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Una cultura preguaraní: los kaingang

- La denominación

Según Metraux, el término caingang o kaingang comenzó a ser introducido a partir de 1882 por Telémaco M. Borba como gentilicio para designar todo indio no guaraní que habitaba en los Estados brasileños de São Paulo, Paraná, Santa Catalina y Río Grande do Sul, el Oriente del Paraguay y las provincias argentinas de Misiones, Corrientes y Norte de Entre Ríos(1).

(1) Citado por Eduardo Rial. “Una Cultura Preguaraní: los Kaingang”, en “Historia de los Correntinos y de sus Pueblos”, fascículo 1. Ed. por Gabriel Enrique del Valle.

Lingüística y culturalmente formaban la rama meridional de la familia Ge o . 

Los guaraníes, que en migraciones posteriores ocuparon la misma región -posiblemente entre los siglos XIII y XIV-, denominaban a estas parcialidades con el nombre de ka’aygua (que habita en el monte) de donde los portugueses habrían tomado el término kaingang.

- Orígenes y Dispersión

Canals Frau en su libro “Prehistoria de América”, ubica a los kaingang como pertenecientes al tronco de los “láguidos”, una de las formas humanas más antiguas del continente y que se la conocía hasta hace poco como “raza paleoamericana”.

Descendiendo del tronco de los láguidos, Bartolomeu Meliá los emparentó con la familia xavantes y para Serrano, los guaianas misioneros fueron sus antepasados más recientes, al igual que los tupí de Azara, los ka’aro” y los kaigua.

En la actualidad, los bugres y coroados del Brasil y los kayngua de Misiones (Argentina), son los restos vivientes de uno de los grupos étnicos más primitivos de Sudamérica.

Siguiendo a Canals Frau, el grupo kaingang tuvo sus orígenes, posiblemente, en la Gran Meseta Oriental del Brasil, alcanzando su máxima expansión desde las sabanas del Orinoco hasta la Mesopotamia argentina.

Las diferentes cronologías sitúan a los kaingang en la región desde hace aproximadamente 2.500 años, hecho que los convierte en los habitantes más antiguos de la Mesopotamia, aunque estudios antropológicos recientes dan cuenta de restos de culturas paleolíticas de una antigüedad que se remonta a 6.000 años a de C.

La penetración de los kaingang en la Mesopotamia se verificó probablemente por las nacientes del río Uruguay. Siguiendo luego su curso, sus asentamientos alcanzaron hasta la región ubicada al sur de Yapeyú. Ruta que repetirán más tarde los guaraníes.

En Corrientes ocuparon la región comprendida entre el río Uruguay y la laguna Iberá, llegando en sus periplos de caza hasta la margen oriental del Paraná.

Su completa desaparición de la Provincia de Corrientes -ya en el siglo XIX-, ya sea su causa su aislamiento en los montes misioneros o su mestización con grupos étnicos diferentes, dificulta el estudio de sus asentamientos en tierras correntinas.

Pero gracias a las investigaciones realizadas por cronistas, antropólogos e historiadores, especialmente en el siglo XX, sobre las parcialidades existentes en territorio misionero y Brasil, podremos reconstruir en parte las principales características de estos primitivos dueños del suelo correntino.

- Primeras noticias

Las primeras noticias que tenemos sobre los kaingang se la debemos al cronista alemán Ulderico Schmidel, que en el siglo XVI visitara estas tierras como integrante de la Armada del Adelantado Pedro de Mendoza.

En su obra “Viaje al Río de la Plata” (1534-1554), manifiesta que encontró en el Paraná “gente petisa y gruesa” que hacía sus provisiones de pescado y que

esta gente, tanto hombres como mujeres, mozos como viejos, andan en cuero vivo, así como fueron lanzados al mundo, de suerte que no visten ni un trapillo ni cosa alguna que les sirva para tapar las vergüenzas”.

- El cronista los llamó chañas-salvajes

Era evidente, que pese a su antigüedad en suelo correntino, el hábitat kaingang era marginal y su posición a la llegada de los españoles se tornaba ya insostenible.

Primero, posiblemente en los siglos XIV y XV, los guaraníes comienzan a compartir el hábitat marginal de los kaingang. Al principio como clientes o como cuña étnica, más tarde librarán violentas batallas por la supremacía del territorio.

Minuanes y charrúas frenarán su avance hacia el Sur y en el Paraná deberán enfrentar a los feroces guaycurúes. La llegada del conquistador español en el siglo XVI y de los misioneros jesuitas en el siglo XVII, asestarán el golpe definitivo a la más antigua cultura del territorio correntino.

- Aspecto físico

Recordemos que el término kaingang no designa a una raza o tribu en particular, sí encierra grupos étnicos que comparten la misma lengua (Ge) y similar cultura, por lo tanto es común encontrarnos con descripciones antropométricas diferentes, según las parcialidades estudiadas y los responsables del estudio.

No obstante, algunos rasgos característicos y que no se dan generalmente en otros grupos, nos darán una idea bastante aproximada de la figura kaingang.

Fischer los describe como de estatura mediana -más bien bajos-, aproximadamente de 1,60 metro para los hombres y un poco menos para las mujeres.

Su cuerpo color bronce (más claro que la de los guaraníes), era robusto y musculoso; sus ojos estrechos, lejanos, de color pardo oscuro a negro, de rostro oval, labios gruesos, cabellos densos y fuertes.

Su aspecto lo asemejaba mucho al tipo mongoloide. Sus movimientos eran rápidos, vivaces y flexibles sin causar impresión de felino.

- Organización política

Las comunidades de los kaingang estaban constituidas por pequeñas aldeas de 20 a 25 familias. Esas aldeas estaban sujetas a un cacique (cacique general), pero cada familia debía obediencia a un indio que gobernaba con carácter paternal (jefe subordinado).

Los clanes familiares habitaban en 5 ó 6 viviendas y se comunicaban con los demás por medio de picadas abiertas en el monte.

Nada hacen los jefes subordinados sin consultar al cacique principal y lo que éste resuelve y ordena debe ser ejecutado al punto. El cacique principal cumplía también funciones de hechicero y ejercía esta función cuando entraba en trance debido a la absorción nasal del humo de polvo de yerba mate.

El cacicado general tendía a la continuidad dentro de una misma familia. El cacique general gobernaba con la ayuda del consejo de ancianos para las cuestiones civiles y un consejo de guerra, formado por los jefes subordinados, para las cuestiones militares.

Metraux, al comentar sobre los caciques kaingang dice:

Los caciques ejercen poca autoridad. Trabajan en sus tierras y cazan como cualquier otro miembro del grupo. Su posición se destaca únicamente cuando la comunidad organiza una gran fiesta... Los caciques son también los jefes de cualquier emprendimiento colectivo. Mantienen el prestigio sobre su pueblo distribuyendo presentes y preocupándose por su bienestar. Un cacique autoritario y avaro es abandonado por sus seguidores.

- Organización social

Como en la mayoría de las culturas primitivas, no existía entre los kaingang una división estamental de la sociedad. Sin embargo se podrían establecer divisiones por edad y por sexo.

En la clasificación por edad corresponde a los infantes el primer lugar; estos deberán permanecer bajo la tutela de sus padres hasta alcanzar la pubertad (12 a 15 años).

Los varones irán luego a habitar solos en viviendas separadas independientes de sus padres, pero sin que estos pierdan el derecho paterno. Entre los 20 y 24 años alcanzarán la edad adulta y serán libres para formar un nuevo hogar.

Las doncellas en cambio a los 13 ó 14 años entran directamente en la edad adulta, quedando a disposición del cacique general que es el dueño de sus destinos.

Con relación a la diferencia de los sexos, la organización social de los caingangs es bien definida y prevé las funciones que los individuos pueden y deben ejercer de acuerdo con las necesidades del grupo.

En esta sociedad primitiva, la mujer ocupa una posición destacada y no la de esclava o simple propagadora de la especie. Además de la sumisión a su marido, la mujer debía velar por la estabilidad grupal, cuidar de los fuegos y los alimentos.

En las luchas, ellas cuidaban del arsenal bélico y escondidas entre las espesuras en las inmediaciones del combate, vociferaban e insultaban al enemigo. Cuando alcanzaban la vejez, su misión era la de cuidar y educar a los infantes. También se encargaban de la salud cuidando los enfermos y haciendo las veces de partera.

El hombre kaingang jamás realizaba una tarea femenina so pena de ser considerado disminuido. Prefieren ser muertos a golpes antes de cumplir una sanción que les acarree realizar tareas femeninas.

El matrimonio entre los kaingang es una forma aprobada de relaciones entre hombre y mujer con finalidad de propagación de la especie y estabilidad económica, pero sin la característica de indisoluble.

Los jefes subordinados y demás individuos de la comunidad que poseían pareja, podían cambiar mujeres entre sí o cederla a otro que no la tuviera, siempre que contara con la autorización del cacique principal.

Aunque existía la poligamia entre algunas tribus, en la mayoría sólo el cacique principal podía tener muchas mujeres; todas vivían juntas y con la mayoría tenía hijos.

Era prerrogativa del cacique escoger mujeres para sí y para otros. Sólo él podía disponer de las doncellas -era práctica común el just primae noctis-, y sólo excepcionalmente entregaba una doncella en recompensa a algún bravo guerrero o como tributo o trueque a otro cacique general.

El adulterio entre los kaingang se pagaba con la muerte de ambos.

- Organización económica

La base de la economía kaingang estaba dada por la recolección de vegetales silvestres y complementada con la caza, con la pesca y con una muy rudimentaria horticultura.

Causas de esta cultura primaria fueron el intenso aprovechamiento de los recursos naturales, la precariedad de los medios de producción, de los sistemas de cambio y consumo y el concepto que tenían de la propiedad.

La madera ocupaba un destacado lugar en la economía indígena: ella es material para sus chozas o paravientos, puentes sobre los ríos, era materia prima para sus arcos y flechas y era también combustible.

Dentro de los vegetales, la piña de araucaria constituía una de las principales fuentes de alimentación; también la médula de la palma pindó del que obtenían un excelente palmito. La recolecta de frutas espontáneas, tubérculos y raíces se practicaba durante todo el año.

Las necesidades de caza, pesca y miel les obligaba a frecuentes mudanzas. Además, su práctica depredadora les presionaba a buscar nuevos sitios para sus colectas de vegetales.

Respecto a la caza, el anta o tapir y el pecarí o puerco del monte, eran sus presas principales, aunque la caza de aves era la más redituable; los papagayos y palomas del monte eran sus presas favoritas.

En cuanto a la pesca, el desconocimiento del anzuelo agudizaba su ingenio, trampas, redes, envenenamiento del agua, chuzas y flechas constituían el arsenal de que se valían para procurar sus raciones de peces, que ocupaban un lugar de privilegio en la dieta kaingang.

- Cultura material

También en la vestimenta diferían las comunidades kaingang. Según Schmidel, los que poblaban territorio correntino en el siglo XVI andaban completamente desnudos, coincidiendo con Serrano, para quien entre los antiguos guaianas

la completa desnudez era común entre los hombres; algunos usaban una camiseta que obtenían en trueque con los guaraníes.

Las mujeres en cambio usaban una manta tejida con fibras de karaguata o de ortiga. La vestimenta kaingang parecía desempeñar funciones de resguardo, diferenciación de sexo, de estatus o de pudor.

Muy distinto era el vestuario de ceremonial de caciques y hechiceros, que consistía en una larga capa de plumas de vistosos colores que les cubría de la cabeza a los pies.

La vivienda desempeñaba funciones de abrigo y protección física, además de constituir un punto de reunión del grupo familiar. Su habitación estaba condicionada por las propias características del grupo cazador-recolector. Eso implica construcción simple y pobre.

Se pueden distinguir varios tipos de viviendas, según pertenezca al cacique, a un jefe subordinado, a un hombre con mujer, a un joven soltero, etc. En general podremos describir la vivienda de estos aborígenes a la llegada de los conquistadores, como formadas por estacas, forradas y cubiertas con hojas de palmeras, son comprimidas y muy bajas; en épocas anteriores cubrían un amplio foso.

Si bien se encontraron restos de cerámicas entre los antiguos asentamientos caingangs, estos fueron tomados de los guaraníes en épocas recientes. Eran en cambio habilidosos constructores de cestas de tacuaras indispensables para sus continuas colectas de frutos.

- Cultura espiritual

El culto relacionado con los muertos es la expresión más saliente de la cultura espiritual kaingang. La muerte en la creencia del grupo, parece un hecho natural, pero son muy supersticiosos, creyendo escuchar a los difuntos en los gritos de algún animal o en los sonidos de la naturaleza.

Algunas tribus, en un acto de piedad, mataban de un garrotazo a un moribundo para quitarle el sufrimiento.

El velorio y el entierro de los muertos estaba en relación con su estatus, siendo el de menor categoría el de los individuos faltosos y criminosos.

Cuando el muerto es un cacique principal, su entierro se realiza con gran ceremonial, presidido por el nuevo cacique y las mujeres del difunto. Este es enterrado con su arma (varapau) en un túmulo circular de no menos de 25 palmos de diámetro por 6 palmos de altura construida con una tierra especial traída desde las márgenes de algún arroyo o riacho con barrancas.

Alrededor del túmulo, las mujeres encienden el fuego, siguiendo después las cenas y los cantos lúgubres. En la cabecera del montículo colocaban una vasija con agua y al pie del mismo se encendía un fuego lento que los parientes del difunto cuidaban y alimentaban día a día. El recipiente servía para que el muerto bebiese y el fuego para ahuyentar a las moscas.

Creían en la inmortalidad del alma y que algunas de ellas se convertían en espíritu del mal (akupli). Temían a las fuerzas -rayos y truenos- y a algunas fieras.

Sus hechiceros se jactaban de poder dominar las fuerzas naturales, inhalando humo de yerba mate o tabaco para entrar en trance.

Los kaingang no practicaban la antropofagia ni los sacrificios humanos, ya que no rendían culto a las divinidades. Eran sí temerosos y muy supersticiosos.

Temían a un ser terrible y vengativo a quien denominaban Tupa (nombre tomado del guaraní, ya que en su idioma no tenían una palabra para ese concepto) y también temían al alma de sus enemigos difuntos, evitando pasar por el lugar donde estos se hallaban enterrados. También esperaban ahuyentar los malos espíritus con humo de yerbas aromáticas.

- Conclusiones

Fue la de los kaingang la cultura más primitiva de la provincia de Corrientes y tal vez del continente.

Perteneciente al grupo lingüístico Ge, el término kaingang sirvió para designar a los grupos étnicos no guaraníes que poblaron la meseta brasileña, el Oriente paraguayo y la Mesopotamia argentina.

De esta última región desaparecieron en el siglo XIX, salvo algunas regiones de la selva misionera. Su cultura fue netamente recolectora-cazadora.

Su primitivismo no le permitió crear ciudades y monumentos, tampoco un rico idioma como los guaraníes y si bien se extinguieron en las regiones marginales, existen reductos kaingang en los matos brasileños.

En Argentina, los kayngua de la provincia de Misiones son los descendientes de esta raza paleoamericana que, por antigüedad y permanencia fue, sin duda, la de los primitivos dueños de la tierra correntina.

- Bibliografía usada por el autor

* Ambrosetti, Juan B.: “Los indios kaingangués de San Pedro (Misiones)...”, Rev. Jardín Zoológico - 1895, Vol. II.

* Basile Becker, Itala Irene: “O indio kaingang do Rio Grande do Sul”, en “Pesquisas”, N° 29 - São Leopoldo (Br.) - Instituto Anchietano de Pesquisas. 1976.

* Canals Frau, Salvador: “Prehistoria americana” - Buenos Aires - Ed. Sudamericana, 4ta. Ed. 1976.

* Meliá, Bartolomeu, PJ: “O indio do Rio Grande do Sul” - Río Grande (Brasil) - Coord. Pastoral Indígena. 1984.

* Serrano, Antonio: “Etnografía de la antigua Provincia del Uruguay”. Paraná s/e. 1936.

Ver: Poblamiento prehistórico de la Cuenca del Plata

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