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Una política económica intervencionista

Si la guerra favoreció, según se dijo ya, la consolidación del poder, estimuló la formación de un ejército “nacional”. Y todos esos instrumentos y formas de conducción tuvieron también efectos en la economía(1).

(1) Citado por Carlos Floria y César A. García Belsunce. “Historia de los Argentinos” (1971), segunda edición (1975), tomo I, capítulo 1. Ed. Kapelusz S. A., Buenos Aires.

Se elaboró una suerte de política económica con intervención deliberada de la monarquía, que abrió puertos, trazó caminos, y cuidó -con relativo acierto-, de la vida industrial castellana.

Favoreció la organización gremial con el propósito de mejorar el trabajo de los menestrales y dictó pragmáticas para reglamentar la industria textil, la del bordado, la zapatera, la jabonera y la de armería.

Pero la política económica de los Reyes Católicos no pudo salvar el retraso inicial de la economía española frente a la de otros pueblos de Occidente, ni pudo cambiar la mentalidad española respecto del comercio y las finanzas.

El viaje de Colón trasladó el centro de interés económico del Mediterráneo al Atlántico. Las consecuencias de dicho desplazamiento fueron vigiladas por la monarquía española, pero gravitó en el porvenir de su economía algo más profundo y constante: la estructura sociopolítica de la Península Ibérica.

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