norte argentino, el sector Oriental de Paraguay y Oriente de Brasil, a la que estaban arribando cuando llegaron los conquistadores españoles.

Durante esta fase de migración hacia el Sur varios grupos humanos pasaron de ser cazadores-recolectores generalizados a convertirse en cazadores-recolectores especializados o complejos. Estos contaron con una mejor y más variada producción de material lítico y experimentaron otra transformación importante, consistente en la explotación de la fauna y de la flora a su alrededor.

Así empezaron a procurarse recursos vegetales y animales para una mejor subsistencia, lo que dio lugar a una incipiente forma de cultivo y de pastoreo.

Información adicional