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CABOTO, PRIMER EUROPEO QUE OBSERVA COSTA CORRENTINA

Luego de dejar un destacamento en San Lázaro, con el resto de la expedición Sebastián Caboto ascendió por el Paraná y el 9 de Junio de 1527 fundó en la confluencia de los ríos Carcarañá y Coronda el Fuerte de Sancti Spiritus (Espíritu Santo)(1).

(1) Esta primera población española en la región del Plata consistió en un rancho de paja protegido con un terraplén con empalizada. Allí el sacerdote Francisco García -integrante de la expedición- rezó la primera Misa en lo que luego fue el territorio argentino. // Citado por José Cosmelli Ibáñez. “Historia Argentina”, Buenos Aires. Ed. Editorial Troquel.

Dos meses después de estar en Sancti Spiritu, la expedición presidida por Sebastián caboto se había recuperado totalmente, tanto en su estado físico como espiritual(2).

(2) Extraído de la obra “500 Años de Historia Argentina”, con la dirección de Félix Luna // “La increíble historia de Sancti Spiritu”, por Juan M. Vigo.

Caboto dispuso que quienes habían quedado en San Salvador viniesen al Carcarañá. Salvo el puñado de hombres que quedó con Antón Grajeda, todos los hombres de la expedición, a fines del Invierno, estaban reunidos en Sancti Spiritu, listos para emprender la empresa.

Estábamos todos tan buenos y tan frescos como cuando salimos de España...”, dice Luis Ramírez en su carta.

Una vez reunida toda a gente, Caboto despachó exploradores para averiguar si era posible llegar por tierra a las sierras. Estaban ya listos para partir, cuando los querandíes le informaron que el viaje era en ese momento imposible porque, le dijeron, en ocho jornadas no hallarían agua.

Lo cierto es que fundado el Fuerte del “Espíritu Santo”, como jalón de la conquista, a orillas del Carcarañá, la expedición continuará su viaje por el amplio y desconocido Paraná, buscando sus vertientes.

Procedió entonces a hacer construir un bergantín y, como todos estaban repuestos, dispuso que se guardasen en el recinto fortificado todos los bienes de valor, nombró tenedor de bienes de difuntos a Antonio Ponce, extendió título de sucesor de su mando a Miguel Rifos, dejó a treinta hombres al mando de Gregorio Caro y partió con la galera y un bergantín el 23 de Diciembre de 1527, con 130 hombres, siete meses después de haberse instalado en Sancti Spiritu.

Tras dejar en el Fuerte una guarnición, Sebastián Caboto y sus hombres remontarán el Paraná con una galera y un bergantín.

- Descubrimiento de los ríos Paraná y Paraguay

Caboto dejó en el Fuerte una guarnición y a fines de Diciembre remontó el Paraná. Luego de vencer numerosas dificultades en la navegación, los españoles arribaron a la confluencia del Paraguay, pero torcieron hacia el Este -por el río que habían remontado- hasta Santa Ana (en cercanías de la acual Itatí).

La expedición estaba destinada a ser la descubridora de la región mesopotámica, y la prehistoria correntina terminará cuando Caboto y los miembros de su expedición, desembarquen -según algunos estudiosos-, en las costas del Norte de la Provincia, y según otros en costa paraguaya, y den comienzo a su historia.

Será Caboto el primer europeo que navegará los ríos que los aborígenes llamaban Paraná y Paraguay, y el que los españoles denominaron Bermejo.

La empresa de remontar el Paraná resultó ardua y penosa. Faltó comida, debían navegar muy lentamente a la sirga por falta de viento y se vieron duramente hostilizados por los indígenas.

Luego de vencer numerosas dificultades en la navegación, los españoles arribarán a la confluencia del Paraguay, pero torcerán hacia el Este -por el río que habían remontado- hasta "Santa Ana" (sitio ubicado en cercanías del actual Itatí).

Caboto se había decidido por el Paraná como más caudaloso(3) y por él navega “hasta la laguna que llaman de Santa Ana”. Había zarpado el 3 de Abril de 1526 del Puerto de Sanlúcar de Barrameda y, en el mes de Marzo de 1528 se encontraba a 15 leguas, río arriba, de la confluencia de los ríos Paraná y Paraguay, en un lugar que denominaron, laguna de Santana (Santa Ana).

(3) Pedro Lozano. “Historia de la Conquista del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán” (1878), ilustrada con noticias del autor y con notas y suplementos por Andrés Lamas, tomo I, p. 21, Buenos Aires. // Citado por Hernán Félix Gómez. “Historia de la provincia de Corrientes (desde la fundación de la Ciudad de Corrientes hasta la Revolución de Mayo)”.

Según algunos estudiosos, remontando el Alto Paraná, la expedición habría llegado hasta los saltos de Apipé.

Es que la flota de Caboto -con sus 130 hombres a bordo-, encontrará buen recibimiento al Norte, a pocos kilómetros donde hoy está asentada la Ciudad de Corrientes,  remontando el Alto Paraná, tras navegar unas leguas arriba de la después reducción de Nuestra Señora de Itatí, en el punto que denominaron Puerto de Santa Ana, donde señoreaban indios de filiación guaraní y donde su cacique, Yaguarón, les ofrecerá hospitalidad y, lo que es más, la confirmación de que, en alguna parte no lejana existían, efectivamente, metales preciosos, a juzgar por los adornos que estos indios exhibían.

La necesidad de provisiones llevará a Caboto a tierra, y esta zona del continente recibirá el primer mensaje de la civilización europea. Algunos escritos señalan que el desembarco se habría producido el 28 de Febrero de 1528.

En realidad, las planchas y orejeras de plata que ostentaban los indígenas procedían de Potosí, y pudieron haber sido traídas por un sobreviviente de la expedición de Alejo García.

Este había conducido, tiempo atrás, una multitudinaria expedición de indios guaraníes -con afán migratorio-, desde Brasil hasta la precordillera andina, donde luego establecerían su nuevo asentamiento los chiriguanos (guaraníes).

Lo cierto es que las noticias que aquí recibieron Caboto y sus hombres sobre aquel rey blanco eran tan imprecisas como los anteriores relatos oídos en las costas brasileñas.

Sin embargo, su búsqueda se convirtió en objetivo primordial para los expedicionarios y sirvió para acicatear la futura alianza de aquellos españoles con los carios guaraníes, también deseosos de hallar aquel "eldorado", que ellos denominaban kandire y, al mismo tiempo para que esta región mereciera el interés de la Corona española.

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