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Prehistoria de la Cuenca del Plata

Aproximadamente hace 2.000 años se produjeron profundos cambios ecológicos en la región sudamazónica. La selva tropical fue aniquilada y sustituida por una ecología de sabana. Se habrían producido enormes incendios, como consecuencia de prolongadas sequías.

Así, numerosos pueblos de este ámbito iniciaron grandes movimientos migracionales en todas direcciones. Aquéllas tribus originarias pertenecían a dos grandes familias lingüísticas: arawak y tupí-guaraní.

Los pano y los jíbaros, de la familia arawak, pobladores de las selvas tropicales limítrofes con los Andes, no necesitaron migrar. En contraste, los tupí-guaraní y los arawak del Sur amazónico siguieron el curso de los ríos de la región para escapar a la catástrofe.

En la zona existe una verdadera red fluvial fácilmente navegable que corre hacia el Norte buscando el Amazonas y, hacia el Sur, al encuentro del Río de la Plata.

Ahora bien, la arqueología latinoamericana propone, en cuanto a la población sudamericana, una división basada en el desarrollo de las sociedades y las culturas en la que, según Iraida Vargas, se distinguen tres variantes: formaciones o sociedades cazadoras-recolectoras; las formaciones tribales; y las sociedades clasistas-iniciales.

A esta zona del continente sudamericano le corresponderán las dos primeras formaciones, que fueron poblando y ocupando el territorio en épocas prehistóricas.

Las formaciones cazadoras-recolectoras se transformaron en grupos de cazadores especializados en su migración al Sur y, más tarde, en grupos de sedentarismo creciente que cultivaban (de manera rudimentaria) y contaban con rebaños de alpacas, llamas, guanacos y vicuñas.

Al mismo tiempo hubo una transición entre los antiguos cazadores-recolectores y los grupos tribales, que se caracterizaban por la existencia de una producción controlada de alimentos y una estructura social tribal.

En estas sociedades tribales se produjo otra transformación destacada: la jerarquización y el desarrollo de la estructura de poder institucionalizado, o sea, la formación de un protoestado, lo que dio lugar a la desigualdad social y al surgimiento de las clases sociales.

De esta manera, dichas sociedades pasaron a denominarse formaciones clasistas-iniciales. Este fenómeno fue más frecuente en la zona andina, debido a la riqueza de cultivos, a la gran concentración poblacional y a la integración de diversas poblaciones bajo señoríos económicamente ricos y políticamente dominantes.

Hay que recordar que no todos los grupos en América tuvieron igual desarrollo, produciéndose una diversificación de las culturas. Así, en Sudamérica, las sociedades andinas tuvieron un mayor desarrollo que las de las tierras bajas correspondientes a la Cuenca del Plata.

Para las sociedades que poblaron prehistóricamente la Cuenca del Plata se establecen varias áreas culturales, marcadas por el mismo hábitat o región, ya que las áreas ecogeográficas de la región actual se diferencian marcadamente.

En el Paraguay, por ejemplo, en la llamada Región Oriental -enmarcada entre los ríos Paraguay, Paraná y Apa (regada por más de 800 cauces hídricos que la hacen muy fértil) y las elevaciones del Amambay y Mbaracayú-, es una región a la que llegaron poblaciones de cazadores-recolectores que se ubicaron en la zona Este, es decir, hacia el curso medio del Paraná.

Por los restos líticos encontrados, como el hacha azadón, parece que contaban con una incipiente horticultura, por lo que se puede afirmar que no eran exclusivamente cazadores-recolectores.

Según Susnik, los protopobladores del Paraguay Oriental, antes de la aparición de los guaraníes, eran grupos de cazadores-recolectores, denominados “láguidos”, que corresponderían a los grupos de pescadores-cazadores-recolectores antes citados, relacionados con los altoparanaenses de las regiones de Paraná, en Brasil, y de Misiones, en Argentina.

Es probable que se trate de las poblaciones prehistóricas de mayor antigüedad en la región. Estos grupos de pescadores-cazadores-recolectores fueron, posiblemente, desplazados por grupos cultivadores-ceramistas, pues la evidencia arqueológica data la aparición de la cerámica entre 1.500 y 2.000 años de antigüedad.

Por esta razón se podría hablar de grupos cultivadores anteriores a los guaraníes llegados por estas fechas a la zona.

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